lunes, 5 de diciembre de 2016

El Hombre que pagó ocho vacas por su Esposa


Son muchas las osas que pueden transformar a una mujer. Algunas ocurren en su interior; otras, en el mundo circundante. Pero lo que más importa es lo que ella piensa de sí misma.

Cuento

Por Patricia McGerr

Cuando me embarqué rumbo a Kiniwata, una isla del Océano Pacífico, llevaba conmigo un cuaderno de notas. A mi regreso, lo traía lleno de observaciones acerca de la flora y la fauna del lugar, y las costumbres e indumentaria de los aborígenes. Pero la única anotación que todavía me interesa es la que dice: “Johnny Lingo le pagó ocho vacas al padre de Sarita”. Y no me hace falta ese recordatorio: cada vez que veo a una mujer menospreciar a su marido, o a alguna esposa humillada por el desdén de su cónyuge, me acuerdo de aquella anécdota. En tales ocasiones quisiera decirles a esas parejas: “Ojalá aprendieran de Johnny Lingo, el hombre que pagó ocho vacas por su esposa”.

Johnny Lingo no era exactamente su nombre, pero así le llamaba Shenkin, el administrador de la casa de huéspedes de Kiniwata. Shenkin era oriundo de Chicago, y acostumbraba americanizar los nombres de los isleños. A Johnny lo mencionaba mucha gente, a propósito de muchas cosas. Si deseaba yo pasar algunos días en la cercana isla de Nurabandi, Johnny Lingo me daría alojamiento. Si mi capricho era pescar, Johnny me conduciría adonde abundaran los peces. Si andaba yo en busca de perlas, él me traería las mejores, al mejor precio posible. Todos los habitantes de Kiniwata se referían a Johnny Lingo en forma encomiástica, y no obstante, al hacerlo sonreían de una manera un tanto burlona.

-Que Johnny Lingo le ayude a encontrar lo que usted quiere -me recomendó Shenkin-, y que él se encargue de regatear. Johnny sabe hacerlo bien.

-¡Ja! ¡Johnny Lingo! -exclamó un mozalbete que estaba cerca de nosotros, y soltó la carcajada.

-¿De qué se trata? -inquirí- Todo mundo me dice que vaya a Johnny Lingo, y luego se muere de risa. ¿Cuál es el chiste?

-¡Bah! A la gente le gusta reír -repuso Shenkin, encogiéndose de hombros-. Johnny es el joven más fuerte y avispado de las islas. Además, considerando su edad, es el hombre más rico.

-Pero si es como usted dice, ¿de qué se ríen todos?

-De un pequeño detalle: hace cinco meses, cuando celebrábamos el festival de otoño, Johnny estuvo aquí y pidió la mano de una muchacha. ¡Pero le pagó al padre de ella nada menos que ocho vacas!

Ya conocía yo bastante las costumbres de las islas para que la noticia me impresionara. Con dos o tres vacas podía comprarse una esposa pasadera*, y con cuatro o cinco, una muy satisfactoria.

*Pasadera: Que goza de mediana belleza, aspecto o salud.

-¡Caramba! -exclamé- ¡Ocho vacas! Esa chica debe ser una beldad* como para dejar pasmado a cualquiera.

*Beldad: Mujer muy bella.

-No es fea –concedió Shenkin, con una leve sonrisa- Pero el más bondadoso de los hombres sólo podría decir de ella que es ordinaria*. Sam Karú, su padre, temía que se le fuera a quedar para siempre en casa.

*Ordinaria: Basta, vulgar, de poca estimación.

-¿Y recibió ocho vacas por ella? Es extraordinario, ¿no?

-Aquí jamás se había pagado tanto por una mujer.

-Pero dice usted que la mujer de Johnny es ordinaria.

-Dije que sería bondadoso describirla así. La pobre era flaca; andaba siempre con los hombros encogidos y con la cabeza agachada. Parecía que su propia sombra la espantaba.

-¡Vaya, pues!, el amor es ciego –comenté.

-Así es -convino Shenkin- Y allí tiene usted por qué los isleños se ríen al hablar de Johnny. Les regocija  que el viejo pazguato*de Sam Karú le haya sacado ventaja al traficante más listo de las islas.

*Pazguato: Bobo, simple, tonto. Que se pasma o escandaliza de lo que ve u oye.

-¿Pero cómo pudo suceder eso?

-Nadie lo sabe, y todo el mundo se lo pregunta. Sus primos apremiaban a Sam para que pidiera tres vacas por Sarita y se negar a aceptar menos de dos, hasta que Johnny le diera una. Y así las cosas, Johnny se le presentó y le dijo: “Señor padre de Sarita, le ofrezco ocho vacas por su hija”.

-¡Ocho vacas! -murmuré- Me gustaría conocer a ese Johnny Lingo.

Yo quería pescar, y hacerme de algunas perlas. Así pues, a la tarde siguiente salté de mi barquilla en la playa de Nurabandi. Observé que cuando preguntaba cómo llegar a la vivienda de Johnny, su nombre no hacía asomar a los labios ninguna sonrisa maliciosa. Y cuando conocí a aquel joven delgado, serio, que amablemente me invitó a pasar a su casa, me complació ver que su gente lo trataba con un respeto ajeno a toda ironía. Nos instalamos en su vivienda, y charlamos un rato. Johnny me preguntó:

-¿Viene usted de Kiniwata?

-Así es.

-¿Hablan de mí en esa isla?

-Me han dicho que usted puede ayudarme a conseguir cualquier cosa que yo desee.

Johnny sonrió y continuó:

-Mi esposa es de Kiniwata.

-Sí, ya lo sé.

-¿Hablan de ella?

-Un poco…

-¿Qué dicen?

-Pues… nada… este… -la pregunta me descontroló-. Que se casaron por los días del festival.

-¿Nada más?

La curvatura de sus cejas me indico que él bien sabía que me habían comentado algo más.

-Dicen que el convenio matrimonial se celebró mediante el pago de ocho vacas –hice una pausa- Y se preguntan por qué.

-Ah, ¿sí? –los  ojos de Johnny chispearon de placer-.  ¿Toda la gente en Kiniwata sabe lo de las ocho vacas?

Asentí con la cabeza.

-Y también en Nurabandi lo saben todos –declaró Johnny, el pecho rebosante de satisfacción-. En lo sucesivo, cuando se hable de convenios matrimoniales, siempre se recordará que Johnny Lingo pagó ocho vacas por Sarita.

-¡Ah!, pensé. He ahí la explicación: vanidad.

Entonces la vi. Entró en la habitación y puso sobre la mesa unas flores. Se quedó quieta un momento, le sonrió al joven que estaba junto a mí, y se fue en seguida, ligera. Era la mujer más hermosa que yo haya visto jamás. Sus hombros airosos, su mentón erguido, sus ojos fulgurantes: todo expresaba un orgullo al cual tenía derecho indiscutible.

Me volví hacia Johnny Lingo y noté que me estaba observando.

-¿La admira usted? -susurró.

-Sí… es gloriosa. Pero no es Sarita, la de Kiniwata.

-Sólo hay  una Sarita. Aunque tal vez su aspecto no es el que dicen en Kiniwata que tenía.

-No, por cierto. Allá aseguran que no es bonita, y se ríen de que usted se haya dejado timar por Sam Karú.

-¿Cree usted que ocho vacas hayan sido demasiado? -me preguntó con una leve sonrisa.

-No; yo no. Pero, ¿cómo es posible que Sarita sea tan diferente?

-¿No ha pensado usted nuca -inquirió Johnny- en lo que significará para una mujer saber que su marido pagó por ella el precio más bajo? Cuando las mujeres hablan, se jactan de lo que su esposo dio por ellas. Una cuenta que fueron cuatro vacas; otra, que seis. ¿Cómo se sentirá la que fue entregada por uno o dos animales?  Yo no quería que eso le pasara a mi Sarita.

-¿Lo hizo usted, entonces, para que su mujer se sintiera feliz?

-Sí; quería hacerla feliz. Pero fue algo más que eso. Dice usted que se ve diferente; pues lo es en verdad. Son muchas las cosas que pueden transformar a una mujer. Algunas ocurren en su interior; otras en el mundo circundante. Pero lo que más importa es lo que ella piensa de sí misma. En Kiniwata, Sarita creía que no valía nada; ahora, sabe que vale mucho más que cualquier mujer del archipiélago.

-Así, pues, Johhny, lo que usted deseaba…

-Lo que yo deseaba era casarme con Sarita. La amaba entre todas las mujeres.

-Pero… estaba empezando a comprender.

-Pero- concluyó Johnny reposadamente-, deseaba tener una mujer que valiera ocho vacas.

© 1965 por Patricia McGerr. Condensado de “Woman’s Day” (Noviembre de 1965), de Nueva York, Nueva York.

Revista Selecciones del Reader’s Digest, Tomo XCVI, Número 570, Año 48, Mayo de 1988, páginas 84-88, Reader’s Digest Latinoamérica, S.A., Coral Gables, Florida, Estados Unidos

Las  notas con asterisco son mías (B.A.)

Los Sinlogismos de Sofocleto


Luis Felipe Angell, mejor conocido como Sofocleto, es un escritor peruano, autor de una serie de aforismos y epigramas que bautizó ingeniosamente con el nombre de sinlogismos. Pero, ¿qué son los sinlogismos? Según el autor, “ideas llevadas a la máxima condensación conceptual e idiomática” que rompen “esquemas dando una nueva forma a la verdad”. Pero no debemos dejarnos engañar por esta definición un tanto arrogante. Los lectores han de saber (porque se lo vamos a decir) que el  tal Sofocleto es un iconoclasta incorregible: para él nada es sagrado, ni existen los tabúes. En consecuencia, los sinlogismos resultan ser, sobre todo, una fina mezcla de irreverencia, frescura, ironía y agudeza, y una fuente inagotable de ingenio y buen humor. Estas breves frases, agudas y brillantes, son portadoras de sonrisas, y como señala el propio Sofocleto, “la sonrisa es la filosofía del que llora sin odios y del que se ríe perdonado. Las sonrisa es la hija de la carcajada y de las lágrimas”.
Invitamos a los lectores a comprobarlo con este bocadillo, que esperamos sea sólo el comienzo de un gran banquete.

• El pesimista auténtico cree que, además, él ve las cosas por el lado bueno.

• Nunca subo a una balanza porque sé que me va a pesar.

• Los avaros se mueren sin dar el último suspiro.

• No es que los argentinos bailen tango. Es que no saben dónde llevarse a la pareja.

• La unanimidad es la opinión del que manda.

• Para los verdugos el trabajo es la muerte.

• El piropo es un equilibrio entre la oferta y la demanda.

• No hay guerra civil: todas las guerras son inciviles.

• El suicida se mata porque no confía en su médico.

• Lo peor del farsante es que es auténtico.

• El Decreto es un capricho oficial.

• Los presos políticos son el símbolo de la libertad.

• ¿Cómo harán para vivir los muertos de hambre?

• Los carteros sufren de carteroesclerosis.

• El verdadero drama del teatro es la falta de público.

• Andorra, Mónaco y San Marino, pertenecen al grupo de países accidentales.

• El embarazo es la concepción que confirma la regla.

• Los prólogos en general no explican nada.

• Sólo dan explicaciones los que no tienen razón.

• Aclamar es aplaudir con la garganta.

• La advertencia consiste en amenazar por las buenas.

• En Sodoma y Gomorra inventaron las relaciones públicas.

• La bofetada es un aplauso unilateral.

• En política siempre existe el peligro de pertenecer a las mayorías.

• El bandoneón es la madre de los argentinos huérfanos.

• Los escultores siguen viviendo en la Edad de Piedra.

• El Dogmatismo es el Renacimiento de la Oscuridad.

• Me gustan los reincidentes porque no cambian de idea.

• Los notarios no creen en las sagradas escrituras.

• ¡Es terrible ver cómo se achican los que se van…!

• La monogamia consiste en una sola cosa.

• La flor es la asamblea de los pétalos.

• ¡Debe de haber sido terrible el susto del erizo!

• Las cartas de amor son electrocardiogramas de la ausencia.

• No. Con su sistema la dinamita nunca aprenderá a esculpir.

• La Ciencia consiste en descubrir que las cosas existen

• Sí, ya lo sé. Todos los demás maridos son perfectos...

• Es sólo en el destierro en donde los monarcas pueden darse vida de reyes.

• Para graduarse de otorrinolaringólogo lo principal es aprenderse la palabra.

• Las mujeres celosas no besan al marido; le sellan la boca.

• El director de orquesta vive acusando a los músicos.

• No conozco a nadie que haya volado en T.N.T.

• El hombre regresa cuando ya no es el mismo que se fue.

• Las ventajas del nudismo saltan a la vista.

• A la letra “A” la inventaron los dentistas.

• Las canas ya no se respetan. Se tiñen.

• ¿Y si combatiésemos la superpoblación esterilizando a las cigüeñas…?

• La filosofía consiste en decir refranes con palabras difíciles.

• En estos tiempos se necesita mucho ingenio para cometer un pecado original.

• Sólo quien ha comido ajos puede darnos una palabra de aliento.

• A las cuatro de la mañana nunca se sabe si es demasiado tarde o demasiado temprano.

• Lo malo de la experiencia es que nos enseña a golpes.

• La margarita siempre tiene un pétalo de reserva para los casos desesperados.

• El maleducado cena ejecutando un concierto de sopa.

• Sólo conozco un verbo reflexivo: Pensar.

• El problema de los imparciales es que están sobornados por las dos partes.

• La multitud es el plural de nada.

• Para imponer condiciones hay que tenerlas.

• ¿Y por qué no ejecutan a los malos compositores…?

• Para un erudito debe ser terrible perder el conocimiento.

• El latín es griego para mí.

• Sólo empleamos la Lógica cuando han fracasado todos los sistemas.

• Desde hace cuatrocientos años los países subdesarrollados tienen un gran porvenir.

• La mujer espera un niño cuando el hombre menos lo espera…

• El primer amor se olvida al segundo.


Nota: He unido en lo posible el contenido de dos artículos con estos sinlogismos.

Revista Selecciones del Reader’s Digest, Tomo LXXVIII, N° 468, Año 39, Noviembre de 1979, página 67, Reader’s Digest México, S.A. de C.V., México, D.F., México.

Revista Selecciones del Reader’s Digest, Tomo LXXX, N° 478, Año 40,  Septiembre de 1980, pp. 4-5, Reader’s Digest México, S.A. de C.V., México, D.F., México.




La Réplica Ingeniosa



Hay momentos en que nos hace falta...

Por John Berendt

Qué divertido habría sido que, en la campaña electoral de 1988 en Estados Unidos, el senador republicano Dan Quayle hubiera replicado en forma brillante a la pulla del senador demócrata Lloyd Bentsen:   “Senador, usted no es un John Kennedy”. La respuesta de Quayle  (“Observación realmente innecesaria, senador”) fue tibia. Sólo sirvió para detener el golpe, cuando se necesitaba un contraataque; una combinación de ingenio y veneno. Como la salida de sir Winston Churchill ante Bessie Braddock, miembro del Parlamento inglés, quien le gritó en una cena:

–¡Está usted borracho!

El Primer Ministro repuso:

–Usted, señora está muy fea. Y  yo mañana estaré sobrio.

Tal vez la réplica más aguda del mundo sea la que se atribuye a John Wilkes, periodista y político británico del siglo XVIII. Cuando lord Sandwich le vaticinó que moriría “de viruela o en las galeras”, Wilkes contraatacó:

–Todo depende de que abrace yo a la amante de Vuestra Señoría, o los principios de Vuestra Señoría.

La maravilla de una réplica ingeniosa es que quien la recibe pasa de agresor a víctima. El actor Noel Coward, se encontró una vez con la novelista Edna Ferber, que vestía traje sastre, y le dijo:

–Casi parece hombre.
–También usted –reaccionó ella.

Churchill,el gran maestro de la réplica, tenía la costumbre de darle a la gente una sopa de su propio chocolate. Es ya legendaria la contestación que le dio al dramaturgo Bernard Shaw, quien le envió en cierta ocasión dos boletos para el estreno de una de sus obras de teatro, con el siguiente mensaje: “Uno para usted, y otro para un amigo suyo… si es que lo tiene”. Churchill se disculpó de asistir, pero pidió que le enviara boletos para la siguiente función, añadiendo: “… si es que la hay”.

El absurdo puede resultar demoledor si sabe uno aplicarlo con tino. Cierto duque inglés, molesto por la lentitud del servicio en su club, llamó al camarero y le preguntó con altivez:

–¿Sabe usted quién soy?

–No, señor, no lo sé; pero trataré de averiguarlo y se lo comunicaré de inmediato.

Otro clásico del género es un diálogo que tuvieron la periodista y escritora Dorothy Parker y la diplomática Clara Boothe Luce, ambas norteamericanas, una vez que llegaron al mismo tiempo a una puerta. La señora Luce se hizo a un lado y dijo:

–La edad antes que la belleza.

La señora Parker sin detenerse, asestó:

–Las perlas antes que los cerdos.

Nada de lo anterior sugiere una réplica ingeniosa para el senador Quayle. Pero en vista de lo que se ha sabido sobre el lado oscuro la personalidad de John Kennedy (sus enredos sexuales, la crueldad con que manipulaba a las mujeres) , tal vez Quayle no la necesitaba. Habría bastado quizá decir:

–Favor que usted me hace.


© 1991 por John Berendt. Condensado de  “Esquire” (Octubre de 1991), de Nueva York, Nueva York.

Revista Selecciones del Reader’s Digest, Tomo CIV, Número 624, Año 52, Noviembre de 1992, págs 95-96, Reader’s Digest Latinoamérica, Coral Gables, Florida, Estados Unidos,

domingo, 4 de diciembre de 2016

¿Están obsoletas las clases magistrales en las universidades?

Por


Las clases tradicionales siguen siendo, por mucho, la forma más común de la enseñanza en las universidades.
Y todavía lo son pese a que muchos predijeron que a estas alturas la tecnología digital habría acabado con este estilo de educación.

¿Por qué querrías sentarte a que alguien te diga algo, con tanta información disponible al alcance siempre que lo desees?

Pero cuando si te fijas en algunos cursos en línea descubrirás que, en lugar de revolucionar la educación superior, a menudo simplemente han transportado el formato de conferencia clásica a un público de internet.

¿Cuál es la razón de que este modelo perdure?

Déficit de Atención 

No es porque es particularmente eficaz.

La investigación muestra que los estudiantes recuerdan tan sólo el 10% de sus clases pocos días después.

Un estudio de Harvard en 2014 encontró que, en promedio, la asistencia a conferencias cae del 79% al inicio del período al 43% al final.

 Y los estudios sugieren otras formas de enseñanza que son mucho más eficaces en la mejora de los resultados de exámenes y la asistencia.

Dan Butin, decano fundador de la escuela de la educación y la política social en Merrimack College en Massachusetts, dice que las conferencias han sobrevivido porque la investigación, no la enseñanza, determina el éxito de una universidad y sus académicos.

El Estado de la Investigación
 
Los académicos son contratados y promovidos en función de cuántos estudios han hecho y los resultados de las investigaciones juegan un papel importante en el ranking mundial de las universidades.

Así que hay poco incentivo para que los académicos pasen mucho tiempo reinventándose los métodos de enseñanza.

"Ponemos a estos académicos brillantes a cargo de las aulas debido a sus tremendas investigaciones, no porque tengan alguna idea de cómo enseñar", dice Butin.

"Pero, de hecho, la investigación y la enseñanza habilidades son muy diferentes, y la creación de un buen curso es tan difícil como escribir un buen libro", señala.

"Los académicos invierten miles de horas de trabajo en sus libros y mucho menos tiempo en pensar en la eficacia de su estilo de enseñanza".


Un destacado activista en contra de las clases magistrales es el Premio Nobel de Física Carl Wieman.
Se convirtió en entusiasta de la tecnología en la educación hace más de una década, cuando le dieron un dispositivo electrónico de mano para que los estudiantes lo utilizaran en sus conferencias para indicar "sí" o "no" a una pregunta.

Al final de la conferencia, hizo una pregunta a la que le había dado la solución durante la charla. Para su consternación, sólo uno de cada 10 estudiantes recordaron la respuesta.

Llamado a la Actividad
 
Wieman se dio cuenta de que hablarle a los estudiantes y esperar que absorban el conocimiento no los estaba ayudando a aprender.

Así que sustituyó las tradicionales clases magistrales con "aprendizaje activo", donde expone un problema al comienzo de una conferencia, divide a los estudiantes en grupos pequeños y se pasea por el salón para escuchar y guiar sus discusiones.

Parece que funciona; un estudio realizado por el profesor Scott Freeman, de la Universidad de Washington, EE.UU., encontró que el índice de reprobaciones de los estudiantes fue menor cuando cambiaron las clases tradicionales por el aprendizaje activo, y sus resultados en los exámenes mejoró.

Después de una campaña por Wieman y otros físicos, Stanford, MIT y la Universidad de Columbia Británica han introducido el aprendizaje activo en sus cursos de física.

De hecho, muchas universidades han comenzado a experimentar con este tipo de alternativas a las conferencias.

Nuevos colegios de codificación en París y California han abandonado la clase magistral en favor del aprendizaje entre pares y el aprendizaje basado en proyectos, en los que los alumnos trabajan juntos en proyectos del mundo real, como la construcción de un sitio web o un juego de computador.

Relación Calidad-Precio
 
Charles Knight, profesor de gestión de proyectos en la Universidad de Edge Hill, en Lancashire, Reino Unido, ha reemplazado clases con sesiones interactivas en las que los estudiantes usan el software de gestión de proyectos utilizado por empresas de consultoría para administrar su trabajo.

Tras confirmar que las calificaciones de los estudiantes mejoró, la universidad está considerando la posibilidad de incorporar algunas de sus ideas en otros cursos.

 Otra razón práctica que explica que las clases tradicionales perduren es que es una forma relativamente barata de dar a los estudiantes tiempo de contacto con un académico.

Existen enfoques alternativos, pero por lo general tienen a un costo mayor. 

El MIT gastó US$2,5 millones en la reforma de dos salas de conferencias para que los estudiantes se sienten alrededor de pequeñas mesas con pantallas que muestran simulaciones animadas para ayudarles a visualizar los conceptos.

Harvard utilizó una donación de US$40 millones para experimentar con nuevas formas de enseñanza, incluyendo el aprendizaje activo.

A medida que aumenta el costo de la matrícula, más se cuestiona si las clases magistrales valen lo que los estudiantes pagan. 

No pasarán a la Historia
 
Una encuesta del Instituto de Política de Educación Superior de Reino Unido en 2014 mostró que un tercio de los estudiantes en Inglaterra considera que la relación calidad-precio de su grado es "mala" o "muy mala".

Una investigación del Departamento de Educación de Estados Unidos encontró que no hay diferencia en términos de eficacia de aprendizaje si las clases se dictan en el aula o en línea.

 Con el auge de los "cursos masivos abiertos en línea" (Moocs por sus siglas en inglés) y las tecnologías digitales, hay más presión para que las universidades le ofrezcan a los estudiantes una experiencia de aprendizaje que no esté disponible gratuitamente en Internet.

Butin espera que esto anime a más universidades a adoptar con más entusiasmo el aprendizaje activo, basado en proyectos, entre pares y comunitario.

Pero después de haber trabajado con muchas universidades para ver cómo apoyar a los profesores para que utilicen estrategias de aprendizaje más activas, piensa que será un proceso lento y difícil.

"La mayoría de las universidades pueden hablar de la calidad de su enseñanza, pero es más fácil hablar de esos cambios que hacerlos", lamenta. 

"Así que en el futuro previsible, la clase magistral está aquí para quedarse".


 Fuente:


http://www.bbc.com/mundo/noticias-38084513



viernes, 2 de diciembre de 2016

La teoría sobre la velocidad de la luz que quiere probar que Albert Einstein estaba equivocado

Por

En la famosa teoría general de la relatividad de Albert Einstein, que moldeó nuestra visión del cosmos, hay algo que no cuadra.

Si según el laureado físico la velocidad de la luz siempre ha sido constante (casi 300.000 kilómetros por segundo), ¿cómo es posible que el Universo sea tan uniforme por todos lados?

Esto es lo que desde hace décadas los físicos Joao Magueijo, del Imperial College London, y Niayesh Afshordi, del Perimeter Institute en Canadá, vienen cuestionando.

Para los expertos, Einstein se equivocó.
Esta es la cuestión: para que el Universo tenga una densidad homogénea, los rayos de luz tuvieron que llegar a cada rincón del cosmos o, de lo contrario, algunas zonas serían más frías y densas que otras.
Si la luz viaja a 1.000 millones de kilómetros por hora, como lo dijo Einstein hace un siglo, esto no habría sido posible.

Teoría de la Inflación

Un detalle que ya se habían dado cuenta varios físicos, incluido el británico Stephen Hawking, quienes propusieron lo que se conoce como la teoría de la inflación.

Esta teoría sugiere que el Universo pasó por una fase de expansión extremadamente rápida antes de disminuir a su ritmo actual de expansión.

Magueijo y Afshordi proponen una idea más radical: la luz viaja a una velocidad infinita, cuando el llamado Big Bang (o explosión primigenia) generó temperaturas de 10.000 billones de billones de grados centígrados.

"La idea de que la velocidad de la luz podía ser variable fue radical cuando la propusimos por primera vez (en los años 90)", le cuenta a la revista estadounidense Forbes el profesor Magueijo.
"Pero con una predicción numérica, se ha convertido en algo que los científicos pueden poner a prueba", agregó el físico a propósito del estudio publicado esta semana en la revista Physical Review.
Los especialistas aseguran que su teoría se puede comprobar gracias a que cada vez tenemos lecturas más precisas de la radiación de fondo de microondas.

Y la radiación de fondo de microondas es el eco que proviene del inicio del Universo, es decir, lo que queda del Big Bang.

"Podemos decir cómo se verían las fluctuaciones en el universo primitivo, y éstas son las fluctuaciones que crecen para formar planetas, estrellas y galaxias", le dijo Afshordi al diario británico The Guardian.

La teoría de Magueijo y Afshordi predice un patrón claro en las variaciones de la densidad que había en un grumoso Universo temprano.

Es lo que se conoce como "índice espectral", y los físicos predicen que sería exactamente de 0.96478 -y esto es lo que puede probar su modelo de cómo se expandió el cosmos.

"Si las observaciones en el futuro cercano prueban que este número es preciso, modificaría la teoría de la gravedad de Einstein", aseguró Magueijo.

No obstante, esto no sería suficiente.

Si bien significaría una fuerte evidencia en la dirección de su teoría, para desechar completamente la teoría de inflación -y así cambiar irrevocablemente las bases de la física moderna- los científicos tendrían que tener más de una prueba.

Fuente:

http://www.bbc.com/mundo/noticias-38157085



viernes, 18 de noviembre de 2016

¿Por qué necesitamos de las manos -y no sólo la cabeza- cuando tenemos que resolver grandes problemas?

jueves, 17 de noviembre de 2016

Ciberacoso infantil: "Mi mejor amiga me acosó por internet"

miércoles, 9 de noviembre de 2016

El Impresentable

Eligieron al Impresentable Donald Trump y a su partiducho, El Viejo Partido.

Nada como votar pensando con las nalgas porque el cerebro no se desarrolló en el cráneo.

¿Debe sorprendernos?

No

Cada país elige lo que se merece.

Se ha votado por irracionalidad, por egoísmo -primero yo y siempre yo, el resto que se joda-, por creer en mitos contra los inmigrantes y los musulmanes y en generalizaciones de todo tipo. Sin faltar lo acomodaticio de siempre: me importa un comino quién salga elegido con tal que pueda continuar con mis negocios con Dios y con el diablo.


En América, Asia, África, Europa y en Oceanía ha habido y hay cada ejemplo de estupidez colectiva en elegir gobernantes que aburre nombrarlos nuevamente.


¿Así que dicen que Trump no es tan catastrófico? 

Todo lo visto y oído antes sobre él demuestra como es y será como gobernante.


A partir de enero en Estados Unidos -No es América sino parte del continente llamado así, so burros- serán 4 años de broncas, de discriminaciones, pleitos de toda clase, juicios, altercados, exabruptos, injusticias, mentiras, de difamación, insultos, despidos, etc.

El viajar a Gringolandia se convertirá en una experiencia asquerosa y desagradable.


Tanto nadar... para morir en la playa.


lunes, 7 de noviembre de 2016

El Xenófobo y la Robótica

¿Quièn ganará este martes: será el racista o la robótica?

Los candidatos más impopulares de la historia de Estados Unidos compiten mañana y si los gringos quieren joder más a su país votaràn por el irresponsable machista.

La Clinton también es toda una joya de ambición y acomodo.

Ya la gente debería reflexionar con el cerebro y no pensar con el estómago y dejar de lado miedos e ideas idiotas.

Las elecciones son emocionales y no mentales.


Dentro de unas horas sabremos si se eligió seguir el modelo o se prefirió a la pesadilla mesiánica oportunista mentirosa de Trump


Pero si prefirieron sacrificar su libertad por su (supuesta) seguridad pues entonces no merecen ni libertad ni seguridad como bien dijo Franklin.


 ¿Salvo el poder todo lo demás es ilusión?


Será un final fotográfico de carrera de caball... de Burros. 

 

jueves, 3 de noviembre de 2016

El Arte de Ser Prudente

Algunos consejos mejoran con el paso del tiempo

Condensado de Oráculo Manual  y Arte de Prudencia

Por Baltasar Gracián

“Pensar por anticipado”. ”No ser fácil en creer ni en querer”. ”No empeñarse con quien no tiene qué perder”. “No obrar apasionadamente”… Cualquiera juraría que estos consejos fueron tomados de un libro moderno de superación personal. Pero no, Son creación de un jesuita español del siglo XVII.
El ambiente cortesano en que le tocó vivir a Baltasar Gracián -capellán militar, predicador prestigiado y confesor de gente poderosa-, hacía falta mucho ingenio para triunfar. Observador agudísimo y realista implacable, se convenció de que no llega a la meta quien no ve bien dónde  pone cada pie. A esto llama “vivir a lo práctico”.

Con la intención de instruir a sus contemporáneos en ese arte, escribió Oráculo Manual y Arte de Prudencia, libro que resume una rica experiencia y un gran conocimiento de la vida y de los hombres.

De este libro hemos tomado algunas máximas, tan útiles hoy como hace tres siglos. Para facilitar su lectura, simplificamos y adaptamos al español actual algunas palabras o expresiones que, por haber sido escritas en un estilo tan complejo como era el conceptista, tal vez resulten oscuras para el lector de hoy.


No Descubrirse por Completo. El jugar a juego descubierto ni es de utilidad, ni de gusto. El no declararse al punto da lugar a la expectación. Es el recatado silencio refugio de la cordura. Las resoluciones, una vez
manifestadas, quedan expuestas a la crítica; y si no tuvieran éxito, usted serás dos veces infeliz.

Conocer su mejor Cualidad. Cultive con especial esmero su principal talento y fomente los demás.
Cualquiera podría triunfar en algo si supiera en qué descuella.

Nunca Exagerar. Los superlativos ofenden la verdad y dan indicio de la cortedad del conocimiento. Anda el cuerdo con pies de plomo, y quiere más pecar de corto que de largo. La exageración es hermana de la mentira y menoscaba su reputación de buen gusto.

Actuar con Moderación. No se ha de emplear en las cosas más esfuerzo delo que es menester. No ande ostentando, que dejará de sorprender a los demás. Siempre ha de haber novedad con qué lucirse: que quien cada día revela más de sí mismo, mantiene siempre la expectación y nunca llegan a descubrirle los límites de su caudal.

Tratar con Gente de la que se pueda Aprender. Haga de los amigos maestros y combine la utilidad del aprendizaje con el gusto de conversar.  Disfrute de lo que usted diga, se le recompensará con aplausos; por lo que oiga con aprendizaje.

No Cansar. La brevedad es agradable y lisonjera. Lo bueno si breve, dos veces bueno. Y aun lo malo, si poco, no tan malo.

Prepararse para la Fortuna Adversa en la Próspera. Es de sabios hacer en el estío* provisión para el invierno, y resulta más fácil; son baratos entonces los favores y hay abundancia de amistades. Rodéese de amigos y de agradecidos, que algún día apreciará lo que ahora no parece importante.

*Estío:  Verano

Nunca Hablar de Sí, porque o se ha de alabar, que es vanidad, o se ha de criticar, que es poquedad* de espíritu. Quien habla de sí revela falta de cordura e incomoda a los que oyen.

*Poquedad: Timidez, pusilanimidad. Cortedad, escasez, miseria. Cosa de poco valor.

Haga al Principio el Cuerdo  lo que el necio hace al fin. Sólo hay un método de caer en la cuenta: a tiempo. El necio hace por fuerza lo que pudiera haber hecho de buen grado; en cambio, el discreto pronto ve lo que ha de hacer tarde o temprano, y ejecútalo con gusto, y con ello mejora su reputación.

Nunca Quejarse.  La queja siempre trae descrédito. En vez de compasión, suscita insolencia e induce a los otros a imitar la conducta de aquellos de quienes hay querella. Mejor política es celebrar los favores de unos para ganarse los de otros.

Hacer, y Hacer Parecer. Las cosas no pasan por lo que son, sino por lo que parecen. Valer y saberlo  mostrar es saber dos veces. Un buen exterior es el mejor medio para mostrar la perfección interior.

No Ser de Vidrio. Algunos se quiebran con gran facilidad, descubriendo con ello su poca consistencia.
Llénanse a sí mismos de resentimiento, y a los demás de en fado. Muestran tener la condición más niña que la de los ojos. Están llenos de sí y son esclavos de su gusto.

No Vivir Aprisa. Conocer el momento adecuado de las cosas es saberlas gozar. Muchos querrían devorar en un día lo que apenas podrán digerir en toda la vida. Aun en el querer saber ha de haber cuidado para no saber las cosas mal sabidas. En el gozar, despacio; en el obrar, aprisa.

Retirarse cuando se lleva Ventaja,  es de tahúres de reputación. Tanto importa una bella retirada como una bizarra acometida. Cánsase la fortuna de llevar a uno a cuestas durante largo tiempo.

Al acabar las cosas, es preciso poner cuidado en la felicidad de la salida que en el aplauso de la entrada. Lo primordial no es que le aplaudan cuando llegue, sino que se entristezcan cuando salga.


Revista Selecciones del Reader’s Digest, Tomo CV, N° 628, Año 53, Marzo de 1993, págs.  101-102, Selecciones del Reader’s Digest  Latinoamérica, S.A., Coral Gables, Florida, Estados Unidos


Las notas en asterisco y algunas negritas son mías (B.A.)