martes, 20 de octubre de 2026
"Tierra de nadie": 3 territorios que no pertenecen a ningún país (y por qué nadie los reclama)
sábado, 3 de octubre de 2026
Por qué hay más de un Polo Norte (y lo difícil que es definir cuántos son en total)
Redacción
Servicio Mundial de la BBC
Pero, ¿sabías que hay más de un Polo Norte y que no es algo fácil de definir?
De hecho, según la exploradora y climatóloga británica Felicity Aston, podría decirse que hay "muchos polos norte en el planeta Tierra".
"Los dos polos norte absolutos, según cualquier definición, son el Polo Norte magnético y el Polo Norte geográfico", apuntó Aston, quien fue entrevistada en el podcast The Infinite Monkey Cage, de la BBC.
El Polo Norte geográfico es, según Aston, "en el que todo el mundo piensa".
Ahora, imagina un palo que la atraviesa por el centro, de arriba a abajo.
Ese palo imaginario es el eje de rotación de la Tierra.
El Polo Sur se ubica en el otro extremo del mismo eje, en la Antártida.
Es un punto fijo que no cambia, a diferencia del Polo Norte magnético.
La Tierra está rodeada por un campo magnético, generado por corrientes eléctricas en el núcleo externo fundido del planeta.
Este campo nos protege del viento solar y la radiación.
Al igual que un imán estándar, la Tierra tiene dos polos magnéticos: uno en la parte superior y otro en la inferior.
La forma de las líneas del campo magnético alrededor de la Tierra —una herramienta visual que se utiliza para indicar la dirección y la intensidad del campo magnético— también es similar a las líneas de campo que se dibujan alrededor de un imán de barra.
El Polo Norte magnético es el punto de la Tierra donde el campo magnético apunta verticalmente hacia abajo.
Se puede medir con una brújula, que apunta hacia el Norte magnético.
Pero dado que el metal fundido en el núcleo externo de la Tierra se desplaza, también lo hace el campo magnético terrestre.
"Pero en los últimos 10 años, su movimiento se aceleró notablemente", agrega.
Según la Agencia Espacial Europea, en 2019 se desplazaba a una velocidad de entre 50 y 60 kilómetros al año.
Ahora, el Polo Norte magnético está más cerca de la costa de Siberia, en Rusia, que de Canadá, señala Aston.
En ocasiones, los polos norte y sur pueden incluso invertirse, un fenómeno conocido como inversión geomagnética.
Gracias a los registros paleomagnéticos, sabemos que esto ha ocurrido cientos de veces en los últimos 160 millones de años, la última vez hace unos 780.000 años.
Las otras definiciones del Polo Norte se utilizan con menos frecuencia y algunas son más objeto de debate que el magnético y geográfico.
El Polo Norte geomagnético es diferente del Polo Norte magnético.
Este último se basa en el campo magnético real de la Tierra.
En cambio, el Polo Norte geomagnético es una posición calculada a partir de un modelo hipotético y simplificado del campo magnético terrestre.
"Es como un Polo Norte teórico", explica Aston.
"Sería como si la Tierra fuera realmente una especie de imán de barra bien definido, y tuviéramos un campo magnético perfecto, uniforme y homogéneo".
Añade que muchos modelos informáticos utilizan el Polo Norte geomagnético.
El primero es el lugar habitado más frío de la Tierra, considerado generalmente como un pueblo en el noreste de Siberia llamado Oimiakón.
El segundo es el punto del océano Ártico que está más alejado de la tierra firme y es más inaccesible desde todas las direcciones.
También existe el Polo Norte celeste, que utilizan los astrónomos.
Es el punto imaginario en el cielo del norte donde el eje de rotación de la Tierra apuntaría directamente hacia el espacio.
Se encuentra en el cielo justo encima del Polo Norte geográfico, muy cerca de Polaris, la estrella polar.
Si bien existen muchos tipos diferentes de polos norte, en teoría es bastante fácil ubicarlos a todos.
Pero encontrarlos una vez allí, especialmente al Polo Norte geográfico, es una historia completamente distinta.
"La última vez que esquié hacia el Polo Norte [geográfico], un helicóptero me dejó en la superficie helada del océano Ártico, a unos 80 kilómetros de distancia (…) y tuve que orientarme", recuerda Aston.
"Todas las direcciones se ven exactamente iguales".
"¿Y qué haces? ¿Usas brújula?", se pregunta.
Puedes usar la declinación —el ángulo entre el norte geográfico y la dirección a la que apunta la aguja de una brújula— para calcular adónde debes ir.
Pero la declinación "varía según tu ubicación", aclara Aston.
"Y estás intentando hacer eso mientras el hielo sobre el que estás parado también se mueve de forma errática, no siempre a la misma velocidad ni en la misma dirección".
El GPS podría ser otra opción. Pero, según ella, estos sistemas suelen funcionar con baterías y las mismas se agotan muy rápidamente a bajas temperaturas, por lo que no siempre se puede confiar en ellas.
Mientras tanto, los dispositivos de navegación más antiguos, como el sextante, dependen del Sol, lo cual resulta complicado cuando está muy nublado, añade Aston.
"Es todo un poco como un juego de adivinanzas".
jueves, 1 de octubre de 2026
Cómo España pasó de construir más casas de las que necesitaba a enfrentar una grave crisis de vivienda
martes, 29 de septiembre de 2026
La Casa de los Secretos, la lujosa mansión donde Reino Unido espiaba a los generales nazis y que cambió el curso de la II Guerra Mundial
Aunque todos los oficiales alemanes fueron advertidos de que, si eran capturados, podrían ser espiados, sorprendentemente los generales parecían creer que eso no estaba ocurriendo en Trent Park.
"Si les halagabas el ego y alimentabas la elevada opinión que tenían de sí mismos, dejaban de pensar lógicamente", dice Fry.
Aunque se recibía un flujo constante de información, a medida que avanzaba la guerra se hizo evidente que a los oyentes británicos, con su conocimiento puramente académico del alemán, les resultaba difícil captar la jerga y el argot.
Por eso, se decidió reclutar refugiados judíos de habla alemana procedentes de Alemania, Austria y Checoslovaquia.
"El gobierno británico de la época no quería que las tácticas, la tecnología ni la audacia de la operación se hicieran públicas, sobre todo ante la inminente amenaza de la Guerra Fría contra la URRS", explica Albano.
El hecho de que quienes confesaron atrocidades escaparan a la justicia es difícil de aceptar. Pero en aquel entonces, el gobierno británico estaba seriamente preocupado por la magnitud de la amenaza soviética, principalmente debido a las conversaciones interceptadas en Trent Park, que no dejó de utilizarse como centro de espionaje hasta noviembre de 1945.
"Trent Park y esos dos centros similares nos prepararon para la Guerra Fría de maneras que nadie ha percibido, o que nadie ha comprendido del todo todavía", afirma Fry.
"Su legado es incalculable y apenas estamos empezando a entenderlo".
sábado, 19 de septiembre de 2026
La más corta, la más antigua y una isla compartida: 6 ejemplos que hacen de España uno de los países con las fronteras más peculiares del mundo
Por Gonzalo Cañada
BBC News Mundo
Las fronteras suelen ser lugares singulares, complejos y, a veces, sorprendentes.
En casos como el de España, su pasado envuelto en multitud de conflictos ha generado muchas veces límites inverosímiles.
Si alguien pregunta hoy en día por las fronteras españolas, las respuestas seguramente apunten primero a los límites claros con Francia y Portugal.
Pero lo cierto es que España linda con cinco países diferentes, incluidos Andorra, Reino Unido y Marruecos, y mantiene un mosaico fronterizo lleno de rarezas.
Aquí repasamos este entramado de historias, tratados y anécdotas que hacen de España uno de los países con las fronteras más peculiares del mundo.
En un continente tan conflictivo y cambiante a lo largo de su historia como Europa, sin duda parece una quimera encontrar una frontera que haya permanecido estable durante siglos.
Por eso, la línea geográfica que separa España y Portugal merece una mención especial.
Los reinos de Castilla y de Portugal trazaron ya las bases de "La Raya" entre 1267, con el Tratado de Badajoz, y 1297, con el Tratado de Alcañices.
Aunque la cartografía medieval no permitía establecer una delimitación tan precisa como hoy en día, estos tratados fijaron las bases jurídicas que sirvieron para ajustar la frontera durante los siguientes siglos.
Aunque siempre hubo puntos de la frontera inamovibles -como los ríos Miño y Guadiana-, durante la Edad Moderna hubo varios intentos por pulir algunas irregularidades que había dejado la primera delimitación.
Y no fue hasta 1926 cuando se oficializó el trazado de la frontera actual entre España y Portugal con la firma del Convenio de Límites.
La cordillera de los Pirineos marca casi a la perfección el fin de la Península Ibérica y el comienzo de Francia. Un límite también histórico, pero que incluye dos de los puntos fronterizos más curiosos de toda Europa.
El primero reside en pleno corazón de los Pirineos. Se trata de Llívia, un municipio español que está completamente rodeado por Francia. Esta localidad pertenece a la provincia catalana de Girona, y participa con normalidad en las elecciones y la administración españolas.
El origen de este enclave se remonta a hace más de 300 años y tiene una historia, sin duda, muy curiosa.
En 1659, España y Francia firmaron el Tratado de los Pirineos tras varias décadas de guerras. El acuerdo supuso que España cediera varios territorios, incluidos algunos en la región pirenaica de la Cerdaña.
En aquel momento, Llívia no era considerado un pueblo, sino una villa, un título concedido más de un siglo antes por el rey Carlos I.
Y aquí está la clave, porque los textos del acuerdo con Francia mencionaban la cesión de "pueblos", lo que permitió que esta localidad permaneciera bajo soberanía española.
Más de tres siglos después, la situación es la misma.
El otro escenario peculiar entre España y Francia se encuentra en la otra punta de la frontera, junto al océano Atlántico, y su origen tiene también una enorme conexión con el Tratado de los Pirineos que antes mencionamos.
Aquel acuerdo se firmó en un islote llamado la isla de los Faisanes porque se consideraba territorio neutral. Se encuentra cerca de la desembocadura del río Bidasoa, que separa las localidades de Irún, en España, y Hendaya, en Francia.
Durante tres meses, españoles y franceses negociaron el final de la guerra en esta isla y en la firma final no solo se delimitó la nueva frontera, sino que el trato fue sellado con una boda real: el rey francés Luis XIV se casó con la hija del rey español Felipe IV.
Pasó a ser un condominio, es decir, que es compartida entre España y Francia.
Desde entonces, seis meses al año -del 1 de febrero al 31 de julio- está bajo dominio español, y durante los siguientes seis meses es territorio francés.
Una peculiaridad que más de tres siglos después se sigue repitiendo, a pesar de que la isla ha perdido casi la mitad de su tamaño a medida que la nieve derretida llega desde los Pirineos hacia el río Bidasoa.
La isla de los Faisanes está en el río Bidasoa entre las localidades de Hendaya (Francia) e Irún (España).
4. Un país con dos jefes de Estado
A pocos kilómetros de la villa de Llívia, y sin salir de los Pirineos, se encuentra escondido Andorra, un diminuto país que comparte frontera con España y Francia.
La particularidad es que sus 468 kilómetros cuadrados no pertenecen a la Unión Europea, mientras que los dos países que la rodean sí lo hacen. Por eso, al entrar o salir de allí hay controles aduaneros, especialmente relevantes por las diferencias fiscales.
Además, Andorra cuenta con un sistema político tremendamente peculiar en el mundo. Se trata de un coprincipado parlamentario; es decir, tiene dos jefes de Estado simbólicos: el presidente de Francia y el obispo de Urgell, en la región catalana de Lleida.
Esta singular forma de gobierno, junto con su situación en los Pirineos, hace de Andorra un vecino fronterizo único.
Andorra tiene un sistema político muy curioso, siendo un coprincipado parlamentario.
5. Un peñón estratégico
A principios del siglo XVIII, la Península Ibérica estaba inmersa en la Guerra de Sucesión española, y el trono se lo disputaban un candidato de la Casa de los Borbones y uno de los Austrias.
El primero contaba con el apoyo de la Corona de Castilla y el segundo de la Corona de Aragón. Además, diversos países europeos apoyaban los intereses de uno u otro.
Fue en ese contexto cuando en agosto de 1704, una flota angloholandesa conquistó Gibraltar en nombre del candidato de los Austrias.
Se trataba de un lugar especialmente estratégico al servir como nudo de comunicaciones entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.
Aunque finalmente se impuso el candidato de los Borbones, Gibraltar pasó oficialmente a manos de la Corona británica tras el Tratado de Utrecht de 1713.
España cedió así la ciudad de Gibraltar, el castillo y el puerto, pero no el istmo circundante. Y esto sigue generando aún hoy en día una disputa territorial sobre esta franja.
A pesar del conflicto político por su soberanía, la relación entre Gibraltar y la vecina localidad española de La Línea de la Concepción ha sido siempre estrecha por razones económicas y familiares.
Esta relación se interrumpió en 1969 cuando el gobierno del dictador Francisco Franco cerró la frontera, pero esta se reabrió tras el regreso de la democracia a España.
Y el pasado julio se suprimió oficialmente el paso fronterizo tras un histórico acuerdo entre España, Reino Unido y la Unión Europea.
Pero las fronteras de España no se ciñen solo a sus vecinos europeos, sino que también existen al otro lado del estrecho de Gibraltar y hay algunas muy curiosas.
Más allá de las Islas Canarias -que geográficamente se consideran como parte de África-, España cuenta desde hace siglos con varios territorios en el norte de este continente.
Son las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, así como varias plazas de soberanía: el Peñón de Vélez de la Gomera, las Islas Chafarinas, las Islas Alhucemas y la Isla de Perejil.
Todos estos pequeños territorios se encuentran junto a Marruecos, y este país reclama su soberanía.
La situación fronteriza en Ceuta y Melilla es, sin duda, compleja. A diario cruzan muchas personas por sus pasos terrestres, pero a la vez son unas de las fronteras más sensibles de la Unión Europea, por la gran tensión migratoria que se vive en ambas ciudades y por delimitar Europa y África.
Un ejemplo fue lo vivido el pasado 30 de julio, cuando decenas de miles de migrantes cruzaron de forma irregular a Ceuta, generando una grave crisis política y humanitaria.
Sin embargo, la frontera española más peculiar en África es la del Peñón de Vélez de la Gomera. Sus apenas 85 metros de límite con Marruecos forman el tramo de frontera terrestre más corto del mundo entre dos países.
Y lo más curioso es que no siempre fue así. Originalmente, este peñón era un islote junto a la costa marroquí, pero un terremoto en 1930 generó un estrecho istmo de arena que lo conectó con el continente.
El Peñón funciona realmente como un enclave militar español y está ocupado de forma permanente por una guarnición del ejército de Tierra.
Además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, España cuenta con varias plazas de soberanía en el norte de África.
Mapas por Daniel Arce-Lopez, del Equipo de periodismo visual de BBC Mundo.
Fuente: España uno de los países con las fronteras más peculiares del mundo
































