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domingo, 3 de mayo de 2026

Mercenarios y oportunistas: la verdadera historia de los samurái, los guerreros milenarios de Japón

 

 
Ningún otro grupo social medieval ha sido tan celebrado o mitificado de manera tan constante en la cultura popular como los samuráis.
 

Por Matthew Wilson
BBC Culture
 
 
 
La perdurable herencia de los samuráis es un fenómeno singular en la historia cultural.
 
Ningún otro grupo social medieval ha sido tan celebrado o mitificado de manera tan constante en la cultura popular, desde los grabados ukiyo-e del siglo XVIII hasta los videojuegos, series de televisión y películas contemporáneas.

El arco de la fama siempre tiende a la falsificación, y así ocurre con los samuráis: ¿eran realmente estos legendarios caballeros de antaño tan intrépidos, leales, autosacrificados, disciplinados y exclusivamente japoneses como pensábamos?

No según una exposición del Museo Británico sobre los samuráis que busca disipar la cortina de humo de fantasía que rodea a estos guerreros misteriosos y tan mal comprendidos, para revelar su historia verdadera, mucho más fascinante.

"No eran un grupo uniforme de personas a lo largo de la historia", dice a la BBC la curadora de la exposición, Rosina Buckland.

"Creo que la percepción en Occidente es que los samuráis son guerreros y ciertamente lo eran. Así surgieron y ascendieron a posiciones de poder en la Edad Media. Pero eso no es todo".

Los orígenes de los samuráis se remontan al siglo X, cuando fueron reclutados por primera vez como mercenarios para las cortes imperiales.

Evolucionaron hasta convertirse en una pequeña nobleza rural pero no eran, como se les consideró más tarde, cruzados que seguían códigos caballerescos consagrados por el tiempo.

 
El origen de los samurái se remonta al Siglo X, cuando fueron reclutados como mercenarios.   

 
En batalla tendían a usar tácticas oportunistas como emboscadas y engaños, y a menudo estaban motivados más por recompensas de tierras y estatus que por un sentido del honor o del deber desinteresado.

Su mentalidad adaptable significaba que también adoptaban influencias multiculturales y tecnología extranjera, otro aspecto sorprendente de la identidad samurái.

La coraza de un magnífico traje de armadura samurái expuesto en la exhibición estaba basada en un diseño portugués.

Tiene un frente puntiagudo y lados angulados para desviar balas de mosquete, características que solo se volvieron necesarias después de la importación de armas de fuego europeas a Japón en 1543.

 

"La cultura es poder"

Los samuráis alcanzaron el poder político aprovechando el caos causado por disputas sobre la sucesión imperial. Finalmente, un clan dominante, los Minamoto, tomó el control y estableció un nuevo gobierno en 1185, paralelo a la corte de emperador.

Con los años, hubo ascensos y caídas de estas dinastías de señores de la guerra, con diversas batallas entre líderes de clanes. Pero, como señala Buckland, "incluso en estas primeras etapas, la cultura es enormemente importante. La cultura es poder".

Los líderes militares, llamados shōguns, se dieron cuenta de que no podían ejercer con éxito su autoridad si mantenían la mentalidad de señores tribales.

Así que encontraron maneras de complementar su fuerza militar con modos más sutiles y sofisticados de ejercer poder dentro de la sociedad cortesana.

Su manual de gobierno se basaba en la filosofía china, principalmente en las ideas de Confucio.

"En el pensamiento neoconfuciano", dice Buckland, "debe haber un equilibrio entre el poder militar y la habilidad cultural".

La consecuencia fue una creciente inversión en poder blando dentro de las cámaras impregnadas de incienso de la corte.

Además de ser expertos en el arte de la guerra, los samuráis se volvieron versados en las artes refinadas de la pintura, la poesía, la música, el teatro y las ceremonias del té.

Un abanico que representa orquídeas, pintado en el siglo XIX por un artista samurái, es uno de los objetos más bellos e inesperados de la exposición.

Con los años, los samurái no solo fueron guerreros, sino también administradores del Estado japonés.
 

Shōgun, la serie de Disney/FX cuya segunda temporada está actualmente en producción, ofrece un relato ficcionalizado de uno de los puntos de inflexión en la historia de los samuráis.

En el siglo XVI, un líder de clan, Tokugawa Ieyasu (representado por el ficticio Yoshii Toranaga en la serie) estableció un gobierno tan exitoso que duró 250 años.

Esto significó que ya no hubo grandes batallas dentro de Japón, y los samuráis asumieron nuevos roles. En lugar de comandar el campo de batalla, ahora administraban el Estado.

"Son los ministros, los legisladores, los recaudadores de impuestos", dice Buckland.

Asumieron trabajos que se extendían por toda la corte, "hasta ser los guardias de las puertas del castillo".

 

Mujeres samurái

Durante este nuevo régimen, conocido como el Shogunato Tokugawa, las familias de los daimyos (los señores regionales de Japón) fueron obligadas a vivir en su base de poder, la ciudad de Edo (Tokio).

"Son una especie de rehenes, cerca del shōgun para que él pudiera mantenerlos bajo control", dice Buckland. Era un medio para asegurar la obediencia y lealtad de los samuráis.

"No puedes estar conspirando en las regiones si tu esposa y tu heredero están en Edo, porque podrías perder acceso a ellos, o podrían ser ejecutados".

El resultado fue una mayor importancia del papel de las mujeres en los círculos samurái, según Buckland.

"Las mujeres dirigen los hogares mientras sus esposos están a menudo ausentes. Y si eres un samurái de alto rango, podrías tener 40 o 50 personas en tu casa. Es como dirigir un pequeño negocio".

Además de supervisar al personal y a los comerciantes, también gestionaban la educación de sus hijos y recibían invitados siguiendo los rituales y procedimientos requeridos.

Diversos objetos en la exposición del Museo Británico, como túnicas, manuales de etiqueta y accesorios, cuentan las historias de vida de estas mujeres samurái.

Una muestra de digital de la exposición "Samuráis" del Museo Británico.
 

Durante el Shogunato Tokugawa, las obras de teatro, poemas y obras de arte exaltaban cada vez más a los legendarios samuráis del pasado, enfatizando su heroísmo, valor y lealtad.

La mayoría proclamaba las virtudes de los hombres, pero algunas también relataban historias de mujeres guerreras samurái.

Un grabado ukiyo-e de 1852 muestra a una de estas mujeres: Tomoe Gozen, esposa de un general del clan Minamoto.

La muestra en la Batalla de Awazu en 1184, donde se decía que había rastreado al temible guerrero Hachirō Morishige, lo derribó de su caballo y le arrancó la cabeza con sus propias manos.

 
Declive y renacimiento

Durante la era Meiji (1868-1912), Japón abrió sus fronteras al comercio internacional y comenzó a modernizar su industria, su ejército y sus instituciones sociales. Entre los cambios estuvo la abolición oficial de la clase samurái en 1869. Fue otro momento crucial en su historia.

"En este punto, la imagen del samurái se vuelve pura ficción", dice Buckland. "Se rechaza durante unos 25 años, pero luego surge la nostalgia y su imagen se revisita".

Fuera de Japón, una nueva fascinación por los samuráis llevó a la popularidad de libros como "Bushido: El alma de Japón" (1899), escrito por Nitobe Inazō, un cuáquero japonés que vivía en California.

"El libro fue muy leído", dice Buckland.

"Theodore Roosevelt compró múltiples copias para regalarlas a sus amigos. Se usó para explicar el éxito de Japón porque recientemente había ganado la Guerra Sino-japonesa y luego derrotado a Rusia".

Dentro de Japón, a lo largo del siglo XX, se distorsionó la imagen de los samuráis con distintos fines, como propaganda militar y símbolo de la nación.

Después de la Segunda Guerra Mundial, los relatos sobre ellos renacieron una vez más, esta vez como tema de películas.

El traje del mítico personaje de Star Wars, Darth Vader, fue inspirado en las armaduras de los samurái

 

El más famoso de los directores detrás de estas cintas fue Akira Kurosawa, cuyo talento para la narración visual y el manejo de secuencias de acción tuvo un impacto importante en el cine estadounidense.

"Los siete samuráis" (1954) fue reinventada como "Los siete magníficos" (1960), y "Yojimbo" (1961) inspiró "Por un puñado de dólares" (1964).

Posteriormente, Hollywood incluso produjo sus propias películas de samuráis, como "El último samurái" (2003) y "47 Ronin" (2013), y la popularidad de todo lo relacionado con estos guerreros quedó reafirmada recientemente con el éxito de la mencionada "Shōgun", basada en la novela de 1975 del escritor inglés James Clavell.

Como demuestra la exposición, la película original de Star Wars, "Una nueva esperanza" (1977), se inspiró en "La fortaleza escondida" (1958) de Kurosawa, y muchos de los trajes fueron influenciados por la armadura samurái, siendo el de Darth Vader -expuesto en la sala final de la exhibición- el más icónico.

La verdadera historia de los samuráis es una de evolución y adaptación, desde sus inicios como mercenarios medievales hasta su posterior estatus como burócratas refinados y mecenas de las artes.

Pero su leyenda ha demostrado ser una fuente perenne de intriga y fascinación, mantenida viva durante décadas en el arte, el cine, los videojuegos y la ficción.

"Y esperamos", dice Buckland sobre la exposición del Museo Británico que cierra este 4 de mayo, "que la gente se sienta inspirada a crear nuevas representaciones de los samuráis".

 

Fuente: Historia de los Samuráis 

 

 


 

domingo, 5 de octubre de 2025

Colección El Libro de Bolsillo

Esta colección pertenece a Alianza Editorial que la ha venido publicando desde 1966 hasta el presente.

En lo relacionado con ciencia ficción, fantasía y terror en esta colección lo pueden ver en La Tercera Fundación y en Términus Trántor.

Ha variado la numeración de los libros editados más recientemente.

En lo básico esta selección de entre más de 1800 títulos mayormente tiene que ver con las obras en prosa de las secciones Literatura, Clásicos y Humanidades de la colección, que a la vez tuvo/tiene una serie de subcolecciones dedicadas a varios autores.
Los títulos relacionados con lo policial y el espionaje y algunos otros van resaltados en azul.

Muchos libros se pueden ubicar publicados por otras editoriales.

Publicación original del listado: 24 de septiembre de 2009

 

En Revisión 2026: los datos actuales junto con los faltantes serán puestos en una fecha próxima. 


 

2. Fernando Vela. Mozart
3. Raymond Aron. Ensayo sobre las Libertades
4. Franz Kafka. La Metamorfosis
5. François Guizot. Historia de la Civilización en Europa
7. Pío Baroja. Cuentos
8. Clarín (Leopoldo Alas). La Regenta. Volumen doble
9. Tor Andrae. Mahoma
11. Hans Roger Madol. Godoy
12. Julio Caro Baroja. Las Brujas y su Mundo
14.Varios autores. Experiencia de la Vida
19. Sigmund Freud. Psicopatología de la Vida Cotidiana
20. Josef y Karel Capek. R.U.R./El Juego de los Insectos
21. Clarín (Leopoldo Alas). Su Único Hijo
22. Marcel Proust. Por el Camino de Swann, 1
23. Martin Gardner. Izquierda y Derecha en el Cosmos
26. Lope de Vega. El Duque de Viseo
27. Miguel de Unamuno. San Manuel Bueno, Mártir/Cómo se hace una Novela
28. Henry Focillon. El Año Mil
29. José de Espronceda. El Diablo Mundo/El Estudiante de Salamanca/Poesía
30. Jean Rostand. El Hombre
31. Julián Marías. Meditaciones sobre la Sociedad Española
33. Marcel Proust. A la Sombra de las Muchachas en Flor, 2. Volumen doble
38. Luigi Pirandello. El Difunto Matías Pascal
40. Marcel Proust. El Mundo de Guermantes, 3. Volumen doble
42. Emilia Pardo Bazán. Los Pazos de Ulloa
43. Benito Pérez Gáldos. Amadeo I
44. Herman Hesse. El Lobo Estepario
46. Miguel de Ferdinandy. Historia de Hungría
49. Antonio Peña y Goñi. España, desde la Ópera a la Zarzuela
50. Pío Baroja. El Árbol de la Ciencia
52. Isabel Colegate. Estatuas en un Jardín
53. Pedro Laín Entralgo. Entre Nosotros
54. Macfarlane Burnet. Historia de las Enfermedades Infecciosas
56. Jenofonte. Recuerdo de Sócrates/Apología/Simposio
58. Dmitri Chizhevski. Historia del Espíritu Ruso I
59. Dmitri Chizhevski. Historia del Espíritu Ruso II
60. Miguel Delibes. La Partida
62. Sigmund Freud. Ensayos sobre la Vida Sexual y la Neurosis
63. Mariano José de Larra. En este País y otros Artículos
64. Stendhal. Lucien Leuwen. Volumen doble
65. T.S. Eliot. Criticar al Crítico y otros Escritos
66. Francisco Ruiz Ramón. Historia del Teatro Español. Voumen doble
67. André Gide. Isabel
68. Juan Díaz del Moral. Historia de las Agitaciones Campesinas Andaluzas. Volumen doble
69. Fereydoun Hoveyda. Historia de la Novela Policíaca
70. Alfonso R. Castelao. Cosas/Los Dos de Siempre
71. Max Weber. El Político y el Científico
73. José Luis Pinillos (Parmeno). Las Águilas
75. Fred Hoyle. Galaxias, Núcleos y Quásars
76. Robert Donington. Los Instrumentos de Música
79. Pedro Salinas. El Defensor
80. Antonio Banfi. Vida de Galileo
81. José Ortega y Gasset. La Redención de las Provincias
82. Sigmund Freud. Introducción al Psicoanálisis. Volumen doble
83. Gáspar Melchor de Jovellanos. Diarios
85. Marcel Proust. Sodoma y Gomorra, 4. Volumen doble
86. Paul Válery. El Cementerio Submarino
88. Benito Pérez Gáldos. Las Novelas de Torquemada (4 novelas en un solo tomo)
89. Alonso de Contreras. Vida del Capitán Alonso de Contreras
92. Dashiell Hammett. Cosecha Roja
93. Pedro Calderón de la Barca. Tragedias, 1. Volumen doble
94. John Wain. El Mundo Vivo de Shakespeare
95. Herman Hesse. Bajo las Ruedas
96. Sigmund Freud. La Histeria
98. Benito Pérez Gáldos. La Desheredada
100. Pío Baroja. Las Ciudades
102. Tennesse Williams. Piezas Cortas
103. Bertold Brecht. Poemas y Canciones
104. José Martí. En los Estados Unidos
105. Marcel Proust. La Prisionera, 5. Volumen doble
106. Evgueni Evtushenko. Entre la Ciudad Sí y la Ciudad No
107. Melchor Fernández Almagro. Historia Política de España Contemporánea, 1, 1868-85. Volumen doble
108. Dashiell Hammett. La Llave de Cristal
109. María de Zayas. Novelas Ejemplares y Amorosas
110. F. Scott Fitzgerald. A Este Lado del Paraíso
113. Benito Pérez Gáldos. Tormento
114. Julio Caro Baroja. El Señor Inquisidor y otras Vidas por Oficio
117. Melchor Fernández Almagro. Historia Política de España Contemporánea, 2, 1885-97. Volumen doble
118. Sherwood Anderson. Winesburg, Ohio
120. Melchor Fernández Almagro. Historia Política de España Contemporánea, 3, 1897-1902. Volumen doble
121. Daniel P. Mannix y Malcolm Cowley. Historia de la Trata de Negros
122. Fernán Caballero. Elia
123. Hans Egon Holthusen. Rainer Maria Rilke
125. Jean Lacouture. Ho Chi Minh
126. Erskine Caldwell. A la Sombra del Campanario
127. Ignacio Aldecoa. Santa Olaja de Acero y otras Historias
128. Antonio Flores. La Sociedad de 1850
129. Stendhal. Lamiel
130. George A. Miller. Introducción a la Psicología. Volumen doble
132. Marcel Proust. La Fugitiva, 6
133. Cesare de Becaria. De los Delitos y de las Penas
134. Edward H. Carr. Estudios sobre la Revolución
135. Ramón J. Sender. Mr. Witt en el Cantón
136. Fernando Chueca Goitia. Breve Historia del Urbanismo
138. Herman Hesse. Demian
139. Fernand Braudel. La Historia y las Ciencias Sociales
140. Carmen Martín Gaite. El Balneario
141. Louis-Ferdinand Céline. Semmelweis
142. Lope de Vega. Novelas a Marcia Leonarda
143. Miguel Delibes. La Primavera de Praga
144. Ignazio Silone. Vino y Pan
145. Pablo de Azcárate. La Guerra del 98
146. Juan Antonio de Zunzunegui. Esa Oscura Desbandada
147. Stendhal. Del Amor/José Ortega y Gasset. Amor en Stendhal. Volumen doble
148. Robert Scarpit. La Revolución del Libro
150. Azorín. Política y Literatura (Fantasía y Devaneos)
151. Iván Pavlov. Fisiología y Psicología
152. Pedro Calderón de la Barca. Tragedias, 2. Volumen doble
154. Yuri Kazakov. El Mar Blanco
155. Carl G. Jung. Los Complejos y el Inconsciente. Volumen doble
157. Eduardo Rincón. Coplas Satíricas y Dramáticas de la Edad Media
158. Dashiell Hammett. El Halcón Maltés
159. Guillermo Díaz-Plaja. El Oficio de Escribir
160. Ramón Solís. El Cádiz de las Cortes. La vida en la ciudad en los años 1810 a 1813. Volumen doble
162. Sigmund Freud. El Chiste
164. Miguel Delibes. Viejas Historias de Castilla la Vieja
165. Marcel Proust. El Tiempo Recobrado, 7. Volumen doble
166. Manuel Halcón. Recuerdos de Fernando Villalón
167. Thomas Mann. Relato de mi Vida
170. Antonio Alcalá Galiano. Literatura Española Siglo XIX
171. Ramón J. Sender. Tres Ejemplos de Amor y una Teoría
172. Sigmund Freud. Autobiografía
173. Joan Martorell. Tirant lo Blanch I. Volumen doble
174. Joan Martorell. Tirant lo Blanch II. Volumen doble
177. Ramón Pérez de Ayala. Las Novelas de Urbano y Simona
179. Heinrich Böll et al. Los Diez Mandamientos (Narraciones Ejemplares)
180. Román Oyarzún. Historia del Carlismo
185. Gaspar Gómez de La Serna. Goya y su España
189. Juan Benet. Nunca llegarás a Nada
191. Heinrich Von Kleist. La Marquesa de O... y otros Cuentos
192. Tulio Halperin Donghi. Historia Contemoporánea de América Latina
193. Sigmund Freud. Psicología de las Masas
195. C.P. Snow. Nueve Hombres del Siglo XX
200. Fernando de Rojas. La Celestina
204. Pedro Calderón de la Barca. Tragedias, 3. Volumen doble
205. Julián Marías. India, Israel
206. José Lezama Lima. La Expresión Americana
207. Roger Bastide. Las Américas Negras
208. Christopher Tugendhat. Petróleo: el Mayor Negocio del Mundo
209. Carlos Arniches. El Santo de la Isidra/El Amigo Melquíades/Los Caciques
211. Jorge Guillén. Lenguaje y Poesía
214. Gabriel Miró. Nuestro Padre San Daniel/El Obispo Leproso
216. Josep M. Castellet y Joaquim Molas (sel.). Ocho Siglos de Poesía Catalana/Vuit Segles de Poesia Catalana. Antología Bilingüe
217. Anthony Storr. La Agresividad Humana
219. Federico García Lorca. Prosa
220. Germán Bleiberg. Antología de la Literatura Española, tomo I: del Siglo XI al XVII. Volumen doble
221. Emmanuel Carballo. Narrativa Mexicana de Hoy
223. Carl Th. Dreyer. Juana de Arco/Dies Irae/Algunos Apuntes sobre el Estilo Cinematográfico
224. Sigmund Freud. Psicoanálisis del Arte
225. Benito Jerónimo Feijoo. Teatro Crítico Universal/Cartas Eruditas y Curiosas. Antología
226. Ramón Gómez de la Serna. Nuevas Páginas de mi Vida
231. Paulino Garragori. Sobre la Voluntad en Ortega
232. Ramón Muntaner. Crónica. Historia Medieval, Aragón
238. Pierre Francastel. Historia de la Pintura Francesa. Volumen doble
239. Pedro Salinas. Literatura Española siglo XX
240. Domingo F. Sarmiento. Facundo
242. Manuel Halcón. Monólogo de una Mujer Fría
243. Stendhal. Rojo y Negro. Volumen doble
244. H. Montgomery Watt. Historia de la España Islámica
245. Robert Lekachman. La Era de Keynes
246. Alberto Moravia. Agostino/La Desobediencia
247. Arnold Toynbee. Estudio de la Historia, 1 (Compendio I/IV). Volumen doble
248. Arnold Toynbee. Estudio de la Historia, 2 (Compendio V/VIII). Volumen doble
249. Arnold Toynbee. Estudio de la Historia, 3 (Compendio IX/XIII). Volumen doble
250. Jorge Guillén. Obra Poética (Antología)
254. George Borrow. La Biblia en España
259. Italo Svevo. Corto Viaje Sentimental
261. Guillermo De Torre. Nuevas Direcciones de la Crítica Literaria
262. Jules Vallès. El Niño
264. Graham Greene. El Americano Impasible
276. Lewis Carroll. Alicia en el País de las Maravillas
277. Edgar Allan Poe. Cuentos 1 (L. 5506)
278. Edgar Allan Poe. Cuentos 2 (L. 5507)
291. Dashiell Hammett. El Hombre Delgado
297. Franz Kafka. El Castillo
301. Benito Pérez Gáldos. Trafalgar
304. Par Lagerkvist. Barrabás
309. Jorge Luis Borges. El Aleph
312. Albert Camus. El Extranjero
314. André Gide. Corydon
320. Jorge Luis Borges. Ficciones
338. Jorge Luis Borges. Historia de la Eternidad
341. Edgar Allan Poe. Narración de Arthur Gordon Pym
342. Ramón María del Valle-Inclán. El Ruedo Ibérico: Viva mi Dueño
348. Antoine de Saint-Exupéry. El Principito
353. Jorge Luis Borges. Historia Universal de la Infamia
368. Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares (sel.). Los Mejores Cuentos Policiales 1
376. Isaak E. Babel. Cuentos de Odessa y otros Relatos
384. Edgar Allan Poe. Eureka
390. Liam O'Flaherty. Insurrección
399. Franz Kafka. La Condena
405. Albert Camus. El Estado de Sitio
408. Jose García Mercadal (sel.). Viajes por España
413. Miguel Ángel Asturias. Hombres de Maíz
426. Pío Baroja. La Feria de los Discretos
434. Joyce Cary. La Boca del Caballo
436. Ignacio Aldecoa. Cuentos Completos I
437. Ignacio Aldecoa. Cuentos Completos II
455. Lewis Carroll. Alicia a través del Espejo
457. Clarín. Cuentos Morales
464. Edgar Allan Poe. Ensayos y Críticas
468. William Golding. El dios escorpión/Clonc Clonc/El Enviado Especial
482. Hans Christian Andersen. La Sombra y otros Cuentos
483. Teófanes Egido. Sátiras Políticas de la España Moderna
494. Américo Castro. Cervantes y los Casticismos Castellanos
513. Voltaire. Cándido y otros Cuentos
514. C.M. Bowra. La Atenas de Pericles
522. Franz Kafka. Cartas a Milena
536. Darie Novaceau (sel.). Narrativa Rumana Contemporánea
548. James Joyce. Dublineses
553. Arturo Uslar Pietri. La Otra América
577. T.E. Lawrence. El Troquel
583. Luis Cernuda. Antología Poética
587. James Joyce. Escritos Críticos
600. Benito Pérez Gáldos. Tristana
602. Antonio Machado. Poesía
604. Jorge Luis Borges. Otras Inquisiciones
608. Julio Verne. Los Quinientos Millones de la Begum
615. Julio Cortázar. Los Relatos, 1: Ritos
616. Flora Davis. La Comunicación No Verbal
618. Klaus Birkenhauer. Beckett
624. Julio Cortázar. Los Relatos, 2: Juegos
628. Jorge Luis Borges. Evaristo Carriego
631. Julio Cortázar. Los Relatos, 3: Pasajes
639. Julio Verne. La Vuelta al Mundo en Ochenta Días
641. Miguel de Unamuno. Antología Poética
642 Charles Dickens. Papeles Póstumos del Club Pickwick 1
643.
Charles Dickens. Papeles Póstumos del Club Pickwick 2
644. Charles Dickens. Papeles Póstumos del Club Pickwick 3
647. Vicente Alexaindre. Antología Poética
649. Juan Benet. Cuentos completos 1
650. Juan Benet. Cuentos completos 2
654. Herman Hesse. Obsesión: Escritos Autobiográficos
655. Miguel Hernández. Poemas Sociales, de Guerra y de Muerte
657. Hans Jurgen Eysenck. Psicología, Hechos y Palabrería
659. Dashiell Hammett. El Agente de la Continental
662. Jorge Luis Borges. El Libro de Arena
670. Dashiell Hammett. Cosecha Roja
671. Dashiell Hammett. La Llave de Cristal
672. Dashiell Hammett. El Halcón Maltés
673. Jack London. El Silencio Blanco y otros Cuentos.
674. Dashiell Hammett. El Hombre Delgado
675. Jseús Fernández Santos. Cuentos completos
677. Hermann Hesse. Cuentos 1
678. Hermann Hesse. Cuentos 2
691. Robert Graves. Yo Claudio
692. Robert Graves. Claudio el dios y su esposa Mesalina
698. James Joyce. Retrato del Artista Adolescente
700. Mario Vargas Llosa. Los Jefes/Los Cachorros
700. Raymond Chandler. El Sueño Eterno
701. Raymond Chandler. La Hermana Pequeña
702. Dashiell Hammett. La Maldición de los Dain
702. Raymond Chandler. Adios Muñeca
704. Raymond Chandler. El Largo Adios
705. Raymond Chandler. La Ventana Alta (o La Ventana Siniestra)
706. R.L. Stevenson. El Dr. Jeckyll y Mr. Hyde
708. Antón Chejov. El Pabellón nº 6
712. Dámaso Alonso. Antología Poética
722. Julio Verne
. Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino I
723. Julio Verne. Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino II
737. Mariano José de Larra. Antología Fugaz
738. Jorge Luis Borges. Literaturas germánicas medievales
739. Gustavo Adolfo Bécquer. Rimas y otros poemas
742. Luis de Góngora. Romances
745. Gustavo Adolfo Bécquer. Leyendas
749. Alejandro Dumas. Los Tres Mosqueteros I
750. Alejandro Dumas. Los Tres Mosqueteros II
759. Rafael Alberti. Antología poética
761. Víctor Hugo. Nuestra Señora de París 1
762. Víctor Hugo. Nuestra Señora de París 2
767. William Shakespeare. El rey Lear
768. Isaac Asimov. El Cercano Oriente (Historia Universal Asimov)
777. Fedor Dostoievski. El Jugador
780. R.L. Stevenson. La Isla del Tesoro
782. Carolos García Gual. Antología de la poesía lírica griega (Siglos VII-IV a.C.)
784. Isaac Asimov. La Tierra de Canaán
790. Rafael Alberti. Prosas
794. Isaac Asimov. Los Egipcios
795. William Shakespeare. Macbeth
798. José Hernández. Martín Fierro
799. Isaac Asimov. Momentos Estelares de la Ciencia
805. Jorge Luis Borges. Antología poética 1923-1977
809. Emilio Salgari. Los Tigres de Mompracem
810. Isaac Asimov. Los Griegos
859. Gerald Durrell. Encuentros con Animales
819. Graham Greene. Nuestro Hombre en La Habana
822. Isaac Asimov. La República Romana
823. Rafael Alberti. Marinero en tierra
824. Molière. Tartufo/Don Juan
833. Ignacio Aldecoa. Parte de una historia
635. José María Arguedas. Los Ríos Profundos
837. León Felipe. Prosas
838. José Eustaquio Rivera. La Vorágine
840. Jorge Campos. Introducción a Pío Baroja
842. Rafael Alberti. Cal y canto
844. Isaac Asimov. El Imperio Romano
845. Lope deVega. Peribáñez/Fuenteovejuna
860. Ross MacDonald. La Mirada del Adiós
874. Emile Zola. El Vientre de París. Los Rougon Macquart
888. Juan Valera. Juanita la Larga
890. Patricia Highsmith. Ese Dulce Mal
909. Gerald Durrell. Atrápame ese Mono
910. Albert Camus. La Caída
924. Patricia Highsmith. La Celda de Cristal
940. Rabindranth Tagore. El Cartero del Rey/El Asceta/El Rey y la Reina
950. Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares (sel.). Los Mejores Cuentos Policiales 2
955. Carlos García Gual. Historia del Rey Arturo y de los Nobles y Errantes Caballeros de la Tabla Redonda
961. Francisco de Quevedo. Los Sueños
977. Benito Pérez Gáldos. Doña Perfecta
985. Benito Pérez Gáldos. Marianela
990. Arturo Uslar Pietri. Las Lanzas Coloradas
1000. Miguel de Cervantes Saavedra. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha I
1001. Miguel de Cervantes Saavedra. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha II
1108. Arthur Conan Doyle. Estudio en Escarlata
1122. Cornell Woolrich. La Muerte y la Ciudad
1128. Julio Cortázar. Los Relatos, 4: Ahí y Ahora
1156. Graham Greene. El Agente Confidencial
1158. Fernando Pessoa. El Banquero Anarquista y otros Cuentos de Raciocinio
1162. Cornell Woolrich. Las Garras de la Noche
1189. Miguel de Unamuno. Niebla
1204. Cornell Woolrich. Los Sanguinarios y los Atrapados
1209. Ross MacDonald. Dinero Negro
1241. Cornell Woolrich. En el Crepúsculo
1242. R.L. Stevenson. El Dinamitero
1256. G.K. Chesterton. El Hombre que era Jueves
1260. Miguel de Unamuno. Abel Sánchez
1301. Llorenç Vollialonga. Muerte de Dama (La Muerte de una Dama)
1332. G.K. Chesterton. El Candor del Padre Brown
1396. G.K. Chesterton. La Sagacidad del Padre Brown (La Sabiduría del Padre Brown)
1418. R.L. Stevenson. El Club de los Suicidas/El Diamante del Rajá
1457. Dashiell Hammett. Una Mujer en la Oscuridad
1500. Pablo Neruda. Veinte Poemasde Amor y una Canción Desesperada
1501. Julián Marías. Cervantes Clave Española
1519. Joseph Conrad. Nostromo
1507. Ross MacDonald. La Piscina de los Ahogados (La Piscina Mortal)
1524. Aamin Malouf. León El Africano
1
529. Arthur Conan Doyle. El Sabueso de los Baskerville
1585. Jose Miguel Oviedo (sel.). Antología Crítica del Cuento Hispanoamericano del siglo XX
1656. Joseph Conrad. El Agente Secreto
1717. R.L. Stevenson. El Weir de Hermiston
1762. Alonso Zamora Vicente. Historias de Viva Voz


Continuará



miércoles, 3 de septiembre de 2025

Colección Biblioteca Grandes Éxitos Orbis

Ediciones Orbis/Hyspamérica

1983-1988

La ponemos como Colección Biblioteca Grandes Éxitos Orbis para diferenciarla de otras colecciones llamadas igual.

Muchos de los mismos títulos están en otras colecciones como Grandes Éxitos. Novelas de Cine, col. Biblioteca de Novela Histórica, en col. Biblioteca Grandes Éxitos. Éxitos TV (en los años 80 y 90), en col. Grandes Escritoras, en col. Biblioteca de Ciencia Ficción y en varias otras más de Orbis o en colecciones de diversas editoriales.

No figuran aquí en el listado las obras de terror ni los números 34, 35
, 40 y 41 (de lo último ya lo expliqué antes).

El número 8 de Lapierre y Collins, El Quinto Jinete, fue luego refundido y publicado como ¿Arde Nueva York?

El número 23, Estación Victoria a las 4'30 de Cecil Roberts, tiene una continuación: ¡Queremos Vivir!


1. Mario Puzo. El Padrino
2. F. Scott Fitzgerald. El Gran Gatsby
3. Harold Robbins. Avenida del Parque, 79
5. Erica Jong. Miedo a volar. En 1983 (16) 
5. Henri Charrière. Papillon. En 1984 (16)
6. Irwin Shaw. Hombre rico, Hombre pobre I
7. Irwin Shaw. Hombre rico, Hombre pobre II
8. Dominique Lapierre y Larry Collins. El Quinto Jinete
9. Grace Metalious. Peyton Place [Peyton Place. La caldera del diablo o Peyton Place (Vidas borrascosas)]
10. Harold Robbins. Los profanadores del amor
11. Margaret Mitchell. Lo que el viento se llevó I
12. Margaret Mitchell. Lo que el viento se llevó II
13. Harper Lee. Matar un ruiseñor
14. Emily Brontë. Cumbres Borrascosas
15. James Michener. Sayonara
16.  Henri Charrière. Papillon. En 1983
16. Erica Jong. Miedo a volar. En 1986 (5)
17. Maxence Van der Meersch. Cuerpos y Almas I
18. Maxence Van der Meersch. Cuerpos y Almas II
19. Lee Raintree. Dallas
20. Jacqueline Sussan. El valle de las muñecas
21. Mika Waltari. Sinuhé, el Egipcio I
22. Mika Waltari. Sinuhé, el Egipcio II
23. Cecil Roberts, Estación Victoria a las 4'30 
24. James Jones. De Aquí a la Eternidad I
25. James Jones. De Aquí a la Eternidad II
26. Giovanni Guareschi. El camarada Don Camilo
27. Patricia Highsmith. El grito de la lechuza
28. Harold Robbins. Los Aventureros I
29. Harold Robbins. Los Aventureros II
30. Herman Raucher. Verano del 42
31. Aldous Huxley. Un Mundo Feliz
32. Constantin Virgil Gheorghiu. La Hora 25
33. Erich Segal. Love Story
36. Kyle Onstott. Mandingo
37. Ben Ames Williams. Que el Cielo la juzgue
38. Jean-Claude Carrière. Viva María
39. Daphne Du Maurier. Los Pájaros
42. Victoria Holt. La Señora de Mellyn
43. Morris West. El Abogado del diablo
44. Arthur Hailey. Aeropuerto
45. Dominique Lapierre y Larry Collins. Esta Noche, la Libertad I
46. Dominique Lapierre y Larry Collins.  Esta Noche, la Libertad II
47. Pearl S. Buck. La Estirpe del Dragón
48. Peter Benchley. Tiburón
49. Pearl S. Buck. Viento del Este, Viento del Oeste
50. Richard Martin Stern. Rascacielos (The Tower)
51. László Passuth. El dios de la lluvia llora sobre Méjico I
52. László Passuth. El dios de la lluvia llora sobre Méjico II
53. Stefan Zweig. Veinticuatro horas de la vida de una mujer (Veinticuatro horas en la vida de una mujer)
54. Curzio Malaparte. La Piel
55. Pierre Rey. El Griego I
56. Pierre Rey. El Griego II
57. Cecil Saint-Laurent. Clarisa
58. Irving Shulman. West Side Story
59. Frank G. Slaughter. El Cirujano
60. James Jones. Como un torrente I
61. James Jones. Como un torrente II
62. James Hilton. Horizontes Perdidos
63. A.J. Cronin. La Ciudadela
64. Tom T. Chamales. Desnuda por el Mundo I
65. Tom T. Chamales. Desnuda por el Mundo II
66. Ray Bradbury. Fahrenheit 451
67. James Clavell. Shōgun I
68. James Clavell. Shōgun II
69. William R. Burnett. La Jungla de Asfalto
70. George Bernanos. Diario de un cura rural
71. Nelson Algren. El Hombre del brazo de oro
72. Frank G. Slaughter. Las barreras de la pasión
73. John Steinbeck. Al Este del Edén I
74. John Steinbeck. Al Este del Edén II
75. Martin Cruz Smith. El Parque Gorki
76. Alistair MacLean. Los Cañones de Navarone
77. Howard Fast. Los Inmigrantes
78. Pierre Macorlan La bandera
79. Frederick Forsyth. Chacal (El Día del Chacal)
80. Frederick Forsyth. Odessa
81. Tom T. Chamales. Cuando hierve la sangre I
82. Tom T. Chamales. Cuando hierve la sangre II
83. Daphne Du Maurier. Rebeca
84. Noel Behn. Carta del Kremlin
85. William Goldman. Marathon Man
86. Jeanne Cordelier. La Escapada
87. John Fowles. El Coleccionista
88. Alberto Moravia. El Conformista
89. William Saroyan. La Comedia Humana
90. W. Somerset Maugham. Servidumbre Humana I
91. W. Somerset Maugham. Servidumbre Humana II
92. Alberto Moravia. La Campesina
93. W. Somerset Maugham. El filo de la navaja
94. Upton Sinclair. La Jungla I
95. Upton Sinclair. La Jungla II
96. Alberto Moravia. Los Indiferentes
97. Erskine Caldwell. El camino del tabaco
98. John Fowles. La Mujer del Teniente Francés I
99. John Fowles. La Mujer del Teniente Francés II
100. Erich Maria Remarque. Sin Novedad en el Frente


martes, 2 de septiembre de 2025

Colección Bestsellers - Oveja Negra

Editorial Oveja Negra.

1984-1986.


Entre paréntesis ponemos los otros títulos con los que también es conocida la misma obra en otros países. En otros casos es sólo el uso de los artículos Los, Las.

Publicación original del listado: 15 de julio de 2010.


1. Alex Haley. Raíces
2. Eric Segal. Love Story
3. León Uris. Éxodo
4. Ken Kesey. Atrapado Sin Salida (Alguien Voló sobre el Nido del Cuco)
5. Peter Benchley. Tiburón
6. Avery Corman. Kramer contra Kramer
7. George Lucas. La Guerra de las Galaxias
8. James Jones. De Aquí a la Eternidad I
9. James Jones. De Aquí a la Eternidad II
10. Arthur Hailey. Aeropuerto
11. James Kahn. El Regreso del Jedi
12. Bob Woodward y Carl Bernstein. Todos los Hombres del Presidente
13. Hermann Hesse. Siddharta
14. Campbell Black. En Busca del Arca Perdida
15. Truman Capote. A Sangre Fría
16. Jacqueline Sussan. El Valle de las Muñecas
17. Lew Wallace. Ben-Hur
18. Pearl S. Buck. Ven, Amada Mía
19. Bram Stoker. Drácula
20. Delos Lovelace. King Kong
21. Erich Maria Remarque. Sin Novedad en el Frente
23. Henry Miller. Trópico de Cáncer
24. Alfred Hitchcock (Varios autores). Historias para Leer a Plena Luz
25. Giovanni Giuseppe Guareschi. Don Camilo
26. Margaret Mitchell. Lo que el Viento se Llevó I
27. Margaret Mitchell. Lo que el Viento se Llevó II
28. Isaac Asimov. Fundación
29. James M. Cain. El Cartero Llama Dos Veces
30. Donald F. Glut. El Imperio Contraataca
31. Jack London. Colmillo Blanco
32. Emilio Salgari. Los Piratas de Malasia
33. Graham Greene. El Americano Impasible
34. Vicky Baum. El Ángel sin Cabeza
35. H.G. Wells. La Guerra de los Mundos
36. Ernest Hemingway. El Viejo y el Mar
37. James Clavell. Tai-Pan I
38. James Clavell. Tai-Pan II
39. Jules Barbey D'Aureville. Las Diabólicas
40. Raymond Chandler. El Largo Adios
41. Michael Crichton. La Amenaza de Andrómeda
42. Truman Capote. Desayuno en Tiffany's
43. E.M. Nathanson. Los Doce del Patíbulo I
44. E.M. Nathanson. Los Doce del Patíbulo II
45. León Uris. Topaz
46. John Le Carré. El Espía que Surgió del Frío
47. Oscar Wilde. El Retrato de Dorian Gray
48. Harper Lee. Matar un Ruiseñor
49. Giuseppe Tomasi di Lampedusa. El Gatopardo
50. Morton Thompson. No Serás un Extraño I
51. Morton Thompson. No Serás un Extraño II
52. Arthur Conan Doyle. Aventuras de Sherlock Holmes
53. Isaac Asimov. Fundación e Imperio
54. Miguel de Unamuno. Niebla
55. Dashiell Hammett. Dinero Sangriento
56. D.H. Lawrence. La Serpiente Emplumada
57. Erskine Caldwell. El Camino del Tabaco
58. Herman Melville. Moby Dick I
59. Herman Melville. Moby Dick II
60. Alfred Hitchcock (Varios autores). Prohibido a los Nerviosos
61. Edgar Allan Poe. Historias Extraordinarias (Narraciones Extraordinarias)
62. James Hadley Chase. El Secuestro de Miss Blandish
63. R.L. Stevenson. Aventuras de un Cadáver
64. Carson McCullers. Reflejo en tus Ojos Dorados
65. LeónTolstoi. La Guerra y la Paz I
66. León Tolstoi. La Guerra y la Paz II
67. Raymond Chandler. El Sueño Eterno
68. Ernest Hemingway. Fiesta
69. Thomas Mann. Muerte en Venecia
70. Isaac Asimov. Segunda Fundación
71. Stephen Crane. La Roja Insignia del Valor (El Rojo Emblema del Valor)
72. Fedor Dostoievski. El Jugador
73. Alexander Solzhenitsyn. El Primer Círculo I
74. Alexander Solzhenitsyn. El Primer Círculo II
75. Mary Shelley. Frankenstein
76. Elsa Morante. La Isla de Arturo
77. G.K. Chesterton. El Hombre que Fue Jueves
79. Ross MacDonald. El Hombre Enterrado
80. Charlotte Brontë. Jane Eyre
81. Guy de Maupassant. Bel Ami
82. Daniel Defoe. Diario del Año de la Peste
83. Vicky Baum. El Lago de las Damas
84. William M. Thackeray. Barry Lyndon
85. Eric Ambler. Viaje al Miedo
86. Honorato de Balzac. Papá Goriot
87. Fedor Dostoievski. Humillados y Ofendidos
88. David Morrell. Acorralado (Rambo, Primera Sangre)
89. Daniel Defoe. Robinson Crusoe I
90. Daniel Defoe. Robinson Crusoe II
91. Franz Kafka. La Metamorfosis
92. R.L. Stevenson. El Dr. Jeckyll y Mr. Hyde
93. Nicolai Gogol. Almas Muertas
94. Ponson du Terrail. Aventuras de Rocambole I
95. Ponson du Terrail. Aventuras de Rocambole II
96. Charles Dickens. Tiempos Difíciles
97. Máximo Gorki. La Madre
98. D.H. Lawrence. El Amante de Lady Chatterley
99. Julio Verne. La Vuelta al Mundo en 80 Días
100. Henry Miller. Trópico de Capricornio

domingo, 31 de agosto de 2025

La mujer que supo callar

Drama de la vida real

 

Arriesgó todo por salvar la vida de un oficial cuyo uniforme tenía muchas razones para odiar

 

Por  Janice Keyser Lester



EN UN ESTANTE de mi cocina guardo un antiguo y pequeño molinillo de café. El cajón de su base contiene un trozo de papel con un a escritura descolorida. 
La tinta, hecha con jugo de bayas, sea desvanecido, y el fino papel está frágil porque lo doblaron repetidas veces hasta hacerlo caber dentro de un botón de bronce. Parte del mensaje es todavía legible. Está fechado el 14 de septiembre de 1864, y comienza así:
“Querida Bettie: Aprovecho la oportunidad de enviarte esta nota ocultándola a los yanquis…”

Se trata de una carta remitida por un oficial confederado prisionero a su esposa, joven ojiazul de 20años que vivía sola con un matrimonio de negros, antes esclavos, en el valle de Shenandoah, entonces devastado por la guerra de Secesión. La joven se llamaba Bettie Van Metre, y durante los dos meses siguientes se convirtió en protagonista de uno de los episodios más dramáticos y menos concoidos de esa guerra. Yo lo conozco porque se lo oí muchas veces a la misma Bettie; ella fue mi tía abuela favorita,  y cuando murió tenía más de 80 años.

Siempre que mi familia visitaba a la tía Bettie en su antigua casa de Berryville (Virginia), yo no dejaba tranquila a la anciana hasta que me contaba la historia. Todavía me parece verme sentada en un escabel a la espera de que ella comenzara.
Siempre lo hacía diciendo: “Jamás odié a los yanquis; sólo odiaba la guerra”.

Bettie Van Metre tenía buenas razones para detestarla. Uno de sus hermanos murió en la batalla de Gettysburgo, y otro fue hecho prisionero. Luego, James, su marido, cayó también en poder del enemigo, y su carta hablaba de enfermedad, malos tratos y hambre. 
Bettie ni siquiera sabía dónde se encontraba su marido, pues la parte de la misiva en que había escrito la dirección era ilegible.

Durante más de tres años el hermoso valle de Shenandoah sufrió los azares de la guerra, hasta que quedó convertido en un desierto lleno de granjas abandonadas y de mansiones saqueadas. Los ejércitos rivales aún combatían denodadamente, mientras bandas de desertores y de guerrilleros asesinaban y robaban. Bettie dedicaba buena parte de su jornada a trabajar en el Cuerpo de Costura y Enfermería local, el anciano matrimonio negro la ayudaba y atendía, pero no obstante la afectuosa compañía del tío “tío Dick” Runner y de Jennie, su mujer, las noches resultaban interminables. 

Un bochornoso día de fines de septiembre un convoy yanqui se detuvo frente a una granja situada a unos 750 metros de la casa de los Van Metre. De una de sus ambulancias tiradas por caballos sacaron una camilla ensangrentada donde yacía un hombre. Tres días antes, en una salvaje escaramuza que tuvo lugar antes de la batalla del arroyo Opequon, una granada había estallado junto al teniente de 30años Henry Bedell, de la Compañía D del 11° regimiento de voluntarios de Vermont. Un fragmento se le había incrustado en la mano derecha, y otro le desgarró la pierna izquierda, de tal modo que fue forzoso amputársela por el muslo.

Cuando fue necesario evacuar a los heridos y llevarlos a Harpers Ferry, los médicos decidieron que Bedell no podría resistir el angustioso trayecto de 30 kilómetros. A fin de evitarle sufrimientos inútiles decidieron dejarlo en esa granja, al cuidado de su asistente. La granja, abandonada por sus dueños, estaba ocupada por una mujer zarrapastrosa, la cual aceptó sin comentarios el dinero que le ofrecieron por dar albergue al oficial.

Era Bedell hombre fuerte y valeroso. Antes que sus compañeros lo dejaran solo, les dictó una carta para su esposa, que residía en Westfield (Vermont). Les pidió también que pusieran a su lado su fusil de repetición, diciendo que si llegaban los confederados y él no había perdido la conciencia, lo sabría usar.
Sus camaradas lo ocultaron en el desván, y luego el convoy prosiguió su marcha.

Durante dos días la mujer y el ordenanza se emborracharon y anduvieron de juerga. Nunca subieron a ver al oficial, aunque oían sus lamentos. Aburridos de esperar que se muriera, al tercer día abandonaron el lugar. Pero tío Dick Runner había visto cuando introdujeron al herido en la granja. Y cuando la pareja partió, fue a pedir auxilio a la casa de los Van Metre.

Siempre que la tía Bettie contaba su impresión al ver al hombre demacrado y barbado que yacía en el desván con el uniforme azul manchado de sangre, la indignación le enrojecía el rostro. “Era una pesadilla: ¡esos horribles vendajes, ese espantoso hedor! Así es la guerra, hijita. Ni clarines ni banderas; sólo dolor e inmundicia, futilidad y muerte”.

Para Bettie Van Metre ese hombre no era un enemigo, sino un ser humano que padecía. Le dio de beber y trató de limpiar sus terribles heridas. Luego salió al aire y se apoyó contra la pared de la casa, esforzándose para no vomitar.

Sabía que era su deber dar aviso de la presencia de un oficial yanqui a las autoridades de la Confederación. Pero también sabía que no lo haría. “Me preguntaba si tendría una esposa esperándolo en alguna parte, sin saber dónde se encontraba su marido, como me pasaba a mí. Y me parecía que lo único importante era hacerlo volver a su hogar”.

Lentamente, con paciencia y habilidad, Bettie reanimó la vacilante llama vital  próxima extinguirse en Henry Bedell. Tres veces al día subía al desván para llevarle el alimento que podía encontrar. Carecía casi por completo de de medicamentos, y no estaba dispuesta a sacar ninguno de la escasa provisión del hospital confederado. Pero ya no podía volverse atrás. Bedell le había dicho que no lo apresarían vivo. “Todavía puedo tirar con mi mano izquierda”, agregaba hosco. 

Recuperaba poco a poco sus fuerzas; hablaba con Bettie de su mujer y sus hijos, que habían quedado en Westfield, y escuchaba atentamente cuando ella se refería a sus hermanos y a James. “Yo sabía que su mujer oraba por él, como yo lo hacía por mi marido”, decía la tía Bettie. “Algunas veces me sentía extrañamente cerca de ella”.

En el valle las noches de octubre comenzaron a ser frías. Las heridas de Bedell se volvieron a infectar, y aumentó el riesgo de que muriera de pulmonía en el desván sin calefacción. Entonces Bettie decidió llevarlo a su casa. Con ayuda del tío Dick y de Jennie, lo trasladó durante la noche y lo acostó en una cama puesta en un disimulado entrepiso encima de la cocina. Pero el movimiento y la intemperie afectaron seriamente al debilitado enfermo. A la mañana siguiente amaneció con fiebre alta; a mediodía deliraba, y al anochecer Bettie se dio cuenta de que moriría sin asistencia profesional. Luego de pedir a Dios que la iluminara, escribió una nota al médico de su familia, Dr. Graham Osborne, a quien había conocido desde niña.

El médico no perdió tiempo en recriminaciones. Examinó a Bedell y movió negativamente la cabeza.
Había pocas esperanzas, a menos que pudieran obtenerse remedios apropiados, que ya no había en la Confederación. Pero Bettie no se dio por vencida. “Entonces iré a Harpers Ferry a pedírselos a los yanquis”.

El médico trató de disuadirla. El cuartel enemigo estaba a 30 kilómetros de distancia, y aun en el caso de que consiguiera llegar allí, nadie creería su historia.

“Llevaré una prueba”, arguyó ella. En el cuchitril donde yacía Bedell había encontrado un ensangrentado documento con el sello oficial de la Secretaría de Guerra.  “Es el certificado de su último ascenso. Cuando se lo muestre a los yanquis, tendrán que creerme”.

Obligó al médico a escribir una lista de las medicinas que necesitaba, y al día siguiente partió muy temprano. Viajó durante cinco horas, deteniéndose sólo para que descansara la yegua. En una ocasión un vagabundo se levantó de una zanja y trató de coger la brida. Bettie le asestó un latigazo; el animal, asustado, se encabritó y partió a la carrera, y el hombre no pudo alcanzarlo. Ya se ponía el sol cuando mi tía se encontró por fin con el comandante yanqui, general John Stevenson, quien escuchó a la joven sin disimular su escepticismo.

“Señora”, le dijo,  “el asistente de Bedell nos informó que había muerto”.

“Está vivo”, insistió Bettie. “pero no lo estará mucho tiempo si no me da usted las medicinas de esta lista”.

El general vaciló. “Bueno”, dijo por fin, “no voy a arriesgar las vidas de unos cuantos soldados para descubrir la verdad. Que se entregue a la señora Van Metre lo que pide”, ordenó a su ayudante. Y sin querer escuchar las palabras de agradecimiento de Bettie, ledijo: “Sea o no verdad lo que afirma, es usted una mujer valiente”.

Con los remedios que ella llevó a Berryville, el Dr. Osborne logró detener la infección. Diez días más tarde Bedell andaba con un par de toscas muletas que el tío Dick le había hecho. Pero ya habían comenzado a propagarse rumores de que en la casa de los Van Metre habitaba un forastero, y pronto llegaron a oídos del médico, quien en su próxima visita dijo sin rodeos: “Bettie, usted se encuentra  en una posición peligrosa”.

Bedell estuvo de acuerdo: “Yo no puedo seguir comprometiéndola a usted. Ahora me siento lo suficientemente fuerte para viajar. Y tengo un plan”.

El plan consistía en ponerse de acuerdo con uno de los vecinos, un tal señor Sam, viejo granjero inconsolable por la pérdida de unas mulas que según él le habían robado los yanquis. Le quedaba una, y un carro. Se le propuso que llevara en él a Bedell hasta Harpers Ferry, pues allí probablemente lograría cambiar al inválido oficial por los animales desaparecidos. El anciano se dejó convencer de mala gana. 

Entonces Bedell confió a Bettie el resto de su proyecto: ella debía ir con él. “La guerra ya casi ha terminado”, agregó, “y quizá yo pueda ayudarla a encontrar a su esposo”.
Bettie vacilaba, pero finalmente estuvo de acuerdo.

El tío Dick preparó un arnés doble para enganchar la yegua al carro, junto con la mula de Sam. El oficial se acostó en una canasta vieja llenade heno, el fusil al alcance de su mano, así como también las muletas. El viaje fue largo y lento, y casi terminó trágicamente. Cuando se encontraban a una hora de distancia de los yanquis, aparecieron de pronto dos jinetes. Uno de ellos exigió dinero con una pistola, y el otro derribó del carro a Sam. Mientras Bettie permanecía inmóvil, paralizada de miedo, sonó una detonación detrás de ella, tan cerca que sintió el viento del disparo. El guerrillero de a caballo cayó al suelo, y un segundo tiro derribó a su compañero. Bettie vio como Bedell bajaba el arma y se quitaba las pajas de heno del cabello.
“Sigamos adelante”, dijo él.

Al llegar al campamento yanqui, los soldados no ocultaron su asombro ante la exhausta joven y el viejo labrador. Su sorpresa fue aun mayor cuando vieron levantarse de su cama de heno a un oficial de la Unión con una pierna de menos y la mano mutilada. “Todo cuanto recuerdo”, decía la tía Bettie, “es la expresión del rostro de Henry cuando descubrió su bandera y la saludó con la mano vendada”.

Bedell fue enviado a Washington. Allí contó lo ocurrido a Edwin Stanton, secretario de Guerra, que inmediatamente escribió una carta de agradecimiento a Bettie y firmó la orden de poner en libertad a James. Se concedió a ella un pase especial para los ferrocarriles a fin de que buscara a su marido, y se dispuso que Bedell la acompañara.

La busca no fue fácil. Los registros indicaban que un James Van Metre había sido enviado a una prisión de Ohio, pero cuando se hizo formar ante Bettie a los demacrados y andrajosos prisioneros, James no estaba entre ellos. Visitaron una segunda cárcel. Con el mismo resultado. Bettie luchaba contra el temor de que su marido hubiera muerto. Pero en Fort Delaware (Maryland), cuando se terminaron todos los recursos, un hombre alto, de ojos hundidos en el rostro extenuado, salió de las filas y cayó en brazos de su mujer. Ella lo oprimió contra su pecho, mientras las lágrimas le corrían por la cara. Y Henry Bedell, apoyado en sus muletas, lloró también.

Los tres regresaron por barco a Washington, y luego por ferrocarril a a la casa de Bedell en Vermont.
Una durable y profunda amistad surgió entre ambas familias. Más tarde cuando los Bedell tuvieron otros dos hijos, les dieron el nombre de sus amigos, Bettie y James. 

Poco después de terminada la guerra los Van Metre recibieron a  los Bedell en su plantación de Virginia.
Cincuenta años más tarde ambas familias mantenían aún cordiales relaciones.  Entonces la Legislatura de Vermont aprobó una resolución por la cual se agradecía a Bettie su acto de bondad. Y en 1915, el día del aniversario del nacimiento de Lincoln, el gobernador, Charles Winslow Gates, presidió un banquete ofrecido en Westfield en honor de mi tía, y le entregó un pergamino en el que se recordaba su hazaña.

Todavía puedo ver chispear los ojos azules de Bettie y escuchar su risa. Y en algunas ocasiones, cuando los hechos que ocurren en nuestro tiempo me parecen casi increíbles, tomo el antiguo molinillo de café y saco la frágil carta que James escribió hace más de un siglo. Eso me recuerda que, por oscuro que pueda parecer el porvenir, el amor es todavía más fuerte que el miedo, y que los actos misericordiosos se ven a menudo premiados inesperadamente.


Revista Selecciones del Reader’s Digest, Tomo LVIII, N° 349, Diciembre de 1969, págs. 139-144, Reader’s Digest México, S.A. de C.V., México, México.


 

Notas

Guerra de Secesión o Guerra Civil Estadounidense (1861-1865), fue un conflicto entre la Unión (el Norte antiesclavista) y la Confederación (el Sur esclavista y  secesionista).

Abraham Lincoln (12 de febrero de 1809-15 de abril de 1865).- Político y abogado estadounidense. Fue el decimosexto presidente de los Estados Unidos (1861-1865).

Valle de Shenandoah.- Valle situado principalmente  en el estado de Virginia y en parte del de Virginia Occidental (Estados Unidos).

Jugo.- Zumo, concentrado, néctar, caldo, etc. 

Ilegible.- Que no puede leerse. Sinónimos: indescifrable, ininteligible, incomprensible.

Escaramuza.- Refriega de poca importancia sostenida especialmente por las avanzadas de los ejércitos. Lucha, contienda, enfrentamiento,  pleito, disputa, pelea. etc.

Zarrapastroso/sa.- Desaseado, andrajoso, desaliñado y roto.  Desaseado, desaliñado, andrajoso, desastrado, astroso, harapiento, sucio, descuidado, adán.

Ordenanza.- Milicia.  Soldado que está a las órdenes de un oficial o de un jefe para los asuntos del servicio.

Demacrado.-Que muestra demacración (Acción y efecto de demacrarse). Consumido, macilento, enfermizo, delgado, pálido, flaco, descolorido, mustio, etc..

Entrepiso.- Piso que se construye quitando parte de la altura de uno, entre este y el superior. Entreplanta, altillo. DLE RAE


martes, 26 de agosto de 2025

Colección Élite

Ediciones Picazo

1966-1978


Lo de los dos títulos en el número 26 así figuran publicados.



1. The Gordons. Jugada por el poder

2. Carlos de Arce Robledo. Donde el amor cambia de nombre
  
3. Charles Webb. El Graduado 

4. Manuel Cañete. Un día, un hombre

5. Alfred de Musset. La confesión de un hijo del siglo

6. Diego Moreno. Sin trompetas ni tambores

7. Allen R. Dodd. El cazador de empleos

8. Torcuato Miguel. Los extraños peregrinos de Hamburgo

9. Michael A. Musmanno. El infierno negro (huelgas, minería de carbón, años de 1920)

10. Carlos de Arce Robledo. La borrachera de los olvidados

11. Peter Tompkins. Un Espía en Roma

12. Alfonso Martínez-Mena. Las alimañas

13. Grace Halsell. Yo fui negra (racismo, discriminación, Estados Unidos, años 60)

14. Fernando Santos Rivero. Horas antes de mi muerte

15. Gabriel Juliá Andreu. Pedro

16. George William Rae. Los Don de la Mafia

17. Torcuato Miguel. La increíble pesadilla

18. María Fagyas. La quinta mujer

20. Dimitri A. Fúrmanof.  Tchapayef

22. Louis Honing. Sólo para leer, después destruir 

23. Grace Halsell. Sexo negro/blanco

24. William Makepeace Thackeray. Las Aventuras de Barry Lyndon

26. Bill Ballinger. El Corso

26. Gregorio Javier. Después de nunca

27. John O'Hara. Una Historia de Fladelfia

28. Robert Travers. El apartamento de la calle K

30. Francisco Gonzáles Ledesma. Los Napoleones