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martes, 29 de septiembre de 2026

La Casa de los Secretos, la lujosa mansión donde Reino Unido espiaba a los generales nazis y que cambió el curso de la II Guerra Mundial

 

En esta mansión inglesa los británicos engañaron a los nazis para que revelaran sus secretos.



Por Cath Pound
BBC Culture



La Casa de los Secretos de Trent Park hace honor a su nombre.

Si bien el exterior y las habitaciones de esta elegante casa en el norte de Londres reflejan el gusto refinado del gran anfitrión y esteta Sir Philip Sassoon, quienes se aventuren al sótano descubrirán una historia poco conocida de espionaje e intriga durante la Segunda Guerra Mundial.

Hace poco, Trent Park abrió sus puertas al público por primera vez como museo, rindiendo homenaje a su crucial papel durante la guerra.

Allí, un equipo de espías, muchos de ellos refugiados judíos alemanes, interceptaban las conversaciones de prisioneros de guerra alemanes de alto rango recluidos en la casa.

Los generales nazis ignoraban que sus conversaciones estaban siendo grabadas.

Confiados en su seguridad, filtraron información vital que cambió el curso de la guerra.


Exquisitamente lujosa

El político y coleccionista de arte Sir Philip Sassoon heredó Trent Park en 1912, y en la década de 1920 se dedicó a remodelar por completo el exterior y el interior al estilo neogeorgiano, que por aquel entonces estaba muy de moda.

Los suntuosos interiores, que estaban intervenidos, contribuyeron a que los generales nazis se sintieran seguros.



"Creó una arquitectura muy elegante, serena y discreta, y los interiores son muy similares: despejados, muy espaciosos, con una pequeña selección de antigüedades fabulosamente bellas y valiosas", le cuenta Simon Thurley, asesor principal de Trent Park, a la BBC.

Exquisitos papeles pintados chinos y retratos familiares de Philip de László y John Singer Sargent adornan las paredes.

Los interiores de la planta baja de esta elegante casa han sido recreados meticulosamente.

"Al entrar en la planta baja, la gente siente que retrocede en el tiempo al mundo de Sassoon", afirma el director del museo, Giuseppe Albano, "pero claro, después bajan al sótano".


Cables camuflados

Sir Philip falleció en junio de 1939, y cuando estalló la guerra en septiembre, la casa fue tomada por el gobierno británico para uso oficial.

Thomas Kendrick, uno de los jefes de espionaje de mayor rango del Servicio Secreto Británico, la había identificado como el lugar perfecto para un Centro de Interrogatorios Detallados de los Servicios Combinados (CSDIC).

Un retrato de Sybil, marquesa de Cholmondeley, hermana del propietario, obra de John Singer Sargent, es una de las impresionantes piezas de la casa.



Aunque Kendrick ya había experimentado con la interceptación de comunicaciones de prisioneros de guerra en la Torre de Londres, se dio cuenta de que los centros de detención de prisioneros debían estar ubicados en lugares más discretos y lo suficientemente alejados del centro de Londres para evitar el riesgo de ser bombardeados.

Trent Park y sus centros asociados en Latimer House y Wilton Park también proporcionaron el espacio necesario para que Kendrick ampliara su operación y obtuviera el tipo de información que buscaba a partir de las conversaciones privadas de los prisioneros.

Y vaya si lo hizo.

"Toda la mansión y el establo estaban equipados con micrófonos", le explica a la BBC la historiadora Helen Fry, autora de "Las paredes tienen oídos".

Los micrófonos estaban ocultos en todo, desde macetas y lámparas hasta la mesa de billar e incluso en los árboles de los jardines.

Cables ocultos que discurrían tras los paneles y bajo el suelo los conectaban con las habitaciones con micrófonos, conocidas como habitaciones "M", en el sótano, que han sido recreadas por el museo, donde los oyentes secretos, al principio británicos que sabían hablar alemán, escuchaban a escondidas día y noche.

En el sótano de la casa, un equipo de grabación captó las conversaciones privadas de los generales nazis.


Trent Park se convertiría en el principal centro de detención para oficiales alemanes de alto rango, muchos de ellos de clase alta o aristócratas, cuyo convencimiento de que merecían un trato privilegiado parece haberlos convertido en presas sorprendentemente fáciles para los planes de Kendrick.

Aunque los familiares se llevaron las valiosas antigüedades de Sassoon y fueron reemplazadas por muebles gubernamentales algo más utilitarios, la casa seguía siendo una prisión de gran lujo, diseñada para que bajaran la guardia.

Cada general tenía su propio ayuda de cámara militar, capturado junto con ellos; había una biblioteca, oficiales británicos impartían clases de inglés e incluso se organizaban algunas excursiones a la ciudad.


Un falso caballero

Los oficiales nazis prisioneros contaban incluso con su propio funcionario de bienestar, el ficticio aristócrata escocés Lord Aberfeldy, papel interpretado por un joven oficial de interrogatorios.

El lord imaginario había sido bautizado con el nombre de una destilería de whisky, comenta Fry entre risas.

Aberfeldy supuestamente sentía una admiración secreta por Hitler y visitaba a los prisioneros para sonsacarles confidencias, que, por supuesto, serían captadas por quienes escuchaban en el sótano.

En los jardines, se ocultaron dispositivos de grabación entre las plantas y detrás de los árboles.


Aunque todos los oficiales alemanes fueron advertidos de que, si eran capturados, podrían ser espiados, sorprendentemente los generales parecían creer que eso no estaba ocurriendo en Trent Park.

"Hay una conversación grabada increíble entre dos de los generales donde dicen: 'Pues nos advirtieron, pero claramente no nos están espiando. Nos daríamos cuenta si lo hicieran'", ríe Thurley.

"Si les halagabas el ego y alimentabas la elevada opinión que tenían de sí mismos, dejaban de pensar lógicamente", dice Fry.

Aunque se recibía un flujo constante de información, a medida que avanzaba la guerra se hizo evidente que a los oyentes británicos, con su conocimiento puramente académico del alemán, les resultaba difícil captar la jerga y el argot.

Por eso, se decidió reclutar refugiados judíos de habla alemana procedentes de Alemania, Austria y Checoslovaquia.


El oyente secreto

Uno de esos reclutas fue Ernst Lederer, abuelo de la comediante y actriz Helen Lederer, quien había escapado de Checoslovaquia en uno de los últimos trenes que salieron en 1939.

Como todos los espías, había firmado la Ley de Secretos Oficiales y se llevó consigo a la tumba su trabajo durante la guerra.

 
Ernst Lederer fue uno de los "oyentes secretos" que recababan información vital.


 
"Su esposa creía que estaba en la Guardia Nacional, pero en realidad iba a hacer largos turnos en Trent Park", le cuenta a la BBC su nieta, que ahora trabaja en un guion cinematográfico sobre los sucesos que tuvieron lugar allí.

"No supimos a qué se dedicaba hasta que, por casualidad, hice un documental llamado 'Héroe de guerra en mi familia' para Channel 5". La serie seguía a famosos que descubrían los registros secretos de guerra de sus padres y abuelos.

"Un detalle curioso es que mi madre inglesa, a los 21 años, había sido reclutada para trabajar en Bletchley Park", cuenta Lederer.

"Ella salía de excursión con Ernst Lederer y ninguno de los dos sabía lo que el otro había hecho".

De hecho, ninguno de los espías secretos habría sabido de la existencia del centro de descifrado de códigos de Bletchley Park, aunque sus oficiales sí lo sabían, y la información se compartió entre ambos centros durante toda la guerra.

Cuando en 1941 se escuchó en Trent Park una conversación que hacía referencia a un sistema de señales de navegación por radio llamado Knickebein (Pierna Torcida), que le permitía a los bombarderos nocturnos apuntar con precisión a las fábricas de municiones británicas, la información fue corroborada por los criptógrafos de Bletchley Park, quienes pudieron proporcionarle a la Inteligencia aérea la información necesaria para interferir las señales.

El general Wilhelm Ritter von Thoma fue grabado mientras conversaba con otro prisionero, el general Ludwig Crüwell, sobre el programa secreto nazi de "armas de represalia", que incluía las bombas volantes V1, propulsada por pulsorreactor, y los cohetes V2, alimentados con oxígeno líquido.



La información más crucial que surgió de Trent Park fue, sin duda, la relativa al programa secreto alemán de armas V, que implicaba el desarrollo de unas armas de represalia (Vergeltungswaffen) terriblemente poderosas, diseñadas para ser desplegadas contra ciudades aliadas como Londres.

Una conversación escuchada al azar sobre un cohete que podía lanzarse a 15 km de altura y otra que revelaba la existencia del cohete V2, el primer misil balístico de largo alcance del mundo con un alcance de 300 km, condujeron finalmente al bombardeo de la principal instalación alemana de investigación y pruebas de cohetes y misiles en Peenemünde, en la costa báltica, en agosto de 1943.

Como señala Fry en su libro, el impacto del ataque es incalculable.

Retrasó el lanzamiento del primer cohete V1 sobre Londres hasta el 13 de junio de 1944, una semana después del desembarco de Normandía.

Si los V1 se hubieran lanzado antes, es muy probable que el Día D, el principio del fin de la guerra, no hubiera tenido lugar.

El primer cohete V2 no cayó sobre Londres hasta el 8 de septiembre de 1944.


Atrocidades nazis

El equipo de Trent Park también obtuvo información sobre la magnitud de las atrocidades que Hitler estaba cometiendo, información que no era ampliamente conocida en aquel entonces, según Albano.

Eso debió ser extraordinariamente traumático para oyentes judíos como Eric Mark, cuyos padres murieron en las cámaras de gas de Treblinka en 1943.

Mark, quien falleció en 2020, recordaba haber oído a los alemanes alardear de sus crímenes. "Decían cosas como: 'He matado a unos 1.500'".

La casa ahora está abierta al público como museo, Trent Park House of Secrets.



Sin embargo, esta información nunca se utilizó en los tribunales de crímenes de guerra, ya que habría implicado revelar cómo se obtuvo.

"El gobierno británico de la época no quería que las tácticas, la tecnología ni la audacia de la operación se hicieran públicas, sobre todo ante la inminente amenaza de la Guerra Fría contra la URRS", explica Albano.

El hecho de que quienes confesaron atrocidades escaparan a la justicia es difícil de aceptar. Pero en aquel entonces, el gobierno británico estaba seriamente preocupado por la magnitud de la amenaza soviética, principalmente debido a las conversaciones interceptadas en Trent Park, que no dejó de utilizarse como centro de espionaje hasta noviembre de 1945.

"Trent Park y esos dos centros similares nos prepararon para la Guerra Fría de maneras que nadie ha percibido, o que nadie ha comprendido del todo todavía", afirma Fry.

"Su legado es incalculable y apenas estamos empezando a entenderlo".






viernes, 25 de septiembre de 2026

8 de los edificios más coloridos del mundo

 
Centro  Pompidou, Malagá

 

Por Clare Dowdy
BBC Culture*
 
 

Desde hace mucho tiempo, los arquitectos con más imaginación usan el color para realzar sus obras.

Llevamos cientos de miles de años utilizando el color para transmitir alegría.

Los primeros neandertales decoraban las paredes de las cuevas con pigmentos extraídos de la tierra.

A estos inicios les siguieron los templos policromados del antiguo Egipto y Grecia, así como las estructuras de mármol multicolor de la antigua Roma.

A lo largo de todas estas épocas, el color estuvo siempre presente, allá donde se mirara.
 
Desempeñó un papel protagonista en las vidrieras de las iglesias medievales y en los techos y paredes decorados con frescos durante el Renacimiento italiano.

Asimismo, es un elemento esencial en las superficies brillantes y luminosas de finales del siglo XX y del siglo XXI, como la entrada cúbica del Centro Pompidou de Málaga, obra de Daniel Buren (que aparece en la imagen superior): una auténtica sinfonía de color y luz.

El color es "el ingrediente crucial que eleva un edificio a cotas de resonancia y deleite inalcanzables por otros medios", según afirman el diseñador Adam Nathaniel Furman y la autora Kate Mazade en su obra Chromatic Architecture – the Craft of Colour in Design.
 
A continuación, presentamos ocho estructuras coloridas recogidas en su nuevo libro.

Estos edificios vibrantes invitan a los arquitectos a emplear el color con mayor audacia y nos animan a abrir los ojos a las posibilidades que este ofrece.
 
 
1. Templo de Sri Ranganatha Swamy, Tamil Nadu, India
 
Los templos de Tamil Nadu tienen unas estatuas coloridas.
 
 
El estado sureño de Tamil Nadu, en India, es conocido por su antigua tradición en el uso del color.

La construcción de este templo comenzó en el siglo I d.C. y continuó a lo largo de varias dinastías hasta finales del siglo XX.

El resultado es uno de los complejos religiosos más grandes del mundo, con una extensión superior a las 60 hectáreas.

Está custodiado por 21 puertas de acceso o gopurams, cuyos elementos tridimensionales están decorados con pigmentos vivos.

"Este lugar rebosa una hiperabundancia de vida espiritual que se manifiesta de forma visceral mediante el hermoso uso de pigmentos; estos logran transportar al visitante y al fiel fuera de lo cotidiano para adentrarlos en el reino de la contemplación y el asombro", comenta Furman a la BBC.
 


2. Palau de la Música Catalana, Barcelona, España

La estética del Palau encarna a Cataluña

La estética de esta sala de conciertos de 1908 llegó a encarnar a Cataluña, una región española de marcada identidad cultural, próspera y en plena industrialización.

Diseñada por Lluís Domènech i Montaner, su arquitectura fusiona influencias del art nouveau, el románico y el neogótico con motivos de inspiración mudéjar y tradiciones valencianas.

Para Furman, cada detalle del Palau rebosa simbolismo y encajaría a la perfección en un bosque de cuento de hadas.

"Cada piedra, balaustre, dovela, columna y capitel, así como cada aplique y tirador, están impregnados de color y formas decorativas que parecen infundirles vida por arte de magia", expone.
 
 
 
3. Guardian Building, Detroit, Michigan, EE.UU.

El Guardian Building es uno de los rascacielos más icónicos del art déco en EE.UU.


Los habitantes de la zona conocen este edificio de oficinas de 1929, obra de Wirt C. Rowland, como la "Catedral de las Finanzas".

Es también uno de los rascacielos de estilo art déco más importantes del mundo.

"Rowland utilizó el color aquí para mostrar la gran variedad de la artesanía de la región de los Grandes Lagos de EE.UU. a principios del siglo XX", comenta Mazade a la BBC.

El exterior está revestido con cerca de dos millones de ladrillos y baldosas de terracota de tonalidad anaranjada.

Por su parte, el vestíbulo principal cuenta con un techo abovedado de tres alturas, cubierto en su interior por una especie de "colcha" de azulejos en colores primarios.

"El edificio fue una audaz declaración del éxito comercial de Detroit en aquella época y hoy sirve como un recordatorio vibrante de ello", añade.
 
 
 
4. Grandes almacenes De Bijenkorf, Eindhoven, Países Bajos

 
Los campos holandeses fueron la inspiración para la fachada del edificio. 
 
 
Se dice que el arquitecto, diseñador y artista italiano Gio Ponti se inspiró en la exuberante y variada cuadrícula de los campos holandeses —vista desde la ventanilla de un avión— para este diseño de 1969.

Lograr que este edificio de gran tamaño y sin ventanas resultara atractivo habría supuesto un desafío para muchos arquitectos, pero no para Ponti, quien contribuyó al modernismo tanto como Le Corbusier y Mies van der Rohe.

Lo transformó en "un vasto y resplandeciente campo de maravillas esmeralda", dice Furman. Y, al hacerlo, "convirtió la típica y pesadillesca fachada de hormigón liso de la época en una auténtica obra maestra del arte moderno para la ciudad".
 
 
 
5. Reversible Destiny Lofts, Tokio, Japón
 
El concepto del edificio era el de lograr "desbalancear" a sus habitantes para que sean menos sedentarios.
 
Este proyecto de viviendas de alquiler de 2005 se concibió en memoria de Helen Keller, escritora y defensora de los derechos de las personas con discapacidad en Estados Unidos.

El libro describe los nueve lofts, obra de Shusaku Arakawa y Madeline Gins, como un bricollage futurista compuesto por cilindros, prismas rectangulares, esferas y elementos arquitectónicos modernos de colores vivos.

Todos estos componentes se integran para crear un entorno residencial alternativo y envolvente, en el que cada superficie y elemento del mobiliario vibra con una intensa policromía.

El artista Arakawa y la poeta Gins buscaban que la elección de los colores desestabilizara a los residentes.

"Creían que, si el entorno lograba sacar a las personas de su estilo de vida sedentario y doméstico para revitalizarlas, estas podrían vivir más tiempo", explica Mazade. 

Combinaron suelos ondulantes con habitaciones esféricas y las decoraron con una paleta cromática que supone una radical saturación sensorial, todo ello en beneficio —en teoría— de sus ocupantes, añade.
 
 
 
6. Planta de incineración de residuos de Maishima, Osaka, Japón
 
 
El artista visual y arquitecto austriaco Friedensreich Hundertwasser falleció en 2000, un año antes de que se terminara de construir su edificio.

Según explica el libro, era conocido por rechazar la uniformidad plana del modernismo y por defender la arquitectura como un organismo en evolución, en lugar de como una máquina destinada a cumplir funciones estrictamente definidas.

Para Hundertwasser, este principio se aplicaba tanto a los edificios industriales como a las viviendas.

La planta de Maishima recuerda a un castillo extravagante al estilo del Dr. Seuss, y a menudo se la confunde con un parque de atracciones cercano.

Unas franjas amarillas de aspecto "dibujado a mano" parecen gotear por los elementos más bajos del edificio, mientras que su torre cilíndrica alargada luce franjas similares en color rojo.

Todas las estructuras del complejo, incluido el elemento en voladizo, se alzan sobre pilares bajos y redondeados decorados con bloques de color.

Cada parte de esta estructura es un acto de rebeldía, afirma Mazade.

"Una planta de tratamiento de residuos con una chimenea de color turquesa, paredes con motivos de tablero de ajedrez y franjas de color girasol y escarlata: ¿qué hay más rebelde que eso?".
 
 
 
7. Biblioteca Central de Leganés, Leganés, España
 
El concepto de la biblioteca es el de reflejar lo que tiene por dentro.
 
Construida en 2019, esta biblioteca pública y archivo municipal, obra de BN Asociados Arquitectos, constituye una metáfora visual de su contenido.

La fachada abombada, revestida de piezas cerámicas de gran formato en tonos pastel, se adhiere a los laterales redondeados del edificio, sugiriendo a los vecinos la cantidad y variedad de libros que albergan sus estanterías.

Este diseño crea, además, un icono urbano en un nuevo barrio de Madrid que carecía de referentes culturales.

"A medida que la luz del sol se desplaza sobre la cerámica ondulada, los suaves tonos pastel y la textura mate generan un efecto que recuerda al papel", señala Mazade.
 
 
 
8. Croydon Colonnade, Londres, Reino Unido
 
La estructura se inauguró en 2003, en una zona de Londres con poco interés arquitectónico.
 
Este espacio peatonal de 50 metros, situado en la localidad de Croydon —un lugar con escaso atractivo arquitectónico—, está compuesto por 16 columnas gigantes y dos grandes muros.

La estructura, creada en 2003 por Adam Nathaniel Furman, está revestida con miles de azulejos de porcelana tridimensionales hechos a mano.

Cada uno de ellos cuenta con un esmalte translúcido, rico y denso; la base presenta un intenso azul submarino que se difumina hasta convertirse en un blanco cremoso en la parte superior.

El proyecto busca llevar a la estación de tren de East Croydon elementos cromáticos destacados procedentes de diversas épocas y lugares.

"El color envuelve al transeúnte en un entorno rico y sensorial. Evoca milenios de tradición en cerámica arquitectónica azul y blanca utilizada en edificios monumentales de todo el mundo: desde el antiguo Egipto hasta Portugal, Turquía, el Irán safávida, Babilonia y muchos otros lugares", afirma su diseñador, Furman.

El libro Chromatic Architecture – the Craft of Colour in Design, de Adam Nathaniel Furman y Kate Mazade, se publicó el 1 de septiembre de 2026.
 
 
 
 
 
 


domingo, 13 de septiembre de 2026

Una versión medieval de la manósfera: lo que el tapiz de Bayeux revela sobre la sangrienta y obscena realidad de la Edad Media

 

 
La obra maestra está bordada sobre 70 metros de lienzo de lino. 
 
 
Por Deborah Nicholls-Lee
BBC Culture*
 
 
 
El tapiz de Bayeux cuenta una historia sangrienta, y ocasionalmente picante, de la conquista normanda de Inglaterra. Esta intrincada obra maestra está bordada sobre 70 metros de lienzo de lino y teje un relato de promesas incumplidas, codicia y agresión que culmina con la muerte del rey Harold II en la Batalla de Hastings.

Después de casi 1.000 años, la icónica obra de arte regresa desde Normandía, Francia, a Inglaterra, donde fue hábilmente confeccionada en la década de 1070, y a partir de septiembre será exhibida en el Museo Británico.

Es una obra que representa una versión medieval de la actual manosfera digital: una ideología y un mundo centrados en la hipermasculinidad y en las experiencias de los hombres. Y un mundo donde el tamaño importa.

Son las contribuciones masculinas las que ocupan el centro de la sociedad del siglo XI que retrata el tapiz. Un tercio de sus hombres están armados, mientras que otros se dedican con vigor a la tala de árboles, la construcción de embarcaciones y la edificación. Un leñador, montado sobre un tronco, prepara su hacha, mientras cazadores agitan grandes garrotes sobre sus cabezas mientras persiguen a su presa.

Todo ello contribuye a transmitir la atmósfera cargada que precede al enfrentamiento entre dos machos alfa: Guillermo, duque de Normandía, y Harold Godwinson.
 
"Es difícil encontrar una escena más empapada de testosterona", comenta el doctor Christopher Monk, historiador cultural de la Inglaterra medieval.

Esta sugerente exhibición de machismo revela una sociedad medieval hecha por y para hombres, donde la violencia resuelve disputas y el humor de camaradería masculina sirve para sumar puntos políticos. Saqueadores armados arrasan Hastings, y los soldados caídos en el margen inferior son desnudados de sus armaduras, al igual que Harold, muerto encima de ellos, es despojado de su derecho real.
 
 
 
El pene recurrente

Si hay un motivo recurrente en esta icónica obra, es el pene. En 2018, George Garnett, profesor de historia medieval de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, contó en el tapiz 93 ejemplares, la mayoría en estado de erección. Ochenta y ocho pertenecían a caballos y otros cinco a hombres, mientras que una vaina colgante (que él descarta) provocó un considerable debate en los círculos académicos.
 
 "El tamaño importa en el tapiz de Bayeux", observa Janina Ramírez en Femina: A New History of the Middle Ages, Through the Women Written Out of It (2022 - Femina: Una nueva historia de la Edad Media a través de las mujeres excluidas de ella).

En la historia del tapiz sobre un trono disputado, la virilidad se equipara al poder y el apéndice más grande y orgulloso, señala Ramírez, "pertenece al magnífico semental que le es presentado a Guillermo en la víspera de la batalla".

El segundo lugar corresponde a la montura del rey Harold, "lo que implica que es un rival digno".
 
En el tapiz de Bayeux, el caballo del macho alfa Guillermo refleja la virilidad de su dueño.
 
 
Dentro de las tradiciones artísticas del siglo XI, la desnudez explícita era algo común, y es muy posible que estos penes hayan sido bordados por monjas. "Reflejan lo que era tan evidente en la élite de la sociedad medieval en términos más amplios: en líneas generales, los hombres eran los principales impulsores de la soberanía política", le dice Monk a la BBC.

"El uso de genitales masculinos, ya sean humanos o equinos", añade, es una "forma abreviada de representar el machismo político en el contexto de la transición al nuevo mundo anglonormando en la Inglaterra medieval".

Si las mujeres desempeñan un papel menor en el tapiz, es principalmente porque "la narrativa gira en torno a la acción masculina", explica a la BBC la doctora Emily Joan Ward, profesora de historia medieval en la Universidad de Edimburgo, en Reino Unido.

"Se trata en gran medida de representaciones de hombres activos militarmente y, en esas escenas de batalla, no esperaríamos ver mujeres".

Si la proporción de una mujer por cada 100 hombres en el tapiz sigue pareciendo desequilibrada, la explicación puede encontrarse en quién fue el destinatario de la obra.
 
Los historiadores creen que el probable patrocinador del tapiz fue Odo de Bayeux, medio hermano de Guillermo, quien aparece de forma destacada en él y pudo haberlo utilizado para enfatizar su importante papel en la campaña por el legítimo gobierno de Guillermo.
 
Guillermo, duque de Normandía, ordena la construcción de un buque de guerra. 



"Es probable que el contenido estuviera destinado a resonar con él y con su círculo social más inmediato, que sería en gran medida un círculo homosocial masculino", afirma Wade. Con un patrocinador normando, el mensaje debía mantenerse alineado con ese propósito. "Introducir demasiadas mujeres en la historia era en realidad algo arriesgado", agrega.

"Los intentos de Guillermo por reforzar la legitimidad de su reclamo al trono a través de la línea femenina podrían haber hecho que el diseñador o el patrocinador (del tapiz) evitaran llamar la atención sobre una reivindicación tan frágil".
 
 
 
Las seis mujeres del tapiz

Las mujeres que aparecen en la historia central sirven sobre todo para lo que Monk denomina "puntuación emocional". La reina Edith, una figura de gran influencia en la política cortesana, seca sus lágrimas con su velo mientras su esposo, Eduardo el Confesor, da sus últimos suspiros; y una mujer y su hijo huyen mientras gigantescos soldados normandos incendian sin mayor preocupación su hogar.

Más allá de las extrañas expresiones y proporciones, se trata de una escena que nos recuerda, dice Ward, "que la guerra no es solo un acontecimiento dominado por hombres, no es solo lo que ocurre en el campo de batalla".

Ward hace referencia a la historiadora Catherine Karkov, quien señala que las mujeres en la franja principal aparecen en momentos de cambios en las relaciones de poder. "Si lo interpretamos de esa manera", comenta Ward, "les otorga un papel bastante poderoso dentro del tapiz".
 
 
Una mujer y un niño permanecen de pie, aterrorizados, mientras soldados normandos incendian su hogar con total indiferencia.


Los bordes decorativos superiores e inferiores del tapiz nos llevan a un mundo más subversivo gracias a su crítica codificada de los personajes centrales, a menudo en forma de fábulas. Es allí donde aparecen tres de las mujeres.

En el borde inferior, una mujer se aparta de un agresor sexual, que se cree era su padre. Más adelante, en el borde superior, dos mujeres desnudas que gesticulan hacia hombres desnudos se asocian con las historias de una seductora y una prostituta que utilizaron sus cuerpos para engañar, insinuando así el juramento incumplido de Harold.

Falta la hija de Guillermo, Agatha de Normandía, quien fue ofrecida a Harold como parte de un acuerdo vinculado a la corona. Ward señala que vemos la impresionante nave capitana de Guillermo, el barco más grande y rápido de la flota normanda, llamado Mora, pero no vemos a su formidable esposa, Matilde de Flandes, quien financió la embarcación para facilitar el éxito militar que la convertiría en reina.
 
 
 
Un "Me Too medieval"

Sin embargo, una misteriosa figura encapuchada sí recibe una mención: Aelfgyva. Un sacerdote aparentemente depredador, vestido con una capa verde, extiende la mano hacia su rostro, mientras que en el borde un hombre desnudo con genitales descomunalmente grandes imita su postura. Las teorías sobre quién es ella y por qué está allí son numerosas.

La propuesta del doctor David Musgrove, coautor de The Story of the Bayeux Tapestry (2026 - La historia del tapiz de Bayeux), de que el acoso sexual por parte del sacerdote estaría siendo denunciado en "un momento Me Too medieval", resulta convincente.

Otros han sido más despectivos. Como comentó un historiador del siglo XX: "Como no aporta nada a la historia, salvo un momento de confusión, nos hemos sentido justificados al omitirlo".

Así como los monjes insertaban ilustraciones en los márgenes de los manuscritos, es posible que a las bordadoras se les permitiera cierta libertad creativa para incluir estos comentarios crípticos sobre la historia principal. "Sin duda trabajaban siguiendo un diseño", dice Monk a la BBC. "Pero eso no significa necesariamente que fueran simples ejecutoras de la voluntad de otra persona, ni que cada detalle estuviera dictado".

Un sacerdote con capa verde extiende la mano hacia el rostro de Aelfgyva; en la cenefa, una figura masculina desnuda imita la postura lasciva del sacerdote.



Quizás, en los bordes, las mujeres invisibles detrás de la obra fueron las últimas en reírse. "¿Era una manera de expresar desesperación frente a hombres belicosos o frente a su propia situación como mujeres inglesas sometidas? ¿Había un sentido de burla, particularmente hacia Guillermo? ¿O simplemente se entregaban a un humor juguetón y terrenal para pasar el tiempo?", se pregunta Monk.

"Quizás sea imposible responder estas preguntas, pero al menos deberían hacernos reflexionar sobre el hecho de que el tapiz de Bayeux solo existe gracias al trabajo hábil e inteligente de las mujeres".

Fue la sensibilidad victoriana la que finalmente atenuó parte del machismo original del tapiz.

En una réplica fiel, creada en 1885 por un grupo de 35 mujeres pertenecientes a la Leek Embroidery Society (actualmente expuesta en el Museo de Reading), los ejércitos que avanzan siguen estando compuestos por hombres, pero los desproporcionados atributos de los caballos desaparecieron. No sorprende que el hombre desnudo de los bordes que imitaba al sacerdote con sus enormes genitales aparezca en la nueva versión usando pantalones cortos.

Lo más importante, sin embargo, es que al incorporar un borde adicional donde cada bordadora cosió su nombre, la versión de 1885 rindió homenaje a sus creadoras y reafirmó una presencia femenina.

Como señala Ramírez: "Mientras nadie pensaría en hablar de 'La noche estrellada' sin mencionar a Van Gogh… muy pocos comienzan a hablar del tapiz de Bayeux pensando en las mujeres que lo hicieron".

Una manósfera, ya sea moderna o medieval, puede contar historias sobre el poder masculino, pero su existencia podría depender de las mujeres que intenta dejar fuera.




 
Nota
  
Manósfera: La manosfera (o machosfera) es una red de foros, blogs y páginas en internet que promueven ideas antifeministas, hipermasculinidad y hostilidad hacia las mujeres.  Manósfera

 





lunes, 4 de agosto de 2025

El libro que puso en riesgo la publicación de "Principia Mathematica", la revolucionaria obra de Isaac Newton que sentó los principios de la física moderna

BBC News Mundo
Redacción

 

En el siglo XVII hubo un afán por parte de ciertos intelectuales de corregir el conocimiento humano.

Había mucho saber acumulado valioso, pero en ciertas áreas estaba mezclado con leyendas e inexactitudes.

Así que consideraron necesarias revisiones para tratar de depurar y establecer datos constatados, basados en la observación y la clasificación.

Dos de los que se dedicaron a tal tarea fueron los británicos John Ray, un distinguido botánico, y su alumno Francis Willughby, ornitólogo e ictiólogo.

Ambos acordaron reformar el estudio de la historia natural.

La primera parte del plan fue embarcarse en un viaje para recoger especímenes, participar en estudios y comprar libros e ilustraciones.

Entre 1663 y 1666 recorrieron Europa juntos, y regresaron a Inglaterra cargados de información.

Se pusieron en la tarea de procesarla, primero para una publicación de un colega, y luego para obras propias.

Pero en 1672 Willughby murió, dejando sin terminar dos libros.

Ray, en un acto de amistad, tomó la pluma y los completó.

El primero, Ornithologiae Libri Tres, fue publicado con dinero de la viuda de Willughby.

El segundo no contó con ese respaldo, pero sí con el auspicio de la Real Sociedad de Londres para el Avance de la Ciencia Natural.

Un grupo élite la había fundado en 1660 para dedicarse a la filosofía natural, lo que hoy llamaríamos ciencia, recopilando información, observando el mundo, realizando experimentos, debatiendo sus resultados y publicándolos.

La prestigiosa sociedad se comprometió de lleno con la obra de Ray que completaría el trabajo de Willughby; la cual, como apunta la historiadora de ciencia Sachiko Kusukawa, tenía sus méritos.

Aunque la obra en la que apareció este pez es hoy prácticamente olvidada, se consideró pionera en su momento.
 
 
Con ella, el botánico esperaba ofrecer una nueva historia natural de los peces.

Según él, la historia natural adolecía de una multiplicación de especies, debido a descripciones vagas o incompletas que resultaban en que un solo animal apareciera como si fuera muchos distintos.

Para remediarlo, buscó marcas características y se apartó de la definición tradicional de pez, que solía ser animal acuático o cualquier animal que vive en el agua.

Su definición era descriptiva: animales que tenían piel sin pelo y aletas, que no tenían pies y que no eran capaces de vivir libremente o por mucho tiempo sin agua.

Así, criaturas como el cocodrilo y el hipopótamo, que habían sido clasificados como peces, dejaban de serlo.

Esa no era la única innovación.

Su fuerte énfasis en la morfología la diferenciaba de otras obras anteriores, que versaban más bien sobre los usos terapéuticos de los peces, y detallaban cómo pescarlos y cocinarlos para comérselos o convertirlos en medicinas. 

 

Grandes expectativas

Cuando Ray terminó el texto en 1684, empezó el trabajo con la Real Sociedad, que no sólo invirtió recursos económicos, sino también intelectuales.

Numerosos miembros contribuyeron a revisar, correguir y suplementar durante meses hasta afinar cada detalle, no sólo de la información escrita sino también de la visual.

Y es que la obra Historia Piscium, o "Historia de los peces", fue profusamente ilustrada con suntuosos -y sumamente costosos- grabados, todos financiados gracias a los esfuerzos de los miembros de la Real Sociedad.

Ray estaba muy complacido con las imágenes, y convencido de que la "belleza y elegancia" de los 189 grabados atraerían compradores.

Y, aunque mucho se ha dicho que la formidable inteligencia de los miembros de la Real Sociedad no era garantía de un buen criterio empresarial, para ser justos, tenían razones para creerlo.

Unas décadas antes, una extraordinaria obra había demostrado lo que se podía lograr con grabados exquisitos. 

 
Una de las muchas exquisitas imágenes de Hortus Eystettensis.
 
 
Hortus Eystettensis, del médico y botánico Basilius Besler, era un monumental libro sobre plantas bellamente ilustrado que había revolucionado la botánica elevándola a nuevas alturas artísticas y científicas.

Cuando el libro salió a la venta en 1613, tras 16 años de investigación y producción, tuvo tanto éxito que Besler ganó suficiente dinero como para comprarse una casa en un barrio elegante de Núremberg por tan solo cinco ejemplares, eso sí, de la edición especial coloreada a mano.

Así que soñar con que un libro pionero científicamente sobre peces y bellamente ilustrado sería bien recibido no parecía ser tan desatinado.

 

Entretanto...

Mientras algunas de esas mentes destacadas de la Real Sociedad estaban concentradas en lo había bajo el agua, a otras les inquietaban lo que ocurría en los cielos.

El astrónomo Edmond Halley estaba en pos de una solución a una cuestión que cambiaría la historia.

Había surgido en medio de una conversación que sostuvo a principios de 1664 con el científico Robert Hooke y el arquitecto Sir Christopher Wren, como cuenta Gale Christianson, autor de "Isaac Newton y la revolución científica" (Oxford, 1996).

Halley había sugerido que la fuerza de atracción entre los planetas y el Sol disminuye en proporción inversa al cuadrado de la distancia entre ellos.

De ser cierto, la órbita de cada planeta debería tener la forma de la elipse de Kepler, que es similar a un balón de fútbol, ​​aunque algo más redondeada.

Concordaron en que podía ser así, pero que el problema era encontrar los medios matemáticos para demostrarlo.

Tras meses de elucubración sin solución, Halley decidió consultar al ermitaño Isaac Newton.

Newton vivía aislado en esa época, y se la pasaba absorto en sus pensamientos (Retrato de Isaac Newton, 1689). 

 

En esa época, Newton vivía en Cambridge y se había convertido en el modelo perfecto del profesor despistado.

Olvidaba comer, dormía poco, no peinaba su larga cabellera, rara vez salía de su despacho y no hacía más que trabajar.

Pero para sorpresa de Halley, se alegró con su visita, y cuando le reveló el motivo de ella, recibió una respuesta certera.

Al preguntarle qué tipo de curva describirían los planetas suponiendo que la fuerza de atracción hacia el Sol fuera recíproca al cuadrado de su distancia a él, Newton le respondió, sin dudarlo, que sería un elipse.

"Lo he calculado", le dijo.

Eso era precisamente lo que se necesitaba: la demostración matemática.

Desafortunadamente, Newton no pudo encontrar sus apuntes en ese momento, pero prometió rehacerlos y enviárselos a Halley.

Tardó más de lo esperado pues, en lugar de recrear lo ya calculado, resolvió el problema empleando un método matemático distinto al anterior.

Pero tres meses después llegó a Londres un manuscrito de 9 páginas titulado De Motu Corporum in Gyrum (Sobre el movimiento de los cuerpos en rotación).

Halley, consciente de que se trataba de la base matemática de una ciencia general de la dinámica, se apresuró a preguntarle a Newton si podía presentarlo ante la Real Sociedad, y publicarlo.

Tras enterarse por boca de Halley de las buenas nuevas, los miembros de la sociedad instaron a que se publicara la breve obra lo antes posible.

Pero para entonces, Newton ya concebía a De Motu como el germen de su obra maestra, y prefirió ahondar en el asunto antes de publicar. 

 

"Ya que me estoy ocupando de este tema", le escribió Newton a Halley, "me gustaría llegar al fondo del asunto antes de publicar mis artículos". Al hacerlo, creó Principia.

 

Tras 18 meses de intenso trabajo, en abril de 1686, Newton presentó y dedicó a la Royal Society el primer tercio de Philosophiae Naturalis Principia Mathematica (Principios matemáticos de la filosofía natural).

La orden de imprimirlo se dio en el plazo de un mes.

 

Sólo que...

El entusiasmo por la obra de Newton se estrelló contra un gran obstáculo.

El mismo mes en el que Principia llegó a la Real Sociedad, Historia Piscium estuvo listo para publicación y salió al mercado, a un precio de alrededor de US$270 actuales.

Reflejaba el alto costo de la producción y, entonces como ahora, era un artículo de lujo, uno en el que muy pocos estuvieron interesados.

Decir que fue un fracaso de ventas es quedarse corto.

Ni siquiera el hecho de que unos meses después los precios se redujeron sustancialmente ayudó.

La Real Sociedad se quedó con tantos tomos sin vender que empezó a usarlos como moneda de pago. 

A pesar de su fracaso comercial, hoy en día es un recurso valioso no solo para los historiadores de peces, sino para quienes aprecian sus excelentes ilustraciones.

 

Al borde de la bancarrota, no pudo cumplir con la promesa de apoyar la publicación de la obra de Newton, en la que este científicio había logrado un hito:

Al proyectar la gravedad a través del vacío, unió la física y la astronomía en una sola ciencia de la materia en movimiento, cumpliendo los sueños de Pitágoras, Copérnico, Kepler, Galileo e innumerables otros, como señala Christianson.

Afortunadamente Halley logró recaudar los fondos para asegurar que ese libro fundamental para la ciencia moderna viera la luz en 1687, poniendo la mayor parte del dinero de su propio bolsillo, pues era hijo de un rico fabricante de jabón.

Su admiración por el autor quedó plasmada en la primera edición de Principia, que incluyó su "Oda a Newton", en la que invitaba "a celebrar conmigo en cántico el nombre de Newton, querido por las Musas; pues él desveló los tesoros ocultos de la Verdad".

Termina afirmando: "Ningún mortal puede acercarse más a los dioses".

A pesar de cuán fundamental fue Halley para la publicación de Principia, poco después del lanzamiento, la Real Sociedad se vio obligada a suspender su cargo de secretario.

No podía pagar su salario anual, tampoco reembolsarle el dinero por financiar el libro de Newton.

Al menos no con dinero.

Le pagaron lo que le debían con ejemplares sobrantes de Historia Piscium.

 
El Gran Cometa de 1532 que fue observado durante 119 días. Al estudiar sus movimientos en el cielo, Halley concluyó éste y otro de 1661 eran el mismo cometa. 
 
 
Cabe anotar que Principia tampoco fue un éxito de ventas inmediato.

Como todos los libros científicos de la época, estaba escrito en latín, y no era de lectura fácil.

Se cuenta que tras su publicación, Newton se cruzó en la calle con un estudiante que comentó: "Ahí va el hombre que escribió un libro que ni él ni nadie entiende".

Para deshacerse de algunos de los muchos ejemplares sin vender, Newton recurrió a donarlos a bibliotecas de universidades y colegios.

No obstante, una investigación, publicada en 2020, descubrió que la primera edición del libro logró una distribución sorprendentemente amplia en todo el mundo culto.

Eso indica que probablemente tuvo un impacto más fuerte en la ciencia de la Ilustración del que se pensaba.

En cualquier caso, llegaría a convertirse en un coloso científico, por decifrar el Universo con el descubrimiento de la gravedad y las leyes del movimiento planetario, y establecer un método de investigación que se convirtió en el estándar de oro.

Halley, por su parte, utilizaría más tarde las leyes del movimiento de Newton para calcular por primera vez la órbita de un cometa que posteriormente recibiría su nombre.

E Historia Piscium caería casi en el olvido, recordándose de vez en cuando como el libro que casi impide la publicación de Principia. 

 

Fuente: Principia Mathematica