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domingo, 1 de junio de 2025

Cómo tener una conversación difícil sobre algo que te afecta (y por qué conviene no evitarla)

 

 

Si la idea de tener que expresar lo que sientes te revuelve el estómago, la psicóloga Kimberley Wilson tiene un plan. 

 

Serie "What's Up Docs?"
BBC, Radio 4

 

¿Cómo le dices a tu amigo que algo que ha estado haciendo te duele? ¿O cómo hablas con tu madre sobre algo espinoso? ¿O pides un aumento de sueldo? ¿O incluso le pides a tu pareja que pruebe algo nuevo en la cama?

Todos, en algún momento, hemos tenido o tendremos algún conflicto, tensión, preocupación o incomodidad que preferiríamos borrar de nuestras vidas.

En muchos casos, lo que se requiere es una buena conversación... y algunas son difíciles.

La naturaleza de la conversación difícil es que no sabes lo que va a pasar, y podría ser malo: te puede hacer sentir vulnerable y expuesto, y es posible que obtengas información que no quieres.

Es por eso que tratamos de evadirlas.

Si sólo pensar en este tipo de conversaciones te revuelve el estómago, no estás solo.

La mayoría evitamos momentos como esos, pero ¿qué tan importante es afrontar nuestros problemas interpersonales de frente?

"Hay una gran cantidad de situaciones difíciles, ¿verdad? Si quieres un ascenso, si estás en una relación y tal vez tu vida sexual ya no es tan buena, si tienes un amigo y las cosas se están poniendo un poco raras o distantes o algo ha cambiado y no sabes qué es, si tu mamá está constantemente criticando tu cuerpo...", le dice a la BBC la psicóloga colegiada Kimberley Wilson.

"Necesitas tener una conversación difícil con esa persona, quien quiera que sea, para que la situación cambie: todo lo que quieres está al otro lado de esa conversación.

"Pero a veces creemos que, si ignoramos el problema, simplemente desaparecerá.

"No es así".

Y eso trae repercusiones.

Cuando no hay honestidad, la relación deja de ser profunda, y al mantener el silencio, se acumula el resentimiento.

El resultado puede ser un estallido, lo cual es mucho más destructivo que una conversación, o un adormecimiento de la relación, pues terminas simplemente dejándola ir.

Eso es una pena, particularmente porque hablar podría cambiarlo todo.

Si la idea de tener esas conversaciones difíciles te repele y estás a punto de dejar de leer, Kimberley Wilson tiene un plan para ayudarte a enfrentarlas.

 

Paso a paso

El plan tiene 10 pasos, y "los primeros tres son de preparación".

"No se trata de lanzarse directamente, sino de cómo nos preparamos psicológicamente.

"El primer paso es pensar en los costos reales del statu quo:

  • Hasta qué punto siento que evitar la conversación está mellando mis valores de honestidad y autenticidad.
  • Cómo el evitar la conversación está afectando otras cosas en mi vida.
  • Cómo al no demostrarme coraje a mí mismo, me estoy impidiendo crecer y ser más valiente de otras maneras".

Piensa que al no expresar lo que sientes, de cierta manera estás diciéndote que no eres una persona valiosa, que no consideras que vale la pena defender tus sentimientos, ni valoras la honestidad, o tus metas, o a ti mismo.

En otras palabras, la incomodidad imaginada de la conversación es más importante que el malestar real que estás sintiendo. 

¿Cómo hacerlo? Planeando, preparándose y concientizándose de los beneficios, incluso si las cosas no resultan bien. 

 

"El paso #2 es: Haz lo contrario. Piensa en los beneficios: ¿Qué podrías lograr con esa conversación?", plantea Wilson.

"Ten en cuenta que los beneficios puede que sean solo para ti. Eso es muy importante, porque a menudo una de las razones por las que posponemos estas conversaciones es que pensamos que no tiene sentido porque no puedes cambiar a la otra persona.

"El secreto es que ese no es el punto.

"El propósito importante de la gran conversación es demostrarte a ti mismo que eres alguien a quien vale la pena defender. Tal vez no consigas lo que quieres de la otra persona, pero sí lo que quieres de ti mismo.

"Posiblemente te quedará la sensación de que efectivamente puedes hacer cosas difíciles: tuviste la conversación que te parecía imposible, y si pudiste hacer eso, ¿de qué más serás capaz?

"Y a menudo, incluso si la otra persona no puede o no está dispuesta a cambiar, te respetará más por ser tú mismo", indica la psicóloga.

El paso #3 es hacer un análisis del costo-beneficio.

"Mira tus dos listas y piensa si vale la pena", explica.

"No hace falta que vayas por el mundo teniendo todas y cada una de las conversaciones difíciles.

"Tenemos una cantidad finita de energía y tenemos una cantidad finita de relaciones, y la idea es poner el esfuerzo donde tiene que ir".

Si decides que, al fin y al cabo, no vale la pena, perfecto.

Si consideras que es necesario hablar, hay otros 7 pasos que te pueden ayudar. 

 

Tenemos que hablar

El paso #4 es pedir apoyo.

"Habla con un amigo u otro ser querido y dile: 'Estoy a punto de hacer esto que me parece realmente aterrador o desalentador. ¿Puedo contar con tu apoyo?'.

"Es bueno saber que hay alguien a tu lado".

El siguiente paso es iniciar la conversación.

 

 
Recuerda que si tú estás nervioso, la otra persona también.
 
  
"Es el más difícil", apunta Wilson.

"De hecho, hay varios ejemplos de gente haciéndolo muy mal, a menudo usando la que podría ser una de las peores frases del lenguaje humano: 'Tenemos que hablar'".

Da hasta escalofríos, así como "necesito decirte algo".

"Te provoca una sensación horrible porque está repleta de ambigüedad, y a la mente humana no le gusta la ambigüedad", sostiene la experta.

Ese vacío de certeza tendemos a rellenarlo con nuestros peores miedos: me van a gritar, me odian, se viene alguna catástrofe.

"Así que nunca, nunca, nunca empieces una conversación con frases como esas".

La psicóloga sugiere aprovechar la tecnología moderna.

"Ayuda, porque puedes enviar un mensaje, diciendo algo como: 'He estado pensando en nuestra relación, y realmente quiero estar lo más cerca posible. ¿Estarías dispuesto a conversar? ¿Cuándo funcionaría para ti en la próxima semana?'.

"Así que le estás dando a la persona un aviso, estás pidiendo un tiempo en un futuro cercano, y les estés dando una opción.

"Y en ese momento pueden decir que no. Pueden decir que en realidad no están interesados en hablar".

Pero si se niegan a hablar contigo, ¿no es algo terrible?

"No tanto", opina Wilson, "porque si dicen que no, entonces todavía puedes decirte a ti mismo algo realmente importante: 'lo intenté. Di ese paso'. En todo caso, obtienes los beneficios del coraje y el esfuerzo.

"Y luego puedes hacer la pregunta de seguimiento: ¿Por qué no? Y si te dicen que sencillamente no pueden o quieren hacerlo, no hay problema, pues al menos ya saben que algo está pasando".

La ventaja es que no tienes que seguir fingiendo.

Así no se dé la charla, "hay un poco más de realidad y un poco más de honestidad en lo que está pasando".

Y puedes reevaluar la relación y tomar una decisión.

"¿Continúo dirigiendo mi energía, mi inversión y mi afecto hacia esta persona, o puedo redirigirla hacia quienes están más interesados en tener una relación real conmigo?

"El solo intentar tener la conversación te da opciones".

Ahora, si la persona está dispuesta a hablar contigo... 

 
El consejo de la psicóloga: escribir. 
 
 
Paso #6: prepararse.

"Cuando estamos en una situación emocionalmente tensa, es probable que nos sintamos ansiosos y cuando nos invade la ansiedad, la parte de nuestro cerebro que controla los impulsos, la planificación, el pensamiento y la razón, se apaga.

"Tienes que prepararte para eso".

Wilson señala que algo muy útil en estas situaciones es escribir lo que quieres decir, y no sólo como guía en caso de que te sientas abrumado y pierdas el hilo, sino como una carta que le podrías dar a la otra persona.

"Tenemos que tener en cuenta los sentimientos de la otra persona. Puede que también esté nerviosa e incluso que la hayas tomado por sorpresa, pues no tenía ni idea de lo que estabas sintiendo".

Si le puedes dar lo que escribiste, esa persona puede leerlo cuando esté más tranquila, y tener tiempo para asimilar y procesar todo.

Y así, inexorablemente, llegamos al momento de tener la conversación.

 

El temido paso #7

Ahora sí vas a tener la conversación, y la psicóloga sugiere que sea en persona, si es posible.

"Una de las razones por las que tenemos rostros tan expresivos es porque la comunicación no verbal es muy importante, y gran parte de los matices y la ternura se pueden perder cuando están escritos".

Recomienda además volver a hablar del tema.

"No esperes resolver todo en una sesión de media hora.

"Cuando la adrenalina baja, ambos pueden asimilar lo dicho, y tienen la oportunidad de darle sentido a lo que está sucediendo. Así que siempre sugiero tener una semana entre la parte 1 y la parte 2 de la conversación.

"Esencialmente, esos son los últimos pasos, es decir, 8, 9 y 10", que son... 

Hay unas conversaciones difíciles muy delicadas, como aquellas en las que lo que quieres expresar es tu preocupación por el bienestar de un ser querido. 

 

#8. Dale tiempo a la otra persona para pensar y responder.

Puede que la otra persona no supiera que te sentías así o que estuviera abrumada por las emociones. Aunque quieras respuestas o explicaciones, es justo complacerla. Muestra curiosidad por su punto de vista.

#9. Recuperar y regular

Las emociones afectan físicamente al cuerpo y es probable que esta sea una conversación intensamente emotiva. No planees hacer nada después. Despeja tu agenda y haz espacio para actividades que te ayuden a reducir tus niveles de estrés y emoción, como caminar por la naturaleza, escribir en un diario o simplemente dormir.

#10. Retoma la conversación

No esperes resolver tu problema en una sola sesión. La otra persona sentirá muchas emociones y también necesitará tiempo para recuperarse y procesar la conversación.

Quizás podrías esperar una semana y luego enviarle un mensaje como: "¿Te parece bien que tengamos otra conversación?".

Entonces, no se trata de buscar conflictos en tu vida, perseguir retazos de antagonismo, confrontar a cada persona que se oponga a ti de alguna manera.

Pero hay relaciones que realmente importan, y resolver asuntos problemáticos requiere tiempo, esfuerzo y, en algunos casos, comprensión.

Unas de las más delicadas de esas conversaciones difíciles son las que tienes con seres queridos que de alguna manera se están haciendo daño a sí mismos.

"Si estuviera preocupada por alguien, esencialmente seguiría los mismos pasos. La diferencia es que necesitas más paciencia porque puede ser que en ese momento no sean capaces de tolerar o siquiera escuchar lo que tienes que decir.

"Lo importante es que eso se alojará en el fondo de sus mentes para cuando estén listos, y entonces sabrán que te preocupas por ellos y que los quieres tanto que tuviste la valentía de hablarles para decirles básicamente que los amas.

"No hay soledad más grande que sufrir y pensar que nadie se ha dado cuenta".

Hablar de lo que nos preocupa "puede acercarnos de una manera mucho más real, y eso se convierte en una base para un poco más de honestidad, un poco más de autenticidad, un poco más de introspección, y tal vez un poco más de generosidad si esas situaciones se vuelven a presentar", concluye Kimberley Wilson.

"Ese es el poder de la conversación difícil".

 

*Este artículo es una adaptación del episodio Difficult Conversations de la serie What's Up Docs de la BBC. Si quieres escucharlo, haz clic aquí

 

Fuente: Conversación Difícil 

 

 

domingo, 23 de marzo de 2025

Un teléfono en nuestro destino

Una increíble casualidad, y precisamente lo que necesitaban

Por Thom Hunter
 

MI ESPOSA LISA y yo publicábamos con grandes trabajos en un pequeño periódico semanal. Yo escribía y ella vendía anuncios.
A menudo trabajábamos hasta pasada la medianoche, mientras el pueblo, incluidos nuestros hijos, dormía. 

Una de esas noches nos metimos en la cama tardísimo, para levantarnos unas horas después. Me comí un plato de cereal y bebí un refresco grande, y luego emprendí el viaje a la capital del estado, pues tenía que ir a la imprenta. Lisa vio que nuestros cinco hijos se vistieran, y mandó a los tres mayores a la escuela con las bolsas del almuerzo. Yo estaba tan cansado que no debí haber conducido, y mi esposa estaba tan cansada que no debía haber hecho nada.

“La temperatura es de 21 grados centígrados, y el sol brilla en todo su esplendor״, dijo alegremente un locutor por la radio. “¡Otro hermoso día!״ No le hice caso.

Pero de lo que sí tuve que hacer caso fue de las consecuencias de beber un refresco grande. Me di cuenta de que no llegaría a tiempo a la ciudad, así que me detuve en una parada de descanso, a unos cuantos kilómetros de la casa.

Mientras tanto, Lisa, molida como estaba, empezó a llamar a las empresas de servicios para explicar nuestro atraso en los pagos y suplicar que se nos diera un día más de agua caliente y aire acondicionado.
Buscó el número de la compañía de luz y lo marcó… o al menos creyó que lo hacía.

Al bajar del auto en la parada de descanso oí sonar el teléfono público. Yo era la única persona que estaba ahí, pero de todos modos miré a todos lados.

Pensé que tenía que ser el más equivocado de todos los números equivocados. Después me escuché a mí mismo decir: ¿Por qué no? Así que caminé hacia el teléfono y levanté el auricular.

ꟷHola ꟷdije. 
Silencio. Luego, un grito:
ꟷ¿Thom? ¿Qué diablos estás haciendo en la compañía de luz?
ꟷ¿Lisa? ¿Por qué llamas a un teléfono de la carretera? 

Pasamos por toda una gama de exclamaciones, desde: “¡No lo puedo creer!״ hasta “¡Esto es algo en verdad sobrenatural!״

Seguimos hablando. A las exclamaciones siguió la conversación; una charla real, sin prisas y sin interrupciones… la primera en mucho tiempo. Hablamos incluso de la cuenta de luz. Le aconsejé a Lisa que durmiera unas horas, y ella me dijo que usara el cinturón de seguridad y que tomara menos refresco.

Aun así, yo no quería cortar la comunicación. Habíamos compartido una experiencia maravillosa. Los números de la compañía de luz y del teléfono público diferían sólo por un dígito, pero el hecho de que yo estuviera allí cuando Lisa llamó había sido tan improbable que se lo atribuimos a Dios. Él sabía que esa mañana cada uno de nosotros necesitaba, más que nada en el mundo, escuchar la voz del otro. Él nos puso en contacto.

Aquel telefonazo fue el principio de un cambio sutil en nuestra familia. Ambos nos preguntamos cómo era posible que nos hubiéramos enfrascado tanto en nuestro trabajo que dejáramos que una desconocida acostara a nuestros hijos. Y cómo había podido yo sentarme a desayunar sin decir siquiera buenos días. 

Dos años después ya habíamos dejado atrás el negocio que dominó a tal grado nuestra vida, y yo tenía un empleo nuevo… en la compañía de teléfonos. Que nadie me diga ahora que Dios no tiene sentido del humor.

 

Condensado de Those No-So-Still Small Voices״, © 1993 por Thom Hunter, Publicado por Navpress, de Colorado Springs, Colorado.

Revista Selecciones del Reader’s Digest, Tomo CIX, Número 653, Año 55, Abril de 1995, págs. 41-42, Reader’s Digest Latinoamérica, S.A., Coral Gables, Florida, Estados Unidos



Nota.- 21 grados centígrados = 69,8 grados Fahrenheit.

viernes, 31 de enero de 2025

7 de los errores más comunes que cometemos a la hora de hablar y escribir en español

 Por Redacción

 HayFestivalCartagena@BBCMundo

 

"Ola ke ase".

Si recibes un mensaje así puedes tener varias cosas por seguro, como que quien lo escribe tiene confianza contigo y que pertenece a la generación millenial.

La frase, que originalmente era parte de un meme con una divertida llama con ojos chuecos, es posiblemente la primera con evidentes errores que se hizo viral.

Y está más o menos claro que, quien la escribe, sabe que hay varias faltas de ortografía —"Hola, ¿qué haces?" sería la frase correcta—.

Pero hay otros errores gramaticales que también son virales, solo que se han colado en nuestro día a día sin ser parte de un meme.

Hablamos con Mónica Helguera, más conocida en redes como "La Profe Mónica", licenciada en Lengua Castellana y que hoy se dedica a la creación de contenido educativo.

Con ella vimos algunos de los errores más comunes que cometemos en español, tanto a la hora de escribir como de hablar.

 

1. El verbo Haber 

Si pudiéramos hacer un ranking de verbos golpeados y vilipendiados por los hispanohablantes, el verbo haber se llevaría el primer premio.

Es uno de los más usados y, tal vez por eso, con el que mayores errores se cometen.

"Tiene una situación muy compleja este verbo. Puede funcionar como principal y como auxiliar y, a la vez, puede acompañar incluso a dos verbos al mismo tiempo".

Esto, sin duda, puede generar mucha confusión.

En primer lugar, haber, como verbo auxiliar, se emplea para formar los tiempos compuestos. Para ello, se combinan todas las formas simples de haber con el participio terminado en -o del verbo que se esté conjugando: ha comprado, hemos querido, había venido.

Aquí viene uno de los primeros errores, que es usar la forma habemos, arcaica, para formar la primera persona del plural.

❌ Habemos visto a tu hermano.

✅ Hemos visto a tu hermano.

 

Su otro uso, como verbo principal es, a la vez, impersonal. Es decir, es un verbo que se emplea generalmente en la tercera persona de singular y, en este caso, denota la presencia o existencia de algo, como en la frase "hay pan".

En este caso, los errores son tratar de hacer una concordancia entre el verbo y el sujeto que no tiene cabida. "Es complejo pensar en que un verbo no se pueda pluralizar, siendo que acompaña a un sujeto en plural, pero en este caso, es un error", apunta Helguera.

❌ Habían varias niñas.

✅ Había varias niñas.

Recientemente se hizo viral otro meme y, en algunos casos, el verbo haber aparecía con este error:

❌ Cuando sea millonaria, no diré nada, pero habrán señales.

✅ Cuando sea millonaria, no diré nada, pero habrá señales.

Con el uso impersonal del verbo haber en presente también aparecen errores en el modo de escribirlo. Se han visto "ay", "hai" o "ahí" donde se escribiría "hay". Una frase clásica que se suele enseñar para diferenciar el cómo suena de cómo se escribe es la siguiente:

Ahí hay un hombre que dice ¡ay!

Ahí - adverbio de lugar.

Hay – la forma impersonal del verbo haber en presente.

¡Ay! – interjección para expresar muchos y diversos ánimos, desde dolor hasta alegría.

El cuarto de los errores con este verbo es quizás el más curioso y bastante repetido y nace por una confusión en la pronunciación. Veamos.

❌ Haber si nos vemos.

✅ A ver si nos vemos.

En este caso, se confunde el verbo auxiliar en infinitivo, haber, con la secuencia constituida por la preposición a y el infinitivo verbal ver.

 

2. Palabras Homófonas 

¿Qué son palabras homófonas? Pues que se pronuncian igual, pero se escriben diferente.

Y aquí empiezan grandes confusiones que llevan a errores, por ejemplo:

La confusión entre as/has/haz.. Y sí, aquí tenemos otra vez un ejemplo que incluye al verbo haber.

¿Has buscado a ese as del fútbol? Búscalo. Haz lo que te digo.

Has - forma correspondiente a la segunda persona del singular del presente de indicativo del verbo haber.

As – uno de las cartas de la baraja o una persona que sobresale de manera notable.

Haz - forma de imperativo correspondiente al pronombre tú del verbo hacer.

"Sobre todo en la diferencia entre has y haz, siempre trato de explicarlo del modo más sencillo para que la gente lo entienda. Y suelo hacerlo pidiendo a la gente que se fije en el participio. Si hay una palabra que sigue a ese 'has' o 'haz' y se observa que termina en ado, ido, to, so y cho (como en borrado, comido, roto, impreso y dicho), me va a indicar que la palabra previa es has (has dormido, has comido, has roto, has impreso, has dicho)", señala Mónica Helguera.

Otro modo de distinguir entre has y haz es ver que este último indica una orden.

Otras palabras que suelen confundirse porque suenan igual son vaya, baya y valla.

Vaya para la valla a recolectar bayas.

Vaya – Tercera persona del imperativo del verbo ir.

Valla – Cercado o muro.

Bayas – Un tipo de fruto.

 

Otro ejemplo de palabras homófonas son allá, haya, halla y aya.

Halla este detalle: allá, al lado del árbol, que es una haya, están los niños con su aya.

Halla – Segunda persona del singular del presente del verbo hallar, que significa encontrar.

Allá – Adverbio demostrativo que lugar.

Haya – Un tipo de árbol.

Aya – Persona encargada de cuidar niños.

Otro problema con la palabras homófonas son aquellas que van con v o con b, sonidos ambos que cada vez menos personas hispanohablantes distinguen al pronunciarlos, pero que en origen son diferentes: la primera es labiodental y la segunda, bilabial.

"No se acostumbra a diferenciar la b de la v por pronunciación. Entonces, hay palabras que pueden ser complejas y se cometen errores al escribir, por ejemplo entre bello (hermoso) y vello (pelo), hierba (planta pequeña) o hierva (del verbo hervir); botar (de titar algo a la basura o dar saltos) y votar (emitir un voto)”, explica Helguera.

 

3.  Un caso especial de homofonía: la z, la c y la s

“En España hay algo particular y es que, el que exista la pronunciación de la z ayuda muchísimo”, dice Helguera.

Con excepción de las Islas Canarias, algunas zonas de Andalucía y Extremadura, en España se hace una distinción clara entre el sonido z y s.

No ocurre así en América Latina. Y, claro, esto a veces lleva a confusión cuando escribimos y podemos confundir dos sonidos (z y s) con tres grafías distintas: z, s y c.

 

❌Peresa

✅ Pereza

❌Sapato

✅ Zapato

❌Pes / Pesesito

✅ Pez / Pececito

“No, no es fácil. Yo entiendo la complejidad de esta norma y de lo complicado de aplicarla. Pero, para escribirlo de modo correcto, toca eso, mirar la norma”, apunta.

Aquí puedes revisar las reglas de la Real Academia de la Lengua para saber cuándo escribir s, z o c.

 

4.  Una "s" que se cuela donde no va...

Si eres de quienes dice: "¿Comistes paella?" o entona la canción de Gilda así: "Fuistes mi vida, fuistes mi pasión; Fuistes mi sueño, mi mejor canción; Todo eso, fuistes, pero perdistes", que sepas que andas metiendo una "s" de más.

Y es un error muy común.

La segunda persona del singular (tú) del pretérito perfecto simple del indicativo (fuiste, hiciste, comiste, perdiste, caíste, viste, metiste, etc.) nunca termina en -s.

El problema es que suele confundirse porque en casi todas conjugaciones y tiempos verbales, la segunda persona del singular sí termina en s, como en comes, comías, comerás, comerías, comieras.

 


5. Por qué, porque, por qué, por que

Es muy común confundir tantos porqués y acabar escribiendo junto lo que va separado y al revés.

“Para poder enseñar esto a alguien, sus diferencias y cómo escribirlos correctamente, es importante saber cómo se usa cada uno de ellos”, explica la Profe Mónica.

 

Por qué

Introduce oraciones interrogativas y exclamativas, tanto directas como indirectas:

¿Por qué te comiste mi arepa?

No comprendo por qué te comiste mi arepa.

No sabía por qué dejó de hablarme.

¡Por qué calles más bonitas pasamos!

Por que

Puede, por un lado, ser la preposición por + el pronombre relativo que.

Este es el motivo por (el) que te llamé.

Y, por otro, la preposición por + la conjunción subordinante que.

Al final optaron por que no se presentase.

Están ansiosos por que empecemos a trabajar en el proyecto.

Porque

Puede usarse con dos valores para introducir oraciones subordinadas que expresan causa. En este caso, un truco para saber si se escribe así, es que podemos sustituirlo por “puesto que” o “ya que”.

Me comí la arepa porque tenía ganas.

También se emplea como encabezamiento de las respuestas a las preguntas introducidas por la secuencia por qué:

—¿Por qué te comiste mi arepa? —Porque tenía ganas.

Porqué

Es un sustantivo masculino que significa ‘causa, motivo o razón’ y se escribe con tilde por ser palabra aguda terminada en vocal.

No comprendo el porqué de tu actitud [= la razón de tu actitud].

Todo tiene su porqué [= su causa o su motivo].

 

6. Signos de Puntuación 

De más o de menos, los signos de puntuación son otros de los grandes vituperados en la lengua española.

“He visto letreros que dicen ¡¡¡¡¡¡Gratis!!!!!! Con montón de signos de exclamación, como para ser más expresivo. Y no es necesario. Lo correcto es uno que cierra y otro que abre, aunque a veces pueden ponerse tres. No hay manera de expresar más con más de 3 signos de admiración. Tampoco con tantos signos de interrogación”, explica Mónica Helguera.

“También observo en general un miedo al punto y un amor por la coma. No es “buenas tardes a todos, cómo están, vengo a presentarles mi libro de ortografía”. Sería Buenas tardes a todos. ¿Cómo están? Vengo a presentarles mi libro de ortografía”.

¿Un truco para saber cuándo poner una coma o un punto? La entonación. Si suena a idea que ya finaliza, punto. Si la continuamos, una coma.

 

7. Un caso especial en la puntuación: la coma del vocativo 

De todas las grafías de puntuación, quizás la más denostada, casi absolutamente olvidada, es la coma del vocativo.

"Es la coma más compleja, yo creo. Se llama vocativa porque hace alusión a un llamado al sujeto", explica la profesora Helguera.

¿Cómo podemos distinguirla y ponerla?

“Si yo voy a decir algo sobre María, no pongo coma. En cambio, si yo le digo algo a María, ahí pongo coma”.

Veamos.

María barre – Digo que María está barriendo.

María, barre – Le digo a María que se ponga a barrer.

También se usa cuando saludamos o nos dirigimos a alguien:

Buenos días, Carlos.

Feliz cumpleaños, Ana María.

Mis condolencias, Antonia.

Y, como el chiste que circula en internet, es una coma que puede salvar vidas, porque no es igual decir

Es hora de comer niños - El menú son los niños.

Es hora de comer, niños - Se llama a los niños para que vayan a comer. 

 

Fuente: 7 de los errores más comunes en español


Nota: He añadido por razón didáctica algunas negritas y cursivas para que se distingan mejor las palabras homófonas en el texto.