Mostrando las entradas con la etiqueta Estados Unidos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Estados Unidos. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de julio de 2026

Por qué EE.UU. se llama Estados Unidos de América y quién le dio el nombre

 

 

Por Carlos Chirinos
Especial para BBC News Mundo

 

Algunos dicen que Estados Unidos es un país sin nombre.

Sus ciudadanos lo llaman America (así, sin acento), apropiándose del nombre de todo el continente.

Y en el uso de ese nombre le sigue buena parte del resto del mundo, incluidos, curiosamente, los países que comparten el sur del continente y que también son americanos.

América es un nombre que precede, por siglos, a la formación como país de lo que hoy es Estados Unidos, que este 4 de julio celebra los 250 años de su Declaración de Independencia.

¿De dónde viene entonces el nombre actual? ¿Y se sabe quién lo eligió?

El nombre Estados Unidos de América consta en el acta de independencia firmada hace 250 años.

 

Colonias Unidas

Durante la mayor parte del período de colonización de los siglos XVII y XVIII, las 13 colonias británicas en América del Norte no eran una unidad política.

Eso fue cambiando con la cooperación militar durante la guerra Franco-Indígena (1754-1763), un conflicto entre Francia y Gran Bretaña por el control territorial en el que ambos bandos tuvieron aliados indígenas, y con las posteriores tensiones con la metrópolis en la década de 1770.

Entonces empezó a usarse el término United Colonies (Colonias Unidas) incluso en documentos oficiales del Congreso, como el nombramiento de George Washington como comandante en jefe del Ejército Continental en 1775.

Algunas interpretaciones históricas aseguran que fue un español, Luís de Unzaga, gobernador de la Luisiana española de la época, quien, en una carta dirigida a un general de los colonos rebeldes, "bautiza" a los Estados Unidos de América como se usa hoy.

Como principal representante del Imperio español en Luisiana, hasta pocos años antes en manos de los franceses, Unzaga tuvo contacto con los colonos rebeldes, a quienes Madrid apoyaba en secreto para dañar los intereses del enemigo histórico británico.

"En su correspondencia con el mayor Charles Lee, en el verano de 1776, Unzaga le dirigió una carta con el tratamiento de 'General de los Estados Unidos Americanos'", indica en un artículo publicado en 2021 en su sitio web el Hispanic Council, un centro de estudios que promueve las relaciones entre España y EE.UU. a través de la investigación y la divulgación histórica.

"Esta era la primera vez que un representante de una potencia europea (...) aceptase así la existencia y nacimiento de la nueva nación norteamericana", añade.

 Luis de Unzaga gobernó Luisiana, que entonces hacía parte del Imperio español, de 1769 a 1777.

 

"Este hecho de gran trascendencia, el primer reconocimiento de EE.UU., le resultó al general Lee tan 'positivo y halagüeño' (...) que se lo transmitió literalmente a Joseph Reed, edecán de George Washington; poco después el propio Washington leyó esa misiva que había llegado a su despacho, creyendo que iba dirigida a él", se afirma en el texto titulado "Luis de Unzaga: el gobernador de Luisiana que bautizó a los Estados Unidos Americanos".

En un artículo biográfico sobre Unzaga que publicó el pasado abril el Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá, cerca de Madrid, se hace referencia a la misma carta describiéndola como "un hito fundamental" en el reconocimiento de la nueva nación.

El artículo indica que la carta es "la primera vez que un representante europeo usaba esta denominación" que "validó a los combatientes como militares de un país independiente y no como meros rebeldes".

Además, afirma que Unzaga fue "el inspirador del nombre oficial en español de la nación al avalar el término sin anteponer Thirteen o el estatus de colonies a la denominación que aún quedaba como reminiscencia de las colonias inglesas".

 
El acta de independencia de las 13 colonias americanas unidas se firmó en Filadelfia.
 
 
El "mito español" en el bautismo de EE.UU.

Para el historiador español Gonzalo M. Quintero Saravia, todo este debate en torno al aporte de Unzaga "se parece a veces mucho a la película My Big Fat Greek Wedding (traducida como 'Casarse... está en griego' o 'Mi gran boda griega')".

"El protagonista de esa película es el padre de la novia, que es un griego norteamericano que ha emigrado desde Grecia y él siempre dice que es capaz de derivar cualquier palabra en inglés de un origen griego y para él todo es griego", explica Quintero en entrevista con BBC Mundo desde Madrid.

Haciendo una analogía, Quintero considera que en los últimos años se ha dado una tendencia a amplificar "ese mito de que todo lo que pasó en Estados Unidos tiene origen español, algo que contrasta con el 'borrado' que se produjo durante décadas de la contribución española al proceso independentista".

Y añade: "Mucho de lo que ocurrió en Estados Unidos tiene origen español, pero llegar a decir que el nombre de Estados Unidos fue inventado por una carta que escribió un gobernador a George Washington, pues me parece un poco estirar un poco las cosas".

El historiador ha escrito sobre el papel de España en el proceso de independencia estadounidense, particularmente sobre las acciones que tomó el sucesor de Unzaga al frente de Luisiana, Bernardo de Gálvez.

 
España apoyó a las Trece Colonias en la Guerra de Independencia de Estados Unidos. 
 
 
En su libro "Bernardo de Gálvez: un héroe español en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica" (publicado originalmente en inglés como Bernardo de Gálvez: Spanish Hero of the American Revolution, por The University of North Carolina Press, 2018), Quintero destaca cómo las campañas militares españolas contra los asentamientos británicos en el río Misisipi fueron cruciales para impedir que Londres dedicara todas sus fuerzas a enfrentar al ejército de Washington.

"La Revolución americana se enmarca dentro de un contexto y el contexto es las guerras entre las potencias europeas por el control americano. Pero incluso antes de que Francia entrase en la guerra (1778) y de que España también lo hiciese en 1779, ya es un conflicto mundial porque tanto Francia como España apoyan a los revolucionarios norteamericanos, que es una tradición muy normal entre imperios", afirma Quintero.

"El siglo XIX es un periodo de construcción norteamericano que mira hacia el anglosajón, teñido un poco de anticatolicismo porque están construyendo un país basado en valores protestantes; España no encajaba como ayuda a la Revolución americana como sí encajaba Francia. No encajaba el apoyo de una monarquía católica a la Revolución americana".

Esa tendencia ha cambiado en las últimas décadas y el aporte español a la independencia estadounidense está siendo redimensionado para ponerlo más a la par del de Francia, mucho más reconocido.

Sin embargo, el historiador Quintero indica que no ha visto prueba documental que respalde la tesis del país "bautizado" por Unzuaga.

"Tendría que verla. Si la hay, no tengo ningún problema en admitirlo, pero yo al día de hoy no conozco ninguna prueba de eso".

 

El nombre de Estados Unidos de América se usa por primera vez

 

El primer uso escrito documentado de Estados Unidos de América se produjo el 2 de enero de 1776, cuando Stephen Moylan, ayudante de Washington, escribió una carta expresando su deseo de viajar a España "con plenos y amplios poderes de los Estados Unidos de América".

La famosa carta de Unzaga está fechada el 4 de septiembre de 1776, lo que ayuda a desmontar la tesis de que Washington adoptó entonces esa definición para el país.

Eso sin contar con que el líder independentista estaba centrado en asuntos militares y no en la creación de estatutos legales.

El 4 de julio de 1776, Thomas Jefferson incluye el nombre en la Declaración de Independencia, documento fundacional del país y de la cual fue el principal redactor.

El texto pasó de decir: "Una Declaración de los Representantes de los Estados Unidos de América…" a "La Declaración unánime de los 13 Estados Unidos de América".

En septiembre de ese año, el Segundo Congreso Continental resolvió cambiar las 'Colonias Unidas' por 'Estados Unidos', con lo que se oficializó el nombre del nuevo país que se usó en los Artículos de la Confederación (1781) y más tarde se incorporaría a la Constitución (1789).

No está probado que George Washington tuviera ninguna vinculación con la elección del nombre de Estados Unidos.

 

Columbia y otros nombres que se propusieron para EE.UU.

 

Pero para algunos, el país debía llamarse de otra manera.

Entre las opciones estuvieron Columbia (para homenajear a Cristóbal Colón); Freedonia o Fredonia, en alusión a la libertad de los nuevos territorios, y nombres de referencia geográfica como Appalachia o Alleghania, que pretendían vincular la identidad del país al paisaje que lo diferenciaba de Europa.

Ninguna prosperó, aunque Columbia fue la más cercana a convertirse en oficial y sobrevivió en nombres como el Distrito de Columbia, de la capital, Washington, y en una decena de ciudades.

Aunque America (sin acento) sea el más popularmente usado dentro y fuera del país, el término Estados Unidos se impuso en documentos oficiales y en el lenguaje político.

Algunos argumentan que Estados Unidos no es estrictamente un nombre, sino una definición administrativa sobre cómo se organiza una nación a partir de una federación de territorios.

De hecho, hay otros Estados Unidos en América: es el caso de México, cuyo nombre es oficialmente Estados Unidos Mexicanos.

Brasil tuvo la misma denominación hasta 1967. En 1953, Venezuela cambió de Estados Unidos a República de Venezuela. Hubo unos Estados Unidos Centroamericanos entre 1821 y 1841. Y Colombia también fue Estados Unidos entre 1863 y 1886.

"Los Estados Unidos se han apropiado del continente desde el principio. El ejército de George Washington se llama ejército continental. El congreso donde se reunían los representantes de las 13 colonias se llama Congreso Continental", indica a BBC Mundo el historiador Quintero.

"Para Estados Unidos, el continente americano es lo que los demás del mundo llamamos Norteamérica. Para cualquier otro, América es desde Canadá hasta Tierra del Fuego. Pero para Estados Unidos, América es solamente ellos. Y es una apropiación que tiene lugar desde el primer momento en Estados Unidos".


Fuente: Por qué EE.UU. se llama Estados Unidos de América


 

viernes, 12 de junio de 2026

"El fútbol ha pasado de ser una fiesta popular a convertirse en un producto prémium con EE.UU. encima del negocio"

"Maradona decía que 'la pelota no se mancha'. Pero ahora la pelota se enchufa", reflexiona Juan Pablo Meneses.

 

Por Gerardo Lissardy
BBC News Mundo

 

Juan Pablo Meneses tiene un aviso para darte: lo que has comenzado a ver en estos días está lejos de ser un Mundial de fútbol tal como lo concebimos.

A juicio de este escritor y periodista chileno de 57 años, ahora miramos otro deporte, uno que él ha bautizado como "postfútbol", el título de su último libro publicado en marzo.

El cambio va mucho más allá de lo que ocurre dentro de los campos de juego, argumenta, y lo compara con el negocio del porno y del narco.

"Cuando planteo que el fútbol está muerto", dice Meneses en una entrevista con BBC Mundo, "pensaba que alguien me iba a refutar eso. Pero de repente he notado que no, que la gente efectivamente siente ese malestar".

Lo que sigue es un resumen de la charla telefónica con el autor de otros libros como "Niños futbolistas" y "Una granada para River Plate", que también es profesor de periodismo en la Universidad de Chile.

 

Has planteado que lo que vemos como fútbol en realidad es otra cosa: el postfútbol. ¿Qué representa este Mundial en ese cambio?

Para mí el Mundial 2026 es la primera gran fiesta del postfútbol, porque se instala definitivamente este nuevo deporte.

El fútbol pertenece a un mundo que ya dejamos atrás y el actual funciona con unos códigos, reglas y estructura que mantiene el nombre del deporte anterior, pero es cada vez más diferente.

Entonces, si no entendemos el postfútbol y que estamos frente a una nueva era del deporte, va a ser difícil que entendamos este Mundial.

¿Puedes dar ejemplos?

Cuando me preguntan cuándo aparece el postfútbol, digo que es cuando el fútbol de alguna manera deja de ser una experiencia colectiva.

Hoy en día, la gente y los chicos sobre todo ya no seguimos equipos; seguimos jugadores o torneos. Ahora podemos comprar activos financieros de los mismos jugadores. Entonces, los jugadores están pensando en sus carreras, no tanto en el equipo.

El fútbol era un deporte colectivo, el postfútbol es un deporte individual.

Por ejemplo, los precios de las entradas del Mundial son una locura: son para ir solo. Nadie puede ir con dos hijos, porque tiene que hipotecar la casa.

Entonces de alguna manera dejamos de tener una experiencia colectiva, sobre todo en América Latina, que siento que es donde pega más fuerte este cambio.

¿Por qué?

Porque en América Latina había dos orgullos muy fuertes sobre el fútbol: que era una gran fiesta popular y que EE.UU. no entraba en esa fiesta por distintas razones, incluso técnicas. Los partidos eran muy largos, entonces a la publicidad no le interesaba.

Y esos dos orgullos latinoamericanos en este Mundial se terminan casi definitivamente.

Increíblemente, frente a nuestros ojos el fútbol ha pasado de ser una fiesta popular a convertirse en un producto prémium, y EE.UU. está muy encima del negocio, de la FIFA y de este nuevo deporte.

Hubo problemas con los visados para asistir a los partidos, no solo para los hinchas de una cuarta parte de los países que participan del Mundial, sino incluso para el árbitro somalí Omar Artan, a quien EE.UU. le denegó la entrada por motivos poco claros, pese a que sería uno de los referís del torneo y fue nombrado el mejor árbitro del año pasado en África. ¿Esto es consecuencia de esa transformación que observas?

Este es un Mundial con derecho de admisión. Por sobre la FIFA, por sobre conseguir el cupo como equipo o árbitro, se instala una figura del portero de discoteca que dice: "Tú entras, tú no entras". Tiene mucho que ver con esta fiesta más prémium, más privada en la que se ha convertido el fútbol.

 
Al somalí Omar Artan le fue impedido el ingreso a EE.UU. para ser uno de los árbitros de la FIFA en el Mundial 2026.

 

Entonces, las visas terminan siendo otro tema del que hablamos porque pasa algo. Vamos a seguir hablando sobre todo de las cosas que están fuera de la cancha. De la cancha ya no se habla tanto, porque hay millones de partidos todo el tiempo. Y eso también se verá en este Mundial.

¿Cómo vamos a hablar de algún partido si hay seis en un día, porque se ha hecho un tema de inundar la zona? Lo que importa es lo que gira en torno al fútbol, ya sean las apuestas, el consumo de historias, el engagement de las redes sociales.

Y no lo digo de una manera nostálgica, sino que lo veo como un nuevo deporte que además atrae mucho a las nuevas generaciones: les parece con un vértigo y una adrenalina muy fuerte.

El otro día conocí la historia de una persona, y después he visto que no es la única, que ve los partidos con cinco pantallas y solo.

¿Cómo?

En una pantalla está el partido, en otra están las reacciones, en otra la apuesta que se hizo, en otra las variaciones bursátiles, porque ahora se pueden comprar derechos de jugadores o capital financiero a partir de cada jugador. Y la quinta pantalla, que es la más loca de todas, es la de ellos mismos, por si tienen una reacción muy disparatada que se pueda transformar en viral.

Un capítulo aparte son los problemas que ha tenido la selección de Irán para participar del Mundial, por ser un país en guerra con EE.UU., que a último momento le concedió visas a sus futbolistas. ¿Recuerdas algo similar que haya ocurrido en un Mundial?

No de esa magnitud. Porque antes se tomaban decisiones con anticipación, justas o injustas. Pero lo de ahora es diferente. Todo lo que genere contenido y nos mantenga en tensión es como que sirve. Y de alguna manera esto que ha pasado con la selección de Irán, que es un despropósito total, genera contenido. No importa qué pasa con los jugadores o con el partido.

¿Crees que se instala un tipo de segregación en los mundiales, como denuncian algunos? ¿O esto es algo excepcional de este Mundial, que escapa a la FIFA?

Escapa a la FIFA todo prácticamente. Siempre existió un negocio y siempre se escribió de esto. Pero en la época del fútbol, la FIFA manejaba el negocio. En la época del postfútbol, el negocio maneja a la FIFA. Entonces vemos que la FIFA acepta y acepta.

En este Mundial se incorporan las "pausas de hidratación" cada 22 minutos en todos los partidos, que por lo tanto estarán divididos en cuatro cuartos como en el baloncesto, en vez de dos mitades como se hacía desde 1897. ¿Cómo ves esto?

Es parte del fin del fútbol. Otra cosa por la que estábamos orgullosos eran nuestros 45 minutos por lado. Eso se termina. Se está cambiando para siempre el relato del fútbol. Se va a pasar publicidad. Y, si es que no se pasa, se corta el partido.

El Mundial se está jugando en el país del show de mediotiempo y el fútbol termina siendo absorbido por eso. Va a haber un show de mediotiempo, pausas de hidratación... Se cambia el partido tal como lo conocimos. Y los técnicos van a tener que pensar otra lógica, como si fuera otro deporte.

Incluso hay cambios en la pelota. Maradona decía que "la pelota no se mancha". Pero ahora la pelota se enchufa. Lo probaron en el Mundial de Qatar, que fue el gran ensayo general del postfútbol. La pelota tiene adentro un cerebro, un detector que conecta con distintas antenas alrededor del estadio, y mide cuántos golpes hay: entre dos mil y tres mil golpes por partido.

Y el hincha, ahora convertido en usuario, va a recibir todos esos datos en directo. Es una nueva forma de apostar. ¿Cuántos golpes hubo en la final del Mundial?

La FIFA dice que las pausas de hidratación buscan el bienestar de los jugadores, aunque no se harán en función de la temperatura que haya en los estadios. Parece que tú estás más de acuerdo con el seleccionador de Francia, Didier Deschamps, que advirtió que pueden cortar un buen momento de un equipo en el partido...

Con la salvedad, que no es menor, que se transmiten las instrucciones (de los técnicos a los futbolistas durante las pausas). El nuevo deporte es muy NBA o fútbol americano, deportes muy reality show, que es lo que yo considero el postfútbol.

Aparecen futbolistas o figuras porque son mediáticos. Duran una temporada y resultaron un muy buen negocio. Eso está pasando ahora también con el fútbol. El neozelandés Tim Payne es la primera gran figura del postfútbol en este Mundial y ya le están ofreciendo contratos a un jugador bastante discreto, cuyo mérito es que se convirtió en viral.

Hay otros cambios de reglas en este Mundial que recuerdan al baloncesto. Por ejemplo, se van a introducir los cinco segundos para saques de banda o tiros de esquina. También va a haber 10 segundos de plazo para sustituir a jugadores... ¿Esto permitirá optimizar el ritmo del juego como se argumenta?

En algún momento puede que haya un hartazgo sobre este tipo de medidas. O por lo menos eso me gustaría que ocurriera en Sudamérica. Que dijéramos: "Váyanse al carajo con todas estas cosas, nosotros queremos jugar fútbol".

También tiene muchas cosas de la Fórmula 1, que se ha transformado en otro espectáculo de adrenalina, tiempo, datos.

Nadie está hablando de quién va a ser el próximo gran 10 del Mundial, porque no va a haber un 10. Porque todos los equipos juegan muy parecido, está todo trabajado en función de datos. Los técnicos están haciendo los equipos con inteligencia artificial y están manejando mucho las métricas y los datos.

¿Eres de los que se preocupa también por el efecto que pueden tener en el Mundial las apuestas deportivas y los mercados de predicción, esas plataformas donde la gente juega dinero tratando de anticipar algo que pueda ocurrir, aunque en EE.UU. generalmente no estén considerados apuestas ni prohibidos como en otros países?

El tema de la prohibición es muy complicado porque muchos hinchas, que en este nuevo deporte son usuarios, miran los partidos con su capital en juego porque apuestan o quieren invertir en algún jugador.

El fútbol no inventó las apuestas. No le podemos pedir a la FIFA que nos dé una solución a la ludopatía juvenil que hay en Latinoamérica.

Pero, por otro lado, se organizan y se generan elementos donde cada vez haya más espacio para apostar o más aspectos en los cuales apostar.

 
Los mercados de apuestas son parte del "nuevo deporte" que vemos en este Mundial, señala Meneses. 

 

Entonces hoy, sobre todo para los más jóvenes, la apuesta no tiene una carga tan fuerte como para las generaciones mayores. Están acostumbrados a apostar, es muy fácil hacerlo desde el teléfono. ¿Y después?

Alguien que apuesta a su equipo que gana, y que por eso además gana dinero, tiene prácticamente un camino sin retorno. Es uno de los grandes temas en los que cambió este deporte.

Recordabas que Maradona decía que "la pelota no se mancha". ¿Crees que esto aún está vigente o que los mercados de apuestas amenazan la propia integridad deportiva, lo que ocurre dentro de la cancha?

Todo es parte de este nuevo deporte, porque hoy para hacer una apuesta no necesitas hablar con todo el equipo. Puedes hablar con un jugador y decirle que en tal momento le saquen una amarilla, o tire un tiro de esquina, porque la apuesta ya es de todo.

Y cuando a un jugador le saquen una amarilla o una roja, muchos van a pensar: "¿No será por las apuestas?". Porque queda todo el espacio de sospecha.

Estamos todos pendientes de este Mundial porque es un Mundial que está bajo sospecha, por muchos aspectos: las apuestas, la seguridad, los visados, los precios de las entradas, qué va a pasar con los hinchas, qué va a pasar si aparece ICE en EE.UU., qué va a pasar en México... Ver el partido es ver algo sospechoso.

Has comparado la transformación del fútbol con la industria del porno. ¿En qué se parecen?

Básicamente en que el porno es una industria que convirtió al espectador en usuario, algo que después hizo el fútbol. El pay per view del porno lo copió el fútbol. Que hoy el hincha vea el partido solo, en su casa, con muchas pantallas, también es una cosa que viene del porno.

Esto fue trabajado en la neurociencia: lo que busca una cabeza que está mirando porno es dopamina, vértigo y novedad. Son los mismos elementos que están llevando al fútbol.

También en la forma en que se consume: nadie ve una película porno desde que se inicia hasta el final. Al fútbol lo estamos consumiendo igual: en reels, en TikTok, en highlights (mejores momentos). No toda la gente va a ver todo el partido.

¿Y por qué lo comparas también al narco?

Con respecto al narco es un cambio estructural, sobre todo en Latinoamérica, en el sentido de que los intermediarios terminaron siendo los grandes capos.

En el fútbol pasa igual: los intermediarios, que eran los representantes, terminaron siendo los grandes dueños del fútbol. Se apoderaron de la industria unos tipos que estaban en la mitad de la cadena y que hoy son dueños de equipos, dueños de todo.

Y, al igual que en el narco, antes estaban los capos más famosos pero hoy cada vez está más diluido quiénes son los dueños de los equipos, dónde hay representantes metidos en equipos. No lo sabemos.

Además, el narco ha sabido penetrar muy fuerte en el fútbol en Latinoamérica.

Cuando lancé "Niños futbolistas" decía que todavía en Latinoamérica hay muchísimos lugares donde los niños tienen que decidir si se van al narco o se van al fútbol. Porque los héroes de sus barrios pobres que ellos ven triunfar son un narco o un futbolista. Y parecería que no hay otro camino.

Algo a favor de los mundiales es que los países no pueden comprar o vender futbolistas como ocurre a nivel de clubes. ¿Eso no vuelve más justa la competencia?

De alguna manera, que no haya una pasarela de negocio lo hace más singular. Es uno de los aspectos en que creo que se mantiene el espíritu del viejo fútbol: que en general sean jugadores nacidos en el país, el orgullo patrio.

 
Algo donde se "mantiene el espíritu del viejo fútbol" es que para los mundiales esté prohibido comprar o vender futbolistas, dice Meneses. 
 
 
Otra excepción que me ha llamado la atención: los álbumes de figuritas. De repente uno ve niños chicos coleccionando con un tipo de 50 años, que está queriendo recordar cómo era el fútbol antes.

Aunque la gente sea consciente de que el fútbol es cada vez más un gran negocio global, tal vez la pelota vuelva a hacer su magia y nos olvidemos de todo eso por un rato. ¿Hay algún partido en particular que te entusiasme en este Mundial?

De la primera ronda quiero ver Uruguay-España en Guadalajara, me parece que es un partidazo. Pero de ese tipo de partidos no va a haber tanto, va a haber más de los dispares.

Ya no se puede circunscribir todo a la pelota. No quiero sonar pesimista, sino tratar de transmitir que estamos frente a un nuevo escenario donde no podemos esperar cosas que no van a ocurrir.

Espero que haya muy buenos partidos. Tengo algunas selecciones que me gustaría que ganaran y voy a ver el Mundial de todas maneras, pero sabiendo un poco que lo que estoy viendo, lo que me va a generar adrenalina, son muchas cosas que están fuera de partido.

Hay una frase que algunos atribuyen a Jorge Valdano y otros a Arrigo Sacchi: "El fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes". ¿Seguirá siendo así con el postfútbol?

Hay algo muy importante que decir a partir de lo que dices: siento que parte de mi linaje es el fútbol. Soy un tipo completamente atravesado por el fútbol. Soy de esos latinoamericanos que no se acuerdan de la primera vez que fue a la cancha, porque seguramente lo llevaron cuando era muy chico.

Estoy relacionado con el fútbol desde que nací. Haciendo este libro descubrí que mi padre era futbolista. No era profesional, pero todos los domingos se levantaba, se ponía medias y la camiseta, e iba a jugar con 10 tipos más contra otro equipo. Y ahí había fútbol.

Todo esto que hablo no es de alguien que no entienda lo que es el fútbol o no lo quiera; todo lo contrario. Y en ese sentido me parece que es muy importante el papel que cumple hoy este nuevo fútbol para explicarnos un poco lo que estamos viviendo en nuestros días.

En esta conversación empezamos a hablar de fútbol, pero lo que hemos hablado todo el rato ha sido del siglo XXI. De las apuestas, de las visas, del exceso de televisación, de todas nuestras vidas digitales, porque el fútbol también es eso. Nos permite ver eso. Nos atraviesa la vida, pero de alguna manera no somos los mismos y el fútbol tampoco.

¿Ves alguna vuelta atrás en todo esto, para que el fútbol sea como antes?

Parece que en un partido de Estudiantes de La Plata, cuando hubo una pausa de hidratación (en un partido por la copa Libertadores), la gente empezó a silbar. Porque lo que pasa además con todos estos elementos es que arruinan la experiencia de ir a la cancha.

Me tocó ir a la final del Mundial Sub-20 acá en Santiago entre Marruecos y Argentina, y en los primeros 15 minutos hubo tres llamados al VAR. Y dentro del estadio la gente no sabía qué hacer, era tiempo muerto.

Ni sabes qué hacer cuando hay un gol, si pararte a gritarlo o esperar a que lo convaliden…

Tampoco. Entonces, en ese sentido digo que, casi como una causa política, sea de repente decir basta de tanta cosa. Pero lo veo difícil.

Piensa que además en este Mundial está la figura de Donald Trump.

Trump no inventó el postfútbol pero parece muy cómodo en este nuevo deporte, con todo esto que está pasando y con esta idea de que por fin, de alguna manera, EE.UU. logró dominar eso que para los latinoamericanos era un orgullo tan grande, un deporte muy popular en el que EE.UU. no entraba.

De hecho, Trump parece llevarse muy bien con Gianni Infantino, el presidente de la FIFA…

Claro, cuando digo que hoy el negocio maneja a la FIFA, una parte muy importante del negocio es EE.UU.

Es cierto que hay muchos jeques, que está Arabia Saudita y que los dueños del PSG y Manchester City son de estados petroleros. Pero funcionan en base a fondos de inversiones, muchos de los cuales son de EE.UU. Entonces, EE.UU. está muy metido en el negocio.

No olvidemos que Infantino le dio el "Premio FIFA de la Paz" a Trump…

Por eso digo que, en el fondo, históricamente los presidentes de la FIFA generaban otras cosas.


Fuente: Fútbol como producto prémium

 


 

Por qué en EE.UU. le dicen al fútbol soccer y cuál es el origen de esa palabra (no, no la crearon los estadounidenses)

 

La alegría de una aficionada en el partido Francia-EE.UU. durante el Mundial Femenino de Fútbol de 2019, en París.

 

Por Margarita Rodríguez
BBC News Mundo

 

Para el profesor Stefan Szymanski todo comenzó hace unos 20 años, cuando empezó a leer y a escuchar a personas decir que al balompié se le debería llamar fútbol y no soccer, que "esa palabra era incorrecta".

Ese debate le pareció "raro" y lo hizo viajar a los años 60 y 70, directo a su infancia, que vivió precisamente en la cuna del fútbol moderno.

"Recuerdo que, cuando era niño en Inglaterra, la palabra 'soccer' era perfectamente aceptable", le cuenta a BBC Mundo, desde Estados Unidos, el profesor emérito de la Universidad de Michigan.

"Le empecé a preguntar a mis amigos: '¿Se acuerdan? Quizás sea un recuerdo falso. ¿Alguna vez fue un problema?'. Me puse a hablar con la gente sobre eso. Y, efectivamente, el consenso fue que en los años 70 no parecía haber ningún problema con esa palabra".

Su interés en el debate sobre fútbol y soccer terminó convirtiéndose en una investigación, un libro y otro viaje, esta vez más de 100 años atrás en el tiempo, en busca del origen de la palabra soccer.

Y llegó a un sitio lejos de Estados Unidos, aunque muy familiar.

 

Al otro lado del Atlántico

Szymanski realizó sus estudios universitarios en Inglaterra, donde también se desempeñó como profesor e investigador en instituciones de educación superior.

En 2009, el economista especializado en deportes publicó, junto a Simon Kuper, "Soccernomics", cuya edición en español es "¡El fútbol es así!".

Tras vivir gran parte de su vida en Londres, se mudó a Estados Unidos.

En 2018, publicó: "It's Football, Not Soccer (And Vice Versa): On the History, Emotion, and Ideology Behind One of the Internet's Most Ferocious Debates" (Es fútbol, no soccer (y viceversa): sobre la historia, emoción e ideología detrás de uno de los debates más feroces en internet).

Ese libro lo escribió con Silke-Maria Weineck, profesora de Literatura Comparativa en la Universidad de Michigan.

 
Ilustración del partido entre Blackburns Rovers y Notts County en Londres que apareció en la publicación The Illustrated London News el 28 de marzo de 1891.
 
 
Szymanski cuenta que, al principio, el fútbol fue un deporte muy posh.

"Quienes fundaron la Football Association en Inglaterra, en 1863, eran graduados de Oxford, que habían ido a las grandes escuelas públicas y eran de las clases ricas y exclusivas del país".

Ese mismo año, esa organización redactó un reglamento para esa disciplina.

"El juego que se disputaba con las reglas de la Football Association pasó a conocerse como association football", escribió John M. Cunningham en el artículo "Why Do Some People Call Football 'Soccer'?" (¿Por qué algunas personas llaman 'soccer' al fútbol?) de la Encyclopaedia Britannica.

Este nombre servía, además, para diferenciar este nuevo deporte de otra disciplina deportiva que también ha llegado hasta nuestros días: el rugby.

"Así, había dos deportes: uno llamado rugby football y el otro llamado football association, si queremos ser muy formales", cuenta Szymanski.

En el rugby football, los jugadores podían correr con el balón, cargado, hacia la portería, en el football association, no estaba permitido.

 
La "er" al final

Aunque con el tiempo el balompié se extendió y se empezó a identificar con la clase trabajadora de Inglaterra, Szymanski nos recuerda que "en sus primeros días era de clase alta y muy popular en Oxford y Cambridge, que eran universidades de lujo".

Entre esos estudiantes adinerados de los años 80 y 90 del siglo XIX había una costumbre que consistía en acortar palabras y añadirles al final "er", creando una especie de jerga.

"Así que en vez de comer el breakfast (desayuno), ellos decían breaker".

Aplicado al rugby, por ejemplo, estos jóvenes "jugarían al rugger", según Szymanski.

¿Y entonces cómo surgió la palabra soccer?

Hay una teoría, señala Szymanski, aunque advierte que "nadie está del todo seguro".

Todo parece indicar que los creativos jóvenes ingleses sacaron "soc" del medio de la palabra association y le añadieron "er" al final, creando el término "soccer".

"Obviamente, nadie lo sabe con certeza, pero de lo que sí están seguros es de que proviene de Oxford, porque existen numerosas fuentes documentales que afirman que, efectivamente, fue una palabra acuñada en la Universidad de Oxford por estudiantes".

 
Al mismo tiempo

Andy Mitchell es historiador e investigador del deporte y ha escrito varios libros, entre ellos "First Elevens" (Los primeros onces) y "1824: the World's First Football Club" (1824: El primer club de fútbol del mundo).

En su blog "Scottish Sport History", escribió el artículo "The mysterious origin of 'soccer'- what happened in 1885?" (El misterioso origen de 'soccer'. ¿Qué pasó en 1885?).

Cuenta que hay "al menos" tres ejemplos del uso de "soccer" o "socker" en revistas escolares de finales de 1885 en distintas partes de Inglaterra (Shropshire, Oxfordshire y Wiltshire).

"Mi intuición es que los términos 'soccer' y 'rugger' ya se usaban verbalmente y habían aparecido impresos a principios de ese año en otra revista -aún no identificada- y estos tres colaboradores lo recogieron", escribió Mitchell.

El experto también encontró ambos términos en un artículo de 1889 sobre "Football at Oxford", de la publicación "Boy's Own Paper", en el que señalaban que "en el argot universitario, al rugby se le llama Rugger, mientras que el término Association tiene como sinónimo Socker".

La variante socker se fue perdiendo y la que quedaría con el tiempo sería soccer.

El historiador cita un párrafo de un artículo, de 1899, del periódico británico Daily Telegraph: "¿Quién habla ahora de Association o Rugby football y quién no agradece las formas abreviadas de 'soccer' o 'rugger'?".

La palabra soccer empezó a viajar a otros continentes al mismo tiempo que ese deporte se exportaba.

James Nalton, periodista especializado en fútbol, cuenta que "referencias a soccer, campos de soccer y canchas de soccer" surgieron tanto en Inglaterra como en Estados Unidos antes de 1900.

Así lo señaló en el artículo "Call it Soccer: A history of football words" ("Llámalo Soccer: una historia de palabras futbolísticas") en el sitio World Football Index.

 
Como "primos"

Szymanski señala que la razón para que surgiera una palabra como soccer era porque había que distinguir esa disciplina de otra variante del fútbol que se estaba jugando.

En Inglaterra, originalmente era entre association football y rugby football. Pero, en otros países también se dio la necesidad de hacer una diferenciación porque tenían otras versiones de fútbol.

 
Ricardo Pepi y Matthew Freese, miembros de la selección de EE.UU., en una conferencia de prensa el 8 de junio, en California.
 
 
En Irlanda, por ejemplo, el fútbol gaélico es muy popular y "el uso de la palabra soccer siempre ha sido muy común".

Soccer también se ha usado en países como Australia (a su selección masculina la llaman los socceroos), Nueva Zelanda, Sudáfrica, Canadá.

De hecho, en ese anfitrión del Mundial 2026, el organismo rector de ese deporte es la Canadian Soccer Association.

En Estados Unidos, el deporte más popular es el American Football, fútbol americano, que se juega en la National Football League (NFL). Pero en ese país simplemente lo llaman fútbol, dice el investigador.

"Es que todo está relacionado, es decir, la versión estadounidense del fútbol evolucionó del rugby, pero tiene elementos del soccer también".

"Son como primos cercanos y, por eso, es que la versión estadounidense del fútbol se volvió tan popular casi al mismo tiempo que la palabra soccer fue acuñada, en las décadas de 1880, 1890".

 
Organizados desde 1913

El conocimiento de Szymanski sobre las palabras soccer y fútbol va más allá de las fuentes históricas, sus vivencias también lo complementan.

"Yo enseño en la Universidad de Michigan y, con frecuencia, doy clases en las que hablo de soccer y fútbol y algo que los estadounidenses suelen hacer cuando en una conversación usan la palabra soccer es que te dicen: 'Lo siento mucho, quise decir football' porque creen que los británicos son muy sensibles con respecto a esa palabra y, sí, tienen razón, algunos lo son", cuenta.

"Me parece una delicadeza que se disculpen tanto y lo que les suelo decir es: 'Es una palabra inglesa, siéntete libre de usarla, no hay ningún problema".

 En 2013, la Federación de Soccer de EE.UU. celebró sus 100 años con un amistoso entre su escuadra y Alemania, en el estadio RFK de Washington.
 
 
Estados Unidos ha acogido cuatro mundiales de fútbol: dos femeninos (1999 y 2003) y dos masculinos, el de 1994, y el que acaba de comenzar y que ha organizado junto a México y Canadá.

Su selección femenina ha ganado cuatro copas del mundo.

Aunque el balompié se ha vuelto muy popular en ese país, "los estadounidenses le seguirán llamando soccer", señala el profesor.

"Y eso es lo que exactamente deben hacer porque (de abandonar la palabra soccer) sería muy confuso para ellos. Si alguien dice, por ejemplo, '¿vas al partido de fútbol?'. La otra persona le responderá: '¿de qué fútbol estás hablando?'. Sería absurdo".

En su página web, la Federación de Soccer de Estados Unidos señala que a lo largo de su historia se le ha conocido por tres nombres:

  • De 1913 a 1944: U.S. Football Association
  • De 1945 a 1973: U.S. Soccer Football Association
  • Y desde 1974 hasta la actualidad: U.S. Soccer Federation

 

Exilio

En su libro, Szymanski y Weineck indican que la palabra soccer circuló ampliamente en Reino Unido "durante la mayor parte del siglo XX".

Análisis estadísticos les permitieron concluir que, aunque los periódicos y publicaciones británicas preferían usar el término football, también utilizaron la palabra soccer hasta bien entrada la década de 1980.

Sin embargo, con el tiempo, football se volvería el termino dominante en el país.

En la entrevista con BBC Mundo, Szymanski dice que al conversar con lingüistas pareciera que la palabra soccer sufrió una especie de exilio de su propia tierra.

Ya en su artículo de 2017, James Nalton apuntaba a que el término soccer se había vuelto una especie de palabra tabú entre algunas personas en Reino Unido.

"La falsa percepción de que es un término estadounidense podría ser una de las razones de esto".

Y pareciera que no son los únicos con esa percepción.

 
 
 
 
Nota
 
Posh: Término de origen británico utilizado para describir a personas o cosas elegantes, refinadas o pertenecientes a la clase alta.
 
 
 
 


jueves, 18 de septiembre de 2025

¿Quién no cumplió la cita?

  


 

Por Robert Zacks

 

El amigo de cuyos labios oí esta historia ya murió;  por eso me consideró en libertad de relatarla.

 

Estaba yo, en compañía de mi padre haciendo un viaje mixto de negocios y recreo por Dinamarca y naturalmente, aprovechábamos todas nuestras horas libres para divertirnos. Ocurrió que un día entramos a echar un vaso de cerveza en una de esas pintorescas fondas danesas frecuentadas por los turistas.
―Es una lástima que no haya podido venir tu madre ―dijo papá― Hubiera sido encantador enseñarle todo esto.
En su juventud mi padre había visitado a Dinamarca.
―¿Cuánto tiempo hace que anduviste por aquí? ―le pregunté.
―Oh, cerca de 30 años… Y si mal no recuerdo estuve en esta misma fonda.
Miró en derredor como queriendo refrescar su memoria:
―Hermosos tiempos aquellos cuando…
Se detuvo súbitamente y observé que palidecía. Seguí la dirección de su mirada y vi que tenía los ojos clavados en una mujer que al otro lado del salón estaba sirviendo a un grupo de clientes. 
Debió de haber sido bella en otro tiempo pero ahora estaba muy metida en carnes y el desaliño del cabello le hacía poco favor.
―¿La conoces? —pregunté a mi padre.
—La conocí hace mucho…
La mujer se acercó a nuestra mesa y preguntó con brusquedad:
—¿Qué van a beber?
—Tomaremos cerveza —contesté.
La mujer hizo un gesto de asentimiento y volvió la espalda.
—¡Cómo ha cambiado! ¡Gracias a Dios no me reconoció! —dijo mi padre en voz baja enjugándose la frente con el pañuelo― La conocí antes de conocer a tu madre ―prosiguió― Yo hacía entonces una excursión de estudiante. Era una muchacha adorable, llena de gracia. Me enamoré de ella como un loco y ella de mí.
―¿Y mamá lo sabe? —interrumpí sorprendido.
—Naturalmente —repuso con afable expresión mi padre.
Noté que me miraba con cierta turbación y temí haber sido indiscreto.
—Papá —le dije— no es necesario que me expliques…
―Al contrario, hijo. Quiero contártelo todo para no dejar nada a tu imaginación.
El padre de la muchacha se opuso a nuestro noviazgo. Yo era un extranjero, no tenía carrera y dependía por completo de mi padre. Cuando escribí a éste que deseaba contraer matrimonio, me cortó la pensión. Tuve que regresar a casa. Pero me entrevisté con la muchacha una vez más y le dije que iba a volverme a América, pedir prestado bastante dinero para casarnos y regresar en su busca al cabo de unos meses.
—Sabíamos ―continuó― que su padre podía interceptar una carta y por lo tanto convinimos que yo me limitaría a enviarle por el correo un trozo de papel con una fecha escrita. En esa fecha ella me encontraría en determinado lugar y luego nos casaríamos. Bueno,  regresé a casa, obtuve el préstamo y le envié el papel con la fecha.
―¿Y qué pasó? ―pregunté.
―Ella recibió el papel y me contestó: «Estaré allá». Pero no estuvo. Entonces me enteré de que se había casado dos semanas antes con un mesonero de la localidad. No había esperado.
Hizo una breve pausa y añadió:
―Gracias a Dios que no esperó. Volví a la patria, conocí a tu madre y hemos sido verdaderamente dichosos. Con frecuencia bromeamos sobre aquel tonto amorío de mi juventud.
La mujer trajo la cerveza.
―¿Usted es norteamericano? —me preguntó.
—Sí.
—¡Hermosa tierra Norteamérica! —dijo con alegre expresión.
—Sí, muchos compatriotas suyos han ido allí. ¿Ha pensado usted en ir alguna vez?
—No. Digo, ahora no. Pensé ir hace muchos años. Pero me quedé aquí. Estoy mejor aquí.
Bebimos la cerveza y nos marchamos.

Una vez en la calle pregunté a mi padre:
―¿Cómo escribiste la fecha?
―Así ―me dijo― 12/11/13 que por supuesto era diciembre 11 de 1913.
―¡No! ―exclamé— ¡No en Dinamarca ni en ningún otro país europeo! Aquí se escribe en primer término el día. ¡Por consiguiente la fecha que tú escribiste no fue el 11 de diciembre sino el 12 de noviembre!
Mi padre se pasó la mano por la frente.
―¡De modo que estuvo esperándome ―exclamó― y se casó porque no acudí a la cita…
Guardó silencio como si aquella súbita revelación lo hubiera anonadado momentáneamente. Luego comentó:
―Bueno… deseo que sea feliz. Parece serlo.
Cuando reanudamos el paseo exclamé:
―Fue suerte que ocurriera así. De otro modo no hubieras conocido a mamá.
Me echó el brazo sobre el hombro y me dijo sonriendo cariñosamente:
―La suerte fue doble, muchacho, porque de otro modo tampoco te hubiera conocido a ti.

 

Revista Selecciones del Reader’s Digest, Tomo XV, N° 91, Junio de 1948, págs. 51-52, Selecciones del Reader’s Digest S.A, La Habana, Cuba

 

Notas

La foto de la ilustración en la página 51 es mía.

Pintoresca/co.- Dicho de algo como un país, una escena, un tipo o una costumbre: Que presenta una imagen peculiar.
Sinónimos: típico, característico.

Enjugar.-
Quitar la humedad superficial de algo absorbiéndola con un paño, una esponja, etc.
Sinónimos: secar, escurrir, enjutar.
Limpiar la humedad que echa de sí el cuerpo, o la que recibe mojándose. Sinónimo: Limpiar. DLE RAE

Metida/o en carnes.- Dicho de una persona: Algo gruesa, sin llegar a la obesidad. Diccionario Abierto de Español. significadode.org

Turbación: intranquilidad, desconcierto, aturdimiento, perplejidad, desasosiego, etc.

jueves, 14 de agosto de 2025

Por qué la compra de Alaska a Rusia por parte de Estados Unidos fue uno de los más grandes negocios de la historia

 

Pintura que muestra la firma del tratado entre EE.UU. y Rusia para la compra de Alaska.

 

Waleed Badran
Servicio Mundial de la BBC

Maria Zaccaro
Servicio Mundial de la BBC

 

La cumbre del viernes en Alaska entre Estados Unidos y Rusia para debatir el fin de la guerra en Ucrania es posiblemente uno de los acontecimientos diplomáticos más significativos de los últimos años.

Y la ubicación de la reunión tiene una relevancia histórica.

Los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin se reunirán en territorio estadounidense en Anchorage, la ciudad más grande de Alaska.

Si la reunión hubiera tenido lugar en el mismo lugar hace unos 150 años, habría sido en territorio ruso.

Esto se debe a que Alaska, que ahora es el estado más grande de EE.UU. -aproximadamente una quinta parte de la superficie total del país-, perteneció a Rusia en el pasado.

El entonces secretario de Estado de EE.UU., William Seward, negoció la compra de Alaska. 

 

Una ubicación "bastante lógica"

Ubicada en el extremo noroeste de América del Norte, Alaska está separada de Rusia por el estrecho de Bering, que mide poco más de 80 kilómetros en su punto más angosto.

Cuando Trump anunció que la cumbre se celebraría en Alaska, el asistente presidencial ruso Yuri Ushakov dijo que parecía "bastante lógico" que la delegación rusa "simplemente sobrevolara el estrecho de Bering y que una cumbre tan importante y esperada de los líderes de ambos países se celebre en Alaska".

Sin embargo, los vínculos históricos entre Rusia y Alaska se remontan a principios del siglo XVIII, cuando supuestamente los indígenas de Siberia hablaron por primera vez de una vasta tierra ubicada al este.

 

Una expedición liderada por el navegante danés Vitus Bering descubrió que las nuevas tierras no estaban conectadas con el continente ruso. Pero debido a la densa niebla, la expedición fracasó.

En 1741, otra expedición, también liderada por Bering, sí tuvo éxito y se enviaron hombres a esas tierras.

Posteriormente se realizaron varias expediciones comerciales, y cuando llevaron pieles de nutria marina a Rusia se abrió la puerta a un lucrativo comercio de pieles entre Europa, Asia y la costa del Pacífico de Norteamérica.

Sin embargo, en el siglo XIX, los comerciantes de pieles británicos y estadounidenses se convirtieron en feroces competidores de los rusos.

Si bien la amarga rivalidad se resolvió en 1824, cuando Rusia firmó tratados separados con EE.UU. y Gran Bretaña, la casi extinción de las nutrias marinas y las consecuencias políticas de la Guerra de Crimea (1853-1856) hicieron que Rusia estuviera dispuesta a vender Alaska a EE.UU.

 

Una "locura"

William Seward, el entonces secretario de Estado de EE.UU., lideró las negociaciones para la compra de tierras y logró un tratado con el zar ruso Alexander II.

Tras una gran oposición, el Congreso de EE.UU. aprobó la oferta formal de Seward de US$7,2 millones, y el 18 de octubre de 1867 se izó la bandera estadounidense en Sitka, la entonces capital de Alaska.

Inicialmente, la compra de Alaska fue calificada como la "locura de Seward" por los críticos, convencidos de que el territorio era una inmensidad desolada que no tenía mayor utilidad económica.

Ajustados a la inflación, los US$7,2 millones pagados por EE.UU. equivaldrían a poco más de US$150 millones actuales, un precio notablemente bajo para el que hoy es el estado más grande de EE.UU.

La compra de Alaska añadió más de 1,5 millones de kilómetros cuadrados al país, o cerca de 151 millones de hectáreas de tierra.

Pero por supuesto, Alaska es mucho más que simple tierra. Es también un enorme depósito de recursos naturales. No habían pasado dos décadas de la compra de Alaska por Washington cuando estalló una fiebre del oro.

Y a mediados del siglo XX, las petroleras encontraron enormes yacimientos en el norte del estado, que desde entonces han venido siendo explotados de manera intensiva. Es tal la riqueza petrolera de Alaska que el gobierno regala todos los años a los habitantes del estado, por el solo hecho de vivir allí, una bonificación que puede llegar a miles de dólares.

La iniciativa de Seward resultó gratificante y, en 1959, Alaska se convirtió oficialmente en el 49.º estado de EE.UU.

Alaska es hoy una poderosa economía con casi 750.000 habitantes y un PIB de US$70.000 millones anuales. Dicho de otra manera, cada año produce más de 400 veces lo que Rusia obtuvo en total al vender el territorio en el siglo XIX.

 
Alaska es fuente de petróleo y gas natural.
 
 
Poder militar

Detrás de la venta de Rusia hubo un interés estratégico y militar.

Se dice que una de las razones por las que el zar vendió Alaska es que temía que Gran Bretaña, en ese entonces la gran superpotencia mundial y la nación que controlaba el oeste de Canadá, pudiese tener designios expansionistas sobre Rusia que harían de Alaska una presa atractiva.

No podía saber el zar entonces que casi un siglo más tarde, en 1945, al comenzar la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, Alaska se convertiría en un invaluable puesto de avanzada militar que pondría a las tropas, radares y aviones estadounidenses a las puertas del territorio ruso.

Por lo que la venta de Alaska por Rusia en 1867 parece ser, vista con los lentes de la modernidad, un error comercial y estratégico calamitoso de parte del zar.

Alaska, una fuente importante de recursos ambientales, cuenta hoy con más de 12.000 ríos y una gran cantidad de lagos.

Su capital, Juneau, es la única capital estadounidense a la que solo se puede llegar en barco o avión. El lago Hood, en Anchorage, es una de las bases de hidroaviones más concurridas del mundo, con unos 200 vuelos diarios.

Trump y Putin se reunirán en la base conjunta Elmendorf-Richardson, la mayor instalación militar del estado. Con 25.900 hectáreas, es un punto clave de preparación militar en el Ártico para EE.UU.

Esta no es la primera vez que Alaska protagoniza un evento diplomático estadounidense. En marzo de 2021, el nuevo equipo diplomático y de seguridad nacional de Joe Biden se reunió con sus homólogos chinos en Anchorage.

No se han revelado detalles oficiales de la cumbre, pero la Casa Blanca afirmó que las conversaciones en Alaska serían un "ejercicio de escucha" para Trump y le darían al presidente estadounidense "la mejor indicación sobre cómo poner fin a esta guerra".

 

Fuente: Compra de Alaska a Rusia por parte de Estados Unidos