Redacción
Servicio Mundial de la BBC
Pero, ¿sabías que hay más de un Polo Norte y que no es algo fácil de definir?
De hecho, según la exploradora y climatóloga británica Felicity Aston, podría decirse que hay "muchos polos norte en el planeta Tierra".
"Los dos polos norte absolutos, según cualquier definición, son el Polo Norte magnético y el Polo Norte geográfico", apuntó Aston, quien fue entrevistada en el podcast The Infinite Monkey Cage, de la BBC.
El Polo Norte geográfico es, según Aston, "en el que todo el mundo piensa".
Ahora, imagina un palo que la atraviesa por el centro, de arriba a abajo.
Ese palo imaginario es el eje de rotación de la Tierra.
El Polo Sur se ubica en el otro extremo del mismo eje, en la Antártida.
Es un punto fijo que no cambia, a diferencia del Polo Norte magnético.
La Tierra está rodeada por un campo magnético, generado por corrientes eléctricas en el núcleo externo fundido del planeta.
Este campo nos protege del viento solar y la radiación.
Al igual que un imán estándar, la Tierra tiene dos polos magnéticos: uno en la parte superior y otro en la inferior.
La forma de las líneas del campo magnético alrededor de la Tierra —una herramienta visual que se utiliza para indicar la dirección y la intensidad del campo magnético— también es similar a las líneas de campo que se dibujan alrededor de un imán de barra.
El Polo Norte magnético es el punto de la Tierra donde el campo magnético apunta verticalmente hacia abajo.
Se puede medir con una brújula, que apunta hacia el Norte magnético.
Pero dado que el metal fundido en el núcleo externo de la Tierra se desplaza, también lo hace el campo magnético terrestre.
"Pero en los últimos 10 años, su movimiento se aceleró notablemente", agrega.
Según la Agencia Espacial Europea, en 2019 se desplazaba a una velocidad de entre 50 y 60 kilómetros al año.
Ahora, el Polo Norte magnético está más cerca de la costa de Siberia, en Rusia, que de Canadá, señala Aston.
En ocasiones, los polos norte y sur pueden incluso invertirse, un fenómeno conocido como inversión geomagnética.
Gracias a los registros paleomagnéticos, sabemos que esto ha ocurrido cientos de veces en los últimos 160 millones de años, la última vez hace unos 780.000 años.
Las otras definiciones del Polo Norte se utilizan con menos frecuencia y algunas son más objeto de debate que el magnético y geográfico.
El Polo Norte geomagnético es diferente del Polo Norte magnético.
Este último se basa en el campo magnético real de la Tierra.
En cambio, el Polo Norte geomagnético es una posición calculada a partir de un modelo hipotético y simplificado del campo magnético terrestre.
"Es como un Polo Norte teórico", explica Aston.
"Sería como si la Tierra fuera realmente una especie de imán de barra bien definido, y tuviéramos un campo magnético perfecto, uniforme y homogéneo".
Añade que muchos modelos informáticos utilizan el Polo Norte geomagnético.
El primero es el lugar habitado más frío de la Tierra, considerado generalmente como un pueblo en el noreste de Siberia llamado Oimiakón.
El segundo es el punto del océano Ártico que está más alejado de la tierra firme y es más inaccesible desde todas las direcciones.
También existe el Polo Norte celeste, que utilizan los astrónomos.
Es el punto imaginario en el cielo del norte donde el eje de rotación de la Tierra apuntaría directamente hacia el espacio.
Se encuentra en el cielo justo encima del Polo Norte geográfico, muy cerca de Polaris, la estrella polar.
Si bien existen muchos tipos diferentes de polos norte, en teoría es bastante fácil ubicarlos a todos.
Pero encontrarlos una vez allí, especialmente al Polo Norte geográfico, es una historia completamente distinta.
"La última vez que esquié hacia el Polo Norte [geográfico], un helicóptero me dejó en la superficie helada del océano Ártico, a unos 80 kilómetros de distancia (…) y tuve que orientarme", recuerda Aston.
"Todas las direcciones se ven exactamente iguales".
"¿Y qué haces? ¿Usas brújula?", se pregunta.
Puedes usar la declinación —el ángulo entre el norte geográfico y la dirección a la que apunta la aguja de una brújula— para calcular adónde debes ir.
Pero la declinación "varía según tu ubicación", aclara Aston.
"Y estás intentando hacer eso mientras el hielo sobre el que estás parado también se mueve de forma errática, no siempre a la misma velocidad ni en la misma dirección".
El GPS podría ser otra opción. Pero, según ella, estos sistemas suelen funcionar con baterías y las mismas se agotan muy rápidamente a bajas temperaturas, por lo que no siempre se puede confiar en ellas.
Mientras tanto, los dispositivos de navegación más antiguos, como el sextante, dependen del Sol, lo cual resulta complicado cuando está muy nublado, añade Aston.
"Es todo un poco como un juego de adivinanzas".








