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sábado, 26 de julio de 2025

"La historia de EE.UU. ha sido desde el primer momento una historia de deportaciones"

Una manifestante con una pancarta que dice: "Los inmigrantes construyeron Estados Unidos", en una movilización de junio en Los Ángeles.

 

Por Margarita Rodríguez
BBC News Mundo

 

"¿Qué significa ser una tierra de inmigrantes?"

Esta parece ser una pregunta recurrente en la historia de Estados Unidos y que resuena ahora con más fuerza desde el retorno al poder de Donald Trump con sus restrictivas políticas migratorias.

Precisamente con esa interrogante, Daniel Greene, profesor adjunto de Historia en la Universidad de Northwestern, en Illinois, tituló un artículo publicado en el Servicio Público de Radiodifusión de ese país (PBS, por sus siglas en inglés).

"Si bien Estados Unidos ha acogido a millones de inmigrantes, la historia del país también está llena de ejemplos de restricciones a la inmigración", señaló en "What does it mean to be a land of immigrants?".

En 1958, el entonces senador y futuro presidente John F. Kennedy escribió el ensayo "A Nation of Immigrants" (Una nación de inmigrantes), en el cual resaltaba el rol fundamental de los inmigrantes en la conformación del país y planteaba la necesidad de reformar su política migratoria.

La frase "Una nación de inmigrantes" se ha popularizado a lo largo de los años en diferentes ámbitos de la sociedad estadounidense.

"Nos contamos historias como una nación. Una de ellas es que somos una tierra de inmigrantes. Pero, en momentos de crisis, a menudo nos resulta difícil cumplir las promesas hechas en esas historias", escribió Greene.

"De hecho, como dice el historiador Peter Hayes en 'Estados Unidos y el Holocausto', mantener a los inmigrantes fuera del país ha sido 'tan estadounidense como el pastel de manzana'".

Entonces, ¿ha sido Estados Unidos realmente un país abierto a la migración? ¿Es tan inusual la dura política actual de Trump?

 

Un debate de siglos

De acuerdo con Greene, casi desde la fundación del país, los estadounidenses "han debatido quiénes deberían ser incluidos o excluidos".

"Ya en 1798, las Leyes de Extranjería y Sedición buscaban deportar a inmigrantes y cerrar algunas imprentas que eran propiedad de inmigrantes por temor a que difundieran ideas amenazantes".

Aviva Chomsky, profesora de Historia y coordinadora de Estudios Latinoamericanos en la Universidad Estatal de Salem, en Massachusetts, escribió en 2016 en Le Monde Diplomatique que "desde sus primeros momentos, la historia estadounidense ha sido una historia de deportación".

John Trumbull pintó a los padres fundadores de EE.UU. al presentar su borrador de la Declaración de Independencia al Congreso, en 1776. Plasmaron que "todos los hombres son creados iguales".

 

"Estados Unidos fue fundado por un grupo de británicos que fue un ejemplo del colonialismo inglés de un tipo muy específico: el colonialismo de asentamiento", le dice a BBC Mundo.

En el colonialismo tradicional, explica la historiadora, normalmente el propósito de los imperialistas era enviar a "un pequeño grupo de burócratas para establecer su poder sobre una población nativa", pero en el colonialismo de asentamiento el objetivo de los colonizadores era "eliminar la población nativa y formar un nuevo país, uno hecho por los colonizadores".

Y así, señala, la lucha por la independencia no fue realmente una lucha anticolonial, sino una que buscaba fortalecer el poder de quienes llegaron como colonizadores.

Muchos de los que lideraron la causa independentista eran terratenientes y también hubo especuladores de la tierra que buscaban aumentar sus terrenos.

"Después de conseguir la independencia, siguieron con el proyecto colonial, con su expansión, con la esclavitud, con la deportación de las poblaciones indígenas y el genocidio contra ellas".

"En el colonialismo de asentamiento, las primeras deportaciones fueron de la población nativa para blanquear el país y hacer un país blanco en una tierra donde la mayoría de la población era nativa y negra".

La idea era construir "un país para algunos y ese algunos es un concepto racializado, un concepto blanco".

 

Las diferencias

Para la profesora Chomsky, "cuando la gente dice que Estados Unidos siempre le ha dado la bienvenida a los inmigrantes, se oculta la realidad de quiénes fueron bienvenidos, en qué condiciones y por qué".

Y es que -explica- en los países en los que hubo colonialismo de asentamiento "se les dio la bienvenida a los inmigrantes colonizadores" para que ayudaran a poblar al país.

"Hasta la Guerra Civil, se le dio la bienvenida a los africanos, que fueron traídos a la fuerza y sin derechos".

Una manifestación, celebrada el 8 de junio en Texas, contra las políticas migratorias del gobierno de Trump.

 

La primera gran ley para prohibir la inmigración a Estados Unidos se dio cuando el Congreso aprobó la Ley de Exclusión de los Chinos, con la que se suspendió la inmigración de trabajadores chinos por diez años.

Esa legislación y "las restricciones que le siguieron congelaron a la comunidad china en 1882 y le impidieron progresar y asimilarse en la sociedad estadounidense como sí lo pudieron hacer los grupos de inmigrantes europeos", indica el reportaje "Inmigration" del sitio en internet de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

Expertos ven en esa legislación un punto de partida para entender muchos aspectos de la política migratoria estadounidense a lo largo de la historia.

Para Gordon Chang, profesor de la Universidad de Stanford, el legado de esas restricciones es que fueron "las primeras dirigidas a una etnia específica y confirmó la idea de que Estados Unidos era una tierra en las que unas razas son preferidas y otras no".

"La idea de que Estados Unidos es una tierra para todos los inmigrantes siempre ha sido una ficción, aunque muy popular y afectuosa", señaló Chang en un artículo de BBC Mundo de 2017.

 

Una batalla judicial

En esa llamada "era de la exclusión" es que el caso de un cocinero de padres chinos fue clave para que el derecho a la ciudadanía por nacimiento se consolidara como una ley en Estados Unidos.

La XIV Enmienda a la Constitución de Estados Unidos, que había sido ratificada en 1868, establecía que todas las personas nacidas o naturalizadas en ese país eran ciudadanos.

Esta caricatura de 1882 refleja a un inmigrante chino al que se le impide la entrada por la "Puerta dorada de la libertad". A su lado dice: "Bienvenidos comunistas, nihilistas, socialistas, fenianos y matones, pero no hay entrada para los chinos". Y abajo dice: "El único excluido".

 

Con esa enmienda se buscaba acabar con la discriminación que los afroamericanos sufrían en varios estados que les negaban la condición de ciudadanos.

Al regreso de un viaje, al cocinero Wong Kim Ark, quien había nacido en 1873 en San Francisco, le prohibieron la entrada a Estados Unidos y lo dejaron detenido en el barco.

Un grupo de abogados presentó un recurso judicial para denunciar que sus derechos como estadounidense estaban siendo violados.

El caso llegó a la Corte Suprema que, en un fallo histórico de 1898, declaró que Wong era ciudadano estadounidense por nacimiento, independientemente del estatus migratorio u origen de sus padres.

Ese veredicto representó el triunfo de un principio crucial para garantizar la integración social y la igualdad de los hijos de inmigrantes.

El derecho a la ciudadanía por nacimiento está siendo desafiado actualmente por el gobierno de Trump.

Expertos como Chomsky ven una conexión entre el establecimiento del derecho a la ciudadanía por nacimiento y el inicio de medidas para limitar la llegada de algunos inmigrantes.

 

Un camino de restricciones

Para Ana Raquel Minian, profesora adjunta de Historia en la Universidad de Stanford, la Ley de Exclusión de los Chinos "amenazó los cimientos mismos de la ciudadanía estadounidense" como estaba definida en la XIV Enmienda.

Además, la prohibición de inmigrantes chinos sentó las bases para nuevas restricciones a la inmigración.

Un grupo de guatemaltecos llegando a su país, en enero de 2025, tras su deportación de EE.UU.

 

Así lo escribió en "America Is a Nation of Immigrants That Has Not Lived Up to Its Promise" (Estados Unidos es una nación de inmigrantes que no ha cumplido su promesa), ensayo publicado en The New York Times.

"A finales del siglo XIX, un número creciente de europeos del este y del sur comenzó a llegar a Estados Unidos. Los legisladores estadounidenses temían que estos recién llegados, considerados racialmente inferiores, mancharan el linaje racial del país".

Ante esa preocupación el Congreso aprobó la Ley de Inmigración de 1924, con la que se introdujeron cuotas de inmigrantes según su país de origen "que dieron preferencia a los europeos del norte y del oeste y prohibía casi por completo la entrada a los asiáticos".

Ese sistema de cuotas llegó a su fin con la Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1965, pero también introdujo otras medidas restrictivas, como las cuotas para los inmigrantes de países del hemisferio occidental.

 

Historia reciente

Ciento veintisiete años después del fallo histórico en el caso del cocinero Wong, el presidente Trump considera que los hijos de los extranjeros no residentes en Estados Unidos nacidos en el país no deberían recibir automáticamente la ciudadanía estadounidense.

Trump ha prometido "mantener a los estadounidenses seguros", "proteger la patria" y luchar contra la inmigración irregular. Seis meses después de su regreso a la Casa Blanca, el gobierno afirma que ha "restaurado la ley y el orden" en el sistema de inmigración.

En su campaña electoral, el republicano habló de impulsar la "mayor operación de deportación en la historia de Estados Unidos".

La profesora Chomsky plantea que si bien el mandatario puede "diferir de otros políticos al manifestar abiertamente su antipatía hacia cierto tipo de inmigrantes", sus políticas no son nuevas y para entenderlo debemos, en parte, remontarnos a dos gobiernos demócratas.

En 1996, el presidente Bill Clinton firmó la Ley de Reforma de la Inmigración Ilegal y Responsabilidad de los Inmigrantes.

"Esa reforma migratoria promovió la narrativa de los inmigrantes como criminales y sucedió en una década en la que en Estados Unidos se dieron muchas reformas en el sistema de justicia penal que impulsaron un encarcelamiento masivo", indica la historiadora.

"La criminalización de los inmigrantes es la clave y el hilo conductor desde Clinton hasta Obama y Trump, en relación a la idea de que 'los inmigrantes son peligrosos y necesitamos una estructura legal para proteger a la población de estos inmigrantes criminales'".

Durante el gobierno de Bill Clinton se aprobó la Ley de Reforma de la Inmigración Ilegal y Responsabilidad de los Inmigrantes.

 

La experta también evoca algunas declaraciones de Obama sobre su programa insignia DACA (por sus siglas en inglés: Acción Diferida para los Llegados en la Infancia).

"Al anunciarlo, Obama enfatizó que esos jóvenes habían sido traídos a Estados Unidos por sus padres y que estaban aquí 'sin culpa propia'. Decir eso fue una manera de criminalizar a los padres".

Otra frase la dijo en el contexto de las deportaciones y la experta recuerda que Obama elevó las tasas de deportación a niveles nunca antes vistos.

En esta protesta de 2013, durante el gobierno de Barack Obama, un grupo de manifestantes desplegó una pancarta que decía: "Deportador en jefe".

 

"Dijo que sólo se estaban deportando criminales. Dijo: 'Queremos deportar a delincuentes, no a familias'. El término delincuente y el término criminal son tácticas de miedo. ¿Qué significan realmente? Cruzar la frontera sin papeles una vez no es un delito grave, pero cruzar la frontera sin papeles dos veces sí lo es".

"En el contexto migratorio, ¿qué hace a alguien un criminal? Es una palabra alarmista, que infunde miedo, que solo promueve el sentimiento antiinmigrante".

En 2014, una movilización se dirigió a la Casa Blanca para pedirle al presidente Obama que detuviera las deportaciones y las separaciones de familias. 

 

Entre mitos, la necesidad

En 2012, Chomsky publicó el libro "They Take Our Jobs!" ("¡Nos quitan nuestros trabajos!"), en el que desmonta 21 de los mitos más extendidos sobre la inmigración y los inmigrantes.

En su investigación encontró que hay mitos que están interconectados y que "encajan en la narrativa general" que apunta a que los inmigrantes les quitan los empleos a los estadounidenses, no pagan sus impuestos y usan los servicios públicos.

"Curiosamente, algunos de estos mitos son contradictorios: ¿están los inmigrantes trabajando o se quedan de brazos cruzados, no trabajan y solo utilizan los servicios sociales?".

Este inmigrante indocumentado era preparado para un vuelo de deportación desde Arizona, en 2011.

 

Esos mitos han llevado a algunos a creer que "la inmigración es mala para la economía" y que la llegada de inmigrantes empeora la situación de quienes viven en Estados Unidos.

"Ahora está más claro que cuando escribí el libro: la población de Estados Unidos está envejeciendo, pero no solo pasa aquí, sino en la mayoría de los países receptores de inmigrantes, que también son los países más ricos, los beneficiarios del colonialismo y la industrialización".

Dichos países "tratan de averiguar cómo lograr que la gente tenga más hijos porque necesitan más jóvenes y la única respuesta es la inmigración".

"Y somos muy afortunados de que esté ocurriendo simultáneamente, eso es lo que mantiene nuestra economía en marcha, nuestras escuelas abiertas".

"¿Quién va a contribuir a la Seguridad Social? ¿Quién va a cuidar de esta población que envejece si la población se reduce tan rápidamente?"

"Considero que deberíamos entender los flujos migratorios como parte de la historia de la humanidad y comprender que existe una necesidad de trabajadores en Estados Unidos".

"La gente debe entender que, ahora mismo, los países que están experimentando una inmigración grande necesitan a esos inmigrantes para sobrevivir y, en lugar de criminalizarlos y explotarlos, deberíamos estar agradecidos con ellos".

"Deberíamos estar agradecidos de que, a medida que nuestras poblaciones envejecen y disminuyen, haya gente que quiera venir aquí".

 

Un "activo" enorme

Pero los mitos sobre la inmigración persisten y en muchos casos son fomentados por el oportunismo político.

Así lo creen los profesores Ran Abramitzky, de la Universidad de Stanford, y Leah Boustan, de la Universidad de Princeton, autores de "Streets of Gold: America's Untold Story of Immigrant Success" (Calles de Oro: La historia no contada del éxito de los inmigrantes en Estados Unidos).

Un texto sobre ese libro apareció en la revista Time, en 2022, con el título "Why the Children of Immigrants Are the Ones Getting Ahead in America" (Por qué los hijos de inmigrantes son los que están saliendo adelante en Estados Unidos) y fue firmado por ambos catedráticos.

"Utilizando millones de registros de familias inmigrantes de 1880 a 1940 y de 1980 a la actualidad descubrimos que, en el pasado y aún hoy, los hijos de inmigrantes superan a sus padres y ascienden en la escala económica. Si este es el Sueño Americano, entonces los inmigrantes lo alcanzan a lo grande".

Independientemente del lugar de donde provengan o del tipo de destrezas o recursos con los que llegan, los inmigrantes aportan "un activo enormemente beneficioso para la economía estadounidense: sus hijos".

Los datos recopilados en su investigación, dicen, deberían disipar los temores que muchas veces se oyen sobre el futuro de los inmigrantes pobres y la posibilidad de que sus hijos "queden atrapados en trabajos poco remunerados" y se vuelvan dependientes de la ayuda gubernamental.

Si bien los investigadores destacan los obstáculos para progresar que enfrentan los niños que llegan sin documentos a Estados Unidos, reconocen que con solo "un plumazo", los políticos pueden cambiar esa situación.

 

La ironía

Y es precisamente la importancia de las familias en la integración de los inmigrantes lo que varios expertos resaltan.

Hiroshi Motomura, experto en legislación migratoria y profesor en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), considera que una constante en la historia de la inmigración a Estados Unidos ha sido el rol clave de las familias en el proceso que lleva a los inmigrantes a convertirse en miembros productivos de la sociedad.

En esta foto de 2017, se observa a un grupo que participó en una manifestación contra las medidas migratorias del entonces presidente Donald Trump. La marcha fue convocada bajo el lema: "Los Inmigrantes Hacen Grande a Estados Unidos".

 

"Muchas de las 'historias de éxito de inmigrantes' que tenemos son de personas que llegaron con relativamente pocos recursos, o no necesariamente con un nivel educativo estereotípicamente alto, pero que triunfaron gracias al apoyo de una familia".

Eso lo planteó en 2018 en una entrevista con la Radio Pública estadounidense (NPR), titulada "What Does It Mean To Be A 'Nation Of Immigrants'?" (¿Qué significa ser 'Una nación de inmigrantes?').

En su opinión, "el arco de la historia estadounidense ha sido una de generosidad hacia los inmigrantes, alternada con periodos de retroceso, de represión total. Esa ha sido la dinámica".

El experto hizo notar cómo algunas de las personas que se oponen con dureza a la inmigración, en épocas anteriores habrían sido los discriminados.

"Uno puede verlo como hipocresía o ironía, pero lo cierto es que también es una señal de que este país avanza. Y quienes discriminamos en generaciones anteriores se han vuelto tan estadounidenses que incluso pueden discriminar a otros".

Para Motomura, "Estados Unidos es, y seguirá siendo, una nación de inmigrantes", es parte de su carácter.

Pero lamenta que muchas de las extraordinarias contribuciones de los inmigrantes a veces pasen desapercibidas, lo que en algunos casos ha llevado a una miopía extrema "respecto a lo que ha hecho grande a este país".

 

Fuente: La historia de EE.UU. y las deportaciones 

 

Nota: Algunas negritas en el texto son mías para resaltar algunas ideas.

miércoles, 11 de junio de 2025

JOMO, el antídoto para dejar de estar constantemente conectado a las redes sociales

 

La conexión constante a la vida virtual puede llegar a producir ansiedad en algunas personas

 

Por Oliver Serrano León

The Conversation*

 

En un mundo cada vez más interconectado, donde las notificaciones constantes y la necesidad de estar siempre presente en las redes sociales parecen dominar la vida cotidiana, surge un fenómeno que invita a la reflexión: el JOMO, siglas de joy of missing out (la alegría de perderse las cosas).

Este concepto, que se postula como la contrapartida del FOMO (fear of missing out o miedo a perderse algo), es una respuesta a la presión de estar constantemente al día con cada evento, tendencia o experiencia social que surge a nuestro alrededor.

En lugar de sentir ansiedad por no participar, el JOMO propone abrazar la desconexión intencionada y disfrutar de los beneficios de estar ausentes de ciertos momentos.

Antes de profundizar en el JOMO, es importante entender su reverso. Desde que las redes sociales comenzaron a formar parte de nuestra vida cotidiana, el FOMO ha sido un término que ha resonado con fuerza, particularmente entre las generaciones más jóvenes.

Este miedo a perderse eventos o experiencias sociales, alimentado en gran parte por las publicaciones y actualizaciones incesantes en plataformas como Instagram, Facebook, X o TikTok, genera una sensación de incomodidad, insuficiencia e incluso ansiedad.

Un estudio de 2013 ya señalaba que el FOMO está profundamente arraigado en las necesidades psicológicas de pertenencia y autoafirmación. Las personas sienten que, al no estar presentes en ciertos eventos, se están quedando excluidas de experiencias significativas o valiosas para su vida.

Esta sensación se exacerba cuando observan a sus amigos o conocidos participando activamente en dichas actividades.

Según otra investigación, publicada en Computers in Human Behavior, el uso excesivo de las redes sociales –particularmente entre los jóvenes– está estrechamente relacionado con la vivencia del FOMO y sus efectos negativos en la salud mental, como la baja autoestima y la ansiedad.

 

Perderse algo como fuente de satisfacción 

Frente a esta presión social, surge el JOMO, un movimiento que defiende la idea de que no estar presente o “perderse algo” no solo es aceptable, sino que puede convertirse en una fuente de satisfacción y bienestar personal.

Una de las primeras menciones destacadas del concepto la hizo la escritora canadiense Christina Crook en su libro de 2014 The Joy of Missing Out: Finding Balance in a Wired World.

Aunque no era un término nuevo: dos años antes, el empresario Anil Dash ya lo había acuñado para reflexionar sobre la tranquilidad de no participar en todo. Desde entonces, ha tomado cada vez más fuerza como una filosofía que promueve la calma y el disfrute del momento presente.

Es, en definitiva, una invitación a la desconexión intencionada de las redes sociales, las notificaciones y los eventos sociales con el fin de reenfocarse en la creatividad y la tranquilidad mental.

 

Los beneficios del JOMO 

Optar por el JOMO en lugar de sucumbir al FOMO tiene una serie de beneficios tangibles que pueden mitigar los efectos adversos del uso excesivo de las redes sociales. Estos incluyen:

  • Reducción del estrés y la ansiedad. La constante comparación con los demás generada por el FOMO puede llevar a sentir que la propia vida es insuficiente o menos gratificante. El JOMO permite liberarse de esta presión.

Así lo comprobaron los autores de una investigación realizada los días posteriores al 4 de octubre de 2021, cuando se cayeron los servicios digitales de la compañía Meta (propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp) durante varias horas. Aunque algunos usuarios fueron presa del FOMO, otros muchos confesaron haber sentido un reconfortante alivio.

  • Mayor tiempo para la introspección. Al desconectarse del ruido externo, las personas pueden reenfocarse en sí mismas, lo que fomenta la autoexploración, el desarrollo personal y una mayor claridad sobre lo que realmente importa en sus vidas.
  • Fomento de la creatividad. El tiempo libre y la tranquilidad permiten que la mente se relaje y divague. Diversos estudios han demostrado que el “aburrimiento” o la desconexión pueden ser catalizadores de nuevas ideas.
  • Mejora de las relaciones personales. Al optar por el JOMO, las personas tienden a priorizar los encuentros cara a cara y las conexiones significativas sobre las interacciones, a menudo superficiales, on-line.

 

Cómo incorporar el JOMO en nuestra vida diaria

Apuntarse al JOMO no significa renunciar completamente a la tecnología o las interacciones sociales. Más bien, implica encontrar un equilibrio saludable entre la conectividad y la desconexión.

Algunas formas de integrarlo incluyen las siguientes pautas:

  • Establecer límites digitales. Definir horarios específicos para revisar las redes sociales o responder a mensajes puede ayudar a reducir el tiempo frente a la pantalla y promover una relación más sana con la tecnología.
  • Implementar el minimalismo digital. Este concepto implica usar solo aquellas plataformas y herramientas tecnológicas que verdaderamente agreguen valor a nuestra vida.
  • Priorizar el tiempo personal. Dedicar tiempo a actividades que nutran el bienestar físico y mental, como leer, hacer ejercicio, meditar o, simplemente, descansar.

En definitiva, adoptar el JOMO no implica una renuncia definitiva al mundo digital o a las interacciones sociales, sino una toma de conciencia sobre cómo y cuándo es mejor estar conectados.

*Oliver Serrano León es director del Máster de Psicología General Sanitaria y profesor del Grado Online de Psicología en la Universidad Europea de Canarias (España). Este artículo apareció en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.

 

Fuente: JOMO

viernes, 6 de diciembre de 2024

"Quería probar que los seres humanos son capaces de algo más grande que la guerra, los prejuicios y el odio": Abraham Maslow, el hombre que revolucionó la psicología


 

Por Margarita Rodríguez

BBC News Mundo

 

Abraham Maslow tuvo una visión cuando conducía su automóvil.

Vio a unas personas, sentadas alrededor de una mesa, que hablaban sobre “la naturaleza humana y el odio, la guerra y la paz, y la hermandad”.

Sucedió después del ataque a Pearl Harbor, en 1941, cuando Japón bombardeó la base naval estadounidense en Hawái.

“Yo era demasiado mayor para entrar en el ejército. Fue en ese momento que me di cuenta de que el resto de mi vida debía dedicarse a descubrir una psicología para la mesa de la paz. Ese momento cambió toda mi vida”.

De repente, el psicólogo estadounidense sintió que “debía intentar salvar al mundo y evitar las guerras horribles”.

“Quería demostrar que los humanos son capaces de algo más grande que la guerra, los prejuicios y el odio”.

Esa visión se la contó, en 1968, a Mary Harrington Hall de la revista Psychology Today.

Dos años después, a los 62 años, Maslow moriría tras sufrir un ataque cardiaco.

Su legado, aseguran los estudiosos de su obra, no solo ha perdurado, sino que en tiempos convulsos es una fuente de esperanza.

 

El Innovador 

Maslow nació en 1908 en Nueva York. Sus padres, judíos, tuvieron que huir de Rusia y emigraron a Estados Unidos.

“Con la infancia que tuve, es un milagro que no sea un psicótico. Era el pequeño niño judío en un vecindario no judío”, contó en la entrevista con Psychology Today.

 

 
 Maslow vivió la Gran Depresión, la crisis económica que desató el desplome de la bolsa de Nueva York, el 29 de octubre de 1929.
 
 
Decía que había crecido sin amigos, en bibliotecas, entre libros, y encontró en la psicología su pasión.

Desarrolló su carrera en ese campo, le intrigaba entender cómo alguien capaz de ser un ángel, podía ser un asesino.

Para Edward Hoffman, autor de “Abraham Maslow: Vida y enseñanzas del creador de la psicología humanista”, Maslow estuvo adelantado a su época.

“En muchos sentidos, sigue adelantado a nuestro tiempo”, le indica a BBC Mundo el profesor de psicología de la Universidad Yeshiva.

Y es que sus ideas fueron novedosas.

Aunque es más conocido por su teoría sobre la jerarquía de las necesidades, de la cual surgió la famosa pirámide de Maslow, hay aspectos de su trabajo que “realmente fueron revolucionarios”, le dice a BBC Mundo Margie Lachman, profesora de la Universidad Brandeis, en Massachusetts.

Allí, precisamente, Maslow fundó el departamento de Psicología.

 

Otro Camino

Maslow siguió una dirección diferente a las corrientes que existían en psicología, principalmente la psicoanalítica (de Sigmund Freud) y la conductual.

Freud teníauna visión muy pesimista de la naturaleza humana”, dice Hoffman.

El enfoque freudiano nos habla del peso de los impulsos inconscientes, incontrolables, en nuestras vidas, mientras que desde la tradición conductual se refuerza la idea de que respondemos a factores externos.

Recordemos que muchos de los estudios de los conductistas se hicieron con animales en laboratorios.

“La psicología en el tiempo de Maslow era muy determinista”, le indica a BBC Mundo David Baker, director emérito del Centro Cummings para la historia de la psicología y profesor emérito de psicología de la Universidad de Akron, en Estados Unidos.

“Te comportas como resultado de todas las fuerzas que te afectan y no hay mucho que puedas hacer al respecto”.

Pero “la originalidad” de Maslow fue ver “cosas que no estaban ahí”.

“Y eso fue algo bastante increíble en la psicología estadounidense del siglo XX”.

“Maslow vivió dos guerras mundiales, tiempos de migración masiva, opresión terrible, pobreza aplastante, pero logró trascender eso y ver algo más”.

Y lo que vio fue el potencial humano.

“Ante el conflicto, el odio, la violencia, hizo una evaluación realista y dijo: ‘Hay algo más. Hay cosas que todos están pasando por alto, tanto la psicología como la sociedad, y es que podemos ser mejores personas’”.

“Fue un punto de vista optimista, una nueva dirección”.

Maslow apostó por un enfoque humanista, que, señala Lachman, hizo énfasis en la capacidad de las personas para “hacer cosas buenas en el mundo”.

"Creía que los seres humanos son, por naturaleza, buenos y bien intencionados".

 

Toda la Vida 

A diferencia de las otras corrientes, Maslow afirmó que las personas actuaban en función de sus necesidades y motivaciones y que tenían el potencial de crecer y desarrollarse a lo largo de toda la vida.

“Y es que teóricos anteriores, especialmente Freud y algunos de sus contemporáneos, pensaban que el desarrollo (de la personalidad) básicamente terminaba cuando se llegaba a la adolescencia”, dice Lachman.

La académica aclara que, aunque algunos psicoanalistas como Carl Jung o Erik Erikson también creían en el desarrollo en el transcurso de la vida, Maslow realmente enfatizó “la importancia de pensar en el potencial para crecer a lo largo de la vida”.

Además, señala la experta, mientras algunos de los primeros teóricos se centraron más en individuos con, por ejemplo, neurosis o problemas psicológicos, lo cual fue muy importante, Maslow se interesó en “las personas a las que les iba bien”.

Y que al irles mejor, al darse cuenta de su creatividad, de su potencial, promovían no solo su propio crecimiento, sino que eso les permitía “hacer bien en el mundo”.

Centrarse en personas saludables como una manera de entender el comportamiento y optimizar el bienestar, fue un cambio muy significativo en la disciplina.

“Maslow defendió el valor de enfocarse en lo que está bien en la persona en lugar de concentrarse en lo que está mal”, escribió la profesora en un artículo de la Universidad Brandeis.

 

La Motivación

En 1954, Maslow publicó el libro “Motivación y personalidad”, en el que planteó su teoría de la jerarquía de las necesidades, que ya había explorado, en 1943, en el ensayo "Una teoría para la motivación humana".

El psicólogo explicó que cuando nuestras necesidades más básicas -fisiológicas y de seguridad- están satisfechas, desarrollamos otras necesidades y deseos que, al estar motivados, buscamos cubrir, como el aprecio y el reconocimiento.

En su trabajo original sobre la jerarquía de las necesidades, Maslow no incluyó pirámides ni triángulos. Sin embargo, otros investigadores llevaron a que su teoría se ilustrara en forma de pirámide.



En la cúspide está la autorrealización, algo que él sabía era muy difícil de lograr.

“Todos tenemos la capacidad de conseguirla, pero tenemos que ser capaces de trascender nuestra situación y esforzarnos por alcanzar nuestro potencial”, indica Baker.

Para Maslow se trataba de un proceso continuo, que dura toda la vida, en el que era importante generar situaciones que fuesen meaningful, significativas para nosotros.

“En su visión optimista, si alcanzamos la autorrealización, seremos más felices y, por ende, haremos más cosas buenas en el mundo”.

Pero a Maslow realmente no le preocupaba el tema de la felicidad, su interés estaba enfocado en el crecimiento personal y en su conexión con nuestra capacidad para hacer buenas cosas.

Hoffman nos habla de la eupsiquia, un término que Maslow acuñó para describir “la mejor sociedad posible”, una orientada en potenciar el crecimiento de sus miembros.

“Maslow era realista, sabía que ningún ser humano puede ser perfecto, que todos tenemos defectos”, sin embargo vio la posibilidad de esa sociedad ideal, la eupsiquia.

“Es un concepto muy importante porque creo que los jóvenes, en parte por la obsesión con las redes sociales, con internet, están atrapados en el momento. Pero Maslow era el pensador del largo plazo, de lo que los seres humanos son capaces de lograr a largo plazo”.

 

El Legado

Maslow siempre estuvo abierto a la investigación científica, sin embargo hay quienes cuestionan que no ofreció evidencia empírica para sustentar su teoría.

De hecho, hubo científicos que criticaron que en sus últimos años se convirtió más en un filósofo.

Pero lo cierto es que dejó un importante legado en su disciplina.

“Muchos de los esfuerzos más recientes en psicología se han basado en el trabajo de Maslow: él sentó las bases de lo que llamamos la psicología positiva”, señala Lachman.

Ese movimiento se centra en cómo las personas pueden vivir una vida positiva y encontrar un propósito.

“Y, al usar su propia creatividad y sabiduría, pueden ayudar a otras personas y marcar una diferencia en el mundo”.


El Mensaje

En ese proceso continuo de crecimiento que Maslow planteaba hay un punto de partida:

“Mirar dentro de nosotros y descubrir qué nos da una sensación de alegría, incluso en momentos pequeños. ¿Qué comidas nos gustan? ¿De qué temas nos gusta hablar? ¿Qué música nos hace sentir con más energía o felices? El punto de partida debe venir de comprendernos y conocernos a nosotros mismos”, indica Hoffman.

Para Baker, gran parte del legado de Maslow es “ver lo que está ahí y también lo que no está”.

“Todavía hay bondad, decencia, gente que se esfuerza por hacer lo correcto y eso es fácil de olvidar, como también es fácil sentirse abrumado por las noticias negativas, de odio, de violencia”.

“Pero era lo mismo en el tiempo de Maslow, la gente sentía el mismo nivel de miedo, desesperanza, ansiedad, depresión, pero ahí está su legado: ver más allá de eso y decir que hay algo mejor”.

Siempre he sentido que es un mensaje de esperanza”.

 

 Fuente: Abraham Maslow

 

 

jueves, 21 de noviembre de 2024

Qué hacer cuando una amistad termina (y por qué no es necesariamente malo)

Por Molly Gorman

BBC Future

 

En la primavera de 2019 rompí por primera vez una amistad. Terminó con una discusión amarga, lágrimas, frustración y no hemos vuelto a hablarnos desde entonces. Durante mucho tiempo lamenté la pérdida de esa amistad. Incluso ahora, más de cinco años después, a veces me descubro soñando con ella y me pregunto si alguna vez volveremos a conectarnos. Sin embargo, también he hecho las paces con la ambigüedad: fue una gran amistad durante el tiempo que duró.

Por coincidencia, mi primera relación romántica terminó cinco meses después. Me resultó mucho más fácil hablar de ello: años de música, películas y libros sobre el desamor me habían preparado bien.

Desde entonces, he descubierto que la disolución de una amistad es un tema menos discutido que el fin de una relación romántica.

Históricamente, las amistades han recibido menos atención de los investigadores que otros tipos de relaciones, a pesar de estar asociadas con beneficios a largo plazo para la salud , el bienestar y la satisfacción vital.

Grace Vieth, investigadora en psicología social de la Universidad de Minnesota, estudia la disolución de la amistad .

"La gente quizá se sorprenda de que los investigadores recién comencemos a considerar cómo pueden terminar las amistades. El trabajo de campo sobre esto realmente recién está comenzando", dice.

Al ser un tema menos comentado, Vieth apunta que la gente puede sentirse más insegura en las rupturas de amistades, no saben cómo manejarlas, ni las emociones que generan.

"No hay guiones normativos sobre cómo terminar una amistad".

 

¿Amigos para siempre? 

Nuestro primer vínculo son nuestros padres o las personas que nos crían, pero, al entrar en la adolescencia, son nuestros iguales, dando mayor prioridad a la aceptación social y a la posición social, dice Kaitlin Flannery, profesora adjunta de psicología en el State University of New York College, Cortland.

"Los amigos nos ayudan a dar forma a nuestra identidad a lo largo de nuestra vida. Son una suerte de espejo y de guía. A la vez, queremos su validación. Y ahí es donde las amistades empiezan a convertirse en fuentes esenciales de apoyo social, pero también de diversión y compañerismo", apunta.

Vieth señala que en sus etapas iniciales, la amistad se construye sobre la similitud y la proximidad.

Gran parte de la investigación sobre la ruptura de amistades se ha centrado en niños y adolescentes, una edad en la que es bastante común que las amistades se rompan.

En la investigación de Flannery, que analizó una muestra de 354 estudiantes de secundaria (normalmente de entre 11 y 14 años), el 86% dijo que recientemente habían terminado una amistad.

La mayoría lo atribuyó a un conflicto o una traición a la confianza. Otros, a la falta de apoyo de los amigos, o que sentían que no estaban recibiendo lo que necesitaban de sus amigos, por ejemplo, compañía, o que ya no se divertían juntos.

Según se informa, las rupturas de amistades provocaron emociones complejas en los estudiantes de secundaria, incluida la tristeza, pero también la felicidad y el alivio, dependiendo de por qué se produjo la disolución, cómo terminó y quién "rompió".

En algunos casos, las amistades simplemente se "degradan" de la condición de mejores amigos a "buenos" amigos.

"Creo que es importante reconocer que las rupturas de amistades son parte de la vida y algo muy natural", dice Vieth. "No se trata de la cantidad de amigos que tengas, sino de la cercanía y la receptividad de esos amigos".

No todas las rupturas de amistades son dolorosas y dramáticas. A veces, el vínculo puede simplemente desvanecerse.

En un estudio de la década de 1980 sobre 90 adultos de entre 20 y 28 años, las cinco razones más comunes citadas para el final de una amistad del mismo sexo fueron: menor proximidad física; ya no gustarle el amigo; menor interacción; interferencia de otras relaciones, como una cita o un matrimonio; y amistades que se esfuman de forma natural.

La proximidad afectó más a las amistades casuales, mientras que las amistades cercanas y las mejores amistades tenían más probabilidades de terminar por una menor interacción o interferencia de otras relaciones.

Pero las amistades sólidas pueden sobrevivir y adaptarse a esos cambios de la vida, según muestran las investigaciones.

"Siempre que analizo la disolución de una amistad, lo que saco en claro es que hay ciertos aspectos de la vida que pueden afectar a las amistades, pero también hay muchos ejemplos de amistades que han podido soportar esos cambios de la vida y volverse más cercanas", afirma Vieth.

 

La desventaja de los mejores amigos para siempre 

El género también influye en lo que esperamos de nuestras amistades y por qué pueden terminar.

Las encuestas realizadas a adultos estadounidenses revelan que la mayoría (66%) dice que todos o la mayoría de sus amigos cercanos son del mismo género que ellos, aunque las mujeres son más propensas a decir esto que los hombres (71% frente a 61%).

En la escuela secundaria, la amistad entre chicas tiende a intensificarse en torno al apoyo psicológico y la cercanía, mientras que las amistades entre chicos tienden a basarse en aspectos recreativos.

Otra gran diferencia de género es el contexto en que se forman las amistades: en parejas o en grupos.

Las mujeres suelen tener múltiples amistades íntimas, individuales. Los amigos hombres tienden a tener una red más densa, donde todos sus amigos son amigos entre sí. Las amistades masculinas tienden a formarse como parte de grupos.

Por ello, el mantenimiento de la amistad puede variar entre los hombres, mientras que a las mujeres les cuesta más energía mantener amistades individuales, dice Flannery.

Esto también genera que los conflictos en amistades entre mujeres puedan ser más problemáticos.

"Tienden a exigir a sus amigas estándares más altos en términos de lealtad y apoyo emocional... Y suelen decir que se sienten más tristes, más solas, reflexionaban más y estaban más estresadas después de la disolución de una amistad que los niños", dice Flannery.

Las investigaciones sobre resolución de conflictos sugieren que las mujeres tardan más que los hombres en reconciliarse con sus amigos después de una discusión y que el enojo que sienten tarda más en disiparse.

Las razones por las que terminan las amistades también pueden ser diferentes para hombres y mujeres.

En un estudio de estudiantes de la Universidad del Medio Oeste de Estados Unidos, la separación física tenía más probabilidades de provocar la disolución de las amistades de los hombres, mientras que las citas o el matrimonio tenían más probabilidades de interferir en las amistades de las mujeres.


Cuando terminar una amistad puede ser algo bueno

Entonces, ¿debemos aferrarnos a nuestros viejos amigos, confiando en que algún día volveremos a ser cercanos a ellos? No necesariamente, dicen Vieth y Flannery.

A veces, puede ser mejor dejar ir.

Por ejemplo, terminar una amistad tóxica puede mejorar nuestro bienestar.

"A veces, realmente idealizamos demasiado las amistades y no todas ayudan de manera positiva. La mayoría tienen grandes beneficios, pero debemos elegir amigos que nos ayuden”, explica Flannery.

Hay amistades que pueden hacernos sentir bien; otras nos dejan cansados y agotados.

Pero terminar una amistad de modo consciente puede traer otro desafío: cómo dejarla ir sin lastimarla.

Un método controvertido pero común es el ghosting, ya conocido en el mundo de las citas y que consiste en desaparecer para evitar la confrontación. Ahora se ha convertido en una herramienta común para terminar amistades.

En un estudio realizado con jóvenes de entre 18 y 25 años se preguntó a la gente los motivos para dejar de lado a un amigo.

Las motivaciones fueron: amistad tóxica, pérdida de interés, encontrarlo molesto, autoconservación y haber sobrepasado unos límites.

A pesar de que la duración de la amistad era importante en muchos casos, esto nos les impedía convertirse en una suerte de "fantasmas graduales", es decir, se alejaban poco a poco de esta amistad, en lugar de tener un final abrupto.

La táctica dejó a los amigos rechazados con una sensación de "tristeza, frustración y dolor".

Sin embargo, quienes la llevaron a cabo, lo sintieron como un mecanismo de defensa contra una mala amistad y no sintieron que una confrontación pudiera ayudar.

Vieth sugiere otro camino, quizás mejor, a seguir: aprender lo que se necesita para mantener y mejorar una amistad, y cómo lidiar con los conflictos y la confrontación.

"Creo que muchas personas tienen la mentalidad de estar dispuestas a resolver los conflictos en las relaciones románticas, porque es algo que todos reconocemos que es inevitable", afirma.

Pero cuando se trata de amistades, queremos que todo se resuelva de modo natural y nos damos por vencidos si no es así.

"Mucha gente piensa que las relaciones deberían ser fáciles y aportar mucha alegría, diversión y risas. Y eso es cierto, pero esto tal vez lleve a la idea de que a veces no vale la pena resolver los conflictos".

Relaciones románticas y amistades comparten beneficios emocionales similares, como la calidez y la alegría. Pero también una diferencia clave: la relación romántica tiene a una expectativa de monogamia, si bien esto difiere en culturas y personas.

En las amistades "no existe esa expectativa de monogamia, lo que en algunos casos lo hace más complicado porque vemos celos en la amistad", remarca Flannery.

Las amistades no siempre son mutuamente excluyentes. Y puede hacernos sentir incómodos que un amigo muy cercano tenga otra amistad cercana.

Aquí, puede ser útil recordar que se puede tener otros amigos y que eso no tiene que amenazar nuestra amistad.

Aunque la investigación sobre la psicología de la amistad es aún incipiente, estas relaciones ocupan mucha atención y energía en nuestra vida cotidiana.

Según una reciente encuesta del Pew Research Center, el 61% de los adultos estadounidenses participantes afirmaron que tener amigos íntimos es extremadamente o muy importante para vivir una vida plena.

Durante gran parte de nuestra vida, los amigos pueden brindarnos la estabilidad y el apoyo que antes nos brindaba el matrimonio.

En las relaciones románticas no es raro que las parejas se separen y luego, después de reflexionar un poco, vuelvan a estar juntas.

¿Deberíamos considerar también eso con nuestros examigos: una reconciliación y un segundo intento? Una vez más, depende de la naturaleza de la amistad, dice Flannery.

"Creo que habrá situaciones diferentes en las que esa amistad se recupere y otras en las que tal vez sea mejor dejar que se produzca la disolución", apunta.

"Y, de nuevo, puede depender de varias cosas. ¿Te sientes aliviado de que la amistad haya terminado? ¿Esa amistad agregó beneficios positivos a tu vida? Si todavía sientes que realmente la extrañas, tal vez valga la pena repararla".

 

Fuente: Cuando una amistad termina

domingo, 29 de septiembre de 2024

¿Por qué la mayoría de las personas son diestras y no zurdas?

  

 

 


Por Idefonso Alonso Tinoco, A. Victoria de Andrés Fernández y Paul Palmqvist Barren

*The Conversation

 

Es curioso que la mayoría de los humanos seamos diestros, pero ¿es algo azaroso o es consecuencia de la selección natural?

En general, lo derecho se asocia con destreza, competencia y corrección, mientras que lo izquierdo está cargado de connotaciones negativas.

De hecho, zurdo, según la RAE, es sinónimo de maligno, siniestro, perverso o amenazador, consideración presente desde tiempos remotos.

Sin ir más lejos, en las representaciones paleocristianas del Juicio Final los justos se sitúan a la derecha de Dios Padre, mientras que los condenados eternamente se ubican a su izquierda. 

En culturas orientales se encuentran valoraciones similares y en el mundo islámico se reserva la mano izquierda para funciones escatológicas.

En cualquier caso, lo siniestro ha incorporado culturalmente un estigma negativo, asociándose con “rarezas sospechosas” y marginando a sus portadores.

Algo similar a lo que sucede con otras anomalías, como el albinismo en el África negra.

 

¿A qué se debe esta distintiva valoración?

La explicación intuitiva es que lo más frecuente, estadísticamente, es tener más habilidad en el brazo derecho que en el izquierdo.

Aunque hay variaciones entre distintos pueblos (China: <5 % de zurdos, Occidente: 10-12 %), la opción diestra siempre es mayoritaria.

No obstante, lo frecuente no tiene por qué ser lo mejor en términos adaptativos, pudiendo obedecer a una contingencia aleatoria.

Entonces, ¿por qué somos mayoritariamente diestros? ¿Qué es lo que subyace biológicamente a este fenómeno?

 

Primera hipótesis: naturaleza genética ligada al sexo

Se sabe que los zurdos tienen una probabilidad ligeramente menor de sobrevivir hasta edades avanzadas y su porcentaje es superior en los hombres, por lo que se ha relacionado con los niveles de testosterona.

La condición zurda se fija en torno a la pubertad y se asocia con mayor frecuencia de enfermedades inmunes, migrañas y desórdenes cognitivos durante el aprendizaje y la maduración.

¿Está entonces la condición zurda codificada genéticamente en los cromosomas sexuales?

En el cromosoma Y desde luego que no, puesto que hay mujeres zurdas. Entonces, ¿se localizaría este supuesto gen en el cromosoma X?

En tal caso, la condición hemicigótica masculina (XY) haría más frecuente tales fenotipos si fuese un carácter recesivo.

No obstante, esta propuesta tampoco sería satisfactoria, puesto que no explica que la condición zurda sea más frecuente en mellizos, neonatos prematuros e individuos que han soportado estrés o condiciones de hipoxia fetales.

De hecho, tales circunstancias ocasionan también una prevalencia de la condición zurda en los chimpancés, nuestros parientes vivos más próximos.

Tampoco las frecuencias de aparición responderían a una herencia mendeliana típica ligada al sexo, pues entonces sería esperable que un 50 % de los hombres fuesen zurdos y sólo el 25 % de las mujeres.

De tener, pues, una naturaleza genética, se trataría de algo más complejo.

 

Segunda hipótesis: la ventaja adaptativa de los diestros 

Aunque ambas manos pueden, potencialmente, desarrollar la misma fuerza y destreza, la realidad es que no lo hacen.

Esta asimetría morfológica podría evidenciar procesos anatómicos internos que sufren desarrollos diferenciales en ambos lados del cuerpo.

Las primeras etapas embrionarias de los mamíferos responden a un desarrollo de órganos y sistemas de clara simetría bilateral. No obstante, el aparato digestivo manifiesta asimetrías muy tempranas en el posicionamiento de sus órganos.

También aparecen en la configuración diferencial de los pulmones (dos lóbulos en el izquierdo frente a tres en el derecho).

Igualmente, el vaso circulatorio primigenio se curva, retuerce, compartimenta y crece diferencialmente, generando un mayor desarrollo del arco aórtico izquierdo (en mamíferos, porque en aves el dominante es el derecho).

El resultado es que el órgano vital por antonomasia, el corazón, se sitúa desplazado hacia el hemitórax izquierdo, al igual que la aorta.

Reflexionemos sobre este hecho. Dado que cualquier lesión potencial revestirá más peligrosidad en el tórax que en el abdomen, y más en el hemitórax izquierdo que en el derecho, los humanos hemos tendido siempre a proteger esta zona.

La bipedestación aumentó la exposición y vulnerabilidad de nuestro tórax. Esto nos llevaría a pensar que la condición diestra es potencialmente más “adaptativa”, por implicar una mayor tasa de supervivencia.

Aunque ambas manos pueden, potencialmente, desarrollar la misma fuerza y destreza, la realidad es que no lo hacen.

Los ejércitos de diferentes culturas han desarrollado escudos que, portados con el brazo izquierdo, protegen el hemitórax de este lado del cuerpo.

Con ello, dejan libre para atacar la mano derecha. Ahora bien, en biología evolutiva hay que tener en cuenta que, en ciertas características, se da una selección inversamente dependiente de la frecuencia.

En otras palabras, los zurdos tienen ventajas de cara al combate individual en un mundo de diestros.

No obstante, esta razón se descarta porque integrar zurdos en formaciones militares cerradas acarrea más problemas de coordinación con los diestros que ventajas individuales.

Además, esta explicación no afecta a las mujeres, que no han participado masivamente en formaciones militares.

Para intentar contrastar esta hipótesis necesitaríamos conocer si las primeras manifestaciones de lo zurdo son anteriores a la aparición, relativamente reciente, de escudos y espadas.

Efectivamente es así, pues las poblaciones de cazadores-recolectores actuales, con un género de vida similar al del Paleolítico y que no usan escudos, son también predominantemente diestras.

Estimaciones tempranas de la condición zurda las tenemos en la argentina cueva de las Manos, cuyos motivos más antiguos se han datado en el octavo milenio a. e. c.

En ella, las 829 impresiones negativas de manos izquierdas, frente a tan solo 31 derechas, nos hablan de que sus pobladores eran mayoritariamente diestros.

Las manos estampadas con técnicas parecidas en cuevas españolas, francesas e italianas reflejan una condición similar en poblaciones europeas más antiguas: el caso de las 57 manos izquierdas impresas de la cacereña cueva de Maltravieso (quizás de neandertales por su cronología, estimada en más de 64 000 años) o las 275 de la santanderina cueva del Castillo, la mayoría de mujeres.

Otra forma de conocer la naturaleza zurda o diestra de las poblaciones primigenias sería el análisis de la lateralidad en marcas y ralladuras producidas con útiles líticos sobre los huesos de sus presas o sobre su propia dentición.

En la población de la Sima de los Huesos de Atapuerca, con más de 450 000 años de antigüedad, se ha descubierto así que los Homo heidelbergensis eran ya predominantemente diestros.

Otras especies más antiguas de nuestro linaje evolutivo muestran en sus moldes cerebrales evidencias de dominancia diestra.

Según lo expuesto, pues, no queda definitivamente clara la causa del predominio de la condición diestra.

En cualquier caso, y considerando que la esperanza de vida de los zurdos es algo menor que la de la población general, podría considerarse que esta condición sigue entrañando “mala suerte”.

 

* Idefonso Alonso Tinoco, A. Victoria de Andrés Fernández y Paul Palmqvist Barrena son profesores de la Universidad de Málaga.

Este artículo apareció en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.

 

 Fuente: Diestros y zurdos