sábado, 19 de septiembre de 2026

La más corta, la más antigua y una isla compartida: 6 ejemplos que hacen de España uno de los países con las fronteras más peculiares del mundo

 

España cuenta con varias de las fronteras más peculiares del mundo.

 

Por Gonzalo Cañada
BBC News Mundo

 

Las fronteras suelen ser lugares singulares, complejos y, a veces, sorprendentes.

En casos como el de España, su pasado envuelto en multitud de conflictos ha generado muchas veces límites inverosímiles.

Si alguien pregunta hoy en día por las fronteras españolas, las respuestas seguramente apunten primero a los límites claros con Francia y Portugal.

Pero lo cierto es que España linda con cinco países diferentes, incluidos Andorra, Reino Unido y Marruecos, y mantiene un mosaico fronterizo lleno de rarezas.

Sus fronteras abarcan desde las altas montañas de los Pirineos en el norte hasta enclaves africanos en el sur. Desde la más antigua de Europa hasta el tramo fronterizo más corto del mundo, pasando por una isla que cambia de bandera cada seis meses. 

Aquí repasamos este entramado de historias, tratados y anécdotas que hacen de España uno de los países con las fronteras más peculiares del mundo. 

 
La frontera entre el Peñón de Vélez de la Gomera y Marruecos tiene apenas 85 metros de longitud.
 
 
 
1. "La Raya" más antigua de Europa

En un continente tan conflictivo y cambiante a lo largo de su historia como Europa, sin duda parece una quimera encontrar una frontera que haya permanecido estable durante siglos.

Por eso, la línea geográfica que separa España y Portugal merece una mención especial.
 
La frontera que divide la Península Ibérica es conocida como "La Raya" -A Raia en portugués- y tiene más de 1.200 kilómetros de longitud. Pero no solo es una de las fronteras más largas de Europa, sino que es considerada ampliamente como la más antigua del continente.

Los reinos de Castilla y de Portugal trazaron ya las bases de "La Raya" entre 1267, con el Tratado de Badajoz, y 1297, con el Tratado de Alcañices.

Aunque la cartografía medieval no permitía establecer una delimitación tan precisa como hoy en día, estos tratados fijaron las bases jurídicas que sirvieron para ajustar la frontera durante los siguientes siglos.

Aunque siempre hubo puntos de la frontera inamovibles -como los ríos Miño y Guadiana-, durante la Edad Moderna hubo varios intentos por pulir algunas irregularidades que había dejado la primera delimitación.

Y no fue hasta 1926 cuando se oficializó el trazado de la frontera actual entre España y Portugal con la firma del Convenio de Límites.

La frontera entre España y Portugal se conoce como 'La Raya' y tiene más de 1.200 kilómetros.

 

2. Una villa "atrapada" en Francia

La cordillera de los Pirineos marca casi a la perfección el fin de la Península Ibérica y el comienzo de Francia. Un límite también histórico, pero que incluye dos de los puntos fronterizos más curiosos de toda Europa.

El primero reside en pleno corazón de los Pirineos. Se trata de Llívia, un municipio español que está completamente rodeado por Francia. Esta localidad pertenece a la provincia catalana de Girona, y participa con normalidad en las elecciones y la administración españolas.

El origen de este enclave se remonta a hace más de 300 años y tiene una historia, sin duda, muy curiosa.

En 1659, España y Francia firmaron el Tratado de los Pirineos tras varias décadas de guerras. El acuerdo supuso que España cediera varios territorios, incluidos algunos en la región pirenaica de la Cerdaña.

En aquel momento, Llívia no era considerado un pueblo, sino una villa, un título concedido más de un siglo antes por el rey Carlos I.

Y aquí está la clave, porque los textos del acuerdo con Francia mencionaban la cesión de "pueblos", lo que permitió que esta localidad permaneciera bajo soberanía española.

Más de tres siglos después, la situación es la misma.
 
La consideración de Llívia como una villa lo mantuvo dentro de territorio español.
 
 
 
3. La isla de los Faisanes

El otro escenario peculiar entre España y Francia se encuentra en la otra punta de la frontera, junto al océano Atlántico, y su origen tiene también una enorme conexión con el Tratado de los Pirineos que antes mencionamos.

Aquel acuerdo se firmó en un islote llamado la isla de los Faisanes porque se consideraba territorio neutral. Se encuentra cerca de la desembocadura del río Bidasoa, que separa las localidades de Irún, en España, y Hendaya, en Francia.

Durante tres meses, españoles y franceses negociaron el final de la guerra en esta isla y en la firma final no solo se delimitó la nueva frontera, sino que el trato fue sellado con una boda real: el rey francés Luis XIV se casó con la hija del rey español Felipe IV.

Pero quizás el apartado más curioso del trato fue el destino que le esperó a la isla de los Faisanes.

Pasó a ser un condominio, es decir, que es compartida entre España y Francia.

Desde entonces, seis meses al año -del 1 de febrero al 31 de julio- está bajo dominio español, y durante los siguientes seis meses es territorio francés.

Una peculiaridad que más de tres siglos después se sigue repitiendo, a pesar de que la isla ha perdido casi la mitad de su tamaño a medida que la nieve derretida llega desde los Pirineos hacia el río Bidasoa.

La isla de los Faisanes está en el río Bidasoa entre las localidades de Hendaya (Francia) e Irún (España). 

 

4. Un país con dos jefes de Estado

A pocos kilómetros de la villa de Llívia, y sin salir de los Pirineos, se encuentra escondido Andorra, un diminuto país que comparte frontera con España y Francia.

La particularidad es que sus 468 kilómetros cuadrados no pertenecen a la Unión Europea, mientras que los dos países que la rodean sí lo hacen. Por eso, al entrar o salir de allí hay controles aduaneros, especialmente relevantes por las diferencias fiscales.

Además, Andorra cuenta con un sistema político tremendamente peculiar en el mundo. Se trata de un coprincipado parlamentario; es decir, tiene dos jefes de Estado simbólicos: el presidente de Francia y el obispo de Urgell, en la región catalana de Lleida.

Esta singular forma de gobierno, junto con su situación en los Pirineos, hace de Andorra un vecino fronterizo único. 

Andorra tiene un sistema político muy curioso, siendo un coprincipado parlamentario.

 

5. Un peñón estratégico

A principios del siglo XVIII, la Península Ibérica estaba inmersa en la Guerra de Sucesión española, y el trono se lo disputaban un candidato de la Casa de los Borbones y uno de los Austrias.

El primero contaba con el apoyo de la Corona de Castilla y el segundo de la Corona de Aragón. Además, diversos países europeos apoyaban los intereses de uno u otro.

Fue en ese contexto cuando en agosto de 1704, una flota angloholandesa conquistó Gibraltar en nombre del candidato de los Austrias.

Se trataba de un lugar especialmente estratégico al servir como nudo de comunicaciones entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.

Aunque finalmente se impuso el candidato de los Borbones, Gibraltar pasó oficialmente a manos de la Corona británica tras el Tratado de Utrecht de 1713.

España cedió así la ciudad de Gibraltar, el castillo y el puerto, pero no el istmo circundante. Y esto sigue generando aún hoy en día una disputa territorial sobre esta franja.

A pesar del conflicto político por su soberanía, la relación entre Gibraltar y la vecina localidad española de La Línea de la Concepción ha sido siempre estrecha por razones económicas y familiares.

Esta relación se interrumpió en 1969 cuando el gobierno del dictador Francisco Franco cerró la frontera, pero esta se reabrió tras el regreso de la democracia a España.

Y el pasado julio se suprimió oficialmente el paso fronterizo tras un histórico acuerdo entre España, Reino Unido y la Unión Europea. 

El puerto fronterizo entre Gibraltar y La Línea de la Concepción fue suprimido recientemente.
 
 
 
6. La frontera "accidental" más corta

Pero las fronteras de España no se ciñen solo a sus vecinos europeos, sino que también existen al otro lado del estrecho de Gibraltar y hay algunas muy curiosas.

Más allá de las Islas Canarias -que geográficamente se consideran como parte de África-, España cuenta desde hace siglos con varios territorios en el norte de este continente.

Son las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, así como varias plazas de soberanía: el Peñón de Vélez de la Gomera, las Islas Chafarinas, las Islas Alhucemas y la Isla de Perejil.

Todos estos pequeños territorios se encuentran junto a Marruecos, y este país reclama su soberanía.

La situación fronteriza en Ceuta y Melilla es, sin duda, compleja. A diario cruzan muchas personas por sus pasos terrestres, pero a la vez son unas de las fronteras más sensibles de la Unión Europea, por la gran tensión migratoria que se vive en ambas ciudades y por delimitar Europa y África.

Un ejemplo fue lo vivido el pasado 30 de julio, cuando decenas de miles de migrantes cruzaron de forma irregular a Ceuta, generando una grave crisis política y humanitaria.

Sin embargo, la frontera española más peculiar en África es la del Peñón de Vélez de la Gomera. Sus apenas 85 metros de límite con Marruecos forman el tramo de frontera terrestre más corto del mundo entre dos países.

Y lo más curioso es que no siempre fue así. Originalmente, este peñón era un islote junto a la costa marroquí, pero un terremoto en 1930 generó un estrecho istmo de arena que lo conectó con el continente.

El Peñón funciona realmente como un enclave militar español y está ocupado de forma permanente por una guarnición del ejército de Tierra.

Además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, España cuenta con varias plazas de soberanía en el norte de África.
 

Mapas por Daniel Arce-Lopez, del Equipo de periodismo visual de BBC Mundo.

 

Fuente: España uno de los países con las fronteras más peculiares del mundo 

 

 
Nota: El editor de Blogger cambia la letra y es un encanto trabajar de más... La computación aumenta el trabajo en vez de aligerarlo... alea iacta est
 
 
 
 

viernes, 18 de septiembre de 2026

La playa de los huesos: cómo Rusia intenta olvidar la represión soviética (pero las pruebas siguen aflorando en un lago)

 

Por Sofia Volyanova y el Equipo de Investigaciones
Servicio Ruso de la BBC

 

Para algunos, el lago de Yemva es un "lugar maravilloso", un estanque idílico visitado por cisnes, perfecto para lanzarse al agua en un caluroso día de verano.

Otros lo llaman cementerio.

"Todo el pueblo sabe que allí hay hueso sobre hueso", indica un comentario en las redes sociales debajo de una imagen de la playa artificial, en la República de Komi, al norte de Rusia.

Durante décadas, los habitantes del lugar han nadado en el lago, que se creó excavando un terreno que había sido una fosa común para las víctimas del sistema del gulag soviético, una tristemente célebre red de campos de trabajos forzados.

Los residentes todavía suelen encontrar huesos humanos en la orilla.
 
No existe ningún monumento ni placa en memoria de los muertos que pueda servir de advertencia. Las autoridades nunca han señalizado el lugar y, durante un debate reciente sobre qué hacer con los restos, incluso se negaron a confirmar que los huesos pertenecieran a prisioneros del gulag.

En la década de 1980, una constructora local decidió crear un lago artificial y una playa en la zona, con sombrillas y vestuarios. Durante el proceso, una excavadora no solo desenterró tierra, sino también restos humanos y fragmentos de madera de ataúdes.

Sin embargo, esto no detuvo la construcción en el lugar, situado a más de 1.000 km al noreste de Moscú.
 
Los historiadores estiman que unas 20 millones de personas pasaron por los campos, colonias penales y prisiones soviéticas entre 1930 y 1956.
 
 
El agua de manantiales subterráneos se canalizó hacia el pozo y los residentes de Yemva, que tiene una población de unos 15.000 habitantes, han estado nadando allí desde entonces.

Pero hace cinco años, un incendio en la zona y la llegada de un equipo de investigadores reavivaron el debate sobre qué hacer con los huesos.

Algunos lugareños dijeron que se debería excavar toda la zona y volver a enterrar los restos. Otros pidieron que se colocara una cruz para marcar el lugar. También hubo quienes argumentaron que no había necesidad de armar tanto revuelo: los gulags no fueron tan terribles y los campos estaban poblados únicamente por criminales.

Al final, las autoridades locales no hicieron nada.
 
La inacción refleja una tendencia más amplia en Rusia, donde los lugares de enterramiento masivo de este período rara vez están señalizados. Quienes intentan investigar u honrar a las víctimas han sido procesados, mientras que hablar del sistema del gulag se ha convertido en un tema cada vez más tabú.
 
 
"Agua limpia"

Según estimaciones del Museo de Historia del Gulag de Moscú ―‍que las autoridades forzaron a cerrar este año―‍, unas 20 millones de personas pasaron por los campos, colonias penales y prisiones soviéticas entre 1930 y 1956.

Alrededor de 4 millones de ellas fueron condenadas por motivos políticos.

Durante este período de represión, bajo el régimen de Joseph Stalin e inmediatamente después, más de 2 millones de personas murieron en prisiones estatales y 6 millones fueron sometidas a reasentamiento forzoso en regiones remotas de la Unión Soviética. 
 
Muchos prisioneros del gulag murieron construyendo un ferrocarril cerca de Yemva.
 
 
Yemva, que significa "agua limpia" en lengua komi, surgió de un campo de trabajo establecido en 1928.

La mayoría de sus habitantes son descendientes de prisioneros o guardias del gulag.

Lo mismo ocurre en toda la región de Komi. Incluso hoy en día existe una colonia penal para trabajadores en Yemva.

Las condiciones de vida en los campos del norte ―‍rodeados de bosques subárticos de hoja perenne―‍ eran brutales. El alojamiento para los prisioneros era insuficiente. Incluso en invierno, cuando la temperatura descendía hasta los -50°C, muchos vivían en tiendas de campaña.

Desde la mañana hasta la noche, talaban árboles para construir una vía férrea a través del bosque. Su ración diaria consistía en 400 gramos de pan y un plato de sopa.

Según las estimaciones de los historiadores, más de un millón de prisioneros, tanto políticos como civiles, pasaron por los campos de Komi, aunque no existen cifras exactas sobre cuántos de ellos murieron allí.

Un investigador pidió a las autoridades que al menos señalizaran el lugar con una cruz, pero ignoraron su petición; en otros lugares, se han retirado cruces similares.
 
 
En 2021, cuando los bomberos acudieron a sofocar un incendio de pastizales en las cercanías, descubrieron los huesos de al menos tres personas. Esto provocó la intervención de las autoridades locales.

Los investigadores determinaron que los restos tenían al menos 15 años y no presentaban signos de traumatismo. No abrieron una investigación "por la ausencia de delito".

La decisión de los investigadores establecía que el lugar donde se encontraron los huesos había servido como "fosa común no oficial para prisioneros del gulag" entre 1930 y 1950.

Ahí habría terminado el asunto de no ser por un equipo de investigadores especializados en la historia del gulag, que llegaron seis meses después desde la capital regional, Syktyvkar.

"Fuimos a la cantera y, la verdad, no tuvimos que buscar nada: los huesos aparecieron enseguida", declaró a BBC News Rusia el escritor e historiador local Grigory Spichak.

En aquel momento, su colega investigador, Igor Sazhin, dijo: "Encontramos costillas y huesos pélvicos. No se pueden confundir con restos de animales".

"Dejarlos así es simplemente inhumano. Yemva sigue adelante con su vida, sin querer reconocer este terrible recordatorio del pasado".  
 
 
Sin ropa ni zapatos

Según la legislación rusa, las autoridades deben registrar y señalizar los lugares de enterramiento recién descubiertos, incluidas las tumbas de las víctimas de la represión masiva.

Además, si es necesario, deben volver a enterrar los restos.

Sazhin se puso en contacto con la fiscalía, pero no se tomaron medidas.

Casi un año después, pidió al gobierno local y a la iglesia que, al menos, erigieran una cruz junto al lago.

Sin embargo, el gobierno comunicó a la fiscalía que no había encontrado pruebas de que se tratara de una fosa común del gulag, tras contactar con el servicio penitenciario regional, el Ministerio del Interior y un museo de historia local.

Otros, sin embargo, están más seguros de que así es.

"Sin duda se trata de víctimas del gulag, ya que fueron enterradas sin ropa ni zapatos, a la profundidad de la hoja de una pala", publicó el investigador Orest Romanko en redes sociales.
 
Entre los prisioneros de los gulags se encontraban actores, exsoldados rusos y otros acusados de "comportamiento contrarrevolucionario", así como delincuentes.
 

La historia de la represión masiva en Rusia es un tema políticamente delicado y muchas personas que intentan identificar fosas comunes han sido procesadas.

Un tribunal multó a Nikolai Arakcheyev, director de un museo de historia del gulag en el oeste de Rusia, por excavar un cráneo "sin autorización".

Robert Latypov, director de una de las filiales de Memorial, una organización fundada para estudiar las violaciones de los derechos humanos en la Unión Soviética, fue objeto de una investigación penal después de que él y cinco voluntarios lituanos limpiaran un cementerio abandonado anexo a un antiguo lugar de reasentamiento forzoso y colocaran una cruz en una de las tumbas.

El caso se cerró al día siguiente de que Vladimir Putin fuera informado del mismo, en una reunión del Consejo de Derechos Humanos de Rusia, en 2019.

Pero en esa misma reunión, el presidente se pronunció en contra del "acceso sin restricciones" a los archivos soviéticos.

"Sabemos cómo operaba la NKVD [policía secreta soviética] en la década de 1930 y puede que no siempre sea agradable para los familiares que se abran los archivos de sus antepasados", dijo Putin.
 
 
Prohibido nadar

En 2025, el Archivo Estatal Ruso comenzó a clasificar los expedientes de las víctimas de la represión política como "de uso oficial únicamente".

Este año, el espacio cultural independiente Revolt Centre, en Komi, que se dedicaba a recopilar, estudiar y difundir información sobre la represión política, fue catalogado como organización extremista, junto con Memorial, que también fue prohibida.

Las autoridades de Moscú sustituyeron el Museo del Gulag ―‍que llevaba dos años cerrado con el pretexto de infracciones de las normas de seguridad contra incendios―‍ por un Museo de la Memoria, dedicado a las vidas soviéticas perdidas durante la invasión nazi.

En el verano de 2022, la fiscalía prohibió nadar en el lago Yemva. Un tribunal local ordenó a las autoridades locales que inspeccionaran la zona y volvieran a enterrar los restos antes de que terminara el año.

Pero el Tribunal Supremo de Komi revocó la sentencia, argumentando que la zona debía ser examinada para determinar si, de hecho, se trataba de "un lugar de enterramiento para las víctimas de la represión masiva".
 
No se sabe con exactitud cuántas personas murieron en el gulag de Yemva.
 
 
A finales del año pasado, se iniciaron procedimientos para obligar a los funcionarios a examinar los restos encontrados en la cantera, pero estos fueron interrumpidos de inmediato.

BBC News Rusia se puso en contacto con la Fiscalía General, el gobierno local y el servicio judicial, pero no recibió respuesta.

La represión estalinista sigue siendo un tema tabú, según declaró Lana Pylaeva, redactora jefe de la publicación regional independiente Komi Daily, a BBC News Rusia.

"Es un tema que genera mucha vergüenza", dijo.

"Eso pasa con los descendientes de los reprimidos, quizás porque aún persiste la vergüenza internalizada de haber sido etiquetados como 'enemigos del pueblo'. Los descendientes de los verdugos tampoco están muy interesados en explorar este tema", agregó Pylaeva.

Este verano, las autoridades colocaron un cartel de "prohibido nadar" en la orilla del lago. Pero, según los lugareños, la gente sigue bañándose.

Pylaeva declaró a BBC News Rusia: "Lo sorprendente es que la gente no tenga ningún reparo en nadar entre los huesos".

* Información adicional de Olga Ivshina.
 
 
 
 
Notas
 
Gulag: La Dirección General de Campos y Colonias de Trabajo Correccional, abreviado como GULAG, o también escrito a veces como gulag (en ruso: Glávnoye upravléniye ispravítelno-trudovyj lagueréy i kolóniy), era la rama del NKVD que dirigía el sistema penal de campos de trabajos forzados.
 
 
Tabú: Condición de las personas, instituciones y cosas a las que no es lícito censurar o mencionar. Prohibición de comer o tocar algún objeto, impuesta a sus adeptos por algunas religiones de la Polinesia.
Sinónimos: Prohibición, veto, impedimento, proscripción, negativa, interdicción,.  DLE RAE. 
 
 
 
 
 
 

jueves, 17 de septiembre de 2026

Cómo la secundaria se presta para estereotipos que nos marcan hasta cuando somos adultos

 

 

Por Laurie Clarke
BBC Future
 
 
Antes de volverme amiga de Georgia*, le tenía miedo.

Un incidente está grabado en mi cabeza. Cuando teníamos 14 años, mi mejor amiga del momento estaba organizando una fiesta donde prácticamente toda la generación estaba invitada. Pero había un grupo de personas a las que no les dijo.

Georgia y su séquito caminaban hacia nosotras con paso firme en el patio escolar y todas las miradas las seguían. Ella era como un rayo aterrador de bronceado postizo, extensiones de pelo teñido y ropa deportiva brillante.

¿Qué podría querer con gente como nosotras? Quedamos congeladas cuando paró abruptamente.

"Estamos invitadas a tu fiesta, ¿verdad?", reclamó Georgia. "Sí, por supuesto", tartamudeó mi amiga. Satisfecha, Georgia dio media vuelta y se marchó. Otra chica al lado murmuró, "No tienes que invitarlas si no quieres".
 
Pero todas sabíamos que sí, sí que tenía.

Probablemente tú tengas recuerdos de tu propia Georgia, una chica popular que podía provocar miedo con una mirada. Tal vez tú eras una Georgia.

Cualquiera sea el caso, los recuerdos están. 
 
Tras hablar a cientos de personas sobre sus experiencias en la secundaria, Mitch Prinstein, profesor de Psicología en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, EE.UU., encontró que los recuerdos de aquellos que lideraban en los corredores escolares eran curiosamente potentes.

Incluso décadas después de dejar la secundaria, la mayoría de las personas pueden fácilmente recordar el nombre del estudiante más popular de su generación, mucho mejor que los nombres de los profesores y otros compañeros de clase, escribió Prinstein en su libro de 2017 Popular: The Power of Likeability in a Status-Obsessed World ("Popular: El poder de la simpatía en un mundo obsesionado con el estatus").

Y no son sólo los recuerdos los que quedan grabados.

Los estudios señalan que lo popular que fuimos como adolescentes puede influir en nuestras vidas por muchos años en aspectos que van desde cómo entendemos nuestras interacciones sociales hasta la fortaleza de nuestras relaciones amorosas, nuestra satisfacción con la vida e incluso nuestra salud.
 
 
"¿Quién te cae mejor/peor?"

Fue el psicólogo estadounidense John Coie quien cambió la manera en que los investigadores pensaban sobre la popularidad.

En sus ahora influyentes estudios de comienzos de 1980, empezó preguntando a los escolares dos preguntas simples sobre sus compañeros: "¿Quién te cae mejor?", y "¿Quién te cae peor?".

Coie utilizó las respuestas de los chicos para proponer cinco categorías sociales.

Están los "aceptados" y "rechazados", aquellos que fueron ampliamente apreciados o despreciados respectivamente.

Luego se encuentran los "controvertidos", aquellos que recibieron un alto número de "aprecios" y "desprecios", los "abandonados", porque fueron escasamente mencionados de una manera u otra, y los "promedio", es decir, que no se inclinaron extremadamente en ninguna dirección.

Muchos estudios han confirmado la utilidad de estas etiquetas. Generalmente encuentran que 40% de los chicos son "promedio" y 60% caben dentro de las otras cuatro categorías.

Los jóvenes más apreciados tienden a ser percibidos por sus pares como amables, alentadores y serviciales, mientras que los "abandonados" tienden a ser callados y a quedarse aislados.

Los chicos "rechazados" son o bien agresivos o bien víctimas de matoneo. 
 
Los "controvertidos", el grupo más raro, dividen a la gente, y son típicamente percibidos como los payasos de la clase o rebeldes. 
 
En primaria, los valores de los niños suelen alinearse con los de sus supervisores adultos. En la secundaria, eso cambia, alterando el panorama social.
 

Notablemente, Coie encontró que la mayoría de las etiquetas permanecían iguales cuando ingresaban a nuevos grupos de pares.

Y mientras que la investigación inicial fue realizada en nivel escolar, muchos estudios han reproducido los resultados en adolescentes. Uno encontró que casi la mitad de los niños mantuvieron la etiqueta que tuvieron en primaria cinco años después en la secundaria.

"Tuve una experiencia tan mala en la primaria. Siempre recuerdo a mi madre diciendo: 'Las cosas mejorarán cuando entres a secundaria'", cuenta Connie*, otra amiga a quien le pregunté sobre su experiencia.

"Pero creo que una vez que te hicieron bullying o si tienes algo que te hace ver diferente… prácticamente era un blanco fácil", continúa.

Ella, por ejemplo, recibió maltrato en una secundaria y se cambió, pero en la nueva institución se enfrentó a un patrón similar.
 
 
Primaria versus secundaria

Aunque las etiquetas continúan siendo las mismas, la dinámica social cambia dramáticamente entre primaria y secundaria.

En la primaria, los "populares" suelen ser aquellos bien portados y estudiosos, porque en ese período los valores de los chicos normalmente están alineados con los de sus supervisores adultos.

Todo eso cambia en la secundaria. Los adultos y todo lo que representan se vuelven tristemente indeseables. Una persona sobresaliente podría encontrarse relegada al estatus de nerd, mientras que una más ruidosa podría ver su estrellato ascender.

Hablando por teléfono con mi otrora terror del patio escolar y ahora amiga íntima Georgia, le pregunté si ella misma se consideraba popular en la escuela secundaria. Me contesta que no se percibía a sí misma de esa manera.

"'Popular' suena como que le caes bien a la gente y no creo que fuera mi caso", explica. "Tal vez era un poco más parecido a infame… estridente, queriendo llamar la atención".

De adolescente, Georgia personificó el arquetipo de "controvertida". Actuaba agresivamente y se comportaba mal en clase. Y los estudios indican que se equivoca al creer que eso la hacía inelegible para la etiqueta "popular".
 
Dadas sus peculiaridades, es notable cuánto usamos la escuela secundaria como marco de referencia para las interacciones adultas.
 
 
En la secundaria, "empezamos a notar quiénes llaman más la atención, quiénes son más dominantes o cool", indica Prinstein.

Y agrega que también se destacan "los que empiezan a volverse más atractivos físicamente, los que se ajustan a los estándares de sus pares, como los que se visten bien o son buenos deportistas".

El ejercer un comportamiento "pseudomaduro", las acciones asociadas con adolescentes mayores o adultos, es otra vía rápida para adquirir estatus. Los adolescentes que beben alcohol, consumen drogas o están en relaciones amorosas precoces tienen mayor probabilidad de ser considerados populares, por lo menos durante un tiempo.

Alrededor de los 15 años, ese comportamiento cesa de conceder estatus al mismo nivel.

A medida que los estudiantes de secundaria empiezan a madurar, la búsqueda manifiesta de estatus se vuelve socialmente menos inmediata.

Pero las repercusiones de estas experiencias tempranas pueden tener consecuencias.

"Las experiencias que tenemos de chicos, ya sea que caigamos bien, que seamos populares o tengamos una estatus alto parecen tener un efecto duradero aun 40 años después", afirma Prinstein.

Sin embargo, "la simpatía y el estatus tienen efectos bastante opuestos", dice.

"La simpatía es buena. Generalmente conduce a todo tipo positivo de salud, trabajo, resultados psicológicos y académicos. Tener un estatus alto deriva en lo opuesto".
 
 
La cultura del grupúsculo

Los investigadores solían interpretar la cultura de la escuela secundaria como una versión inmadura de la sociedad adulta.

En los 1960, empezaron a entender que esta "cultura de los pares" era algo más extraño, un mundo paralelo animado por sus propias fascinaciones quijotescas y códigos establecidos.

En lugar de una jerarquía simple, el panorama social de la secundaria presenta un sistema dinámico de círculos íntimos. Los arquetipos clave son reflejados en la cultura popular, desde las películas American Pie hasta The Breakfast Club.

En los primeros años de secundaria, las fronteras entre los círculos íntimos tienden a ser rígidas.

"Las personas jóvenes pueden actuar como clan, siendo intolerantes y crueles en la exclusión de los otros que son 'diferentes'", escribió el psicoanalista germano estadounidense Erik Erikson en su libro de 1959, Identity and the Life Cycle ("Identidad y el ciclo de vida").

Esta intolerancia, según Erikson, podría ser "una defensa necesaria" contra la pérdida de identidad que uno sufre en la niñez, combinada con un desconcertante asalto de cambios hormonales, y la naturaleza abrumadora del futuro, con todas sus posibilidades y opciones.

Los adolescentes se ayudan mutuamente durante esa incomodidad, "formando círculos íntimos y estereotipándose", sugirió. 
 
Esa autoclasificación facilita la navegación de los mundos sociales de los adolescentes, porque la "categoría" relativa de cada persona dictamina cómo debería ser tratada.

Sin embargo, una cosa que se pasa por alto en la cultura popular son los grandes sectores de adolescentes que no se adhieren a ninguna subcultura en particular.

Un estudio de 1985 encontró que un 45% de estudiantes de secundaria se definían como simplemente "normales".

Mientras que los chicos populares hablaban de solo verse bien e ir de fiesta, los que se autodefinían como "normales" decían cosas como "simplemente soy un adolescente común y corriente".

Ser "anormal" y sobresalir por las razones equivocadas puede ser socialmente catastrófico.

Connie recuerda llegar a su nueva escuela a los 13 años y encontrar imposible navegar esos grupos.

"Recuerdo intentar ser amiga de niñas nerd. Recuerdo tratar de ser amigas de las chicas cool", cuenta. "Traté de encajar con la gente de música. Empecé a tocar la trompeta".

Pero todo fue inútil. "Creo que sabía en mi corazón que eso simplemente no estaba funcionando", reconoce. "No había un lugar donde cabía. Al final, quedé completamente ignorada por todos".
 
 
Cuando los adolescentes maduran

Hacia el final de la secundaria, la estricta jerarquía social se relaja un poco.

A comienzos de 1990, el investigador David Kinney realizó un proyecto de investigación etnográfica en el que se internó en una secundaria para observar de cerca los cambios de las fronteras de los círculos íntimos.

Encontró, por ejemplo, que los antiguos "nerds" lograron hacer la transición a "normales".

Para muchos de estos con los que Kiney habló, el desarrollo cognitivo significó que pudieron sentirse menos temerosos y rodearse de pares que les daban reconocimiento positivo.

Ser "aceptado" en la escuela secundaria y en general es un fuerte indicativo de un resultado positivo en la vida.
 
 
A medida que los adolescentes maduran, las amarras de conformidad se aflojan.

Los populares podrán incluso enfrentar amenazas de personajes rebeldes alternativos.

El estudio de Kinney encontró que en los años posteriores, los que estaban "más de moda" eran desafiados por estudiantes con "apariencia extravagante y comportamiento pendenciero", que "competían con ellos en popularidad".

Algunos de estos cambios sutiles debieron estar en camino cuando, a los 15 años de edad, Georgia me pidió por primera vez que nos juntáramos, pero todavía recuerdo sentir confusión e incredulidad.

Casi 20 años después le pregunto a Georgia por qué quería ser mi amiga, algo que nunca le había preguntado. "Creo que había una extrañeza que compartíamos", contesta titubeante. "Como si ninguna de nosotras fuera normal".
 
 
La escuela, el ejército y la cárcel

Dadas sus peculiaridades, es notable cuánto usamos la secundaria como marco de referencia para las interacciones adultas.

Cuando Lucy Foulkes, una psicóloga de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, y autora de Coming of Age: How Adolescence Shapes Us ("Llegando a la mayoría de edad: cómo la adolescencia nos forma"), compartió un mensaje en las redes sociales sobre "el efecto de la chica mala", recibió un alud de mensajes.

"Muchas personas decían, que no pasa solo en la adolescencia, sino en el lugar de trabajo, con las mamás a las puertas de la escuela", expresa Foulkes.

"Es un fenómeno humano que algunas personas adquieran mayor poder social y dominio sobre otras. Simplemente hay algo particularmente agudo de eso en la adolescencia", agrega.

Foulkes señala que los adolescentes están rodeados de las mismas personas casi todos los días durante años, de una manera "que simplemente no sucede durante la adultez en realidad, a no ser que sea en el ejército o la cárcel. Hay una intensidad en el entorno que va más allá de los que sucede dentro de sus cerebros".

Es esa intensidad que explica en parte por qué estas experiencias moldean cómo le damos sentido a los encuentros sociales incluso muchos años después.

"Esas experiencias de cuando teníamos 14 años se usan como una suerte de lente a través del cual ver el mundo", opina Prinstein. 
 
Apunta a los estudios que sugieren que el modelo mental que usamos para procesar nuestros mundos sociales empieza a formarse en la niñez y que las partes que procesan la memoria en el cerebro están activas cuando las personas piensan sobre el comportamiento social.

"Esos recuerdos están siendo traídos al presente todo el tiempo". 
 
 
¿Dónde están los "chicos cool" ahora?

Muchos de nosotros probablemente nos hemos preguntado qué pasó con los "chicos cool" que conocimos en nuestra adolescencia.

En un estudio de 2015, Joseph Allen, profesor de psicología de la Universidad de Virginia, EE.UU., se lanzó a estudiarlo. Sus descubrimientos no dan buenos augurios para los otrora jóvenes populares.

Tras hacerles seguimiento a 184 adolescentes en el sureste de EE.UU. de entre 13 y 23 años, Allen encontró que aquellos deseosos de lograr estatus y que practicaban comportamientos "pseudomaduros" a comienzos de su adolescencia estaban en mayor riesgo de tener dificultados a largo plazo.

El gusto temprano por el alcohol y las drogas estaba vinculado a una mayor vulnerabilidad a abusar de sustancias y tener problemas de adicción más tarde en la vida. Y darle foco al estatus a una temprana edad conducía a lazos personales menos estrechos y dificultades manteniendo amistades y relaciones amorosas.

La experiencia de ser rechazado también puede dejar secuelas. La investigación de Prinstein encontró que los estudiantes de secundaria rechazados tenían probabilidad de sufrir más depresión con el paso del tiempo. Planteó la hipótesis de un círculo vicioso en acción, donde la experiencia del rechazo engendra más aislamiento, que a su vez intensifica la sensación de rechazo.

En contraste, la "simpatía", es decir, el ser "aceptado" en la secundaria es uno de los más fuertes indicadores de resultados positivos en la vida, como una carrera exitosa, buena salud y relaciones sólidas, aun más que los factores como la inteligencia y el origen socioeconómico.

Aun así, las personas que experimentan rechazo también pueden desarrollar fortalezas importantes, como el ser más hábil en identificar cómo los otros se sienten o ser más consciente del maltrato de otros. Se ha demostrado que esa inteligencia emocional es útil para navegar las relaciones personales y el entorno laboral.

Y un niño no tiene que ser "aceptado" para gozar de una vida social satisfactoria de adulto. Los estudios han encontrado que tener uno o dos buenos amigos en la adolescencia puede otorgar una efecto protector y fortalecer las relaciones futuras.
 
 
Cambio de libreto

Lo más importante es que tenemos el poder para cambiar cómo nuestras experiencias tempranas nos afectan.

Según Prinstein, los libretos de la secundaria con los que abordamos las interacciones se pueden convertir en una profecía cumplida.

"Cuando entramos en un contexto social, podríamos estar concentrándonos en esos trazos de información que confirman nuestras peores expectativas", expresa. "Entonces nos comportamos en maneras que podrían de hecho fomentar más experiencias negativas".

Por ejemplo, al decidir que un comentario ambiguo probablemente no buscaba molestarnos, podemos ayudarnos a tener experiencias más satisfactorias, explica Prinstein.

Como una adolescente de "alto estatus" que practicaba un comportamiento arriesgado o "pseudomaduro" desde temprana edad, Georgia dice: "Tengo algo de tristeza por mi yo más joven. Nunca viví la experiencia de ser simplemente una chica normal".

Me cuenta que una temprana experiencia de ver a una amiga golpeada, combinada con un comportamiento abusivo en el hogar, la convencieron de actuar agresivamente para proyectar invulnerabilidad.

Se lamenta del hecho de que no recibió más apoyo a esa edad y que, al contrario, fue catalogada por el profesorado como una "chica mala". "Eso moldeó completamente la trayectoria de mi carrera y mi fiero activismo por las personas vulnerables", asegura.

Entretanto, Connie dice que sus experiencias tempranas de rechazo finalmente la condujeron a un patrón de autosabotaje. "Creo que me había dado por vencida de muchas formas y tenía tantos comportamientos autodestructivos que me resultó difícil mantener amistades", reconoce.

Eso culminó en un período de crisis en su adolescencia tardía, sobre lo cual desde entonces ha trabajado para sanar. Más de una década después, ha descubierto lo que ama y afirma que rara vez piensa sobre sus días en la escuela secundaria.

Tanto Connie como Georgia son testimonios del hecho que las etiquetas que una vez portamos durante la secundaria no tienen por qué ser una sentencia de vida.

"Las personas pueden definitivamente darle la vuelta", afirma Prinstein. "El problema es que no invertimos mucho tiempo hablando al respecto, lo que significa que somos más propensos a repetir nuestros patrones".

 
*Los nombres han sido cambiados.

 
Esta es una versión abreviada de un artículo publicado por BBC Future. Si quieres leer el original en inglés, puedes hacerlo aquí.


 
 
 
Nota
 
Estereotipo: Imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable. Lugar común, idea o expresión demasiado repetida o formularia. Sinónimos: cliché, tópico, clisé. DLE RAE

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Una trampa bien armada

Fuera de los que se ven en las novelas, este caso es uno de los que mejor muestran el ingenio del criminal aventajado por el del detective

 


Por Alan Hynd



El Nueve de noviembre de 1910, Marie Smith, una niña de escuela de nueve años, fue brutalmente golpeada en la cabeza, al parecer con un martillo, estrangulada y violada en Asbury Park, estado de Nueva Jersey. Se encontró el cuerpo de la niña en un trecho de bosque próximo al lugar donde la infortunada criatura había sido vista por última vez. Por espacio de dos semanas los detectives locales anduvieron frenéticamente a la caza de una pista; luego empezó a abrumarles el peso de la exigencia pública y acudieron a la Agencia de Detectives de Burns. Raymond Schindler, que era a la sazón director de la oficina neoyorquina de la citada agencia, fue encargado de esclarecer el enigma. El joven Schindler aplicó al caso una técnica detectivesca que hasta la fecha se considera como modelo clásico de investigación.

Marie Smith había sido vista en un camino semidesierto a las 3 y 10 minutos de aquella tarde, cuando regresaba de la escuela, pero no había llegado a su casa a la hora de costumbre que era alrededor de las 3 y cuarto. Así, la hora y el elemento topográfico del crimen estaban claramente determinados. La dificultad era que en la zona sospechosa, como la llamaba Schindler, vivían más de una docena de hombres que hubieran podido cometer el crimen.

El primer paso dado por el joven Schindler no fue extremadamente original. Mojó un martillo en sangre de gallina y se lo fue mostrando a todos los sospechosos, explicándoles que había sido hallado cerca de la víctima; a esto seguía la pregunta de si habían visto antes ese martillo. Por de contado, todos contestaron que jamás lo habían visto, pero lo que Schindler buscaba era la reacción de culpabilidad en alguno de esos conejillos de Indias humanos.

Y la encontró. Cierto florista llamado Frank Heidemann —joven alemán de afables maneras que trabajaba en el invernadero de una finca situada dentro de la zona sospechosa― dio señales de nerviosidad. Schindler planeó entonces su segunda jugada. 
Había una cosa evidente. No obstante su aparente simpatía, Frank Heidemann era en el fondo frío e ingenioso. Si había cometido el asesinato, no iba a ser fácil hacerlo confesar. Falto de rastros materiales, Schindler sabía que su problema era engañar al asesino para hacerlo hablar del crimen. 

Para la zancadilla inicial Schindler se inspiró en una obra clásica de la literatura policíaca: El Perro de los Baskerville, de Conan Doyle. En esta famosa aventura de Sherlock Holmes, el aullido de un perro aterrorizaba a la comarca en general y a varios individuos en particular. 
Dio la coincidencia de que en la finca donde trabajaba Heidemann, el florista sospechoso, había un perro policía. Como era singularmente avieso, estaba siempre encadenado. 

Schindler hizo que un ayudante se deslizara sigilosamente tres veces todas las noches —a medianoche, a las dos y a las cuatro de la madrugada― hasta cerca del perro y le tiraba piedras. Así, por más de una semana el perro dio a las horas indicadas aullidos al parecer inexplicables que podían oírse a kilómetros de distancia.

Todas las mañanas se vigilaba a los sospechosos para ver qué efecto les había causado los aullidos del perro. Schindler dedicaba especial atención a Heidemann. Diez días más tarde lo vio dirigirse al consultorio de un médico. Schindler convenció a éste de que en interés de la justicia le revelara el por qué de la consulta de Heidemann. 
—Un perro que ladra tres veces todas las noches ―dijo el doctor―.  Casi lo está volviendo loco.
―¿Qué le aconsejó usted? —preguntó Schindler.
—Un cambio de escena.

Heidemann fue seguido hasta Nueva York donde tomó una habitación en la sexta Avenida, cerca de la Calle Catorce. Al parecer era hombre de costumbres regulares, pues todos los días almorzaba y comía a unas mismas horas en un mismo restaurante.
Schindler tuvo el presentimiento de que a Heidemann le gustaría trabar amistad con alguien, sobre con otro alemán. De la misma agencia de Burns sacó a un joven detective llamado Carl Neumeister el cual empezó a acudir al restaurante antes mencionado y a leer mientras comía el diario neoyorquino de lengua alemana Staats-Zeitung. Un día Heidemann le dirigió la palabra: 
―Veo que usted es alemán ―dijo tendiéndole la mano―. Yo me llamo Frank Heidemann. ¿Cómo se llama usted?
―Carl Neumeister.
Los dos se fueron a ver una película. Luego siguieron encontrándose con frecuencia. Como Heidemann vivía de sus ahorros y no tenía ocupación, Neumeister tuvo que inventar una explicación lógica de su ociosidad.
―No necesito trabajar, Frank ―le dijo un día―. Recibo 75 dólares semanales a cuenta de la herencia de mi padre en Alemania mientras que se arregle la testamentaría. Un banco de Nueva York se encarga de todo. 
El primer acto del drama se había llevado a término satisfactoriamente. Schindler quería ahora obtener una reacción psicológica de Heidemann.

Como los dos amigos iban con frecuencia al cine, Schindler, que tenía muchos conocidos, se arregló con el propietario de un pequeño cinematógrafo de barrio para que intercalara en su programa corriente y por una sola vez cierta película de un crimen sexual. Heidemann y Neumeister asistieron a aquella representación que también presenciaron varios policías secretos de Burns.
A medida que avanzaba la película, Heidemann empezó a moverse desasosegadamente en su butaca.La respiración se le fue haciendo trabajosa. Cuando llegó la escena del crimen se puso perceptiblemente rígido, y cuando apareció en la pantalla un close-up del cuerpo de la víctima se cubrió los ojos con las manos, balbució algo confusamente y se levantó.
―Hasta mañana, Carl ―dijo a guisa de explicación―. Me duele horriblemente la cabeza.

Schindler tenía el convencimiento de que el florista alemán era el criminal. Estaba tratando de decidir cuál sería su próximo paso cuando Heidemann decidió por él. 
―¿Por qué no vivimos juntos? ―propuso un día a Neumeister.
Y el detective se mudó a la habitación de Heidemann. Aquello abrió un campo completamente nuevo a Schindler. Dio instrucciones a Neumeister. La primera noche sacudió violentamente a Heidemann después de las 12 para despertarlo. 
―¿Qué te pasa, Frank? ―le preguntó solícitamente―. Estás hablando dormido desde hace casi una hora.
Heidemann se incorporó en la cama con el terror pintado en los ojos. 
―¿Qué dije? ―preguntó ansiosamente.
Neumeister se encogió de hombros.
―No se te entendía nada ―le contestó―. Estuviste mascullando algo sobre una chiquilla.
Heidemann pasó el resto de la noche sentado en una mecedora junto a la ventana, fumando incesantemente. Esto se repitió varias noches.

Pero los funcionarios de Asbury Park empezaron entonces a mostrarse impacientes. Querían resultados. Schindler y su jefe, William J. Burns, pidieron más tiempo, explicando que en un asunto de esta índole el apresuramiento podía echarlo todo a perder.
Schindler hizo arreglos con Lyle Kinmouth, director del diario Press de Asbury Park, para que publicara un artículo en el cual se decía que las autoridades habían hallado un martillo que creían fuera el del asesinato. El artículo añadía que se pensaba mostrar el martillo a Frank Heidemann, que se encontraba descansando fuera de la ciudad, para ver si lo identificaba.
Schindler sabía que Heidemann leería el artículo porque el joven alemán compraba diariamente el periódico de Asbury Park. 
Cuando hubo leído el diario en su habitación, Heidemann empezó a fumar cigarrillo tras cigarrillo. 
Más tarde Neumeister tomó el periódico y aparentó leerlo distraídamente.
―Oye, Frank ―dijo― aquí mencionan tu nombre. ¿Eres de Asbury Park?
Heidemann miró fijamente a su amigo.
―Sí, trabajé allá un par de años. ¿Dónde mencionan mi nombre? 
Neumeister le mostró el artículo.
―Oh ―dijo Heidemann― nunca esclarecerán ese crimen. El martillo que han encontrado no es el martillo del asesino porque…
Heidemann cortó en seco. Neumeister se hizo el tonto y propuso. 
―Vámonos a ver una película.
No podía dudarse de que Heidemann era el asesino. Casi había dejado escapar una admisión del hecho. Entonces Schindler empezó a maniobrar para arrancarle la confesión plena.

Un día Heidemann y Neumeister alquilaron a propuesta del último un caballo y un carricoche para pasearse por cierto paraje solitario de Yonkers.  Un vagabundo ―que tenía muy mal aspecto― los atajó para pedirles que lo llevaran un trecho con ellos. Neumeister, que iba guiando, rehusó complacer al pedigüeño y éste lo insultó. 
Neumeister saltó del pescante y empezó a pelear con el hombre.  Este agarró una piedra y se la tiró al detective, que agachó la cabeza en el instante preciso para evitarla. Entonces Neumeister sacó un revólver del bolsillo y disparó dos veces. El vagabundo cayó a tierra boca abajo; Neumeister se inclinó sobre él y le disparó varias veces más. Luego hizo rodar el cuerpo hasta el lado del camino, volvió corriendo al carricoche, fustigó el caballo y siguieron a toda prisa. Las primeras palabras de Heidemann fueron: 
―Carl, no debías haber hecho eso. 
―¿Por qué no? ―preguntó Neumeister simulando una combinación de rabia y miedo.
―Porque nunca más te sentirás seguro en la vida. Has matado y siempre temerás que la policía lo descubra.
—¡Chitón! ¡Que no quiero oír más!

Por supuesto el homicidio había sido pura comedia. El vagabundo era otro agente de Burns, y Neumeister disparó cartuchos sin bala.
Schindler publicó entonces la supuesta noticia para que la leyera el sospechoso. El editor del Herald de Yonkers imprimió un solo ejemplar de un periódico apócrifo en que se daba cuenta del asesinato de un vagabundo y agregaba que la policía de Yonkers tenía una descripción del asesino. 
Neumeister mostró el periódico a Heidemann y dijo que tenían que salir de la ciudad. Fueron a Filadelfia y luego a Atlantic City. La correspondencia falsa que se cruzó entre un fingido banquero y Neumeister indicaba que la fabulosa testamentaría del abuelo en Alemania estaba a punto de terminar. 
—Cuando reciba el dinero —dijo Neumeister— iremos a California o a otro sitio lejano. Te estableceré en el negocio de florista. ¿Qué te parece?
Naturalmente a Heidemann le pareció magnífico. 

Ya estaba todo preparado para el desenlace. Schindler había aterrorizado a Heidemann, lo había sobresaltado y lo había sorprendido. 
Pero nada de eso produjo la buscada confesión. El próximo paso tenía que dar resultado.  Ya habían transcurrido casi cuatro meses. 
Los dos jóvenes alemanes se hospedaban en el Hotel Young. Schindler y otros agentes de Burns ocupaban una habitación inmediata provista de un aparato de escucha.
 
Un día Neumeister recibió una carta respecto a la cual se mostró muy reservado. Como siempre había sido franco al hablar de sus asuntos con Heidemann, aquella reserva fue mucho más notoria.
Neumeister bajó al vestíbulo del hotel para comprar un paquete de cigarrillos y dejó la carta sobre una mesa.  Cuando volvió a la habitación, Heidemann estaba loco de indignación. Tenía la carta en la mano. 
—¡De manera que pensabas traicionarme! —gritó.

La carta, escrita en papel con membrete de la compañía de vapores Lloyd Norte-Alemán —pero por mano de Schindler— confirmaba la reservación de un pasaje para Alemania en un barco que zarpaba dos días después.
—¡Y tantas promesas que me hacías! —siguió gritando Heidemann mientras Schindler y otras personas escuchaban en la habitación contigua— ¡Que me ibas a poner un negocio! ¡Que eras mi amigo! ¿Y qué haces? ¡Te dispones a salir para Alemania y dejarme plantado!
Neumeister hizo un llamamiento supremo a su fingida cordialidad.
—Frank —repuso— tú sabes muy bien cuánto afecto siento por ti. Pero los hombres somos muy raros. Tú y yo y todo el mundo. Los hombres cambiamos. Amigos hoy y enemigos mañana.
—¿A qué conduce todo eso?
—Supón que un día tú y yo, que somos ahora tan buenos amigos, peleásemos. Tú sabes que yo maté a ese hombre de Yonkers y podrías decírselo a la policía.
—¡De modo que es eso! —exclamó Heidemann con tono de alivio. 
—Sí —contestó Neumeister— eso es.
—No —dijo Heidemann.
Neumeister lo miró.
—Quisiera poder creerte, Frank.
—Puedes creerme —dijo Heidemann—. Nunca podré contar a la policía que tú cometiste aquel asesinato porque yo también cometí un asesinato. 
―¿Tú, cometer un asesinato? ―preguntó Neumeister en son de mofa. 
―Maté a la niña de Asbury Park.
¿Recuerdas cuando mencionaron mi nombre en el periódico?
―Estás inventando todo eso para hacerme cambiar de plan ―dijo Neumeister.
―Nada de eso, Carl. La maté.  La maté el nueve de noviembre. Le di en la cabeza con un martillo y luego la estrangulé.
Neumeister siguió fingiendo duda.

En su esfuerzo por convencerlo para que se quedara en los Estados Unidos y le diera dinero para su negocio de florista, Heidemann contó detalladamente la historia.

Una noche de mayo del año siguiente, Frank Heidemann fue electrocutado.  Solamente se arrepentía de una cosa: de no haber podido, una vez que se supo la verdad, asesinar también a su fingido amigo. El joven Raymond Schindler no tenía nada de qué arrepentirse. Iba camino de la fortuna y de la fama como jefe de su propia agencia.



Ilustración de James Anthony Kelly (la foto de la ilustración es mía y arreglada con la ayuda de la IA del buscador de Google).

Condensado de «Murder!»

Revista Selecciones del Reader’s Digest, Octubre de 1950, Tomo XX, N° 119, págs. 57-62, Selecciones del Reader’s Digest, S.A., La Habana, Cuba



 

Notas

La presente lectura es una transcripción de la versión condensada aparecida en la revista Selecciones del Reader's Digest (octubre de 1950), la cual cita como fuente original la famosa serie de crónicas policiales “Murder!” escrita por el periodista Alan Hynd. Investigar el árbol genealógico de este escrito fue un verdadero desafío bibliográfico, ya que la crónica sobre el crimen de Asbury Park de 1910 llegó a figurar hasta en tres antologías en inglés y en dos colecciones en español:

En inglés: El texto nació en los años 40 para la revista estadounidense True: The Man's Magazine. Posteriormente, saltó al formato libro en el volumen de bolsillo Murder! Great True Crime Cases (Penguin Books, 1947) que sería la fuente directa de la condensación de Selecciones.

Para la presente transcripción se han subsanado de forma directa algunas erratas de la edición original y se han restaurado las grafías y nombres propios históricos reales (Carl Neumeister, Frank Heidemann). Y otras como El Perro de los Baskerville.

El texto dice perro policía: se refiere a un simple perro guardián de la finca. 

Agencia de Detectives William J. Burns: fue una agencia de detectives privados en los Estados Unidos, dirigida por William J. Burns. Fundada en 1909, la agencia evolucionó a Burns Security y luego a Burns International en agosto de 2000, cuando fue adquirida por Securitas AB . De 1969 a 1983 tuvo su sede en Briarcliff Manor, Nueva York. William J. Burns

Por de contado: es una locución adverbial que significa «por supuesto» o «de seguro». DLE RAE

Conejillo de Indias: Cavia porcellus, también conocido como cuy, cuyi, cuye, cuyo, cuis, cobaya, curiel, cuilo, acure, güimo, cerdo de Guinea (Guinea pigs, en inglés), es una especie de roedor perteneciente a la familia Caviidae y al género Cavia. 

Zancadilla: Acción de cruzar alguien su pierna por entre las de otra persona para hacerle perder el equilibrio y caer. Sinónimos: traspié, trascabo, cabe.

Comarca: Territorio que, en un país o una región, se identifica por determinadas características físicas o culturales. Sinónimos: región, paraje, zona, contorno, terruño, lugar, distrito, territorio, sitio. DLE RAE

Avieso: perverso, siniestro, retorcido, odioso, malo, malvado, maligno, abyecto, infame, traidor, torcido, malintencionado, innoble, indigno, despreciable, etc. DLE RAE

Close-up: En cine, televisión, fotografía y cómics , un primer plano (o close-up) es un tipo de plano que encuadra de cerca a una persona u objeto. Los primeros planos son uno de los planos estándar que se utilizan habitualmente junto con los planos medios y generales. Close-up

Testamentaría: Ejecución de lo dispuesto en el testamento. Bienes que constituyen una herencia, considerados desde que muere el testador hasta que quedan definitivamente en poder de los herederos. Junta de los testamentarios. Conjunto de documentos y papeles que atañen al debido cumplimiento de la voluntad del testador. Juicio, de los llamados universales, para inventariar, conservar, liquidar y partir la herencia del testador. DLE RAE

Topográfico: Perteneciente o relativo a la topografía: Técnica de levantar mapas y planos de un terreno a escala. Conjunto de particularidades que presenta un terreno en su configuración superficial. DLE RAE

A guisa: La expresión "a guisa de" significa "a modo de" o "a manera de". RAE

Mascullar: Hablar entre dientes, o pronunciar mal las palabras, hasta el punto de que con dificultad puedan entenderse. Sinónimos: murmurar, farfullar, balbucir, rezongar, cuchichear, barbotear, barbotar, mamullar. DLE RAE

Yonkers: Ciudad ubicada en el condado de Westchester, en el estado estadounidense de Nueva York.

Apócrifo: Apócrifo es un adjetivo que significa falso, fingido, supuesto o de dudosa autenticidad. La palabra proviene del latín tardío apocry̆phus, y este del griego ἀπόκρυφος (apókryphos), que significa "oculto" o "escondido". Sinónimos: falso, fingido, erróneo, espurio, ilegítimo, etc. 

Desasosiego: Falta de sosiego. Sinónimos: Intranquilidad, desazón, inquietud, nerviosismo. DLE RAE 


lunes, 14 de septiembre de 2026

"Tengo pacientes obsesionados con el ejercicio que pasan 5 o 6 horas al día en el gimnasio": por qué cada vez más niños y jóvenes quieren ganar masa muscular

 

 

Por Katty Kay
BBC World News

 

En las últimas décadas, la mayoría de la gente ha aprendido a detectar las señales cuando generalmente una adolescente desarrolla una relación poco saludable con su cuerpo.

Por lo general, esto tiene que ver con que ese cuerpo se vuelva más delgado.

Pero hace poco hablé con el doctor Roberto Olivardia, un médico que lleva más de 30 años estudiando los problemas de imagen corporal, y él considera que la sociedad no es tan eficaz a la hora de detectar los problemas que surgen en los varones.

Para muchos niños y adolescentes la obsesión no gira en torno a adelgazar, sino a ganar masa muscular. Eso puede hacer que el problema sea mucho más difícil de detectar, porque hacer ejercicio y ganar fuerza suelen ser considerados señales de disciplina y salud.

Y aunque la mayoría de los jóvenes deportistas no desarrollarán ningún trastorno, Olivardia afirma que esta tendencia de problemas de imagen corporal entre los varones está empeorando.

De hecho, recientemente ha atendido en su consulta a niños de tan solo 10 años y afirma que las redes sociales son una de las principales razones de ello.

"Después de dedicarme a este trabajo durante tanto tiempo y haber visto cómo era antes de la llegada de las redes sociales y después de ellas, puedo decir que hoy estamos ante un fenómeno completamente distinto", afirma.

Mucha gente ya es consciente de cómo se ve una adolescente extremadamente delgada y entiende cuándo las cosas empiezan a ir mal. Pero creo que no pasa lo mismo en el caso de los varones con los músculos. ¿Necesitamos ahora una conversación similar sobre cómo es un cuerpo en forma en el caso de ellos?

Totalmente, con los chicos es diferente. Tenemos estudios que se remontan al siglo XVII sobre los mensajes opresivos que las mujeres han recibido en torno a la delgadez y la femineidad.

Con los hombres ha sido un poco distinto. Según las investigaciones que hemos realizado, este fenómeno empezó a incorporarse realmente a la cultura popular a finales de los años 70 y comienzos de los 80, cuando comenzamos a ver una mayor proliferación de cuerpos musculosos.

No es casualidad que Arnold Schwarzenegger o Sylvester Stallone fueran las mayores estrellas de taquilla de la época. En muchos sentidos, sus cuerpos eran su principal activo.

Tal como hablamos con niñas y mujeres de que su cuerpo no define quiénes son, esas conversaciones se han ignorado en gran medida con los varones.

Quienes tienen más músculos son percibidos como los más masculinos. Y eso es algo que hoy se promueve de forma evidente, probablemente como nunca antes, en las redes sociales y especialmente en la llamada "manosfera".

Katty Kay entrevistó a Roberto Olivardia sobre lo que él bautizó como dismorfia muscular.

 

Volvamos a la década de 1990, cuando usted y sus colegas acuñaron por primera vez el término "dismorfia muscular". ¿Qué le preocupaba entonces de este trastorno?

A mediados de los años 90, cuando investigaba los trastornos alimentarios en niños, adolescentes y hombres, recibía muchas llamadas de personas interesadas en participar en nuestros estudios.

Muchos hombres me decían: "Antes padecía anorexia nerviosa o bulimia nerviosa. Ya no tengo ese problema, pero estoy inmerso en esta búsqueda obsesiva de desarrollar más musculatura. La diferencia es que ahora esa obsesión está, de algún modo, socialmente aceptada".

De hecho, en lugar de ser cuestionados, muchas veces reciben elogios. Les dicen: "Tienes muchísima disciplina", "qué fuerza de voluntad".

Tendemos a no pensar que un hombre musculoso pueda tener una patología y la mayoría de los hombres musculosos, por supuesto, no la tienen.

Pero estos son hombres que, pese a ser corpulentos y musculosos, e incluso ser considerados por muchas personas como personas con el cuerpo ideal, siguen creyendo que son demasiado pequeños.

Viven con el temor de que al día siguiente puedan verse enclenques de repente.

Estos hombres piensan constantemente en el tamaño de su cuerpo y en su apariencia, hasta el punto de que esa preocupación termina afectando de manera significativa distintos aspectos de su vida.

"Tal como hablamos con niñas y mujeres de que su cuerpo no define quiénes son, esas conversaciones se han ignorado en gran medida con los varones."

 

¿Qué está viendo hoy en su consulta que no veía hace 5 o 10 años?

Bueno, en primer lugar, las redes sociales han creado una cultura en la que todo el mundo es un experto.

Entonces, cuando un influencer difunde determinadas ideas sin ningún tipo de respaldo científico, como psicólogo clínico veo que mi opinión, la de un médico o la de cualquier especialista en un tema, o bien se descarta por completo o, al menos, se pone al mismo nivel que la de esa persona. 

 

¿Que la de un influencer de TikTok, por ejemplo?

Exacto. La de un influencer de TikTok, simplemente porque tiene 10 millones de seguidores. Es como si eso le otorgara credibilidad de forma automática.
 

Como profesional de la salud, debe de ser desesperante.

Sin duda. Y no por una cuestión de ego, sino porque hay gente está sufriendo las consecuencias por la información que recibe.

Hace años, cuando apareció internet, nos preocupaban todos esos grupos que promovían los trastornos de la conducta alimentaria. Pero, de algún modo, aquello parecía un fenómeno más contenido.

Esto está en otro nivel completamente distinto.

Tendemos a no pensar que un hombre musculoso pueda tener una patología y la mayoría de los hombres musculosos, por supuesto, no la tienen."


Hace 10 años, si hubiera conocido a un joven que se golpea la cara con un martillo, como vemos que promueven algunos de estos influencers del looksmaxxing, ese comportamiento se habría considerado casi psicótico, porque era algo extremadamente inusual.

Incluso personas con una obsesión por su imagen corporal, que quizá no hubieran llegado tan lejos, habrían dicho: "Eso ya es demasiado".

Pero cuando estás expuesto constantemente a ese contenido estas conductas terminan normalizándose.

Hay que tener en cuenta que yo trabajo con niños de tan solo 10 años que tienen problemas de imagen corporal, así como con adolescentes muy vulnerables que buscan lo mismo que queremos todos: aceptación y conexión.

Y estas conductas se están normalizando porque hay influencers que reciben muchísima atención, ganan mucho dinero, disfrutan de sus 15 minutos de fama y acumulan millones de seguidores, lo que de algún modo les otorga credibilidad.

Ellos son los que le dicen a estos jóvenes: "Si haces esto, tendrás acceso a las mujeres, al poder, al respeto y a todo lo demás".
 
Yo veo a un paciente durante 50 minutos a la semana, mientras que él puede estar escuchando a un influencer entre 10 y 15 horas semanales."


Háblenos de cómo cada vez son más jóvenes las personas que presentan esta dismorfia muscular y esta obsesión por desarrollar al máximo la musculatura. ¿A qué cree que se debe?

La edad ha ido disminuyendo. Creo que, en parte, se debe a que hay personas que dirigen su mensaje específicamente a ese público y a que los jóvenes tienen acceso a esas voces a través de las redes sociales.

Una de las primeras preguntas que hago a mis pacientes varones cuando abordamos este tema es: "¿A quién sigues en redes sociales?".

A muchos de esos influencers ya los conozco y, cuando no, reviso el contenido que publican.

Porque yo veo a ese paciente durante 50 minutos a la semana, mientras que él puede estar escuchando a esa otra persona entre 10 y 15 horas semanales.

Esa es la realidad a la que nos enfrentamos los padres, los profesionales de la salud mental y los médicos.

"Hacer ejercicio es bueno, pero diez horas de ejercicio no son necesariamente mejores que una."
 

Existe una línea muy fina entre practicar ejercicio de forma saludable y hacerlo de manera poco sana, y no siempre es fácil distinguirla. ¿Qué les diría a los padres o a los entrenadores para ayudarles a identificar esa diferencia?

Hace 25 años escribí, junto con un colega, el libro The Adonis Complex ("El complejo de Adonis") y recuerdo que a veces recibíamos críticas como: "Entonces ustedes están en contra del ejercicio y de comer sano". Y no es así en absoluto.

Sabemos que existen graves problemas de salud que también afectan a los jóvenes, como la obesidad, la falta de actividad física y la privación del sueño.

Cuando pienso en esa línea que separa lo saludable de lo problemático, hay un par de aspectos que considero fundamentales.

El primero es: ¿la persona se percibe a sí misma de forma realista? Si usted es padre o entrenador y su hijo, alumno o deportista dice: "Dios mío, estoy muy gordo", cuando no lo está, o "estoy demasiado delgado", cuando en realidad tiene una musculatura considerable, eso ya es una señal de alerta.

El segundo aspecto es hasta qué punto esa conducta está afectando otras áreas de su vida.

Tengo pacientes obsesionados con hacer ejercicio que pasan cinco o seis horas al día en el gimnasio y están completamente agotados. Cualquiera lo estaría si levantara pesas durante cinco o seis horas diarias.

Al final no les queda tiempo para nada más y terminan atrapados en un círculo vicioso.

Y, por supuesto, también es importante prestar atención a conductas peligrosas, como el consumo de esteroides u otras sustancias. 

Tengo muchos pacientes que terminan desarrollando adicción a los opioides debido al dolor que sufren por el exceso de entrenamiento en el gimnasio.

En definitiva, no estoy en contra de promover una alimentación saludable, hacer ejercicio o dormir bien.

Hacer ejercicio es bueno, pero diez horas de ejercicio no son necesariamente mejores que una. Dormir ocho horas es excelente, pero si alguien duerme 15, probablemente algo no esté funcionando bien. 


 

 Las cursivas al final son mías.