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sábado, 19 de septiembre de 2026

La más corta, la más antigua y una isla compartida: 6 ejemplos que hacen de España uno de los países con las fronteras más peculiares del mundo

 

España cuenta con varias de las fronteras más peculiares del mundo.

 

Por Gonzalo Cañada
BBC News Mundo

 

Las fronteras suelen ser lugares singulares, complejos y, a veces, sorprendentes.

En casos como el de España, su pasado envuelto en multitud de conflictos ha generado muchas veces límites inverosímiles.

Si alguien pregunta hoy en día por las fronteras españolas, las respuestas seguramente apunten primero a los límites claros con Francia y Portugal.

Pero lo cierto es que España linda con cinco países diferentes, incluidos Andorra, Reino Unido y Marruecos, y mantiene un mosaico fronterizo lleno de rarezas.

Sus fronteras abarcan desde las altas montañas de los Pirineos en el norte hasta enclaves africanos en el sur. Desde la más antigua de Europa hasta el tramo fronterizo más corto del mundo, pasando por una isla que cambia de bandera cada seis meses. 

Aquí repasamos este entramado de historias, tratados y anécdotas que hacen de España uno de los países con las fronteras más peculiares del mundo. 

 
La frontera entre el Peñón de Vélez de la Gomera y Marruecos tiene apenas 85 metros de longitud.
 
 
 
1. "La Raya" más antigua de Europa

En un continente tan conflictivo y cambiante a lo largo de su historia como Europa, sin duda parece una quimera encontrar una frontera que haya permanecido estable durante siglos.

Por eso, la línea geográfica que separa España y Portugal merece una mención especial.
 
La frontera que divide la Península Ibérica es conocida como "La Raya" -A Raia en portugués- y tiene más de 1.200 kilómetros de longitud. Pero no solo es una de las fronteras más largas de Europa, sino que es considerada ampliamente como la más antigua del continente.

Los reinos de Castilla y de Portugal trazaron ya las bases de "La Raya" entre 1267, con el Tratado de Badajoz, y 1297, con el Tratado de Alcañices.

Aunque la cartografía medieval no permitía establecer una delimitación tan precisa como hoy en día, estos tratados fijaron las bases jurídicas que sirvieron para ajustar la frontera durante los siguientes siglos.

Aunque siempre hubo puntos de la frontera inamovibles -como los ríos Miño y Guadiana-, durante la Edad Moderna hubo varios intentos por pulir algunas irregularidades que había dejado la primera delimitación.

Y no fue hasta 1926 cuando se oficializó el trazado de la frontera actual entre España y Portugal con la firma del Convenio de Límites.

La frontera entre España y Portugal se conoce como 'La Raya' y tiene más de 1.200 kilómetros.

 

2. Una villa "atrapada" en Francia

La cordillera de los Pirineos marca casi a la perfección el fin de la Península Ibérica y el comienzo de Francia. Un límite también histórico, pero que incluye dos de los puntos fronterizos más curiosos de toda Europa.

El primero reside en pleno corazón de los Pirineos. Se trata de Llívia, un municipio español que está completamente rodeado por Francia. Esta localidad pertenece a la provincia catalana de Girona, y participa con normalidad en las elecciones y la administración españolas.

El origen de este enclave se remonta a hace más de 300 años y tiene una historia, sin duda, muy curiosa.

En 1659, España y Francia firmaron el Tratado de los Pirineos tras varias décadas de guerras. El acuerdo supuso que España cediera varios territorios, incluidos algunos en la región pirenaica de la Cerdaña.

En aquel momento, Llívia no era considerado un pueblo, sino una villa, un título concedido más de un siglo antes por el rey Carlos I.

Y aquí está la clave, porque los textos del acuerdo con Francia mencionaban la cesión de "pueblos", lo que permitió que esta localidad permaneciera bajo soberanía española.

Más de tres siglos después, la situación es la misma.
 
La consideración de Llívia como una villa lo mantuvo dentro de territorio español.
 
 
 
3. La isla de los Faisanes

El otro escenario peculiar entre España y Francia se encuentra en la otra punta de la frontera, junto al océano Atlántico, y su origen tiene también una enorme conexión con el Tratado de los Pirineos que antes mencionamos.

Aquel acuerdo se firmó en un islote llamado la isla de los Faisanes porque se consideraba territorio neutral. Se encuentra cerca de la desembocadura del río Bidasoa, que separa las localidades de Irún, en España, y Hendaya, en Francia.

Durante tres meses, españoles y franceses negociaron el final de la guerra en esta isla y en la firma final no solo se delimitó la nueva frontera, sino que el trato fue sellado con una boda real: el rey francés Luis XIV se casó con la hija del rey español Felipe IV.

Pero quizás el apartado más curioso del trato fue el destino que le esperó a la isla de los Faisanes.

Pasó a ser un condominio, es decir, que es compartida entre España y Francia.

Desde entonces, seis meses al año -del 1 de febrero al 31 de julio- está bajo dominio español, y durante los siguientes seis meses es territorio francés.

Una peculiaridad que más de tres siglos después se sigue repitiendo, a pesar de que la isla ha perdido casi la mitad de su tamaño a medida que la nieve derretida llega desde los Pirineos hacia el río Bidasoa.

La isla de los Faisanes está en el río Bidasoa entre las localidades de Hendaya (Francia) e Irún (España). 

 

4. Un país con dos jefes de Estado

A pocos kilómetros de la villa de Llívia, y sin salir de los Pirineos, se encuentra escondido Andorra, un diminuto país que comparte frontera con España y Francia.

La particularidad es que sus 468 kilómetros cuadrados no pertenecen a la Unión Europea, mientras que los dos países que la rodean sí lo hacen. Por eso, al entrar o salir de allí hay controles aduaneros, especialmente relevantes por las diferencias fiscales.

Además, Andorra cuenta con un sistema político tremendamente peculiar en el mundo. Se trata de un coprincipado parlamentario; es decir, tiene dos jefes de Estado simbólicos: el presidente de Francia y el obispo de Urgell, en la región catalana de Lleida.

Esta singular forma de gobierno, junto con su situación en los Pirineos, hace de Andorra un vecino fronterizo único. 

Andorra tiene un sistema político muy curioso, siendo un coprincipado parlamentario.

 

5. Un peñón estratégico

A principios del siglo XVIII, la Península Ibérica estaba inmersa en la Guerra de Sucesión española, y el trono se lo disputaban un candidato de la Casa de los Borbones y uno de los Austrias.

El primero contaba con el apoyo de la Corona de Castilla y el segundo de la Corona de Aragón. Además, diversos países europeos apoyaban los intereses de uno u otro.

Fue en ese contexto cuando en agosto de 1704, una flota angloholandesa conquistó Gibraltar en nombre del candidato de los Austrias.

Se trataba de un lugar especialmente estratégico al servir como nudo de comunicaciones entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.

Aunque finalmente se impuso el candidato de los Borbones, Gibraltar pasó oficialmente a manos de la Corona británica tras el Tratado de Utrecht de 1713.

España cedió así la ciudad de Gibraltar, el castillo y el puerto, pero no el istmo circundante. Y esto sigue generando aún hoy en día una disputa territorial sobre esta franja.

A pesar del conflicto político por su soberanía, la relación entre Gibraltar y la vecina localidad española de La Línea de la Concepción ha sido siempre estrecha por razones económicas y familiares.

Esta relación se interrumpió en 1969 cuando el gobierno del dictador Francisco Franco cerró la frontera, pero esta se reabrió tras el regreso de la democracia a España.

Y el pasado julio se suprimió oficialmente el paso fronterizo tras un histórico acuerdo entre España, Reino Unido y la Unión Europea. 

El puerto fronterizo entre Gibraltar y La Línea de la Concepción fue suprimido recientemente.
 
 
 
6. La frontera "accidental" más corta

Pero las fronteras de España no se ciñen solo a sus vecinos europeos, sino que también existen al otro lado del estrecho de Gibraltar y hay algunas muy curiosas.

Más allá de las Islas Canarias -que geográficamente se consideran como parte de África-, España cuenta desde hace siglos con varios territorios en el norte de este continente.

Son las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, así como varias plazas de soberanía: el Peñón de Vélez de la Gomera, las Islas Chafarinas, las Islas Alhucemas y la Isla de Perejil.

Todos estos pequeños territorios se encuentran junto a Marruecos, y este país reclama su soberanía.

La situación fronteriza en Ceuta y Melilla es, sin duda, compleja. A diario cruzan muchas personas por sus pasos terrestres, pero a la vez son unas de las fronteras más sensibles de la Unión Europea, por la gran tensión migratoria que se vive en ambas ciudades y por delimitar Europa y África.

Un ejemplo fue lo vivido el pasado 30 de julio, cuando decenas de miles de migrantes cruzaron de forma irregular a Ceuta, generando una grave crisis política y humanitaria.

Sin embargo, la frontera española más peculiar en África es la del Peñón de Vélez de la Gomera. Sus apenas 85 metros de límite con Marruecos forman el tramo de frontera terrestre más corto del mundo entre dos países.

Y lo más curioso es que no siempre fue así. Originalmente, este peñón era un islote junto a la costa marroquí, pero un terremoto en 1930 generó un estrecho istmo de arena que lo conectó con el continente.

El Peñón funciona realmente como un enclave militar español y está ocupado de forma permanente por una guarnición del ejército de Tierra.

Además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, España cuenta con varias plazas de soberanía en el norte de África.
 

Mapas por Daniel Arce-Lopez, del Equipo de periodismo visual de BBC Mundo.

 

Fuente: España uno de los países con las fronteras más peculiares del mundo 

 

 
Nota: El editor de Blogger cambia la letra y es un encanto trabajar de más... La computación aumenta el trabajo en vez de aligerarlo... alea iacta est
 
 
 
 

viernes, 31 de julio de 2026

Por qué Ceuta y Melilla pertenecen a España si están en África

 

 

Por José Carlos Castro*
BBC News Mundo

 

Son los únicos territorios de la Unión Europea en el África continental y sus fronteras han sido foco de numerosas crisis migratorias y disputas diplomáticas.

Hablamos de Ceuta y Melilla, dos ciudades que pertenecen a España desde hace más de 500 años, pero que Marruecos ha estado reivindicando como suyas prácticamente desde que consiguió su independencia en 1956.

La ley internacional no las considera colonias y la Organización de Naciones Unidas (ONU) respalda que son provincias españolas.

En los últimos días, miles de migrantes cruzaron la frontera de Marruecos hacia Ceuta, lo que provocó que el gobierno español enviara al ejército a controlar la situación.

En 2025 hubo roces entre ambos países por las reivindicaciones marroquíes sobre el territorio, que llegaron después de tres años de calma.

A esa paz se había llegado después de que el gobierno socialista de Pedro Sánchez aceptara el proyecto de Marruecos sobre la autonomía del Sáhara Occidental, otra disputa territorial que durante años avivó esta complicada relación.

Pero, ¿por qué estas ciudades en el norte de África pertenecen a España?

Una valla muestra la separación entre la ciudad marroquí de Nador (arriba) y la española Melilla (abajo).

 

Cómo Ceuta y Melilla se volvieron españolas
 

Melilla pertenece a España desde el siglo XV. Ceuta desde el XVII.

En 1415, Ceuta era uno de los principales puertos económicos y estratégicos del mundo islámico y durante siglos estuvo controlada por varias dinastías bereberes y árabes.

Pero ese mismo año fue conquistada por Portugal, en medio del proceso de reconquista cristiana que años más tarde acabaría con los reinos islámicos que durante 700 años habían dominado la Península Ibérica.

Más de un siglo después, en 1580, Portugal y España se unieron en una dinastía conjunta conocida como la Unión Ibérica, por lo que Ceuta también pasó a formar parte del dominio español. Una vez disuelta la Unión, en 1640, España se quedó con Ceuta.

Durante el reinado de los Reyes Católicos, España consiguió reconquistar la península derrotando al último de los reinos musulmanes en Granada.

 

Por su parte, Melilla fue conquistada por la corona de Castilla en 1497. Por mandato de los Reyes Católicos, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, una flota acudió a esta otra ciudad portuaria como parte de la reconquista española durante la que, apenas cinco años antes, habían derrotado al último reino musulmán de la península en Granada.

Para muchos musulmanes, Ceuta y Melilla son un doloroso recuerdo de derrota y humillación frente a las potencias europeas cristianas.

 

Por qué Ceuta y Melilla son clave para España 

 

La presencia en estos territorios en el norte africano fue fundamental para las pretensiones expansionistas de España.


Para esta nación, controlar la entrada al mar Mediterráneo a través del estrecho de Gibraltar era una prioridad estratégica.

"Ceuta y Melilla adquirieron mucho valor por su cercanía a la península y la capacidad que brindaban para controlar el paso por el estrecho de Gibraltar", explicó a BBC Mundo el historiador Manuel Torres Soriano, de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, en España.

Ceuta, justo al otro lado del estrecho y apenas a 14 kilómetros de la costa peninsular, servía como una especie de cabeza del flujo comercial y de personas entre ambas orillas.


"Melilla, por otro lado, atendió a la necesidad de contar con un puerto y una base desde la cual sostener la lucha contra la piratería. Este era un problema enorme para la seguridad de España", añadió Torres.

Desde entonces, y tras cinco siglos de presencia ininterrumpida, España considera a esas dos ciudades como parte integral de su territorio.

"Ahora, con una población estable, Ceuta y Melilla son tan españolas como cualquier otro territorio de la península", dijo Torres.

La posición estratégica de estos enclaves fue útil para luchar contra la piratería y proteger el comercio marítimo.

 

Vínculo militar

En la primera mitad del siglo XX, la geografía estratégica de Ceuta y Melilla volvería a ser clave para los objetivos militares de España.

Entre 1912 y 1956, España y Francia tuvieron a su cargo un protectorado en el norte de África que incluía grandes zonas del actual Marruecos.

A España le correspondió la zona norte y sur del país. Pero de este protectorado quedaron excluidas Ceuta y Melilla, que mantuvieron su estatus de territorios españoles.

"Ambas ciudades se convirtieron en el epicentro de la administración colonial de España en el actual Marruecos. Eran la base administrativa y militar para controlar ese protectorado", explicó Torres.

No es casualidad que la Guerra Civil española estallara en 1936 a raíz de un levantamiento militar en Melilla. 

En Ceuta y Melilla se produjo el levantamiento militar que dio paso a la Guerra Civil española. En Melilla hubo una estatua del dictador Francisco Franco hasta 2021 (foto de 1987).

 

Tanto allí como a Ceuta, el Ejército español enviaba a las que probablemente eran sus mejores tropas.

"Todo esto influyó en que las guarniciones aquí destinadas se mostraran afines al levantamiento y llevaran la iniciativa en el estallido de la Guerra Civil", dijo Torres.

La Guerra Civil española culminó en 1939 con la victoria de las tropas franquistas sobre el bando republicano.

El protectorado español en el norte de África no terminaría hasta 1956, cuando Marruecos consiguió su independencia y surgió como el Estado que hoy conocemos. Una zona en el sur le fue entregada a Marruecos en 1958.

Pero Ceuta y Melilla siguieron siendo españolas.

 

Por qué Marruecos las reclama como suyas


Prácticamente desde el logro de la independencia, Marruecos ha reclamado frecuentemente el fin de lo que ellos han considerado una ocupación española en Ceuta y Melilla.

Sus reivindicaciones forman parte de la idea del Gran Marruecos, por la que los marroquíes reclaman la soberanía sobre estas y otras zonas del territorio norafricano, incluido el Sáhara Occidental.

Pero cuando Marruecos presentó el caso de Ceuta y Melilla ante Naciones Unidas como territorios no autónomos pendientes por descolonizar, este fue desestimado.

Marruecos reclama Ceuta y Melilla como suyas a pesar de que cuando España las conquistó, este país africano no estaba constituido como Estado.


Samir Bennis, analista político marroquí, explicó que, tras la independencia de España y Francia, Marruecos actuó de buena fe, asumiendo que la cuestión de Ceuta y Melilla se resolvería de forma amistosa en el futuro.

Actualmente, España se niega categóricamente a mantener cualquier negociación sobre estas dos ciudades e insiste en que han sido españolas durante más de cinco siglos y que son parte integral del Estado español.

Sin embargo, Bennis cuestiona la postura española desde un punto de vista histórico.

"Durante la mayor parte de la historia, estos dos enclaves no fueron considerados como dos ciudades españolas completamente establecidas. Su estatus ha variado entre fortalezas militares y presidios al aire libre a los que enviaban personas a cumplir sentencias para mantenerlas alejadas de la península", dijo Bennis a la BBC.

 

Qué dice la ley internacional
 

Expertos consultados por BBC Mundo argumentaron que hay mucha política alrededor de las reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla, y que no se trata solo de un tema legal.

De hecho, estas dos ciudades no son los únicos territorios que han enfrentado a España y Marruecos. 


Cerca de costas marroquíes, España también controla el peñón de Vélez de la Gomera, el peñón de Alhucemas, las islas Chafarinas y el islote de Perejil.

En julio de 2002, manifestantes marroquíes se pararon en la costa de Marruecos frente al islote de Perejil con un cartel que decía: "Demandamos la liberación de Ceuta y Melilla y todos los otros territorios marroquíes ocupados".

 

A diferencia de Ceuta y Melilla, no hay civiles en estos territorios. Vélez de la Gomera alberga una base militar, pero sin población civil.

"Eso es muy importante. Para Marruecos siempre sería más fácil reclamar territorios sin habitantes que Ceuta y Melilla", explicó a BBC Mundo Jamie Trinidad, experto en ley internacional de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.

"La defensa legal de España es que esos territorios se convirtieron en españoles mucho antes de que Marruecos se convirtiera en un Estado. Y, bajo la ley, estos territorios no son considerados colonias porque están perfectamente integrados como entes autónomos dentro de la Constitución española", añadió el experto.

Bajo la ley internacional, es muy difícil que Ceuta y Melilla a pasen a formar parte de Marruecos.

 

"En términos legales, que esos territorios son españoles es algo que está bastante claro. Para Marruecos va a ser muy difícil cambiar ese estatus, aunque creo que mantendrá sus reclamaciones vivas como estrategia política", dijo Trinidad.

El académico opina que para Marruecos es mucho más importante el Sáhara Occidental que sus reclamaciones sobre Ceuta y Melilla, y aunque cuentan con el apoyo de organismos como la Unión Africana, se deben más a un tema emotivo al tratarse de "los dos últimos territorios europeos en el África continental". 


Cómo se vive en Ceuta y Melilla

 
Como ciudades autónomas, Ceuta y Melilla cuentan con competencias similares a las de otras autonomías de España como Cataluña, el País Vasco o Andalucía. Pero su régimen es más bien un híbrido entre un ayuntamiento local y una comunidad autónoma.

"Tienen un estatus específico para ambas ciudades que no se contempla para ningún otro territorio. Tienen muchas más competencias que un ayuntamiento pero no llega al nivel de autonomía y recursos que puede llegar a tener una comunidad autónoma", explicó Torres.

El Estado español reconoce de esta forma el carácter único de estas dos ciudades y les otorga mucho más peso político del que hubiesen tenido si fueran dos meros municipios.

A pesar del origen marroquí de muchos de sus habitantes y del crecimiento del islam, Torres explicó que hasta el momento no se ha generalizado un problema de identidad nacional.


"De hecho, los españoles ceutíes y melillenses con ascendencia marroquí se sienten más reafirmados en esa identidad española por una situación de bienestar material y de acceso a derecho y libertades que no se tienen al otro lado de la frontera", dijo Torres.

"Desde la visión mayoritaria de esas ciudades, las reivindicaciones de Marruecos se han sentido como una amenaza, no como algo planteable", añadió.

Sin embargo, en ocasiones ambas ciudades se sienten abandonadas por el Estado español. Ambas figuran como las dos últimas en nivel de riqueza per cápita del país, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas.

Su posición peculiar las hace muy vulnerables a lo que sucede en Marruecos y la economía de sus habitantes depende en gran medida del comercio sumergido y del contrabando que ha fluido a ambos lados de la frontera durante décadas.

Además, son el único punto de entrada terrestre a la UE desde África, lo que convierte a estas ciudades en el objetivo de miles de migrantes cada año.

Una situación que algunos consideran ha sido utilizada por Marruecos como arma política.
 
 
 
En la primavera de 2021, unos 8.000 migrantes cruzaron la frontera en un solo día. Entonces, se especuló con que guardias marroquíes habían hecho la vista gorda para abrirles paso. El incidente desembocó en una grave crisis diplomática entre España y Marruecos, provocando que el gobierno español enviara refuerzos a sus fronteras.

Casi un año más tarde, al menos 23 inmigrantes murieron y otros resultaron heridos cuando una gran multitud intentó cruzar a Melilla, aunque organizaciones de derechos humanos elevaron la cifra de fallecidos a 37.

El incidente se produjo cuando un amplio dispositivo de fuerzas marroquíes intentó detener a los migrantes con porras, gases lacrimógenos y pelotas de goma.

En marzo de 2020, las fronteras marroquíes se cerraron con estas dos ciudades por la pandemia del coronavirus y no reabrieron hasta dos años después. Durante las restricciones, la economía de sus vecinos sufrió y se evidenció aún más su dependencia del país africano.

El Observatorio de Ceuta y Melilla ha estado pidiendo al gobierno español medidas contundentes para cambiar el modelo económico de estas ciudades, disminuir la dependencia con Marruecos e impedir crisis futuras.

"Melilla y Ceuta se encuentran ante una crisis de extraordinaria seriedad, agravada en grado sumo por su dependencia económica de Marruecos. Algunos analistas de prestigio estiman que, bajo ciertas circunstancias, la no sostenibilidad de Melilla y Ceuta supone un riesgo para los intereses de España", concluyó uno de los informes del Observatorio.


¿Una nueva etapa?


Con el reconocimiento español del plan de autonomía marroquí sobre el Sáhara Occidental a fines de marzo de 2022, la relación entre ambos países dio un giro considerable.

Esta estratégica región en el noroeste de África fue colonia española hasta 1975 y lleva desde entonces inmersa en un conflicto por definir su estatus. Por un lado, el pueblo saharaui pide ser un país independiente y, por otro, Marruecos considera que este territorio le pertenece.

Naciones Unidas estableció en 1991 la Minurso, una misión especial con el objetivo de celebrar un referéndum en el que el pueblo saharaui pueda elegir entre la independencia o la adhesión a Marruecos. Sin embargo, hasta la fecha no ha sido posible organizar la consulta.

Por primera vez en muchos años, España rompió su neutralidad sobre la situación de este territorio, ganándose críticas internas y abriendo a su vez otro enredo diplomático con Argelia, un rival histórico de Marruecos que defiende la alternativa saharaui al conflicto.

 

La posición de España ha supuesto una mejora indudable en su relación con Marruecos que para muchos también podría alivianar el reclamo marroquí sobre Ceuta y Melilla.

Aunque Carlos Echeverría, director del Observatorio de Ceuta y Melilla y profesor de relaciones internacionales en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, opina que "esa situación no cambia en absoluto".

"Aunque el mensaje de las autoridades españolas vaya en la dirección contraria, que Marruecos renuncie al reclamo sobre Ceuta y Melilla no se ha dejado por escrito en ningún sitio", dijo Echeverría a BBC Mundo.

 

*Este artículo fue publicado originalmente en mayo de 2022 y actualizado en julio de 2026 a raíz de una masiva ola de migrantes que cruzaron la frontera entre Marruecos y Ceuta.

 

Fuente: Por qué Ceuta y Melilla pertenecen a España si están en África