martes, 22 de abril de 2008

Los Libros de Fantasía

He leído pocos libros de fantasía.

Me atrae poco esos temas con caballeros, guerreros bárbaros, princesas, magos o hechiceros, monstruos, reinos mágicos.
Es una cuestión de ética o creencias mezclada con el disgusto que me causa leer de ese género
El disgusto viene cuando se toma a la brujería o a la magia como muletas para que avance la historia. El personaje no puede hacer nada sino usa la brujería o a la espada mágica aunque se pudra en tecnología.
Claro, tiene lógica porque con tecnología no se puede hacer frente a lo mágico: no hay equivalencia de fuerzas
Pero en otras ocasiones el personaje es un inútil que no hace nada sin la magia.
En los libros de fantasía se abusa del recurso Deus Ex Machina: qué suertudo es Harry Potter porque todo le sale bien
Eso de la magia blanca o negra o de otros colores es pura palabrería, no hay clasificaciones, todo es parte de las llamadas ciencias ocultas: espiritismo, brujería, etc.
¿De dónde vendrían los poderes de los maguitos buenos o de los malos?
¿Del Aire? ¿De la Fuerza reducida por Lucas a organismos unicelulares?

Pues tendría que venir de algún lado que sería negativo o demoníaco.

Nunca ha habido eso de magos buenos, los que existieron eran practicantes de hechicería, astrólogos, o simples embaucadores que venían desde la antigua Babilonia

Dirán: son libros de fantasía y acepta sus detalles, y pregunto: ¿es necesario poner toda esa parafernalia de brujería para que te tragues el libro?
¿Es que Harry Potter no podía hacer nada sin la maldita varita o con los trucos?
En algunas cosas se entiende, en otras porque estaba en la escuela de magia pero en varias ya es risible el uso para cualquier cosa.
Rowling no sale del infantilismo para describir y narrar lo que lastra los siete libros sobre Harry Potter. Leí el tercero y sólo hojeé el primero, después de ver las películas como que ya no quería leer más de Harry Potter.
Hay situaciones que no son creíbles y se ven de lo más jaladas de los pelos dentro de la fantasía.
Escribe para vender como churros y... te sale o saldrá una cosa medio cosida, cruda o mal resuelta

Ahora le toca el turno a J.R.R. Tolkien y El Señor De los Anillos:
Puso la muleta de la magia en algunos personajes, su exagerado uso de canciones o genealogía.
Es curioso como hay gente que se lee todo eso mientras que otros lo encuentran insoportable o se lo saltan
Los libros tienen un ritmo lento, aunque la historia se note interesante Tolkien no sabe contarla, añade un montón de detalles a cada paso de la historia que hay que ser muy valiente o de gusto muy especial para seguirla con ganas y terminar de leerse esos tres tochos tan pausados, parsimoniosos
En mi caso lo revisé y no tuve ánimos para leer semejante ladrillo
Sólo he visto con gusto la primera película, la segunda es aburrida y sólo partes de la tercera

Creo que mi rechazo del género de fantasía viene de los dibujos animados: veías cada tontería con la magia, con eso de usarla para todo que es lo que me aburrió
Sí, he visto Conan pero no leeré los libros de Robert E. Howard o a sus amigos

No me gusta por eso y por cuestión de creencias religiosas.

No se lo prohibiría a nadie... cada persona tiene criterio selectivo y puede investigar sobre el tema
Y decidir si leerá eso o no.

No somos Robots

sábado, 19 de abril de 2008

Lecturas Abandonadas II


Seguimos:

Hace unas semanas un amigo me prestó un libro de Alberto Moravia llamado...
La Atención. - Me lo llevé y la sorpresa fue de lo más chocante, justo hablaba de uno de esos temas que más detesto leer: el desorden moral o los secretos más chocantes dentro de una familia.
El autor no lo hace entretenido ni desde el inicio, continúa esa línea de fastidio como en El Desprecio (una obra que no puedes leer si estás con depresión o luego de una ruptura amorosa), todo es aburrido y pesado. El protagonista no causa simpatía y lo chocante del tema es porque habla de lo rutinario y el cansancio de la vida de los personajes, esto parece de lo más machacón y tedioso dentro de los libros de Moravia.
Ese tema de los secretos junto con los detalles pesados me hizo no animarme a leerlo por completo.
Tiene otro libro, El Tedio, que justamente hasta por el título evitaré hasta hojearlo.


-Morris West. Las Sandalias del Pescador.- Un ex prisionero ruso es elegido Papa. Se cuenta otra historia paralela. Hay rollos y rollos sobre teología católica, política y sobre la historia de una mujer católica casada con ganas de divorciarse.
¿El autor quería que uno vea con otros ojos el adulterio o qué se le había ocurrido?
En el libro no hay esfuerzo por hacerlo entretenido por parte del autor, es tedioso hasta decir basta y lo dejé
Otra cosa es leer del mismo autor El Abogado del Diablo


-
Jan de Hartog. Duelo con un Médico Brujo (The Spiral Road).- Un médico en plena crisis existencial se establece en un pésimo lugar de Nueva Guinea.
Se cuenta su ida y como arregla su vivienda cerca a la selva...
Se hace un flashback y empieza el rollazo de las dudas del médico y sus temores con respecto a cierto médico brujo.
No hay como soportar lo siguiente: el autor hace que uno pierda todas la ganas de leer lo que sigue con el discurso sobre los pensamientos del protagonista, las descripciones cansinas... y uno deja completamente fastidiado el libro y se va a buscar otra cosa más interesante de leer
Revisé el final y no me perdí nada especial.


-Elia Kazan. América, América. Este autor me produce la mayor indiferencia aunque haya dirigido películas o escrito libros.
Simplemente su conducta repugnante durante la persecución política de McCarthy en la década de los 50 en los Estados Unidos me causa un gran rechazo a sus libros o a sus películas.
No me interesa si la novela habla de la emigración europea a América... la hojeé y nada me hará leerla. No era la gran cosa.
No me vengan con lo de la Falacia ad Hominem.


-Dominique Lapierre y Larry Collins. El Quinto Jinete. Un grupo de terroristas amenaza al gobierno de EE.UU. con causar un desastre atómico en la ciudad de Nueva York
Los chantajistas son apoyados por el gobierno libio y exigen una serie de condiciones al gobierno estadounidense con respecto al problema palestino, no dando más que un plazo de 48 horas para que se cumplan sus demandas o sino cumplirán sus amenazas.
El libro empieza con eso, viene una historia del romance entre un policía neoyorquino y una periodista un tanto liberal, y siguen una larga serie de detalles sobre la cuestión de Israel y Palestina.
Se habla del caudillo libio Muammar al- Kadaffi (Gadafi), los esfuerzos del gobierno norteamericano, la policía de Nueva York, etc.
Entonces llegó el momento en que me harté de leer sobre el problema palestino e Israel
No es simplemente que no me interese el tema sino que la saturación noticiosa hace que no soporte hasta tener que encontrarlo en las novelas.
El libro fue dejado de lado.
Le dí su hojeada para ver como termina, no es la gran cosa venida de Lapierre y Collins.
Mejores fueron sus obras como la dedicada a Ghandi y la independencia de la India o la otra sobre el torero El Cordobés.


sábado, 17 de noviembre de 2007

Lecturas Abandonadas I



Hay un tío en otro blog que se dedica a poner por los suelos a un montón de libros
En algunas cosas tiene razón, en otras se equivoca olímpicamente por ignorancia o prejuicios.
Claro que hay libros malos, pésimos, mediocres, estúpidos, aburridos. En fin, son una reverenda pérdida de dinero y energía

He dejado de leer varios libros porque eran una plasta como éstos:

-Daphne Du Maurier. La Posada de Jamaica. Le da tantas vueltas a una descripción o detalles x que no hay ser que aguante terminar de leer eso.
Hay una película de Hitchcock basada en ese libro.
Tengo otros libros de la autora, espero que no sean como el descrito.


-Alistair MacLean. Cabo de Java. Comienza con la invasión de Java durante la Segunda Guerra Mundial. Siguen una serie de descripciones de personajes y ambientes. Llegas al momento en que se pone pesado hablando del naufragio, de la tormenta y de las olas, y tienes que dejar el libro a un lado antes de que te ahogues de tedio.


-Warwick Deeping. Cenizas en el Hogar. Había leído antes dos novelas de este autor pero aquí llego al límite de mi paciencia con el comportamiento de los personajes. El autor los volvió estúpidos y uno los termina odiando y no soporta seguir leyendo sobre ellos y lo desechas.

-A.J. Cronin. El Castillo del Odio. El libro es un tocho. Hay situaciones y caracterizaciones interesantes pero el autor cree que todos tenemos paciencia para llegar a la página 200 y pico y no se resuelve la crisis vivida por la hija del protagonista, cuando éste que tiene un carácter espantoso la deja abandonada a su suerte. Nos tira una carga de melodrama novelesco algo verosímil en algunos detalles y muy cansino hasta el final, me salté todo para leer como termina y... perdí los ánimos para terminar este ladrillazo.
Es el único libro de Cronin que no terminé de leer entre los que tengo del autor.


-Lajos Zilahy. Los Dukay. Todo iba bien contándonos la historia de la familia húngara Dukay durante la primera parte del siglo XX hasta que al autor se le ocurre cambiar la novela y volverla como un diario de una de las hijas Dukay.Y ahí sí que no hay quien soporte tanto dramón en una simplona historieta de amor imposible.

viernes, 12 de enero de 2007

Nueva Aclaración

Algunos títulos no es que falten en los listados sino que la respuesta es que no pensamos incluir obras de terror (un género que me desagrada y en otras ocasiones es para que no sea tan largo el listado y ponemos un link a otro sitio en donde están catalogados esos libros junto con los de fantasía y ciencia ficción), que hablen de espiritismo, de pseudociencia, etc., es decir, de temas con los que estamos en completo desacuerdo por razones extraliterarias.

Más claro que el agua no se puede ser.

Espero dejarme comprender porque a buen entendedor pocas palabras bastan, porque el libro malo anda en muchas manos, y el libro que no has de leer ¿por qué lo quieres tener?, además que los libros hacen muchos sabios pero pocos ricos, y dime lo que lees y te diré cómo piensas.

 

Horacio: Vaya con el señor Sancho Panza, digo, Hamlet.

Hamlet: Ser o no ser, esa es la cuestión.