sábado, 2 de abril de 2016

Por qué tendemos a creernos todo lo que nos dicen

Por


i alguna vez necesitas pruebas de la credulidad del ser humano, permíteme hablarte del "ataque de las bananas come-carne".

En enero de 2000, una cadena de correos electrónicos comenzó a reportar que bananas importadas estaban afectando a quienes las comían con una "fascitis necotrizante", una rara enfermedad por la cual la piel se brotaba de burbujas color púrpura antes de desintegrarse y dejar expuestos los músculos y los huesos.

Según la cadena de emails, la FDA (el organismo de control de alimentos en Estados Unidos) estaba tratando de ocultar la epidemia para evitar el pánico.

El texto exhortaba a los lectores a regar la voz entre sus familiares y amigos.

Se trataba de algo sin ninguna clase de sentido, por supuesto. Pero para el 28 de enero, la preocupación se había vuelto lo suficientemente grande como para que el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) emitiera una declaración desmintiendo el rumor.

¿Eso ayudó? Ni por casualidad. Más bien le echó leña al fuego.

En unas pocas semanas, el CDC estaba recibiendo tantas llamadas de personas angustiadas que tuvo abrir una línea especial para el tema de las bananas.

Los hechos fueron distorsionados de tal forma que, eventualmente, la gente comenzó a decir que el CDC era la fuente del rumor.

Incluso hoy variantes del mito vuelven a avivar temores de vez en cuando.

Puede que esto nos cause risa; tanto como otros mitos urbanos, incluida la teoría según la cual Paul McCartney, Miley Cirus y Megan Fox fueron, de hecho, asesinados y reemplazados por dobles.

Pero las mismas grietas en nuestra lógica que dan cabida a estas ideas son las que permiten la propagación de otras más peligrosas, tales como la creencia de que el VIH es inocuo, que los suplementos vitamínicos pueden curar el sida, que los ataques del 11 de septiembre fueron obra del propio gobierno estadounidense o que el papel aluminio impide que el FBI te lea el pensamiento.

¿Por qué tantas creencias falsas persisten cuando hay evidencia dura que las desmiente?

¿Y por qué tratar de negarlas sólo alimenta el molino de los rumores?

No es cuestión de inteligencia; incluso premios Nobel han caído por inocentes con ciertas teorías sin ninguna base.

Pero una serie de avances psicológicos pueden ofrecer algunas respuestas, mostrando cuán fácil es construir un rumor que burle los filtros contra el engaño del cerebro.
 Ahorro de tiempo y energìa

Una explicación algo aleccionadora es que todos somos unos "tacaños cognitivos". Es decir, para ahorrar tiempo y energía, nuestro cerebro utiliza la intuición en vez del análisis.
A manera de ejemplo simple, responde rápidamente a las siguientes preguntas:
  • ¿Cuántos animales de cada tipo iban en el Arca de Moisés?
  • ¿De qué país fue presidenta Margaret Thatcher?
Entre el 10% y el 50% de quienes participaron en un estudio en el que se formulaban estas dos preguntas no notaron que fue Noé, y no Moisés, quien construyó el Arca, y que Margaret Thatcher fue primera ministra -no presidenta-, aún cuando se les había pedido explícitamente que se fijaran en detalles inexactos.

 Conocido como la "Ilusión de Moisés", este despiste ilustra cuán fácilmente dejamos pasar los detalles de una afirmación, favoreciendo la impresión general que nos deja en lugar de lo específico.

En este sentido, normalmente juzgamos si algo se "siente" bien o mal antes de aceptar o rechazar un mensaje.

"Incluso si 'sabemos' que deberíamos prestar atención de los hechos y la evidencia, simplemente nos asimos de los sentimientos", dice Eryn Newman, investigadora de la Universidad del Sur de California, cuyo próximo trabajo recoge la investigación más reciente en materia de desinformación.

Basada en los estudios hasta la fecha, Newman sugiere que nuestras reacciones instintivas giran alrededor de cinco preguntas simples:
  • ¿Proviene el dato de una fuente creíble?
  • ¿Otras personas creen en él?
  • ¿Hay suficiente evidencia para apoyarlo?
  • ¿Es compatible con lo que creo?
  • ¿Cuenta una buena historia?

Crucialmente, nuestras respuestas a cada uno de estos puntos pueden verse afectadas por detalles frívolos que no tienen nada que ver con la verdad.

Opinadores de Oficio

Considera por un momento la cuestión de si otros creen en una afirmación o no, así como el tema de si la fuente es creíble.

Tendemos a confiar en personas que nos son familiares, lo que significa que mientras más vemos a un opinador de oficio, más rápido comenzamos a creer en lo que dice.

"El hecho de que no se trata de un experto no entra en nuestra ponderación de la verdad", indica Newman.

Aun más, no llevamos la cuenta de cuántas personas apoyan una visión.

Cuando ese opinador de oficio repite la idea en incontables programas (de radio o televisión), crea la ilusión de que la opinión es más popular de lo que realmente es. De nuevo, el resultado es que tendemos a aceptarlo como si fuera la verdad.

Fluidez Cognitiva

Luego está la "fluidez cognitiva" de una afirmación: esencialmente, si cuenta una historia buena y coherente que es fácil de imaginar.

"Si algo se siente fácil de procesar, por defecto tendemos a esperar que sea verdad", dice Newman.
Esto es particularmente cierto si un mito calza o se ajusta sin problemas a nuestras expectativas.

Si algo se siente fácil de procesar, por defecto tendemos a esperar que sea verdad"
Eryn Newman, investigadora
"Tiene que ser pegajoso, una frase o una cita que se vincule con lo que sabes, que reafirme lo que crees", añade Stephan Lewandowsky, de la Universidad de Bristol, en Reino Unido, quien ha examinado la psicología de quienes niegan el cambio climático.

Una presentación pulida eleva instantáneamente la fluidez cognitiva de una afirmación, incrementado su credibilidad.

En un estudio reciente, Newman le mostró a los participantes un artículo (falso) que decía que un conocido cantante de rock había muerto.

Era más probable que las personas lo creyeran si el artículo aparecía junto a una foto del cantante, simplemente porque era más fácil traerlo a la mente, elevando la fluidez cognitiva de la afirmación.

De manera similar, escribir en un tipo de letra fácil de leer o hablar con buena enunciación incrementan la fluidez cognitiva.

De hecho, Newman ha demostrado que algo aparentemente sin consecuencias como el sonido del nombre de una persona puede hacer que nos inclinemos hacia un lado: mientras más fácil sea pronunciarlo, más probable es que aceptemos sus opiniones.

 A la luz de estos descubrimientos puede entenderse por qué el temor a las bananas come-carne era tan contagioso.

Por un lado, la cadena de emails venía de personas en las que las personas confiabans inherentemente -sus amigos-, incrementando la credibilidad de la afirmación y haciéndola parecer más popular.

El concepto mismo era vívido y fácil de imaginar (tenía fluidez cognitiva). Y si por casualidad la persona no confiaba en la FDA o en el gobierno, la idea de un ocultamiento hubiera calzado fácilmente en la visión que tenía del mundo.

Contraproducente

Esa avaricia cognitiva también puede ayudar a explicar por qué los esfuerzos por corregir un mito han sido contraproducentes de manera espectacular, como descubrió el CDC en carne propia.

Experimentos de laboratorio confirmaron que ofrecer evidencia que contradice la afirmación sólo fortalece la convicción de la persona.

 En apenas 30 minutos puedes ver un efecto de rebote, en el que la gente está aun más dispuesta a creer que la afirmación original es verdad", dice Newman.

El problema, dice, surge de nuestras memorias profundamente imperfectas.

Corregir los hechos "funcionaría muy bien si pudiéramos rebobinar y recordar cosas como si fueran videos, pero años de investigación demuestran que la memoria no es perfecta, que llenamos los vacíos y que perdemos información", señala.

Còmo reparar el daño

Como consecuencia de estas flaquezas, nos vemos atraídos instantáneamente por los detalles más jugosos de una historia -el mito original-, mientras que olvidamos el pequeño hecho de que se ha demostrado que es falsa.

Todavía peor, al repetir el mito original, la corrección incrementa la familiaridad de la afirmación.

Y, como ya hemos visto, la familiaridad engendra credibilidad. En vez de desterrar el mito, la bien intencionada corrección simplemente lo enraiza más.

Un mito desmentido puede dejar un agujero incómodo en la mente.

Lewadowsky explica que nuestras creencias están integradas en nuestros "modelos mentales" de cómo funciona el mundo: cada idea está interrelacionada con nuestras otras visiones.

Es como un libro muy bien empastado: una vez que arrancas una página, otras pueden comenzar a despegarse.

Terminas con un agujero negro en tu representación mental, y a la gente no le gusta eso", señala el especialista.

Para evitar la incomodidad, preferimos aferrarnos al mito a que todo nuestro sistema de creencias se desmorone.

Afortunadamente, hay formas más efectivas de corregir errores y hacer que la verdad prevalezca.
Para empezar, debes evitar repetir la historia original (en lo posible)y tratar de crear toda una alternativa para remendar la ruptura en el modelo mental.

"Si te digo que la Luna no está hecha de queso, te será difícil abandonar la creencia. Pero si te digo que no es de queso sino de roca, te dejaré con una idea de cómo es la Luna (en vez de con un vacío)", explica Lewandosky.

Newman coincide en que se trata de una estrategia útil.

Por ejemplo, en el caso de los temores a las vacunas supuestamente vinculadas con el autismo, sugiere construir una narrativa alrededor del fraude científico que dio lugar al miedo, en vez de escribir el típico artículo "desmintiendo el mito" que, sin quererlo, refuerza el estado de desinformación.

Andrew Wakefield manipuló elementos de investigación que apuntaron, erróneamente, a un vínculo entre vacunas y autismo.

Cualquiera sea la historia que elijas, debes incrementar la fluidez cognitiva con un lenguaje claro, imágenes y una buena presentación.

Y repetir el mensaje, solo un poco pero con frecuencia, ayudará a mantenerlo fresco en la mente.

 Pronto comenzará a sentirse tan familiar y cómodo como el mito, y la ola de opinión debería comenzar a cambiar de sentido.

Como mínimo, mantenerse consciente de estos fallos en el pensamiento te ayudará a identificar cuándo te han engañado.

Siempre vale la pena preguntarse si has pensado cuidadosamente en las cosas que escuchas y lees.

¿O estas siendo un tacaño cognitivo, persuadido por sentimientos subjetivos más que los hechos?

Algunas de tus opiniones más establecidas podrían no tener más sustancia que el gran fraude de las bananas de 2000.


Fuente:

http://www.bbc.com/mundo/especial/vert_fut/2016/04/160329_vert_ciencia_por_que_somos_credulos_yv



Por qué es crucial cuidarse de ingerir demasiadas proteínas

lunes, 28 de marzo de 2016

¿Qué significa realmente para los hombres tener un pene "pequeño"?

jueves, 31 de diciembre de 2015

4 Cosas de uso cotidiano que tal vez no sabías que pueden ser peligrosas

sábado, 26 de diciembre de 2015

Qué hacer y qué no hacer en el gimnasio

miércoles, 9 de septiembre de 2015

El Intrincado Origen de los Signos de Puntuación

Por Keith Houston

Estamos acostumbrados a leer y a escribir y, por tanto, los signos de puntuación nos son familiares.

La coma, los dos puntos y el punto y el coma, así como sus parientes ortográficos, son partes integrales de la escritura.

Destacan las estructuras gramaticales y ayudan a transformar las letras en palabras e imágenes mentales.

Así que estaríamos perdidos sin ellos. O, al menos, muy confundidos.

Y aun así, los primeros lectores y escritores se las apañaron sin contar con ellos durante miles de años.

Entonces, ¿qué fue lo que hizo que cambiaran de opinión?

Sinespacionipuntuación

En el siglo III antes de Cristo, en la ciudad heleno-egipcia de Alejandría, un bibliotecario llamado Aristófanes estaba harto.

Era el encargado de personal en la famosa biblioteca que albergaba cientos de miles de manuscritos.
Pero era frustrante cuánto tiempo tomaba leerlos.

Y es que los griegos practicaban la scriptio continua; esto es, escribían sus textos de tal forma que nohabíaespacionipuntuación entre las palabras, y no hacían distinción alguna entre mayúsculas y minúsculas.

Era responsabilidad del lector escoger el camino entre la masa de letras, distinguir en ella cada palabra y cada frase, y adivinar dónde terminaba una y empezaba la siguiente.

Y aun así, la falta de puntuación o espacio entre letras no se consideraba un problema.

 En las primeras democracias, como Grecia o Roma, donde los representantes electos debatían para promover sus puntos de vista, un discurso elocuente y persuasivo era más importante que cualquier texto escrito.

Así que sabían que antes de poder recitar el contenido del pergamino en público tendrían que estudiarlo minuciosamente.

Comprender un texto en una primera lectura era algo inaudito.

Por ello, cuando en el siglo II d. C. al escritor Aulo Gelio le pidieron que leyera en voz alta un documento que le era desconocido, protestó.

Argumentó que destrozaría su contenido y que no enfatizaría las palabras de forma correcta.

Y ante su negativa, cuando un espectador se dispuso a leer el texto, fue eso, precisamente, lo que terminó haciendo.

Unir los Puntos 

El avance de Aristófanes fue sugerir a los lectores que hicieran anotaciones y aliviaran así la ininterrumpida corriente de texto con puntos de tinta arriba, en medio o abajo de cada línea (comma, colon y periodus).

Así, con cada posición indicabarían la entonación de lectura: alta, media o baja.

Sin embargo, en aquel momento no todos estaban convencidos de la utilidad de su invención.

Cuando los romanos tomaron el relevo a los griegos como el más prominente imperio del mundo antiguo, abandonaron el sistema de puntos de Aristófanes sin pensarlo dos veces.

Y aunque en el siglo II probaron a separar las palabras con puntos, también abandonaron ese experimento.

Existía todo un culto hacia el hablar en público, y era de tal magnitud que toda la lectura se hacía en voz alta.

Y la mayoría de los estudiosos coinciden en que los griegos y los romanos hacían frente a la falta de puntuación precisamente de esa forma.

La Puntuación, Cuestión de Fe 

Pero fue otro tipo de culto el que hizo resucitar la incursión de Aristófanes en la puntuación.

En los últimos años del imperio los paganos de Roma se vieron a ellos mismos perdiendo la batalla contra una nueva religión, llamado Cristianismo.

Mientras los paganos habían transmitido sus tradiciones y su cultura de forma oral, de boca en boca, los cristianos preferían escribir salmos y evangelios para difundir mejor la palabra de Dios.

Así que los libros se convirtieron en una parte integral de la identidad cristiana.

Y, por consiguiente, empezaron a incluir en ellos letras decoradas y signos de párrafo (Γ, ¢, 7, ¶, etre otros).

Algunos volúmenes fueron incluso profusamente ilustrados con pan de oro e intrincados dibujos.

La fe se extendió por toda Europa y adoptó una rejuvenecida puntuación en la escritura.

En el siglo VI los escribas cristianos empezaron a puntuar sus propios trabajos antes de que llegaran a las manos de los lectores, para proteger su significado original.

La Actualización de Isidoro

Más tarde, en el siglo VII, el eclesiástico Isidoro de Sevilla, quien fuera arzobispo de esa ciudad española durante más de tres décadas y al que la iglesia católica canonizaría tras su muerte, actualizó el sistema de Aristófanes.

Lo hizo de forma que los puntos indicaran la duración de la pausa: breve (punto bajo), media (punto medio) y larga (punto alto).

Pero más allá de eso, Isidoro relacionó la puntuación con el significado de forma explícita por primera vez en la historia.

Así, de acuerdo con su versión, el subdistinctio o el punto bajo ya no marcaría una simple pausa, sino que tomaría el lugar de la coma gramatical.

Y, de la misma manera, el punto alto o el distinctio finalis indicaría el fin de una frase.

Además, los espacios entre palabras no tardarían en aparecer.

Fue invención de unos monjes irlandeses o escoceses -no está claro-, que estaban hartos de separar palabras latinas desconocidas.

Y a finales del siglo VIII, en Alemania, un país emergente, el afamado rey Carlomagno ordenó a un monje llamado Alcuin idear un alfabeto unificado que pudiera ser leído por los súbditos de las tierras más lejanas.

Fue así como nacieron las que hoy conocemos como letras minúsculas.

Con todo ello la escritura adquirió su mayoría de edad y la puntuación era una indispensable parte de ella.

Papel Destacado 
Los puntos inventados por Aristófanes ya eran de uso común, y los escritores comenzaron a construir sobre ellos e ir más allá con la ortografía.

Algunos tomaron prestados elementos de la notación musical, inspirados por los cantos gregorianos.

Así crearon, por ejemplo, el punctus versus, una versión medieval del punto y coma.

Y también el punctus elevatus, un punto y coma a la inversa, un signo que se convertiría en los dos puntos actuales.

Estos indicaban un cambio de tono, pero también cumplían una función gramatical.

Asimismo, empezaron a utilizar el punctus interrogativos, el ancestro del signo de interrogación actual, para marcar preguntas pero también para señalar una inflexión ascendente.

Y llegó un momento en el que el sistema de tres puntos se redujo a uno solo, que podía ser colocado en cualquier posición para indicar una pausa de duración indeterminada; una mezcla poco clara de la coma, el punto y coma y el punto final.

Más tarde, en el siglo XII, el escritor italiano Boncompagno da Signa propuso un sistema de puntuación completamente diferente que incluía y tan solo dos signos: la barra (/) y el guión (-).
La primera indicaba una pausa, y el segundo el fin de una frase.

No está claro cuánto se usó la barra, pero el guión o virgula suspensiva fue todo un éxito.

Era compacto y fácilmente distinguible, por lo que pronto empezó a ganar terreno en los últimos reductos del sistema de Aristófanes.

Congelada por la Imprenta 

Así las cosas, la puntuación en el apogeo del Renacimiento podría resumirse como sigue: una mezcla de los antiguos puntos griegos; puntos y comas, signos de interrogación y otros derivados medievales; y los más recientes inventos, la barra y el guión.

Era un tiempo en el que los escritores se sentían cómodos con la situación.

Y fue realmente una suerte, ya que con la llegada de la imprenta a mediados de 1450- y la Biblia de 42 líneas impresa por Johannes Gutenberg-, la puntuación quedaría congelada en el tiempo.

En 50 años la mayoría de los signos que conocemos hoy fueron tallados en plomo, para no volver a cambiar jamás.

La barra de Boncompagno da Signa se acortó y curvó, y heredó uno de los nombres del sistema griego, convirtiéndose en la coma actual.

A los dos puntos y al signo de interrogación se les sumaron el punto y coma y el signo de exclamación.

Y el punto de Aristófanes quedó reservado para la pausa al final de cada frase.

Fue entonces cuando la evolución de estos signos paró en seco, debido a la estandarización impuesta por la imprenta.

Ahora, con las computadoras, la puntuación está otra vez revolviéndose.

Probablemente un escritor cualquiera del siglo XV tendría dificultades para identificar los signos de puntuación del teclado, pero lo que más le sorprendería serían los emoticonos o los emoji.

La puntuación no estaba muerta. Solo estaba esperando el próximo tren tecnológico al que subirse.

Y ahora que lo encontró, nos toca de nuevo a nosotros como escritores y lectores decidir cómo vamos a puntuar nuestros textos en los próximos 2.000 años.

*Keith Houston es el autor de "Shady Characters, The Secret Life of Punctuation, Symbols & Other Typographical Marks".

Fuente: 



domingo, 6 de septiembre de 2015

¿Existe una explicación científica para la hipnosis?

Cada vez más, la gente recurre a la hipnosis para dejar de fumar, bajar de peso o hallar alivio para distintas clases de dolor crónico.

En Reino Unido, por ejemplo, se han puesto en boga en los últimos años las clases de "hipnoparto", en las que se les enseña a las mujeres a punto de dar a luz a concentrarse en la relajación, la respiración y la autohipnosis para reducir la agonía de las contracciones durante el parte.

¿Pero existe alguna explicación científica que avale a esta técnica antiquísima que nos lleva a centrar la atención, reducir la conciencia del entorno, y a responder sin esfuerzo a las sugestiones ajenas?

 En realidad no. O al menos no hay una teoría con la que todos los científicos estén de acuerdo, según explica la revista Focus de la BBC.

En el siglo XVIII se pensaba que este estado de conciencia involucraba un "fluido magnético" o una fuerza especial a la que llamaban "magnetismo animal".

Pero esta teoría supuestamente científica fue abandonada después de que no se encontrara ninguna evidencia que la apoyara.

Estado vs. No Estado

Actualmente, existen dos teorías principales para explicar los efectos extraordinarios que puede tener la hipnosis en algunas personas
.
Por un lado está la corriente que apoya la teoría del estado de conciencia alterado.

Quienes defienden esta postura sostienen que las sugestiones hipnóticas inducen un estado de conciencia alterado o trance hipnótico en la que las personas altamente sugestionables están dispuestas a obedecer al hipnotizador y comportarse de una forma atípica, como por ejemplo recordar eventos olvidados u olvidarse de algo que acaban de hacer, o cumplir más tarde con una consigna en el momento en que se lo indiquen.

La otra corriente (que se define en oposición a los estados alterados) cree que los efectos de la hipnosis se explican como una forma imaginativa de un juego de roles y por el alto grado de sugestión.

Esta explicación significa que la conciencia del hipnotizado no está en otra dimensión sino que la persona está actuando como se supone que debe actuar en dicha situación.

El problema es que gran parte de la dificultad para establecer la base científica de los efectos de la hipnosis es que los estudios confían en los reportes subjetivos de los hipnotizados.

"Algunos creen que la hipnosis es pura falsificación mientras que otros creen que es un estado genuino de conciencia alterada que puede producir cambios profundos en la percepción, pensamiento y memoria", afirma Rochelle Cox, especialista en ciencias cognitivas de la Universidad de Mcquarie, en Australia.

Independientemente de la explicación científica de sus efectos, lo cierto es que algunas personas parecen caer fácilmente en estado de hipnosis mientras que para otras es muy difícil sino imposible.

El por qué se desconoce, pero una serie de estudios señala que esta habilidad puede transmitirse a través de las generaciones.


Fuente

jueves, 3 de septiembre de 2015

Lo Crucial de Respirar bien durante el Ejercicio

Por Redacción BBC Mundo

Oxígeno y combustible. Son dos de los principales elementos que se necesitan para que un motor funcione. Pero para que el propulsor alcance su máxima potencia estos elementos se deben combinar de manera óptima.

En el cuerpo humano ocurre una combustión similar con el oxígeno que respiramos y los alimentos que consumimos.

Para que nuestro organismo logre su mejor rendimiento físicamente es necesario combinar de la mejor forma posible estos dos elementos.

"El aporte de oxígeno a la hora de producir energía es importantísimo", explica Juan Francisco Marco, profesor del centro de ciencia deportiva, entrenamiento y fitness Alto Rendimiento, en España.

 "Necesitamos del oxígeno para que se produzca la transformación de las moléculas ATP, que son principalmente la fuente de energía que utiliza el cuerpo".

Las personas reciben el oxígeno de manera natural al respirar, pero no siempre lo hacen de la manera adecuada para lograr el mejor rendimiento durante el ejercicio.

"Se recomienda una relación relajada y profunda, sea durante un ejercicio aeróbico o uno de fuerza".

Coordinación
Es normal que cuando se comienza una actividad física el cuerpo busca la energía necesaria para responder a la exigencia que se le está sometiendo.

Una fuente de energía es la alimentación, que se realiza de manera previa al ejercicio. La otra es la respiración.

"Al principio uno se cansa más rápidamente y la descoordinación en la respiración aparece de forma casi inmediata. Lo recomendable es parar, recuperar e intentar volver a coger el ritmo. Eso es algo que se consigue más con la práctica que con otra cosa".

Los preparadores físicos indican que cuando se comienza a hacer un ejercicio siempre es mejor pensar en aprender a coordinar la respiración que en un cubrir una distancia, lograr un determinado tiempo o levantar más peso.

Tipo de Ejercicio
Para los ejercicios aeróbicos se debe llevar un ritmo que vaya coordinado con la actividad que se está practicando. Por ejemplo, si se corre, se trata de respirar en conjunto con la zancada y si se nada con la brazada.

"Una mala respiración te va a afectar el ritmo", advirtió Marco.

"Por ejemplo, si sales a correr, te vas a cansar antes y ese cansancio viene como consecuencia de que no hay un ahorro energético. Hay mucho más gasto al estar forzando constantemente los músculos".
"Es como llevar un auto en primera todo el tiempo y vas acelerando todo el rato. El gasto de combustible va a ser elevadísimo. Aquí pasa lo mismo, ya que no se produciría la oxigenación suficiente, el volumen de oxígeno máximo, que es muy importante en un trabajo aeróbico".

En cuanto a los trabajos con carga la respiración es más fácil de aprender porque al ser un ejercicio anaeróbico, de fuerza, hay dos fases de movimiento.

 "Una que es cuando se logra superar la carga y se contrae la musculatura. Esta fase es la concéntrica y es cuando se tiene que expirar el aire. La otra es la fase excéntrica, cuando se relaja la fuerza, que es el momento en el que se debe inspirar y tomar aire".

La razón es que si la persona no oxigena bien en la fase excéntrica, previa a la contracción muscular, no se va a tener suficiente oxígeno para que se consiga superar la carga y se corra el riesgo ta no sólo de un calambre, sino incluso alguna rotura fibrilar.

Los otro que hay que estar atentos es que no se debe aguantar la respiración mientras se hace fuerza, ya que puede impulsar un aumento de la presión arterial.

"Siempre es importante respirar antes de hacer la fuerza porque de lo contrario lo estaríamos forzando, ahogando como lo llamamos coloquialmente en el mundo del entrenamiento".

Tipos de Respiración 

Otro elemento esa saber qué tipo de respiración es mejor dependiendo del ejercicio, si es abdominal o torácica.

"La abdominal o diafragmática es la que se utiliza mucho en técnicas de relajación, como por ejemplo en yoga. Simplemente es concentrar el aire a nivel abdominal. Al funcionar la parte baja de los pulmones, que a nivel fisiológico se considera la parte más eficiente, se está consiguiendo estimular el sistema nervioso parasimpático, que es el motiva la relajación del cuerpo humano", explicó el preparador físico español.

"La torácica es la respiración más normal, que es cuando respiramos de pulmón, inspirando por la nariz y expirando por la boca. Esta es la que utilizamos en cualquier tipo de ejercicio aeróbico o anaeróbico".

Hay técnicas para aprender a respirar y lo más recomendable es entrenar el ritmo para llevar una respiración relajada, profunda y regular. Una vez que se tenga dominada y bajo control es cuando las personas deben marcarse objetivos más específicos.


Fuente:

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/09/150828_deportes_ejercicios_respiracion_en_forma_crucial_consejos_jmp 

lunes, 24 de agosto de 2015

¿Qué hay detrás de la obsesión de algunos con los Illuminati?

Por Jaime Gonzáles


¿Llegó realmente el hombre a la luna? ¿Quién asesinó al presidente de Estados Unidos John F. Kennedy? ¿Cómo se inició la pandemia global de VIH? ¿Quién gobierna realmente el mundo?

Hay quienes creen que las respuestas a estas preguntas no se encuentran en los libros de historia y dan crédito a las numerosas teorías conspirativas sin fundamento, que han surgido en las últimas décadas alrededor de esos y otros eventos cruciales.

Con la entrada del nuevo siglo y la irrupción de Internet, una de esas teorías ha ido ganando popularidad.

Se trata de la supuesta existencia de la Orden de los Illuminati, cuyo origen se remontaría a la sociedad secreta del mismo nombre creada en Alemania a fines del siglo XVIII y que estaría integrada por los poderes políticos y económicos, cuyo objetivo final sería el de establecer un nuevo orden mundial a través de un gobierno global.

Es habitual que en los foros de discusión de la red algunos internautas recurran a los Illuminati para explicar muchos de los males que aquejan a nuestro planeta.

Políticos como George W. Bush o Barack Obama, o magnates como el multimillonario George Soros, han sido acusados de formar parte de esta organización, con la que se ha llegado a vincular al papa Francisco y la reina Isabel II de Inglaterra.

Algunos creen ver en los videos musicales de artistas como Lady Gaga, Katty Perry, Beyoncé o Jay Z la simbología asociada a los Illuminati, como pentagramas, pirámides o el famoso "ojo que todo lo ve" que aparece en los billetes de dólar.

 Pero ¿de dónde proviene el mito de los Illuminati y por qué hoy en día hay gente que sigue creyendo en la existencia de un grupo que desapareció hace más de dos siglos?

La Orden Real

La Orden de los Illuminati fue fundada en 1776 en Baviera, Alemania, por el jurista Adam Weishaupt
El objetivo de esta sociedad secreta, inspirada en los ideales de la ilustración y cuya estructura estaba basada en la de las órdenes masónicas, era acabar con el oscurantismo y con la influencia que en aquella época tenía la iglesia en la esfera política.

 Tras el ascenso al poder del príncipe Karl Theodor, la Orden los Illuminati, igual que otras sociedades secretas, fue ilegalizada, disolviéndose en 1785, menos de una década después de su fundación.

Pese a su desaparición, algunos creían que la organización siguió operando de forma clandestina.
Autores como el francés Agustín Barruel (1741-1820), la británica Nesta Helen Webster (1876-1960) o el canadiense William Guy Carr (1895-1959) la vincularon con eventos como la Revolución Francesa de 1789, las Revoluciones de 1848, la Primera Guerra Mundial o la Revolución Bolchevique de 1917.

Hubo quien aseguró que los padres fundadores de EE.UU. eran miembros de la Orden de los Illuminati y que la Reserva Federal, el banco central estadounidense, fue creada para ayudar a cumplir los objetivos de dominación global de la organización.

En las últimas décadas han aparecido referencias a los Illuminati en obras como la trilogía satírica de ciencia ficción The Illuminatus (1975), de Robert Shea y Robert Anton Wilson, o "Ángeles y Demonios" (2000), de Dan Brown, así como en las letras de algunos artistas de la escena del hip hop.

Todo ello ha contribuido a que se convirtieran en protagonistas de numerosas teorías conspirativas sin pies ni cabeza, que han ganado popularidad en años recientes gracias a Internet, donde se pueden encontrar miles de páginas dedicadas a los Illuminati.

 "Una Locura"

"Es una locura que hoy en día haya gente que crea en la existencia de los Illuminati", asegura el escritor e historiador estadounidense Mitch Horowitz.

"Los ciudadanos tienen preocupaciones legitimas sobre cómo funcionan los poderes políticos y económicos, pero en vez de canalizar esas preocupaciones de manera efectiva para que haya más transparencia, algunos prefieren creer en historias de fantasía sobre una organización que dejó de existir hace más de 200 años", señala Horowitz en conversación con BBC Mundo.

Según Horowitz, "hay escritores y periodistas que contribuyen a la paranoia en torno a los Illuminati y la gente se deja convencer porque les resulta interesante pensar que existe un grupo secreto que domina el mundo".

"Si estudiaran lo que realmente eran los Illuminati, se darían cuenta de que se trataba de una organización política cuyos ideales estaban basados en una sociedad más justa y a la que le gustaba la iconografía que se relaciona con el mundo de lo oculto".

Horowitz cree que, debido al magnetismo que tiene para el público, hoy en día a muchos artistas les gusta experimentar en sus videos musicales con esa iconografía.

"Los músicos entienden el atractivo que tienen símbolos como el pentagrama, el obelisco o el ojo que todo lo ve y por eso los utilizan, aunque eso no los convierte en miembros de una sociedad secreta".

Entre los que sí creen en la existencia de los Illuminati se encuentra el escritor estadounidense Mark Dice, autor de un libro sobre esta presunta organización clandestina.

"Sociedades secretas interconectadas" 
 
"Es cierto que los Illuminati están rodeados de fantasía, pero cuando se separa realidad de ficción, creo que hay pruebas que demuestran que se trata de un grupo real que continúa existiendo hoy en día", explica Dice en conversación con BBC Mundo.

Según Dice, tras su disolución en 1785, "los Illuminati siguieron operando a través de varias sociedades secretas interconectadas, como el Grupo de Bilderberg o el Consejo de Relaciones Exteriores".

"Estas organizaciones comparten los objetivos de los Illuminati, sus métodos de funcionamiento, sus símbolos y su terminología", asegura.

Dice sostiene que no necesitan utilizar el nombre de Illuminati porque "ellos saben quiénes son y lo que están haciendo".

"En los últimos años el Grupo de Bilderberg ha sido expuesto, ya que con internet no es fácil que siga siendo un secreto. Lo venden como si fuera una conferencia aburrida más, pero eso no explica por qué en los últimos 60 años la prensa no ha informado de ello", asegura Dice, quien culpa de ello a los grandes medios.

"¿Cómo no es de interés público que cada año 100 de las personas más poderosas del planeta se reúnan en un hotel rodeados de guardas armados para conversar sin micrófonos sobre cómo quieren influir en el futuro del planeta?".

Dice asegura que los Illuminati "quieren crear un gobierno global de inspiración socialista" y "utilizan a artistas de fama global para promocionar su agenda".

Pese a lo descabelladas que puedan sonar las teorías de Dice sobre los Illuminati o quizás a causa de ello, el escritor estadounidense cuenta con cientos de miles de seguidores en Facebook y YouTube

¿Culpa de Internet? 

Ello viene a confirmar lo que sostiene Jesse Walker, autor del libro The United States of Paranoia ("Los Estados Unidos de la paranoia"), quien considera que "Internet ha sido fundamental para potenciar y propagar el fenómeno de los Illuminati".

"En la actualidad son vinculados con todo tipo de teorías, tanto por grupos de extrema derecha como de extrema izquierda, que los utilizan según les conviene", explica Walker en conversación con BBC Mundo.

 Según Walker, en los últimos años algunos artistas como el rapero Jay Z han incluido guiños a los Illuminati en sus apariciones públicas para divertirse, alimentando las teorías conspirativas que vinculan a numerosas estrellas de la industria del entretenimiento con este grupo.

"Las teorías conspirativas son una parte intrínseca de la psique humana. Somos criaturas que buscamos patrones para dar un sentido al mundo que nos rodea. Si hay lagunas en una historia hemos de buscar explicaciones para ello".

Walker considera que "existen motivos reales para tener miedo o ansiedad, ya que algunas veces las teorías conspirativas han resultado ser ciertas, como en el caso del escándalo de las escuchas de la Agencia Nacional de Seguridad de EE.UU. (NSA, por sus siglas en inglés) o cuando sale a la luz que un político ha estado recibiendo sobornos".

"Así que cuando combinas el miedo con la búsqueda de patrones, surgen teorías conspirativas como la de los Illuminati".

Según Walker, el problema es que "mucha gente no tiene el conocimiento suficiente como para diferenciar lo que es real de lo que no".

Quizás por eso, en la era de Internet, los Illuminati siguen siendo utilizados por aquellos que se niegan a creer la versión oficial de los hechos para explicar todo tipo de eventos.


Fuente:

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/08/150821_cultura_fenomeno_illuminati_realidad_ficcion_jg

sábado, 22 de agosto de 2015

Robert Conquest, el hombre que le reveló al mundo los horrores de Stalin

Por Stephen Evans

Para quien creció en un país comunista, los libros de Robert Conquest fueron, sin duda, una gran revelación.

En mi caso, dos de mis abuelos eran miembros del Partido, tal y como se le conocía entonces, sin tener siquiera que especificar cuál.

El padre de mi padre se unió poco después de la Revolución Rusa de 1917 y permaneció fiel –es la palabra más adecuada– durante las invasiones de Hungría y Checoslovaquia, impertérrito ante cada revelación y contrarrevolución.

En las cenas familiares en casa de mi abuelo en Bedlinog, Gales, los debates sobre el tema eran intensos e inútiles al mismo tiempo. Era como discutir con el creyente más devoto: cualquier argumento proveniente del Soviet Weekly o del Morning Star era palabra del Evangelio.

 Mi abuelo tenía las obras completas de Stalin en su estantería, no muy desgastadas por la lectura, obviamente. Cuando mi abuela opinaba en la mesa que, seguramente, cometieron algún crimen durante la Unión Soviética, su marido le decía que dejara de decir "esas malditas mentiras".

Mi padre recordaba el alivio que sintió cuando, siendo todavía un joven residente de su pueblo minero, Hitler traicionó a su antiguo aliado e invadió la Unión Soviética en 1941.

En ese entonces su familia temía terminar presa por sus ideas. Pero el Ejército Rojo terminó convirtiéndose en aliado de Gran Bretaña y los comunistas pasaron a ser los mayores defensores de la causa.

De acuerdo con su hijo, mi abuelo, un concejal comunista, recibió raciones adicionales de petróleo para recorrer los valles de Gales en busca de apoyo para la guerra.

Y esta "atmosfera religiosa" continuó también durante la Guerra Fría. Cualquier información poniendo en duda los logros de la Unión Soviética era automáticamente rechazada como "propaganda de la Guerra Fría".

Cuando un disidente importante era encerrado en un hospital mental, la visión al respecto era que debía de estar loco si se le había ocurrido poner en entredicho los méritos del socialismo soviético.

Así que, para aquellos de nosotros que dudábamos de estas afirmaciones, la obra de Robert Conquest, "El Gran Terror: las purgas de Stalin de los años 30", fue un trabajo extraordinario.

Este libro cambió la forma de pensar de algunos y disipó las dudas de otros (las mías incluidas) cuando fue publicado en 1968, año de la invasión soviética de Checoslovaquia, en respuesta a la Primavera de Praga.

En su obra, Conquest exponía los hechos sin adorno, de manera que éstos hablaban por sí solos, explicando con un lenguaje claro todos los detalles sobre las purgas y las ejecuciones.

Algunos soviéticos se burlaron de estos datos –y muchos todavía lo hacen– pero no pudieron encontrar ningún error; Conquest fue muy meticuloso en su investigación.


-----------------------------------------------------

José Stalin

-Iosif (José) Vissarionovich Dzhugashvili adoptó el nombre de Stalin, que significa "el hombre de acero".

-Estudió para ser sacerdote, pero abandonó el seminario y no se presentó a los exámenes finales.

-Tras la muerte de Lenin, se promocionó a sí mismo intensamente para convertirse en líder de la Unión Soviética. 

-Durante el Gran Terror o la Gran Purga de Stalin, alrededor de 750.000 personas fueron ejecutadas sumariamente.Stalin jugó un papel decisivo en laderrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.


-------------------------------------------------------


Cuando, finalmente, los archivos soviéticos salieron a la luz, las descripciones de Robert Conquest se mantuvieron intactas. Podía haber un debate en torno a las cifras –el número preciso de víctimas de Stalin– pero no sobre los hechos presentados.

Conquest explicó cómo cientos de miles de personas habían sido asesinadas por la policía secreta soviética en cuestión de meses, entre 1937 y 1938.

Supimos cómo las purgas de oficiales, llevadas a cabo por un paranoico Stalin, eran tan feroces que ponían en peligro al propio Ejército Rojo.

En su libro, Conquest describió cómo, en un sólo día, el 12 de diciembre de 1937, Stalin y su secuaz, Molotov, aprobaron personalmente las sentencias de muerte de 3.167 personas. Y después se fueron al cine.


Los detalles eran irrefutables.

Y entonces, Conquest volvió a hacerlo, con "La Cosecha del dolor: la colectivización soviética y la hambruna de terror", un libro sobre la escasez en Ucrania entre 1932 y 1933, causada por una política agrícola estúpida y vengativa, llevada a cabo por Stalin con un fin absolutamente destructivo.

Conquest documentó lo que pasó en los pueblos. Describió el canibalismo y la inanición.

Durante la preguerra, el periodista galés Gareth Jones viajó por Ucrania y constató la verdad de la hambruna. Publicó varios artículos sobre ello en 1933.

Pero había voces en contra que tenían más poder que él, como la del corresponsal en Moscú del New York Times,Walter Duranty, quien se dedicó a divulgar propaganda a favor de Stalin.

"Las condiciones son malas, pero no hay hambruna", escribió Duranty. Y, en cuanto a la política de Stalin, dijo que "no se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos".

Cuando los libros de Robert Conquest vieron la luz, se hizo evidente que Duranty estaba equivocado y Jones tenía razón.

Había un elemento de fe en torno a la Guerra Fría. Los comunistas desilusionados hablaban de un dios muerto y no hay duda de que los ultra fieles negarían la evidencia incluso aunque la tuvieran delante de sus propios ojos.

Cuando Stalin fue denunciado por Nikita Khrushchev en 1956, mi abuelo sufrió un shock nervioso.
Las obras completas de Stalin fueron escondidas detrás del televisor.

Mi abuelo murió justo cuando la Unión Soviética colapsó. Estaba demasiado confuso en su vejez para darse cuenta de que su dios había muerto. Nunca leyó los libros de Conquest. Los habría juzgado como la más despreciable propaganda de Guerra Fría.

Dicen que el escritor mexicano Octavio Paz opinó que los libros de Conquest "cerraron el debate" en torno al estalinismo. Esto no es cierto. La nostalgia por el monstruo continúa, quizás incluso en la Rusia de hoy en día.

Sin embargo, los libros de Conquest abrieron los ojos de aquellos que tenían la mente abierta. Yo lo sé. Lo recuerdo.

Fuente:




sábado, 8 de agosto de 2015

Los japoneses que niegan los crímenes sexuales de la Segunda Guerra Mundial



70 años después del final de la Segunda Guerra Mundial, las voces revisionistas en Japón son cada vez más fuertes y están empezando a normalizarse, sobre todo en la cuestión de las "mujeres de confort", forzadas a ser esclavas sexuales para los soldados japoneses durante la guerra.

Una de las voces más elocuentes del revisionismo es Toshio Tamogami.

Tamogami es una persona educada, culta y, cuando lo conocí, exquisitamente amable.

El antiguo jefe de gabinete de la fuerza aérea japonesa cree en una versión de la historia que se contradice profundamente con la que tiene el resto del mundo.

Pero es una versión cada vez más popular entre los jóvenes japoneses, cansados de oír que tienen que seguir pidiendo perdón a China y Corea

 El año pasado, Tamogami se presentó a las elecciones a gobernador de Tokio. Acabó cuarto, con 600.000 votos. Y, sorprendentemente, logró casi un 25% de votos entre los jóvenes entre 20 y 30 años.

"Como una nación derrotada, solo enseñamos la historia que nos enseñaron los vencedores", dice.

"Para volver a ser una nación independiente, necesitamos alejarnos de la historia que nos imponen. Debemos recuperar nuestra propia historia, de la que estamos orgullosos".

En la historia "verdadera" del siglo XX de la que habla Tamogami, Japón no fue el agresor, sino el liberador.

Los soldados japoneses lucharon de forma valiente para expulsar a los odiados imperialistas blancos que subyugaron a los pueblos asiáticos durante 200 años.
Es una historia de orgullo, en la que Japón, solo en Asia, fue capaz de vencer a los opresores europeos.

Es también una versión de la historia que no deja espacio para los japoneses que cometieron atrocidades contra otros asiáticos.

 Tamogami cree que Japón no invadió la península de Corea, sino que "invirtió en Corea y también en Taiwán y Manchuria".

La BBC le preguntó sobre la invasión de China en 1937 y la masacre de civiles en la capital, Nanjing.
"Puedo decir que no hubo masacre de Nanjing", dice, defendiendo que "no hubo testigos" que vieran a los soldados japoneses masacrando a civiles chinos.

Es cuando le pregunto sobre el tema de las "mujeres de confort coreanas" que son las más indignantes negaciones de Tamogami.

Dice que se trata de "otra invención". "Si eso es cierto, ¿cuántos soldados tuvieron que ser movilizados para llevarse a esas mujeres a la fuerza? ¿Y esos hombres coreanos simplemente miraban cómo se llevaban a sus mujeres a la fuerza? ¿Eran todos los hombres coreanos unos cobardes?".

Aunque puede que no lo digan en voz alta y tan claramente como Tamogami, es una versión de la historia que creen muchos nacionalistas japoneses.

 A principios de este año, una sesión conjunta del Congreso de Estados Unidos en Washington, el primer ministro Shinzo Abe expresó una gran pena por el sufrimiento causado por Japón durante la II Guerra Mundial.

Abe no niega que hubiese mujeres coreanas sirviendo como "mujeres de confort" cerca de los frentes bélicos en China y en el sureste de Asia.

Pero ha dicho insistentemente que no hay pruebas de que estas mujeres fuesen coaccionadas o que el ejército japonés participase en su reclutamiento y encierro.

Lo que parece decir entre líneas es que estas mujeres eran prostitutas.

Es un área muy turbia. Las chicas de familias pobres han sido vendidas para la prostitución en Japón, Corea y China durante siglos, y la práctica todavía se desarrollaba en las décadas de 1930 y 1940.

Pero esto no absuelve de responsabilidad al ejército japonés.

"Fuimos secuestradas" 

En un valle tranquilo a una hora de Seúl hay una pequeña casa de cuidados llamada la Casa de Compartir.

Es donde algunas de las últimas "mujeres de confort" que han sobrevivido reciben cuidados en su vejez. Aquí solo quedan diez.

Lee Ok Seon es una mujer pequeña, de 88 años, con pelo blanco y grueso, y dentadura postiza. Se ríe cuando intento convencerla de que me hable en chino.

Lee pasó 65 años en China y solo volvió a Corea del Sur hace 15 años.

Lee nació en la ciudad portuaria de Busan, en la punta sur de la moderna Corea del Sur. Su familia era pobre y ella fue enviada a trabajar a la edad de 14 años.

"Tuve que empezar a trabajar como empleada doméstica para una familia. Un día que estaba en la calle, me secuestraron", dice.

Lee dice que dos hombres la agarraron y la pusieron en un tren. "Cuando paramos, me di cuenta de que habíamos cruzado la frontera con China. Fui enviada a un lugar en el que había todavía varias 'mujeres de confort'".

 "Me pregunto por qué nos llamaron así. No fuimos por voluntad propia, fuimos secuestradas. Me obligaron a tener sexo con muchos hombres cada día".

Lee pasó tres años en un burdel cerca de un campo militar japonés en Manchuria. Le pregunté por qué no intentó escapar.

"¡Claro que intenté escapar, varias veces!", exclama. "Me atraparon y me pegaron, una y otra vez".

"La policía militar me preguntaba que por qué quería escapar y yo les decía que porque tenía frío y no tenía comida. Me pegaban otra vez y me decían que hablaba demasiado".

Dice que perdió parte de su capacidad auditiva y algunos dientes debido a esas palizas.

Los revisionistas como Tamogami dicen que las mujeres como Lee Ok Seon han sido preparadas para embellecer sus historias; que son instrumentos del gobierno surcoreano en su intento de humillar a Japón y apretarlo para sacarle dinero.

Es evidente que el gobierno de Corea del Sur utiliza este tema para sus propios fines políticos.

Pero hay muchas más pruebas de que el ejército japonés organizó el sistema de mujeres de confort, también gracias a los hombres japoneses que sirvieron en el ejército imperial japonés en China.


"Es ridículo negarlo"

Masayoshi Matsumoto tiene 93 años y vive con su hija en los límites de Tokio. Tiene una cara agradable y los penetrantes ojos de un hombre mucho más joven.

Cuando tenía 20 años, sirvió como camillero en el noroeste de China.

 "Había seis 'mujeres de confort' para nuestra unidad", me dice.

"Una vez al mes, las analizaba por si habían adquirido enfermedades de transmisión sexual", relata.

"Las mujeres coreanas eran sobre todo para los oficiales", señala. "Así que los soldados normales atacaban los pueblos gritando: '¿Hay buenas chicas aquí?'. Esos soldados robaron, violaron o mataron a los que no les hacían caso".

Las que eran capturadas eran llevadas a la unidad de Matsumoto para servir como "mujeres de confort".

Tras la guerra, Matsumoto se convirtió en sacerdote para intentar reparar sus pecados. Durante décadas, no dijo nada de lo que había visto.

Pero luego, a medida que crecieron las voces de la negación, él se fue llenado de justificada indignación y decidió hablar.

"Es ridículo… Abe habla como si esto fuera algo que él presenció, pero no fue así. Yo sí lo presencié", dice Matsumoto.

"Alguien me dijo que el que no mira atrás y percibe el pasado, repetirá sus errores", agrega.

 "Pero Abe cree que puede borrar cualquier cosa mala que Japón haya hecho en el pasado y pretender que nada ha sucedido. Por eso no puedo perdonarlo".

Matsumoto se sienta en la silla y ríe.

"Un día, la derecha vendrá y me llevará por decir estas cosas", dice, y hace el gesto del cuchillo sobre la garganta con un dedo.

Parece poco probable, pero Matsumoto y todos los supervivientes tienen ahora 80 o 90 años.

Pronto se habrán ido, mientras que las voces de la negación crecen y se hacen más audibles.


Fuente:

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/08/150804_japon_negacionistas_crimenes_sexuales_segunda_guerra_mundial_ac