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sábado, 2 de agosto de 2025

Mi Personaje Inolvidable II

Por Jorge Obligado
 
JUGABA yo a la pelota contra la pared del granero cuando oí el ruido de un motor. Los automóviles no eran comunes hace medio siglo en la zona de la Argentina donde estaba nuestra estancia, situada a 160 kilómetros al norte de Buenos Aires, de modo que corrí hacia el camino, a tiempo que un extraño vehículo cruzaba el portón. Era un Ford modelo T, pero no tenía carrocería ni asientos. El gaucho que lo conducía iba cómodamente sentado en su silla de montar, o recado, sujeta al depósito de la gasolina.

De su muñeca derecha pendía el corto y pesado rebenque, como si acostumbrara a usarlo para azuzar al Ford. Detrás de él se veía un fardo con sus efectos personales, amarrado con cuerdas a una tabla atornillada al chasis, y coronado por su guitarra. 
Al verme se detuvo, y me preguntó:
―¿Está su padre en casa?
―En el jardín probablemente.
―Haga el favor de llevarme hasta él.

Yo tenía entonces diez años, y me jactaba de no obedecer jamás una orden sin discutirla antes, pero de aquel hombre emanaba una serena autoridad que me impresionó. Lo conduje al jardín, donde mi padre enseñaba a un peón cómo armar una tubería de agua. El recién llegado se quitó el sombrero y dijo:
—Buenos días, señor. Me llamo Patricio O'Connell; nací en la estancia de al lado donde mi padre era mayordomo. Ahora vengo de la región andina y busco trabajo. ¿Tendría usted algo para mí? Sé hacer muchas cosas bien.
El apellido extranjero no sorprendió a mi padre, pues había varias familias irlandesas en la zona. Consideró un momento la faz aguileña, cuyas varoniles facciones estaban suavizadas por un cutis sonrosado que el sol, la lluvia y el viento no habían conseguido oscurecer, y por unos ojos verdes y soñadores.  Tendría ese hombre unos cincuenta años, y vestía la indumentaria típica de los gauchos contemporáneos: blusa negra y corta, amplias bombachas que desaparecían en unas botas de media caña, y ancho cinturón de cuero ornado con monedas de plata.
―No, Patricio ―repuso―. No puedo ofrecerle nada por el momento.
El forastero no se inmutó. Se puso el sombrero de fieltro y lo echó desdeñosamente sobre la nuca; luego miró en torno y dijo:
―¿Me permite que le pregunte para qué instala esa cañería?
―Pienso construir una pequeña fuente ―explicó mi padre―. La tubería no se verá y el agua, al surgir de entre unas piedras, parecerá provenir de un manantial.
―No me gustan las cosas artificiales afirmó Patricio.
—¡Pero, hombre, estamos en la pampa! No encontrará usted una fuente natural en cien kilómetros a la redonda —repuso mi padre.
—Pues yo creo que hallaré una —dijo Patricio. Y tomando la pala de manos del asombrado peón, agregó:
—Venga conmigo señor, si no le es molesto.
Seguimos a Patricio hasta el fin del jardín, y descendimos tras él por la barranca boscosa hasta que llegamos a un claro sombreado por un gran ceibo. El gaucho inspeccionó cuidadosamente el talud de tosca detrás del árbol, luego cavó en cierto lugar con la pala, y al punto surgió un hilo de agua que serpenteó a nuestros pies.
―Descubrí este manantial cuando jugaba aquí de muchacho ―explicó―. En unos pocos días yo podría construir una linda fuente… y sería natural.
―No tengo alojamiento para usted ―protestó mi padre, vacilando.
―Eso no importa; me haré un rancho, y un cobertizo para el automóvil.
―Pero yo creía que usted había venido a caballo ―observó mi padre, indicando el rebenque.
―¿Lo dice por el talero? Ah, no viene mal cuando hay una pelea. No me gustan los cuchillos.
―Muy bien, puede usted quedarse, pero sólo hasta que termine la fuente.
―Pierda cuidado, no me quedaré ni un día más ―contestó el gaucho orgullosamente―. Me gusta cambiar de querencia.
Y volviéndose a mí, agregó:
—Voy a necesitar un rollo de alambre para mi casa. ¿Quiere usted venir conmigo al almacén?
Cuando volvimos al lugar donde esperaba el Ford, me tomó en brazos y me puso sobre el depósito de gasolina, y partimos en lo que a mí me pareció el más apasionante de los automóviles.
—¿Qué le ocurrió a la carrocería? ¿Tuvo usted un accidente?
—Yo no, pero un amigo volcó su coche en una cuneta, y la carrocería quedó inservible. Entonces le ofrecí la mía, porque él tiene familia.


Varios caballos esperaban entre el polvo frente a un almacén campestre, una tienda donde los clientes podían comprar de todo, desde una trilladora hasta un sombrero de señora, y luego emborracharse para olvidar cuánto habían gastado. Mi padre solía hacerme esperar fuera, pero esta vez entre allí orgullosamente con Patricio. Una vez elegido el alambre, me hizo acercar al mostrador de las bebidas y pidió dos naranjadas.
Un peón gordo y pendenciero que ya había tomado unas cuantas copas, se echó a reír con sorna.
—¿Naranjada, un hombre grande?
—No, gracias, amigo. Otro día.
—¡Nadie se ha atrevido nunca a rechazar una invitación mía! —repuso el peón, provocativo.
—Bueno, ahora alguien se atreve… Hace calor aquí, ¿verdad?
Y Patricio se arremangó la manga izquierda de la chaqueta, mostrando el robusto antebrazo surcado de cicatrices, recuerdo de sendas luchas. El gordo profirió un juramento, arrojó una moneda sobre el mostrador y se marchó.
Más tarde supe que Patricio había sido famoso por su carácter belicoso y por la destreza con que manejaba el cuchillo. Pero en una ocasión hirió de gravedad a un hombre, y aunque el juez falló que había obrado en defensa propia, desde aquel día abandonó el alcohol y las pendencias. Si lo provocaban y la situación se ponía peligrosa, tomaba el rebenque por la lonja y con él desarmaba a su adversario.
Cuando regresamos a la estancia, Patricio eligió para levantar su choza un sitio desde el cual se dominaba el río. Cortó seis troncos de álamo y los clavó en el suelo formando un rectángulo; luego los unió con diez filas de alambre e intercaló entre ellos numerosas varas.


A la mañana siguiente tragué mi desayuno casi entero, tan ansioso estaba de reunirme con mi nuevo amigo. Ensillé a Coco, mi petizo, y galopé a su encuentro. Lo hallé cavando el piso de un pequeño corral que había hecho cerca del esqueleto de su choza.
—Vino a caballo; bien, entonces podría traerme agua del pozo.
Uncí a Coco a un barril montado sobre dos ruedas y comencé a hacer viaje tras viaje para llevar agua a Patricio. Éste había echado mientras tanto paja sobre la tierra removida, y después de vaciar allí varios toneles, comenzó a hacerse barro.
Entonces Patricio desensilló a Coco y lo obligó a entrar en el recinto cerrado.
—Al petizo no le gusta el barro ―dije.
―Si usted no tiene inconveniente en ensuciarse las manos, él bien puede ensuciarse los cascos. Hágalo pisar continuamente ―dijo, dándome un látigo―. Yo iré mientras al río a buscar totora para el techo.
Coco ofrecía un aspecto lamentable; fango y sudor chorreaban de sus flancos. Cada vez que alzaba una pata hacía un ruido como si descorchara botellas de vino. Dos horas más tarde regresó Patricio y anunció que la mezcla tenía ya la consistencia debida y que podía comenzar a rellenar las paredes. Tomando manojos de paja impregnada de barro, los retorcía hasta convertirlos en lo que él llamaba chorizos y los colgaba en los hilos de alambre que unían los postes. Pronto la armazón quedó completamente cubierta. A la mañana siguiente comenzamos a revocar las superficies exteriores e interiores con barro fresco, y dos días después la casa estaba lista.


Patricio pronto se hizo indispensable en la estancia. Podía reparar la locomóvil, arreglar la máquina de coser de mi madre, cambiar las válvulas de cuero de la bomba o ayudar a la vaca que tenía una parición difícil. Observando la luna predecía si el mes iba a ser lluvioso o seco, y discutía gravemente con mi padre la elección de las diversas semillas para la siembra. 
Cuando elogiábamos sus muchas habilidades, respondía con genuina modestia:
―No es que me guste trabajar, pero algo crece en mí como el diente en la boca de la rata, y tengo que gastarlo.

El capataz se puso celoso, pero Patricio no aspiraba a ocupar su empleo. La idea de arraigarse en cualquier parte le disgustaba.

A la puesta del sol, una vez terminado su trabajo, se sentaba frente a su rancho a tocar la guitarra y a cantar. Los otros gauchos y peones se reunían en torno para escucharle. Algunas veces otro gaucho lo desafiaba a una payada, especie de certamen en verso en el cual un trovador de la pampa, o payador, hace a otro preguntas rimadas, y su adversario debe darle respuesta cabal en la misma forma. Patricio generalmente salía triunfante de la prueba.

Era excelente jinete, y en una ocasión pidió a mi padre que le reservase el potro más arisco para domarlo. Un domingo los peones enlazaron uno de fiero aspecto y lo amarraron a un poste dentro del corral. Cuando el caballo sintió la silla, se echó para atrás resoplando, y por poco se estrangula. Pero entonces Patricio se acercó a él y, poniéndole la mano en la cabeza, comenzó a palmearle suavemente el cuello, hablándole al mismo tiempo con una voz grave y sedante que pareció atravesar la muralla del miedo y calmar a la bestia.
―Abran la puerta —ordenó entonces Patricio—. El potro está asustado y quiere huir. Lo dejaré, pero tendrá que llevarme consigo.
Desató el cabestro y saltó en la silla. El animal se abalanzó hacia adelante e inició un furioso galope por la llanura. Caballo y hombre se alejaron tanto que se convirtieron en un mero punto próximo a desaparecer en el horizonte, de pronto los vimos describir un amplio semicírculo y volver hacia nosotros. Cuando llegaron al corral el caballo estaba tan exhausto que ni los gritos de bienvenida lograron conmoverlo.
―Patricio, ¡yo quería verlo corcovear pero usted no lo dejó! ―me quejé, indignado.
―Hay dos maneras de domar un potro ―respondió con calma mi amigo―. Una es demostrar que uno es más animal que él, y la otra es convencerlo de que uno es un ser racional y su lógico dueño.
―Usted condujo muy bien a ese caballo ―elogió mi padre.
―La pampa es la verdadera domadora —contestó Patricio—. Es demasiado grande para que alguien pueda rebelarse contra ella.


Llegó el otoño antes de que la fuente estuviese terminada, pero la demora no fue culpa de Patricio. Siempre había alguna cosa que requería sus servicios. La tormenta había destrozado la rueda del molino o hecho volar las tejas del techo del granero; un toro había roto la alambrada; el bote hacía agua o la chimenea de la cocina estaba obstruida, y Patricio era la persona indicada para reparar esos desperfectos. Mas por fin concluyó la fuente.

Un hilo de agua corría a lo largo de un acueducto de cemento y se vertía en un pequeño lago en cuyo centro se alzaba una isla en forma de volcán. De su cráter saltaba otro chorro hasta unos 15 centímetros de altura. Las paredes estaban adornadas con conchas marinas, y los caracoles que allí vivían habían contribuido a la decoración con sus hileras de huevos rojos.

Para celebrar el acontecimiento mi padre invitó a unos 30 vecinos, e hizo colocar mesas y bancos bajo el ceibo. Patricio se hizo cargo del asador donde se cocinaban al aire libre dos corderos. Una vez terminada la comida, y cuando ya el vino tinto de la región había circulado libremente, le pedimos que cantara algo. Sin hacerse rogar afinó su guitarra y entonó algunas estrofas de “Martín Fierro”, el clásico poema argentino que cuenta la triste suerte de los primeros gauchos, enviados a la frontera a luchar contra los indios mientras extranjeros y habitantes de las ciudades prosperaban en sus tierras. Terminó con una endecha que me llenó de tristes presentimientos porque parecía un adiós.

Se puso de pie bruscamente y desapareció. Traté de ir con él, pero dos señoras de edad me detuvieron, esforzándose por descubrir de qué abuelo o abuela había heredado yo mis ojos y mi nariz.

Cuando por fin me desembaracé de ellas y corrí hacia la choza de mi amigo, oí el ruido del motor del Ford. Patricio había amarrado ya el fardo sobre el chasis y puesto la guitarra encima de él. En el momento en que llegué aseguraba la cincha del recado en torno al depósito de gasolina.
—Patricio, no se vaya, ¡por favor! —imploré, aferrándome a su breve chaqueta negra.
—Debo irme —contestó y agregó con voz solemne:
—He oído que a 400 kilómetros de aquí, en un lugar llamado Tandil, hay una gran piedra que pesa muchas toneladas y se mueve continuamente de un lado a otro, pero tan despacio que para notarlo hay que poner una botella junto a ella. 
Uno espera, y al poco tiempo la botella se rompe, lo que prueba que la piedra se mueve de verdad. 
Es difícil creerlo; tengo que verlo con mis propios ojos.
—¡Lléveme con usted!
―Usted sabe que eso es imposible ―respondió él, sonriéndome afectuosamente—. Espere, le dejaré un recuerdo.
Buscó entre sus cosas y me ofreció un cuaderno escrito con su torpe letra.
―Aquí están mis canciones, esas que a usted tanto le gustaban.

No pude agradecerle porque las lágrimas me lo impedían. Me alzó en sus brazos poderosos y me besó en la frente; luego se encaramó al depósito de gasolina y partió. Yo permanecí largo rato viendo cómo la nube de polvo se posaba sobre la pampa.

Hace unos días encontré ese cuaderno medio deshecho, y al volver a leer los versos reconocí en ellos las tentativas ingenuas de un hombre inculto, pero capaz de interesarse por todo. Filósofo nato, maestro inconsciente, poeta, músico, mecánico y domador, Patricio estaba siempre dispuesto a seguir todos los caminos que se abría ante él, y gozaba al participar en la infinita variedad del mundo. Para él la existencia tenía amplitud de pampa, y supo grabar esa lección en el alma de un niño que hoy, ya hombre, lo recuerda con agradecimiento, porque su ejemplo le ayudó a adaptarse a otro género de vida y a otro país.


Revista Selecciones del Reader's Digest, Tomo XLV, N° 271, Junio de 1963, págs. 105- 114, Reader’s Digest  International, Inc., 270 Park Avenue, Nueva York, Nueva York, Estados Unidos
 

Notas

El relato por sus detalles con respecto a la pampa  y a los gauchos, me hizo recordar a la novela Don Segunda Sombra (1926),  del escritor argentino Ricardo Güiraldes (1886-1927).

Los significados son del Diccionario de la RAE o de otras fuentes, según como se usan en Sudamérica.

Estancia.- Hacienda de campo destinada al cultivo, y más especialmente a la ganadería. 

Gasolina: Nafta, gasoleno, bencina, gasolín, ligroína, etc.

Rebenque.- Látigo recio de jinete.

Azuzar.- Irritar, estimular, hostigar, incitar, excitar, espolear, aguijar, aguijonear, instigar, pinchar, irritar, avivar, animar, estimular, enardecer, etc. 

Bombacha.- Calzón o pantalón bombacho.  

Ornar.- Adornar, decorar, aderezar, engalanar, etc.

Barranca.-
1. Quiebra producida en la tierra por las aguas. Barranco, quebrada, rambla, torrentera.
2. Despeñadero, precipicio, barranco, etc.

Ceibo.- Erythrina crista-galli, el seibo o ceibo es un árbol de la familia Fabaceae originario de Sudamérica.
Se distribuye por el noreste y centroeste de Argentina, el este de Bolivia, el sur de Brasil, gran parte de Paraguay y casi todo Uruguay. Wikipedia

Talud.- Inclinación del paramento de un muro o de un terreno. Pendiente, declive, ladera, cuesta, desnivel, etc.

Tosca.- Piedra caliza porosa que se forma de la cal de algunas aguas.

Talero.-  Americanismo.  Látigo corto y grueso con mango de madera. wordreference.com

Cuneta.-  Zanja en cada uno de los lados de un camino o carretera para recibir las aguas llovedizas. Canal, desaguadero, acequia, etc.

Sorna.- Disimulo y bellaquería con que se hace o se dice algo con alguna tardanza voluntaria. Ironía, burla, sarcasmo, cachita, etc.

Chaqueta.- Prenda exterior de vestir, con mangas y abierta por delante, que llega por debajo de la cadera. Americana, chupa, chaquetón, blazer, etc.

Petizo (petiso).- Caballo de poca alzada. Caballo manso y dócil que se utiliza para el trajín doméstico.

Uncir.-  Atar o sujetar al yugo bueyes, mulas u otras bestias.

Totora.- Planta perenne, común en esteros y pantanos, cuyo tallo erguido mide entre uno y tres metros, según las especies, y que tiene uso en la construcción de techos y paredes para cobertizos y ranchos.

Revocar.- Enlucir o pintar de nuevo por la parte que está al exterior las paredes de un edificio, y, por extensión, enlucir cualquier paramento (cada una de las caras de la pared).

Locomóvil .- Dicho especialmente de una máquina de vapor: Que puede llevarse de un sitio a otro por estar montada sobre ruedas.

Cabestro.- Ronzal que se ata a la cabeza o al cuello de la caballería para llevarla o asegurarla. Brida, cuerda, dogal, etc.

Corcovear.- Dar corcovos (Salto que dan algunos animales encorvando el lomo).

Martín Fierro.- Poema narrativo escrito por el poeta y militar argentino José Hernández (1872).

Endecha.-  Canción triste o de lamento. 

Tandil.- Ciudad argentina en el partido (municipio) del mismo nombre,  en la provincia de Buenos Aires.

Piedra Movediza de Tandil.-  Sobre esta piedra movediza consúltese aquí.

martes, 13 de mayo de 2025

5 formas para evitar ser un amigo tóxico y por qué es importante celebrar los éxitos de los demás

Nuestras acciones irreflexivas lastiman a las personas que amamos.

 

Por David Robson*
BBC Future

Los seres humanos somos a menudo incapaces de reconocer nuestros errores. Podemos quejarnos de la arrogancia, la ignorancia o la estupidez de otra persona, sin siquiera considerar los enormes defectos que nuestro carácter puede albergar.

Este punto ciego se vuelve evidente en cada una de nuestras relaciones de amistad. Sin tener nunca la intención de hacer daño, nuestras acciones irreflexivas lastiman a las personas que amamos. Me refiero a una crueldad casual más que deliberada, aunque las consecuencias de estos errores son igualmente perjudiciales.

Mientras escribía mi reciente libro (The Laws Of Connection) sobre la ciencia de la conexión social, descubrí que las "relaciones ambivalentes" (personas que se sienten a la vez cálidas y frías) pueden causar incluso más daño al bienestar que las figuras puramente rencorosas que, como es de esperar, resultan desagradables.

Afortunadamente, los hallazgos de la investigación pueden ayudarnos a desarrollar estrategias simples pero poderosas para identificar nuestros peores hábitos y mitigar su daño.

Aquí están mis 5 lecciones favoritas para evitar ser un enemigo accidental.

 

1. Ser consistente

A nadie le gusta verse en un estado de incertidumbre, un hecho que se puede comprobar en las respuestas de las personas al dolor físico.

Archy de Berker y sus colegas del Instituto de Neurología del University College de Londres en Reino Unido pidieron a un grupo de personas que jugaran un juego de computadora que aplicaba una leve descarga eléctrica cada vez que encontraban una serpiente escondida debajo de una roca virtual.

Para examinar los efectos de la incertidumbre en la respuesta al estrés, los investigadores variaron la probabilidad de que una roca escondiera una serpiente a lo largo del experimento y midieron los signos fisiológicos de la ansiedad, como el sudor y la dilatación de las pupilas.

Sorprendentemente, los participantes mostraron la tendencia a reportar una respuesta de estrés más acentuada cuando solo había 50% de probabilidad de recibir una descarga eléctrica, en comparación con escenarios en los que sabían con certeza que el dolor se avecinaba.

El comportamiento de ser amigo sólo en las buenas puede poner a la gente que nos rodea en un estado similar de anticipación.

En estudios que investigan amistades impredecibles, los científicos piden a los participantes que se imaginen acudiendo a un amigo en busca de consejo, comprensión o un favor. Les piden que respondan a las siguientes preguntas en una escala del 1 (nada) al 6 (extremadamente):

• ¿Qué tan útil es tu conexión?

• ¿Qué tan perturbadora es tu conexión?

Cualquiera que responda 2 o más en ambas preguntas se considera una "conexión ambivalente", y la duda inherente sobre la reacción puede ser una fuente grave de estrés.

En un estudio, el simple hecho de saber que los amigos ambivalentes estaban sentados en la habitación de al lado fue suficiente para elevar la presión arterial de los participantes.

Es posible que no siempre podamos brindar el apoyo que nuestros amigos necesitan, pero podemos intentar ser un poco más confiables en nuestras respuestas. Podríamos aprender a gestionar mejor nuestro mal humor, por ejemplo, para no atacar si nuestros amigos se acercan a nosotros en el momento equivocado, en lugar de dejarlos al capricho de nuestro clima emocional.

Ser un amigo impredecible puede ser más estresante que ser consistentemente malo. 

 
2. Evitar la ilusión de transparencia

Cada uno de nosotros está atrapado en su propia mente, pero sobreestimamos qué tan bien los demás pueden leer nuestro estado emocional, un fenómeno que a veces se conoce como ilusión de transparencia.

Esto puede resultar evidente en las entrevistas de trabajo: asumimos que los nervios se reflejan en nuestro rostro, pero los sentimientos de ansiedad suelen ser mucho más difíciles de percibir de lo que creemos. Este error cognitivo común también puede impedirnos compartir nuestro aprecio por los demás, dándoles la impresión de que los descuidamos y los subvaloramos.

Amit Kumar, de la Universidad de Texas en Austin, y Nicholas Epley, de la Universidad de Chicago, pidieron a grupos de participantes que escribieran cartas de agradecimiento a personas importantes en sus vidas. Utilizando encuestas para medir las expectativas de quienes escriben las cartas y las reacciones reales de los destinatarios, los investigadores descubrieron que las personas subestimaban constantemente cuán sorprendida estaría la otra persona al recibir sus amables palabras y lo bien que les haría sentir. Asumieron que la otra persona ya sabía lo agradecida que estaba.

Por supuesto, es posible que nuestro lenguaje corporal transmita nuestra calidez y aprecio a los demás, pero no podemos confiar en ello, lo que significa que a menudo haríamos mucho mejor si expresamos esos sentimientos con palabras.

 

3. Validar los sentimientos de los demás (y animar al amigo a considerar nuevas perspectivas)

Cuando alguien está pasando por un momento difícil, a menudo buscará naturalmente la comprensión de los demás. 

Una respuesta empática puede validar los sentimientos, lo que alivia parte del estrés. Un amigo tóxico puede ser muy desdeñoso o crítico acerca de tus sentimientos, lo que resulta en una sensación de rechazo que sólo aumenta la carga emocional de la persona.

Cuando un amigo se "desahoga", simplemente estar de acuerdo con él no siempre ayuda. 

 
Sin embargo, el hecho de que sintamos empatía por el dolor de alguien no significa que tengamos que estar totalmente de acuerdo con su interpretación de la situación. Las ofertas de apoyo emocional más eficaces a menudo incluirán aliento o consejos que les ayuden a ver sus problemas desde una nueva perspectiva.

De hecho, un creciente conjunto de investigaciones psicológicas sugiere que simplemente alentar a alguien a desahogarse, sin ningún intento de replantear sus problemas, sólo puede fomentar la reflexión y amplificar su angustia a largo plazo.

Esta tendencia, que se parece a la de un buitre que se alimenta de las emociones de los demás sin ayudarles a cambiar su situación, constituye otra forma de toxicidad en las amistades.

Una conversación constructiva necesita mucha sensibilidad y tacto, pero un artículo de Ethan Kross de la Universidad de Michigan y sus colegas ofrece algunas preguntas que pueden ayudar a alguien a ver sus problemas desde una perspectiva más amplia. Por ejemplo:

• Al evaluar la situación, ¿podrías decirme por qué este evento fue estresante para ti?

¿Has aprendido algo de esta experiencia? Si es así, ¿te importaría compartirlo conmigo?

• Si miras el "panorama general", ¿eso te ayuda a darle sentido a esta experiencia? ¿Por qué sí o por qué no?

Después de considerar los diferentes puntos de vista, los participantes en el estudio tendieron a sentir un mayor cierre sobre un evento doloroso, en comparación con aquellos que habían contado los detalles concretos de la situación y los sentimientos que había producido.

 

4. Celebrar los éxitos de los demás (y practicar la felicidad compartida)

La empatía es igualmente importante al compartir emociones positivas. La compasión, que deriva del latín "dolor compartido", es bien aceptada como fundamento de la amistad, pero la importancia de la felicidad compartida es mucho menos conocida.

La falta de atención a este aspecto se ha arraigado en la investigación científica.

Cuando Shelly Gable de la Universidad de California en Santa Bárbara, y Harry Reis de la Universidad de Rochester en Nueva York, examinaron la literatura sobre psicología en 2010, descubrieron que el número de artículos enfocados en acontecimientos negativos de la vida superaba a los que se centraban en los positivos en más de siete a uno.

El concepto de felicidad compartida es mucho menos conocido que su contraparte para dolor compartido (empatía).

Esto está cambiando ahora, con múltiples estudios que revelan que nuestras conversaciones sobre buenas noticias pueden ser tan importantes como la compasión para el desarrollo y mantenimiento de relaciones saludables.

Un amigo comprensivo debe responder de manera activa y constructiva: pidiendo más información, discutiendo las implicaciones y expresando su propia alegría u orgullo.

Sin embargo, muchas personas responden de manera demasiado pasiva (cambiando rápidamente de tema, por ejemplo), mientras que algunas son activamente destructivas y hacen comentarios que intentan minimizar la importancia de los acontecimientos.

Envueltos en las distracciones de la vida diaria, podemos olvidar darle a estos momentos la atención que merecen, pero si queremos ser un buen amigo, debemos tomarnos el tiempo y el esfuerzo para celebrar los éxitos de nuestros amigos, por pequeños o grandes que sean.

También podríamos pensar más detenidamente en la forma en que compartimos nuestra propia felicidad.

Puede que nos preocupe parecer jactanciosos o arrogantes y, por lo tanto, optemos por mantener nuestros éxitos en secreto, pero esta estrategia puede resultar contraproducente, según una serie de experimentos realizados por Annabelle Roberts de la Universidad de Texas en Austin, Emma Levine de la Universidad de Chicago y Övül Sezer de la Universidad de Cornell.

En sus investigaciones descubrieron que las personas tienden a sentirse muy ofendidas cuando ocultamos información como promociones laborales a las personas que nos rodean. Ven este comportamiento como paternalista, que establece frialdad en lugar de calidez y conexión.

 

5. Ser el primero en pedir perdón

Todo el mundo comete errores, pero pocos se disculpan libremente, lo que induce a que el resentimiento se instale en nuestros vínculos sociales hasta mucho después de que se haya cometido la ofensa.

La investigación psicológica sugiere que existen cuatro obstáculos principales para disculparse de manera efectiva: no apreciamos el daño que hemos causado, asumimos que el acto de disculparse será demasiado doloroso y vergonzoso, creemos que la disculpa hará poco para reparar la relación; y, finalmente, es posible que no entendamos qué constituye una buena disculpa, por lo que no decimos las palabras que serán necesarias para la sanación.

El primer punto, la falta de valoración sobre el daño, depende claramente de los detalles del desacuerdo. Pero las dos preocupaciones siguientes sobre el costo de pedir disculpas o subestimar su efecto, al igual que muchas de nuestras suposiciones sobre las relaciones, son en gran medida infundadas y, por lo tanto, imponen barreras innecesarias a la conexión social.

En general, la gente siente alivio al enmendar sus malas acciones y es posible que podamos reconstruir los puentes rotos mejor de lo que esperábamos, siempre que nuestras disculpas se presenten de la manera correcta.

Para garantizar que su disculpa sea efectiva, debe darle a la otra persona suficiente tiempo para expresar su dolor por lo ocurrido. Luego debe reconocer la responsabilidad por la infracción, expresar arrepentimiento o tristeza (genuino), ofrecerse a reparar el daño y explicar cómo evitará volver a cometer un error similar.

Cada relación tendrá sus altibajos: esa es la naturaleza del comportamiento humano y la complejidad de nuestra vida social. Sin embargo, al aplicar estos cinco sencillos consejos para lograr una conexión más sólida, podrá evitar fácilmente los errores más comunes y asegurarse que es el tipo de amigo que le gustaría tener.

*Científico y escritor. Autor del libro The Laws of Connection, en el que examina 13 estrategias basadas en la ciencia para transformar su vida social, publicado por Canongate (Reino Unido y Commonwealth) y Pegasus (EE.UU. y Canadá). Es @davidarobson en Instagram y Threads.

 

Fuente: 5 formas para evitar ser un amigo tóxico


 

miércoles, 18 de septiembre de 2024

Cómo entrenar tu cerebro para recordar nombres, fechas y otros datos de memoria

 Por Claudia Poch y Jorge González Alonso*

 The Conversation


Solemos referirnos a la memoria como si de una entidad unitaria se tratara.

Sin embargo, tenemos claro que algunas personas son nefastas para reconocer rostros familiares, pero en cambio tienen una capacidad sobresaliente para adquirir una lengua.

O que hay personas con una habilidad extraordinaria para recordar acontecimientos del pasado, a pesar de que no son capaces de retener un número de teléfono durante un breve periodo.

Estas aparentes contradicciones en las manifestaciones de la memoria se deben a que esta no es unidimensional, sino que existen distintos sistemas de memoria, apoyados por sustratos y mecanismos neurobiológicos parcialmente diferentes.

 

Tipos de Memoria para Tipos de Conocimientos

En la escuela, los conocimientos y habilidades que han de adquirirse son de distinto tipo y, por tanto, son sustentados por distintos sistemas de memoria

La adquisición de una nueva lengua, por ejemplo, no requiere los mismos mecanismos ni procesos que la adquisición del conocimiento semántico necesario en ciencias naturales.

Aprender diferentes materias o destrezas utiliza distintos sistemas de memoria.

Como el aprendizaje de distintas materias y destrezas no hace uso de la memoria de la misma manera, es difícil generalizar sobre qué hace más o menos eficaz una estrategia de memoria en el entorno educativo.

En este artículo nos centraremos sólo en la adquisición de conocimiento declarativo, sustentado por un tipo de memoria que es explícita, y a la que podemos acceder conscientemente.

Datos, fechas, nombres, hechos pasados, conceptos, y otros elementos similares son el contenido habitual de la memoria declarativa.

 

Estrategias Memorísticas y Mnemotecnia 

Por los estudios con expertos memoristas (personas capaces de recordar cantidades ingentes de información) sabemos que, aunque la genética explica gran parte de nuestras diferencias a la hora de ser mejores o peores recordando datos, hay personas que desarrollan una capacidad excepcional para recordar mediante el uso de estrategias que han practicado durante largos periodos.

Las técnicas mnemotécnicas más empleadas están basadas en la creación de imágenes mentales o en estrategias verbales que normalmente requieren de mucho entrenamiento.

El método de los lugares, por ejemplo, consiste en asociar a lugares concretos los elementos que se quiere recordar.

Por ejemplo, a la hora de recordar la lista de la compra, podemos trazar mentalmente el recorrido al trabajo dejando los elementos de la lista en distintos lugares del camino.

De esta manera, cuando queramos recordarlos sólo tendríamos que recorrer mentalmente nuestro camino al trabajo.

Este método es empleado habitualmente por memoristas expertos, y los datos de neuroimagen muestran que, durante las tareas de memorización, los expertos tienen mayor activación en las áreas cerebrales encargadas de procesar nuestro entorno visoespacial.

 

Relación, Ruta y Práctica 

La eficacia de las distintas estrategias mnemotécnicas está basada en tres principios fundamentales:

  • Es necesario relacionar la información que queremos aprender con nuestro conocimiento previo.
  • Para que el proceso de recuperación de la información sea eficaz debemos almacenar la ruta de acceso a la información junto con la información que queremos aprender.
  • La eficacia y la agilidad con las que realicemos los dos procesos anteriores va a depender de la práctica repetida de la estrategia. 

 

Uso limitado en la Escuela 

Las investigaciones con expertos memoristas hacen suponer que, si alguien puede entrenar estrategias de memoria para llegar a recordar 67.890 dígitos del número Pi, será posible también desarrollar estrategias más eficaces que incrementen la adquisición de conocimientos en la escuela.

Aunque se ha demostrado la elevada eficacia de las técnicas mnemotécnicas basadas en la creación de imágenes mentales o las mnemotecnias verbales, el uso real que podemos hacer de ellas en la vida cotidiana es limitado.

En la escuela, es posible utilizar estos métodos para el aprendizaje de listas, como los planetas o los elementos químicos, pero es muy difícil hacerlo con materiales o conocimientos más complejos.

Es más fácil aprender algo cuando lo asociamos a un conocimiento previo.

 

Codificación y redes de conocimientos

Debido a estas limitaciones, parece más razonable intentar mejorar la memoria por otros medios, centrándose en trabajar algunos de los elementos que participan en los procesos de memoria.

Aplicando los mismos principios que determinan la eficacia de las estrategias mnemotécnicas, podemos influir en la forma de crear conocimiento nuevo en el entorno escolar.

La creación de una huella de memoria se inicia con la codificación de la información, que sería su registro de entrada.

Sabemos que el factor más importante para aprender información nueva, mucho más que la intención de aprender en sí misma, es qué hacemos con el contenido que queremos aprender.

La elaboración profunda de la información, relacionándola con conocimiento previo, es la mejor manera de facilitar su memorización.

Por lo tanto, al repasar un contenido con intención de memorizarlo es mucho más eficaz relacionarlo con cosas que ya sabemos en lugar de limitarnos a repetir esa información mentalmente.

Es fundamental, por tanto, crear redes ricas de conocimiento en las que integrar y organizar el conocimiento nuevo.

De este modo, recordar el año en que fue escogido el primer presidente estadounidense resultará mucho más fácil si lo integramos y organizamos en torno al conocimiento que ya poseemos sobre la revolución francesa, generando de este modo lo que los investigadores denominan una codificación significativa.

 

La Importancia de la Ruta de Acceso

Tan importante como el proceso de la codificación es el proceso de la recuperación.

Muchas veces tenemos almacenada información a la que no podemos acceder, por ejemplo, cuando sabemos que conocemos el nombre de una persona, pero se nos queda en la punta de la lengua sin poder recuperarlo.

Por esto, para que la memoria sea eficaz, debemos almacenar, junto con la información que queremos aprender, las claves con las que vamos a acceder posteriormente a ella.

Su ruta de acceso, su estructura de recuperación.

Por último, la práctica repetida de estas estrategias es imprescindible para que la memorización se produzca de manera más eficiente y rápida.

 

Conocer la Propia Memoria

La intervención más eficaz en la escuela no es aquella que se limita a enseñar técnicas de memorización, sino la que ayuda a los alumnos a conocer cómo funciona su propia memoria.

Como regla general, cuántos más conocimientos tengamos y más tiempo practiquemos estrategias efectivas de memorización, menos nos costará adquirir nuevos conocimientos.

Es fundamental enseñar a los escolares cuáles son las estrategias de estudio más eficaces para cada tipo de contenido y de evaluación, y marcarse como principal objetivo que sean capaces de aplicarlas flexiblemente.

*Claudia Poch es coordinadora del Doctorado en Educación y Procesos Cognitivos en la Universidad Nebrija, en España, y Jorge González Alonso es investigador sénior en el Centro de Investigación Nebrija en Cognición (CINC) de la Facultad de Lenguas y Educación de la Universidad Nebrija.

Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la publicación original.

 

Fuente:Cómo entrenar tu cerebro

lunes, 3 de junio de 2024

Cómo prepararte mejor para un examen si sólo tienes tiempo de estudiar en el último momento

 Por Jonathan Firth Role,

 The Conversation*

 

Si estás en la escuela o la universidad y te ha llegado el momento de prepararte para los exámenes, es posible que te encuentres tratando de memorizar información que aprendiste hace mucho tiempo y que has olvidado por completo, o que no aprendiste en primer lugar de manera efectiva.

Desafortunadamente, tratar de absorber mucha información en poco tiempo es una forma muy ineficiente de aprender adecuadamente.

Pero, a veces, es necesario para aprobar un examen.

Por eso puedes incorporar lo que sabemos sobre cómo funciona el aprendizaje al repasar, para que sea más efectivo.

Una gran cantidad de evidencia de investigaciones sobre cómo funciona la memoria a lo largo del tiempo muestra que al principio olvidamos nueva información muy rápidamente, y después el proceso de olvido se ralentiza.

En la práctica esto significa que los tiempos de estudio muy comprimidos causan una cantidad catastrófica de olvidos.

Una mejor opción es espaciar el aprendizaje de un tema en particular de manera más gradual y durante un período más largo. Esto se denomina "efecto de memoria espaciada" o "repetición espaciada" y hace que las habilidades y los conocimientos se retengan mejor y durante más tiempo.

Investigaciones han descubierto que recordamos mejor la información cuando dejamos un espacio de tiempo entre estudiar algo por primera vez y volver a visitarlo, en lugar de hacerlo de inmediato.

Esto funciona incluso en períodos de tiempo cortos: un retraso de unos segundos cuando se intenta aprender una cantidad pequeña de información, como un par de palabras, por ejemplo. Y también funciona cuando el retraso entre sesiones de estudio es mucho mayor.

En el aula, espaciar la práctica podría significar revisar y practicar el material al día siguiente, o retrasar la tarea un par de semanas, en lugar de repasarla lo antes posible.

Como regla general, los psicólogos han sugerido que el mejor momento para reestudiar el material es cuando está a punto de ser olvidado: no antes, pero tampoco después.

Pero no es así como se aprenden las cosas durante el año escolar. Cuando los estudiantes llegan a la época de exámenes, han olvidado gran parte de lo que han estudiado antes.

 

Cómo maximizar tu tiempo 

Cuando se trata de aprender realmente -ser capaz de recordar información a largo plazo y aplicarla a situaciones nuevas-, tratar de estudiar mucho en un plazo corto no funciona.

Difícilmente podamos llamarlo "aprendizaje" si la información se olvida un mes después.

Pero si necesitas aprobar un examen, estudiar en poco tiempo puede generar un aumento temporal en el rendimiento.

Es más, puedes incorporar el efecto de repetición espaciada en tu preparación para hacerla más eficiente.

Es mejor espaciar la práctica del conocimiento de un tema a lo largo de las semanas, por lo que si tienes algo de tiempo antes de un examen clave, planifica tu cronograma de repaso para cubrir los temas más de una vez.

En lugar de asignar un bloque de dos horas a un tema en particular, estúdialo durante una hora esta semana y luego otra hora dentro de una semana aproximadamente.

Si no tienes tanto tiempo, vale la pena incorporar intervalos más pequeños entre las sesiones de práctica.

Si tu examen es mañana, practica los temas clave hoy por la mañana y luego nuevamente por la noche.

El aprendizaje también es más eficaz si recuperas activamente información de tu memoria, en lugar de volver a leer o subrayar tus notas.

Una buena forma de hacerlo, incorporando el efecto de memoria espaciada, es haciendo pruebas prácticas. Revisa un tema de tus apuntes o libro de texto, tómate un descanso de media hora y luego haz un examen de práctica sin la ayuda de tus libros.

Una técnica aún más sencilla es la llamada brain dump en inglés, que consiste en estudiar y tomar un descanso, y luego escribir todo lo que puedas recordar sobre el tema en una hoja de papel en blanco sin revisar tus apuntes.

 

Cambiar la forma en que enseñamos

Quizás sea necesario un cambio en las prácticas docentes para evitar que los alumnos tengan que estudiar material que sólo recuerdan a medias antes de los exámenes.

Pero mi investigación sugiere que los profesores tienden a estar de acuerdo con la idea de que la consolidación de un tema debería ocurrir lo antes posible, en vez de espaciar la práctica de maneras que en realidad son más efectivas.

Los profesores están sobrecargados y hacen esfuerzos heroicos con el tiempo que tienen. Pero incorporar el efecto de memoria espaciada en la enseñanza no requiere necesariamente cambios radicales en la forma en que se manejan los docentes.

A menudo, es tan sencillo como hacer lo mismo en un horario diferente.

Las investigaciones han demostrado que la forma más eficaz de combinar las pruebas de práctica y el efecto de memoria espaciada es realizar estas pruebas en la clase inicial, seguidas de al menos tres oportunidades de práctica en intervalos ampliamente espaciados.

Y esto es muy factible dentro del patrón típico del año escolar.

Por ejemplo, después de la primera clase, la práctica adicional podría realizarse con una tarea después de unos días, y luego algún tipo de prueba o examen simulado después de un intervalo de tiempo adicional.

El período de repaso antes de los exámenes sería entonces la tercera oportunidad de consolidación.

Incorporar a la educación la autoevaluación efectiva y la práctica retrasada significaría menos estrés y también tener que estudiar menos material a última hora, lo cual resulta ineficiente.

La época de exámenes sería para consolidar, en lugar de volver a aprender cosas que se han olvidado.

El resultado sería una mejor retención de conocimientos y habilidades importantes a largo plazo.

Como ventaja adicional, los estudiantes también obtendrían una mejor comprensión de cómo estudiar de forma eficaz.

 

*Jonathan Firth es Profesor titular de Educación, Universidad de Strathclyde, Reino Unido

*Este artículo fue publicado en The Conversation.
 
Fuente:
 
 
 

jueves, 9 de febrero de 2023

¿Cuáles son las formas más eficaces de estudiar para un examen (y cuáles no funcionan tan bien)?

Por Paula Adamo Idoeta

BBC News Brasil 


No es raro que los estudiantes se sientan frustrados cuando no consiguen buenas notas a pesar de haber estudiado mucho para un examen. También hay quienes sienten que olvidan rápidamente lo que han aprendido pocas semanas antes de la prueba.

Estos son dos de los desafíos que son especialmente importantes para los estudiantes recién llegados a la universidad, que se enfrentan a contenidos mucho más voluminosos y complejos que los que reciben en la escuela y a menudo tienen que compaginar los estudios con el trabajo.

"Hay estudiantes que se esfuerzan tremendamente, pero de manera equivocada y acumulan muchos conocimientos superficiales o declarativos, sin lograr alcanzar un nivel más conceptual", le dijo a BBC News Brasil Matthew Bernacki, profesor asociado de la Facultad de Educación de la Universidad de Carolina del Norte (UNC), en Estados Unidos.

Bernacki se dedica a la ciencia del aprendizaje, lo que en la práctica se traduce en ayudar a los estudiantes a rentabilizar al máximo el tiempo y el esfuerzo invertidos en sus estudios.

En su trabajo él explica qué técnicas han demostrado ser más o menos eficaces, según sus propias investigaciones científicas y las de otros investigadores del sector.

Basados en sus conclusiones te ofrecemos tres de las técnicas habituales que consideran menos eficaces junto a alternativas de cómo sustituirlas en la práctica.

 

1. Releer y Subrayar 

Aunque la lectura y el subrayado de textos son una parte importante del aprendizaje, no suelen ser suficientes para que los a

La relectura, en particular, requiere un esfuerzo y un tiempo que no siempre compensan, porque "da una falsa sensación de familiaridad con el contenido".

"Cuando abandonas el texto, no puedes reproducir lo que has leído", dice Bernacki.

"En cuanto al subrayado, hay pruebas contradictorias: si se utiliza (la técnica) como un proceso intencionado, se reflexiona sobre lo que se está subrayando en el texto, se toman notas y se utilizan para avanzar en la estrategia (de estudio), puede ser muy productivo", dice el investigador.

"Pero si subrayas sin ningún propósito en particular, o si lo haces sólo como una forma de mantener la atención en el texto, puede que obtengas menos beneficios".

Sustitúyelo por:

Aprendizaje "activo":el Centro de Aprendizaje de la UNC considera la lectura como un paso previo al aprendizaje. Para aprender realmente el contenido, es más eficaz interactuar activamente con él. He aquí algunas ideas del centro para hacerlo:

  • Crea preguntas, problemas o "cuestionarios" para que te respondas tú mismo. Es lo que Bernacki denomina "práctica de readquisición" de contenidos.
  • Al ponerte a prueba, aumentas tu capacidad de retener el contenido que has estudiado, explica el investigador.
  • Explícate el contenido a ti mismo, en voz alta, con tus propias palabras.
  • Para contenidos técnicos, como las matemáticas, conviene detallar el problema y los pasos para resolverlo.

 

 2. Estudiar a última hora

 Pasar el día antes de un examen estudiando es una práctica habitual para intentar hacerlo bien. Pero el esfuerzo suele servir sólo para salir bien en ese examen y no para memorizar realmente el contenido.

 "Solemos meter todo el estudio en un intervalo muy pequeño, que puede servir en lo inmediato, pero no a largo plazo", explica Bernacki.

Sustitúyelo por:

Sesiones de estudio cortas y espaciadas: en lugar de estudiar varias horas justo el día antes del examen, merece más la pena realizar sesiones de estudio cortas pero espaciadas a lo largo de varios días sobre el contenido que quieres aprender.

"Lo importante es cómo utilizas tu tiempo de estudio, no la duración del mismo", dice el director del centro de aprendizaje. "Las sesiones largas provocan pérdida de concentración y, en consecuencia, menos aprendizaje y retención".

En la práctica, puede que vayas a estudiar el mismo tiempo (o menos) que si lo dejaras todo para el día anterior.

La ventaja es que le dará tiempo a su cerebro para reforzar las conexiones neuronales de ese aprendizaje, que tendrá más probabilidades de convertirse en un recuerdo duradero.

 

3.  “Multitareas”

Ya hay múltiples investigaciones que indican que estudiar con distracciones -por ejemplo, de mensajes de WhatsApp o videos en TikTok- es ineficiente no sólo porque estás dividiendo tu atención, sino porque el propio hecho de estar cambiando continuamente de pantalla o dispositivo te hace perder tiempo y energía.

Sustitúyelo por:

La técnica "pomodoro", o estudiar en bloques: la recomendación de Bernacki para no sufrir distracciones es establecer bloques de estudio. Por ejemplo, marca 35 minutos en el reloj y, en ese periodo, dedícate exclusivamente a estudiar un contenido, desconectándote de todas las distracciones.

Después, tienes cinco minutos para recompensar a tu cerebro con alguna distracción, por ejemplo, tomando un tentempié o consultando tus mensajes. Y luego vuelves para otro bloque de 35 minutos de estudio.

Este método se conoce como "pomodoro", en referencia a esos aparatos con forma de tomate para contar los minutos. Esta técnica ayuda no sólo a evitar la pérdida de tiempo con distracciones, sino también a mantener el cerebro motivado con la perspectiva de una "recompensa".

 

Consejo Final

La "autorregulación" en el estudio

Bernacki señala, sin embargo, que no basta con aplicar las técnicas anteriores.

Bernacki señala, sin embargo, que no basta con aplicar las técnicas anteriores como si fueran fórmulas mágicas que funcionan en todo momento, sino que hay que identificar qué técnicas son las más adecuadas para cada objetivo de aprendizaje. Esto pasa por lo que el experto denomina autorregulación en los estudios.

Las técnicas buscan facilitar la labor a la hora de estudiar un determinado contenido para una prueba, pero por sí solas no son suficientes para lograr buenos resultados.

"Se trata de analizar la tarea, comprender cuál es el objetivo de aprendizaje, de qué recursos dispongo y elegir la estrategia que se ajuste a ello", explica.

"A veces el conocimiento es muy concreto y explícito: por ejemplo, un hecho, una definición, una fórmula, que puede estudiarse más brevemente. Pero otras cosas son más complejas, tienen múltiples pasos o requieren una comprensión más conceptual. Son más difíciles de estudiar todos a la vez. Así que tienes que generar tu propio conocimiento y tus propias respuestas y así poder autoevaluarte: '¿He entendido bien esto?".

Bernacki afirma que las técnicas tienen base científica y pueden ser utilizadas por cualquier estudiante en el mundo que quiera mejorar su rendimiento.

Al mejorar nuestra forma de estudiar, logrando mayor eficiencia y autorregulación, influye también positivamente en nuestra motivación.

 

Fuente:  

Formas más eficaces para estudiar

 

miércoles, 20 de abril de 2022

¿Cuál es la mejor edad para aprender a leer?

 

  • Por Melissa Hogenboom
  • BBC Future


Tenía 7 años cuando comencé a aprender a leer, como es típico en la escuela alternativa Steiner a la que asistí.

Mi propia hija asiste a una escuela de inglés estándar y comenzó a los 4 años, como es típico en la mayoría de las escuelas británicas.

Verla memorizar letras y pronunciar palabras, a una edad en la que mi idea de la educación era trepar árboles y saltar charcos, me ha hecho preguntarme cómo nos moldean nuestras diferentes experiencias.

¿Está obteniendo una ventaja inicial crucial que le dará beneficios de por vida? ¿O está expuesta a cantidades indebidas de potencial estrés y presión, en un momento en que debería estar disfrutando de su libertad? ¿O simplemente me estoy preocupando demasiado y no importa a qué edad comenzamos a leer y escribir?

No hay duda de que el lenguaje en toda su riqueza -escrito, hablado, cantado o leído en voz alta- juega un papel crucial en nuestro desarrollo temprano.

Los bebés responden mejor al lenguaje al que fueron expuestos en el útero. Se alienta a los padres a leerles a sus hijos antes de que nazcan y cuando son bebés.

La evidencia muestra que cuánto o qué tan poco nos hablen de niños puede tener efectos duraderos en el rendimiento educativo futuro.

Los libros son un aspecto particularmente importante de esa rica exposición lingüística, ya que el lenguaje escrito a menudo incluye un vocabulario más amplio, matizado y detallado que el lenguaje hablado cotidiano.

Esto a su vez puede ayudar a los niños a aumentar su rango y profundidad de expresión.

Dado que la experiencia temprana del lenguaje de un niño se considera tan fundamental para su éxito posterior, se ha vuelto cada vez más común que las escuelas preescolares comiencen a enseñar a los niños habilidades básicas de alfabetización incluso antes de que comience la educación formal.

Cuando los niños comienzan la escuela, la alfabetización es invariablemente un enfoque principal.

Este objetivo de garantizar que todos los niños aprendan a leer y escribir se ha vuelto aún más apremiante, ya que los investigadores advierten que la pandemia ha provocado una brecha de logros cada vez mayor entre las familias más ricas y las más pobres, aumentando la desigualdad académica.

En muchos países, la educación formal comienza a los 4 años. A menudo se piensa que comenzar temprano les da a los niños más tiempo para aprender y sobresalir.

El resultado, sin embargo, puede ser una "carrera armamentista educativa", con padres que intentan dar a sus hijos ventajas tempranas en la escuela a través de entrenamiento y enseñanza privados, y algunos incluso pagan para que niños de hasta 4 años tengan tutoría privada adicional.

Si comparas eso con la educación temprana más basada en el juego de hace varias décadas, podrás ver un gran cambio en la política, basado en ideas muy diferentes de lo que necesitan nuestros niños para salir adelante.

En los Estados Unidos, esta urgencia se aceleró con cambios de política como la ley de 2001 llamada "ningún niño se queda atrás", que promovió las pruebas estandarizadas como una forma de medir el rendimiento y el progreso educativo.

En Reino Unido, se evalúa a los niños en su segundo año de escuela (entre 5 y 6 años) para verificar que estén alcanzando el nivel de lectura esperado.

Los críticos advierten que las pruebas tempranas como esta pueden disuadir a los niños de leer, mientras que los defensores dicen que ayuda a identificar a aquellos que necesitan apoyo adicional.

Sin embargo, muchos estudios muestran el poco beneficio de un ambiente temprano excesivamente académico.

Un informe de EE.UU. de 2015 dice que las expectativas de la sociedad sobre lo que los niños deben lograr en el jardín de infancia han cambiado, lo que está dando lugar a "prácticas inapropiadas en el aula", como la reducción del aprendizaje basado en el juego.

El Riesgo de la Escolarización

La forma en que aprenden los niños y la calidad del ambiente donde aprenden son muy importantes.

"Que los niños pequeños aprendan a leer es una de las cosas más importantes que hace la educación primaria. Es fundamental para que los niños progresen en la vida", dice Dominic Wyse, profesor de educación primaria en el University College London (UCL), en el Reino Unido.

Él, junto con la profesora de sociología Alice Bradbury, también de UCL, ha publicado una investigación que propone que la forma en que enseñamos a leer y escribir realmente importa.

En un informe de 2022, afirman que el intenso enfoque del sistema escolar inglés en la fonética, un método que implica hacer coincidir el sonido de una palabra o letra hablada, con letras escritas individuales, a través de un proceso llamado "pronunciado", podría estar fallando a algunos niños.

Una de las razones de esto, dice Bradbury, es que la "escolarización de los primeros años" ha resultado en un aprendizaje más formal que antes.

Pero las pruebas utilizadas para evaluar ese aprendizaje temprano pueden tener poco que ver con las habilidades realmente necesarias para leer y disfrutar libros u otros textos significativos.

Por ejemplo, las pruebas pueden pedir a los alumnos que "pronuncien" y deletreen palabras sin sentido, para evitar que simplemente adivinen o reconozcan palabras familiares.

Dado que las palabras sin sentido no son lenguaje significativo, los niños pueden encontrar la tarea difícil y desconcertante.

Bradbury descubrió que la presión para obtener estas habilidades de decodificación y aprobar las pruebas de lectura también significa que algunos niños de tres años ya están expuestos a la fonética.

"No termina siendo significativo, termina siendo memorizar en lugar de comprender el contexto", dice Bradbury. También le preocupa que los libros utilizados no sean particularmente atractivos.

Ni Wyse ni Bradbury defienden el aprendizaje posterior per se, sino que destacan que debemos repensar la forma en que se enseña a leer y escribir a los niños.

La prioridad, dicen, debe ser fomentar el interés y la familiaridad con las palabras, utilizando libros de cuentos, canciones y poemas, todo lo cual ayuda al niño a captar los sonidos de las palabras, así como a ampliar su vocabulario.

Esta idea está respaldada por estudios que muestran que los beneficios académicos del preescolar se desvanecen más adelante.

Los niños que asisten a centros preescolares intensivos no tienen mayores habilidades académicas en los últimos grados que aquellos que no asistieron a esos preescolares, según muestran ahora varios estudios.

Sin embargo, la educación temprana puede tener un impacto positivo en el desarrollo social, lo que a su vez alimenta la probabilidad de graduarse de la escuela y la universidad, además de estar asociado con tasas de delincuencia más bajas.

En resumen, asistir al preescolar puede tener efectos positivos en los logros posteriores en la vida, pero no necesariamente en las habilidades académicas.

Demasiada presión académica puede incluso causar problemas a largo plazo. Un estudio publicado en enero de 2022 sugirió que aquellos que asistieron a un preescolar financiado por el Estado con un fuerte énfasis académico mostraron logros académicos más bajos unos años después, en comparación con aquellos que no obtuvieron un lugar.

Esto concuerda con la investigación sobre la importancia del aprendizaje basado en el juego en los primeros años.

Los preescolares basados en el juego tienen mejores resultados que los preescolares más enfocados académicamente, por ejemplo.

Un estudio de 2002 encontró que "el éxito escolar posterior de los niños parece haber sido mejorado por experiencias de aprendizaje temprano más activas e iniciadas por los niños", y que el aprendizaje demasiado formalizado podría haber ralentizado el progreso.

El estudio concluyó que "empujar a los niños demasiado pronto puede ser contraproducente cuando los niños pasan al último grado de la escuela primaria".

De manera similar, otro pequeño estudio encontró que los niños desfavorecidos en EE.UU. que fueron asignados al azar a un entorno más basado en el juego tuvieron menos problemas de comportamiento y deficiencias emocionales a los 23 años, en comparación con los niños que habían sido asignados al azar a un entorno de más "instrucción directa".

Demasiada presión académica puede incluso causar problemas a largo plazo. Un estudio publicado en enero de 2022 sugirió que aquellos que asistieron a un preescolar financiado por el Estado con un fuerte énfasis académico mostraron logros académicos más bajos unos años después, en comparación con aquellos que no obtuvieron un lugar.

Esto concuerda con la investigación sobre la importancia del aprendizaje basado en el juego en los primeros años.

Los preescolares basados en el juego tienen mejores resultados que los preescolares más enfocados académicamente, por ejemplo.

Un estudio de 2002 encontró que "el éxito escolar posterior de los niños parece haber sido mejorado por experiencias de aprendizaje temprano más activas e iniciadas por los niños", y que el aprendizaje demasiado formalizado podría haber ralentizado el progreso.

El estudio concluyó que "empujar a los niños demasiado pronto puede ser contraproducente cuando los niños pasan al último grado de la escuela primaria".

De manera similar, otro pequeño estudio encontró que los niños desfavorecidos en EE.UU. que fueron asignados al azar a un entorno más basado en el juego tuvieron menos problemas de comportamiento y deficiencias emocionales a los 23 años, en comparación con los niños que habían sido asignados al azar a un entorno de más "instrucción directa".

Los estudios preescolares como estos no arrojan luz sobre el impacto de la alfabetización temprana per se, y los estudios pequeños en lugares únicos siempre deben tratarse con cuidado, pero sugieren que la forma en que se enseña es importante.

Una de las razones por las que la educación temprana puede generar resultados sociales positivos más adelante en la vida puede no tener nada que ver con la enseñanza, sino con el hecho de que proporciona cuidado infantil.

Esto significa que los padres pueden trabajar sin interrupciones y proporcionar más ingresos al hogar familiar.

Anna Cunningham, profesora titular de psicología en la Universidad de Nottingham Trent, en Inglaterra, que estudia la alfabetización temprana, argumenta que si un entorno se enfoca demasiado académicamente desde el principio, puede hacer que los maestros se estresen por las pruebas y los resultados, lo que a su vez puede afectar a los niños.

"Por supuesto que no es bueno juzgar a un niño de cinco años por sus resultados", dice.

La ansiedad de los padres acerca de qué tan bien le está yendo a su hijo en la escuela también puede contribuir a esto: según una encuesta encargada por una organización benéfica educativa en el Reino Unido, el rendimiento escolar es una de las principales preocupaciones de los padres.

¿Hay Mejores Resultados con un Comienzo Tardío?

No todo el mundo favorece un comienzo temprano. En muchos países -incluidos Alemania, Irán y Japón- la educación formal comienza alrededor de los seis años.

En Finlandia, a menudo aclamado como el país con uno de los mejores sistemas educativos del mundo, los niños comienzan la escuela a los siete años.

A pesar de ese aparente retraso, los estudiantes finlandeses obtienen puntajes más altos en comprensión de lectura que los estudiantes del Reino Unido y EE.UU. a los 15 años.

De acuerdo con ese enfoque centrado en el niño, los años del jardín de infantes finlandeses están llenos de juegos y sin instrucción académica formal.

Siguiendo este modelo, una revisión de la Universidad de Cambridge de 2009 propuso que la edad escolar formal debería retrasarse a los seis años, dando a los niños en el Reino Unido más tiempo "para comenzar a desarrollar el idioma y las habilidades de estudio esenciales para su progreso posterior", ya que comenzar demasiado temprano podría "presentar el riesgo de mellar la confianza de los niños de cinco años y causar daños a largo plazo en su aprendizaje".

La investigación respalda esta idea de comenzar más tarde. Un estudio de jardín de infantes de 2006 en EE.UU. mostró que hubo una mejora en los puntajes de las pruebas en los niños que retrasaron el ingreso un año.

Otra investigación que comparó lectores tempranos con lectores tardíos encontró que los lectores tardíos alcanzan niveles comparables más adelante, incluso superando ligeramente a los lectores tempranos en habilidades de comprensión.

El estudio, explica el autor principal Sebastian Suggate, de la Universidad de Regensburg en Alemania, muestra que el aprendizaje posterior permite a los niños relacionar de manera más eficiente su conocimiento del mundo, su comprensión, con las palabras que aprenden.

"Tiene sentido", dice. "La comprensión de la lectura es lenguaje, tienen que desbloquear las ideas detrás de él".

"Por supuesto, si pasas más tiempo enfocándote en el lenguaje desde el principio, estás construyendo una base sólida de habilidades que lleva años desarrollar".

"La lectura se puede aprender rápidamente, pero para el lenguaje (vocabulario y comprensión) no hay trucos fáciles", dice Sugate. "Es trabajo duro".

¿Más Vale Pronto queTarde?

En otro estudio que analizó las diferentes edades de ingreso a la escuela, se encontró que aprender a leer temprano no tenía beneficios perceptibles a los 15 años.

La pregunta sigue siendo si la capacidad de lectura no mejora con el aprendizaje temprano, ¿por qué empezar temprano? La variación individual en el gusto y la capacidad de lectura es un aspecto importante.

"Los niños son muy diferentes en términos de sus habilidades fundamentales cuando comienzan la escuela o comienzan a aprender a leer", explica Cunningham.

En su estudio de niños educados por Steiner, que solo comienzan la educación formal alrededor de los siete años, tuvo que excluir al 40% de la muestra porque los niños ya sabían leer.

"Creo que es porque estaban preparados para ello", dice. También descubrió que los niños mayores estaban más preparados "para aprender el proceso de lectura en términos de sus habilidades lingüísticas subyacentes" porque habían tenido tres años adicionales de exposición al lenguaje.

Los estudios también muestran que la capacidad de lectura está más estrechamente relacionada con el vocabulario de un niño que con su edad, y que las habilidades del lenguaje hablado son un alto indicador de las habilidades literarias posteriores.

Sin embargo, sabemos que muchos niños que ingresan a la escuela están atrasados en sus habilidades lingüísticas, especialmente aquellos de entornos desfavorecidos.

Algunos argumentan que la enseñanza formal les permite a estos niños acceder al apoyo y las habilidades que otros pueden adquirir de manera informal en el hogar.

Esta línea de pensamiento es defendida por las autoridades educativas del Reino Unido, quienes dicen que enseñar a leer temprano a los que están atrasados en su idioma hablado es "la única ruta efectiva para cerrar esta brecha [de capacidad lingüística]".

Otros favorecen el enfoque opuesto, de sumergir a los niños en un entorno donde puedan disfrutar y desarrollar su comprensión del lenguaje, que después de todo es fundamental para el éxito en la lectura.

Esto es exactamente lo que un entorno de aprendizaje lúdico ayuda a fomentar.

"El trabajo de la enseñanza es evaluar dónde se encuentran tus hijos y brindarles la enseñanza más adecuada en relación con su nivel de desarrollo", dice Wyse.

La revisión de Cambridge de 2009 se hizo eco de esto y afirmó: "No hay evidencia de que un niño que pasa más tiempo aprendiendo a través de lecciones, en lugar de aprender a través del juego, 'lo hará mejor' a largo plazo".

Cunningham, cuya hija también ha comenzado recientemente a aprender a leer, tiene una visión generosa y tranquilizadora de la edad ideal para leer: "No importa si empiezas a leer a los cuatro, cinco o seis años, siempre y cuando el método que se les enseñe sea un método bueno y comprobado. Los niños son tan resistentes que encontrarán oportunidades para jugar en cualquier contexto".

Entonces, nuestra obsesión con la alfabetización temprana parece ser algo infundada: no hay necesidad ni beneficio claro de apresurarlo.

Por otro lado, si tu hijo está comenzando temprano o muestra un interés independiente en la lectura antes de que su escuela lo ofrezca, también está bien, siempre que haya muchas oportunidades para parar y divertirse en el camino.

Melissa Hogenboom es la editora de BBC Reel. Su libro, The Motherhood Complex, ya está disponible. Puedes seguirla en @melissasuzanneh en Twitter.

Fuente:

BBC News Mundo