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miércoles, 10 de septiembre de 2025

Pifias en letra impresa

Cuento

 

Por Bruno Gideon



“TREINTA y cinco palabras, a lo sumo, no hay espacio para más”, ordenó el director al periodista. Así pues, la nota apareció publicada en el diario en estos términos:

Una mujer resbaló al pisar una cáscara de plátano, en un paso para peatones, en la Bahnhofstrasse. Inmediatamente fue transportada a la clínica de la universidad, donde le fue diagnosticada fractura en una pierna.

La primera reacción a la noticia fue rápida: llegó una carta registrada, dirigida al director. Un importador de plátanos escribió:  “Protestamos enérgicamente por su intento de desacreditar nuestro producto. Como en los últimos meses usted ha publicado cuando menos 14 comentarios negativos contra los países productores de plátanos, nos resulta difícil creer que no haya de su parte intención de difamarlos”.

También el director de la clínica de la universidad manifestó su inconformidad, con el argumento de que la expresión “fue transportada ” podría implicar “el transporte de seres humanos como carga”, lo cual iba en contra de la política del hospital. “Además”, subrayaba el quejoso,  “puedo demostrar que la fractura de la pierna se debió la caída de la mujer, y no a su traslado a este hospital, como se ha sugerido maliciosamente”.

Por último, un empleado del Departamento de Ingeniería Civil de aquella ciudad  llamó al diario e informó que las condiciones del paso para peatones donde cayó la mujer no habían sido la causa del accidente. Además, recalcó, el Comité en Pro de la Señalización en los Pasos para Peatones estaba a punto de concluir un informe, después de seis años de trabajo; por tanto, ¿no sería posible, para que no hubiera repercusiones políticas, suprimir toda mención de “pasos para peatones” durante los meses siguientes. 

El diario publicó en su siguiente numero la noticia modificada: Una mujer se cayó en la calle y se fracturó una pierna. 

Al otro día, la dirección recibió dos mensajes relacionados con la nota. Uno de ellos era una carta iracunda de la Asociación no Lucrativa en Favor de los Derechos de la Mujer. Su vocera impugnaba enérgicamente la expresión “una mujer se cayó”, pues la consideraba discriminatoria, una referencia clara a la estereotipada imagen de las “mujeres caídas”, y una muestra más del   “empeño machista por mantener a la mujer en condiciones de sumisión, y apuntalar el orden establecido en un mundo dominado por machos pérfidos y retrógrados”. La misiva incluía la advertencia de una posible demanda judicial, un boicot y otras medidas.

La otra reacción fue la de un lector que cancelaba su suscripción, y se quejaba del creciente número de trivialidades y tonterías que publicaba ese diario. 



© Por Bruno Gideon. Condensado de “Nebelspalter” (25-IV-1988), de Rorschach, Suiza.


Revista Selecciones del Reader’s Digest, Tomo XCVIII, Año 49, Número 584, Julio de 1989, págs 75-76, Reader’s Digest Latinoamérica, S.A., Coral Gables, Florida, Estados Unidos



    
Notas

Bahnhofstrasse.- Calle comercial, la más importante de Zúrich, Suiza.
 

Impugnar.- 

1. Combatir, contradecir, refutar.
Sinónimos: refutar, rebatir, contestar, rechazar, oponer, contradecir, objetar, instar, reclamar1.

2. Interponer un recurso contra una resolución judicial. Sinónimo: recurrir. 


Apuntalar.-

1. Poner puntales. Sinónimos. entibar, afianzar, acodar, escorar.

2. Sostener, afirmar. Sinónimos: sostener, afirmar, apoyar, afincar, asegurar, consolidar, reforzar.  

 

Pérfido.- Desleal, infiel, traidor, que falta a la fe que debe. 

 

Retrógrado.-

1. Adjetivo despectivo. Dicho de una persona:
Partidaria de instituciones políticas o sociales propias de tiempos pasados, o contraria a innovaciones o cambios. Sinónimos: reaccionario, retardatario, cavernícola, carca, rancio.

2. Adjetivo despectivo. Dicho de una cosa: Propia de la persona retrógrada. Ideas retrógradas. DLE RAE


domingo, 3 de agosto de 2025

Horóscopo

Por Luis Felipe Angell (Sofocleto)

 

ARIES.— Aumentará la familia dentro de nueve meses, porque (aunque ella no se lo imagina) su hijita menor le trae un nieto del último pic-nic. En cambio, su hijo, el universitario, contraerá matrimonio porque la muchacha de servicio era menor de edad, como se comprobó ante el juez. Su señora es muy fiel, pero a otro. 

 

TAURO.― Realizará usted un largo viaje y acudirán todos sus familiares a despedirlo, con profusión de lágrimas. Especialmente en el momento de colocarle la lápida. Pero no será nada grave. En materia de amor, dejará usted un ser inconsolable. Su perro. En los negocios irá muy lejos, hasta la quiebra. Pero saldrá desprestigiado.


GÉMINIS.― Pronto cambiará su manera de ver las cosas porque se quedará bizco debido a un aire en el ojo. Necesita ser optimista, sobre todo, ahora que lo boten del puesto y no lo reciben en ninguna parte, porque los bizcos traen mala suerte. Su señora comenzará a ayudarlo económicamente, pero no le pregunte cómo se las arregla.

 

CÁNCER.― Pronto hará usted una fortuna, pero los billetes le saldrán un poco diferentes y la policía se dará cuenta. Diez años en el Frontón pasan volando. Sobre todo si a usted le gusta la pesca. Su señora lo esperará todo ese tiempo, junto con su nuevo marido. En lo demás le irá perfectamente bien. 


LEO.— Al fin tendrá la paz y la tranquilidad que tanto anhelaba, porque su señora ha obtenido una orden judicial para internarlo y casarse con un hombre de verdad: El psiquiatra. Respete mucho a ese coronel, viejo amigo de la familia, que lo conoce desde chico. Es su papá. Sonría, no tiene razones para estar serio.


VIRGO.― Muy pronto verá usted las cosas color rosado,  porque tendrá un derrame de sangre en cada ojo. Pero esto se arreglará rápido con un perro lazarillo que lo acompañará toda la vida. Su señora lo cuidará con abnegación y a cambio de ello sólo le pedirá el divorcio. Pero no será necesario dárselo, porque ella enviudará muy pronto.


LIBRA.― No se preocupe por su edad. Este será el último año que cumpla. Pero su salud será perfecta, según revelará la autopsia. Un amigo íntimo suyo comenzará a ayudarle, especialmente con su señora y cuando usted salga de viaje. Su hijo comenzará a trabajar por su cuenta y los diarios hablarán de él cuando lo capturen infraganti.


ESCORPIÓN.― Su economía mejorará notablemente ahora que declaren la mendicidad como una ocupación lícita. Tendrá usted una nueva entrada (en la cárcel) y su sastre le dará tres cortes, pero sólo uno de ellos será de carácter mortal. Alguien hablará muy bien de usted a la hora de los responsos. Después ya no tendrá ningún problema.


SAGITARIO.― Realizará usted finalmente, el sueño de la casa propia, ahora que sus familiares hagan una colecta para trasladarlo a su flamante nicho perpetuo. A esa llaguita que le ha salido en el pie, no le haga caso. Es lepra. Hay algo en usted que tiene muy interesada a toda la familia. El seguro de vida que tomó el año pasado.


CAPRICORNIO.― Hay algo que cambiará radicalmente en usted: las hormonas. Pero no se preocupe porque gracias a ellas descubrirá que nació para cosmetólogo y no abogado, como suponía. En materia de amor encontrará el suyo pero sufrirá la incomprensión de las gentes, así como la persecución de la PIP y fotos en los periódicos.


ACUARIO.― Como el nombre lo indica, el agua es su símbolo, y la tendrá en abundancia cuando se le declare una hidropesía fulminante, aunque también tendrá sed debido a la rabia que le dará un perro. Pero mantenga la calma porque el perro morirá tres días antes que usted. Hay cambios en su familia: Sale usted y parece que entra otro. 


PISCIS.― Festejándolo por el tercer aniversario de su impotencia, su señora lo abandonará con el cobrador de la luz pero dejándole, felizmente, el último recibo cancelado. Hay algo muy grande que se le cruzará en el camino: un ómnibus, pero no lo hará sufrir mucho, porque la cosa será instantánea. Por lo demás todo será pura felicidad.

 

Luis Felipe Angell, El Ángulo Agudo, Editorial Arica, Lima, Perú, 1974, págs. 40-42


Notas

Pic-nic: Comida campestre.

El Frontón.- Pequeña isla en el océano Pacífico, cerca de la ciudad de El Callao, en Perú. Desde 1917 hasta 1986 fue una prisión para presos políticos y para algunos de los más peligrosos criminales. 

In fraganti. Locución originada por deformación de la expresión jurídica latina in flagranti (delicto), que significa en el mismo momento en que se comete un delito o, por extensión, cualquier acción censurable. Diccionario Panhispánico de Dudas, RAE, ASALE

Mendicidad.- Estado y situación de mendigo. Pobreza, miseria, penuria, carencia, escasez, etc. DLE RAE

Responso.- Responsorio que, separado del rezo, se dice por los difuntos. Exequias, rezo, oración, funeral. DLE RAE

PIP:  Policía de Investigaciones del Perú. Creada en 1922.  Desde 1988 como Policía Técnica forma parte de la Policía Nacional del Perú (PNP).

Hidropesía.- Hidropesía, edema o retención de líquido es la acumulación de líquido claro en los tejidos o cavidades del cuerpo. No constituye una enfermedad independiente, sino un signo clínico que acompaña a diversas enfermedades del corazón, riñones y aparato digestivo. Estas enfermedades poseen una íntima relación causa-efecto con la hidropesía. Wikipedia

sábado, 9 de octubre de 2021

William Faulkner. Uno de la “Generación Perdida”

 

 Por Manuel Jesús Orbegozo

 

Decabeza de chihuancocalificó José Sabogal a William Faulkner, después de largo rato en que el gran pintor nacional trató de encontrarle un parecido ornitológico a tan eminente escritor. Se lo dijo en voz baja, tan baja que yo fui el único que lo oí. Si Faulkner lo hubiera oído, seguramente no se habría molestado, porque Faulkner tiene un alto concepto de la libertad de expresión y de las bromas. Después, Sabogal amplió su filiación. Dijo que la cabeza de Faulkner, pequeña, de ojos vivaces, pero poderosos, longeva, aguda, parecía la cabeza de un ave audaz. La idea patrocinada por el maestro pintor fue aprobada por unanimidad.

  

Conferencia De Prensa y De La Otra

Ese día, William Faulkner se encontraba de paso a Sao Paulo. Iba a participar en el Congreso de Escritores al que acudía como invitado de honor. La conferencia de prensa fue a las cuatro, en el Hotel Bolívar, donde Faulkner tuvo que afrontar a tanto flash como preguntas le hicieron los periodistas.

“The Public Affairs Office of the United States Information Services”, había invitado a un  “informal gathering and small cocktail (1), que debía realizarse también el Hotel Bolívar, a las siete de la noche. A esa hora todos soltaban los maoscardones de su conversación en torno a la obra del discutido escritor. Aquí profanaban el  “Santuario”, allá alababan “Absalón, Absalón ”, allí daban jaque mate a “Gambito de Caballo”.

Faulkner —¿dijimos ya que tiene gran sentido del humor?se burló de ese refrancito sajón de “time is money”, porque él llegó a las 7.20 de la noche. Lo curioso es que nadie advirtió su ingreso. Parecía un hombre más de los tantos extranjeros que equivocadamente se meten a donde no los los llaman. Vestía de gris, corbata michi y cabellera de invierno riguroso.

(1) Traducción: La Oficina de Asuntos Públicos del Servicio de Información de los Estados Unidos... un encuentro informal y pequeño cóctel. 

 

Bellísímamente 

Faulkner en su asiento central no se sabía si era el juez Dukinfield (2) o algún atormentado asesino de sus novelas. Fumaba en pipa y parecía salir el humo de una chimenea de casita rural.

Las flechas del interrogatorio comenzaron a venir de la izquierda. Preguntas con punta y romas. Preguntas a quemarropa a las que Faulkner contestaba con pasmosa inmutabilidad. A veces hacía un gesto que le obligaba a formar una serie de arruguitas en las comisuras de sus ojos que como afluentes iban a desembocar a una gran “pata de gallo”, que le daba mayor exquisitez a su mirada de inquisidor.

Hablando en Calvario —y esto sin ofender a nadieFaulkner era el Cristo. Los dos de los lados eran Carlos E. Zavaleta y Oswaldo Brown Prado. Más a la periferia estaba la bella secretaria Patricia Sloan, quien lucía una sortija y un cuello de divina orfebrería. Ojos bellísimos, boca de seduccción. Bella, bellísimamente descortés, porque cuando me encontraba abismado escuchando al escritor norteamericano, ella me haló con una señal finísimamente, como con hilo de carrete:

 —¿Quién es usted?

 —Periodista, señorita

—La conferencia de prensa terminó a las cuatro. Esta es reunión de intelectuales.

Hice mutis de su presencia, pero no de la reunión. 

Cometí el pecado de no hacerle caso, a despecho de la vergüenza que pasé de verme desalojado diplomáticamente. Como en una noria comencé a moler a cada momento la palabra relacionada con la intelectualidad. ¿Intelectuales? Aparte de cuatro o cinco, ¿cuáles eran los intelectuales que asistían a la reunión? ¿Es que la señorita Sloan ignora el movimiento intelectual de mi país?

(2) Personaje del cuento Humo, que figura dentro de Gambito de Caballo, recopilación de relatos de corte policíaco de Faulkner.

 

 “Traduce, Pues, Traduce”

Los que servían de intérpretes en la reunión eran el novelista Carlos E. Zavaleta, propugnador (3) de Faulkner  y Oswaldo Brown Bravo. Faulkner estaba a merced de dos lenguas que en sentido directo eran diestra la una y siniestra la otra. Zavaleta traducía a los pocos asistentes a la conversación de Faulkner. Brown Prado, no. Por eso en un momento, Zavaleta le dijo al otro traductor:

—Traduce, pues, traduce...

Instantes después, ante un descuido de Zavaleta que acaparó la conversación, Brown Prado se cobró cuando dirigiéndose a Zavaleta le dijo:

—Traduce, pues, traduce... —ante el regocijo de su propio corazón.

(3) Propugnador: Promotor, patrocinador, difusor, etc.

 

Arte Social 

En la conferencia de prensa, Faulkner dio respuesta a una serie de preguntas con gigantesca habilidad, con ingenio, con sutileza. Se le preguntó desde si era comunista  (—No, soy demócrata como todos los de Mississippi), hasta si es cierto que usted bebe mucho
(—Sí, bebo, gracias), conversación que apareció en todos los diarios. Lo que se olvidaron de consignar fue su respuesta sobre si el arte es deber social o no.

 —No —contestó en efecto, Faulkner— su principal misión es crear algo emocionante y bello, es presentar algo que no se conocía. Lo social o mensaje es puramente incidental.

Allá él. 

 

Los Poetas  “Tough”

—¿Cree que Ezra Pound ha hecho algo por la poesía? —recuerdo que se le preguntó.

—No —fue su respuesta—.Creo que Ezra Pound sólo ha hecho algo por la poesía de Ezra Pound. 

—¿Cuál es su opinión sobre la poesía actual de los Estados Unidos?

Es mala. Este tiempo no es propicio para la poesía.

 Faulkner se refirió luego a una clase de poetas “tough”(4), que puede enfrentarse a esta época y hacer poesía.

—La mayoría de los poetas está escribiendo en prosa.

 (4) Tough: Duro, en inglés. 

Por los datos debe referirse posiblemente a los escritores estadounidenses de la época que formaron parte de la llamada Generación Beat.

 

Faulkner No Es Hombre de Letras 

—¿Qué opina sobre el artículo de “Life”, sobre usted, Mr. Faulkner?
—No lo he leído.
(El que menos murmuró con los ojos. El que menos pensó en la pedantería, la modestia, la ficción, la mentira o la realidad)

—¿Cómo, Mr. Faulkner?
—Tengo tras cosas más interesantes que leer.
Faulkner contestaba a contrabote, lentamente, pero sin titubear, fumando su pipa y mirando profundamente. Sin cambiar su posición de sentado, cruzada su pierna corta sobre el lado derecho.
—Cuando los críticos escriben mal de usted, ¿qué hace?
—Nunca me han importado los críticos. Yo no soy hombre de letras, soy un campesino.



Los Norteamericanos No Piensan

Mientras discutían acaloradamente Cristina Gálvez y una señora gorda de salud, sobre un problema de arte, Faulkner confesaba que él no usaba una máquina de escribir. Sus artículos los hacía a mano.


Luego se le preguntó:
—¿Mencken
(5) ha influenciado en el pensar del pueblo norteamericano?
—No, porque el pueblo norteamericano no piensa. Ellos son buenos, quieren contribuir al progreso de los otros pueblos, pero sólo saben regalar y regalar. Son incapaces de pensar.
—¿Cree que la acción del pueblo norteamericano es un escape para no pensar?
—Sí, saltan sobre el pensar como sobre las vallas y se arrojan desmesuradamente a actuar, al dinamismo. El pueblo peruano o brasileño piensa más
—¿Y la mujer?
—Siempre fuma —advirtió graciosamente el ilustre visitante que en ese instante fue asediado por la mirada de protesta de la bella Miss Sloan.

(5) H. L. Mencken (1880-1956). Periodista, ensayista y crítico cultural estadounidense.

 
Detesto la Discriminación

Un intelectual, émulo de Martín Adán (6) en el sentido de aquel también bebe, le interrogó:

—¿Cuál es, en realidad, su propuesta para que termine para siempre la discriminación racial que sufren los negros en el Sur de su país?
—Propongo que los estados del sur se gobiernen solos, que no soporten la intervención del Gobierno Federal.


Y calló. Por su mente probablemente pasaban en cinematográfica forma los recuerdos de “expiación” de los hombres de brea. También a nosotros nos pasaba lo mismo, fuimos capaces hasta de repetir los versos de Stephen Vincent Benét:

Y en todas partes
una tierra negra se estremece, un viento sopla sobre la tierra negra
Un viento sopla en caras negras, contra manos
rugosas contraídas sobre el azadón, anudadas con reumatismo
en espaldas ancianas que se curvan sobre el algodón.
El viento de frescura, el viento del júbilo


pero nos arrepentimos.

Por último, hubo una pregunta necesaria y definitiva:
—¿Qué piensa sobre la discriminación?
La detesto.

 (6) Martín Adán. Seudónimo de Rafael de la Fuente Benavides (1908-1985), poeta y narrador peruano.

 

Ciro Alegría

Mientras salía de un cargamontón (7)  que le habían hecho los asistentes sobre los hombres de su generación, de la famosa “Generación Perdida”, se le preguntó si cuando él escribe piensa en el lector. Dijo que no.

—Yo soy mi único lector…

Se le preguntó si había leído “Ulises” antes de escribir su libro Santuario”, con el cual hay similitud. Dijo que no. Cuando lo pregunté si había leído a Ciro Alegría, también dijo que no. (Otros ojos se expandieron de admiración por su incultura que poco a poco se refrescó, cuando pensamos mucho que a lo mejor Ciro Alegría tampoco ha leído a Faulkner).

(7) Cargamontón: Perú. Acoso a alguien entre varias personas. RAE


La Guerra

 —¿La humanidad de hoy ha mejorado, Mr. Faulkner?
—Sí, notablemente, en relación con la de hace cien años. Ahora hay que soportar más frío y hay buenos libros por 25 centavos. Sólo las estupideces, la ambición, la locura y las tonterías continúan.

Recordando su estada en Europa, exactamente después de la primera y segunda imbecilidad humana, se le preguntó:
—¿Qué diferencia notó usted entre la Europa de 1914 y la de 1947?
—Exactamente la de una guerra—respondió sutilmente.
Al inquirírsele si pensaba que la guerra estaba destinada a desaparecer, el notable escritor manifestó que no.



Su Abuelo Ignorante

Cuando Faulkner contó que su abuelo tomó parte activa en la Guerra de Secesión de los Estados Unidos, alguien le preguntó:
—¿Cómo, su abuelo no fue escritor?
—No —contestó violentamente Faulkner—. Mi abuelo fue un ignorante.

 

Zavaleta, El Propugnador

Zavaleta, que ese día llevaba consigo dos ejemplares de “La Batalla” (8), que todavía estaban frescos de tinta de imprenta, y que días antes me dijera que Faulkner sólo tenía el valor de ser un revolucionario y un artífice de la técnica, se alejó del eminente escritor, lo suficiente como para acercarnos hasta la oreja menuda de Faulkner para decirle:
—Usted sabe, Mr. Faulkner, que quien está a su lado es uno de los que más lo atacan.

Faulkner hizo un giro de cabeza para contemplar a su propugnador, luego volvió para contestarnos sonriendo:
—Sí lo sé, esta mañana hemos discutido bastante.

(8) La Batalla: Colección de relatos, aparecida en 1954, del escritor peruano Carlos E. Zavaleta (1928-2011) .

 
Desapariciones

Cerca ya de las nueve de la noche, la bella Patricia estaba desesperada por Faulkner. Faulkner, no. Parecía que él estaba contento. Total, no sé quién dio por terminada la reunión. Faulkner desapareció del escenario sin despedirse.
También desaparecieron de la mesita dos libros de Faulkner pertenecientes a Zavaleta, que llevó toda la bibliografía para darle ambiente a la reunión. Zavaleta se echó a jugar a la gallina ciega buscando sus libros. Dos eran los que le faltaban. (El otro, no sé quién se lo llevó).


Manuel Jesús Orbegozo, Reportajes, Editorial Ausonia, Lima, Perú, 1958, págs 67-75


Las notas añadidas son mías. B.A.

Sobre la llamada  Generación Perdida véase aquí:

 Generación Perdida

domingo, 1 de agosto de 2021

Diccionario Loco

 Por Sofocleto (Luis Felipe Angell de Lama)

 

Ajedrez: Juego desesperante donde al rey le es imposible comerse a la reina.

Almohada: Artefacto que las mujeres frígidas usan para dormir.

Alze: Homenaje ritual que  reciben las mujeres cuando aprieta la muchedumbre.

Babia: Milenaria región inubicable donde practican turismo los cerebros sub-desarrollados.

Bardo: Poeta que también se moría de hambre en la Edad Media.

Benjamín: Nombre que el padre pone a su recién nacido porque presiente que ya se le acabó la próstata.

Borrachera: Sobrina ilegítima de Baco.

Bruja:  Abuela de nuestros hijos por parte de su madre.

Bufón: Payaso intocable porque es amigo del que manda.

Cabrón: Macho cabrío que vive sin trabajar. 

Calavera: Parte del esqueleto que se ríe de todo.

Cartero: Coleccionista de estampillas y lector infatigable de cartas ajenas.

Cáscara: Parte del huevo que se rompe cuando uno sale del supermarket.

Catarro: Cosecha de mocos que produce la nariz cuando le sembramos un estornudo. 

Clavo: Pieza de metal indispensable para chancarse los dedos con el martillo. 

Concha: Parte del carácter que sirve para triunfar.(*)

(*) Concha: Peruanismo.  Descaro, cinismo, sinvergüencería, insolencia, desfachatez, etc.

Crisis: Ataque nervioso donde el marido siempre resulta culpable de que la señora haya entrado al mundo de la menopausia.

Dama: Señora dignísima que sólo se entrega a oscuras. 

Derroche: Arte mágico que consiste en poder gastar lo que no se tiene.

Desastre: Situación que se produce, inexplicablemente, cuando todo estaba de lo más bien.

Diván: Especie de cama donde se alivian los psicópatas que se acuestan con el psiquiatra.

Eme: Letra que la vida nos ha puesto en la palma de la mano para recordarnos lo que es la Humanidad.

Entrega: Palabra que usan las huachafas cuando alguien las lleva al dormitorio.

Escote: Parte de la mujer que nos hace olvidar lo que estábamos diciendo. 

Esperma: Seudónimo que utiliza el semen para trabajar de incógnito.

Extracción: Dolorosa suma de dinero que nos extrae el dentista por sacarnos una muela sin dolor.

Fantasma: Purgante instantáneo que generalmente hace efecto de noche.

Flato: Corriente de aire que se produce cuando alguien deja abierta la digestión.

Flatulo: Poeta griego, amigo de Empedócles y de Pedonio.

Higiene: Parte del desaseo consuetudinario que se pierde por acción del agua. 

Hinchada: Señora gorda que es fanática del fútbol.

Hipoteca: Sistema infalible para acabar con el sueño de la casita propia.

Historia: Historieta cómica de la que está prohibido reírse.

Honrado: Personaje mitológico al que se atribuyen virtudes hoy desaparecidas.

Huachafa: Generalmente, abuelita de quienes critican la huachafería.

Ídolo: En los pueblos civilizados, energúmeno que toca la guitarra entre alaridos suyos y ajenos. 

Ignorante: Sujeto que sabe todo de nada. 

Injerto: Nacimiento de un niño achinadito entre los hijos de un matrimonio sueco.

Insano: Demente que tarde o temprano acabará teniendo la razón.

Jerigonza: Dialecto empleado por los filósofos para explicarnos en ocho horas que dos más dos son cuatro.

Lavativa: Lección que se da al recto para que aprenda a funcionar como se debe.

Laxante: Estimulante digestivo que promueve el hábito de la lectura entre los estreñidos.

Luna de Miel: Artesanía milenaria dedicada a la confección de madres.

Maestra: Señorita que en la niñez nos enseñó las primeras piernas.

Mago: Empleado público que se las arregla para mantener a su familia hasta el fin de mes.

Mamadera: Institución administrativa destinada al mantenimiento de la opinión pública favorable a los gobiernos.

Manso: Perro que sólo muerde cuando uno le hace cariños en la cabeza.

Masa: Materia prima donde el político se gana el pan con el sudor de la gente.

Memoria: Cosa que automáticamente se borra cuando la Amnesia ofrece mayores garantías.

Misionero: Especie de cura que hasta el siglo pasado estudiaba en África para recibirse de menú.

Muerta: Mujer que dejó de hablar para siempre.

Mujer: Estimulante erótico que fácilmente puede conducir a la adicción.

Orfandad: Desmadre 

Orina: Minuto de silencio establecido en homenaje al sacrificado trabajo de los riñones.

Padrino: Seudónimo que usa el padre de la criatura para estar presente en el bautizo.

Palma: Árbol tropical que da unas piñas de la gran fruta.

Pantalones: Prendas de vestir que usan las mujeres de maridos débiles. 

Paternidad: Enigma que, generalmente, se llevan las mujeres a la tumba.

Patético: Dícese del cojo al que se le pisa el pie sano.

Patricida: Ciudadano que agarra a patadas los símbolos patrios cuando no consigue trabajo.

Pedante: Sujeto que emite sus gases con altanería. 

Penal: Lugar de donde se escapan las autoridades después de facilitar el escape de los presos.

Piara: Alumnos del primer año en cualquier disciplina profesional. 

Piedra: Parte del cerebro ajeno donde se estrellan nuestras más brillantes ideas.

Pito: Parte del organismo que sólo suena cuando deja de funcionar.

Ponzoña: Condimento con que las mujeres le dan sabor a la conversación cuando hablan de sus amigas.

Portátil: Cosa fácil de robar al primer descuido de su dueño.

Preso Político: Sujeto que llama a gritos a su madre.

Prudencia: Recomendación que siempre llega tarde al lugar del accidente.

Puntual: Cacaseno que nunca aprenderá a llegar tarde, como todo el mundo.

Recto: Parte del aparato digestivo que es lo más retorcido del mundo.

Retrete: Rincón de la casa donde el estómago aprende a tocar trombón.

Rosa: Espina de miércoles con una flor en la parte de arriba. 

Sable: Arma generalmente usada para conseguir un préstamo de los amigos.

Santa: Mujer que vive rezando para que el marido reviente de una buena vez.

Sartén: Artefacto de cocina donde la señora nos fríe las ganas de comer.

Seducción: Arte de ir a la cama por las buenas.

Siesta: Parte del horario estatal situada entre el refrigerio y la hora de salida.

Suizo: Especie de reloj humano que, cuando se atrasa, tiene que casarse para ponerse al día.

Supositorio: Vela que sirve para iluminar el estreñimiento. Humillación a la que es sometido el recto cuando persiste en fruncir la boca.

Tétano: Congestión ocular producida por la presencia de sostenes muy ajustados en el ambiente.

Tío: Proveedor indispensable de primas para contribuir al desarrollo sexual de sus sobrinos.

Universitario: Ciudadano de ideas propias que se paga los estudios con el dinero de su padre.  

Uñas: Único recurso conocido para aliviar la sarna.


 Un extra:

Sofonetos

 

Lujuria

 

 Lentamente desnudo con mis manos

tu blando cuerpo curvo, delicioso

fruto maduro que recorro ansioso

con ojos sensoriales y paganos... 


La tersa piel de irregulares planos

se me presenta en todo su ampuloso

tono crepuscular que cuidadoso

repaso entre mis dedos cirujanos...


No necesito adivinarte ahora, 

pues te veo y recuerdo cuando aflora

de tu todo sensual que me avasalla...


¡Y así desnuda y lánguida, el cuchillo

te clavo  y te convierto en picadillo

para hacerme otro jugo de papaya!

 

 

Otro más:

 

Desconfianza


 No me gusta la cara de tu vieja

cuando me mira de reojo y cuando

se ve en sus ojos lo que está pensando 

sobre este servidor que te corteja.


Tu vieja, francamente no nos deja

ni dos minutos solos, calculando

lo que puede pasar de contrabando

si te pido un levante en la molleja.


¿Por qué es tan desconfiada, me pregunto

si yo, cuando se trata del asunto

soy, de veras un hombre tan discreto

 

que, a pesar de la forma en que te cela,

por mí no va a saber que ya es abuela

y que en Agosto se le viene el nieto...?

 


 

Fuente:

Luis Felipe Angell, Sofocleto Dominical, Tomo 2 (Después se toma otro más...), Espacio Editores S.R.L., Lima, Perú, 1997, 160 págs

La nota en asterisco es mía.


sábado, 13 de junio de 2020

El Ingreso a San Marcos

Por Sofocleto (Luis Felipe Angell de Lama)


Un amigo mío, el doctor Perico de los Palotes, que trabaja en la Universidad de San Marcos y está metido en las cuestiones del ingreso a dicho nosocomio estudiantil, ha tenido la gentileza de mostrarme algunos ejemplares de las pruebas escritas, rendidas por quienes aspiran a ser, mañana, los profesionales del país. Bueno, francamente, de haber bestialidades, las hay, pero encajonadas dentro de pocas alternativas, porque los sistemas electrónicos de hoy son -en el fondo- una especie de “cara o sello” con que los muchacos de antes resolvíamos cualquier problema. El postulante a universitario no tiene, en la actualidad,  sino que escoger entre el “Sí” y el “No”, porque así lo exigen los planteamientos electrónicos del cerebro que computa las pruebas. O sea, del único cerebro sanmarquino capaz de aprobar decentemente todas las preguntas del cartapacio. Desde luego, repito, hay bestias químicamente puras, que -inclusive con las facilidades modernas- todavía se las ingenian para demostrar a la humanidad que tienen la materia gris de color cabritilla:

-¿El concepto “Sí” constituye una idea afirmativa?

-No

Incurable. Pero antes, cuando las pruebas se rendían de uno en uno y cada futuro doctor tenía mano libre para responder con todas sus potencias intelectuales, saltaba cada acémila al pódium de la fama -con sus respuestas- que más de un profesor terminaba loco, se ponía bizco, se hacía examinar los tímpanos porque no podía creer lo que había oído o se quedaba tieso de impresión, como ocurrió con un catedrático de Historia a quien le respondieron que Julio César fue muerto por Estúpido y no por Bruto. La imbecilidad era más auténtica, la ignorancia más pura, el analfabetismo menos sofisticado. No ocurre como hoy día, cuando la cultura sufre tales acometidas que uno se pregunta por qué los maestros de mi época nos hicieron tanto daño, enseñándonos todas las cosas  que sabemos, en vez de orientarnos hacia la venta de fritangas ambulantes, la elaboración de emoliente o cualquiera de las otras actividades que tienen tanto prestigio en la actualidad. Desgraciadamente -en nuestro caso- ya es muy tarde para hacernos los burros, porque mi generación fue víctima de un profesorado humanista, universalista y valoretista, que nos desasnó por completo, sin dejarnos siquiera un rebuzno dedicado a las generaciones posteriores. Somos, por lo tanto, testigos presenciales e incómodos de cuanta salvajada se dijo y escribió en San Marcos por boca y cerebro de algunas eminencias contemporáneas que entraron a la Universidad porque atrás los empujaba un camión de recomendaciones. Pero algunas respuestas vibran todavía en los aires del Salón de Actos, que era donde se rendían los éxámenes orales.
 
-A ver Alumno Imbecilio Brutález, curso de Historia... 
Dígame ¿Qué sabe sobre los catorce Incas del Imperio? 

-Que fueron ocho, doctor... 

Y al jurado tenían que sujetarlo entre ochenta porteros para que no estrangulara al pollino de marras, mientras reconfortaban al más viejito de los catedráticos dándole agua de azahar para que no abandonara este mundo por límite de fouls. Recuerdo el caso del pustulante recomendado por dos ministros de la época, cuyo cerebro era tan impenetrable como la selva amazónica y al que lo tuvieron sentado cuatro horas, en el Oral, esperando que diera una respuesta, por lo  menos  remotamente emparentada con la verdad, para justificar su ingreso. Al cabo de ellas, cuando era evidente que aprobarlo era sacrificar los más elementales principios de la Cultura y un escarnio para todos los hombres que, a través de la Historia, dedicaron sus vidas a dejar al mono convertido en gente, el Presidente del Jurado se incorporó, tosió y dijo en voz alta las siguientes palabras, dirigidas a sus compañeros de Mesa, al resto de candidatos y al público asistente:

-Señores, soy padre de familia, con mujer y seis hijos... me faltan ocho años para jubilarme y la enseñanza es el único ingreso de mi hogar... necesito mi puesto de profesor como se necesita el aire y sé que al no aprobar el ingreso de este alumno a San Marcos estoy jugando mi destino, porque mañana me botan, tempranito, de la Universidad, cuando lo sepan su papá, el Ministro, y su tío, el otro ministro que, además es compadre del Rector... ¡Pero, señores, yo no puedo aprobar a este animal sin que la conciencia me remuerda las entrañas hasta la hora de la muerte... porque se trata del bestia más bestia que me ha tocado enfrentar a lo largo de veintidós años en San Marcos.... Que me boten, pero no entra y no entra!  ¡He dicho!

Al otro día, efectivamente lo botaron de la Universidad. Pero respecto al postulante se equivocó, porque el resto del Jurado sí aprobó el ingreso del bestia, por mayoría de votos. E hicieron bien, porque ahora es un distinguido funcionario que anda por ahí... ¡Qué país!


Fuente:

Luis Felipe Angell, El Ángulo Agudo, Editorial Arica, Lima, Perú, 1974, pp. 27-29
Las negritas en el texto son del autor.

viernes, 12 de junio de 2020

El Ángulo Agudo

Por Sofocleto (Luis Felipe Angell de Lama)

El Ángulo Agudo

Brillante selección de artículos cometidos por el autor; algunos escritos con las manos y todos muy elogiados por el farmaceútico de la esquina, que es su amigo.


Todo lo que uno podría decir, si no se lo prohibiera la Libertad de Prensa.




Escalígrafo

Este, lector, es un montón de artículos
escritos diariamente en el periódico 
donde puedes leerme a precio módico
si preferes usar otros vehículos

Pero no te aconsejo esos ridículos
sistemas, si eres un lector metódico,
pues los libros no son algo episódico
ni fútil, sino bellos adminículos

Un libro -en edición Príncipe o rústica-
te llena el corazón de íntima acústica
que te hace innecesaria la hermeneútica*...

Sobre todo si su característica
fundamental es ésta, la humorística,
que hace Literatura terapéutica...


*Hermenéutica.- Teoría de la interpretación de textos. Interpretación de textos sean religiosos, literarios o jurídicos. RAE.


Otras obras de Sofocleto que integran esta Serie

Sinlogismos

Dos mil píldoras de sabíduría que han dejado atónito a medio mundo, incluso al autor, que hizo la digestión y el prólogo.

Manual de Urbanidad y Buenas Costumbres

Versión desinfectada, corregida y deformada de la inmortal obra de Carreño.

Diccionario de Sinónimos

Edición revisada por eminentes psiquiatras de fama interprovincial.

La Sábana de Arriba

Exitoso manual de Educación Sexual Aplicada. Exclusivo para damas.

Diccionario de Frases Célebres

Versión inédita de las frases inmortales que nunca llegaron a decir los grandes hombres de todo tamaño

Código de Honor del Márques de Cabriñana

Edición corregida, aumentada y deformada.

Diccionario Chino
 
Libro utilísimo para alcanzar una lengua que nos lleva cinco mil años años de ventaja. Aprenda a expresarse en chino sin salir del castellano y póngase amarillo sin que le cueste un centavo (aparte del libro, se entiende).

La Sábana de Abajo 

Segunda parte del Manual de Educación Sexual Aplicada. Exclusivo para caballeros.
 
 
Fuente:

Luis Felipe Angell, El Ángulo Agudo, Editorial Arica, Lima, Perú, 1974, 157 páginas.

La nota sobre la hermenéutica es mía.
No pude resistir no citar algunas partes graciosas del libro como lo de la portada y otras más.



domingo, 30 de octubre de 2016

Bibliotecas, Cultura y Economía


Por Luis Felipe Angell (Sofocleto)

La primera industria peruana es la producción de analfabetos.

Cada año se reciben nuevas promociones de paisanos que cuando miran una jota creen  que están viendo un anzuelo y piensan que cuando miran una “A” es una escalerita de tijera por donde suben las hormigas para cortar camino. La vida -para ellos- termina donde comienza el abecedario y permanecen al margen de toda posibilidad social y de todo progreso, desconcertados ante el misterio de una cartilla rarísima cuyas intimidades nadie les explicó a tiempo. Ajenos a sus propias limitaciones, los iletrados nacionales suponen que un  periódico se ha hecho para envolver paquetes y un libro para equilibrar las patas de una mesa.

-¡Usted es analfabeto?

-No, doctor. Yo soy Belisario.

Llaman doctor a todo el que usa anteojos, como si las diatrías fueran una patente de cultura o una prueba de ser “leído y escribido”, hundiéndose poco a poco en esa invalidez mental que se adquiere cuando el cerebro se herrumbra por falta de uso y hace que –al pensar su propietario- le crujan las meninges pidiendo aceite a  gritos implorando un lavado y engrase que le ponga la tutuma como sobre ruedas. Hay quienes suponen que el cráneo desarrolla por su cuenta y termina, al cabo de los años, convertido en una hermosura pensante, capaz de resolver en dos patadas cualquiera de las ecuaciones que nos presenta la vida. Pero esto es más falso que dentadura de viejo, porque la materia gris necesita afinarse permanentemente como instrumento delicado que es y requiere del ejercicio, el entrenamiento y la práctica indispensable para que su dueño se llene de prestigio y evite una fama de burro que no se la quita ni su abuela.

-Don Alfredo, ¿qué es un subsidio?

-Es cuando alguien se mata porque está cansado de la vida.

Pero si el analfabeto no lee porque está en ayunas gramaticales y un esfuerzo en tal sentido puede conducirlo al manicomio, más grave es el caso de quien rompió la barrera del parvuliche y limita su cultura al estudio semanal de los programas hípicos o cinematográficos viviendo en una permanente anemia cerebral que le impedirá más tarde ser campeón en el “chanchito de la inteligencia”, aprender inglés por disco o inventar el lápiz con dos borradores. El problema fundamental de nuestro país está en su falta de cultura, que no consiste en saber de paporreta las actividades de Colón en su tercer viaje sino en tener conciencia y consciencia de lo que es un ser humano y del papel que desarrolla en la vida social. Pensar y saber qué piensan otros hombres, buscar en sus ideas una luz que nos guíe y mejore, cultiva el espíritu a través de la lectura, son posibilidades mágicas que nos dan el alfabetismo y la escuela. Todo esto, naturalmente, condicionado a ciertas normas de higiene mental que eliminen algunos tipos de literatura más propios de la Baja Policía que de un cerebro con venitas y todo:

-Tú siempre tan culta, monona.  ¿Qué lees?

-“Amor de Secretaria”, de Delly. Existencialista. Al final le suben el sueldo.

No interesa que prolifere el lector “sobaco ilustrado”, más exhibicionista que sincero, pero sí resulta indispensable allanar el camino  de quienes tienen la necesidad  de leer o viven dentro de un impulso permanente de mejora espiritual. Por eso, cuando el movimiento de las Bibliotecas Municipales comenzó a tomar fuerza y volumen, saludamos la idea como un paso firme dado hacia el real beneficio de la colectividad. Cuando abrieron la de San Isidro estuve de oletón en la ceremonia inaugural. Me pareció una obra estupenda y dije en un artículo que sería recogida con entusiasmo por los habitantes del bosque, que no leen bajo los olivos porque entre mosquitos y hormigas se los llevan en peso al Callao. En lo que va del año se ha computado 30,000 lectores, sin contar al loco Toribio quien, al presentarse vestido con un zapato izquierdo, una gorrita y medio metro de cuchillo amarrado con una pita en el pescuezo, produjo una estampida que no dejó un solo literato en el salón.

-¿El Loco? De Andreviev. Sí lo tenemos, señor.

-¡No, digo que el loco está acogotando al otro bibliotecario.

Son gajes del oficio, pero de todas maneras es digno de encomio el trabajo que desarrollan en la biblioteca de San Isidro, como lo es sin duda en el resto de las bibliotecas municipales, escolares y públicas del país.

Necesitamos urgentemente, desesperadamente, que los peruanos lean, para que no sigan al margen de la vida y les hagan perro muerto en la primera de espadas. Ojalá que la razzia económica con que se busca reducir el déficit no pase su guadaña por estos centros de cultura, bajo las artes de un criterio que considera al lector un reverendo ocioso que no tiene nada mejor que hacer. No cambiemos los libros por las libras.

-Señorita, ¿tiene “Un Amor Secreto”?

-¿Y a usted qué le importa, insolente?


Fuente:
Luis Felipe Angell, Sofocleto en Dos Columnas, Primera Edición, Ediciones Myself, Lima, Perú, 1960, pp. 90-93

lunes, 10 de octubre de 2016

El Misterio de La Gioconda


Por Luis Felipe Angell (Sofocleto)

El Louvre es un museo francés donde uno puede ver las obras maestras del turismo norteamericano.
Delante de cada tela hay un racimo de gringos multicolores, especie de naturaleza muerta frente al arte clásico, que admira por catálogos y se hace una cultura renacentista en media hora, con sólo seguir el derrotero del guía y digerir sin complicaciones las más fabulosas mentiras de un cicerone empeñado en deslumbrarlos para multiplicar su propina. Enseñar o describir no basta. Hay que condimentar el show con algún detalle amazing* que dé prestigio al relato en Kansas City con algunos detalles íntimos del Tiziano o ciertas informaciones confidenciales sobre Rubens, conseguidas de un experto al precio de tres dólares, discretamente abonados en un rincón de la sala:

-You knows, fellows, that guy Velásquez used to paint with only one hand?*
-Oh, really*

*¿Sabían, ustedes, que este tipo Velásquez solía pintar con una sola mano?
*Oh, en serio
*Amazing: increíble

El guía es un déspota entre burlón y cínico, que aprovecha la ignorancia ajena para no aburrirse diciendo todos los días la misma cosa. A cada pintor le inventa un pasaje anecdótico, a cada cuadro una historia y a cada corredor un fantasma. Su imaginación crece en razón directa con el analfabetismo cultural de sus oyentes y responde con un silencio cargado del más hondo desprecio las preguntas que Harry, Butch o Jimmy le hacen para ejercitar el derecho señalado en la cartilla turística, que dice: “El cicerone responderá cualquier pregunta de tipo artístico”. A veces, Lo que quiere saber Betty es donde han puesto el bath room* los franceses pero no se atreve y prefiere seguir el resto de la jornada caminando despacito y sin hacer movimientos inútiles. Jamás he visto mayor docilidad que la del turista ultramarino frente a un guía de museo:

-A ver, ustedes tiene tres minutos para admirar este cuadro que es muy bueno. Comiencen a admirar que yo cuento…
-Qué beatiful paisaje is that…!
-Allá no, zonzo. Esa es una ventana  abierta. Mira acá.

*Bath room: baño

De todos los cuadros reunidos en el Louvre tal vez sea “La Gioconda” el más conocido y buscado por los visitantes. Dicen que es el mejor cuadro del mundo, pero nadie lo ha visto porque siempre hay una muchedumbre delante, tomando fotos, mascando chicle o preguntándose, como se pregunta la humanidad desde hace varios siglos, ¿por qué diablos sonríe Monalisa?, esposa dil Giocondo a quien todo hace pensar que un amigo de la familia le aplicó dos perchas de medio metro en la frente, porque la señora será todo lo angelical que quieran, pero la historia demuestra que tenía su buena foja de servicios al hombro. Contra lo que muchos suponen, Monalisa no fue una guayaquileña lisurienta, sino la esposa de un comerciante floreciente o florentino, inmortalizada por Leonardo Da Vinci, un viejo sumamente precoz que hizo cañones, submarinos, esculturas, dibujos, buques, aviones y moneda falsa, invento éste último que le trajo algunas dificultades y terminó por desprestigiarlo:

-Dice il Leonardo que está con il cólico miserere…
-Son inventos suyos.

En las últimas semanas se ha levantado una polémica acerca de la verdadera identidad de Monalisa. Unos dicen que es hombre, otros que es mujer y otros que ambas cosas al mismo tiempo, lo cual no tiene nada de particular en esos siglos también había esta clase de coleópteros. Sin embargo, la pregunta fundamental es la relacionada con su sonrisa. ¿Se reía o estaba triste? Chi lo sa*. Uno también puede reírse con pena, como ocurre cuando oye a los payasos de circo el mismo chiste que ya escuchamos en 1930, pero las opiniones están divididas en la siguiente forma. La Gioconda se ríe porque:

1.-Leonardo le acaba de contar un chiste de loros.
2.- Le estaban haciendo cosquillas en el dedo gordo.
3. Pensaba en los spaguetti del almuerzo.
4.-Le daba la gana de reírse, y
5.-Por cualquier razón.

*Chi lo sa: en italiano, ¿Quién (lo) sabe?.

La cosa es que se ríe y como ocurre con la hiena, nadie sabe por qué lo hace. Hay quienes adjudican a la magia de Leonardo el milagro de producir esa sonrisa indefinida pero real que aparece en “La Gioconda”. Hay quienes dicen que le salió de pura chele* y los que se inclinan por creer que Monalisa tenía su trompita torcida porque le dolía una muela. En mi opinión, no hay ningún misterio. Todas las mujeres son iguales y basta mirar una fotografía en que aparezca el planeta, la enamorada, la novia, la señora o la viuda, para que uno no sepa a qué atenerse ni qué pensar de lo que dicen sus labios. A veces el equívoco es de quitarse el hat*:

-Qué ternura hay en la sonrisa de esta señora. ¿La fotografiaron el día de su santo*?
-No. El día que ahorcaron a su marido.


*De pura leche: O de Chiripa: suerte fácil, casualidad favorable.
*Hat: sombrero
*Santo: cumpleaños

Las notas son mías.




Fuente:
Luis Felipe Angell, Sofocleto en Dos Columnas, Primera Edición, Ediciones Myself, Lima, Perú, 1960, pp. 17-20

viernes, 7 de octubre de 2016

¡Todos a “La Laguna”, chicas!


Por Luis Felipe Angell (Sofocleto)

Las desgracias en el Perú terminarán cuando le ganemos al otro equipo.

Poderosa como un sindicato invisible, la Hermandad de los Guindones ve crecer sus efectivos de un día para otro y cuenta con tal número de locas en los registros que Lima parece un gigantesco manicomio donde ya no se puede echar piropos a nadie sin correr el riesgo de irse en caldo*, porque la gringuita que se nos descuelga en la esquina resulta ser Otto Fugentriken, químico recibido, y la morenaza que nos entusiasma por sus caídas de ojos es un zambo relleno de algodones, a quien no queda otro recurso que regarlo con una lluvia de patadas:

-¡Sal de aquí, mariposón!
-¡Cobarde,  por qué no se mete con un hombre, so pedazo de bestiucha!

Los hay blancos, negros, grandes, chicos, gordos, flacos, ricos, pobres. En los salones y en las barriadas, en las instituciones y sociedades, de todos los partidos, los credos y las razas. Hasta los japoneses, que siempre fueron tan serios y dedicados a María, tienen también su representante café con leche en la persona de Kadera Loca que de día trabaja como honrado peluquero miraflorino y de noche es la geisha de medio pelo que se pasea por Surquillo peinada con raya al medio y cantando bajito el bolero “Tú me acostumbraste”. Como los hongos, aparecen de noche y llenan los parques en pequeños grupos que intercambian confidencias, refuerzan esperanzas, rajan de las amigas y hacen proyectos para el futuro, suspirando como Julietas huachafas* mientras se acomodan la faja o se desmayan al paso de un ratón. Algunas son de lo más de lo más sensibles:

-¿Y por qué no te gusta Jimmy?
-Porque últimamente se ha vuelto muy ahombrado.

El zambo con peluca parece como si tuviera un felpudo en el cerebro, pero se pasea muy orondo junto al cholo engominado que luce la cadera estrecha en uno de esos pantalones al cuete* que es necesario ponerse con calzador. Cuando yo era chico, el firulete* era una rara avis a quien señalábamos en la calle, diciendo con el entusiasmo que despiertan los espectáculos inusitados: ”Ese es”. Ahora en cambio, es todo  lo contrario porque a los hombres hay que diferenciarlos aclarando que “ese no es”. Dicen que esto es el progreso. Y debe ser porque en la Avenida Progreso tiene su local el club “Vive como Quieras” que en forma tan brillante ha iniciado este año las fiestas de Carnaval, organizando en “La Laguna” un estupendo baile de promoción, respaldado por la policía y en un ambiente que ha merecido la atención de todos los diarios capitalinos.

-¡Ay, hijas, pero qué regio les queda estar delgadas…!
-Sí, es que estamos a dieta y nos favorece el régimen.*

A la once de la noche comenzaron a llegar las parejas invitadas, despertando la curiosidad del vecindario barranquino el hecho de que casi todas las damas concurrentes tenían músculos y pelos por todo el  cuerpo; amén de que algunas estaban  sin afeitar y otras hablaban con una voz de barítono que desconcertaba. Las primeras en hacer su aparición fueron dos gatitas, una tigresa, tres bailarinas orientales, una princesa, un conejito, un  osito, siete bikinis y una tapada, que se abrieron paso entre el público lanzando coquetonamente pica y pica y serpentinas, y recibiendo a cambio una andanada de piedras como consecuencia de la cual tuvo la tapada que cambiarse la manta de sitio porque un cascotazo le había hinchado el único ojo disponible. Entusiasmada por el juego, la gente metió a las dos gatitas en el agua y desnudó a una bikini que resultó ser el ingeniero agrónomo Camilo de la Poltrona, según se identificó a la policía cuando ésta le pidió sus papeles. Mientras tanto, el alcalde barranquino estaba prendido de un teléfono público llamando al Director de Gobierno, al Prefecto de Lima, al Comisario de Barranco y a la Carabina de Ambrosio*  para que suspendieran la fiesta. El Comisario se negó a intervenir, alegando que estaba resfriado. La discusión crecía:

-¿Y a usted como le consta que esta dama es hombre?
-Porque esta dama es el contador de mi oficina y se llama Teodoro.

Al señor Alcalde  le subió la presión a cuarenta, las palpitaciones a ciento ochenta, el pulso a doscientos y el dólar a veintisiete, pero todo fue inútil y la fiesta siguió adelante entre un mar de chisguetes, serpentinas, fotografías y mambos, con diálogos que por acción del eco llegaban hasta la multitud:

-¿Bailamos, señora?
-Señorita, si me hace el favor…

A la una de la madrugada eligieron reina, saliendo elegida Camucha I, que en la vida real es boticario de Magdalena y tesorero (porque cuida los tesoritos) del Comité de Damas y Señoritas Lima N° 1, en cuyo nombre se había solicitado el local para la fiesta. Lloró de emoción y fue necesario hacerla respirar una gaseosa para que volviera. Mientras tanto, al señor Alcalde lo tenían amarrado entre ocho para que no entrara con su garrote a matar libélulas y el público hacía los más diversos comentarios:

-Barranco se ha desbarrancado…
-¿Qué dirá el elefante del zoo que apenas ve estos espectáculos?

Eran las cuatro de la mañana y adentro las parejas hacían cadenita con el huayno que dice: “Todas las noches me tienes como pato en la laguna” cuando la policía disolvió el jolgorio por orden del Prefecto. Algunas se privaron, otras salieron corriendo, tres o cuatro cayeron al agua. La orquesta Villanueva se convirtió en Villadiego* y los jóvenes barranquinos que estaban afuera repartieron entre las damas diversos puñetes de pronóstico reservado. Total, una porquería sin nombre que las autoridades tienen la obligación de poner en claro. Si el comisario de Barranco es culpable, debe ser dado de baja porque su actitud lo descalifica para llevar el uniforme cuyo honor es su divisa*. Según he sabido no es la primera vez que se realizan tales fiestas y esto hace más urgente una represión enérgica. En nombre de quienes tienen hijos y quieren para ellos un camino limpio en la vida exigimos que se castigue a los que han intervenido en esta  inmundicia. Al organizador, quien alega que estas fiestas se han hecho en Río y que aparece en la revista “Cruzeiro” podemos preguntarle qué le parecería si lo hacen fusilar, porque estas cosas las hacen en Cuba y aparece en la revista “Bohemia”.
¡Zamarro! ¡Zamarro!* ¡Con la falta de hombres que sufrimos en este país!
 

Fuente:
Luis Felipe Angell, Sofocleto en Dos Columnas, Primera Edición, Ediciones Myself, Lima, Perú, 1960, pp. 13-16

Las cursivas son del autor.
 

Notas. - Agrego esto para que se entienda mejor el texto.

*Irse en caldo: perder la paciencia. Se entendería como llevarse un chasco y por ello encolerizarse.
*Huachafas: cursis
*Al cuete: Pantalones apretados o ajustados. Pitillo.
*Firulete: Adorno superfluo y de mal gusto.
*Podría comprenderse como un chiste en doble sentido para referirse a la dieta y al gobierno.
*De la frase Ser una cosa la Carabina de Ambrosio: No servir para nada.
*De la frase Coger o tomar las de Villadiego: huir de un riesgo o compromiso.
*Lema de la policía peruana.
*Zamarro/a: Adjetivo Perú. Referido a persona, que no tiene vergüenza ni honestidad y sólo busca su propio beneficio. Diccionario de Americanismos ASALE

Las notas son mías.