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viernes, 12 de junio de 2026

Por qué en EE.UU. le dicen al fútbol soccer y cuál es el origen de esa palabra (no, no la crearon los estadounidenses)

 

La alegría de una aficionada en el partido Francia-EE.UU. durante el Mundial Femenino de Fútbol de 2019, en París.

 

Por Margarita Rodríguez
BBC News Mundo

 

Para el profesor Stefan Szymanski todo comenzó hace unos 20 años, cuando empezó a leer y a escuchar a personas decir que al balompié se le debería llamar fútbol y no soccer, que "esa palabra era incorrecta".

Ese debate le pareció "raro" y lo hizo viajar a los años 60 y 70, directo a su infancia, que vivió precisamente en la cuna del fútbol moderno.

"Recuerdo que, cuando era niño en Inglaterra, la palabra 'soccer' era perfectamente aceptable", le cuenta a BBC Mundo, desde Estados Unidos, el profesor emérito de la Universidad de Michigan.

"Le empecé a preguntar a mis amigos: '¿Se acuerdan? Quizás sea un recuerdo falso. ¿Alguna vez fue un problema?'. Me puse a hablar con la gente sobre eso. Y, efectivamente, el consenso fue que en los años 70 no parecía haber ningún problema con esa palabra".

Su interés en el debate sobre fútbol y soccer terminó convirtiéndose en una investigación, un libro y otro viaje, esta vez más de 100 años atrás en el tiempo, en busca del origen de la palabra soccer.

Y llegó a un sitio lejos de Estados Unidos, aunque muy familiar.

 

Al otro lado del Atlántico

Szymanski realizó sus estudios universitarios en Inglaterra, donde también se desempeñó como profesor e investigador en instituciones de educación superior.

En 2009, el economista especializado en deportes publicó, junto a Simon Kuper, "Soccernomics", cuya edición en español es "¡El fútbol es así!".

Tras vivir gran parte de su vida en Londres, se mudó a Estados Unidos.

En 2018, publicó: "It's Football, Not Soccer (And Vice Versa): On the History, Emotion, and Ideology Behind One of the Internet's Most Ferocious Debates" (Es fútbol, no soccer (y viceversa): sobre la historia, emoción e ideología detrás de uno de los debates más feroces en internet).

Ese libro lo escribió con Silke-Maria Weineck, profesora de Literatura Comparativa en la Universidad de Michigan.

 
Ilustración del partido entre Blackburns Rovers y Notts County en Londres que apareció en la publicación The Illustrated London News el 28 de marzo de 1891.
 
 
Szymanski cuenta que, al principio, el fútbol fue un deporte muy posh.

"Quienes fundaron la Football Association en Inglaterra, en 1863, eran graduados de Oxford, que habían ido a las grandes escuelas públicas y eran de las clases ricas y exclusivas del país".

Ese mismo año, esa organización redactó un reglamento para esa disciplina.

"El juego que se disputaba con las reglas de la Football Association pasó a conocerse como association football", escribió John M. Cunningham en el artículo "Why Do Some People Call Football 'Soccer'?" (¿Por qué algunas personas llaman 'soccer' al fútbol?) de la Encyclopaedia Britannica.

Este nombre servía, además, para diferenciar este nuevo deporte de otra disciplina deportiva que también ha llegado hasta nuestros días: el rugby.

"Así, había dos deportes: uno llamado rugby football y el otro llamado football association, si queremos ser muy formales", cuenta Szymanski.

En el rugby football, los jugadores podían correr con el balón, cargado, hacia la portería, en el football association, no estaba permitido.

 
La "er" al final

Aunque con el tiempo el balompié se extendió y se empezó a identificar con la clase trabajadora de Inglaterra, Szymanski nos recuerda que "en sus primeros días era de clase alta y muy popular en Oxford y Cambridge, que eran universidades de lujo".

Entre esos estudiantes adinerados de los años 80 y 90 del siglo XIX había una costumbre que consistía en acortar palabras y añadirles al final "er", creando una especie de jerga.

"Así que en vez de comer el breakfast (desayuno), ellos decían breaker".

Aplicado al rugby, por ejemplo, estos jóvenes "jugarían al rugger", según Szymanski.

¿Y entonces cómo surgió la palabra soccer?

Hay una teoría, señala Szymanski, aunque advierte que "nadie está del todo seguro".

Todo parece indicar que los creativos jóvenes ingleses sacaron "soc" del medio de la palabra association y le añadieron "er" al final, creando el término "soccer".

"Obviamente, nadie lo sabe con certeza, pero de lo que sí están seguros es de que proviene de Oxford, porque existen numerosas fuentes documentales que afirman que, efectivamente, fue una palabra acuñada en la Universidad de Oxford por estudiantes".

 
Al mismo tiempo

Andy Mitchell es historiador e investigador del deporte y ha escrito varios libros, entre ellos "First Elevens" (Los primeros onces) y "1824: the World's First Football Club" (1824: El primer club de fútbol del mundo).

En su blog "Scottish Sport History", escribió el artículo "The mysterious origin of 'soccer'- what happened in 1885?" (El misterioso origen de 'soccer'. ¿Qué pasó en 1885?).

Cuenta que hay "al menos" tres ejemplos del uso de "soccer" o "socker" en revistas escolares de finales de 1885 en distintas partes de Inglaterra (Shropshire, Oxfordshire y Wiltshire).

"Mi intuición es que los términos 'soccer' y 'rugger' ya se usaban verbalmente y habían aparecido impresos a principios de ese año en otra revista -aún no identificada- y estos tres colaboradores lo recogieron", escribió Mitchell.

El experto también encontró ambos términos en un artículo de 1889 sobre "Football at Oxford", de la publicación "Boy's Own Paper", en el que señalaban que "en el argot universitario, al rugby se le llama Rugger, mientras que el término Association tiene como sinónimo Socker".

La variante socker se fue perdiendo y la que quedaría con el tiempo sería soccer.

El historiador cita un párrafo de un artículo, de 1899, del periódico británico Daily Telegraph: "¿Quién habla ahora de Association o Rugby football y quién no agradece las formas abreviadas de 'soccer' o 'rugger'?".

La palabra soccer empezó a viajar a otros continentes al mismo tiempo que ese deporte se exportaba.

James Nalton, periodista especializado en fútbol, cuenta que "referencias a soccer, campos de soccer y canchas de soccer" surgieron tanto en Inglaterra como en Estados Unidos antes de 1900.

Así lo señaló en el artículo "Call it Soccer: A history of football words" ("Llámalo Soccer: una historia de palabras futbolísticas") en el sitio World Football Index.

 
Como "primos"

Szymanski señala que la razón para que surgiera una palabra como soccer era porque había que distinguir esa disciplina de otra variante del fútbol que se estaba jugando.

En Inglaterra, originalmente era entre association football y rugby football. Pero, en otros países también se dio la necesidad de hacer una diferenciación porque tenían otras versiones de fútbol.

 
Ricardo Pepi y Matthew Freese, miembros de la selección de EE.UU., en una conferencia de prensa el 8 de junio, en California.
 
 
En Irlanda, por ejemplo, el fútbol gaélico es muy popular y "el uso de la palabra soccer siempre ha sido muy común".

Soccer también se ha usado en países como Australia (a su selección masculina la llaman los socceroos), Nueva Zelanda, Sudáfrica, Canadá.

De hecho, en ese anfitrión del Mundial 2026, el organismo rector de ese deporte es la Canadian Soccer Association.

En Estados Unidos, el deporte más popular es el American Football, fútbol americano, que se juega en la National Football League (NFL). Pero en ese país simplemente lo llaman fútbol, dice el investigador.

"Es que todo está relacionado, es decir, la versión estadounidense del fútbol evolucionó del rugby, pero tiene elementos del soccer también".

"Son como primos cercanos y, por eso, es que la versión estadounidense del fútbol se volvió tan popular casi al mismo tiempo que la palabra soccer fue acuñada, en las décadas de 1880, 1890".

 
Organizados desde 1913

El conocimiento de Szymanski sobre las palabras soccer y fútbol va más allá de las fuentes históricas, sus vivencias también lo complementan.

"Yo enseño en la Universidad de Michigan y, con frecuencia, doy clases en las que hablo de soccer y fútbol y algo que los estadounidenses suelen hacer cuando en una conversación usan la palabra soccer es que te dicen: 'Lo siento mucho, quise decir football' porque creen que los británicos son muy sensibles con respecto a esa palabra y, sí, tienen razón, algunos lo son", cuenta.

"Me parece una delicadeza que se disculpen tanto y lo que les suelo decir es: 'Es una palabra inglesa, siéntete libre de usarla, no hay ningún problema".

 En 2013, la Federación de Soccer de EE.UU. celebró sus 100 años con un amistoso entre su escuadra y Alemania, en el estadio RFK de Washington.
 
 
Estados Unidos ha acogido cuatro mundiales de fútbol: dos femeninos (1999 y 2003) y dos masculinos, el de 1994, y el que acaba de comenzar y que ha organizado junto a México y Canadá.

Su selección femenina ha ganado cuatro copas del mundo.

Aunque el balompié se ha vuelto muy popular en ese país, "los estadounidenses le seguirán llamando soccer", señala el profesor.

"Y eso es lo que exactamente deben hacer porque (de abandonar la palabra soccer) sería muy confuso para ellos. Si alguien dice, por ejemplo, '¿vas al partido de fútbol?'. La otra persona le responderá: '¿de qué fútbol estás hablando?'. Sería absurdo".

En su página web, la Federación de Soccer de Estados Unidos señala que a lo largo de su historia se le ha conocido por tres nombres:

  • De 1913 a 1944: U.S. Football Association
  • De 1945 a 1973: U.S. Soccer Football Association
  • Y desde 1974 hasta la actualidad: U.S. Soccer Federation

 

Exilio

En su libro, Szymanski y Weineck indican que la palabra soccer circuló ampliamente en Reino Unido "durante la mayor parte del siglo XX".

Análisis estadísticos les permitieron concluir que, aunque los periódicos y publicaciones británicas preferían usar el término football, también utilizaron la palabra soccer hasta bien entrada la década de 1980.

Sin embargo, con el tiempo, football se volvería el termino dominante en el país.

En la entrevista con BBC Mundo, Szymanski dice que al conversar con lingüistas pareciera que la palabra soccer sufrió una especie de exilio de su propia tierra.

Ya en su artículo de 2017, James Nalton apuntaba a que el término soccer se había vuelto una especie de palabra tabú entre algunas personas en Reino Unido.

"La falsa percepción de que es un término estadounidense podría ser una de las razones de esto".

Y pareciera que no son los únicos con esa percepción.

 
 
 
 
Nota
 
Posh: Término de origen británico utilizado para describir a personas o cosas elegantes, refinadas o pertenecientes a la clase alta.
 
 
 
 


miércoles, 9 de septiembre de 2015

El Intrincado Origen de los Signos de Puntuación

Por Keith Houston

Estamos acostumbrados a leer y a escribir y, por tanto, los signos de puntuación nos son familiares.

La coma, los dos puntos y el punto y el coma, así como sus parientes ortográficos, son partes integrales de la escritura.

Destacan las estructuras gramaticales y ayudan a transformar las letras en palabras e imágenes mentales.

Así que estaríamos perdidos sin ellos. O, al menos, muy confundidos.

Y aun así, los primeros lectores y escritores se las apañaron sin contar con ellos durante miles de años.

Entonces, ¿qué fue lo que hizo que cambiaran de opinión?

Sinespacionipuntuación

En el siglo III antes de Cristo, en la ciudad heleno-egipcia de Alejandría, un bibliotecario llamado Aristófanes estaba harto.

Era el encargado de personal en la famosa biblioteca que albergaba cientos de miles de manuscritos.
Pero era frustrante cuánto tiempo tomaba leerlos.

Y es que los griegos practicaban la scriptio continua; esto es, escribían sus textos de tal forma que nohabíaespacionipuntuación entre las palabras, y no hacían distinción alguna entre mayúsculas y minúsculas.

Era responsabilidad del lector escoger el camino entre la masa de letras, distinguir en ella cada palabra y cada frase, y adivinar dónde terminaba una y empezaba la siguiente.

Y aun así, la falta de puntuación o espacio entre letras no se consideraba un problema.

 En las primeras democracias, como Grecia o Roma, donde los representantes electos debatían para promover sus puntos de vista, un discurso elocuente y persuasivo era más importante que cualquier texto escrito.

Así que sabían que antes de poder recitar el contenido del pergamino en público tendrían que estudiarlo minuciosamente.

Comprender un texto en una primera lectura era algo inaudito.

Por ello, cuando en el siglo II d. C. al escritor Aulo Gelio le pidieron que leyera en voz alta un documento que le era desconocido, protestó.

Argumentó que destrozaría su contenido y que no enfatizaría las palabras de forma correcta.

Y ante su negativa, cuando un espectador se dispuso a leer el texto, fue eso, precisamente, lo que terminó haciendo.

Unir los Puntos 

El avance de Aristófanes fue sugerir a los lectores que hicieran anotaciones y aliviaran así la ininterrumpida corriente de texto con puntos de tinta arriba, en medio o abajo de cada línea (comma, colon y periodus).

Así, con cada posición indicabarían la entonación de lectura: alta, media o baja.

Sin embargo, en aquel momento no todos estaban convencidos de la utilidad de su invención.

Cuando los romanos tomaron el relevo a los griegos como el más prominente imperio del mundo antiguo, abandonaron el sistema de puntos de Aristófanes sin pensarlo dos veces.

Y aunque en el siglo II probaron a separar las palabras con puntos, también abandonaron ese experimento.

Existía todo un culto hacia el hablar en público, y era de tal magnitud que toda la lectura se hacía en voz alta.

Y la mayoría de los estudiosos coinciden en que los griegos y los romanos hacían frente a la falta de puntuación precisamente de esa forma.

La Puntuación, Cuestión de Fe 

Pero fue otro tipo de culto el que hizo resucitar la incursión de Aristófanes en la puntuación.

En los últimos años del imperio los paganos de Roma se vieron a ellos mismos perdiendo la batalla contra una nueva religión, llamado Cristianismo.

Mientras los paganos habían transmitido sus tradiciones y su cultura de forma oral, de boca en boca, los cristianos preferían escribir salmos y evangelios para difundir mejor la palabra de Dios.

Así que los libros se convirtieron en una parte integral de la identidad cristiana.

Y, por consiguiente, empezaron a incluir en ellos letras decoradas y signos de párrafo (Γ, ¢, 7, ¶, etre otros).

Algunos volúmenes fueron incluso profusamente ilustrados con pan de oro e intrincados dibujos.

La fe se extendió por toda Europa y adoptó una rejuvenecida puntuación en la escritura.

En el siglo VI los escribas cristianos empezaron a puntuar sus propios trabajos antes de que llegaran a las manos de los lectores, para proteger su significado original.

La Actualización de Isidoro

Más tarde, en el siglo VII, el eclesiástico Isidoro de Sevilla, quien fuera arzobispo de esa ciudad española durante más de tres décadas y al que la iglesia católica canonizaría tras su muerte, actualizó el sistema de Aristófanes.

Lo hizo de forma que los puntos indicaran la duración de la pausa: breve (punto bajo), media (punto medio) y larga (punto alto).

Pero más allá de eso, Isidoro relacionó la puntuación con el significado de forma explícita por primera vez en la historia.

Así, de acuerdo con su versión, el subdistinctio o el punto bajo ya no marcaría una simple pausa, sino que tomaría el lugar de la coma gramatical.

Y, de la misma manera, el punto alto o el distinctio finalis indicaría el fin de una frase.

Además, los espacios entre palabras no tardarían en aparecer.

Fue invención de unos monjes irlandeses o escoceses -no está claro-, que estaban hartos de separar palabras latinas desconocidas.

Y a finales del siglo VIII, en Alemania, un país emergente, el afamado rey Carlomagno ordenó a un monje llamado Alcuin idear un alfabeto unificado que pudiera ser leído por los súbditos de las tierras más lejanas.

Fue así como nacieron las que hoy conocemos como letras minúsculas.

Con todo ello la escritura adquirió su mayoría de edad y la puntuación era una indispensable parte de ella.

Papel Destacado 
Los puntos inventados por Aristófanes ya eran de uso común, y los escritores comenzaron a construir sobre ellos e ir más allá con la ortografía.

Algunos tomaron prestados elementos de la notación musical, inspirados por los cantos gregorianos.

Así crearon, por ejemplo, el punctus versus, una versión medieval del punto y coma.

Y también el punctus elevatus, un punto y coma a la inversa, un signo que se convertiría en los dos puntos actuales.

Estos indicaban un cambio de tono, pero también cumplían una función gramatical.

Asimismo, empezaron a utilizar el punctus interrogativos, el ancestro del signo de interrogación actual, para marcar preguntas pero también para señalar una inflexión ascendente.

Y llegó un momento en el que el sistema de tres puntos se redujo a uno solo, que podía ser colocado en cualquier posición para indicar una pausa de duración indeterminada; una mezcla poco clara de la coma, el punto y coma y el punto final.

Más tarde, en el siglo XII, el escritor italiano Boncompagno da Signa propuso un sistema de puntuación completamente diferente que incluía y tan solo dos signos: la barra (/) y el guión (-).
La primera indicaba una pausa, y el segundo el fin de una frase.

No está claro cuánto se usó la barra, pero el guión o virgula suspensiva fue todo un éxito.

Era compacto y fácilmente distinguible, por lo que pronto empezó a ganar terreno en los últimos reductos del sistema de Aristófanes.

Congelada por la Imprenta 

Así las cosas, la puntuación en el apogeo del Renacimiento podría resumirse como sigue: una mezcla de los antiguos puntos griegos; puntos y comas, signos de interrogación y otros derivados medievales; y los más recientes inventos, la barra y el guión.

Era un tiempo en el que los escritores se sentían cómodos con la situación.

Y fue realmente una suerte, ya que con la llegada de la imprenta a mediados de 1450- y la Biblia de 42 líneas impresa por Johannes Gutenberg-, la puntuación quedaría congelada en el tiempo.

En 50 años la mayoría de los signos que conocemos hoy fueron tallados en plomo, para no volver a cambiar jamás.

La barra de Boncompagno da Signa se acortó y curvó, y heredó uno de los nombres del sistema griego, convirtiéndose en la coma actual.

A los dos puntos y al signo de interrogación se les sumaron el punto y coma y el signo de exclamación.

Y el punto de Aristófanes quedó reservado para la pausa al final de cada frase.

Fue entonces cuando la evolución de estos signos paró en seco, debido a la estandarización impuesta por la imprenta.

Ahora, con las computadoras, la puntuación está otra vez revolviéndose.

Probablemente un escritor cualquiera del siglo XV tendría dificultades para identificar los signos de puntuación del teclado, pero lo que más le sorprendería serían los emoticonos o los emoji.

La puntuación no estaba muerta. Solo estaba esperando el próximo tren tecnológico al que subirse.

Y ahora que lo encontró, nos toca de nuevo a nosotros como escritores y lectores decidir cómo vamos a puntuar nuestros textos en los próximos 2.000 años.

*Keith Houston es el autor de "Shady Characters, The Secret Life of Punctuation, Symbols & Other Typographical Marks".

Fuente: