domingo, 5 de octubre de 2025

Colección El Libro de Bolsillo

Esta colección pertenece a Alianza Editorial que la ha venido publicando desde 1966 hasta el presente.

En lo relacionado con ciencia ficción, fantasía y terror en esta colección lo pueden ver en La Tercera Fundación y en Términus Trántor.

Ha variado la numeración de los libros editados más recientemente.

En lo básico esta selección de entre más de 1800 títulos mayormente tiene que ver con las obras en prosa de las secciones Literatura, Clásicos y Humanidades de la colección, que a la vez tuvo/tiene una serie de subcolecciones dedicadas a varios autores.
Los títulos relacionados con lo policial y el espionaje y algunos otros van resaltados en azul.

Muchos libros se pueden ubicar publicados por otras editoriales.

Publicación original del listado: 24 de septiembre de 2009

 

En Revisión 2026: los datos actuales junto con los faltantes serán puestos en una fecha próxima. 


 

2. Fernando Vela. Mozart
3. Raymond Aron. Ensayo sobre las Libertades
4. Franz Kafka. La Metamorfosis
5. François Guizot. Historia de la Civilización en Europa
7. Pío Baroja. Cuentos
8. Clarín (Leopoldo Alas). La Regenta. Volumen doble
9. Tor Andrae. Mahoma
11. Hans Roger Madol. Godoy
12. Julio Caro Baroja. Las Brujas y su Mundo
14.Varios autores. Experiencia de la Vida
19. Sigmund Freud. Psicopatología de la Vida Cotidiana
20. Josef y Karel Capek. R.U.R./El Juego de los Insectos
21. Clarín (Leopoldo Alas). Su Único Hijo
22. Marcel Proust. Por el Camino de Swann, 1
23. Martin Gardner. Izquierda y Derecha en el Cosmos
26. Lope de Vega. El Duque de Viseo
27. Miguel de Unamuno. San Manuel Bueno, Mártir/Cómo se hace una Novela
28. Henry Focillon. El Año Mil
29. José de Espronceda. El Diablo Mundo/El Estudiante de Salamanca/Poesía
30. Jean Rostand. El Hombre
31. Julián Marías. Meditaciones sobre la Sociedad Española
33. Marcel Proust. A la Sombra de las Muchachas en Flor, 2. Volumen doble
38. Luigi Pirandello. El Difunto Matías Pascal
40. Marcel Proust. El Mundo de Guermantes, 3. Volumen doble
42. Emilia Pardo Bazán. Los Pazos de Ulloa
43. Benito Pérez Gáldos. Amadeo I
44. Herman Hesse. El Lobo Estepario
46. Miguel de Ferdinandy. Historia de Hungría
49. Antonio Peña y Goñi. España, desde la Ópera a la Zarzuela
50. Pío Baroja. El Árbol de la Ciencia
52. Isabel Colegate. Estatuas en un Jardín
53. Pedro Laín Entralgo. Entre Nosotros
54. Macfarlane Burnet. Historia de las Enfermedades Infecciosas
56. Jenofonte. Recuerdo de Sócrates/Apología/Simposio
58. Dmitri Chizhevski. Historia del Espíritu Ruso I
59. Dmitri Chizhevski. Historia del Espíritu Ruso II
60. Miguel Delibes. La Partida
62. Sigmund Freud. Ensayos sobre la Vida Sexual y la Neurosis
63. Mariano José de Larra. En este País y otros Artículos
64. Stendhal. Lucien Leuwen. Volumen doble
65. T.S. Eliot. Criticar al Crítico y otros Escritos
66. Francisco Ruiz Ramón. Historia del Teatro Español. Voumen doble
67. André Gide. Isabel
68. Juan Díaz del Moral. Historia de las Agitaciones Campesinas Andaluzas. Volumen doble
69. Fereydoun Hoveyda. Historia de la Novela Policíaca
70. Alfonso R. Castelao. Cosas/Los Dos de Siempre
71. Max Weber. El Político y el Científico
73. José Luis Pinillos (Parmeno). Las Águilas
75. Fred Hoyle. Galaxias, Núcleos y Quásars
76. Robert Donington. Los Instrumentos de Música
79. Pedro Salinas. El Defensor
80. Antonio Banfi. Vida de Galileo
81. José Ortega y Gasset. La Redención de las Provincias
82. Sigmund Freud. Introducción al Psicoanálisis. Volumen doble
83. Gáspar Melchor de Jovellanos. Diarios
85. Marcel Proust. Sodoma y Gomorra, 4. Volumen doble
86. Paul Válery. El Cementerio Submarino
88. Benito Pérez Gáldos. Las Novelas de Torquemada (4 novelas en un solo tomo)
89. Alonso de Contreras. Vida del Capitán Alonso de Contreras
92. Dashiell Hammett. Cosecha Roja
93. Pedro Calderón de la Barca. Tragedias, 1. Volumen doble
94. John Wain. El Mundo Vivo de Shakespeare
95. Herman Hesse. Bajo las Ruedas
96. Sigmund Freud. La Histeria
98. Benito Pérez Gáldos. La Desheredada
100. Pío Baroja. Las Ciudades
102. Tennesse Williams. Piezas Cortas
103. Bertold Brecht. Poemas y Canciones
104. José Martí. En los Estados Unidos
105. Marcel Proust. La Prisionera, 5. Volumen doble
106. Evgueni Evtushenko. Entre la Ciudad Sí y la Ciudad No
107. Melchor Fernández Almagro. Historia Política de España Contemporánea, 1, 1868-85. Volumen doble
108. Dashiell Hammett. La Llave de Cristal
109. María de Zayas. Novelas Ejemplares y Amorosas
110. F. Scott Fitzgerald. A Este Lado del Paraíso
113. Benito Pérez Gáldos. Tormento
114. Julio Caro Baroja. El Señor Inquisidor y otras Vidas por Oficio
117. Melchor Fernández Almagro. Historia Política de España Contemporánea, 2, 1885-97. Volumen doble
118. Sherwood Anderson. Winesburg, Ohio
120. Melchor Fernández Almagro. Historia Política de España Contemporánea, 3, 1897-1902. Volumen doble
121. Daniel P. Mannix y Malcolm Cowley. Historia de la Trata de Negros
122. Fernán Caballero. Elia
123. Hans Egon Holthusen. Rainer Maria Rilke
125. Jean Lacouture. Ho Chi Minh
126. Erskine Caldwell. A la Sombra del Campanario
127. Ignacio Aldecoa. Santa Olaja de Acero y otras Historias
128. Antonio Flores. La Sociedad de 1850
129. Stendhal. Lamiel
130. George A. Miller. Introducción a la Psicología. Volumen doble
132. Marcel Proust. La Fugitiva, 6
133. Cesare de Becaria. De los Delitos y de las Penas
134. Edward H. Carr. Estudios sobre la Revolución
135. Ramón J. Sender. Mr. Witt en el Cantón
136. Fernando Chueca Goitia. Breve Historia del Urbanismo
138. Herman Hesse. Demian
139. Fernand Braudel. La Historia y las Ciencias Sociales
140. Carmen Martín Gaite. El Balneario
141. Louis-Ferdinand Céline. Semmelweis
142. Lope de Vega. Novelas a Marcia Leonarda
143. Miguel Delibes. La Primavera de Praga
144. Ignazio Silone. Vino y Pan
145. Pablo de Azcárate. La Guerra del 98
146. Juan Antonio de Zunzunegui. Esa Oscura Desbandada
147. Stendhal. Del Amor/José Ortega y Gasset. Amor en Stendhal. Volumen doble
148. Robert Scarpit. La Revolución del Libro
150. Azorín. Política y Literatura (Fantasía y Devaneos)
151. Iván Pavlov. Fisiología y Psicología
152. Pedro Calderón de la Barca. Tragedias, 2. Volumen doble
154. Yuri Kazakov. El Mar Blanco
155. Carl G. Jung. Los Complejos y el Inconsciente. Volumen doble
157. Eduardo Rincón. Coplas Satíricas y Dramáticas de la Edad Media
158. Dashiell Hammett. El Halcón Maltés
159. Guillermo Díaz-Plaja. El Oficio de Escribir
160. Ramón Solís. El Cádiz de las Cortes. La vida en la ciudad en los años 1810 a 1813. Volumen doble
162. Sigmund Freud. El Chiste
164. Miguel Delibes. Viejas Historias de Castilla la Vieja
165. Marcel Proust. El Tiempo Recobrado, 7. Volumen doble
166. Manuel Halcón. Recuerdos de Fernando Villalón
167. Thomas Mann. Relato de mi Vida
170. Antonio Alcalá Galiano. Literatura Española Siglo XIX
171. Ramón J. Sender. Tres Ejemplos de Amor y una Teoría
172. Sigmund Freud. Autobiografía
173. Joan Martorell. Tirant lo Blanch I. Volumen doble
174. Joan Martorell. Tirant lo Blanch II. Volumen doble
177. Ramón Pérez de Ayala. Las Novelas de Urbano y Simona
179. Heinrich Böll et al. Los Diez Mandamientos (Narraciones Ejemplares)
180. Román Oyarzún. Historia del Carlismo
185. Gaspar Gómez de La Serna. Goya y su España
189. Juan Benet. Nunca llegarás a Nada
191. Heinrich Von Kleist. La Marquesa de O... y otros Cuentos
192. Tulio Halperin Donghi. Historia Contemoporánea de América Latina
193. Sigmund Freud. Psicología de las Masas
195. C.P. Snow. Nueve Hombres del Siglo XX
200. Fernando de Rojas. La Celestina
204. Pedro Calderón de la Barca. Tragedias, 3. Volumen doble
205. Julián Marías. India, Israel
206. José Lezama Lima. La Expresión Americana
207. Roger Bastide. Las Américas Negras
208. Christopher Tugendhat. Petróleo: el Mayor Negocio del Mundo
209. Carlos Arniches. El Santo de la Isidra/El Amigo Melquíades/Los Caciques
211. Jorge Guillén. Lenguaje y Poesía
214. Gabriel Miró. Nuestro Padre San Daniel/El Obispo Leproso
216. Josep M. Castellet y Joaquim Molas (sel.). Ocho Siglos de Poesía Catalana/Vuit Segles de Poesia Catalana. Antología Bilingüe
217. Anthony Storr. La Agresividad Humana
219. Federico García Lorca. Prosa
220. Germán Bleiberg. Antología de la Literatura Española, tomo I: del Siglo XI al XVII. Volumen doble
221. Emmanuel Carballo. Narrativa Mexicana de Hoy
223. Carl Th. Dreyer. Juana de Arco/Dies Irae/Algunos Apuntes sobre el Estilo Cinematográfico
224. Sigmund Freud. Psicoanálisis del Arte
225. Benito Jerónimo Feijoo. Teatro Crítico Universal/Cartas Eruditas y Curiosas. Antología
226. Ramón Gómez de la Serna. Nuevas Páginas de mi Vida
231. Paulino Garragori. Sobre la Voluntad en Ortega
232. Ramón Muntaner. Crónica. Historia Medieval, Aragón
238. Pierre Francastel. Historia de la Pintura Francesa. Volumen doble
239. Pedro Salinas. Literatura Española siglo XX
240. Domingo F. Sarmiento. Facundo
242. Manuel Halcón. Monólogo de una Mujer Fría
243. Stendhal. Rojo y Negro. Volumen doble
244. H. Montgomery Watt. Historia de la España Islámica
245. Robert Lekachman. La Era de Keynes
246. Alberto Moravia. Agostino/La Desobediencia
247. Arnold Toynbee. Estudio de la Historia, 1 (Compendio I/IV). Volumen doble
248. Arnold Toynbee. Estudio de la Historia, 2 (Compendio V/VIII). Volumen doble
249. Arnold Toynbee. Estudio de la Historia, 3 (Compendio IX/XIII). Volumen doble
250. Jorge Guillén. Obra Poética (Antología)
254. George Borrow. La Biblia en España
259. Italo Svevo. Corto Viaje Sentimental
261. Guillermo De Torre. Nuevas Direcciones de la Crítica Literaria
262. Jules Vallès. El Niño
264. Graham Greene. El Americano Impasible
276. Lewis Carroll. Alicia en el País de las Maravillas
277. Edgar Allan Poe. Cuentos 1 (L. 5506)
278. Edgar Allan Poe. Cuentos 2 (L. 5507)
291. Dashiell Hammett. El Hombre Delgado
297. Franz Kafka. El Castillo
301. Benito Pérez Gáldos. Trafalgar
304. Par Lagerkvist. Barrabás
309. Jorge Luis Borges. El Aleph
312. Albert Camus. El Extranjero
314. André Gide. Corydon
320. Jorge Luis Borges. Ficciones
338. Jorge Luis Borges. Historia de la Eternidad
341. Edgar Allan Poe. Narración de Arthur Gordon Pym
342. Ramón María del Valle-Inclán. El Ruedo Ibérico: Viva mi Dueño
348. Antoine de Saint-Exupéry. El Principito
353. Jorge Luis Borges. Historia Universal de la Infamia
368. Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares (sel.). Los Mejores Cuentos Policiales 1
376. Isaak E. Babel. Cuentos de Odessa y otros Relatos
384. Edgar Allan Poe. Eureka
390. Liam O'Flaherty. Insurrección
399. Franz Kafka. La Condena
405. Albert Camus. El Estado de Sitio
408. Jose García Mercadal (sel.). Viajes por España
413. Miguel Ángel Asturias. Hombres de Maíz
426. Pío Baroja. La Feria de los Discretos
434. Joyce Cary. La Boca del Caballo
436. Ignacio Aldecoa. Cuentos Completos I
437. Ignacio Aldecoa. Cuentos Completos II
455. Lewis Carroll. Alicia a través del Espejo
457. Clarín. Cuentos Morales
464. Edgar Allan Poe. Ensayos y Críticas
468. William Golding. El dios escorpión/Clonc Clonc/El Enviado Especial
482. Hans Christian Andersen. La Sombra y otros Cuentos
483. Teófanes Egido. Sátiras Políticas de la España Moderna
494. Américo Castro. Cervantes y los Casticismos Castellanos
513. Voltaire. Cándido y otros Cuentos
514. C.M. Bowra. La Atenas de Pericles
522. Franz Kafka. Cartas a Milena
536. Darie Novaceau (sel.). Narrativa Rumana Contemporánea
548. James Joyce. Dublineses
553. Arturo Uslar Pietri. La Otra América
577. T.E. Lawrence. El Troquel
583. Luis Cernuda. Antología Poética
587. James Joyce. Escritos Críticos
600. Benito Pérez Gáldos. Tristana
602. Antonio Machado. Poesía
604. Jorge Luis Borges. Otras Inquisiciones
608. Julio Verne. Los Quinientos Millones de la Begum
615. Julio Cortázar. Los Relatos, 1: Ritos
616. Flora Davis. La Comunicación No Verbal
618. Klaus Birkenhauer. Beckett
624. Julio Cortázar. Los Relatos, 2: Juegos
628. Jorge Luis Borges. Evaristo Carriego
631. Julio Cortázar. Los Relatos, 3: Pasajes
639. Julio Verne. La Vuelta al Mundo en Ochenta Días
641. Miguel de Unamuno. Antología Poética
642 Charles Dickens. Papeles Póstumos del Club Pickwick 1
643.
Charles Dickens. Papeles Póstumos del Club Pickwick 2
644. Charles Dickens. Papeles Póstumos del Club Pickwick 3
647. Vicente Alexaindre. Antología Poética
649. Juan Benet. Cuentos completos 1
650. Juan Benet. Cuentos completos 2
654. Herman Hesse. Obsesión: Escritos Autobiográficos
655. Miguel Hernández. Poemas Sociales, de Guerra y de Muerte
657. Hans Jurgen Eysenck. Psicología, Hechos y Palabrería
659. Dashiell Hammett. El Agente de la Continental
662. Jorge Luis Borges. El Libro de Arena
670. Dashiell Hammett. Cosecha Roja
671. Dashiell Hammett. La Llave de Cristal
672. Dashiell Hammett. El Halcón Maltés
673. Jack London. El Silencio Blanco y otros Cuentos.
674. Dashiell Hammett. El Hombre Delgado
675. Jseús Fernández Santos. Cuentos completos
677. Hermann Hesse. Cuentos 1
678. Hermann Hesse. Cuentos 2
691. Robert Graves. Yo Claudio
692. Robert Graves. Claudio el dios y su esposa Mesalina
698. James Joyce. Retrato del Artista Adolescente
700. Mario Vargas Llosa. Los Jefes/Los Cachorros
700. Raymond Chandler. El Sueño Eterno
701. Raymond Chandler. La Hermana Pequeña
702. Dashiell Hammett. La Maldición de los Dain
702. Raymond Chandler. Adios Muñeca
704. Raymond Chandler. El Largo Adios
705. Raymond Chandler. La Ventana Alta (o La Ventana Siniestra)
706. R.L. Stevenson. El Dr. Jeckyll y Mr. Hyde
708. Antón Chejov. El Pabellón nº 6
712. Dámaso Alonso. Antología Poética
722. Julio Verne
. Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino I
723. Julio Verne. Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino II
737. Mariano José de Larra. Antología Fugaz
738. Jorge Luis Borges. Literaturas germánicas medievales
739. Gustavo Adolfo Bécquer. Rimas y otros poemas
742. Luis de Góngora. Romances
745. Gustavo Adolfo Bécquer. Leyendas
749. Alejandro Dumas. Los Tres Mosqueteros I
750. Alejandro Dumas. Los Tres Mosqueteros II
759. Rafael Alberti. Antología poética
761. Víctor Hugo. Nuestra Señora de París 1
762. Víctor Hugo. Nuestra Señora de París 2
767. William Shakespeare. El rey Lear
768. Isaac Asimov. El Cercano Oriente (Historia Universal Asimov)
777. Fedor Dostoievski. El Jugador
780. R.L. Stevenson. La Isla del Tesoro
782. Carolos García Gual. Antología de la poesía lírica griega (Siglos VII-IV a.C.)
784. Isaac Asimov. La Tierra de Canaán
790. Rafael Alberti. Prosas
794. Isaac Asimov. Los Egipcios
795. William Shakespeare. Macbeth
798. José Hernández. Martín Fierro
799. Isaac Asimov. Momentos Estelares de la Ciencia
805. Jorge Luis Borges. Antología poética 1923-1977
809. Emilio Salgari. Los Tigres de Mompracem
810. Isaac Asimov. Los Griegos
859. Gerald Durrell. Encuentros con Animales
819. Graham Greene. Nuestro Hombre en La Habana
822. Isaac Asimov. La República Romana
823. Rafael Alberti. Marinero en tierra
824. Molière. Tartufo/Don Juan
833. Ignacio Aldecoa. Parte de una historia
635. José María Arguedas. Los Ríos Profundos
837. León Felipe. Prosas
838. José Eustaquio Rivera. La Vorágine
840. Jorge Campos. Introducción a Pío Baroja
842. Rafael Alberti. Cal y canto
844. Isaac Asimov. El Imperio Romano
845. Lope deVega. Peribáñez/Fuenteovejuna
860. Ross MacDonald. La Mirada del Adiós
874. Emile Zola. El Vientre de París. Los Rougon Macquart
888. Juan Valera. Juanita la Larga
890. Patricia Highsmith. Ese Dulce Mal
909. Gerald Durrell. Atrápame ese Mono
910. Albert Camus. La Caída
924. Patricia Highsmith. La Celda de Cristal
940. Rabindranth Tagore. El Cartero del Rey/El Asceta/El Rey y la Reina
950. Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares (sel.). Los Mejores Cuentos Policiales 2
955. Carlos García Gual. Historia del Rey Arturo y de los Nobles y Errantes Caballeros de la Tabla Redonda
961. Francisco de Quevedo. Los Sueños
977. Benito Pérez Gáldos. Doña Perfecta
985. Benito Pérez Gáldos. Marianela
990. Arturo Uslar Pietri. Las Lanzas Coloradas
1000. Miguel de Cervantes Saavedra. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha I
1001. Miguel de Cervantes Saavedra. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha II
1108. Arthur Conan Doyle. Estudio en Escarlata
1122. Cornell Woolrich. La Muerte y la Ciudad
1128. Julio Cortázar. Los Relatos, 4: Ahí y Ahora
1156. Graham Greene. El Agente Confidencial
1158. Fernando Pessoa. El Banquero Anarquista y otros Cuentos de Raciocinio
1162. Cornell Woolrich. Las Garras de la Noche
1189. Miguel de Unamuno. Niebla
1204. Cornell Woolrich. Los Sanguinarios y los Atrapados
1209. Ross MacDonald. Dinero Negro
1241. Cornell Woolrich. En el Crepúsculo
1242. R.L. Stevenson. El Dinamitero
1256. G.K. Chesterton. El Hombre que era Jueves
1260. Miguel de Unamuno. Abel Sánchez
1301. Llorenç Vollialonga. Muerte de Dama (La Muerte de una Dama)
1332. G.K. Chesterton. El Candor del Padre Brown
1396. G.K. Chesterton. La Sagacidad del Padre Brown (La Sabiduría del Padre Brown)
1418. R.L. Stevenson. El Club de los Suicidas/El Diamante del Rajá
1457. Dashiell Hammett. Una Mujer en la Oscuridad
1500. Pablo Neruda. Veinte Poemasde Amor y una Canción Desesperada
1501. Julián Marías. Cervantes Clave Española
1519. Joseph Conrad. Nostromo
1507. Ross MacDonald. La Piscina de los Ahogados (La Piscina Mortal)
1524. Aamin Malouf. León El Africano
1
529. Arthur Conan Doyle. El Sabueso de los Baskerville
1585. Jose Miguel Oviedo (sel.). Antología Crítica del Cuento Hispanoamericano del siglo XX
1656. Joseph Conrad. El Agente Secreto
1717. R.L. Stevenson. El Weir de Hermiston
1762. Alonso Zamora Vicente. Historias de Viva Voz


Continuará



domingo, 21 de septiembre de 2025

Cine y otras perlas


Próximamente en este blog pondré un artículo sobre cine alemán desde la época muda hasta principios de los años 80.

Avanzaré un poco más en cuanto a revisar alguna colección pendiente y pondría una que otra más y dejaré de hacerlo hasta el próximo año.

El cansancio físico y mental está pasando la cuenta a cada rato y ya no estoy en condiciones de exigir tanto esfuerzo al cerebro: revisar tanta cosa toma tiempo y encima al terminar te deja tan agotado, como si hubieras salido a correr una maratón y ni siquiera sabes en dónde y cuándo acabará.

No sé cómo explicarlo sin tanto rollo: antes era agradable, ahora con la edad y las secuelas del COVID y con tantos problemas ya no es lo mismo, y aparte de que se ha vuelto tan frustrante por lo que me aburre un montón, hasta hallar que mucho de lo que encontré en el pasado sigue como dato erróneo, incompleto o faltante y otra parte ya no existe y no lo puedes hallar nuevamente porque ha sido borrado por los idiotas (un buen porcentaje de la información entre 2013 y 2023 ha desaparecido de Internet). Y rayos, me acuerdo que venía gente y opinaba que uno sólo se la pasaba copiando y pegando (están las bibliotecas en dónde te puedes hartar de encontrar artículos de X tema, información a toneladas y de curiosear) e inventándose detalles... que uno sí había consultado. Estaban los registros, artículos, opiniones, las fotos y tantas cosas que ahora ya no existen.

La IA es de lo más imbécil... y tengo 0 ganas de usarla en lo que sea que necesite.

La indiferencia, el prejuicio, el egoísmo, la estupidez y la ignorancia en esta época son terribles y luego tantos se preguntan por qué hay tanta frustración, tristeza, depresión y aislamiento, etc. 


P. D.- Los anuncios estarán hasta no sé cuándo si la cosa no varía.

Ante tanta indiferencia eliminé el otro blog así que sólo seguiré con éste.

sábado, 20 de septiembre de 2025

El Principio de Peter: Jerarquiología y Política

La historia de la Humanidad es un inmenso mar de errores en el que, de vez en cuando, pueden encontrarse unas cuantas verdades.

Cesare Beccaria

 

Hemos visto cómo funciona el Principio de Peter en algunas jerarquías sencillas, sistemas escolares, fábricas, talleres de reparación de automóviles, etc. Examinemos ahora las jerarquías, más complejas, de la política y el Gobierno.

Durante una de mis conferencias, un estudiante latinoamericano, César Inocente, dijo: 
—Profesor Peter, me temo que la respuesta a lo que yo quiero saber no la pueden dar mis estudios. No sé si el mundo esta gobernado por hombres inteligentes que no están engañando o por imbéciles que no se recatan de serlo.
La pregunta de Inocente compendia los pensamientos y sentimientos que muchos han expresado. Las ciencias sociales   suministrar respuestas consistentes.

Hasta el presente, ningún politicólogo ha analizado satisfactoriamente el funcionamiento de los Gobiernos, ni ha predicho con exactitud el futuro político. Los marxistas han errado en análisis tanto como los teóricos capitalistas. Mis estudios sobre jerarquiología comparada han puesto de manifiesto que los sistemas capitalista, socialista y comunista se caracterizan por la misma acumulación de personal superfluo e incompetente. Aunque mi investigación se halla todavía incompleta, presento a continuación los resultados de la misma a manera de informe provisional. Si consigo los fondos necesarios, completaré mi investigación sobre la jerarquiología comparada. Realizado esto, me propongo estudiar la jerarquiología universal.

 

INFORME PROVISIONAL

En toda crisis política o económica, una cosa es segura. Muchos ilustres expertos prescribirán muchos remedios diferentes.
El presupuesto no se nivela; A dice: «Elevad los impuestos». B clama: «Reducid los impuestos».

Hay disturbios en las calles. E propone que se concedan subvenciones para ayuda de los pobres; F pide la adopción de medidas favorables a los ricos.
Otra potencia hace gestos amenazadores. G dice: «Desafiadla». H dice: «Apaciguadla».

 

¿Por qué la confusión?

1) Muchos de los expertos han alcanzado en la actualidad su nivel de incompetencia: su consejo es desatinado e irrelevante.
2) Algunos de ellos tienen teorías  válidas, pero son incapaces de llevarlas a la práctica.
3) En cualquier caso, ni las propuestas sensatas ni las insensatas pueden ser puestas eficientemente en práctica, debido a que la  maquinaria de gobierno es una vasta serie de entrecruzadas jerarquías, surcadas de incompetencia en todas direcciones.

Consideremos dos de las ramas de Gobierno: el Parlamento, que crea las leyes, y el Ejecutivo que, por medio de su ejército de funcionarios, trata de hacerlas cumplir.



EL PARLAMENTO

La mayoría de los Parlamentos modernos —aun en los países  no democráticos— son elegidos  por voto popular.
Cabría pensar que los votantes, por su propio interés, reconocerían y elegirían a los estadistas   para que los representasen en la capital. Ésa es, en efecto la teoría simplificada del Gobierno representativo. En realidad, el proceso es algo más complicado.
En la actualidad la política se halla dominada por el sistema de partidos. Hay países que solamente tienen un único partido oficial; otros tienen dos; otros tienen varios. El partido político suele ser ingenuamente descrito como un grupo de personas de ideas semejantes que cooperan en promover sus intereses comunes. Esto ya no es válido. Esa función se halla hoy día enteramente desarrollada por los pasillos, y hay tantos pasillos como intereses especiales.
El partido político existe hoy primariamente como aparato para la selección de candidatos y para conseguir su elección.

 

Una raza a extinguir

Desde luego, de vez en cuando  un candidato «independiente» resulta elegido gracias a su propio esfuerzo, sin contar con el apoyo de ningún partido. Pero debido al enorme gasto de las campañas políticas este fenómeno es muy raro en los niveles local y regional, y desconocido en las elecciones nacionales. Puede decirse que, en la política moderna, compete a  los partidos la selección de candidatos.

 

La jerarquía del partido

Todo partido, como cualquier miembro de ellos sabe, es una jerarquía. Cierto que la mayoría de sus miembros trabajan sin percibir remuneración alguna a cambio, y que, incluso, pagan por  ese privilegio, pero existe, no obstante, una bien delineada estructura de grados y un definido sistema de ascenso de un grado a otro.
He expuesto el Principio de Peter en su aplicación a los trabajadores a sueldo. A continuación verá usted que también es válido en este tipo de jerarquías.
En un partido político, como en una fábrica o en un ejército, la competencia en un grado es requisito para el ascenso al siguiente.  Un competente captador de votos a domicilio resulta elegible para el ascenso; puede que se le permita organizar un equipo de captadores de votos.
El captador ineficaz o antipático continúa llamando  a las puertas y alienando votantes.
Un rápido rellenador de sobres puede esperar llegar a jefe de un equipo de rellenadores de sobres; un incompetente rellenador de sobres continuará rellenando sobres lenta y torpemente, metiendo dos octavillas en unos, ninguna en otros, doblándolas mal, dejándolas caer al suelo, etc., tanto tiempo como permanezca en el partido.
Un competente recaudador de fondos puede ser ascendido a miembro del comité que designa al candidato.
Aun siendo un buen pedigüeño, tal vez no sea competente para juzgar a los hombres como legisladores y tal vez apoye a un candidato incompetente.
Aunque la mayoría de los miembros del comité de designación se componga de competentes jueces de hombres, este comité seleccionará al candidato, no por su potencial sabiduría como legislador, ¡sino por su presunta capacidad para ganar las elecciones!

 

El gran paso: candidato a legislador

En pasados tiempos, cuando las grandes concentraciones de masas decidían los resultados de las elecciones, y la oratoria era un noble arte, un orador fogoso podía ser nombrado candidato por un partido, y el mejor orador de todos los candidatos podía obtener el escaño. 
Pero, naturalmente, la capacidad de hechizar, de divertir, de inflamar a una multitud de diez mil votantes con los gestos y con la voz no llevaba consigo la capacidad de pensar juiciosamente, de deliberar serenamente y de votar sabiamente sobre los asuntos de la nación.
Con el desarrollo de las campañas electrónicas, un partido puede nombrar como candidato al hombre que mejor aspecto ofrezca en la televisión. Pero la capacidad de dar ―con ayuda del maquillaje y la iluminación— una imagen atractiva en una pantalla fluorescente no constituye garantía alguna de una competente actuación en el Parlamento.
Muchos hombres, bajos los antiguos y los nuevos sistemas, han dado el paso ascendente de candidato a legislador, sólo para alcanzar su nivel de incompetencia.



Incompetencia  en el Parlamento

El parlamento mismo es una jerarquía. Un representante elegido que se revela incompetente como parlamentario no obtendrá ningún ascenso.
Pero un legislador ordinario competente es elegible a un puesto de mayor poder, miembro de un importante comité, presidente de comité o, en ciertos sistemas, ministro del Gobierno. También en cualquiera de estos grados el ascendido puede ser incompetente.
Vemos, pues, que el Principio de Peter controla todo el brazo legislativo del Gobierno, desde el miembro más humilde del partido hasta los que ocupan los más elevados puestos electivos. Cada uno tiende a elevarse hasta su nivel, y cada puesto tiende, con el tiempo, a ser ocupado por alguien incompetente para desempeñar sus deberes.

 

EL EJECUTIVO

Le parecerá ya a usted evidente que el Principio se aplica también a la rama ejecutiva: departamentos ministeriales, direcciones generales, agencias y delegaciones a nivel nacional, regional y local. Todos, desde las fuerzas de Policía hasta las Fuerzas Armadas, son rígidamente jerarquías de empleados a sueldo, y todas se hallan necesariamente sobrecargadas de incompetentes que no pueden realizar su trabajo, no pueden ser ascendidos, pero no pueden ser excluidos.
Cualquier gobierno, sea una democracia, una dictadura o una burocracia comunista o de libre empresa, caerá cuando su jerarquía alcance un intolerable estado de madurez ¹.


1. La eficiencia de una jerarquía es inversamente proporcional a su cociente de madurez, C.M.

CM =  (N° total de empleados en nivel de incompetencia x 100)/(N° total de empleados en la jerarquía)

Evidentemente, cuando CM sea igual a 100, no se realizará ningún trabajo útil.


Igualitarismo e imcompetencia

La situación es peor en la actualidad que cuando los nombramientos de funcionarios civiles y militares se efectuaban por favoritismo. Esto tal parezca herético en una era de igualitarismo, pero permítanme explicarlo.
Consideremos un país imaginario llamado Cabezovia, en el que son totalmente desconocidos los exámenes para acceso a la Administración, la igualdad de oportunidades y el ascenso por mérito. Cabezovia tiene un rígido sistema de clases, y los grados elevados de todas las jerarquías ―el Gobierno, la industria, las Fuerzas Armadas, la Iglesia— se hallan reservados a los miembros de la clase dominante.
Observará usted que evito la expresión «clase alta»; ese término tiene desafortunadas connotaciones. Se le considera generalmente referido a una clase que es dominante por razón de nacimiento o noble.
Pero mis conclusiones se aplican también a sistemas en los que la clase dominante se halla separada de la clase subordinada por diferencias de religión, estructura, raza, idioma, dialecto o afiliación política.

No importa cuál de todos éstos sea el criterio de Cabezovia: el hecho importante es que el país tiene una clase dominante y una clase subordinada.    Este diagrama representa una jerarquía típica cabezoviana que tiene la clásica estructura piramidal:

 


Los grados inferiores ―la zona designada CS— se hallan ocupados por empleados de la clase subordinada. Por muy brillante que cualquiera de ellos pueda ser, ninguno es elegible para elevarse por encima de BC, la barrera de clase.Los grados superiores ―la zona designada CD― se hallan ocupados por empleados de la clase dominante. No comienzan sus carreras en la base de  la jerarquía, sino en el nivel de la barrera de clase.

Ahora bien, en la zona CS, es evidente que muchos empleados nunca podrán elevarse a una altura suficiente para alcanzar su nivel de incompetencia, porque ello se lo impide la barrera de clase. Pasarán toda su carrera trabajando en tareas que son capaces de desempeñar bien. Nadie es ascendido fuera de la zona CS, por lo que esta zona conserva, y utiliza continuamente, a sus empleados competentes. 
Evidentemente, pues, en los grados inferiores de una jerarquía el mantenimiento de una barrera de clase garantiza un nivel de eficiencia mayor que el que podría existir sin tal barrera.

Contemplemos ahora la zona CD, situada por encima de la barrera de clase. Como ya hemos visto, las perspectivas de un empleado de alcanzar su nivel de incompetencia son directamente proporcionales al número de grados existentes en la jerarquía; cuantos más grados, más incompetencia. A todos los efectos prácticos, la zona CD forma una jerarquía cerrada de unos pocos grados. Evidentemente, pues, muchos de sus empleados nunca alcanzarán su nivel de incompetencia.
Además, la perspectiva de comenzar desde un punto próximo a la cúspide de la pirámide atraerá a la jerarquía a un grupo de brillantes empleados que jamás habrían acudido allá si se hubieran visto obligados a comenzar desde la base.

Examinemos la situación de otro modo. En el capítulo IX, consideraré los estudios de eficiencia y demostraré que la única forma eficaz de incrementar la eficiencia en una jerarquía consiste en la infusión de sangre nueva en sus niveles superiores. En la mayoría de los sistemas actuales tal infusión tiene lugar a intervalos, después de una reorganización, por ejemplo, o en períodos de de rápida expansión. Pero en las jerarquías cabezovianas es un proceso continuo: nuevos empleados están entrando regularmente a un alto nivel, por encima de la barrera de clase.
Evidentemente, pues, en las zonas CS y CD, por debajo y por encima de la barrera de clase, las jerarquías cabezovianas son más eficientes que las de una sociedad sin clases o igualitaria.


UN SISTEMA DE CLASES CONTEMPORÁNEO

Antes de que se me acuse de recomendar el establecimiento de un sistema de clases, permítaseme señalar que ya tenemos uno. Sus clases se basan, no en el nacimiento, sino en el prestigio de la Universidad a que uno ha asistido. Por ejemplo, al hablar de un graduado de Harvard se dice que es «un hombre de Harvard», pero no se menciona para nada la Universidad cuando es otra carente de renombre. En algunas jerarquías, el graduado de la Universidad desconocida —por competente que sea— no tiene las mismas oportunidades de ascenso que el graduado de la institución prestigiosa.
La situación está cambiando. Existe una acusada tendencia a hacer del título universitario requisito previo para  poder ocupar cada vez más puestos, aun en los grados más bajos de ciertas jerarquías. Esto debería aumentar el potencial de ascenso de todos los titulados y, por consiguiente, disminuir el valor de clase del título prestigiado.
Mis estudios personales sobre este fenómeno, debido a esa lamentable escasez de fondos, son incompletos, pero aventuraré la predicción de que, con el paso de los años, cada graduado universitario irá teniendo más oportunidades de alcanzar su nivel de incompetencia, ya sea al servicio de empresas privadas o del Gobierno.


Dr. Lawrence Peter y Raymond Hull, El Principio de Peter. Tratado sobre la incompetencia o por qué las cosas van siempre .lɐɯ, traducción de Adolfo Martín, Ediciones Orbis, S.A., Barcelona, España, 1985, págs 89-100

 

Notas

La foto de la ilustración en la página 94 y la ilustración de la página 97 son de mi parte. 

Es un problema poner imágenes u operaciones matemáticas porque Word y otros programas hacen trabajar de más y hay que colocarlas como buenamente se pueda.

 

Recatar.- Mostrar recelos en tomar una resolución. Sinónimos: contenerse, moderarse dominarse,, refrenarse, reportarse.


Politicólogo.- Sinónimo: Polítólogo.- Especialista en politología:  Disciplina que estudia la teoría política. 

Superfluo.- No necesario, que está de más.
Sinónimos: innecesario, prescindible, supervacáneo, sobrante, inútil, etc.

Alienar.- Sinónimos: enloquecer, trastornar, desequilibrar, alienar, delirar, chiflarse, ensimismar, abstraerse, desatinar; vender, transferir, ceder, etc.; embelesar,  fascinar, producir asombro; Desposeerse, privarse de algo. Apartarse del trato que se tenía con alguien, por haberse entibiado la relación de amistad.

Pedigüeño.- Que pide con frecuencia e importunidad. Sinónimos: sablista, sableador, sacacuartos, garronero, pedilón, pedinche, pediche, pidiche. DLE RAE


jueves, 18 de septiembre de 2025

¿Quién no cumplió la cita?

  


 

Por Robert Zacks

 

El amigo de cuyos labios oí esta historia ya murió;  por eso me consideró en libertad de relatarla.

 

Estaba yo, en compañía de mi padre haciendo un viaje mixto de negocios y recreo por Dinamarca y naturalmente, aprovechábamos todas nuestras horas libres para divertirnos. Ocurrió que un día entramos a echar un vaso de cerveza en una de esas pintorescas fondas danesas frecuentadas por los turistas.
―Es una lástima que no haya podido venir tu madre ―dijo papá― Hubiera sido encantador enseñarle todo esto.
En su juventud mi padre había visitado a Dinamarca.
―¿Cuánto tiempo hace que anduviste por aquí? ―le pregunté.
―Oh, cerca de 30 años… Y si mal no recuerdo estuve en esta misma fonda.
Miró en derredor como queriendo refrescar su memoria:
―Hermosos tiempos aquellos cuando…
Se detuvo súbitamente y observé que palidecía. Seguí la dirección de su mirada y vi que tenía los ojos clavados en una mujer que al otro lado del salón estaba sirviendo a un grupo de clientes. 
Debió de haber sido bella en otro tiempo pero ahora estaba muy metida en carnes y el desaliño del cabello le hacía poco favor.
―¿La conoces? —pregunté a mi padre.
—La conocí hace mucho…
La mujer se acercó a nuestra mesa y preguntó con brusquedad:
—¿Qué van a beber?
—Tomaremos cerveza —contesté.
La mujer hizo un gesto de asentimiento y volvió la espalda.
—¡Cómo ha cambiado! ¡Gracias a Dios no me reconoció! —dijo mi padre en voz baja enjugándose la frente con el pañuelo― La conocí antes de conocer a tu madre ―prosiguió― Yo hacía entonces una excursión de estudiante. Era una muchacha adorable, llena de gracia. Me enamoré de ella como un loco y ella de mí.
―¿Y mamá lo sabe? —interrumpí sorprendido.
—Naturalmente —repuso con afable expresión mi padre.
Noté que me miraba con cierta turbación y temí haber sido indiscreto.
—Papá —le dije— no es necesario que me expliques…
―Al contrario, hijo. Quiero contártelo todo para no dejar nada a tu imaginación.
El padre de la muchacha se opuso a nuestro noviazgo. Yo era un extranjero, no tenía carrera y dependía por completo de mi padre. Cuando escribí a éste que deseaba contraer matrimonio, me cortó la pensión. Tuve que regresar a casa. Pero me entrevisté con la muchacha una vez más y le dije que iba a volverme a América, pedir prestado bastante dinero para casarnos y regresar en su busca al cabo de unos meses.
—Sabíamos ―continuó― que su padre podía interceptar una carta y por lo tanto convinimos que yo me limitaría a enviarle por el correo un trozo de papel con una fecha escrita. En esa fecha ella me encontraría en determinado lugar y luego nos casaríamos. Bueno,  regresé a casa, obtuve el préstamo y le envié el papel con la fecha.
―¿Y qué pasó? ―pregunté.
―Ella recibió el papel y me contestó: «Estaré allá». Pero no estuvo. Entonces me enteré de que se había casado dos semanas antes con un mesonero de la localidad. No había esperado.
Hizo una breve pausa y añadió:
―Gracias a Dios que no esperó. Volví a la patria, conocí a tu madre y hemos sido verdaderamente dichosos. Con frecuencia bromeamos sobre aquel tonto amorío de mi juventud.
La mujer trajo la cerveza.
―¿Usted es norteamericano? —me preguntó.
—Sí.
—¡Hermosa tierra Norteamérica! —dijo con alegre expresión.
—Sí, muchos compatriotas suyos han ido allí. ¿Ha pensado usted en ir alguna vez?
—No. Digo, ahora no. Pensé ir hace muchos años. Pero me quedé aquí. Estoy mejor aquí.
Bebimos la cerveza y nos marchamos.

Una vez en la calle pregunté a mi padre:
―¿Cómo escribiste la fecha?
―Así ―me dijo― 12/11/13 que por supuesto era diciembre 11 de 1913.
―¡No! ―exclamé— ¡No en Dinamarca ni en ningún otro país europeo! Aquí se escribe en primer término el día. ¡Por consiguiente la fecha que tú escribiste no fue el 11 de diciembre sino el 12 de noviembre!
Mi padre se pasó la mano por la frente.
―¡De modo que estuvo esperándome ―exclamó― y se casó porque no acudí a la cita…
Guardó silencio como si aquella súbita revelación lo hubiera anonadado momentáneamente. Luego comentó:
―Bueno… deseo que sea feliz. Parece serlo.
Cuando reanudamos el paseo exclamé:
―Fue suerte que ocurriera así. De otro modo no hubieras conocido a mamá.
Me echó el brazo sobre el hombro y me dijo sonriendo cariñosamente:
―La suerte fue doble, muchacho, porque de otro modo tampoco te hubiera conocido a ti.

 

Revista Selecciones del Reader’s Digest, Tomo XV, N° 91, Junio de 1948, págs. 51-52, Selecciones del Reader’s Digest S.A, La Habana, Cuba

 

Notas

La foto de la ilustración en la página 51 es mía.

Pintoresca/co.- Dicho de algo como un país, una escena, un tipo o una costumbre: Que presenta una imagen peculiar.
Sinónimos: típico, característico.

Enjugar.-
Quitar la humedad superficial de algo absorbiéndola con un paño, una esponja, etc.
Sinónimos: secar, escurrir, enjutar.
Limpiar la humedad que echa de sí el cuerpo, o la que recibe mojándose. Sinónimo: Limpiar. DLE RAE

Metida/o en carnes.- Dicho de una persona: Algo gruesa, sin llegar a la obesidad. Diccionario Abierto de Español. significadode.org

Turbación: intranquilidad, desconcierto, aturdimiento, perplejidad, desasosiego, etc.

miércoles, 17 de septiembre de 2025

James Clerk Maxwell, el Einstein olvidado que predijo la existencia de las ondas electromagnéticas cruciales para la actual tecnología

 
James Clerk Maxwell es uno de los grandes científicos menos conocidos.
 
 
Por Anne McNaught
BBC Discovery
 
 
"Una época científica terminó y otra empezó con James Clerk Maxwell", sentenció Albert Einstein.

Heinrich Hertz le llamaba "Maestro Maxwell".

Como muchos otros científicos, ambos pensaban que el escocés era un genio.

Aun así es uno de los grandes científicos más desconocidos.

Eso a pesar de que su trabajo pionero sobre la naturaleza de la luz cruzó fronteras del conocimiento que hicieron posibles tecnologías de las que dependemos en la actualidad, desde teléfonos celulares y wifi hasta escáneres y hornos microondas, sin olvidar la radio y la televisión.

Además, su fascinación por el color resultó en la creación de la primera foto a color de la historia.

Pero ¿quién era y por qué es tan admirado por sus pares?

Su historia empezó en Escocia en el siglo XIX, más precisamente en Edimburgo, donde nació en 1831.

Desde pequeño era tan curioso que su tía decía que "era humillante que un niño preguntara tantas cosas que uno no podía responder".

Ese afán por saber y un talento especial para resolver complicados acertijos hizo que empezara a sorprender a sus contemporáneos desde que era joven, como señala Howie Firth, un científico que conoce muy bien la vida de Maxwell.

"En su tiempo libre experimentaba con las curvas que podía dibujar, usando lápices, alfileres e hilos. Así descubrió una nueva regla sobre el tipo de patrones. Presentó el resultado de ese experimento en la Sociedad Real de Edimburgo (la Academia nacional de ciencias y letras) cuando tenía 14 años".

Cuando terminó la escuela fue a la universidad, donde su padre quería que estudiara Derecho, pues en esa época la ciencia no era considerada como una profesión.

Por fortuna, el sistema de educación escocesa de entonces estaba diseñado para que los estudiantes pudieran desarrollar todo su potencial.

 

Los anillos de Saturno

La ciencia en esa época estaba muy influida por la obra de Isaac Newton, quien un siglo y medio antes había formulado sus tres leyes de movimiento y una teoría unificada de la gravedad, que explicaba tanto lo que sucedía en la Tierra como en los cielos.

Maxwell las absorbió y, unos años más tarde, las usó para resolver un gran enigma sobre el planeta Saturno.

 
¿Cómo podía haber anillos alrededor de un planeta?
 

"Se sabía que Saturno tenía anillos y que eran muy delgados, pero no se sabía de qué estaban hechos", le cuenta a la BBC Martin Hendry, de la Universidad de Glasgow.

Sin una nave espacial que pudiera ir a ver, las posibilidades de saberlo eran casi nulas. Pero se abrió una competencia para revelar el misterio y Maxwell decidió intentarlo.

"Lo que hizo fue tratar de entenderlo matemáticamente: si los anillos fueran sólidos, ¿podrían existir o los destruiría la fuerza de la gravedad? Así pudo demostrar que lo último era verdad, que la gravedad no permitiría que un cuerpo tan delgado orbitara Saturno... se partiría", explica Hendry.

"Lo que realmente predijo es que los anillos estaban compuestos de enormes cantidades de pequeñas partículas individuales que flotaban alrededor del planeta, y que aparentaban ser anillos sólidos sólo al observarlos desde tan lejos", agrega.

Su cálculo dejó a todo el mundo impresionado.

George Biddell Airy, un astrónomo y matemático de Inglaterra, lo describió como "una de las aplicaciones de matemáticas a la física más extraordinarias que jamás he visto".

Hoy en día, estamos seguros de que su respuesta fue la correcta gracias al viaje de la nave espacial Voyager, que sobrevoló Saturno.

Y lo más impresionante es que las imágenes que confirmaron que lo que Maxwell había dicho hace tanto era cierto sólo pudieron llegar a la Tierra gracias a su descubrimiento más trascendental: las ondas electromagnéticas.

 

Dos grandes rompecabezas

El magnetismo y la electricidad eran en ese entonces grandes desconocidos.

En Londres, otro científico, Michael Faraday, estaba haciendo todos los experimentos posibles para explorarlos.

Había desarrollado aplicaciones prácticas como el dínamo y el motor, y logró entender detalladamente ambos fenómenos, aportando mucho a la manera en la que los concebimos.

Impresión Vivex a color realizada a partir de lo que se cree que fue el primer conjunto de negativos con separación tricolor, realizado por el físico escocés James Clerk Maxwell entre 1859 y 1862. 

 

"Él enfocó la atención no tanto en el imán sino en el espacio que lo rodea. Dijo que no era sólo un pedazo de hierro, sino algo más complejo: es el centro de un sistema de invisibles tentáculos curvos que se extienden para atraer o rechazar otros imanes o metales. A ese sistema lo llamó 'campo'", explica Firth.

En la actualidad, estamos acostumbrados a la idea de que haya campos, o campos de fuerza, gracias a historias de ciencia ficción como Doctor Who o "Viaje a las estrellas". Pero en el siglo XIX era un concepto totalmente radical.

Lo que Faraday decía era que lo que parecía un espacio vacío, tenía algo adentro.

Y agregó que lo mismo ocurría con la electricidad: si se estaba viajando por un cable, habría un campo de fuerza alrededor.

Así, entendió que el magnetismo y la electricidad tenían que estar conectados de alguna manera, pues descubrió que se alteraban mutuamente y que cuando se les unía, los dos campos se combinaban y vibraban con energía.

Esa vibración creaba ondas, a las que llamó electromagnéticas, que se propagaban en el espacio como al tirar una piedra al agua.

 

¡Se necesita otro genio!

Pero Faraday no pudo ir más lejos. Como era autodidacta había llegado al límite de sus capacidades: sencillamente, no contaba con los conocimientos académicos necesarios.

 
Ilustración de Maxwell investigando magnetismo y luz.
 
"Faraday dio un paso gigante para hacer por la electricidad y el magnetismo lo que Newton había hecho por la gravedad. Lo que faltaba era matemáticas. El contacto con Maxwell se desarrolló primero por correspondencia y Faraday estaba muy contento por haber encontrado a un matemático tan extraordinario; Maxwell aceptó el reto, hizo varios modelos en su mente y encontró la respuesta", indica Firth.

Y la respuesta fue magnífica.

Maxwell redujo toda la información a unas pocas líneas matemáticas que mostraban cómo la electricidad y el magnetismo estaban conectados, y que los dos juntos -electromagnetismo- podían crear diferentes tipos de ondas que iban a la misma velocidad, la velocidad de la luz.

Reveló también que la luz que los humanos podemos detectar -la que llamamos "visible"- es sólo una parte de la gama de ondas electromagnéticas, que incluyen ondas de radio, microondas, rayos X, rayos Gamma.

Un enorme salto en el conocimiento... en apenas cuatro cortas ecuaciones que muchos consideran una obra de arte matemático.

 

Pasarían décadas...

"Pasó mucho tiempo antes de que los otros científicos aceptaran que era una buena idea. Era demasiado radical", señala Hendry.

"Tomó casi 15 años antes de que alguien pudiera mostrar que ese concepto matemático era algo físico que se podía medir y producir en un laboratorio", dice Claire Quigley, tecnóloga del Centro de Ciencia de Glasgow.

"El científico Heinrich Hertz (el de los hercios) produjo ondas de radio, tal como Maxwell predijo, las midió y confirmó que iban a la velocidad de la luz. Pero, aunque se complació por haber probado que Maxwell estaba en lo cierto, cuando le preguntaron cuáles eran las ramificaciones, respondió que ninguna", añade Quigley.

No obstante, apunta Hendry, "abrió el camino para que un científico realmente brillante, Einstein, tomara las ideas de Maxwell y las desarrollara hasta llegar a su teoría de la relatividad".

"Y unos 150 años después -agrega- en la física de partículas hablamos del 'campo de Higgs', que tiene que ver con entender las propiedades fundamentales de las partículas del Universo. Así que esa idea de un 'campo' sigue abriendo caminos".

 

Fuente: James Clerk Maxwell 

 

Nota

El artículo trae dos fotos de Maxwell, así que por razón práctica sólo puse una de las dos. 

miércoles, 10 de septiembre de 2025

Pifias en letra impresa

Cuento

 

Por Bruno Gideon



“TREINTA y cinco palabras, a lo sumo, no hay espacio para más”, ordenó el director al periodista. Así pues, la nota apareció publicada en el diario en estos términos:

Una mujer resbaló al pisar una cáscara de plátano, en un paso para peatones, en la Bahnhofstrasse. Inmediatamente fue transportada a la clínica de la universidad, donde le fue diagnosticada fractura en una pierna.

La primera reacción a la noticia fue rápida: llegó una carta registrada, dirigida al director. Un importador de plátanos escribió:  “Protestamos enérgicamente por su intento de desacreditar nuestro producto. Como en los últimos meses usted ha publicado cuando menos 14 comentarios negativos contra los países productores de plátanos, nos resulta difícil creer que no haya de su parte intención de difamarlos”.

También el director de la clínica de la universidad manifestó su inconformidad, con el argumento de que la expresión “fue transportada ” podría implicar “el transporte de seres humanos como carga”, lo cual iba en contra de la política del hospital. “Además”, subrayaba el quejoso,  “puedo demostrar que la fractura de la pierna se debió la caída de la mujer, y no a su traslado a este hospital, como se ha sugerido maliciosamente”.

Por último, un empleado del Departamento de Ingeniería Civil de aquella ciudad  llamó al diario e informó que las condiciones del paso para peatones donde cayó la mujer no habían sido la causa del accidente. Además, recalcó, el Comité en Pro de la Señalización en los Pasos para Peatones estaba a punto de concluir un informe, después de seis años de trabajo; por tanto, ¿no sería posible, para que no hubiera repercusiones políticas, suprimir toda mención de “pasos para peatones” durante los meses siguientes. 

El diario publicó en su siguiente numero la noticia modificada: Una mujer se cayó en la calle y se fracturó una pierna. 

Al otro día, la dirección recibió dos mensajes relacionados con la nota. Uno de ellos era una carta iracunda de la Asociación no Lucrativa en Favor de los Derechos de la Mujer. Su vocera impugnaba enérgicamente la expresión “una mujer se cayó”, pues la consideraba discriminatoria, una referencia clara a la estereotipada imagen de las “mujeres caídas”, y una muestra más del   “empeño machista por mantener a la mujer en condiciones de sumisión, y apuntalar el orden establecido en un mundo dominado por machos pérfidos y retrógrados”. La misiva incluía la advertencia de una posible demanda judicial, un boicot y otras medidas.

La otra reacción fue la de un lector que cancelaba su suscripción, y se quejaba del creciente número de trivialidades y tonterías que publicaba ese diario. 



© Por Bruno Gideon. Condensado de “Nebelspalter” (25-IV-1988), de Rorschach, Suiza.


Revista Selecciones del Reader’s Digest, Tomo XCVIII, Año 49, Número 584, Julio de 1989, págs 75-76, Reader’s Digest Latinoamérica, S.A., Coral Gables, Florida, Estados Unidos



    
Notas

Bahnhofstrasse.- Calle comercial, la más importante de Zúrich, Suiza.
 

Impugnar.- 

1. Combatir, contradecir, refutar.
Sinónimos: refutar, rebatir, contestar, rechazar, oponer, contradecir, objetar, instar, reclamar1.

2. Interponer un recurso contra una resolución judicial. Sinónimo: recurrir. 


Apuntalar.-

1. Poner puntales. Sinónimos. entibar, afianzar, acodar, escorar.

2. Sostener, afirmar. Sinónimos: sostener, afirmar, apoyar, afincar, asegurar, consolidar, reforzar.  

 

Pérfido.- Desleal, infiel, traidor, que falta a la fe que debe. 

 

Retrógrado.-

1. Adjetivo despectivo. Dicho de una persona:
Partidaria de instituciones políticas o sociales propias de tiempos pasados, o contraria a innovaciones o cambios. Sinónimos: reaccionario, retardatario, cavernícola, carca, rancio.

2. Adjetivo despectivo. Dicho de una cosa: Propia de la persona retrógrada. Ideas retrógradas. DLE RAE


martes, 9 de septiembre de 2025

El Principio de Peter

Por Dr. Lawrence J. Peter y Raymond Hull

 

Empiezo a pensar que hay gato encerrado

Miguel de Cervantes 


Cuando yo era pequeño, se me enseñaba que los hombres de posición elevada sabían lo que hacían. Se me decía: «Peter, cuanto más sepas, más lejos llegarás». Así, pues, continué estudiando hasta graduarme y, luego, entré en el mundo aferrado firmemente a estas ideas y a mi nuevo título académico. Durante mi primer año de enseñanza, me  sorprendió descubrir que numerosos maestros, directores de escuelas, inspectores e interventores parecían ser indiferentes a sus responsabilidades profesionales e incompetentes para el cumplimiento de sus obligaciones. Por ejemplo, la preocupación principal de mi director era que todas las persianas se hallaran al mismo nivel, que hubiera silencio en las aulas y que nadie pisara ni se acercara a los rosales. Las principales preocupaciones del inspector se reducían a que ningún grupo minoritario, por fanático que fuese, resultara jamás ofendido, y que todos los impresos oficiales fueran presentados dentro del plazo estipulado. La educación de los niños parecía estar muy alejada de la mente del administrador.

Al principio pensé que esto se debía a un defecto especial del sistema escolar en que yo daba clases, por lo que solicité ser destinado a otro distrito. Cumplimenté los impresos especiales, adjunté los documentos exigidos y me sometí a todos los trámites burocráticos. ¡Pocas semanas después, me fue devuelta mi solicitud con todos los documentos! 

No, no había nada malo en mis credenciales; los impresos estaban correctamente cumplimentados; un sello oficial mostraba que habían sido recibidos en perfecto estado. Pero la carta que les acompañaba decía: «Los nuevos reglamentos establecen que estos impresos no pueden ser aceptados por el Departamento de Educación a menos que hayan sido certificados en el servicio de Correos para garantizar su entrega. Le ruego que vuelva a cursar la documentación al Departamento, cuidando esta vez de hacerlo por correo certificado».
Empecé a sospechar que el sistema escolar no poseía el monopolio de la incompetencia. Al pasar la vista en derredor, advertí que en todas las organizaciones había  un gran número de personas que no sabían desempeñar sus cometidos.

 

Un fenómeno universal

La incompetencia ocupacional se halla presente en todas partes. ¿Se ha dado usted cuenta? Probablemente, todos nos hemos dado cuenta.

Vemos políticos indecisos que se las dan de resueltos estadistas, y a la «fuente autorizada» que atribuye su falta de información a «imponderables de la situación». Es ilimitado el número de funcionarios públicos que son indolente e insolentes; de jefes militares cuya enardecida retórica queda desmentida por su apocado comportamiento, y de gobernadores cuyo innato servilismo les impide gobernar realmente. En nuestra sofisticación, nos encogemos virtualmente ante el clérigo inmoral, el juez corrompido, el abogado incoherente, el escritor que no sabe escribir y el profesor de inglés que no sabe pronunciar. En las Universidades vemos anuncios redactados por administradores cuyos propios escritos administrativos resultan lamentablemente confusos, y lecciones dadas con voz que es un puro zumbido por inaudibles e incomprensibles profesores.

 


Viendo incompetencia en todos los niveles de todas las jerarquías ―políticas, legales, educacionales e industriales—, formulé la hipótesis de que la causa radicaba en alguna característica intrínseca de las reglas que regían la colocación de los empleados. Así comenzó mi reflexivo estudio de las formas en que los empleados ascienden a lo largo de una jerarquía y de lo que les sucede después del ascenso.

Para mis datos científicos, fueron recogidos centenares de casos. He aquí tres ejemplos típicos.

 

SECCIÓN GOBIERNO MUNICIPAL, CASO N° 17

J. S. Cortés  era encargado de la conservación y el mantenimiento del departamento de obras públicas de Buenavilla. Los funcionarios municipales le tenían en gran estima. Todos alababan su perenne afabilidad. 
«Me agrada Cortés ―decía el superintendente de obras—. Tiene buen juicio, y siempre se muestra atento y afable». 
Este comportamiento resultaba adecuado para el puesto que ocupaba Cortés: no era de su incumbencia hacer política, así que no tenía por qué manifestarse en desacuerdo con sus superiores.
El superintendente de obras se jubiló, y Cortés le sucedió. Transmitía a su encargado cualquier sugerencia que le llegara desde arriba. Los conflictos de política resultantes, y el continuo cambio de planes, no tardaron en desmoralizar al departamento. Llovían las quejas por parte del alcalde y los demás funcionarios, los contribuyentes y el sindicato de trabajadores.
Cortés continúa diciendo «sí» a todo el mundo, y lleva presurosamente mensajes de un lado a otro entre sus superiores y sus subordinados. Nominalmente es superintendente, pero en realidad hace el trabajo de mensajero. El departamento de conservación suele cerrar con déficit el presupuesto, y, sin embargo, no llega a cumplir su programa de trabajo. En resumen, Cortés, un encargado competente, se convirtió en un superintendente incompetente.


 

SECCIÓN INDUSTRIAL DE SERVICIOS, CASO N° 3

E. Diestro era un aprendiz excepcionalmente trabajador e inteligente del taller de reparaciones «G. Reece y Compañía», y no tardó en ascender a mecánico especialista. En este puesto, demostró una extraordinaria habilidad para diagnosticar oscuras averías e hizo gala de una paciencia infinita para arreglarlas. Fue ascendido a encargado del taller.
Pero aquí su amor a la mecánica y a la perfección se convirtió en un inconveniente. Emprenderá cualquier tarea que le parezca interesante, por mucho trabajo que haya en el taller. «Vamos a ver qué se puede hacer», dice. No dejará un trabajo hasta quedar plenamente satisfecho de él.
Se entromete constantemente. Raras veces se le encuentra en su puesto. Generalmente está con la nariz metida en un motor desmantelado, mientras el hombre que debería estar haciendo ese trabajo se encuentra de pie mirando, y los demás obreros permanecen sentados esperando que se les asignen nuevas tareas.
Como consecuencia, el taller se halla sobrecargado de trabajo, siempre desorganizado, y los plazos de entrega se incumplen con frecuencia.
Diestro no puede comprender que al cliente medio le importa muy poco la perfección. ¡Lo que quiere es que le devuelvan puntualmente su coche! No puede comprender que a la mayoría de sus hombres les interesa menos los motores que los cheques de su sueldo. En consecuencia, Diestro se ve siempre en dificultades con sus clientes, con sus subordinados. Era un mecánico competente, pero ahora es un encargado incompetente.

 

SECCIÓN MILITAR, CASO N° 8

Consideremos el caso del famoso y recientemente fallecido general A. Buenaguerra. Su modales cordiales y sencillos, su desdén hacia las pejigueras de los reglamentos y su indudable valor personal le convirtieron en el ídolo de sus hombres.
Él les condujo a muchas y merecidas victorias. 
Cuando Buenaguerra fue ascendido a mariscal de campo tuvo que tratar, no con soldados corrientes, sino con políticos y generalísimos aliados.
Le era imposible ajustarse al protocolo necesario. No podía pronunciar las cortesías y adulaciones convencionales.  Discutía agriamente con todos los dignatarios y dio en pasarse días tendido en su remolque, embriagado y sombrío. La dirección de la guerra pasó de sus manos a las de sus subordinados. Había sido ascendido a un puesto para cuyo desempeño era incompetente.

¡Una pista importante!

Con el tiempo, vi que todos estos casos tenían una característica común. El empleado había sido promovido de una posición de competencia a una posición de incompetencia. Comprendí que, tarde o temprano, esto podría sucederle a cualquier empleado en   cualquier jerarquía.



SECCIÓN CASOS HIPOTÉTICOS, CASO N° 1
Supongamos que es usted dueño  de una fábrica de  moldeado de píldoras, «Píldoras Perfectas, S.A.» Su jefe de personal muere de una úlcera perforada. Necesita usted un sustituto.

Usted, naturalmente, vuelve la vista a los moldeadores de que dispone.
La señorita Óvalo, la señora Elipse, el señor Cilindro y el señor Cubo manifiestan todos diversos grados de incompetencia. Quedarán ,como es lógico, descalificados para el ascenso. Usted elegirá ―en igualdad de circunstancias― a su moldeador más competente, el señor Esfera, y le ascenderá a jefe de personal.

Supongamos ahora que el señor Esfera acredita su competencia como jefe de personal. Más tarde, cuando su supervisor general, Rombo, ascienda a gerente, Esfera será elegible para ocupar su puesto.
Si, por el contrario, Esfera es un jefe de personal incompetente, no obtendrá más ascenso. Ha llegado a lo que yo llamo su «nivel de incompetencia».Seguirá donde se encuentra hasta el final de su carrera.

Algunos empleados,como Elipse y Cubo, alcanzan un nivel de incompetencia en el grado más bajo, y nunca son ascendidos. Otros, como Esfera (suponiendo que no sea un jefe de personal satisfactorio), lo alcanzan después de un solo ascenso.
E. Diestro, el encargado del taller de reparaciones, alcanzó su nivel de incompetencia en el tercer grado de la jerarquía. El general Buenaguerra alcanzó su nivel de incompetencia en la cúspide misma de la jerarquía.

De este modo, mi análisis de centenares de casos de incompetencia  me llevó a  formular el Principio de Peter:

EN UNA JERARQUÍA, TODO EMPLEADO TIENDE A ASCENDER HASTA SU NIVEL DE INCOMPETENCIA.



¡Una nueva ciencia!

Habiendo formulado  el Principio, descubrí que, inadvertidamente, había fundado una nueva ciencia, la jerarquiología, el estudio de las jerarquías.

El término «jerarquía» fue empleado originariamente para describir el sistema de gobierno de la Iglesia por medio de sacerdotes escalonados en grados. El significado actual incluye a toda organización cuyos miembros o empleados se hallan dispuestos por orden de rango, grado o clase.

La jerarquiología, no obstante ser una disciplina reciente, parece tener una gran aplicabilidad en los campos de la administración pública y privada (…) 

Unos cuantos excéntricos tratan de no verse insertos en jerarquías, pero todos cuantos participan en el comercio, la industria, el sindicalismo, la política, el Gobierno, las fuerzas armadas, la religión y la educación se hallan inmersos en ellas. Todas se encuentran regidas por el Principio de Peter.


Desde luego, muchos  de ellos pueden conseguir uno o dos ascensos, pasando de un nivel de competencia a otro nivel superior de competencia. Pero la competencia en ese nuevo puesto les califica para otro nuevo ascenso. Para cada individuo, para usted, para mí, el ascenso final lo es desde un nivel de competencia a un nivel de incompetencia.

En consecuencia, dado un lapso de tiempo suficiente ―y supuesta la existencia de un suficiente número de grados en la jerarquía—, todo empleado asciende a, y permanece en, su nivel de incompetencia. El Colorario de Peter dice: 
Con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar sus obligaciones.


¿Quién hace girar las ruedas?

Naturalmente, rara vez encontrará usted un sistema en el que todos los empleados hayan alcanzado su nivel de incompetencia. En la mayoría de los casos, se está haciendo algo para contribuir a los ostensibles fines para los que existe la jerarquía.
El trabajo es realizado por aquellos empleados que no han alcanzado su nivel de incompetencia.


Dr. Lawrence Peter y Raymond Hull, El Principio de Peter. Tratado sobre la incompetencia o por qué las cosas van siempre .
lɐɯ, Colección Biblioteca de la Empresa N° 10, traducción de Adolfo Martín, Ediciones Orbis, S.A., Barcelona, España, 1985, págs 25-34



Notas

Las cursivas son de los autores y algunas negritas son mías. 

La ilustración corresponde a la página 28.

Incompetencia.- Falta de competencia o de jurisdicción.
Sinónimos: ineptitud, incapacidad, torpeza, ineficacia, impericia, ignorancia, inutilidad, negligencia, nulidad.

Pejiguera.- Fastidioso, latoso o excesivamente exigente. Sinónimos: puntilloso, quisquilloso, exigente, minucioso, escrupuloso.

Cosa que, sin aportar gran provecho, acarrea problemas y dificultades. DLE RAE