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jueves, 18 de septiembre de 2025

¿Quién no cumplió la cita?

  


 

Por Robert Zacks

 

El amigo de cuyos labios oí esta historia ya murió;  por eso me consideró en libertad de relatarla.

 

Estaba yo, en compañía de mi padre haciendo un viaje mixto de negocios y recreo por Dinamarca y naturalmente, aprovechábamos todas nuestras horas libres para divertirnos. Ocurrió que un día entramos a echar un vaso de cerveza en una de esas pintorescas fondas danesas frecuentadas por los turistas.
―Es una lástima que no haya podido venir tu madre ―dijo papá― Hubiera sido encantador enseñarle todo esto.
En su juventud mi padre había visitado a Dinamarca.
―¿Cuánto tiempo hace que anduviste por aquí? ―le pregunté.
―Oh, cerca de 30 años… Y si mal no recuerdo estuve en esta misma fonda.
Miró en derredor como queriendo refrescar su memoria:
―Hermosos tiempos aquellos cuando…
Se detuvo súbitamente y observé que palidecía. Seguí la dirección de su mirada y vi que tenía los ojos clavados en una mujer que al otro lado del salón estaba sirviendo a un grupo de clientes. 
Debió de haber sido bella en otro tiempo pero ahora estaba muy metida en carnes y el desaliño del cabello le hacía poco favor.
―¿La conoces? —pregunté a mi padre.
—La conocí hace mucho…
La mujer se acercó a nuestra mesa y preguntó con brusquedad:
—¿Qué van a beber?
—Tomaremos cerveza —contesté.
La mujer hizo un gesto de asentimiento y volvió la espalda.
—¡Cómo ha cambiado! ¡Gracias a Dios no me reconoció! —dijo mi padre en voz baja enjugándose la frente con el pañuelo― La conocí antes de conocer a tu madre ―prosiguió― Yo hacía entonces una excursión de estudiante. Era una muchacha adorable, llena de gracia. Me enamoré de ella como un loco y ella de mí.
―¿Y mamá lo sabe? —interrumpí sorprendido.
—Naturalmente —repuso con afable expresión mi padre.
Noté que me miraba con cierta turbación y temí haber sido indiscreto.
—Papá —le dije— no es necesario que me expliques…
―Al contrario, hijo. Quiero contártelo todo para no dejar nada a tu imaginación.
El padre de la muchacha se opuso a nuestro noviazgo. Yo era un extranjero, no tenía carrera y dependía por completo de mi padre. Cuando escribí a éste que deseaba contraer matrimonio, me cortó la pensión. Tuve que regresar a casa. Pero me entrevisté con la muchacha una vez más y le dije que iba a volverme a América, pedir prestado bastante dinero para casarnos y regresar en su busca al cabo de unos meses.
—Sabíamos ―continuó― que su padre podía interceptar una carta y por lo tanto convinimos que yo me limitaría a enviarle por el correo un trozo de papel con una fecha escrita. En esa fecha ella me encontraría en determinado lugar y luego nos casaríamos. Bueno,  regresé a casa, obtuve el préstamo y le envié el papel con la fecha.
―¿Y qué pasó? ―pregunté.
―Ella recibió el papel y me contestó: «Estaré allá». Pero no estuvo. Entonces me enteré de que se había casado dos semanas antes con un mesonero de la localidad. No había esperado.
Hizo una breve pausa y añadió:
―Gracias a Dios que no esperó. Volví a la patria, conocí a tu madre y hemos sido verdaderamente dichosos. Con frecuencia bromeamos sobre aquel tonto amorío de mi juventud.
La mujer trajo la cerveza.
―¿Usted es norteamericano? —me preguntó.
—Sí.
—¡Hermosa tierra Norteamérica! —dijo con alegre expresión.
—Sí, muchos compatriotas suyos han ido allí. ¿Ha pensado usted en ir alguna vez?
—No. Digo, ahora no. Pensé ir hace muchos años. Pero me quedé aquí. Estoy mejor aquí.
Bebimos la cerveza y nos marchamos.

Una vez en la calle pregunté a mi padre:
―¿Cómo escribiste la fecha?
―Así ―me dijo― 12/11/13 que por supuesto era diciembre 11 de 1913.
―¡No! ―exclamé— ¡No en Dinamarca ni en ningún otro país europeo! Aquí se escribe en primer término el día. ¡Por consiguiente la fecha que tú escribiste no fue el 11 de diciembre sino el 12 de noviembre!
Mi padre se pasó la mano por la frente.
―¡De modo que estuvo esperándome ―exclamó― y se casó porque no acudí a la cita…
Guardó silencio como si aquella súbita revelación lo hubiera anonadado momentáneamente. Luego comentó:
―Bueno… deseo que sea feliz. Parece serlo.
Cuando reanudamos el paseo exclamé:
―Fue suerte que ocurriera así. De otro modo no hubieras conocido a mamá.
Me echó el brazo sobre el hombro y me dijo sonriendo cariñosamente:
―La suerte fue doble, muchacho, porque de otro modo tampoco te hubiera conocido a ti.

 

Revista Selecciones del Reader’s Digest, Tomo XV, N° 91, Junio de 1948, págs. 51-52, Selecciones del Reader’s Digest S.A, La Habana, Cuba

 

Notas

La foto de la ilustración en la página 51 es mía.

Pintoresca/co.- Dicho de algo como un país, una escena, un tipo o una costumbre: Que presenta una imagen peculiar.
Sinónimos: típico, característico.

Enjugar.-
Quitar la humedad superficial de algo absorbiéndola con un paño, una esponja, etc.
Sinónimos: secar, escurrir, enjutar.
Limpiar la humedad que echa de sí el cuerpo, o la que recibe mojándose. Sinónimo: Limpiar. DLE RAE

Metida/o en carnes.- Dicho de una persona: Algo gruesa, sin llegar a la obesidad. Diccionario Abierto de Español. significadode.org

Turbación: intranquilidad, desconcierto, aturdimiento, perplejidad, desasosiego, etc.

jueves, 14 de agosto de 2025

Por qué la compra de Alaska a Rusia por parte de Estados Unidos fue uno de los más grandes negocios de la historia

 

Pintura que muestra la firma del tratado entre EE.UU. y Rusia para la compra de Alaska.

 

Waleed Badran
Servicio Mundial de la BBC

Maria Zaccaro
Servicio Mundial de la BBC

 

La cumbre del viernes en Alaska entre Estados Unidos y Rusia para debatir el fin de la guerra en Ucrania es posiblemente uno de los acontecimientos diplomáticos más significativos de los últimos años.

Y la ubicación de la reunión tiene una relevancia histórica.

Los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin se reunirán en territorio estadounidense en Anchorage, la ciudad más grande de Alaska.

Si la reunión hubiera tenido lugar en el mismo lugar hace unos 150 años, habría sido en territorio ruso.

Esto se debe a que Alaska, que ahora es el estado más grande de EE.UU. -aproximadamente una quinta parte de la superficie total del país-, perteneció a Rusia en el pasado.

El entonces secretario de Estado de EE.UU., William Seward, negoció la compra de Alaska. 

 

Una ubicación "bastante lógica"

Ubicada en el extremo noroeste de América del Norte, Alaska está separada de Rusia por el estrecho de Bering, que mide poco más de 80 kilómetros en su punto más angosto.

Cuando Trump anunció que la cumbre se celebraría en Alaska, el asistente presidencial ruso Yuri Ushakov dijo que parecía "bastante lógico" que la delegación rusa "simplemente sobrevolara el estrecho de Bering y que una cumbre tan importante y esperada de los líderes de ambos países se celebre en Alaska".

Sin embargo, los vínculos históricos entre Rusia y Alaska se remontan a principios del siglo XVIII, cuando supuestamente los indígenas de Siberia hablaron por primera vez de una vasta tierra ubicada al este.

 

Una expedición liderada por el navegante danés Vitus Bering descubrió que las nuevas tierras no estaban conectadas con el continente ruso. Pero debido a la densa niebla, la expedición fracasó.

En 1741, otra expedición, también liderada por Bering, sí tuvo éxito y se enviaron hombres a esas tierras.

Posteriormente se realizaron varias expediciones comerciales, y cuando llevaron pieles de nutria marina a Rusia se abrió la puerta a un lucrativo comercio de pieles entre Europa, Asia y la costa del Pacífico de Norteamérica.

Sin embargo, en el siglo XIX, los comerciantes de pieles británicos y estadounidenses se convirtieron en feroces competidores de los rusos.

Si bien la amarga rivalidad se resolvió en 1824, cuando Rusia firmó tratados separados con EE.UU. y Gran Bretaña, la casi extinción de las nutrias marinas y las consecuencias políticas de la Guerra de Crimea (1853-1856) hicieron que Rusia estuviera dispuesta a vender Alaska a EE.UU.

 

Una "locura"

William Seward, el entonces secretario de Estado de EE.UU., lideró las negociaciones para la compra de tierras y logró un tratado con el zar ruso Alexander II.

Tras una gran oposición, el Congreso de EE.UU. aprobó la oferta formal de Seward de US$7,2 millones, y el 18 de octubre de 1867 se izó la bandera estadounidense en Sitka, la entonces capital de Alaska.

Inicialmente, la compra de Alaska fue calificada como la "locura de Seward" por los críticos, convencidos de que el territorio era una inmensidad desolada que no tenía mayor utilidad económica.

Ajustados a la inflación, los US$7,2 millones pagados por EE.UU. equivaldrían a poco más de US$150 millones actuales, un precio notablemente bajo para el que hoy es el estado más grande de EE.UU.

La compra de Alaska añadió más de 1,5 millones de kilómetros cuadrados al país, o cerca de 151 millones de hectáreas de tierra.

Pero por supuesto, Alaska es mucho más que simple tierra. Es también un enorme depósito de recursos naturales. No habían pasado dos décadas de la compra de Alaska por Washington cuando estalló una fiebre del oro.

Y a mediados del siglo XX, las petroleras encontraron enormes yacimientos en el norte del estado, que desde entonces han venido siendo explotados de manera intensiva. Es tal la riqueza petrolera de Alaska que el gobierno regala todos los años a los habitantes del estado, por el solo hecho de vivir allí, una bonificación que puede llegar a miles de dólares.

La iniciativa de Seward resultó gratificante y, en 1959, Alaska se convirtió oficialmente en el 49.º estado de EE.UU.

Alaska es hoy una poderosa economía con casi 750.000 habitantes y un PIB de US$70.000 millones anuales. Dicho de otra manera, cada año produce más de 400 veces lo que Rusia obtuvo en total al vender el territorio en el siglo XIX.

 
Alaska es fuente de petróleo y gas natural.
 
 
Poder militar

Detrás de la venta de Rusia hubo un interés estratégico y militar.

Se dice que una de las razones por las que el zar vendió Alaska es que temía que Gran Bretaña, en ese entonces la gran superpotencia mundial y la nación que controlaba el oeste de Canadá, pudiese tener designios expansionistas sobre Rusia que harían de Alaska una presa atractiva.

No podía saber el zar entonces que casi un siglo más tarde, en 1945, al comenzar la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, Alaska se convertiría en un invaluable puesto de avanzada militar que pondría a las tropas, radares y aviones estadounidenses a las puertas del territorio ruso.

Por lo que la venta de Alaska por Rusia en 1867 parece ser, vista con los lentes de la modernidad, un error comercial y estratégico calamitoso de parte del zar.

Alaska, una fuente importante de recursos ambientales, cuenta hoy con más de 12.000 ríos y una gran cantidad de lagos.

Su capital, Juneau, es la única capital estadounidense a la que solo se puede llegar en barco o avión. El lago Hood, en Anchorage, es una de las bases de hidroaviones más concurridas del mundo, con unos 200 vuelos diarios.

Trump y Putin se reunirán en la base conjunta Elmendorf-Richardson, la mayor instalación militar del estado. Con 25.900 hectáreas, es un punto clave de preparación militar en el Ártico para EE.UU.

Esta no es la primera vez que Alaska protagoniza un evento diplomático estadounidense. En marzo de 2021, el nuevo equipo diplomático y de seguridad nacional de Joe Biden se reunió con sus homólogos chinos en Anchorage.

No se han revelado detalles oficiales de la cumbre, pero la Casa Blanca afirmó que las conversaciones en Alaska serían un "ejercicio de escucha" para Trump y le darían al presidente estadounidense "la mejor indicación sobre cómo poner fin a esta guerra".

 

Fuente: Compra de Alaska a Rusia por parte de Estados Unidos 

sábado, 26 de julio de 2025

"La historia de EE.UU. ha sido desde el primer momento una historia de deportaciones"

Una manifestante con una pancarta que dice: "Los inmigrantes construyeron Estados Unidos", en una movilización de junio en Los Ángeles.

 

Por Margarita Rodríguez
BBC News Mundo

 

"¿Qué significa ser una tierra de inmigrantes?"

Esta parece ser una pregunta recurrente en la historia de Estados Unidos y que resuena ahora con más fuerza desde el retorno al poder de Donald Trump con sus restrictivas políticas migratorias.

Precisamente con esa interrogante, Daniel Greene, profesor adjunto de Historia en la Universidad de Northwestern, en Illinois, tituló un artículo publicado en el Servicio Público de Radiodifusión de ese país (PBS, por sus siglas en inglés).

"Si bien Estados Unidos ha acogido a millones de inmigrantes, la historia del país también está llena de ejemplos de restricciones a la inmigración", señaló en "What does it mean to be a land of immigrants?".

En 1958, el entonces senador y futuro presidente John F. Kennedy escribió el ensayo "A Nation of Immigrants" (Una nación de inmigrantes), en el cual resaltaba el rol fundamental de los inmigrantes en la conformación del país y planteaba la necesidad de reformar su política migratoria.

La frase "Una nación de inmigrantes" se ha popularizado a lo largo de los años en diferentes ámbitos de la sociedad estadounidense.

"Nos contamos historias como una nación. Una de ellas es que somos una tierra de inmigrantes. Pero, en momentos de crisis, a menudo nos resulta difícil cumplir las promesas hechas en esas historias", escribió Greene.

"De hecho, como dice el historiador Peter Hayes en 'Estados Unidos y el Holocausto', mantener a los inmigrantes fuera del país ha sido 'tan estadounidense como el pastel de manzana'".

Entonces, ¿ha sido Estados Unidos realmente un país abierto a la migración? ¿Es tan inusual la dura política actual de Trump?

 

Un debate de siglos

De acuerdo con Greene, casi desde la fundación del país, los estadounidenses "han debatido quiénes deberían ser incluidos o excluidos".

"Ya en 1798, las Leyes de Extranjería y Sedición buscaban deportar a inmigrantes y cerrar algunas imprentas que eran propiedad de inmigrantes por temor a que difundieran ideas amenazantes".

Aviva Chomsky, profesora de Historia y coordinadora de Estudios Latinoamericanos en la Universidad Estatal de Salem, en Massachusetts, escribió en 2016 en Le Monde Diplomatique que "desde sus primeros momentos, la historia estadounidense ha sido una historia de deportación".

John Trumbull pintó a los padres fundadores de EE.UU. al presentar su borrador de la Declaración de Independencia al Congreso, en 1776. Plasmaron que "todos los hombres son creados iguales".

 

"Estados Unidos fue fundado por un grupo de británicos que fue un ejemplo del colonialismo inglés de un tipo muy específico: el colonialismo de asentamiento", le dice a BBC Mundo.

En el colonialismo tradicional, explica la historiadora, normalmente el propósito de los imperialistas era enviar a "un pequeño grupo de burócratas para establecer su poder sobre una población nativa", pero en el colonialismo de asentamiento el objetivo de los colonizadores era "eliminar la población nativa y formar un nuevo país, uno hecho por los colonizadores".

Y así, señala, la lucha por la independencia no fue realmente una lucha anticolonial, sino una que buscaba fortalecer el poder de quienes llegaron como colonizadores.

Muchos de los que lideraron la causa independentista eran terratenientes y también hubo especuladores de la tierra que buscaban aumentar sus terrenos.

"Después de conseguir la independencia, siguieron con el proyecto colonial, con su expansión, con la esclavitud, con la deportación de las poblaciones indígenas y el genocidio contra ellas".

"En el colonialismo de asentamiento, las primeras deportaciones fueron de la población nativa para blanquear el país y hacer un país blanco en una tierra donde la mayoría de la población era nativa y negra".

La idea era construir "un país para algunos y ese algunos es un concepto racializado, un concepto blanco".

 

Las diferencias

Para la profesora Chomsky, "cuando la gente dice que Estados Unidos siempre le ha dado la bienvenida a los inmigrantes, se oculta la realidad de quiénes fueron bienvenidos, en qué condiciones y por qué".

Y es que -explica- en los países en los que hubo colonialismo de asentamiento "se les dio la bienvenida a los inmigrantes colonizadores" para que ayudaran a poblar al país.

"Hasta la Guerra Civil, se le dio la bienvenida a los africanos, que fueron traídos a la fuerza y sin derechos".

Una manifestación, celebrada el 8 de junio en Texas, contra las políticas migratorias del gobierno de Trump.

 

La primera gran ley para prohibir la inmigración a Estados Unidos se dio cuando el Congreso aprobó la Ley de Exclusión de los Chinos, con la que se suspendió la inmigración de trabajadores chinos por diez años.

Esa legislación y "las restricciones que le siguieron congelaron a la comunidad china en 1882 y le impidieron progresar y asimilarse en la sociedad estadounidense como sí lo pudieron hacer los grupos de inmigrantes europeos", indica el reportaje "Inmigration" del sitio en internet de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

Expertos ven en esa legislación un punto de partida para entender muchos aspectos de la política migratoria estadounidense a lo largo de la historia.

Para Gordon Chang, profesor de la Universidad de Stanford, el legado de esas restricciones es que fueron "las primeras dirigidas a una etnia específica y confirmó la idea de que Estados Unidos era una tierra en las que unas razas son preferidas y otras no".

"La idea de que Estados Unidos es una tierra para todos los inmigrantes siempre ha sido una ficción, aunque muy popular y afectuosa", señaló Chang en un artículo de BBC Mundo de 2017.

 

Una batalla judicial

En esa llamada "era de la exclusión" es que el caso de un cocinero de padres chinos fue clave para que el derecho a la ciudadanía por nacimiento se consolidara como una ley en Estados Unidos.

La XIV Enmienda a la Constitución de Estados Unidos, que había sido ratificada en 1868, establecía que todas las personas nacidas o naturalizadas en ese país eran ciudadanos.

Esta caricatura de 1882 refleja a un inmigrante chino al que se le impide la entrada por la "Puerta dorada de la libertad". A su lado dice: "Bienvenidos comunistas, nihilistas, socialistas, fenianos y matones, pero no hay entrada para los chinos". Y abajo dice: "El único excluido".

 

Con esa enmienda se buscaba acabar con la discriminación que los afroamericanos sufrían en varios estados que les negaban la condición de ciudadanos.

Al regreso de un viaje, al cocinero Wong Kim Ark, quien había nacido en 1873 en San Francisco, le prohibieron la entrada a Estados Unidos y lo dejaron detenido en el barco.

Un grupo de abogados presentó un recurso judicial para denunciar que sus derechos como estadounidense estaban siendo violados.

El caso llegó a la Corte Suprema que, en un fallo histórico de 1898, declaró que Wong era ciudadano estadounidense por nacimiento, independientemente del estatus migratorio u origen de sus padres.

Ese veredicto representó el triunfo de un principio crucial para garantizar la integración social y la igualdad de los hijos de inmigrantes.

El derecho a la ciudadanía por nacimiento está siendo desafiado actualmente por el gobierno de Trump.

Expertos como Chomsky ven una conexión entre el establecimiento del derecho a la ciudadanía por nacimiento y el inicio de medidas para limitar la llegada de algunos inmigrantes.

 

Un camino de restricciones

Para Ana Raquel Minian, profesora adjunta de Historia en la Universidad de Stanford, la Ley de Exclusión de los Chinos "amenazó los cimientos mismos de la ciudadanía estadounidense" como estaba definida en la XIV Enmienda.

Además, la prohibición de inmigrantes chinos sentó las bases para nuevas restricciones a la inmigración.

Un grupo de guatemaltecos llegando a su país, en enero de 2025, tras su deportación de EE.UU.

 

Así lo escribió en "America Is a Nation of Immigrants That Has Not Lived Up to Its Promise" (Estados Unidos es una nación de inmigrantes que no ha cumplido su promesa), ensayo publicado en The New York Times.

"A finales del siglo XIX, un número creciente de europeos del este y del sur comenzó a llegar a Estados Unidos. Los legisladores estadounidenses temían que estos recién llegados, considerados racialmente inferiores, mancharan el linaje racial del país".

Ante esa preocupación el Congreso aprobó la Ley de Inmigración de 1924, con la que se introdujeron cuotas de inmigrantes según su país de origen "que dieron preferencia a los europeos del norte y del oeste y prohibía casi por completo la entrada a los asiáticos".

Ese sistema de cuotas llegó a su fin con la Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1965, pero también introdujo otras medidas restrictivas, como las cuotas para los inmigrantes de países del hemisferio occidental.

 

Historia reciente

Ciento veintisiete años después del fallo histórico en el caso del cocinero Wong, el presidente Trump considera que los hijos de los extranjeros no residentes en Estados Unidos nacidos en el país no deberían recibir automáticamente la ciudadanía estadounidense.

Trump ha prometido "mantener a los estadounidenses seguros", "proteger la patria" y luchar contra la inmigración irregular. Seis meses después de su regreso a la Casa Blanca, el gobierno afirma que ha "restaurado la ley y el orden" en el sistema de inmigración.

En su campaña electoral, el republicano habló de impulsar la "mayor operación de deportación en la historia de Estados Unidos".

La profesora Chomsky plantea que si bien el mandatario puede "diferir de otros políticos al manifestar abiertamente su antipatía hacia cierto tipo de inmigrantes", sus políticas no son nuevas y para entenderlo debemos, en parte, remontarnos a dos gobiernos demócratas.

En 1996, el presidente Bill Clinton firmó la Ley de Reforma de la Inmigración Ilegal y Responsabilidad de los Inmigrantes.

"Esa reforma migratoria promovió la narrativa de los inmigrantes como criminales y sucedió en una década en la que en Estados Unidos se dieron muchas reformas en el sistema de justicia penal que impulsaron un encarcelamiento masivo", indica la historiadora.

"La criminalización de los inmigrantes es la clave y el hilo conductor desde Clinton hasta Obama y Trump, en relación a la idea de que 'los inmigrantes son peligrosos y necesitamos una estructura legal para proteger a la población de estos inmigrantes criminales'".

Durante el gobierno de Bill Clinton se aprobó la Ley de Reforma de la Inmigración Ilegal y Responsabilidad de los Inmigrantes.

 

La experta también evoca algunas declaraciones de Obama sobre su programa insignia DACA (por sus siglas en inglés: Acción Diferida para los Llegados en la Infancia).

"Al anunciarlo, Obama enfatizó que esos jóvenes habían sido traídos a Estados Unidos por sus padres y que estaban aquí 'sin culpa propia'. Decir eso fue una manera de criminalizar a los padres".

Otra frase la dijo en el contexto de las deportaciones y la experta recuerda que Obama elevó las tasas de deportación a niveles nunca antes vistos.

En esta protesta de 2013, durante el gobierno de Barack Obama, un grupo de manifestantes desplegó una pancarta que decía: "Deportador en jefe".

 

"Dijo que sólo se estaban deportando criminales. Dijo: 'Queremos deportar a delincuentes, no a familias'. El término delincuente y el término criminal son tácticas de miedo. ¿Qué significan realmente? Cruzar la frontera sin papeles una vez no es un delito grave, pero cruzar la frontera sin papeles dos veces sí lo es".

"En el contexto migratorio, ¿qué hace a alguien un criminal? Es una palabra alarmista, que infunde miedo, que solo promueve el sentimiento antiinmigrante".

En 2014, una movilización se dirigió a la Casa Blanca para pedirle al presidente Obama que detuviera las deportaciones y las separaciones de familias. 

 

Entre mitos, la necesidad

En 2012, Chomsky publicó el libro "They Take Our Jobs!" ("¡Nos quitan nuestros trabajos!"), en el que desmonta 21 de los mitos más extendidos sobre la inmigración y los inmigrantes.

En su investigación encontró que hay mitos que están interconectados y que "encajan en la narrativa general" que apunta a que los inmigrantes les quitan los empleos a los estadounidenses, no pagan sus impuestos y usan los servicios públicos.

"Curiosamente, algunos de estos mitos son contradictorios: ¿están los inmigrantes trabajando o se quedan de brazos cruzados, no trabajan y solo utilizan los servicios sociales?".

Este inmigrante indocumentado era preparado para un vuelo de deportación desde Arizona, en 2011.

 

Esos mitos han llevado a algunos a creer que "la inmigración es mala para la economía" y que la llegada de inmigrantes empeora la situación de quienes viven en Estados Unidos.

"Ahora está más claro que cuando escribí el libro: la población de Estados Unidos está envejeciendo, pero no solo pasa aquí, sino en la mayoría de los países receptores de inmigrantes, que también son los países más ricos, los beneficiarios del colonialismo y la industrialización".

Dichos países "tratan de averiguar cómo lograr que la gente tenga más hijos porque necesitan más jóvenes y la única respuesta es la inmigración".

"Y somos muy afortunados de que esté ocurriendo simultáneamente, eso es lo que mantiene nuestra economía en marcha, nuestras escuelas abiertas".

"¿Quién va a contribuir a la Seguridad Social? ¿Quién va a cuidar de esta población que envejece si la población se reduce tan rápidamente?"

"Considero que deberíamos entender los flujos migratorios como parte de la historia de la humanidad y comprender que existe una necesidad de trabajadores en Estados Unidos".

"La gente debe entender que, ahora mismo, los países que están experimentando una inmigración grande necesitan a esos inmigrantes para sobrevivir y, en lugar de criminalizarlos y explotarlos, deberíamos estar agradecidos con ellos".

"Deberíamos estar agradecidos de que, a medida que nuestras poblaciones envejecen y disminuyen, haya gente que quiera venir aquí".

 

Un "activo" enorme

Pero los mitos sobre la inmigración persisten y en muchos casos son fomentados por el oportunismo político.

Así lo creen los profesores Ran Abramitzky, de la Universidad de Stanford, y Leah Boustan, de la Universidad de Princeton, autores de "Streets of Gold: America's Untold Story of Immigrant Success" (Calles de Oro: La historia no contada del éxito de los inmigrantes en Estados Unidos).

Un texto sobre ese libro apareció en la revista Time, en 2022, con el título "Why the Children of Immigrants Are the Ones Getting Ahead in America" (Por qué los hijos de inmigrantes son los que están saliendo adelante en Estados Unidos) y fue firmado por ambos catedráticos.

"Utilizando millones de registros de familias inmigrantes de 1880 a 1940 y de 1980 a la actualidad descubrimos que, en el pasado y aún hoy, los hijos de inmigrantes superan a sus padres y ascienden en la escala económica. Si este es el Sueño Americano, entonces los inmigrantes lo alcanzan a lo grande".

Independientemente del lugar de donde provengan o del tipo de destrezas o recursos con los que llegan, los inmigrantes aportan "un activo enormemente beneficioso para la economía estadounidense: sus hijos".

Los datos recopilados en su investigación, dicen, deberían disipar los temores que muchas veces se oyen sobre el futuro de los inmigrantes pobres y la posibilidad de que sus hijos "queden atrapados en trabajos poco remunerados" y se vuelvan dependientes de la ayuda gubernamental.

Si bien los investigadores destacan los obstáculos para progresar que enfrentan los niños que llegan sin documentos a Estados Unidos, reconocen que con solo "un plumazo", los políticos pueden cambiar esa situación.

 

La ironía

Y es precisamente la importancia de las familias en la integración de los inmigrantes lo que varios expertos resaltan.

Hiroshi Motomura, experto en legislación migratoria y profesor en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), considera que una constante en la historia de la inmigración a Estados Unidos ha sido el rol clave de las familias en el proceso que lleva a los inmigrantes a convertirse en miembros productivos de la sociedad.

En esta foto de 2017, se observa a un grupo que participó en una manifestación contra las medidas migratorias del entonces presidente Donald Trump. La marcha fue convocada bajo el lema: "Los Inmigrantes Hacen Grande a Estados Unidos".

 

"Muchas de las 'historias de éxito de inmigrantes' que tenemos son de personas que llegaron con relativamente pocos recursos, o no necesariamente con un nivel educativo estereotípicamente alto, pero que triunfaron gracias al apoyo de una familia".

Eso lo planteó en 2018 en una entrevista con la Radio Pública estadounidense (NPR), titulada "What Does It Mean To Be A 'Nation Of Immigrants'?" (¿Qué significa ser 'Una nación de inmigrantes?').

En su opinión, "el arco de la historia estadounidense ha sido una de generosidad hacia los inmigrantes, alternada con periodos de retroceso, de represión total. Esa ha sido la dinámica".

El experto hizo notar cómo algunas de las personas que se oponen con dureza a la inmigración, en épocas anteriores habrían sido los discriminados.

"Uno puede verlo como hipocresía o ironía, pero lo cierto es que también es una señal de que este país avanza. Y quienes discriminamos en generaciones anteriores se han vuelto tan estadounidenses que incluso pueden discriminar a otros".

Para Motomura, "Estados Unidos es, y seguirá siendo, una nación de inmigrantes", es parte de su carácter.

Pero lamenta que muchas de las extraordinarias contribuciones de los inmigrantes a veces pasen desapercibidas, lo que en algunos casos ha llevado a una miopía extrema "respecto a lo que ha hecho grande a este país".

 

Fuente: La historia de EE.UU. y las deportaciones 

 

Nota: Algunas negritas en el texto son mías para resaltar algunas ideas.

martes, 10 de junio de 2025

Por qué muchos consideran al brasileño Alberto Santos Dumont el "verdadero padre de la aviación" (y no a los hermanos Wright)

 


Por Camila Veras Mota
BBC News Brasil

 

El brasileño Alberto Santos Dumont realizó el primer vuelo de la historia aprobado por la Federación Aeronáutica Internacional.

El 12 de noviembre de 1906, ante una multitud en París , cruzó el campo de Bagatelle a bordo del 14-bis, confirmando que un aparato más pesado que el aire era efectivamente capaz de volar.

Para entonces, ya era reconocido como pionero de la aviación en Europa.

Pasó su tiempo sobrevolando París en globo aerostático, ganó un premio por volar un dirigible alrededor de la Torre Eiffel y apareció en la portada de un periódico.

Entonces, es natural decir que él fue quien inventó el avión, ¿verdad? 

No es tan sencillo.

La polémica dura más de un siglo: Brasil considera a Santos Dumont el padre de la aviación, mientras Estados Unidos defiende —y difunde al mundo— que el título pertenece a los estadounidenses Orville y Wilbur Wright, los hermanos Wright.

¿Quién tiene razón?

BBC News Brasil planteó esta pregunta a ocho expertos en aviación de cuatro países, quienes explicaron los argumentos de ambas partes y acabaron llevando el informe por un camino inesperado.

 

Santos Dumont: el primer vuelo público

La capital francesa no fue escenario del vuelo del 14-bis por casualidad.

París, en aquel entonces, era el centro palpitante de la modernidad que marcó el ritmo de finales del siglo XIX y principios del XX.

Tenía buenas escuelas de ingeniería y concentraba suficiente capital para financiar investigaciones en metalurgia, mecánica, física y química.

Con el desarrollo de nuevos tipos de materiales y de motores cada vez más potentes, la sensación en aquel momento era que sólo sería cuestión de tiempo antes de que alguien consiguiera volar con una máquina más pesada que el aire, afirma el historiador Jean-Pierre Blay.

Fue ese ambiente el que llevó a Santos Dumont a París en 1892.

Santos Dumont ya era un célebre pionero de la aviación para cuando hizo su histórico vuelo. Esta es una postal celebrando su triunfo con su dirigible en una competencia, en 1901.

 

El brasileño siempre había estado fascinado por las máquinas voladoras, y decidió dejar Brasil y cruzar el Atlántico después de recibir un anticipo de su herencia de su padre, que era hijo de un joyero francés y había hecho su fortuna en Minas Gerais plantando café.

Jean-Pierre Blay, que investiga a Santos Dumont desde hace dos décadas, dijo que se integró fácilmente a la vida parisina.

"Ya hablaba francés con fluidez y, gracias a su fortuna, no tuvo dificultades para adaptarse a la vida de París", afirma el historiador.

Fue uno de los primeros miembros del club de vuelo francés y entabló amistad con celebridades de la época, como el joyero Louis-Cartier, con quien frecuentaba el legendario restaurante Maxim's.

En París, Santos Dumont pasó años experimentando con globos y dirigibles hasta que finalmente llegó al 14-bis.

Y fue con ese avión que, el 12 de noviembre de 1906, en el campo de Bagatelle, voló 220 metros frente al público, en lo que fue registrado por la Federación Aeronáutica Internacional como el primer récord de vuelo de la historia.

Al año siguiente, Santos Dumont lanzó otro modelo de avión, llamado Demoiselle, el primer ultraligero y el primer avión producido en masa del mundo.

 

Los hermanos Wright: de Ohio a Europa

Fue después de todo esto, en 1908, cuando aparecieron Orville y Wilbur Wright afirmando haber volado antes que el brasileño, en 1903.

La comunidad aeronáutica francesa inicialmente los vio con escepticismo.

Se sabía por la correspondencia entre miembros de clubes de vuelo de Europa y Estados Unidos que los hermanos Wright -quienes regentaban una tienda de bicicletas antes de convertirse en inventores autodidactas- también participaban en la carrera por desarrollar el primer avión.

Pero durante cuatro años no habían enviado noticias de sus avances.

Santos-Dumont piloteó su avión en el Bois du Boulogne, París, en el que fue el primer vuelo de un avión a motor en Europa en noviembre de 1906, como informó "Le Petit Journal".

 

La justificación que dieron fue que estaban esperando la aprobación de la patente y no querían correr el riesgo de que alguien les robara sus ideas.

Según ellos, el Flyer habría permanecido en el aire durante 59 segundos y recorrido 260 metros el 17 de diciembre de 1903 en Kitty Hawk, Carolina del Norte.

La falta de pruebas irrefutables sobre lo que ocurrió exactamente ese día lo convierte en el primer gran punto de antagonismo entre quienes defienden el espíritu pionero de Wright y quienes apoyan a Santos Dumont.

Se cree que solo cinco personas vieron el avión en el aire, tres de ellas socorristas que trabajaban en una estación cercana.

Entre las pocas pruebas del incidente se encuentran un telegrama, algunas fotografías y el diario de Orville Wright.

Voces como la del físico Henrique Lins de Barros, experto en la vida y obra de Santos Dumont, dicen que el propio relato de Orville proporciona munición para cuestionar el primer vuelo del Flyer.

En el acta de ese día, el estadounidense escribió que el viento soplaba a unos 40 km/h, lo que, según el científico brasileño, sería suficiente para levantar el avión.

"La potencia del motor no fue suficiente, sólo se despegó por el viento", argumenta el ex director del Museo de Astronomía y Ciencias Afines.

Quienes defienden a los Wright contrarrestan esta crítica al Flyer argumentando que pusieron en el aire versiones mejoradas del mismo incluso antes de que el 14-bis cruzara los cielos de París, en 1904 y 1905.

"Lo que sucedió esa mañana [en 1903]: fue la primera vez que los hermanos Wright volaron lo suficientemente bien como para convencerse, en su corazón, de que habían resuelto el problema", dice Tom Crouch, curador emérito del Museo Nacional del Aire y el Espacio, parte del Instituto Smithsoniano, y autor de varios libros sobre los Wright.

"Todavía tenían que hacer muchos ajustes, pero habían construido un avión y había volado", añade.

En 1905, según el historiador estadounidense, ambos ya contaban con un avión "funcional", capaz de despegar, mantenerse en el aire y aterrizar con seguridad.

Todos estos vuelos también se realizaron en secreto, sin vista del público, en las praderas del estado de Ohio, donde vivían.

Tres años después, los Wright hicieron todo lo posible para que se les reconociera como los primeros.

 

"Por la conquista del aire": esta litografía de 1908, que muestra a Wilbur Wright y Santos Dumont, ilustra la lucha por el título de "primer vuelo". 

 

Viajaron a Europa en una especie de gira, realizando más de 200 vuelos de demostración en Francia e Italia entre 1908 y 1909, recorriendo casi 100 kilómetros en algunos de ellos.

El paso de ambos por el continente se convirtió en una especie de espectáculo, dice Blay.

En un momento dado, miembros de la aristocracia europea -inglesa, belga, italiana, española- incluso pidieron sentarse en el Flyer y volar junto a Wilbur Wright.

"Era un honor. Era un espectáculo", dice.

Es en este ambiente que figuras como el capitán Ferdinand Ferber, pionero de la aviación francesa, comienzaron a abrazar la defensa de los Wright, argumentando que todo esto no podría haberse inventado de la noche a la mañana.

 

La catapulta

El ex mecánico de aviación Lito Sousa, creador del canal Aviões e Música en YouTube, está entre los que creen que el avión de los hermanos estadounidenses tenía sustentación.

Sin embargo, argumenta que "la hazaña de Santos Dumont es mucho mayor" porque el 14-bis, "con sus ruedas de bicicleta, despegó del suelo por la fuerza del propio motor, sin ayuda externa".

 

El británico Paul Jackson, que fue editor jefe durante 25 años de una de las publicaciones de aviación más importantes del mundo, Jane's All the World's Aircraft, está con quienes critican la catapulta usada por los hermanos Wright.

Para él, es una prueba de que el avión que los Wright presentaron al mundo en 1908, aunque "manejable", era "incompatible con el uso y funcionalidad de un avión".

"A los hermanos Wright sólo les importaba lo que pudieran demostrar en sus aviones que fuera patentable. Estaban ahí por el dinero", afirma.

"Fueron de los últimos aviadores en poner ruedas a sus aviones y permitirles aterrizar en cualquier pista, despegar de cualquier pista y regresar al punto de despegue", añade.

 

Una construcción colectiva

Sin embargo, Jackson no está en ninguno de los dos bandos de la contienda.

Entró en ella por casualidad en 2013, cuando se convirtió en blanco de fuertes ataques tras publicar un editorial sobre otro pionero de la aviación, Gustav Weisskopf, un alemán residente en Estados Unidos que se dice que voló en 1901, antes que los hermanos Wright.

"Recibí una lluvia de insultos de gente que apoyaba a los hermanos Wright, que me decía: '¡Cómo te atreves a decir que alguien podría volar antes que los hermanos Wright!'", cuenta.

Santos Dumont y los hermanos Wright no son los únicos que se atribuyen el estatus de pioneros.

Además de Gustav Albin Weisskopf —o Whitehead, en la versión adoptada al emigrar de Alemania a EE.UU.—, está el neozelandés Richard Pearse, en un vuelo en marzo de 1903, entre otros.

Así que para Jackson, toda la discusión sobre quién inventó el avión es prácticamente inútil.

"No hubo ninguna 'invención'. Nadie se despertó un día, dibujó y dijo: 'Oh, este es el avión que funcionará'", argumenta. "Fue un esfuerzo colectivo de muchísimas personas, todas trabajando juntas".

El británico no es el único que piensa esto.

En una docena de entrevistas, BBC News Brasil escuchó este punto de vista más de una vez, incluyendo de boca del aviador Lito Sousa.

"Fue un proceso que se transmitió de generación en generación, en el que uno construía sobre lo que el otro había descubierto", señala Sousa, quien destaca el trabajo del alemán Otto Lilienthal, quien en el siglo XIX perfeccionó la aerodinámica de los planeadores.

 

Por el bien público vs el personal

Sostiene, sin embargo, que Santos Dumont fue "el verdadero padre de la aviación", realizando una contribución fundamental al sector con el Demoiselle, que acabó siendo el primer avión producido en serie en el mundo.

"Es prácticamente un avión, un ultraligero, que despega y aterriza solo", dice el aviador.

Santos Dumont pilotea un monoplano Demoiselle hacia el castillo de Wideville, Francia. Lo creó en 1909, y se convirtió en uno de los favoritos de los pilotos deportivos.

 

El brasileño publicó todas las especificaciones del avión para quien quisiera reproducirlo o mejorarlo, una especie de "aviación de código abierto", explica Sousa, tomando prestada la expresión utilizada actualmente en el mundo de la tecnología para un software cuyo código fuente es puesto a disposición por los desarrolladores.

La postura es diametralmente opuesta a la de los hermanos Wright, quienes después de esa estancia en Europa pasaron años enredados en disputas de patentes.

"Lo único que la aviación obtuvo de los hermanos Wright fueron órdenes judiciales de sus abogados", afirma Jackson.

Uno de los objetivos de estas demandas fue el pionero de la aviación Glenn Hammond Curtiss, quien formó parte de un grupo de investigación financiado por Alexander Graham Bell, la Asociación de Experimentos Aéreos, con el objetivo de desarrollar aviones y fue acusado de infringir una patente de Wright.

"Desde el principio odiaron a Curtiss porque los había precedido en un vuelo público en 1908", dice Marcia Cummings, familiar del aviador. El 4 de julio de ese año, Curtiss voló ante más de mil personas en Hammondsport, Nueva York, durante una competición.

Ella, Paul Jackson y el ingeniero aeronáutico Joe Bullmer tienen un blog en el que, entre otros temas, cuestionan una serie de puntos sobre el vuelo de los Wright del 17 de diciembre de 1903, destacando que los relatos de los pocos testigos presentes a menudo contradicen el de los propios hermanos.

Además, junto a otros familiares de pioneros de la aviación, Cummings se ha dedicado en los últimos años a recopilar documentos que prueban, según ella, que los hermanos trabajaron para borrar de la historia a importantes figuras de la aviación.

Amanda Wright Lane, pariente de los Wright y responsable del legado de sus tíos abuelos, desestima la acusación y afirma que no cree que Orville (Wilbur falleció en 1912) "perseguiría intencionalmente a alguien para hacerles daño".

"Pero sí defendía lo que él y Wilbur hicieron, y la verdad de lo que hicieron", añade.

 

La ciencia del reconocimiento

Toda esta discusión aún se limita a unos pocos círculos, básicamente fanáticos de la aviación.

Los niños estadounidenses siguen aprendiendo en la escuela la versión de la historia donde sólo los hermanos Wright son los protagonistas, una narrativa que se reproduce en varios otros países.

 
Hay un grupo de expertos que luchan para que se reconozca la que aseguran es la verdad.
 
 
Durante más de una década, personas como Marcia Cummings, Paul Jackson, Joe Bullmer y el historiador de la aviación John Brown, autor de un libro sobre Gustav Weisskopf, se han sumergido en fuentes primarias como fotografías, cartas y documentos con la esperanza de sacar a la luz lo que ellos consideran la verdad.

En opinión de Jackson, su trabajo es uno de los muchos que en las últimas décadas han arrojado luz sobre figuras poco apreciadas en la historia de la ciencia, que suele recompensar con reconocimiento a quienes están "en el lugar correcto en el momento correcto y saben cómo venderse a sí mismos".

"El crédito todavía se le da a la gente con nombres y abogados mejor pagados", opina.

"Si nos fijamos en la mayoría de los inventos de los siglos XX y XIX, normalmente se atribuyen a las personas equivocadas", argumenta el experto en aviación.

"[Guglielmo] Marconi no inventó la radio, [Alexander Graham] Bell no inventó el teléfono."

En el caso de Bell, el clamor tuvo efecto, e incluso el Congreso estadounidense reconoció, en 2002, que aunque Bell había patentado el teléfono, el dispositivo en realidad había sido inventado por Antonio Meucci: el estadounidense había robado las ideas del inventor italiano.

"Creo que se necesita un flujo constante de información y gente como yo y mis amigos que nos indique la dirección correcta", reflexiona, diciendo que espera "vivir lo suficiente" para ver a los pioneros de la aviación que han sido borrados de la historia recibir el debido reconocimiento por sus contribuciones.

 

El epílogo de Santos Dumont

 
A Santos Dumont le horrorizó que sus creaciones se usaran para matar.
 
 

En el caso de Santos Dumont, un detalle importante de su biografía permaneció desconocido para el gran público durante mucho tiempo, pero por otras razones.

Durante muchos años se creyó que había muerto de un "colapso cardíaco", como decía su certificado de defunción.

Fue recién en 1944 que se hizo público que el brasileño se suicidó en una habitación del Hotel de La Plage, en Guarujá, en el litoral de São Paulo, el 23 de julio de 1932.

El aviador no dejó ninguna nota explicando por qué decidió quitarse la vida.

Una hipótesis es que se deprimió tras ver su invento convertido en una máquina de matar en la Primera Guerra Mundial y posteriormente en Brasil durante la Revolución Constitucionalista de 1932, que se desarrollaba cuando viajó a la costa de São Paulo.

En un artículo, Henrique Lins de Barros cita el libro "Las luchas de Gloria y Martírio de Santos Dumont", que relata cómo, al enterarse del conflicto, Santos Dumont se desahogó por teléfono con su amigo, el profesor José de Oliveira Orlandi.

"¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿Es que no hay manera de evitar el derramamiento de sangre entre hermanos? ¿Por qué creé este invento que, en lugar de contribuir al amor entre los hombres, se convierte en un arma de guerra maldita? Me horrorizan estos aviones que sobrevuelan Santos constantemente", lamentó.

 

Fuente: Padre de la Aviación