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viernes, 6 de junio de 2025

¿Cuál es el mínimo de ejercicio que podemos hacer para mejorar nuestra salud?

 

 

Por James Gallagher
Presentador de BBC Radio 4

 

¿Cuánto ejercicio puedo lograr hacer realmente?

Esa fue la pregunta que se hizo el periodista James Gallagher, presentador del programa Inside Health (Salud Interior) de BBC Radio 4. Para responderla se sometió a una serie de pruebas científicas y habló con varios expertos.

El resultado de su experimento resultó esperanzador, sobre todo para quienes, como él, no tienen mucho tiempo y quizás muchas ganas de hacer ejercicio de manera formal cada semana.

Lo que sigue es su testimonio en primera persona.

En un universo paralelo: prácticamente vivo en la piscina, voy en bicicleta a todas partes y participo en carreras de 10 km solo por diversión.

Pero en el mundo real: trabajo, tengo familia y soy cuidador, así que mi visita semanal a la piscina se siente como todo un logro.

Aunque es recomendable hacer casi dos horas y media (150 minutos) de ejercicio con intensidad moderada cada semana, alrededor de una cuarta parte de la población ni siquiera se ejercita durante media hora.

Entonces, ¿hay algo más fácil a lo que podamos aspirar? ¿Cuál es la menor cantidad de ejercicio que podría mejorar nuestra salud?

Si hay alguien que desea que los consejos sobre ejercicio sean menos intimidantes, esa es la doctora Zoe Saynor, profesora asistente de fisiología clínica del ejercicio en la Universidad de Portsmouth, quien además es jugadora de rugby de élite retirada.

Ella me va a ayudar a buscar una respuesta. Para lograrlo acepté usar un rastreador de actividad durante una semana.

La doctora Zoe Saynor me invitó a su laboratorio en la Universidad de Portsmouth.

Los resultados fueron aterradores. Logré solo un minuto de ejercicio vigoroso (equivalente a correr) todos los días y 16 minutos de ejercicio moderado (algo así como una caminata rápida)

"Esa es una imagen que vemos una y otra vez en muchas personas que viven en la sociedad moderna", dice Saynor.

Así que cualquiera que sea el estado en el que se encuentre mi cuerpo, va a depender en buena parte de esa única hora de natación que hago la mayoría de los fines de semana.

 

¿Andar más rápido o ir más lejos?

Si deseo pasar menos tiempo haciendo ejercicio, pero aún así lograr altos resultados, entonces la única opción es trabajar más duro.

"Existe evidencia clara de que si desea hacer sesiones de ejercicio más cortas, deben ser de mayor intensidad",explica Saynor.

En la guía oficial, la alternativa a hacer 150 minutos de actividad moderada es hacer 75 minutos de forma intensa.

El entrenamiento en intervalos de alta intensidad (HIIT por sus siglas en inglés), que implica episodios de actividad cortos pero de alta intensidad, llama mucho la atención.

Sin embargo, la doctora Saynor dice que la mayoría de las personas no pueden apegarse a él porque el HIIT requiere ejercicio a niveles muy vigorosos.

 
Mi cara habla por si sola, luego de correr en una caminadora.
 
 
 ¿Cuál es el mínimo aceptable?

Cuando se trata de la cantidad mínima de ejercicio que las personas debemos hacer, la doctora Saynor cree firmemente que de 5.000 a 6.000 pasos por día.

Y aunque es fácil burlarse de consejos como: bajarse del autobús una parada antes o dar un paseo durante la hora del almuerzo, parece que estos pueden marcar la diferencia.

Un estudio de casi 80.000 personas publicado en la revista especializada JAMA Internal Medicine (JAMA medicina interna) mostró que caminar un poco más todos los días reducía el riesgo de cáncer, enfermedades cardiovasculares o una muerte prematura.

Ese patrón continúa hasta llegar a unos 10.000 pasos al día, pero, de nuevo, los pasos más rápidos valen más que los lentos.

"Si no tiene tiempo para hacer de repente 10.000 pasos diarios, ¿puede entonces hacer 5.000 más rápido? Eso mostraría una mejora en su salud", dice Saynor.

Ni siquiera es necesario hacer ejercicio formal como salir a correr, ir al gimnasio o nadar para ver un beneficio notable en la salud.

Un estudio publicado en la revista Nature Medicine (Medicina Natural), analizó a 25.000 personas que no "hacen ejercicio" formalmente, pero realizan pequeños episodios intensos de actividad en la vida cotidiana.

Son actividades que podrían parecer poco extraordinarias: correr hacia un tren, empujar la aspiradora, jugar con los niños o los perros, cargar las compras pesadas o subir las escaleras.

 

La investigación mostró que hacer entre tres y cuatro minutos de actividad intensa corta en ráfagas, durante el día, tuvo un profundo beneficio para la salud.

"Las personas que realizan esa actividad intermitente pueden reducir el riesgo de enfermedades importantes como fallas cardíacas y cáncer, hasta en un 50%", me dice Mark Hamer, profesor de medicina del deporte y el ejercicio en la Universidad College London.

"Durante la última década, las pautas se han alejado lentamente del mensaje de 30 minutos más al día hacia el mensaje de 'cualquier cosa cuenta', y creo que estos resultados respaldan ese mensaje", agrega.

 

¿Sumergirse en el agua y ponerse en forma?

Si el tiempo sigue siendo escaso para lograrlo, puede haber otra manera que además suena mucho más agradable.

¿Qué tal un baño, un jacuzzi o una sauna?

Me puse mis shorts de baño favoritos y me sumergí en una especie de piscina de agua muy caliente.

 

Este es un experimento controlado con precisión, por lo que no pude simplemente saltar al agua. El investigador Thomas James tuvo que arrastrarme a una piscina de agua a 40 grados centígrados para que solo mi cabeza y mi cuello quedaran fuera del agua.

Lo clave es que los 40 grados son más altos que la temperatura central de mi cuerpo (37 grados centígrados), así que todo el tiempo que estuve ahí mi cuerpo estaba trabajando duro para perder calor.

Muy rápidamente pude sentir el sudor cayendo sobre mi frente, pero el resto de mi cuerpo simplemente estaba mojado y no era refrescante.

"El agua caliente es particularmente letal en este sentido", explica James.

Si pasaba demasiado tiempo ahí metido, me sobrecalentaría y moriría de un golpe de calor. Mi corazón bombeaba con más fuerza y rapidez mientras trataba de perder calor acercando la sangre a la superficie de mi piel.

"Tu corazón trabajará duro, similar a lo que verías con un ejercicio de intensidad ligera", dice.

"Estamos viendo reducciones en la presión arterial, incluso en personas sanas".

 La gran idea es mejorar el ejercicio.

"Esta es una muy buena manera de imitar algunos de los beneficios que obtienes del ejercicio, pero la evidencia es bastante clara en mostrar que el ejercicio es lo mejor y que los dos juntos obtienen mayores beneficios para la salud", dice James, y agrega: "Creo que esto realmente jugará un papel importante en el futuro".

Entonces, si vas al gimnasio y luego vas a la sauna o al jacuzzi, es posible que obtengas un gran resultado.

Sin embargo, el equipo de Portsmouth advierte a las personas que sigan las recomendaciones.

"No digas, 'Me quedaré aquí todo el tiempo que pueda'". Hazlo para disfrutarlo", dice James.

La recomendación suele ser entre 10 y 20 minutos, dependiendo del tipo de instalaciones, así que es muy importante verificar antes.

Obviamente, todos deberíamos tratar de hacer la cantidad recomendada de ejercicio pero, dado que a muchos de nosotros nos resulta imposible, es muy reconfortante saber que se pueden obtener beneficios significativos simplemente haciendo un poco más de lo que ya estamos haciendo.

El programa Inside Health es producido por Erika Wright. 

 

Fuente: Ejercicio y Mejora de la Salud 

 


domingo, 16 de junio de 2024

Por qué al hacernos mayores tenemos que centrarnos en ganar músculo más que en perder peso

Por Giulia Granchi

BBC News Brasil, São Paulo

 

En un video que llegó a millones de personas en las redes sociales, una señora que parece tener más de 70 años levanta una barra con pesas en el gimnasio. La siguiente imagen es de ella haciendo lo mismo, pero con la compra en el supermercado.

El mensaje del video coincide con el que la doctora estadounidense Gabrielle Lyon intenta transmitir a sus pacientes desde hace años: para envejecer bien y tener calidad de vida en la vejez, es necesario desarrollar y mantener la musculatura.

"Tal vez no nos preocupe tanto llevar bikini, pero sí el ser autónomos, tener fuerza para sostener a nuestros nietos. Llevar nuestra propia compra, vivir de forma independiente, ese es el primer motivo para preocuparnos por mantener una buena masa muscular", afirma la geriatra, autora del libro "La revolución muscular", publicado por la editorial Intrínseca en marzo.

"Pero va mucho más allá. Mantener la masa muscular ayuda a prevenir enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes tipo 2, la hipertensión, enfermedades cardiovasculares... Condiciones que se vuelven más comunes a medida que las personas envejecen".

"Realmente existe esta transición con la edad, donde nos preocupamos menos por nuestro físico. Cuando somos jóvenes, nos enfocamos en la apariencia, y eso está bien, porque eso crea buenos hábitos.

"Pero hay una diferencia: no siempre se trata solo de estética. Y, de hecho, nunca es demasiado tarde para fortalecerse y ganar músculo".

Un proceso natural con la Edad 

El proceso natural de pérdida progresiva de masa y fuerza muscular comienza a producirse, aunque lentamente, a partir de los 30 años.

Cuando llegamos a los 50 comienza una pérdida de masa muscular más importante, que puede llegar al 2% anual.

Pero algunos factores, como el sedentarismo, una dieta baja en proteínas, las enfermedades crónicas y la hospitalización pueden hacer que este descenso comience antes.

Esta importante pérdida de músculo, conocida como sarcopenia, puede provocar una disminución de la capacidad funcional, un mayor riesgo de caídas y discapacidad.

"A menudo, el músculo perdido se reemplaza por grasa corporal, lo que reduce la fuerza y la movilidad muscular y altera el metabolismo", describe Lyon.

La médica señala que, en la última década, gran parte de las investigaciones, así como las campañas de concientización, se centraron mucho en la obesidad y la necesidad de perder peso.

"Esto ha dañado la forma en que la gente piensa sobre el fitness. Cuando envejecemos, la falta de músculo puede causar más daño que la cantidad de grasa en el cuerpo", dice.

Y para aquellos que consiguen mantener un buen aporte de masa muscular, explica, la quema de grasas también se potencia, ya que los músculos gastan más energía en reposo que otros tejidos.

 

Un Protector frente a las enfermedades 

Una buena masa muscular ayuda a evitar diferentes problemas de salud.

Ejemplos de enfermedades que la masa muscular puede ayudar a prevenir incluyen:

Diabetes tipo 2

Esta enfermedad hace que el cuerpo no utilice adecuadamente la insulina, una sustancia producida por el páncreas que ayuda a regular el azúcar en sangre, así que justamente provoca que los niveles de azúcar suban.

Un cuerpo con más músculos necesita más energía para mantenerlos funcionando y, por lo tanto, utiliza más azúcar para transformarla en energía.

Así, la masa muscular ayuda a regular de manera más eficiente el azúcar en la sangre, ayudando tanto a prevenir la diabetes tipo 2 como a regular la condición de quienes padecen la enfermedad.

Enfermedades cardíacas

Los ejercicios de fuerza hacen que el corazón necesite trabajar más para bombear sangre a los músculos.

El esfuerzo adicional ayuda a fortalecer el órgano, lo que reduce el riesgo de enfermedades cardíacas.

Osteoporosis

Durante ejercicios como levantar pesas, los músculos se contraen y ejercen fuerza sobre los huesos a través de los tendones.

Este movimiento estimula la remodelación ósea, lo que hace que los huesos sean más densos, algo que ayuda a prevenir la osteoporosis, una afección en la que se vuelven quebradizos y propensos a fracturas.

 

Cómo ganar masa muscular 

En opinión de Lyon, el sistema musculoesquelético es el órgano del cuerpo más subestimado, especialmente cuando se trata de personas mayores.

"Cuando seas mayor, si comes y entrenas como lo hacías cuando eras más joven, es posible que no puedas mantener tu salud muscular. Debes concentrarte en esto y planificar una rutina que te funcione".

Lyon sostiene que entrenar para ganar músculo de modo eficaz no tiene por qué ser complicado.

"No hay ejercicios ni movimientos específicos que sean cruciales. La idea es estimular contínuamente el tejido muscular. Y hay muchas maneras de hacerlo".

Una gran cantidad de estudios científicos sugiere que, para la hipertrofia (ganancia muscular), un método muy eficaz es el denominado "fallo muscular"; es decir, llegar al máximo de la capacidad muscular con el máximo esfuerzo en ejercicios de entrenamiento con pesas convencionales de manera que en una serie de un ejercicio determinado llegue un punto que resulte imposible hacer una repetición más.

Esto no significa necesariamente que la persona tenga que levantar cargas muy pesadas o hacer un número muy elevado de repeticiones, sino que haga un esfuerzo dentro de su condición física actual.

Para quienes están dando su primer paso para salir del sedentarismo, deben incluir el ejercicio en su rutina de modo gradual.

"Lleva una mochila u objetos más pesados que tengas en casa, piensa en actividades que impliquen levantar algo por encima de tu cabeza... Esto te ayuda a entender la importancia de mantener el equilibrio y la fuerza muscular y, especialmente, la importancia de la fuerza en las piernas. No necesitas hacer sentadillas con el máximo peso, pero sí ser capaz de levantarte del suelo", explica Lyon.

Se recomienda el acompañamiento con un profesional de educación física para poder alinear un plan que sea eficaz para el objetivo -y es aún más importante en el caso de personas mayores y sedentarias, para evitar lesiones y caídas durante el ejercicio.

Otra medida imprescindible para ganar masa muscular es una dieta equilibrada con especial foco en las proteínas.

Según la Sociedad Internacional de Nutrición y Deporte, para el crecimiento muscular y el mantenimiento de la masa magra, junto con el ejercicio físico, es necesario un aporte diario de entre 1,4 y 2,0 gramos de proteína por kilo de peso.

Por tanto, una persona que pese 70 kilos necesitaría consumir entre 98 y 140 gramos de proteína al día.

 

Nunca es demasiado tarde 

Lyon sostiene que siempre es un buen momento para empezar a entrenar.

"Lo que quiero decir con esto es que la actividad física debería ser una forma de vida. Soy madre de dos niños pequeños y ya hacemos ejercicio en familia, por supuesto. En el caso de ellos, de una manera adaptada a los niños. Se entrena desde una edad temprana, esto prepara el músculo para estar más saludable en el futuro".

Pero incluso para alguien que entrena desde pequeño y de forma constante, la médica admite que perder masa muscular sigue siendo bastante fácil.

"En una semana de inactividad, ya vemos pérdidas importantes. Esto queda muy claro cuando analizamos a las personas que ingresaron en la UCI, por ejemplo".

Por otro lado, más optimista, Lyon explica que los músculos tienen un tipo de memoria.

"Es mucho más fácil volver a estar en forma que empezar desde cero. Si empiezas joven, aún mejor".

Pero explica que esto no debería asustar a nadie que vaya a empezar a hacer ejercicio cuando sea mayor: es posible conseguir buenos resultados a cualquier edad, y una dieta equilibrada y un entrenamiento centrado en las características personales sólo pueden aportar beneficios.

"El cuerpo depende de la actividad. Fuimos creados para ser criaturas activas y, cuando reducimos la actividad física, corremos el riesgo de sufrir discapacidades físicas".

La médica sostiene que, a medida que envejecemos, debemos volvernos más activos, no menos.

"La inactividad no es una opción para una persona sana. Cuanta más masa muscular saludable tengas, mayor será tu capacidad para sobrevivir contra todo tipo de enfermedades, ya sea cáncer, caídas o cualquier otra cosa. Y tendrás mayor capacidad para ser autónomo y sobrevivir. No hay nada más importante para la población mayor que tener músculos".

Y para aquellos que buscan salir del sedentarismo, Lyon tiene algunos consejos:

"No esperes motivación ni dependas de objetivos concretos. Lo más importante es pensar que los años que te quedan se pueden cambiar si tomas buenas decisiones por ti mismo".

 

Fuente:

Ganar músculo 

 

jueves, 13 de junio de 2024

Un Día como Hoy en un Libro

Alejandro Magno

Alejandro nació en la ciudad macedonia de Pella (hoy Grecia) en julio de 356 a. C. y murió según algunas fuentes, el 13 de junio de 323 a. C.
Hijo de Filipo II, rey de Macedonia, y de Olimpia, tuvo como preceptor a Aristóteles, llamado por Filipo para atender a su educación.  Al sabio estagirita  se le reconoce la gloria de haber imbuido al futuro conquistador “ideas de generosa grandeza, rectitud y elevación de miras, que ennoblecieron hasta sus pasiones y extravíos”.

Almanaque Mundial 1983

Nota.- Hay tres fechas en disputa con respecto a la muerte de Alejandro Magno: 10, 11 o 13 de junio.
El mes de junio corresponde al llamado Esciforión en el calendario ático usado en la antigua Grecia.

En el texto original dice sabio ateniense pero es incorrecto ya que Aristóteles nació en Estagira. 

 

 

1562

Argentina
Otros exploradores llegaron del Perú y Chile: Francisco de Aguirre fundó a Santiago del Estero en 1553; Pedro del Castillo, a Mendoza (marzo 2, 1561), Juan Jufré, a  San Juan (junio 13, 1562); (…)

Almanaque Mundial 1979 

 

 

1855

Las Vísperas Sicilianas (I Vespri Siciliani). Ópera, música de Giuseppe Verdi, libreto de Eugène Scribe y Charles Duveyrier. Estreno: París, Ópera de París, junio 13, 1855.

Almanaque Mundial 1977 

 

 

1901

Leopoldo Enrique García-Alas Ureña nació en Zamora el día 25 de abril de 1852 y murió en Oviedo el 13 de junio de 1901. Fue la suya una vida más bien breve, entregada a la familia, la cátedra y la tarea periodística y literaria; existencia nada ruidosa y aparencial, mordida tantas veces por la incomprensión y la injusticia, y, también, por el lacerante dolor físico.
En Oviedo, tierra de sus mayores, hizo el bachillerato y se licenció —junio de 1871— en Derecho Civil y Canónico; pasó después a la Universidad de Madrid para doctorarse en Leyes y cursar Filosofía y Letras. (…)

Hay asimismo el dolor físico. Pasa Alas temporadas de malestar en las que los médicos le prohíben trabajar, o que trabaje tanto, y es entonces, ante los compromisos incumplidos o demorados, cuando surgen la irritación, el nerviosismo, la duda incluso acerca de la personal capacidad para acometer algo valioso.
Van apareciendo volúmenes de crítica y narrativas, esperados con interés y nunca acogidos con indiferencia; se le respeta y se le admira, pero mucho más se le teme. A medida que el siglo se acerca a su término, «Clarín» se siente disminuido de fuerzas y su predisposición combativa cede a la reflexión sentimental colmada de ternura. (…)
Con todo sigue trabajando: participa en la Extensión Universitaria Ovetense; traduce la novela Trabajo de Emilio Zola, para la casa Maucci; sirve de mediador entre obreros y patronos en una sonada huelga: Gijon, febrero de 1901; prepara el material de dos libros: El Gallo de Sócrates y Siglo Pasado (crítica y ensayo) que verán la luz en 1901, pero ya póstumamente.

José María Martínez Cachero


Doña Berta y Otros Relatos, de Leopoldo Alas, «Clarín», prólogo de José María Martínez Cachero, Colección Biblioteca Básica Salvat Libro RTV, Salvat Editores/Alianza Editorial





1944 

Operaciones secretas de la II Guerra Mundial

Vergeltungswaffen (Represalia)
Operación alemana de represalia contra Londres mediante el empleo de bombas V1 y V2, iniciada en junio 13, 1944.
Se lanzaron 9921 bombas dirigidas,  causando 10.000 muertes y 25.000 heridos. Fueron dañadas y destruidas 75.000 casas.

Almanaque Mundial 1972 

 

 

1946

Italia
El Reino de Italia fue proclamado oficialmente en 1861, a raíz de la unificación de la península por la Casa de Saboya
La dictadura fascista de Benito Mussolini (1922-43) respetó la institución monárquica, pero la derrota de Italia en la II Guerra Mundial pesó gravemente sobre el prestigio de la Corona.
En un último intento por salvar la dinastía, el rey Víctor Manuel III, que había subido al trono en 1900, abdicó en favor de su hijo Humberto II el 9 de mayo de 1946. El 13 de junio después de un plebiscito desfavorable a la monarquía, Humberto II abandonó Italia, que se constituyó en República. El ex monarca reside en Portugal.

Almanaque Mundial 1976
 

Al concluir la guerra, Italia hubo de enfrentarse con una crítica situación económica que se vio aliviada parcialmente por la ayuda anglosajona. El rey Víctor Manuel III abandonó el trono y nombró a su hijo Humberto lugarteniente del Reino.
El 2 de junio de 1946 se celebró un referéndum que resultó favorable a la República por más de 2.000.000 de votos.

Informatodo 1972
Informatodo 1973 

 

 

1953

Colombia

En 1949, fue elegido el jefe conservador Laureano Gómez, quien gobernó con las garantías constitucionales suspendidas, en un período de sangrienta agitación política. Fue depuesto por un golpe militar (junio 13, 1953) por el general Gustavo Rojas Pinilla, quien a su vez fue depuesto por un movimiento popular (mayo 10, 1957).

Almanaque Mundial 1981

 

 

1973
Vietnam. Se firma en París un nuevo acuerdo cuatripartito para hacer efectivo el armisticio (junio 13).
Estados Unidos. Nixon ordena la congelación por 60 días de todos los precios, con excepción de productos agrícolas no elaborados y de los alquileres (junio 13).

Almanaque Mundial 1975 

 

 

1982

Fútbol

XII Campeonato Mundial
Madrid y otras ciudades de España,
13 junio-11 julio de 1982

Almanaque Mundial 1983



 

lunes, 30 de agosto de 2021

Cómo el ejercicio físico puede ayudarnos a crear nuevas neuronas y a mejorar la memoria

 Por Isabel María Martín Monzón

The Conversation*

Hace tiempo se pensaba que en el cerebro no se podían generar nuevas neuronas. Éste se entendía como una entidad estática e invariable que, simplemente, degeneraba a medida que envejecíamos o debido a lesiones cerebrales.

No obstante, a partir de los experimentos de la bióloga de la Universidad de Berkeley (Estados Unidos) Marian Diamond, se demostró en 1964 que el cerebro adulto era plástico y adaptativo.

Ese estudio fue pionero en identificar cómo las características del entorno afectaban directamente al desarrollo y crecimiento cerebral.

El experimento realizado contaba con una jaula grande y espaciosa con doce ratas que crecían en un ambiente enriquecido (elementos para jugar o correr en la rueda giratoria, compañía, alimentación diversa), así como con otras doce ratas que se encontraban en una jaula pequeña, aisladas, sin estímulos sociales o de juego.

Tras ochenta días, Diamond analizó sus cerebros y descubrió que el córtex cerebral se había modificado en el grupo del ambiente enriquecido.  

En estos, la corteza cerebral era más extensa, debido al crecimiento de las espinas dendríticas de las neuronas, se observó angiogénesis —mayor número de vasos sanguíneos—, se vió incrementado el nivel del neurotransmisor acetilcolina, así como el del factor neutrófico derivado del cerebro, conocido por sus siglas en inglés BDNF, una proteína que se expresa especialmente en la corteza cerebral y el hipocampo, áreas fundamentales para procesos como aprendizaje y memoria.

Estos datos han generado un sinfín de estudios dirigidos a analizar el papel de cada uno de los elementos que componían ese ambiente enriquecido.

 

Neurogénesis y Ejercicio Físico 

Desde los estudios pioneros de neuroplasticidad, múltiples han sido las evidencias científicas que demuestran cómo factores tales como la dieta, la actividad cognitiva diversa, el ambiente social, la novedad y el ejercicio físico son elementos que favorecen indiscutiblemente este fenómeno.

Centrémonos en el ejercicio físico.

Los múltiples beneficios del ejercicio físico regular se han demostrado ampliamente en modelos humanos y animales. Sabemos que puede contribuir a la neurogénesis, así como poseer un rol importante para revertir y reparar el daño neural existente, tanto en mamíferos como en peces.

Comprender cómo se produce este proceso, y qué factores lo ponen en marcha, puede resolver el rompecabezas para mejorar la pérdida de memoria relacionada con la edad y tal vez prevenir enfermedades neurodegenerativas, incluido el Alzhéimer.

El cerebro promedio contiene alrededor de 100 000 millones de células cerebrales, la mayoría de las cuales se formaron antes del nacimiento. En las primeras etapas de la infancia se siguen generando nuevas células cerebrales a un ritmo acelerado.

Con los años, la neurogénesis disminuye gradualmente, pero el proceso no se detiene ni durante la vejez. Los factores neurotróficos ayudan a estimular y controlar este proceso, siendo el BDNF el más importante.

 

Entre 700 y 1500 Nuevas al Día 

Eso es especialmente cierto en el giro dentado del hipocampo, a pesar de que hay otras regiones cerebrales que también producen nuevas células cerebrales.

Recientemente, un equipo de investigación de la Universidad de Harvard, liderado por Rudolph Tanzi, ha encontrado que el hipocampo puede producir entre 700 y 1.500 nuevas neuronas cada día. 

Quizás esto pueda no parecer mucho si tenemos en cuenta la vasta galaxia de neuronas que poseemos, pero incluso este pequeño número tiene valor, ya que mantiene activas muchas conexiones neurales ya existentes.

Así, si bien la mayoría de los cerebros puede desarrollar nuevas células, el objetivo de la ciencia ahora es encontrar las mejores maneras de hacerlo.

La idea sería que, si se puede aumentar el número de neuronas aún más a través de la neurogénesis, se podría intensificar la función principal del hipocampo y mejorar la forma en que las personas aprenden nueva información y acceden a la memoria a corto y largo plazo.

Los resultados de este estudio respaldan el vínculo entre ejercicio y neurogénesis.

Se encontró que el ejercicio aeróbico durante ocho semanas puede doblar la ratio de generación de nuevas neuronas en el hipocampo, en relación a aquellos sujetos que no realizan ejercicio.

Además de producir BDNF, el ejercicio aeróbico podría ayudar a aumentar la producción hepática de una enzima (Gpld1), que también puede ayudar con la neurogénesis.

Sabemos que el ejercicio consigue acelerar la maduración de células madre a células adultas totalmente funcionales y fomenta el principal mecanismo celular existente para el aprendizaje y la memoria, denominado aprendizaje a largo plazo. Todos estos elementos son clave para fomentar el aprendizaje y la memoria.

 

¿Cómo reducir el riesgo de enfermedades como el Alzhéimer?

Aunque estos hallazgos provienen de estudios en animales, las personas podrían obtener los mismos beneficios cerebrales a través del ejercicio aeróbico. En este momento, no hay sustituto para el ejercicio regular para ayudar con la neurogénesis.

Sin embargo, no está claro qué tipo de ejercicio aeróbico funciona mejor, ni cuánto tiempo y cuánto es suficiente. Existen datos que sugieren entre 120 y 150 minutos recomendados de ejercicio de intensidad moderada por semana.

Estudios apuntan a la natación como uno de los deportes más completos. Promueve un claro beneficio cognitivo (mejoras en procesos atencionales, flexibilidad cognitiva, memoria) tanto en jóvenes como en personas mayores.

No obstante, cualquier ejercicio físico que aumente la frecuencia cardíaca, como usar usar una cinta de correr, andar en bicicleta o caminar con fuerza, son ideales. El cerebro en movimiento aprende más rápido.

*Isabel María Martín Monzón es neurocientífica y profesora de la Universidad de Sevilla. Esta nota apareció originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.

 

Fuente:

El Ejercicio Físico, la Neurogénesis y la Salud

lunes, 25 de septiembre de 2017

Qué dice el pasaje "racista" del himno de EE.UU., que refleja la controversia que hay en el deporte estadounidense

miércoles, 2 de agosto de 2017

Qué son el dolor bueno y el dolor malo al hacer ejercicio y cómo los puedes identificar

 Por Redacción BBC Mundo


Sin dolor no hay ganancia.
Así suelen explicar los preparadores físicos o entrenadores personales las molestias que sienten las personas tras someterse a una rutina de ejercicios de alta intensidad.
Es un dolor que en el mundo de la actividad física o fitness lo califican de bueno dados los beneficios que produce al cuerpo pero, que si no se tiene cuidado, puede fácilmente transformarse en un dolor malo.
El problema está en saber identificar cuándo se siente el primero y en qué momento se convierte en el segundo.
"Es complicado en algunas ocasiones diferenciar el uno del otro", le reconoció a la BBC Juan Francisco Marco, profesor del centro de ciencia deportiva, entrenamiento y fitness Alto Rendimiento, en España.
"El dolor bueno es el que asociamos al que se produce durante un ejercicio, que no te limita, y que te permite continuar hasta que llega el momento en el que el músculo se bloquea debido al agotamiento", añadió.
"El otro caso es cuando se produce un dolor por una lesión, que tal vez te permita seguir haciendo el ejercicio, pero debido a la molestia nunca podrás llegar al agotamiento físico, sino que tendrás que parar por incapacidad de respuesta del músculo al esfuerzo que se le está exigiendo".
Para Francisco Sánchez Diego, director del centro de entrenamiento Corpore 10, "el dolor bueno se siente en el grupo muscular que has trabajado, sea durante el entrenamiento o en los días subsiguientes al mismo".
"Está claro que para la gente que está recién comenzando está más expuestaa sufrir esos pinchazos que llamamos agujetas, pero eso no quiere decir que lo que está experimentando el cuerpo sea negativo".
Sánchez Diego le explicó a BBC Mundo que lo que sucede es que se "producen unas microrroturas fibrilares, que son aquellas fibra que no pueden con el esfuerzo al que están siendo sometidos los músculos, y obliga al cuerpo a reemplazarlas por unas mejores".
De esta manera el músculo se va desarrollando constantemente y va adquiriendo más resistencia y fortaleza.

Reposo

Si bien la fatiga asociada al dolor bueno es considerada positiva hay un punto de inflexión que suele pasar desapercibido y da cabida a que la molestia se transforme en un dolor malo.
Cuando no se respeta este tiempo de recuperación, se produce un exceso de fatiga y de estrés con el tiempo, lo que genera que una de las partes involucradas durante el ejercicio no responda al esfuerzo, lo que resulta en un dolor malo.
"Una diferencia es que el dolor bueno se va sintiendo de menos a más, en cambio el dolor malo empieza prácticamente al principio del ejercicio, cuando el músculo está frío", describió el profesor de Alto Rendimiento.
"A medida que el entrenamiento va avanzando el dolor se va reduciendo porque el músculo se va calentando o la articulación se va lubricando, pero es un dolor que persiste y con el tiempo te obliga a parar".
"Notas dolencias musculares, articulares, de tendones que tu cuerpo no recupera, y eso se percibe en la intensidad del dolor que sientes", añadió Sánchez Diego.
"Los pinchazos comunes sólo deberían durar poco tiempo y se suelen notar cuando haces un movimiento. Los otros se sienten incluso cuando estás parado, sin necesidad de activar la musculatura".

Peligro

Tendinitis, sobrecarga o contractura son dolores malos comunes, mientras que los hombros en el tren superior y las rodillas en el tren inferior suelen ser las zonas más afectadas del cuerpo.
Ambos entrenadores resaltan la importancia de conocer los tipos de dolores y cómo reacciona el cuerpo ante la carga de ejercicio a la que está siendo sometido.
Un dolor, al fin de cuentas, no debería extenderse por mucho tiempo o impedir realizar el entrenamiento físico deseado. Mucho menos debería afectar la vida diaria de una persona al caminar o dormir.
De esta manera se podrá evitar una lesión más severa que obligue al cuerpo a parar o en el peor de los casos requiera la intervención de un médico o especialista.
"Es como un ciclo en el que primero sientes un dolor bueno, pero al no darle el descanso necesario al músculo se puede transformar en uno malo, en el que estás destruyendo totalmente la musculatura", alertó el director del centro Corpore 10.

Fuente:


martes, 27 de junio de 2017

Por qué nos cuesta tanto hacer ejercicio (y no es sólo por flojera)

Por Redacción BBC Mundo

Si eres de los que no hace ejercicio puede que no sea totalmente tu culpa.

Es posible que la razón por la que te cueste tanto estar activo físicamente no pase por tu falta de voluntad, sino por el simple hecho de cómo eres.

O que las innumerables excusas que sueles mencionar para justificar una vida sedentaria en realidad tengan fundamento, o por lo menos algunas de ellas.

El punto es que no puede ser simplemente casualidad que pese al bombardeo de información sobre los numerosos beneficios que brinda el ejercicio, tanto para la salud como para el estado de ánimo, todavía haya una mayoría de la población que no hace ningún tipo de entrenamiento físico.

"Por experiencia se debe a una condición o predisposición genética ligada al somatotipo de cada persona", le explicó a BBC Mundo Juan Francos Marco, licenciado en ciencia deportiva del centro Alto Rendimiento.
"Para alguien endomorfo es mucho más difícil cualquier actividad física que para una persona del grupo ectomorfo o mesomorfo, y eso hace que tengan más predisposición a llevar una vida más perezosa. Si hacen ejercicio es más por una recomendación médica".

Nuestros ancestros

Para el profesor David Lieberman, experto en la evolución biológica del ser humano, la explicación puede remontarse incluso hasta nuestros ancestros.

En un trabajo que realizó en 2015, "¿Realmente es el ejercicio una medicina? Una perspectiva evolutiva", el profesor de Harvard explica cómo nuestros antepasados tenían la tendencia de reposar y guardar energía cuando no estaban obligados a someter al cuerpo a exigentes jornadas de caza o se trasladaban de un lugar a otro.

"Es natural y normal ser físicamente flojos", aseguró.

"Nuestro instinto ha sido siempre ahorrar energía. Durante la mayor parte de la evolución humana eso no tenía relevancia porque si querías poner comida en la mesa tenías que trabajar realmente duro", en referencia a que en aquellos tiempos no resultaba fácil encontrar las cantidad de alimento necesaria para balancear las calorías que se quemaban cuando se salía en cacería.

En una entrevista con el diario The Washington Post, Lieberman explicó que en la vida moderna no se necesita el mismo esfuerzo físico ya que las máquinas y la tecnología nos hacen la vida mucho más fácil, pero que "heredamos sus instintos" de reposar cuando no es necesario estar en movimiento.

En el mismo artículo, el profesor Bradley Cardinal, de la universidad estatal de Oregon, escribe que no cree que todo se deba a un tema biológico y que hay un aspecto social que tiene un efecto negativo en las personas.
 
En ese sentido se refirió al hecho que en muchos círculos de la vida en los que nos desenvolvemos, sea con amigos o profesionalmente, está mal visto no hacer ejercicio y no se entiende que la actividad física se debe llevar como algo natural, incluso cuando se decide no hacerla.

Zona de confort

Para Sherry Pagoto, profesora de medicina de la universidad de Massachusetts, en un artículo publicado en el portal Psychology Today, lo más difícil es poder superar el rechazo psicológico que se genera a raíz de las muchas situaciones incómodas que se experimentan del propio ejercicio físico.

Sudar, pasar frío, sentirse sin aliento, los dolores musculares o el sacrificio que implica son elementos que juegan constantemente con la mente, que suele entrar a menudo en una confrontación con la voluntad de las personas.

Pagoto considera que la incomodidad de esas situaciones es algo temporal y que el cuerpo humano se adapta a las nuevas experiencias, lo que abre un abanico de posibilidades y recompensas.

Para ello también es importante entender la realidad en la que cada persona ha vivido.

"La cultura y la educación toman un aspecto relevante a medida que se va creciendo", indicó el profesor Marco, del centro Alto Rendimiento en España.

"Si nunca se ve a nadie de tu familia o de tu entorno practicar deporte o hacer ejercicio será difícil se que se sienta atraído a hacerlo. En caso contrario el niño lo incorpora como algo implícito para el resto de su vida", explicó.

"Otro factor que condiciona es la motivación", siguió Marco.

"La gente quiere resultados rápidos porque asocian que hay un sufrimiento que requirió mucha voluntad y disciplina".

"Si no ven la recompensa aparecen las dudas y cuestionan si está valiendo la pena el esfuerzo".

Según el preparador físico español lo más recomendable es entender que se trata de un proceso lento, que si bien requiere voluntad y dedicación, con el tiempo se obtendrá la recompensa.

Y que no hay nada reprochable con el hecho de que algunas personas son simplemente más perezosas y otras por naturaleza son más activas.


Fuente:

http://www.bbc.com/mundo/deportes-40417300

martes, 20 de diciembre de 2016

Cuáles son las peores cosas que se suelen hacer después del ejercicio (y una que no lo es)