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jueves, 9 de julio de 2026

Cómo 5 minutos de ejercicio al día pueden mejorar y alargar nuestras vidas


Por Melissa Hogenboom*
Corresponsal senior de Salud de la BBC

 

Unos pequeños aumentos en la actividad física como parte de nuestra vida cotidiana pueden aportar beneficios a largo plazo para nuestra salud.

Algunas mañanas me cuesta mucho salir a correr, pero me obligo a hacerlo porque sé que me sentará bien.

El efecto protector que el ejercicio puede tener no solo en el cuerpo, sino también en nuestro cerebro, la memoria y el bienestar general es algo de lo que he hablado mucho con los investigadores últimamente.

Pero lo que también ha quedado claro es que no necesitamos hacer entrenamientos intensos para ver los beneficios.

Una nueva investigación muestra que incluso pequeños aumentos en la actividad pueden tener un impacto poderoso en la salud y la longevidad.

Sólo cinco minutos de actividad moderada al día —como caminar a paso ligero, montar en bicicleta o subir escaleras— podrían prevenir alrededor de una de cada diez muertes prematuras, lo que podría ayudar a millones de personas a vivir más tiempo.

Aunque esto no significa que con solo cinco minutos de ejercicio sea suficiente para garantizar que te mantengas sano, sí es un indicio de que, en comparación con no hacer nada, este pequeño aumento de la actividad física puede aportar mejoras a la salud general.

Para quienes ya son bastante activos o están relativamente en forma, hacer cinco minutos más de ejercicio tendrá un efecto menor.

Pero demuestra el poder que tiene realizar incluso sólo algunas formas muy básicas de ejercicio.

"La actividad física es algo realmente beneficioso para prevenir altos índices de estrés y de agotamiento", dice Nicole Logan, profesora adjunta de kinesiología de la Universidad de Rhode Island en Estados Unidos.

"Sabemos que la función física, la fuerza muscular, la calidad muscular y la fortaleza ósea son predictores realmente fiables de la mortalidad en etapas avanzadas de la vida", afirma.

"Por lo tanto, se trata de vivir más tiempo y de vivir de forma más sana durante más tiempo".

Las actividades de fortalecimiento muscular son beneficiosas para nuestra salud y longevidad.

 

Aumentar la esperanza de vida

La nueva investigación consistió en un análisis a gran escala de datos de 150.000 adultos de Reino Unido, Estados Unidos y Escandinavia.

"Fue sorprendente ver que cambios tan pequeños en la actividad física, de tan solo cinco minutos al día, pudieran tener un impacto tan grande en la reducción del riesgo de mortalidad prematura", dice Ulf Ekelund, autor principal de la investigación y profesor de actividad física y salud en la Escuela Noruega de Deporte.

Ekelund señala que los resultados revelan los beneficios para la salud de hacer cinco minutos de ejercicio en el conjunto de la población, más que a nivel individual.

Los adultos deben seguir esforzándose por cumplir la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada a la semana, indica Ekelund.

Pero el estudio muestra que quienes tengan dificultades para ir al gimnasio o apuntarse a un club deportivo pueden beneficiarse igualmente de incorporar más movimiento a sus vidas.

También se descubrió que reducir la inactividad es beneficioso.

Reducir el tiempo diario que se pasa sentado en 30 minutos se asoció a una reducción del 7% de la mortalidad prematura en toda la población.

Esto es especialmente importante porque la inactividad física es una de las principales causas de enfermedades crónicas y muerte prematura.

Ekelund afirma que la constancia es clave. "Empieza poco a poco y aumenta gradualmente la cantidad", aconseja.

"La actividad debe adaptarse a las preferencias y capacidades de cada persona".

Las sesiones breves de ejercicio pueden repartirse a lo largo del día como parte de tu rutina habitual.

 

Pequeñas dosis de ejercicio 

El estudio se suma a muchos otros que demuestran que los beneficios a largo plazo del ejercicio para la salud no requieren que cambiemos radicalmente nuestro estilo de vida.

El simple hecho de incorporar el movimiento a nuestra vida diaria puede tener un efecto de gran impacto.

También se ha demostrado que las actividades de fortalecimiento muscular son beneficiosas.

Un estudio estadounidense demostró que las personas de entre 60 y 70 años que combinan el ejercicio aeróbico con actividades de fortalecimiento muscular viven más tiempo y tienen un menor riesgo de muerte en comparación con aquellas que no hacen ejercicio.

Otros trabajos recientes muestran que "el ejercicio en pequeñas dosis", que consiste en breves ráfagas de actividad repartidas a lo largo del día, puede mejorar la salud cardíaca.

Un amplio análisis de las investigaciones existentes reveló que, entre los adultos mayores, también contribuye a la resistencia muscular.

La aceptación fue elevada, ya que más del 82% de los participantes continuaron participando, probablemente porque el ejercicio breve es fácil de "integrar en las rutinas diarias", señalan los autores.

A diferencia de una sesión de gimnasio, estas pequeñas sesiones pueden repartirse a lo largo del día como parte de tu rutina habitual.

Esto puede incluir cualquier actividad que acelere tu ritmo cardíaco, ya sea pasar la aspiradora enérgicamente, bailar al son de una canción en la cocina o subir y bajar las escaleras más rápido de lo normal.

Como explicó Marie Murphy, profesora de ejercicio y salud en la Universidad de Ulster (Reino Unido), en el pódcast Just One Thing de la BBC, las pequeñas dosis de ejercicio aumentan la frecuencia con la que estimulamos nuestro metabolismo.

"Al terminar de hacer ejercicio, nuestro metabolismo sigue funcionando un poco más rápido mientras nos recuperamos", explica. "El motor metabólico sigue en marcha".

 
Lo ideal es sumar cualquier actividad que acelere el ritmo cardíaco.
 
 
Beneficios del hábito 
 
Las investigaciones muestran que las personas responden positivamente cuando se hacen más conscientes de los beneficios para la salud de los ejercicios en pequeñas dosis, y que esto podría ayudar a superar las barreras para hacer ejercicio.

Unas simples indicaciones pueden marcar la diferencia. Los carteles que animan a la gente a subir por las escaleras en lugar de usar el ascensor o la escalera mecánica, por ejemplo, pueden hacer que más personas lo hagan.

Según Amanda Daley, profesora de medicina conductual en la Universidad de Loughborough, en Reino Unido, son estos pequeños cambios los que generan un cambio significativo con el tiempo.

"Tenemos formas inconscientes de hacer las cosas que hacen que seamos más propensos a realizarlas", dice. "Subes por las escaleras porque es lo que has aprendido. Es un hábito".

Del mismo modo, Daley sugiere que una forma sencilla de reducir el sedentarismo es estacionar el auto al menos a cinco minutos de tu destino.

Llama a este tipo de enfoque "actividad en pequeñas dosis".

Ella y sus colegas descubrieron en un pequeño estudio que los participantes se mostraban receptivos a la idea, ya que les resultaba más fácil de poner en práctica que sesiones de ejercicio más prolongadas.

Tomemos como ejemplo caminar. Podemos beneficiarnos de dar menos pasos al día de lo que se suele creer, tal y como ha informado anteriormente la BBC.

Un estudio sobre el recuento de pasos reveló que dar entre 2.517 y 2.735 pasos al día reduce el riesgo cardiovascular en 11%, en comparación con dar sólo 2.000 pasos.

En cuanto a cómo hacer ejercicio, hay numerosas opciones.

Podrías practicar escalada, apuntarte a una clase de baile o probar algo un poco más vigoroso, como el entrenamiento por intervalos de alta intensidad, que puede mejorar el control de la glucemia y la presión arterial, además de reducir la grasa corporal.

A mí, desde luego, me han dolido los brazos al llevar la compra a casa en lugar de tomar el auto. Pero parece que ese malestar puede merecer la pena.

Así que la próxima vez que estés esperando a que hierva la pasta o viendo la tele, quizá podrías incluir una serie de sentadillas, patadas o flexiones.

Estas pequeñas dosis de ejercicio suman. Sin duda, son "bocados" de ejercicio por los que nunca tendrás que sentirte culpable.

*Melissa Hogenboom es autora de Breadwinners (2025) y The Motherhood Complex. En Instagram es melissa_hogenboom.

 

Fuente: 5 minutos de ejercicio 

 

 

miércoles, 6 de octubre de 2021

Los hallazgos del mayor estudio sobre ejercicio y estado físico jamás realizado

Redacción

BBC News Mundo

 

 
Hacer ejercicios intensos es más eficiente que dedicar más horas a hacer ejercicios leves.


Los beneficios de la actividad física son ampliamente conocidos por la ciencia. Sin embargo, la relación entre los diferentes tipos de ejercicio (más ligero, más intenso, aeróbico o no) y la mejora en la condición física aún no se comprenden completamente.

Para ahondar en este conocimiento, investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston (EE.UU.) realizaron un gran estudio con más de 2.000 participantes, el mayor jamás hecho con el objetivo de comprender esta relación.

El buen estado físico tiene una gran influencia en la salud y está asociado con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular.

Publicado en el European Heart Journal, el estudio encontró que el ejercicio intenso mejora el estado físico más que la actividad física ligera, como caminar 10.000 pasos diarios (distribuidos a lo largo de la jornada).

El ejercicio intenso es tres veces más efectivo para mejorar el estado físico que simplemente caminar y 14 veces más efectivo que simplemente disminuir la inactividad diaria (como levantarse para cambiar de canal de televisión, subir escaleras en lugar del ascensor, etc.).

La conclusión puede parecer obvia, pero de hecho hay una serie de detalles que han sido indagados a profundidad por la investigación, realizada y dirigida por el equipo del profesor de cardiología de la Universidad de Boston, Matthew Nayor.

Por ejemplo, ¿puede una persona que pasa todo el día sentada en la oficina compensar este tiempo sedentario haciendo ejercicio más intensamente después del trabajo? ¿Cómo se compara la salud de esta persona con la de alguien que tiene un trabajo donde hay más actividad física pero no hay ejercicio más allá de eso?

También había incertidumbre acerca de si la cantidad de pasos dados por día (contados con contadores de pasos) realmente hacía alguna diferencia en la condición física. La conclusión es que sí lo hacen en todos los géneros, grupos de edad y condiciones de salud, lo que confirma que mantener la actividad durante todo el período el día es beneficioso para todos.

Los investigadores también encontraron que las personas que tienen un número de pasos por día más alto que el promedio y que se ejercitan más intensamente durante un período corto también tienen un estado físico por encima del promedio, independientemente del tiempo que hayan estado sentados.

En otras palabras, aparentemente es posible compensar el daño causado por un estilo de vida sedentario a lo largo del día con un aumento de la actividad física y del ejercicio en otros momentos.

La investigación también indagó sobre cómo el cuerpo responde a diferentes intensidades de actividad física durante el inicio, la mitad y el punto máximo de un ejercicio.

Los investigadores ya esperaban encontrar entre los resultados el hecho de que el ejercicio más intenso promueve una mejora en el rendimiento durante la actividad máxima.

Pero también encontraron que el ejercicio de alta intensidad también es más beneficioso que caminar a paso ligero para mejorar la capacidad del cuerpo para comenzar y mantener niveles más bajos de actividad.

Según Nayor, quien dirigió la investigación, otra pregunta fue cuáles son los impactos de los hábitos pasados relacionados con la salud física y el nivel de bienestar de una persona en el presente.

"Descubrimos que los participantes con altas tasas de actividad al principio, pero bajos niveles de actividad unos 8 años después, tenían niveles equivalentes de aptitud física. Esto sugiere que quizás haya un 'efecto memoria' de actividades físicas pasadas que se reflejan en el actual índice de aptitud física", dice Nayor en un artículo sobre la investigación publicado por la Universidad de Boston y el Foro Económico Mundial.

  

La Importancia de las Actividades Físicas Ligeras 

Matthew Nayor señala que si bien la conclusión es que las actividades más intensas son mejores para el acondicionamiento físico, esto no significa que las actividades ligeras sean innecesarias.

"Nuestro estudio confirmó que la actividad ligera también mejora el estado físico. Y esto es especialmente importante para las personas mayores o para las personas que tienen condiciones médicas que les impiden realizar actividades más intensas", dice en el artículo.

Agrega que si su objetivo es mejorar su estado físico, resulta tres veces más efectivo hacer al menos un ejercicio más moderado o intenso que simplemente ser una persona que camina mucho, por ejemplo.

Contar los pasos que se dan durante el día no es tan efectivo como el ejercicio intenso, pero es mejor que no hacer nada.

 

Ejercicio Intenso

Los investigadores utilizaron definiciones establecidas en otros estudios como base para su trabajo reciente. Según esos parámetros, caminar entre 60 y 99 pasos por minuto es un ejercicio ligero, caminar entre 100 y 129 pasos por minuto es moderado y por encima de 130 pasos por minuto es intenso.

Sin embargo, en el artículo publicado por la Universidad de Boston, Nayor señala que es posible que la velocidad deba ser mayor en las personas más jóvenes.

La US Fitness Guide recomienda entre 2:30 horas y 5 horas de ejercicio moderado por semana y entre las 1:15 horas y 2:30 horas de ejercicio intenso en el mismo período.

 

Fuente:

Ejercicio y Estado Físico 

miércoles, 2 de agosto de 2017

Qué son el dolor bueno y el dolor malo al hacer ejercicio y cómo los puedes identificar

 Por Redacción BBC Mundo


Sin dolor no hay ganancia.
Así suelen explicar los preparadores físicos o entrenadores personales las molestias que sienten las personas tras someterse a una rutina de ejercicios de alta intensidad.
Es un dolor que en el mundo de la actividad física o fitness lo califican de bueno dados los beneficios que produce al cuerpo pero, que si no se tiene cuidado, puede fácilmente transformarse en un dolor malo.
El problema está en saber identificar cuándo se siente el primero y en qué momento se convierte en el segundo.
"Es complicado en algunas ocasiones diferenciar el uno del otro", le reconoció a la BBC Juan Francisco Marco, profesor del centro de ciencia deportiva, entrenamiento y fitness Alto Rendimiento, en España.
"El dolor bueno es el que asociamos al que se produce durante un ejercicio, que no te limita, y que te permite continuar hasta que llega el momento en el que el músculo se bloquea debido al agotamiento", añadió.
"El otro caso es cuando se produce un dolor por una lesión, que tal vez te permita seguir haciendo el ejercicio, pero debido a la molestia nunca podrás llegar al agotamiento físico, sino que tendrás que parar por incapacidad de respuesta del músculo al esfuerzo que se le está exigiendo".
Para Francisco Sánchez Diego, director del centro de entrenamiento Corpore 10, "el dolor bueno se siente en el grupo muscular que has trabajado, sea durante el entrenamiento o en los días subsiguientes al mismo".
"Está claro que para la gente que está recién comenzando está más expuestaa sufrir esos pinchazos que llamamos agujetas, pero eso no quiere decir que lo que está experimentando el cuerpo sea negativo".
Sánchez Diego le explicó a BBC Mundo que lo que sucede es que se "producen unas microrroturas fibrilares, que son aquellas fibra que no pueden con el esfuerzo al que están siendo sometidos los músculos, y obliga al cuerpo a reemplazarlas por unas mejores".
De esta manera el músculo se va desarrollando constantemente y va adquiriendo más resistencia y fortaleza.

Reposo

Si bien la fatiga asociada al dolor bueno es considerada positiva hay un punto de inflexión que suele pasar desapercibido y da cabida a que la molestia se transforme en un dolor malo.
Cuando no se respeta este tiempo de recuperación, se produce un exceso de fatiga y de estrés con el tiempo, lo que genera que una de las partes involucradas durante el ejercicio no responda al esfuerzo, lo que resulta en un dolor malo.
"Una diferencia es que el dolor bueno se va sintiendo de menos a más, en cambio el dolor malo empieza prácticamente al principio del ejercicio, cuando el músculo está frío", describió el profesor de Alto Rendimiento.
"A medida que el entrenamiento va avanzando el dolor se va reduciendo porque el músculo se va calentando o la articulación se va lubricando, pero es un dolor que persiste y con el tiempo te obliga a parar".
"Notas dolencias musculares, articulares, de tendones que tu cuerpo no recupera, y eso se percibe en la intensidad del dolor que sientes", añadió Sánchez Diego.
"Los pinchazos comunes sólo deberían durar poco tiempo y se suelen notar cuando haces un movimiento. Los otros se sienten incluso cuando estás parado, sin necesidad de activar la musculatura".

Peligro

Tendinitis, sobrecarga o contractura son dolores malos comunes, mientras que los hombros en el tren superior y las rodillas en el tren inferior suelen ser las zonas más afectadas del cuerpo.
Ambos entrenadores resaltan la importancia de conocer los tipos de dolores y cómo reacciona el cuerpo ante la carga de ejercicio a la que está siendo sometido.
Un dolor, al fin de cuentas, no debería extenderse por mucho tiempo o impedir realizar el entrenamiento físico deseado. Mucho menos debería afectar la vida diaria de una persona al caminar o dormir.
De esta manera se podrá evitar una lesión más severa que obligue al cuerpo a parar o en el peor de los casos requiera la intervención de un médico o especialista.
"Es como un ciclo en el que primero sientes un dolor bueno, pero al no darle el descanso necesario al músculo se puede transformar en uno malo, en el que estás destruyendo totalmente la musculatura", alertó el director del centro Corpore 10.

Fuente: