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viernes, 31 de julio de 2026

Por qué Ceuta y Melilla pertenecen a España si están en África

 

 

Por José Carlos Castro*
BBC News Mundo

 

Son los únicos territorios de la Unión Europea en el África continental y sus fronteras han sido foco de numerosas crisis migratorias y disputas diplomáticas.

Hablamos de Ceuta y Melilla, dos ciudades que pertenecen a España desde hace más de 500 años, pero que Marruecos ha estado reivindicando como suyas prácticamente desde que consiguió su independencia en 1956.

La ley internacional no las considera colonias y la Organización de Naciones Unidas (ONU) respalda que son provincias españolas.

En los últimos días, miles de migrantes cruzaron la frontera de Marruecos hacia Ceuta, lo que provocó que el gobierno español enviara al ejército a controlar la situación.

En 2025 hubo roces entre ambos países por las reivindicaciones marroquíes sobre el territorio, que llegaron después de tres años de calma.

A esa paz se había llegado después de que el gobierno socialista de Pedro Sánchez aceptara el proyecto de Marruecos sobre la autonomía del Sáhara Occidental, otra disputa territorial que durante años avivó esta complicada relación.

Pero, ¿por qué estas ciudades en el norte de África pertenecen a España?

Una valla muestra la separación entre la ciudad marroquí de Nador (arriba) y la española Melilla (abajo).

 

Cómo Ceuta y Melilla se volvieron españolas
 

Melilla pertenece a España desde el siglo XV. Ceuta desde el XVII.

En 1415, Ceuta era uno de los principales puertos económicos y estratégicos del mundo islámico y durante siglos estuvo controlada por varias dinastías bereberes y árabes.

Pero ese mismo año fue conquistada por Portugal, en medio del proceso de reconquista cristiana que años más tarde acabaría con los reinos islámicos que durante 700 años habían dominado la Península Ibérica.

Más de un siglo después, en 1580, Portugal y España se unieron en una dinastía conjunta conocida como la Unión Ibérica, por lo que Ceuta también pasó a formar parte del dominio español. Una vez disuelta la Unión, en 1640, España se quedó con Ceuta.

Durante el reinado de los Reyes Católicos, España consiguió reconquistar la península derrotando al último de los reinos musulmanes en Granada.

 

Por su parte, Melilla fue conquistada por la corona de Castilla en 1497. Por mandato de los Reyes Católicos, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, una flota acudió a esta otra ciudad portuaria como parte de la reconquista española durante la que, apenas cinco años antes, habían derrotado al último reino musulmán de la península en Granada.

Para muchos musulmanes, Ceuta y Melilla son un doloroso recuerdo de derrota y humillación frente a las potencias europeas cristianas.

 

Por qué Ceuta y Melilla son clave para España 

 

La presencia en estos territorios en el norte africano fue fundamental para las pretensiones expansionistas de España.


Para esta nación, controlar la entrada al mar Mediterráneo a través del estrecho de Gibraltar era una prioridad estratégica.

"Ceuta y Melilla adquirieron mucho valor por su cercanía a la península y la capacidad que brindaban para controlar el paso por el estrecho de Gibraltar", explicó a BBC Mundo el historiador Manuel Torres Soriano, de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, en España.

Ceuta, justo al otro lado del estrecho y apenas a 14 kilómetros de la costa peninsular, servía como una especie de cabeza del flujo comercial y de personas entre ambas orillas.


"Melilla, por otro lado, atendió a la necesidad de contar con un puerto y una base desde la cual sostener la lucha contra la piratería. Este era un problema enorme para la seguridad de España", añadió Torres.

Desde entonces, y tras cinco siglos de presencia ininterrumpida, España considera a esas dos ciudades como parte integral de su territorio.

"Ahora, con una población estable, Ceuta y Melilla son tan españolas como cualquier otro territorio de la península", dijo Torres.

La posición estratégica de estos enclaves fue útil para luchar contra la piratería y proteger el comercio marítimo.

 

Vínculo militar

En la primera mitad del siglo XX, la geografía estratégica de Ceuta y Melilla volvería a ser clave para los objetivos militares de España.

Entre 1912 y 1956, España y Francia tuvieron a su cargo un protectorado en el norte de África que incluía grandes zonas del actual Marruecos.

A España le correspondió la zona norte y sur del país. Pero de este protectorado quedaron excluidas Ceuta y Melilla, que mantuvieron su estatus de territorios españoles.

"Ambas ciudades se convirtieron en el epicentro de la administración colonial de España en el actual Marruecos. Eran la base administrativa y militar para controlar ese protectorado", explicó Torres.

No es casualidad que la Guerra Civil española estallara en 1936 a raíz de un levantamiento militar en Melilla. 

En Ceuta y Melilla se produjo el levantamiento militar que dio paso a la Guerra Civil española. En Melilla hubo una estatua del dictador Francisco Franco hasta 2021 (foto de 1987).

 

Tanto allí como a Ceuta, el Ejército español enviaba a las que probablemente eran sus mejores tropas.

"Todo esto influyó en que las guarniciones aquí destinadas se mostraran afines al levantamiento y llevaran la iniciativa en el estallido de la Guerra Civil", dijo Torres.

La Guerra Civil española culminó en 1939 con la victoria de las tropas franquistas sobre el bando republicano.

El protectorado español en el norte de África no terminaría hasta 1956, cuando Marruecos consiguió su independencia y surgió como el Estado que hoy conocemos. Una zona en el sur le fue entregada a Marruecos en 1958.

Pero Ceuta y Melilla siguieron siendo españolas.

 

Por qué Marruecos las reclama como suyas


Prácticamente desde el logro de la independencia, Marruecos ha reclamado frecuentemente el fin de lo que ellos han considerado una ocupación española en Ceuta y Melilla.

Sus reivindicaciones forman parte de la idea del Gran Marruecos, por la que los marroquíes reclaman la soberanía sobre estas y otras zonas del territorio norafricano, incluido el Sáhara Occidental.

Pero cuando Marruecos presentó el caso de Ceuta y Melilla ante Naciones Unidas como territorios no autónomos pendientes por descolonizar, este fue desestimado.

Marruecos reclama Ceuta y Melilla como suyas a pesar de que cuando España las conquistó, este país africano no estaba constituido como Estado.


Samir Bennis, analista político marroquí, explicó que, tras la independencia de España y Francia, Marruecos actuó de buena fe, asumiendo que la cuestión de Ceuta y Melilla se resolvería de forma amistosa en el futuro.

Actualmente, España se niega categóricamente a mantener cualquier negociación sobre estas dos ciudades e insiste en que han sido españolas durante más de cinco siglos y que son parte integral del Estado español.

Sin embargo, Bennis cuestiona la postura española desde un punto de vista histórico.

"Durante la mayor parte de la historia, estos dos enclaves no fueron considerados como dos ciudades españolas completamente establecidas. Su estatus ha variado entre fortalezas militares y presidios al aire libre a los que enviaban personas a cumplir sentencias para mantenerlas alejadas de la península", dijo Bennis a la BBC.

 

Qué dice la ley internacional
 

Expertos consultados por BBC Mundo argumentaron que hay mucha política alrededor de las reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla, y que no se trata solo de un tema legal.

De hecho, estas dos ciudades no son los únicos territorios que han enfrentado a España y Marruecos. 


Cerca de costas marroquíes, España también controla el peñón de Vélez de la Gomera, el peñón de Alhucemas, las islas Chafarinas y el islote de Perejil.

En julio de 2002, manifestantes marroquíes se pararon en la costa de Marruecos frente al islote de Perejil con un cartel que decía: "Demandamos la liberación de Ceuta y Melilla y todos los otros territorios marroquíes ocupados".

 

A diferencia de Ceuta y Melilla, no hay civiles en estos territorios. Vélez de la Gomera alberga una base militar, pero sin población civil.

"Eso es muy importante. Para Marruecos siempre sería más fácil reclamar territorios sin habitantes que Ceuta y Melilla", explicó a BBC Mundo Jamie Trinidad, experto en ley internacional de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.

"La defensa legal de España es que esos territorios se convirtieron en españoles mucho antes de que Marruecos se convirtiera en un Estado. Y, bajo la ley, estos territorios no son considerados colonias porque están perfectamente integrados como entes autónomos dentro de la Constitución española", añadió el experto.

Bajo la ley internacional, es muy difícil que Ceuta y Melilla a pasen a formar parte de Marruecos.

 

"En términos legales, que esos territorios son españoles es algo que está bastante claro. Para Marruecos va a ser muy difícil cambiar ese estatus, aunque creo que mantendrá sus reclamaciones vivas como estrategia política", dijo Trinidad.

El académico opina que para Marruecos es mucho más importante el Sáhara Occidental que sus reclamaciones sobre Ceuta y Melilla, y aunque cuentan con el apoyo de organismos como la Unión Africana, se deben más a un tema emotivo al tratarse de "los dos últimos territorios europeos en el África continental". 


Cómo se vive en Ceuta y Melilla

 
Como ciudades autónomas, Ceuta y Melilla cuentan con competencias similares a las de otras autonomías de España como Cataluña, el País Vasco o Andalucía. Pero su régimen es más bien un híbrido entre un ayuntamiento local y una comunidad autónoma.

"Tienen un estatus específico para ambas ciudades que no se contempla para ningún otro territorio. Tienen muchas más competencias que un ayuntamiento pero no llega al nivel de autonomía y recursos que puede llegar a tener una comunidad autónoma", explicó Torres.

El Estado español reconoce de esta forma el carácter único de estas dos ciudades y les otorga mucho más peso político del que hubiesen tenido si fueran dos meros municipios.

A pesar del origen marroquí de muchos de sus habitantes y del crecimiento del islam, Torres explicó que hasta el momento no se ha generalizado un problema de identidad nacional.


"De hecho, los españoles ceutíes y melillenses con ascendencia marroquí se sienten más reafirmados en esa identidad española por una situación de bienestar material y de acceso a derecho y libertades que no se tienen al otro lado de la frontera", dijo Torres.

"Desde la visión mayoritaria de esas ciudades, las reivindicaciones de Marruecos se han sentido como una amenaza, no como algo planteable", añadió.

Sin embargo, en ocasiones ambas ciudades se sienten abandonadas por el Estado español. Ambas figuran como las dos últimas en nivel de riqueza per cápita del país, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas.

Su posición peculiar las hace muy vulnerables a lo que sucede en Marruecos y la economía de sus habitantes depende en gran medida del comercio sumergido y del contrabando que ha fluido a ambos lados de la frontera durante décadas.

Además, son el único punto de entrada terrestre a la UE desde África, lo que convierte a estas ciudades en el objetivo de miles de migrantes cada año.

Una situación que algunos consideran ha sido utilizada por Marruecos como arma política.
 
 
 
En la primavera de 2021, unos 8.000 migrantes cruzaron la frontera en un solo día. Entonces, se especuló con que guardias marroquíes habían hecho la vista gorda para abrirles paso. El incidente desembocó en una grave crisis diplomática entre España y Marruecos, provocando que el gobierno español enviara refuerzos a sus fronteras.

Casi un año más tarde, al menos 23 inmigrantes murieron y otros resultaron heridos cuando una gran multitud intentó cruzar a Melilla, aunque organizaciones de derechos humanos elevaron la cifra de fallecidos a 37.

El incidente se produjo cuando un amplio dispositivo de fuerzas marroquíes intentó detener a los migrantes con porras, gases lacrimógenos y pelotas de goma.

En marzo de 2020, las fronteras marroquíes se cerraron con estas dos ciudades por la pandemia del coronavirus y no reabrieron hasta dos años después. Durante las restricciones, la economía de sus vecinos sufrió y se evidenció aún más su dependencia del país africano.

El Observatorio de Ceuta y Melilla ha estado pidiendo al gobierno español medidas contundentes para cambiar el modelo económico de estas ciudades, disminuir la dependencia con Marruecos e impedir crisis futuras.

"Melilla y Ceuta se encuentran ante una crisis de extraordinaria seriedad, agravada en grado sumo por su dependencia económica de Marruecos. Algunos analistas de prestigio estiman que, bajo ciertas circunstancias, la no sostenibilidad de Melilla y Ceuta supone un riesgo para los intereses de España", concluyó uno de los informes del Observatorio.


¿Una nueva etapa?


Con el reconocimiento español del plan de autonomía marroquí sobre el Sáhara Occidental a fines de marzo de 2022, la relación entre ambos países dio un giro considerable.

Esta estratégica región en el noroeste de África fue colonia española hasta 1975 y lleva desde entonces inmersa en un conflicto por definir su estatus. Por un lado, el pueblo saharaui pide ser un país independiente y, por otro, Marruecos considera que este territorio le pertenece.

Naciones Unidas estableció en 1991 la Minurso, una misión especial con el objetivo de celebrar un referéndum en el que el pueblo saharaui pueda elegir entre la independencia o la adhesión a Marruecos. Sin embargo, hasta la fecha no ha sido posible organizar la consulta.

Por primera vez en muchos años, España rompió su neutralidad sobre la situación de este territorio, ganándose críticas internas y abriendo a su vez otro enredo diplomático con Argelia, un rival histórico de Marruecos que defiende la alternativa saharaui al conflicto.

 

La posición de España ha supuesto una mejora indudable en su relación con Marruecos que para muchos también podría alivianar el reclamo marroquí sobre Ceuta y Melilla.

Aunque Carlos Echeverría, director del Observatorio de Ceuta y Melilla y profesor de relaciones internacionales en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, opina que "esa situación no cambia en absoluto".

"Aunque el mensaje de las autoridades españolas vaya en la dirección contraria, que Marruecos renuncie al reclamo sobre Ceuta y Melilla no se ha dejado por escrito en ningún sitio", dijo Echeverría a BBC Mundo.

 

*Este artículo fue publicado originalmente en mayo de 2022 y actualizado en julio de 2026 a raíz de una masiva ola de migrantes que cruzaron la frontera entre Marruecos y Ceuta.

 

Fuente: Por qué Ceuta y Melilla pertenecen a España si están en África  

 

 



lunes, 20 de enero de 2025

¿Cuánto aportan los migrantes indocumentados a la economía de EE.UU.? (y cómo puede afectar una deportación masiva como la que propone Trump)

Cecilia Barría

BBC News Mundo

 

Una de las mayores preocupaciones de los votantes en las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos fue el control migratorio en la frontera de ese país con México.

Tras su contundente victoria electoral, el presidente electo, Donald Trump, confirmó su intención de declarar una emergencia nacional (que le permitiría conseguir recursos adicionales) y utilizar el ejército para implementar su plan de deportación masiva de inmigrantes indocumentados.

Su recién nombrado "zar de la frontera", Tom Homan, ha dicho que los inmigrantes indocumentados que sean considerados como una amenaza a la seguridad nacional o la seguridad pública serán una prioridad, sin ofrecer más detalles.

Y el vicepresidente entrante, JD Vance, ha declarado que las deportaciones podrían comenzar con un millón de personas.

Cuando Trump llegue a la Casa Blanca el 20 de enero de 2025, es posible que inicie de inmediato el proceso de deportaciones como lo ha prometido en innumerables ocasiones.

"Vamos a cerrar la frontera porque ahora mismo tenemos una invasión", dijo el sucesor de Joe Biden.

"Vamos a hacer la mayor operación de deportación en la historia de Estados Unidos".

Según la última estimación del Departamento de Seguridad Nacional, con datos hasta 2022, en Estados Unidos hay 11 millones de indocumentados.

Expertos proyectan que en la actualidad esa cantidad de personas habría aumentado a por lo menos 12 millones.

¿Cuánto aportan a la economía del país?

El debate es intenso porque muchas de las cifras son estimaciones y porque hay poca información reciente.

Algunas investigaciones señalan que los indocumentados aumentan el tamaño de la economía, pagan más en impuestos de lo que reciben en servicios públicos, hacen el trabajo que otros no están dispuestos a hacer y elevan el consumo interno.

En cambio, los partidarios de las deportaciones aseguran que los "sin papeles" les quitan los puestos de trabajo a los estadounidenses, tienen bajos salarios, consumen poco, no pagan impuestos (o pagan muy poco) y son una carga para las redes de asistencia social.

 

¿Quiénes son los indocumentados en Estados Unidos?

De todos los indocumentados que viven en Estados Unidos, unos 3 millones no son "deportables", dado que tienen permiso para vivir y trabajar en el país, según le explica a BBC Mundo Jeffrey Passel, investigador del centro de estudios Pew Research Center.

En ese grupo están aquellas personas que han solicitado asilo, los que se han acogido al Estatus de Protección Temporal (TPS), los que pertenecen al programa de personas llegadas en la infancia (DACA), y aquellos que están en el país con permisos de permanencia temporal conocidos como parole.

Sin embargo, bajo la nueva administración, puede haber cambios que le quiten esa protección a quienes no tienen una residencia permanente.

Como en el último par de años se ha disparado el número de inmigrantes que cruzan la frontera sur, es posible que los indocumentados sean muchos más de lo que señalan las estimaciones.

Sea cual sea su estatus, dice Passel, "lo que sabemos es que contribuyen al aumento del tamaño de la economía".

Gabriela entró a Estados Unidos hace más de dos décadas en el maletero del auto de un contrabandista.

Ahora empleada doméstica en Maryland, la boliviana es una de los millones de indocumentados que viven en el país.

Ella no está preocupada por lo que pueda ocurrir con las deportaciones.

"En realidad, no tengo miedo en absoluto", le dice a la BBC. "Eso es algo de lo que deben preocuparse los criminales. Yo pago impuestos y trabajo".

A otros, en cambio, les preocupa que su familia sea dividida.

Brenda, una dreamer (como se les dice a las personas protegidas por el programa DACA que llegaron a EE.UU. de forma irregular siendo menores) piensa que su marido y su madre podrían ser deportados.

Sus dos hijos nacieron en Estados Unidos y son ciudadanos estadounidenses.

"La idea de estar separados asusta", le explica a la BBC.

Estas son algunas de las contribuciones que hace este grupo de personas que actualmente están en el centro de una batalla política que divide profundamente al país.

 

Mercado laboral 

Según el Pew Research Center los indocumentados representan cerca del 5% de la fuerza laboral en Estados Unidos.

La mayor parte se emplea en labores agrícolas, en la construcción, el servicio doméstico, restaurantes y hotelería.

Nan Wu, directora de investigación del Consejo Americano de Inmigración (AIC, por sus siglas en inglés), una organización que aboga por los derechos de los inmigrantes, dice que hay industrias como la construcción y la agricultura que tienen escasez de mano de obra.

Una deportación masiva complicaría las cosas para los empleadores. "Les haría aún más difícil encontrar suficientes trabajadores", le dice Wu a BBC Mundo.

Probablemente aumentaría los costos de producción, causaría retrasos en los proyectos de construcción y provocaría interrupciones en los servicios, argumenta.

"Haría que los alimentos y la vivienda sean aún menos asequibles en muchas partes del país" y causaría un aumento de la inflación.

Potencialmente los más afectados son los trabajadores agrícolas. Las estimaciones señalan que entre un 40% y un 50% de ellos son indocumentados.

En cuanto a las remuneraciones, varios estudios sostienen que los indocumentados no son realmente una competencia para la mano de obra "con papeles", en la medida que hacen trabajos más riesgosos, mal pagados y que muchos no están dispuestos a realizar.

"No es un juego de suma cero", escribió Chloe East, investigadora no residente del Hamilton Project del centro de estudios Brookings Institution.

La evidencia muestra que no es verdadera la creencia de que cuando un indocumentado ocupa un puesto de trabajo, un estadounidense lo pierde.

 

El pago de impuestos 

¿Cuánto pagan en impuestos los indocumentados?

Según el Instituto de Política Fiscal y Económica (ITEP por sus siglas en inglés), los indocumentados pagaron casi US$97.700 millones en impuestos en 2022.

Lo hicieron, y lo hacen, cada vez que compran un producto o un servicio, cuando arriendan o adquieren una propiedad y cuando pagan tributos sobre la renta personal y empresarial.

Una parte de esos recursos, señala el ITEP, fue destinada al financiamiento de servicios públicos a los que por ley no pueden acceder, como por ejemplo, la seguridad social, el seguro de desempleo, o la mayor parte de los programas de salud para personas en una situación económica precaria.

El Consejo Americano de Inmigración, por otro lado, calcula que en 2022 el pago de impuestos hecho por los indocumentados fue cercano a los US$76.000 millones.

Más allá de las distintas estimaciones sobre la contribución impositiva, lo que está claro es que existe un aporte importante de recursos.

"Una deportación masiva privaría a los gobiernos federales, estatales y locales de miles de millones de dólares en ingresos fiscales", dice Nan Wu.

Sin embargo, los partidarios de las deportaciones argumentan que estas personas son una carga fiscal neta porque reciben más recursos en servicios gubernamentales de lo que pagan en impuestos.

 

Consumo, inflación y crecimiento económico 

Un estudio del Instituto Peterson de Economía Internacional (PIIE, por sus siglas en inglés) plantea que si se concretan los planes de deportación anunciados por Trump (bajo el supuesto de que afecten a 1,3 millones de personas), las consecuencias para el crecimiento económico serían negativas.

Calculan que para el año 2028, el Producto Interno Bruto (PIB) bajaría un 1,2% y disminuirían los puestos de trabajo.

Por otro lado, argumentan, los indocumentados también son consumidores.

"Deportarlos significa menos demanda de alimentos, vivienda, servicios y otras necesidades domésticas", escriben Anjali Bhatt, Megan Hogan, Marcus Noland y Warwick J. McKibbin.

Bajo su perspectiva, "las deportaciones masivas aumentarían los precios, costarían empleos y dañarían la economía estadounidense".

El debate político actual se ha centrado en la llegada de inmigrantes indocumentados en el último par de años.

Poca información hay disponible sobre este período, dado que los estudios disponibles trabajan con datos hasta 2022.

Sin embargo, lo que se conoce oficialmente es que el año pasado hubo un récord de inmigrantes de 2,5 millones que cruzaron la frontera sur, según el Departamento de Seguridad Nacional.

Esas personas solicitan asilo y, mientras esperan durante varios años una respuesta a su solicitud, tienen permiso para vivir y trabajar en Estados Unidos en calidad de indocumentados, contribuyendo a la economía.

Pero "una economía más grande no equivale necesariamente a una mejor economía", dice un artículo del Wall Street Journal.

Economistas han advertido que "se espera que los inmigrantes recientes tengan salarios más bajos y sean menos productivos que sus predecesores", señala la publicación.

Aunque a largo plazo, agrega, podrían tener un efecto positivo al ser más jóvenes que el promedio de la población estadounidense.

Como tienen una vida laboral más extensa, tienden a contribuir más en impuestos de lo que reciben en beneficios.

Cuando Donald Trump llegue a la Casa Blanca en menos de dos meses, se espera que entregue los detalles de su plan de deportación que, como él ha prometido, comenzará desde el primer día que asuma la presidencia.

Mientras, el anuncio de que va a declarar una emergencia nacional y que utilizará al ejército para deportar a los indocumentados resuena en los oídos de quienes pueden verse afectados.

 

Fuente: Migrantes indocumentados

 

Nota.- Este artículo se publicó originalmente en BBC News Mundo el 3 de diciembre de 2024 pero por los datos y circunstancias actuales veo oportuno ponerlo este día.