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viernes, 25 de septiembre de 2026

8 de los edificios más coloridos del mundo

 
Centro  Pompidou, Malagá

 

Por Clare Dowdy
BBC Culture*
 
 

Desde hace mucho tiempo, los arquitectos con más imaginación usan el color para realzar sus obras.

Llevamos cientos de miles de años utilizando el color para transmitir alegría.

Los primeros neandertales decoraban las paredes de las cuevas con pigmentos extraídos de la tierra.

A estos inicios les siguieron los templos policromados del antiguo Egipto y Grecia, así como las estructuras de mármol multicolor de la antigua Roma.

A lo largo de todas estas épocas, el color estuvo siempre presente, allá donde se mirara.
 
Desempeñó un papel protagonista en las vidrieras de las iglesias medievales y en los techos y paredes decorados con frescos durante el Renacimiento italiano.

Asimismo, es un elemento esencial en las superficies brillantes y luminosas de finales del siglo XX y del siglo XXI, como la entrada cúbica del Centro Pompidou de Málaga, obra de Daniel Buren (que aparece en la imagen superior): una auténtica sinfonía de color y luz.

El color es "el ingrediente crucial que eleva un edificio a cotas de resonancia y deleite inalcanzables por otros medios", según afirman el diseñador Adam Nathaniel Furman y la autora Kate Mazade en su obra Chromatic Architecture – the Craft of Colour in Design.
 
A continuación, presentamos ocho estructuras coloridas recogidas en su nuevo libro.

Estos edificios vibrantes invitan a los arquitectos a emplear el color con mayor audacia y nos animan a abrir los ojos a las posibilidades que este ofrece.
 
 
1. Templo de Sri Ranganatha Swamy, Tamil Nadu, India
 
Los templos de Tamil Nadu tienen unas estatuas coloridas.
 
 
El estado sureño de Tamil Nadu, en India, es conocido por su antigua tradición en el uso del color.

La construcción de este templo comenzó en el siglo I d.C. y continuó a lo largo de varias dinastías hasta finales del siglo XX.

El resultado es uno de los complejos religiosos más grandes del mundo, con una extensión superior a las 60 hectáreas.

Está custodiado por 21 puertas de acceso o gopurams, cuyos elementos tridimensionales están decorados con pigmentos vivos.

"Este lugar rebosa una hiperabundancia de vida espiritual que se manifiesta de forma visceral mediante el hermoso uso de pigmentos; estos logran transportar al visitante y al fiel fuera de lo cotidiano para adentrarlos en el reino de la contemplación y el asombro", comenta Furman a la BBC.
 


2. Palau de la Música Catalana, Barcelona, España

La estética del Palau encarna a Cataluña

La estética de esta sala de conciertos de 1908 llegó a encarnar a Cataluña, una región española de marcada identidad cultural, próspera y en plena industrialización.

Diseñada por Lluís Domènech i Montaner, su arquitectura fusiona influencias del art nouveau, el románico y el neogótico con motivos de inspiración mudéjar y tradiciones valencianas.

Para Furman, cada detalle del Palau rebosa simbolismo y encajaría a la perfección en un bosque de cuento de hadas.

"Cada piedra, balaustre, dovela, columna y capitel, así como cada aplique y tirador, están impregnados de color y formas decorativas que parecen infundirles vida por arte de magia", expone.
 
 
 
3. Guardian Building, Detroit, Michigan, EE.UU.

El Guardian Building es uno de los rascacielos más icónicos del art déco en EE.UU.


Los habitantes de la zona conocen este edificio de oficinas de 1929, obra de Wirt C. Rowland, como la "Catedral de las Finanzas".

Es también uno de los rascacielos de estilo art déco más importantes del mundo.

"Rowland utilizó el color aquí para mostrar la gran variedad de la artesanía de la región de los Grandes Lagos de EE.UU. a principios del siglo XX", comenta Mazade a la BBC.

El exterior está revestido con cerca de dos millones de ladrillos y baldosas de terracota de tonalidad anaranjada.

Por su parte, el vestíbulo principal cuenta con un techo abovedado de tres alturas, cubierto en su interior por una especie de "colcha" de azulejos en colores primarios.

"El edificio fue una audaz declaración del éxito comercial de Detroit en aquella época y hoy sirve como un recordatorio vibrante de ello", añade.
 
 
 
4. Grandes almacenes De Bijenkorf, Eindhoven, Países Bajos

 
Los campos holandeses fueron la inspiración para la fachada del edificio. 
 
 
Se dice que el arquitecto, diseñador y artista italiano Gio Ponti se inspiró en la exuberante y variada cuadrícula de los campos holandeses —vista desde la ventanilla de un avión— para este diseño de 1969.

Lograr que este edificio de gran tamaño y sin ventanas resultara atractivo habría supuesto un desafío para muchos arquitectos, pero no para Ponti, quien contribuyó al modernismo tanto como Le Corbusier y Mies van der Rohe.

Lo transformó en "un vasto y resplandeciente campo de maravillas esmeralda", dice Furman. Y, al hacerlo, "convirtió la típica y pesadillesca fachada de hormigón liso de la época en una auténtica obra maestra del arte moderno para la ciudad".
 
 
 
5. Reversible Destiny Lofts, Tokio, Japón
 
El concepto del edificio era el de lograr "desbalancear" a sus habitantes para que sean menos sedentarios.
 
Este proyecto de viviendas de alquiler de 2005 se concibió en memoria de Helen Keller, escritora y defensora de los derechos de las personas con discapacidad en Estados Unidos.

El libro describe los nueve lofts, obra de Shusaku Arakawa y Madeline Gins, como un bricollage futurista compuesto por cilindros, prismas rectangulares, esferas y elementos arquitectónicos modernos de colores vivos.

Todos estos componentes se integran para crear un entorno residencial alternativo y envolvente, en el que cada superficie y elemento del mobiliario vibra con una intensa policromía.

El artista Arakawa y la poeta Gins buscaban que la elección de los colores desestabilizara a los residentes.

"Creían que, si el entorno lograba sacar a las personas de su estilo de vida sedentario y doméstico para revitalizarlas, estas podrían vivir más tiempo", explica Mazade. 

Combinaron suelos ondulantes con habitaciones esféricas y las decoraron con una paleta cromática que supone una radical saturación sensorial, todo ello en beneficio —en teoría— de sus ocupantes, añade.
 
 
 
6. Planta de incineración de residuos de Maishima, Osaka, Japón
 
 
El artista visual y arquitecto austriaco Friedensreich Hundertwasser falleció en 2000, un año antes de que se terminara de construir su edificio.

Según explica el libro, era conocido por rechazar la uniformidad plana del modernismo y por defender la arquitectura como un organismo en evolución, en lugar de como una máquina destinada a cumplir funciones estrictamente definidas.

Para Hundertwasser, este principio se aplicaba tanto a los edificios industriales como a las viviendas.

La planta de Maishima recuerda a un castillo extravagante al estilo del Dr. Seuss, y a menudo se la confunde con un parque de atracciones cercano.

Unas franjas amarillas de aspecto "dibujado a mano" parecen gotear por los elementos más bajos del edificio, mientras que su torre cilíndrica alargada luce franjas similares en color rojo.

Todas las estructuras del complejo, incluido el elemento en voladizo, se alzan sobre pilares bajos y redondeados decorados con bloques de color.

Cada parte de esta estructura es un acto de rebeldía, afirma Mazade.

"Una planta de tratamiento de residuos con una chimenea de color turquesa, paredes con motivos de tablero de ajedrez y franjas de color girasol y escarlata: ¿qué hay más rebelde que eso?".
 
 
 
7. Biblioteca Central de Leganés, Leganés, España
 
El concepto de la biblioteca es el de reflejar lo que tiene por dentro.
 
Construida en 2019, esta biblioteca pública y archivo municipal, obra de BN Asociados Arquitectos, constituye una metáfora visual de su contenido.

La fachada abombada, revestida de piezas cerámicas de gran formato en tonos pastel, se adhiere a los laterales redondeados del edificio, sugiriendo a los vecinos la cantidad y variedad de libros que albergan sus estanterías.

Este diseño crea, además, un icono urbano en un nuevo barrio de Madrid que carecía de referentes culturales.

"A medida que la luz del sol se desplaza sobre la cerámica ondulada, los suaves tonos pastel y la textura mate generan un efecto que recuerda al papel", señala Mazade.
 
 
 
8. Croydon Colonnade, Londres, Reino Unido
 
La estructura se inauguró en 2003, en una zona de Londres con poco interés arquitectónico.
 
Este espacio peatonal de 50 metros, situado en la localidad de Croydon —un lugar con escaso atractivo arquitectónico—, está compuesto por 16 columnas gigantes y dos grandes muros.

La estructura, creada en 2003 por Adam Nathaniel Furman, está revestida con miles de azulejos de porcelana tridimensionales hechos a mano.

Cada uno de ellos cuenta con un esmalte translúcido, rico y denso; la base presenta un intenso azul submarino que se difumina hasta convertirse en un blanco cremoso en la parte superior.

El proyecto busca llevar a la estación de tren de East Croydon elementos cromáticos destacados procedentes de diversas épocas y lugares.

"El color envuelve al transeúnte en un entorno rico y sensorial. Evoca milenios de tradición en cerámica arquitectónica azul y blanca utilizada en edificios monumentales de todo el mundo: desde el antiguo Egipto hasta Portugal, Turquía, el Irán safávida, Babilonia y muchos otros lugares", afirma su diseñador, Furman.

El libro Chromatic Architecture – the Craft of Colour in Design, de Adam Nathaniel Furman y Kate Mazade, se publicó el 1 de septiembre de 2026.
 
 
 
 
 
 


domingo, 17 de mayo de 2026

Por qué la Torre de Pisa y otras edificaciones se inclinan pero no se caen

 

 

Por Daisy Stephens
Servicio Global de la BBC 

 

La Torre Inclinada de Pisa es uno de los monumentos más emblemáticos de Italia.

No es la única estructura que se inclina hacia un lado: desde las Casas Bailarinas de los Países Bajos hasta la Pagoda de la Colina del Tigre en China, hay monumentos torcidos por todo el mundo.

Pero ¿por qué se inclinan? ¿Y por qué eso no significa necesariamente que vayan a caerse?

 

¿Por qué se inclinan algunos edificios?

Hay varias razones que explican por qué las estructuras se inclinan hacia un lado, según Mandy Korff, profesora asociada de prácticas geotécnicas en la Universidad Técnica de Delft en los Países Bajos.

En algunos casos, como el de las emblemáticas Casas Bailarinas de los Países Bajos, se debe al tipo de cimientos que se emplean para su construcción.

"En el centro de Ámsterdam, la mayoría de las casas están construidas con pilotes de madera", dice Korff.

Las Casas Bailarinas de Ámsterdam están construidas sobre pilotes de madera, lo que les confiere una apariencia torcida.

 

Explica que los pilotes se instalan por pares bajo las paredes y las fachadas de los edificios.

Se adentran 12 metros en el suelo, que está compuesto de arcilla blanda, turba o arena.

"Si son así y los pilotes se mantienen en buen estado, entonces no le pasa nada a las casas", afirma.

Pero añade que, si empiezan a degradarse o a pudrirse, pueden aparecer grietas, y el deterioro desigual o la distribución desequilibrada del peso pueden hacer que los edificios se inclinen con el tiempo.

 

El caso de Pisa

Las condiciones del suelo también pueden hacer que los edificios se inclinen hacia un lado, como ocurre con la emblemática Torre de Pisa.

Nunziante Squeglia, profesor de mecánica de suelos y cimentaciones en la Universidad de Pisa, forma parte de un equipo que supervisa la inclinación de la torre.

"La torre comenzó a inclinarse desde el inicio de su construcción debido a que el suelo es extremadamente blando. [Se hundió] entre 3 y 4 metros", le dijo Sgueglia al programa de radio de la BBC Witness History.

Los edificios también pueden inclinarse debido a cambios provocados por el hombre en el suelo. Por ejemplo, la torre de la Oude Kerk, o Iglesia Vieja, en Delft.

"Es mucho menos conocida, [pero] se inclina más o menos de la misma manera que la Torre de Pisa", señaló Korff.

La torre de la Oude Kerk en Delft se inclina hacia un lado, en parte debido a la presencia de un canal.
 

"Se inclina hacia el canal porque el suelo de un lado fue excavado para construirlo y ahí es más blando. Así que hay menos presión para mantenerla erguida y, cuando la construyeron, empezó a inclinarse".

Los cambios en las aguas subterráneas también pueden hacer que un edificio se incline. Korff advirtió que a veces los edificios se inclinan por diseño.

"Muchas casas en Ámsterdam se construyen inclinadas hacia delante porque así es como se construían las casas de comerciantes en el pasado", explicó.

"A menudo se construían a lo largo de los canales para el almacenamiento. Se construían para que se inclinaran hacia delante para facilitar el transporte al interior de la casa", precisó.

"Si se inclinan hacia delante, no significa que haya un problema. Pero cuando se inclinan hacia un lado, sabes con certeza que esa no era la intención".

 

Corregir la inclinación

¿Por qué no nos preocupan más estas estructuras inclinadas?

Según Korff, un edificio inclinado no significa necesariamente que no sea sólido desde el punto de vista estructural.

"Tiene que inclinarse bastante para ser estructuralmente inestable", afirma.

Pero a veces hay que corregir las inclinaciones, como fue el caso de la Torre Inclinada de Pisa.

Aunque la torre comenzó a inclinarse muy pronto, las mediciones mostraron que la situación empeoró en el siglo XX, con un aumento constante de la inclinación.

La Torre Inclinada de Pisa comenzó a inclinarse cada vez más, hasta que tuvo que ser enderezada para garantizar su seguridad.
 
 
"La situación era muy preocupante", recuerda Squeglia.

Y entonces, en 1989, se derrumbó la Torre Cívica de la ciudad italiana de Pavía.

Según Squeglia, ese fue el "desencadenante" y la Torre de Pisa se cerró un año después.

Hubo muchas ideas sobre cómo enderezar ligeramente la Torre Inclinada de Pisa para que volviera a ser segura.

"La técnica elegida fue la extracción de tierra", explica Squeglia. "Sin tocar la torre, se extrajeron 37 metros cúbicos de tierra del lado norte de los cimientos".

Y la torre volvió a abrir 11 años después.

 

Un caso "especial"

Pero este método para enderezar un edificio no es habitual, según Korff. "Eso es muy especial para Pisa; no se haría así en condiciones normales".

Si un edificio inclinado tiene pilotes de madera, como las casas de Ámsterdam, sustituir los cimientos puede evitar que la inclinación empeore, pero es "invasivo" e implica retirar la planta baja.

También es posible corregir una inclinación levantando la casa con gatos hidráulicos, del mismo modo que se haría con un auto, señala Korff, pero a veces eso puede causar más daño que bien.

Las obras de estabilización de la Torre de Pisa tomaron 11 años y finalizaron en 2001.
 
 
"Si está muy inclinada, también es peligroso enderezarla porque la casa se ha adaptado en cierto modo a la inclinación", dice. "Hay que tener mucho cuidado, al menos para no empeorar las cosas".

Aunque algunos edificios pueden estabilizarse, también hay inconvenientes.

"Se pueden hacer todo tipo de cosas con los edificios, todo es posible", apunta Korff. "Pero cuesta bastante dinero y es complicado".

 

El impacto del cambio climático

 
Miles de casas en los Países Bajos corren el riesgo de sufrir daños porque sus cimientos de madera quedan expuestos cuando bajan las aguas subterráneas.
 
 
La investigación de Korff revela que sólo en los Países Bajos hay alrededor de 75.000 casas construidas sobre pilotes de madera que corren riesgo de sufrir daños y casi el triple están en peligro debido a cimientos poco profundos.

Y estos problemas podrían empeorar.

"Con el cambio climático y las transformaciones en las aguas subterráneas, a veces observamos cambios más rápidos", afirma Korff.

Si el nivel freático desciende, los pilotes de madera quedan expuestos al aire, lo que puede acelerar los daños.

Los cambios en las aguas subterráneas también pueden afectar a las capas del suelo, lo que tiene un efecto dominó en las casas con diferentes tipos de cimientos.

Sin embargo, añadió que se trata de un proceso lento.

En cuanto a la Torre Inclinada de Pisa, su inclinación se redujo en más de 40 centímetros tras 11 años de obras, que finalizaron en 2001.

Los ingenieros creen que su futuro está asegurado al menos durante los próximos 200 años.

 

 Fuente: Torre de Pisa