La Flecha Negra - Siglo XV
Colecciones literarias y temas variados
martes, 20 de octubre de 2026
"Tierra de nadie": 3 territorios que no pertenecen a ningún país (y por qué nadie los reclama)
jueves, 15 de octubre de 2026
Qué es la "depresión sonriente" y cómo puedes identificarla
Por Isabel Shaw
Equipo de salud global, Servicio Mundial de la BBC
Cuando piensas en alguien con depresión, probablemente te lo imagines luchando por levantarse de la cama.
Tal vez llora mucho, se aísla de sus amigos o apenas tiene energía para afrontar el día.
Probablemente no te imaginas a esa misma persona contando chistes en la cena, llevando una ajetreada vida social y destacando en el trabajo.
Pero para las personas que padecen la llamada "depresión sonriente", puede que sea exactamente así.
Y a veces la persona engañada no es un amigo, tu pareja o tu compañero de trabajo, sino tú mismo.
"[Significa] aparentar felicidad por fuera, mientras que por dentro te sientes deprimido y desanimado", afirma la doctora Olivia Remes, investigadora en salud mental de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.
Todos nos sentimos decaídos de vez en cuando. Pero para 322 millones de personas en todo el mundo, esos sentimientos se convierten en depresión, según la Organización Mundial de la Salud.
Pero la depresión no siempre se manifiesta como cabría esperar. De hecho, algunos estudios sugieren que hasta el 40% de las personas con depresión experimentan una forma "atípica" en la que los síntomas se desvían de los estereotipos.
Por ejemplo, una persona podría dormir o comer más de lo habitual, en lugar de menos, y puede que su estado de ánimo mejore temporalmente cuando sucede algo bueno o emocionante.
También, hay evidencia de que las personas con depresión pueden tratar de ocultar camuflando o enmascarando ciertos rasgos o emociones para pasar desapercibidas.
Algunas personas con "depresión sonriente" ni siquiera se dan cuenta de que están deprimidas, así que tampoco saben que lo están ocultando.
"Podrían pensar que sus síntomas son simplemente un efecto secundario de llevar una vida ajetreada y estresante", dice Remes.
Es particularmente común en personas perfeccionistas y meticulosas querer evitar que los demás se den cuenta.
"Tienen altas expectativas de sí mismos y puede que no quieran admitir, ni a sí mismos ni a los demás, que están pasando por dificultades", afirma.
Algunas personas temen el estigma y ser una carga para los demás. Algunos estudios demuestran que otras pueden preocuparse por ser juzgadas o por tener consecuencias en el trabajo o en sus relaciones personales.
Las expectativas culturales o familiares también pueden hacer más difícil hablar abiertamente.
Los expertos afirman que guardar las apariencias puede ser peligroso.
"La depresión nos aísla y nos hace sentir solos, y a menudo uno de los mejores antídotos contra el bajo estado de ánimo es conectar con los demás", afirma el profesor Barney Dunn, psicólogo clínico de la Universidad de Exeter.
Ocultar la depresión también puede implicar que las personas no reciban la ayuda que necesitan.
"Los primeros síntomas, si no se tratan, pueden convertirse en algo crónico y grave, y aumentar el riesgo de suicidio", afirma Remes.
1. Dejar de disfrutar de las cosas
Si las cosas que normalmente esperas con ilusión, como ver a tus amigos, ir al gimnasio o incluso tu programa de televisión favorito, empiezan a parecerte una obligación, quizás valga la pena indagar un poco más a fondo.
"Es fácil atribuir la falta de placer o interés en los pasatiempos habituales al ajetreo y al ritmo de vida acelerado", dice Remes.
2. Sentir los brazos o las piernas inusualmente pesados
Conocida como "parálisis plumbea", esta sensación de pesadez en las extremidades que hace que los movimientos cotidianos resulten más difíciles puede ser un signo de depresión atípica.
3. Cancelar planes una y otra vez
A veces puedes aparentar estar bien cuando estás con otras personas, pero cancelas tus planes cuando tu estado de ánimo decae y ya no puedes disimular cómo te sientes.
4. Dormir más, pero aún sentirse agotado
Es posible que sigas realizando todas tus actividades normales, pero te sientas cada vez más agotado.
"Las tardes pueden ser especialmente difíciles", dice Remes, "ya que las personas con esta afección pueden sentirse peor al final del día y necesitar dormir más de lo habitual".
5. Ser más sensible a las críticas o al rechazo
Un comentario casual de tu jefe o la cancelación de planes por parte de un amigo pueden dolerte mucho más de lo habitual.
Según Remes, una mayor sensibilidad a las críticas o al rechazo, que también es algo que pueden experimentar las personas con TDAH, es una característica de la depresión atípica.
6. Ser siempre el gracioso o el servicial
Una persona que lucha contra la depresión no siempre se aísla. A menudo, puede acabar haciendo lo contrario, como convertirse en el alma de la fiesta, volcarse en el trabajo o desvivirse por ayudar a los demás.
7. Tu monólogo interior es constantemente negativo
Puede que aparentes seguridad en ti mismo, aunque internamente seas mucho más crítico contigo mismo.
La inseguridad, los sentimientos de inutilidad y los pensamientos de vacío son posibles señales de alerta.
El término "depresión sonriente" no está exento de críticas.
Si bien puede ayudar a las personas a reconocer y nombrar lo que están experimentando, también puede "simplificar demasiado" una experiencia compleja, afirma Remes.
"La palabra 'sonreír' te hace pensar en alegría y felicidad", dice, "pero la característica principal de esta condición es en realidad la desesperanza, el vacío y la falta de valía".
El profesor Dunn sugiere empezar poco a poco, compartiendo brevemente cómo te sientes con alguien de confianza.
"A menudo, las personas se sorprenden de que esto pueda fortalecer sus relaciones con los demás, ayudarlas a sentirse conectadas y darse cuenta de que no están solas", afirma.
Y si estás sufriendo, recomienda que hables con tu médico.
"Existen pruebas sólidas de que hablar, los fármacos [antidepresivos] y las terapias sociales pueden ser eficaces", afirma.
lunes, 12 de octubre de 2026
Cómo la antigua diosa griega Afrodita se convirtió en un símbolo controvertido del amor y el sexo
Sin embargo, dicha influencia no se limitó al mundo antiguo. Durante el Renacimiento, los artistas comenzaron a buscar y copiar esculturas clásicas con mayor determinación que en el milenio anterior.
Una de las más admiradas fue la del tipo Venus Pudica. Así, Afrodita —en su faceta de desnudez seductora y a la vez recatada, tal como la concibió Praxíteles— renació en obras de Masaccio, Botticelli, Rafael y Tiziano, artistas que más tarde se convertirían en los "grandes nombres" de la historia del arte.
Si bien algunos artistas emplearon esta postura para representar a Afrodita, muchos otros la adoptaron para otras figuras femeninas. Asimismo, inspiró a otros creadores a idear nuevas posturas basadas en esa misma premisa fundamental de una desnudez pudorosa.
Así, a través de las reiteradas reinterpretaciones de la Venus Púdica por parte de los artistas, la figura femenina objetivada se convirtió en un elemento indeleble del canon de la historia del arte.
Rubens y Velázquez la reencarnaron en el Barroco; fue retomada por Cabanel y Manet en el siglo XIX, y por Modigliani e Yves Klein en el siglo XX. La indignación de Mark Twain y Mary Richardson constituye una respuesta a esta historia de la erotización de Afrodita.
Anja Ulbrich comenta a la BBC que la diosa ha sido representada de muy diversas formas y que la escultura de Praxíteles no tiene por qué ser necesariamente la imagen que la defina.
Una de las piezas expuestas en el Ashmolean, realizada en Northumberland, muestra a Afrodita bañándose. A tal distancia del Mediterráneo —señala Ulbrich con una sonrisa—, "parece bastante molesta por el frío"
domingo, 11 de octubre de 2026
Anecdotario X
Nuestro hijito de cuatro años y medio se ha convertido en un asiduo aficionado al ballet, que ve en la televisión. Un domingo, yendo de paseo, alcanzó a ver un perro grande que había asumido la postura canina característica junto a un poste.
—Mira, papá —gritó el muchacho—. ¡Ballet!
Del State Journal, de Springfield, Illinois :«La señora J. T. Murphy celebrará su 48° onomástico el domingo. Ha sido residente de Springfield durante 57 años»
Del Christian Banner de Lansing, Michigan: «Se ha instalado en la iglesia un nuevo sistema de altavoces donado por uno de los feligreses en memoria de su difunta esposa.»
De las notas sociales del periódico Leader, de Corning, Nueva York: «La señora Preston celebró el sábado el tercer cumpleaños de su hijita con una simpática fiesta infantil a la que asistieron unos 20 niños.
La señora Preston ingresó el domingo por la noche en el Hospital de Wellsboro para someterse a un reconocimiento médico».
Se conoce que un hombre ha tenido éxito cuando la prensa empieza a citarlo sobre temas de los cuales él no sabe nada. (Observer, de Oregon, Wisconsin)
Una profesora universitaria acababa de trasladarse a una ciudad distante con todos sus enseres personales, entre los cuales se contaban numerosas cajas de libros. El fornido chofer del camión de mudanzas, después de haber depositado el último pesado cajón en el descanso del segundo piso, le dijo en son de queja:
—¡Por Dios! señora... ¿Por qué no se le ocurrió leerlos antes de mudarse?
A la cama con un libro
El que es caballero desea irse a dormir como tal, es decir, pausada y amablemente, con una sonrisa de agradecimiento para el Señor Día, que acaba de ser su anfitrión, y una cortés bienvenida a la Señora Noche, que va a ser su anfitriona. Sólo un patán le daría la espalda al sol con ruda prisa, para saltar a los brazos de Morfeo como una foca que se desliza al agua desde su bloque de hielo. Por eso, el que es caballero lee antes de quedarse dormido
—Robert Blatchford, As I Lay A-Thinking
En Inglaterra un maestro de ceremonias entrevistaba por radio al novelista J.B. Priestley.
—Señor Priestley —inquirió— ¿cómo explica usted su éxito, mientras tantos de sus compañeros de la escuela de periodismo que parecían tener tanto o más talento que usted no lo han logrado?
El escritor respondió lentamente:
—No puedo hablar por mis compañeros, pero de mí sé decir que me moría por triunfar.
En la clase de redacción el maestro encargó una composición en la cual describiéramos algún lugar romántico. A la hora en que leímos nuestros trabajos, escuché muchos lugares comunes: fuego crepitante en la chimenea, luz tenue, música suave. Sólo una señora mencionó algo original: “Reina la tranquilidad en la casa, los niños no están”. —S.Z.
¡Qué Pregunta!
Una amiga heredó de una parienta un valioso abrigo de pieles, y se fue a la iglesia luciéndolo con gran orgullo. Cuando estaba allí, un hombre le preguntó:
—¿Qué desafortunada criatura tuvo que morir para que tú pudieras llevar tal abrigo?
Mirándolo iracunda, mi amiga le respondió:
—Mi tía.
Después de asistir a una fiesta de gala en un elegante hotel, salimos del vestíbulo y solicitamos que nos trajeran nuestro auto. El imponente ventarrón y la lluvia torrencial ululaban sin cesar, y bajo la furia de los elementos vimos cómo el portero corría presuroso de un cliente a otro, mientras prodigaba ocurrencias y una sonrisa al entregarles sus autos.
Cuando tocó nuestro turno, el servicial hombre saltó del asiento del conductor, rodeó el vehículo y me abrió la portezuela para darme paso. Le pregunté en qué pensaba para seguir tan animado en su trabajo. Sin dudarlo un instante, respondió:
—¡En el desempleo, señora!
Durante años había suplicado a mi madre, que padecía de cataratas que dejara de conducir, pues era una verdadera amenaza al volante. Como de nada habían servido mis ruegos y amenazas, me sorprendí cuando llamó para avisarme que había vendido su auto.
—¡Qué buena noticia, mamá! —exclamé—. ¿Qué fue lo que te animó a hacerlo?
—Al estacionar no vi el borde de la acera y acabé en el vestíbulo del Banco Estatal de Oklahoma.
—¡Qué horror!
—Ya lo sé —replicó—. Nunca hemos sido sus clientes.
La Crítica Critica
¡Qué Descaro!
Hace algunos años robaron un espejo antiguo y una alfombra oriental de cierta agencia literaria. Tiempo después, el presidente de la firma recibió una llamada por cobrar. Era el ladrón, que estaba preso y ofrecía devolver la alfombra y el espejo a condición de que la agencia leyera el manuscrito de un libro suyo.
La señora acababa de dar a luz a su decimoquinto hijo. El obstetra, preocupado, llama al padre y le dice:
—Oiga, señor, quince hijos ya son demasiados. ¿No le parece que debería poner en práctica un poco de paternidad responsable?
—Doctor —responde el hombre con ceñudo gesto—, los hijos nos los envía el Señor.
—Es cierto. Pero también nos envía la lluvia y, sin embargo, nos ponemos impermeable.
“MI PARANOIA no tiene límites”, declara un comediante. “Hasta le puse un espejo retrovisor a mi bicicleta estacionaria”.
EL SARCASMO como recurso literario era el tema del día. Nuestro profesor empezó por pedir un ejemplo a la clase.
Todos nos quedamos de una pieza pocos segundos después, cuando una voz espetó:
—¡Oh, profesor, me encanta su clase!
El fascinante mundo de los ratones
UN NIÑO como de diez años iba sentado en un autobús urbano con un portafolios sobre las piernas. De cuando en cuando murmuraba algo dentro de su abrigo. Una mujer lo miraba inquisitivamente y el pequeño, para satisfacer aquella curiosidad, le mostró un ratoncito blanco que llevaba en la bolsa de la camisa. El niño le explicó:
—Acaba de nacer. Sus padres están aquí.
Abrió el portafolios y sacó un par de ratones blancos, un poco más grandes que los otros 10 o 12 que había adentro. Ya para entonces varios pasajeros habían formado un corrillo, y el chiquillo les explicó pacientemente su interés en los ratones, cómo cuidarlos, sus hábitos de alimentación, sus distintas personalidades y otros aspectos.
Al llegar el autobús a donde él se bajaría, el chico devolvió los ratones al portafolios y se levantó en medio de un extasiado público. Al empezar a bajar se volvió y dijo:
—Los ratones son para mi serpiente —y desapareció.
Acumular conocimientos es tan malo como acumular dinero. Llega un momento en que debemos empezar a emplear lo aprendido. —Robert Frost
Según cuenta un primo de Mark Twain, éste fue a visitar al famoso museo de figuras de cera de Madame Tussaud, en Londres, y se detuvo a observar un interesante maniquí. Lo arrancó de su abstracción un repentino y doloroso puntazo en el costado. Se volvió bruscamente y se encontró, cara a cara, con una estupefacta dama inglesa que todavía le apuntaba con su sombrilla.
—¡Ay, si está vivo! —gritó la señora, y salió apresuradamenrte del museo.
—John Tussaud, en The Romance of Madame Tussaud
El dramaturgo Ferenc Molnár tenía un buen número de parientes, muchos de los cuales acudían a este miembro de la familia, fabulosamente próspero, en demanda de ayuda económica. Cierta vez, hacia mil novecientos veintitantos, un grupo de ellos fue a buscarlo al mejor hotel de Viena, donde se hospedaba en el cuarto más barato. Esperando una frígida recepción, los visitantes recibieron una verdadera sorpresa cuando los acogió de la manera más afable y hasta les propuso que todos se fotografiaran en su compañía.
Una vez que le entregaron una copia de la fotografía, Molnár se la llevó al portero del hotel y le dijo:
—Tenga usted a mano esta foto. Siempre que alguna de estas personas venga a buscarme, no la deje pasar.
—Ladislas Farago, en Strictly from Hungary
Para que no haya confusión
En la biblioteca, buscaba yo en el tarjetero de videocintas una película para mi hijita. En la tarjeta de una cinta con el tema de la obra clásica de Charles Dickens, David Copperfield, alguien había anotado con lápiz: “NO es el mago”.
Alguien solicitó un libro raro en la Biblioteca del Vaticano. Tras dos horas de espera, llegó una nota con la respuesta: “Perdido desde 1583”. — Financial Times
Nueva Identidad
Mi hija tomaba parte en una representación escolar de la comedia Mucho Ruido y Pocas Nueces, de Shakespeare. Todo salió bien hasta la escena en que se reúnen muchos actores portando cirios. Entonces se hizo un silencio embarazoso.
Entre bambalinas, el apuntador dijo dos veces la línea que seguía: “Muerta fue por lenguas calumniadoras”, pero fue inútil. El apuntador la dijo una tercera vez en voz alta.
En igual tono, mi hija respondió:
—¡Nos sabemos bien el parlamento, pero no quién lo dice!
LOS ANTEPASADOS son lo más importante para quienes no han hecho nada por sí mismos. — Louis L'Amour
Posdata
Mi padre se va a trabajar mucho antes de que los demás miembros de la familia nos levantemos, y a menudo deja notas para recordarnos lo que hay que hacer antes de que él vuelva a la casa. Como sabe que no siempre nos alegra encontrar esas instrucciones a las 7 de la mañana, a una de ellas le añadió una posdata. La nota decía: “Querida Kathleen, por favor lava los platos y pon en orden la ropa. P.D.: Igualmente”.
Edad de Piedra
—Señorita, describa usted la Edad de Piedra —pidió el profesor a la alumna.
—Es la época en que una mujer empieza a hablar al novio sobre el anillo de compromiso —respondió la chica.
Bruno Furst, perito nemotécnico, guardó en su memoria seis idiomas, millares de números de teléfono y direcciones de casas,centenares de poesías, docenas de piezas teatrales y una veintena de novelas. Le agradaba señalar que para quien tenga educada la memoria no es problema pasar largas horas en un tren o un fin de semana en el campo sin ningún libro que leer. Cuando Furst, cuyas conferencias implicaban muchos tediosos trayectos en autobús y ferrocarril, se encontraba en un viaje largo sin un buen libro, traía uno a la memoria. Era capaz de reclinarse en su puesto, cerrar los ojos y gozar de Goethe, Heine, Thomas Mann o cualquiera de los autores de su gran biblioteca portátil.
El escritor de novelas de misterio Rex Stout se crió entre los libros. Su padre, John Stout, superindente escolar, tenía una biblioteca personal de 1126 tomos. Su madre, Lucetta, era asidua lectora. Conservaba a su lado un plato con agua fría y una toalla, y cuando algunos de sus nueve hijos se le acercaba mientras estaba leyendo, ella aprovechaba la ocasión para lavarle la cara. Muy rara vez la interrumpían.
Mi amiga estaba triste porque no lograba que sus alumnos de primaria entendieran sus explicaciones.
—¿Sabes? Creo que he perdido mi atractivo textual, me comentó.
Nota: En próximos artículos pondré la bibliografía básica de las revistas o libros porque en los primeros escritos transcritos con anécdotas en otro sitio olvidé colocar ese detalle.
sábado, 10 de octubre de 2026
El Abate Faria: El Hombre y su Leyenda
Así se presentó por primera vez ante Edmond Dantès el abate Faria en la novela El Conde de Montecristo. Según testimonia luego el autor, en 1829 el anciano sacerdote, que había estado recluido alrededor de 18 años en el castillo de If, muere descubriéndole previamente a Edmond el secreto de un tesoro enterrado.
Pero el escritor Alejandro Dumas no inventó a este personaje. Si un lector curioso toma en sus manos cualquier libro serio de psicoterapia, encontrará allí sin falta el nombre de cierto misterioso abate.
Kannabij, conocido historiador soviético de la medicina, escribió a fines de los años 20 en su Historia de la Psiquiatría que tras Mesmer con su teoría del «magnetismo animal» y su discípulo Puységur, que descubrió el «sonambulismo magnético», el siguiente paso fue dado por el portugués Faria…
Sí, este hombre existió. Su nombre completo era José Custódio de Faria.
Hasta el día de hoy tres países se atribuyen su procedencia: Francia, donde el abate pasó la mayor parte de su vida y se hizo célebre, India, porque allí nació y se le ha erigido un monumento; por último Portugal, cuya ciudadanía conservó hasta el fin de sus días.
Sobre el abate Faria ha quedado información muy escasa y contradictoria, pero reuniendo gota a gota los datos más fidedignos, podemos reconstruir su vida de la siguiente manera.
Nació en la India, en el territorio de Goa, que en aquel entonces pertenecía a Portugal, en 1756 y vivió 63 años. Su padre, descendiente de un brahmán, se convirtió al catolicismo, su madre era portuguesa. Cuando cumplió 15 años lo llevaron a Europa. En Roma se hizo Doctor en Teología. Según algunas fuentes obtuvo también el título de Doctor en Medicina. El joven sacerdote viajó luego a Portugal, donde se convierte en predicador, pero cierto tiempo después él y su padre se ven obligados abandonar apresuradamente Lisboa, pues se sospechaba que participaban en la lucha por la independencia de Goa.
En París, adonde se dirigieron, sus actividades religiosas no fueron del agrado de las autoridades, y se recluyó al joven Faria en la Bastilla.
Durante su prisión se hizo célebre como creador de un nuevo juego. A uno de los guardianes le gustaban mucho las damas y José Custódio jugaba a menudo con él, pero la monotonía y la breve duración de las partidas aburrieron, por lo visto, al cautivo, que inventó las damas de cien casillas, llamadas modernas o polacas, tan populares hoy en el mundo.
Después de que en Francia cayera la dictadura jacobina y se estableciera el poder de la burguesía, dando comienzo a la época del irrefrenable enriquecimiento de unos y la extrema pobreza de otros, se creó en París la organización secreta Movimiento en nombre de la Igualdad. José Custódio fue uno de sus dirigentes en el Sur de Francia, donde, bajo otro nombre, dictaba clases en un gimnasio. Poco tiempo después la policía dio con su pista y lo recluyó en el castillo de If.
Faria debía haber pasado allí en completa soledad el resto de su vida, pero salió en libertad 15 años después, tras la derrota de Napoleón. En 1816 regresó a París y abrió un salón, donde daba clases de sugestión curativa. Este fenómeno, que más tarde recibiría el nombre de hipnotismo, provocó en sus contemporáneos curiosidad y miedo supersticioso y los experimentos motivaron el furor de la Iglesia.
Todo se debía a que el doctor de ya ruidosa y sensacional fama, había tomado de nuevo la dignidad de abate y dedicaba su tiempo libre al servicio religioso. Los clérigos lo obligaron a renunciar a la medicina y a confesar que se había ocupado del hipnotismo instigado por el diablo. Faria dejó París y se hizo cargo de una pequeña parroquia. Por las noches escribió en secreto De la causa del sueño lúcido o Estudio de la naturaleza del hombre, libro que se publicó en 1819, el mismo año de su muerte.
Faria elaboró algunos métodos psicoterapéuticos que se utilizan hasta hoy en medicina y llevan su nombre. Indudablemente fue una de las figuras más pintorescas de su época; se lo mencionaba a menudo en las memorias, acerca de él corrían leyendas y anécdotas. La prensa ya lo envolvía en el velo de lo enigmático, ya lo ridiculizaba. Pero ha pasado al olvido y sólo gracias al genio literario de Alejandro Dumas el misterioso abate Faria ha llegado hasta nosotros.
Del Semanario Knizhnoye Obozrenie
Revista Sputnik. Selecciones de la Prensa Soviética, N° 9, Septiembre de 1983, págs. 97-99, Agencia de Prensa Nóvosti, Moscú, Rusia
Notas
1 Sobre la palabra "Candidato", en el contexto soviético significa lo contrario de lo que significa en español o en el sistema anglosajón.
En español/inglés: Un «candidato a doctor» (candidato a PhD) es un estudiante que está haciendo el doctorado pero todavía no lo ha terminado ni ha defendido la tesis.
En el sistema soviético: El título «Candidato a Doctor en Ciencias» (Kandidat Nauk) es un título ya obtenido y finalizado. Equivale exactamente al PhD completo (el doctorado académico) tras haber cursado el posgrado y defendido la tesis.
Por eso la revista Sputnik lo presentaba así: en ruso, Mijaíl Buyanov (1939-2012) ya poseía el título de Kandidat Meditsinskij Nauk (PhD en Medicina). El escalón superior que existía en la URSS era el Doktor Nauk (Gran Doctorado/Habilitación), un grado extraordinario que se otorgaba mucho después a científicos consolidados.
En esa época (33 años antes del nacimiento de Faria en 1756), el juego ya contaba con reglamentos impresos y se jugaba habitualmente en los cafés y salones parisinos.
Faria nunca estuvo en la Bastilla. Esta es otra versión novelesca que carece de respaldo documental en los registros de la prisión; su verdadero y único encierro político documentado ocurrió años más tarde en el Castillo de If (Château d'If), cerca de Marsella.
3 El uso de la palabra "gimnasio" en el texto original es del ruso Гимназия (Gimnazya), término que designa un liceo o instituto de educación secundaria superior. Históricamente, Faria ejerció como profesor de filosofía en el Lycée de Marseille y posteriormente en Nîmes.
Notas e ilustración con la ayuda de la IA de Google, Gemini.
viernes, 9 de octubre de 2026
4 comportamientos que acaban con una relación de pareja y 2 señales que indican que aún hay esperanza de salvarla
Por Sophie Hardach
BBC Future*
Si estás en una relación infeliz, es posible que te duela el corazón; literalmente.
Las discusiones acaloradas pueden provocar problemas de sueño y hasta dolor cardíaco y muscular.
Pueden hacer que todos los miembros de la familia, incluidos los niños, sean más vulnerables a problemas de salud física y mental.
Una relación feliz puede mejorar tu salud e incluso prolongar tu vida. Una relación infeliz puede tener el efecto contrario, aumentando el riesgo de muerte prematura al deteriorar tu salud.
De hecho, las relaciones de mala calidad se consideran un factor de riesgo para la salud igual o mayor que el tabaquismo o la falta de ejercicio. Y luego, por supuesto, está el dolor de corazón en sentido figurado: el sufrimiento que conlleva el desmoronamiento de una relación amorosa.
Entonces, ¿cómo transformar una relación infeliz en una feliz? ¿Es siquiera posible?
Un creciente número de investigaciones revela respuestas sorprendentes y ofrece esperanzas a las parejas decididas a cambiar el rumbo de su relación.
Por qué discuten las parejas
"Esas cuestiones estancadas podrían tener que ver con las finanzas, la crianza de los hijos, la vida sexual o cómo negocian el poder en la relación", dice Carrie Cole, psicóloga y directora de investigación del Instituto Gottman de terapia de pareja en Seattle, EE.UU.
Pero también puede tratarse de cuestiones aparentemente menores, como la limpieza.
En un estudio longitudinal, el psicólogo John Gottman y su equipo observaron los desacuerdos de las parejas en una evaluación inicial y después, nuevamente, cuatro años después.
Descubrieron que el 69% de las veces las parejas seguían discutiendo sobre el mismo tipo de temas que habían debatido cuatro años antes.
Otros estudios han revelado un patrón similar, con ciertas cuestiones centrales, como el dinero, que surgen en conflictos en hogares e incluso en ciertas culturas.
Los desacuerdos sobre el dinero, en particular, causan las disputas más persistentes y acaloradas. La división desigual de las tareas domésticas es otra causa de tensiones y puede aumentar la probabilidad de divorcio.
En sí mismo, el desacuerdo no es necesariamente una mala señal. Puede ser simplemente una parte natural de aprender a comprender y responder a las necesidades de los demás. Y tanto las parejas felices como las infelices discuten.
La diferencia crucial entre parejas felices e infelices es cómo se comportan sus integrantes, sugiere la investigación, durante y también fuera de las discusiones.
4 comportamientos que acaban con una relación
Cole cita cuatro comportamientos específicos que podrían indicar que una relación puede estar a punto de romperse, según los estudios: la crítica, el desprecio, una actitud defensiva y la evasión (lo que significa retirarse de un conflicto negándose a participar).
"Esos cuatro comportamientos acabarán con una relación", dice Cole. Pero, añade, "son reparables, si la pareja quiere solucionarlos". (Sigue leyendo para obtener consejos específicos).
De hecho, no es sólo la relación la que está en riesgo: investigaciones independientes han demostrado que las críticas persistentes de la pareja predicen significativamente una muerte más temprana.
Las discusiones que involucran este tipo de comportamientos, junto con agresión y hostilidad, se conocen como destructivas y, en última instancia, pueden aumentar el riesgo de divorcio.
Sin embargo, las discusiones constructivas, que se centran en resolver problemas mutuamente con respeto, curiosidad y amabilidad, pueden fortalecer la relación.
Experimentar que tu pareja responde no solo se asocia con una mayor satisfacción conyugal, sino que incluso puede amortiguar la inflamación y mejorar la salud física y la longevidad.
La bondad y la cooperación también pueden generar buena voluntad a largo plazo. Un estudio de 20 años de parejas casadas mostró que la toma de decisiones compartida y las tareas domésticas igualmente compartidas se asociaban con una mayor felicidad conyugal y menor conflicto.
La forma en la que las parejas discuten puede incluso afectar su sueño: las discusiones destructivas se asocian con un mal sueño, mientras que las constructivas se asocian con un buen sueño, según una investigación.
Reconstruir la empatía
Si estás en medio de una relación infeliz, puede parecer casi imposible pasar de discusiones amargas y hostiles a discusiones amables y solidarias.
Pero una gran cantidad de evidencia demuestra que es posible, por ejemplo, con la ayuda de la terapia.
Las investigaciones sugieren que la terapia de pareja tiene un impacto positivo en el 70% de las parejas que la llevan a cabo.
Puede ayudar a mejorar los problemas de relación, aumentar la satisfacción sobre la misma y prevenir la angustia, fortaleciendo la intimidad emocional y ayudando a mejorar los problemas de salud física o emocional individuales.
"En la mayoría de las parejas que llegan al punto de la terapia, la empatía casi se ha evaporado", dice Jay Lebow, terapeuta de pareja y profesor clínico de psicología en el Instituto Familiar de la Universidad Northwestern en Evanston, Illinois (EE.UU.).
Lebow, quien es coautor de un estudio que encontró que la terapia de pareja es efectiva, añade que un desafío es cómo reconstruir la empatía.
Hay una serie de señales que sugieren que la terapia está funcionando, afirma.
Dos señales para la esperanza
Hay dos señales específicas que le dan esperanza a Cole en sus sesiones con parejas.
Una es cuando un miembro de la pareja le dice al otro: "Puedo ver por qué te sientes así". Para Cole, esto es una señal de que la pareja está "aceptando la influencia" del otro. "Con esto quiero decir que pueden considerar válida la perspectiva de cada uno, aunque pueda ser diferente a la suya", explica.
La otra señal reveladora es: "¿Sienten curiosidad el uno por el otro? Si la sienten, hay algo de esperanza", dice. Incluso si no están de acuerdo con lo que dice el otro, "dirían algo como: 'Cuéntame más sobre eso, ¿cómo llegaste a creer eso?'".
Si las personas trabajan en sus problemas, "la evidencia de que se obtienen buenos resultados es bastante sólida", dice Lebow.
Compartiendo sueños
Cuando se trata de resolver un conflicto estancado, comprender los sueños y objetivos de cada uno puede ayudar, dice Cole.
Pone el ejemplo de una pareja que acudió a terapia por discusiones recurrentes por dinero.
Ambos habían crecido en la pobreza. Pero esto los había moldeado de maneras muy diferentes. El objetivo de la esposa era tener seguridad e independencia financiera, mediante el ahorro y una cuidadosa elaboración de presupuestos.
El marido quería gastar el dinero que tanto le costó ganar en cosas bonitas y disfrutar de la sensación de integrarse al resto de la sociedad y no estar más aislado por la pobreza.
Esto llevó a interminables disputas sobre el gasto.
"Peleaban por esas cosas todo el tiempo. Y nunca llegaban a entender el motivo por el que peleaban", dice Cole.
En terapia, se escucharon hablar mutuamente sobre sus dolorosas experiencias habiendo crecido en la pobreza y cómo esto había moldeado sus objetivos en la vida. Aprendieron a llegar a acuerdos y acordaron cuánto dinero iban a reservar para el ahorro y cuánto serían libres de gastar.
"Lo resolvieron. Pero tenían que entender qué era importante para cada uno de ellos, antes de poder estar abiertos a aceptar la influencia mutua y trabajar hacia un compromiso que incluyera los sueños de ambos", dice Cole.
Lebow también destaca otro factor: "La motivación de los clientes es muy importante", afirma. "Puedes tener al mejor terapeuta de pareja del mundo, con las personas menos motivadas, y es poco probable que el resultado sea bueno. Puedes tener los clientes más motivados con el peor terapeuta, pero aún así podrías hacerlo bien. Eso marca una gran diferencia".
Terminando mejor
Incluso las parejas que se separan pueden beneficiarse de la terapia, dice Lebow.
Puede ayudarles a afrontar la separación en sí y su posible impacto en la salud mental. Puede hacer que el proceso sea menos hostil y también ayudar a la pareja a apoyar la salud mental de sus hijos, si los tienen, dice.
Y aunque una ruptura o un divorcio pueden ser increíblemente dolorosos, "estos son momentos en los que realmente puedes aprender algo sobre ti mismo", afirma. "Es un momento en el que mucha gente aprende cosas que son muy valiosas para ellos y para el resto de sus vidas".
Pero Lebow añade que trabajar habilidades como la escucha y la empatía no sólo ayuda a las parejas en dificultades: "Incluso las personas que tienen buenas relaciones pueden mejorar su relación".
Esta es una adaptación al español de una historia publicada por BBC Future. Si quieres leer la versión original, en inglés, haz clic aquí.
Fuente: 4 comportamientos que acaban con una relación de pareja y 2 señales que indican que aún hay esperanza de salvarla




















