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viernes, 12 de junio de 2026

"El fútbol ha pasado de ser una fiesta popular a convertirse en un producto prémium con EE.UU. encima del negocio"

"Maradona decía que 'la pelota no se mancha'. Pero ahora la pelota se enchufa", reflexiona Juan Pablo Meneses.

 

Por Gerardo Lissardy
BBC News Mundo

 

Juan Pablo Meneses tiene un aviso para darte: lo que has comenzado a ver en estos días está lejos de ser un Mundial de fútbol tal como lo concebimos.

A juicio de este escritor y periodista chileno de 57 años, ahora miramos otro deporte, uno que él ha bautizado como "postfútbol", el título de su último libro publicado en marzo.

El cambio va mucho más allá de lo que ocurre dentro de los campos de juego, argumenta, y lo compara con el negocio del porno y del narco.

"Cuando planteo que el fútbol está muerto", dice Meneses en una entrevista con BBC Mundo, "pensaba que alguien me iba a refutar eso. Pero de repente he notado que no, que la gente efectivamente siente ese malestar".

Lo que sigue es un resumen de la charla telefónica con el autor de otros libros como "Niños futbolistas" y "Una granada para River Plate", que también es profesor de periodismo en la Universidad de Chile.

 

Has planteado que lo que vemos como fútbol en realidad es otra cosa: el postfútbol. ¿Qué representa este Mundial en ese cambio?

Para mí el Mundial 2026 es la primera gran fiesta del postfútbol, porque se instala definitivamente este nuevo deporte.

El fútbol pertenece a un mundo que ya dejamos atrás y el actual funciona con unos códigos, reglas y estructura que mantiene el nombre del deporte anterior, pero es cada vez más diferente.

Entonces, si no entendemos el postfútbol y que estamos frente a una nueva era del deporte, va a ser difícil que entendamos este Mundial.

¿Puedes dar ejemplos?

Cuando me preguntan cuándo aparece el postfútbol, digo que es cuando el fútbol de alguna manera deja de ser una experiencia colectiva.

Hoy en día, la gente y los chicos sobre todo ya no seguimos equipos; seguimos jugadores o torneos. Ahora podemos comprar activos financieros de los mismos jugadores. Entonces, los jugadores están pensando en sus carreras, no tanto en el equipo.

El fútbol era un deporte colectivo, el postfútbol es un deporte individual.

Por ejemplo, los precios de las entradas del Mundial son una locura: son para ir solo. Nadie puede ir con dos hijos, porque tiene que hipotecar la casa.

Entonces de alguna manera dejamos de tener una experiencia colectiva, sobre todo en América Latina, que siento que es donde pega más fuerte este cambio.

¿Por qué?

Porque en América Latina había dos orgullos muy fuertes sobre el fútbol: que era una gran fiesta popular y que EE.UU. no entraba en esa fiesta por distintas razones, incluso técnicas. Los partidos eran muy largos, entonces a la publicidad no le interesaba.

Y esos dos orgullos latinoamericanos en este Mundial se terminan casi definitivamente.

Increíblemente, frente a nuestros ojos el fútbol ha pasado de ser una fiesta popular a convertirse en un producto prémium, y EE.UU. está muy encima del negocio, de la FIFA y de este nuevo deporte.

Hubo problemas con los visados para asistir a los partidos, no solo para los hinchas de una cuarta parte de los países que participan del Mundial, sino incluso para el árbitro somalí Omar Artan, a quien EE.UU. le denegó la entrada por motivos poco claros, pese a que sería uno de los referís del torneo y fue nombrado el mejor árbitro del año pasado en África. ¿Esto es consecuencia de esa transformación que observas?

Este es un Mundial con derecho de admisión. Por sobre la FIFA, por sobre conseguir el cupo como equipo o árbitro, se instala una figura del portero de discoteca que dice: "Tú entras, tú no entras". Tiene mucho que ver con esta fiesta más prémium, más privada en la que se ha convertido el fútbol.

 
Al somalí Omar Artan le fue impedido el ingreso a EE.UU. para ser uno de los árbitros de la FIFA en el Mundial 2026.

 

Entonces, las visas terminan siendo otro tema del que hablamos porque pasa algo. Vamos a seguir hablando sobre todo de las cosas que están fuera de la cancha. De la cancha ya no se habla tanto, porque hay millones de partidos todo el tiempo. Y eso también se verá en este Mundial.

¿Cómo vamos a hablar de algún partido si hay seis en un día, porque se ha hecho un tema de inundar la zona? Lo que importa es lo que gira en torno al fútbol, ya sean las apuestas, el consumo de historias, el engagement de las redes sociales.

Y no lo digo de una manera nostálgica, sino que lo veo como un nuevo deporte que además atrae mucho a las nuevas generaciones: les parece con un vértigo y una adrenalina muy fuerte.

El otro día conocí la historia de una persona, y después he visto que no es la única, que ve los partidos con cinco pantallas y solo.

¿Cómo?

En una pantalla está el partido, en otra están las reacciones, en otra la apuesta que se hizo, en otra las variaciones bursátiles, porque ahora se pueden comprar derechos de jugadores o capital financiero a partir de cada jugador. Y la quinta pantalla, que es la más loca de todas, es la de ellos mismos, por si tienen una reacción muy disparatada que se pueda transformar en viral.

Un capítulo aparte son los problemas que ha tenido la selección de Irán para participar del Mundial, por ser un país en guerra con EE.UU., que a último momento le concedió visas a sus futbolistas. ¿Recuerdas algo similar que haya ocurrido en un Mundial?

No de esa magnitud. Porque antes se tomaban decisiones con anticipación, justas o injustas. Pero lo de ahora es diferente. Todo lo que genere contenido y nos mantenga en tensión es como que sirve. Y de alguna manera esto que ha pasado con la selección de Irán, que es un despropósito total, genera contenido. No importa qué pasa con los jugadores o con el partido.

¿Crees que se instala un tipo de segregación en los mundiales, como denuncian algunos? ¿O esto es algo excepcional de este Mundial, que escapa a la FIFA?

Escapa a la FIFA todo prácticamente. Siempre existió un negocio y siempre se escribió de esto. Pero en la época del fútbol, la FIFA manejaba el negocio. En la época del postfútbol, el negocio maneja a la FIFA. Entonces vemos que la FIFA acepta y acepta.

En este Mundial se incorporan las "pausas de hidratación" cada 22 minutos en todos los partidos, que por lo tanto estarán divididos en cuatro cuartos como en el baloncesto, en vez de dos mitades como se hacía desde 1897. ¿Cómo ves esto?

Es parte del fin del fútbol. Otra cosa por la que estábamos orgullosos eran nuestros 45 minutos por lado. Eso se termina. Se está cambiando para siempre el relato del fútbol. Se va a pasar publicidad. Y, si es que no se pasa, se corta el partido.

El Mundial se está jugando en el país del show de mediotiempo y el fútbol termina siendo absorbido por eso. Va a haber un show de mediotiempo, pausas de hidratación... Se cambia el partido tal como lo conocimos. Y los técnicos van a tener que pensar otra lógica, como si fuera otro deporte.

Incluso hay cambios en la pelota. Maradona decía que "la pelota no se mancha". Pero ahora la pelota se enchufa. Lo probaron en el Mundial de Qatar, que fue el gran ensayo general del postfútbol. La pelota tiene adentro un cerebro, un detector que conecta con distintas antenas alrededor del estadio, y mide cuántos golpes hay: entre dos mil y tres mil golpes por partido.

Y el hincha, ahora convertido en usuario, va a recibir todos esos datos en directo. Es una nueva forma de apostar. ¿Cuántos golpes hubo en la final del Mundial?

La FIFA dice que las pausas de hidratación buscan el bienestar de los jugadores, aunque no se harán en función de la temperatura que haya en los estadios. Parece que tú estás más de acuerdo con el seleccionador de Francia, Didier Deschamps, que advirtió que pueden cortar un buen momento de un equipo en el partido...

Con la salvedad, que no es menor, que se transmiten las instrucciones (de los técnicos a los futbolistas durante las pausas). El nuevo deporte es muy NBA o fútbol americano, deportes muy reality show, que es lo que yo considero el postfútbol.

Aparecen futbolistas o figuras porque son mediáticos. Duran una temporada y resultaron un muy buen negocio. Eso está pasando ahora también con el fútbol. El neozelandés Tim Payne es la primera gran figura del postfútbol en este Mundial y ya le están ofreciendo contratos a un jugador bastante discreto, cuyo mérito es que se convirtió en viral.

Hay otros cambios de reglas en este Mundial que recuerdan al baloncesto. Por ejemplo, se van a introducir los cinco segundos para saques de banda o tiros de esquina. También va a haber 10 segundos de plazo para sustituir a jugadores... ¿Esto permitirá optimizar el ritmo del juego como se argumenta?

En algún momento puede que haya un hartazgo sobre este tipo de medidas. O por lo menos eso me gustaría que ocurriera en Sudamérica. Que dijéramos: "Váyanse al carajo con todas estas cosas, nosotros queremos jugar fútbol".

También tiene muchas cosas de la Fórmula 1, que se ha transformado en otro espectáculo de adrenalina, tiempo, datos.

Nadie está hablando de quién va a ser el próximo gran 10 del Mundial, porque no va a haber un 10. Porque todos los equipos juegan muy parecido, está todo trabajado en función de datos. Los técnicos están haciendo los equipos con inteligencia artificial y están manejando mucho las métricas y los datos.

¿Eres de los que se preocupa también por el efecto que pueden tener en el Mundial las apuestas deportivas y los mercados de predicción, esas plataformas donde la gente juega dinero tratando de anticipar algo que pueda ocurrir, aunque en EE.UU. generalmente no estén considerados apuestas ni prohibidos como en otros países?

El tema de la prohibición es muy complicado porque muchos hinchas, que en este nuevo deporte son usuarios, miran los partidos con su capital en juego porque apuestan o quieren invertir en algún jugador.

El fútbol no inventó las apuestas. No le podemos pedir a la FIFA que nos dé una solución a la ludopatía juvenil que hay en Latinoamérica.

Pero, por otro lado, se organizan y se generan elementos donde cada vez haya más espacio para apostar o más aspectos en los cuales apostar.

 
Los mercados de apuestas son parte del "nuevo deporte" que vemos en este Mundial, señala Meneses. 

 

Entonces hoy, sobre todo para los más jóvenes, la apuesta no tiene una carga tan fuerte como para las generaciones mayores. Están acostumbrados a apostar, es muy fácil hacerlo desde el teléfono. ¿Y después?

Alguien que apuesta a su equipo que gana, y que por eso además gana dinero, tiene prácticamente un camino sin retorno. Es uno de los grandes temas en los que cambió este deporte.

Recordabas que Maradona decía que "la pelota no se mancha". ¿Crees que esto aún está vigente o que los mercados de apuestas amenazan la propia integridad deportiva, lo que ocurre dentro de la cancha?

Todo es parte de este nuevo deporte, porque hoy para hacer una apuesta no necesitas hablar con todo el equipo. Puedes hablar con un jugador y decirle que en tal momento le saquen una amarilla, o tire un tiro de esquina, porque la apuesta ya es de todo.

Y cuando a un jugador le saquen una amarilla o una roja, muchos van a pensar: "¿No será por las apuestas?". Porque queda todo el espacio de sospecha.

Estamos todos pendientes de este Mundial porque es un Mundial que está bajo sospecha, por muchos aspectos: las apuestas, la seguridad, los visados, los precios de las entradas, qué va a pasar con los hinchas, qué va a pasar si aparece ICE en EE.UU., qué va a pasar en México... Ver el partido es ver algo sospechoso.

Has comparado la transformación del fútbol con la industria del porno. ¿En qué se parecen?

Básicamente en que el porno es una industria que convirtió al espectador en usuario, algo que después hizo el fútbol. El pay per view del porno lo copió el fútbol. Que hoy el hincha vea el partido solo, en su casa, con muchas pantallas, también es una cosa que viene del porno.

Esto fue trabajado en la neurociencia: lo que busca una cabeza que está mirando porno es dopamina, vértigo y novedad. Son los mismos elementos que están llevando al fútbol.

También en la forma en que se consume: nadie ve una película porno desde que se inicia hasta el final. Al fútbol lo estamos consumiendo igual: en reels, en TikTok, en highlights (mejores momentos). No toda la gente va a ver todo el partido.

¿Y por qué lo comparas también al narco?

Con respecto al narco es un cambio estructural, sobre todo en Latinoamérica, en el sentido de que los intermediarios terminaron siendo los grandes capos.

En el fútbol pasa igual: los intermediarios, que eran los representantes, terminaron siendo los grandes dueños del fútbol. Se apoderaron de la industria unos tipos que estaban en la mitad de la cadena y que hoy son dueños de equipos, dueños de todo.

Y, al igual que en el narco, antes estaban los capos más famosos pero hoy cada vez está más diluido quiénes son los dueños de los equipos, dónde hay representantes metidos en equipos. No lo sabemos.

Además, el narco ha sabido penetrar muy fuerte en el fútbol en Latinoamérica.

Cuando lancé "Niños futbolistas" decía que todavía en Latinoamérica hay muchísimos lugares donde los niños tienen que decidir si se van al narco o se van al fútbol. Porque los héroes de sus barrios pobres que ellos ven triunfar son un narco o un futbolista. Y parecería que no hay otro camino.

Algo a favor de los mundiales es que los países no pueden comprar o vender futbolistas como ocurre a nivel de clubes. ¿Eso no vuelve más justa la competencia?

De alguna manera, que no haya una pasarela de negocio lo hace más singular. Es uno de los aspectos en que creo que se mantiene el espíritu del viejo fútbol: que en general sean jugadores nacidos en el país, el orgullo patrio.

 
Algo donde se "mantiene el espíritu del viejo fútbol" es que para los mundiales esté prohibido comprar o vender futbolistas, dice Meneses. 
 
 
Otra excepción que me ha llamado la atención: los álbumes de figuritas. De repente uno ve niños chicos coleccionando con un tipo de 50 años, que está queriendo recordar cómo era el fútbol antes.

Aunque la gente sea consciente de que el fútbol es cada vez más un gran negocio global, tal vez la pelota vuelva a hacer su magia y nos olvidemos de todo eso por un rato. ¿Hay algún partido en particular que te entusiasme en este Mundial?

De la primera ronda quiero ver Uruguay-España en Guadalajara, me parece que es un partidazo. Pero de ese tipo de partidos no va a haber tanto, va a haber más de los dispares.

Ya no se puede circunscribir todo a la pelota. No quiero sonar pesimista, sino tratar de transmitir que estamos frente a un nuevo escenario donde no podemos esperar cosas que no van a ocurrir.

Espero que haya muy buenos partidos. Tengo algunas selecciones que me gustaría que ganaran y voy a ver el Mundial de todas maneras, pero sabiendo un poco que lo que estoy viendo, lo que me va a generar adrenalina, son muchas cosas que están fuera de partido.

Hay una frase que algunos atribuyen a Jorge Valdano y otros a Arrigo Sacchi: "El fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes". ¿Seguirá siendo así con el postfútbol?

Hay algo muy importante que decir a partir de lo que dices: siento que parte de mi linaje es el fútbol. Soy un tipo completamente atravesado por el fútbol. Soy de esos latinoamericanos que no se acuerdan de la primera vez que fue a la cancha, porque seguramente lo llevaron cuando era muy chico.

Estoy relacionado con el fútbol desde que nací. Haciendo este libro descubrí que mi padre era futbolista. No era profesional, pero todos los domingos se levantaba, se ponía medias y la camiseta, e iba a jugar con 10 tipos más contra otro equipo. Y ahí había fútbol.

Todo esto que hablo no es de alguien que no entienda lo que es el fútbol o no lo quiera; todo lo contrario. Y en ese sentido me parece que es muy importante el papel que cumple hoy este nuevo fútbol para explicarnos un poco lo que estamos viviendo en nuestros días.

En esta conversación empezamos a hablar de fútbol, pero lo que hemos hablado todo el rato ha sido del siglo XXI. De las apuestas, de las visas, del exceso de televisación, de todas nuestras vidas digitales, porque el fútbol también es eso. Nos permite ver eso. Nos atraviesa la vida, pero de alguna manera no somos los mismos y el fútbol tampoco.

¿Ves alguna vuelta atrás en todo esto, para que el fútbol sea como antes?

Parece que en un partido de Estudiantes de La Plata, cuando hubo una pausa de hidratación (en un partido por la copa Libertadores), la gente empezó a silbar. Porque lo que pasa además con todos estos elementos es que arruinan la experiencia de ir a la cancha.

Me tocó ir a la final del Mundial Sub-20 acá en Santiago entre Marruecos y Argentina, y en los primeros 15 minutos hubo tres llamados al VAR. Y dentro del estadio la gente no sabía qué hacer, era tiempo muerto.

Ni sabes qué hacer cuando hay un gol, si pararte a gritarlo o esperar a que lo convaliden…

Tampoco. Entonces, en ese sentido digo que, casi como una causa política, sea de repente decir basta de tanta cosa. Pero lo veo difícil.

Piensa que además en este Mundial está la figura de Donald Trump.

Trump no inventó el postfútbol pero parece muy cómodo en este nuevo deporte, con todo esto que está pasando y con esta idea de que por fin, de alguna manera, EE.UU. logró dominar eso que para los latinoamericanos era un orgullo tan grande, un deporte muy popular en el que EE.UU. no entraba.

De hecho, Trump parece llevarse muy bien con Gianni Infantino, el presidente de la FIFA…

Claro, cuando digo que hoy el negocio maneja a la FIFA, una parte muy importante del negocio es EE.UU.

Es cierto que hay muchos jeques, que está Arabia Saudita y que los dueños del PSG y Manchester City son de estados petroleros. Pero funcionan en base a fondos de inversiones, muchos de los cuales son de EE.UU. Entonces, EE.UU. está muy metido en el negocio.

No olvidemos que Infantino le dio el "Premio FIFA de la Paz" a Trump…

Por eso digo que, en el fondo, históricamente los presidentes de la FIFA generaban otras cosas.


Fuente: Fútbol como producto prémium

 


 

Por qué en EE.UU. le dicen al fútbol soccer y cuál es el origen de esa palabra (no, no la crearon los estadounidenses)

 

La alegría de una aficionada en el partido Francia-EE.UU. durante el Mundial Femenino de Fútbol de 2019, en París.

 

Por Margarita Rodríguez
BBC News Mundo

 

Para el profesor Stefan Szymanski todo comenzó hace unos 20 años, cuando empezó a leer y a escuchar a personas decir que al balompié se le debería llamar fútbol y no soccer, que "esa palabra era incorrecta".

Ese debate le pareció "raro" y lo hizo viajar a los años 60 y 70, directo a su infancia, que vivió precisamente en la cuna del fútbol moderno.

"Recuerdo que, cuando era niño en Inglaterra, la palabra 'soccer' era perfectamente aceptable", le cuenta a BBC Mundo, desde Estados Unidos, el profesor emérito de la Universidad de Michigan.

"Le empecé a preguntar a mis amigos: '¿Se acuerdan? Quizás sea un recuerdo falso. ¿Alguna vez fue un problema?'. Me puse a hablar con la gente sobre eso. Y, efectivamente, el consenso fue que en los años 70 no parecía haber ningún problema con esa palabra".

Su interés en el debate sobre fútbol y soccer terminó convirtiéndose en una investigación, un libro y otro viaje, esta vez más de 100 años atrás en el tiempo, en busca del origen de la palabra soccer.

Y llegó a un sitio lejos de Estados Unidos, aunque muy familiar.

 

Al otro lado del Atlántico

Szymanski realizó sus estudios universitarios en Inglaterra, donde también se desempeñó como profesor e investigador en instituciones de educación superior.

En 2009, el economista especializado en deportes publicó, junto a Simon Kuper, "Soccernomics", cuya edición en español es "¡El fútbol es así!".

Tras vivir gran parte de su vida en Londres, se mudó a Estados Unidos.

En 2018, publicó: "It's Football, Not Soccer (And Vice Versa): On the History, Emotion, and Ideology Behind One of the Internet's Most Ferocious Debates" (Es fútbol, no soccer (y viceversa): sobre la historia, emoción e ideología detrás de uno de los debates más feroces en internet).

Ese libro lo escribió con Silke-Maria Weineck, profesora de Literatura Comparativa en la Universidad de Michigan.

 
Ilustración del partido entre Blackburns Rovers y Notts County en Londres que apareció en la publicación The Illustrated London News el 28 de marzo de 1891.
 
 
Szymanski cuenta que, al principio, el fútbol fue un deporte muy posh.

"Quienes fundaron la Football Association en Inglaterra, en 1863, eran graduados de Oxford, que habían ido a las grandes escuelas públicas y eran de las clases ricas y exclusivas del país".

Ese mismo año, esa organización redactó un reglamento para esa disciplina.

"El juego que se disputaba con las reglas de la Football Association pasó a conocerse como association football", escribió John M. Cunningham en el artículo "Why Do Some People Call Football 'Soccer'?" (¿Por qué algunas personas llaman 'soccer' al fútbol?) de la Encyclopaedia Britannica.

Este nombre servía, además, para diferenciar este nuevo deporte de otra disciplina deportiva que también ha llegado hasta nuestros días: el rugby.

"Así, había dos deportes: uno llamado rugby football y el otro llamado football association, si queremos ser muy formales", cuenta Szymanski.

En el rugby football, los jugadores podían correr con el balón, cargado, hacia la portería, en el football association, no estaba permitido.

 
La "er" al final

Aunque con el tiempo el balompié se extendió y se empezó a identificar con la clase trabajadora de Inglaterra, Szymanski nos recuerda que "en sus primeros días era de clase alta y muy popular en Oxford y Cambridge, que eran universidades de lujo".

Entre esos estudiantes adinerados de los años 80 y 90 del siglo XIX había una costumbre que consistía en acortar palabras y añadirles al final "er", creando una especie de jerga.

"Así que en vez de comer el breakfast (desayuno), ellos decían breaker".

Aplicado al rugby, por ejemplo, estos jóvenes "jugarían al rugger", según Szymanski.

¿Y entonces cómo surgió la palabra soccer?

Hay una teoría, señala Szymanski, aunque advierte que "nadie está del todo seguro".

Todo parece indicar que los creativos jóvenes ingleses sacaron "soc" del medio de la palabra association y le añadieron "er" al final, creando el término "soccer".

"Obviamente, nadie lo sabe con certeza, pero de lo que sí están seguros es de que proviene de Oxford, porque existen numerosas fuentes documentales que afirman que, efectivamente, fue una palabra acuñada en la Universidad de Oxford por estudiantes".

 
Al mismo tiempo

Andy Mitchell es historiador e investigador del deporte y ha escrito varios libros, entre ellos "First Elevens" (Los primeros onces) y "1824: the World's First Football Club" (1824: El primer club de fútbol del mundo).

En su blog "Scottish Sport History", escribió el artículo "The mysterious origin of 'soccer'- what happened in 1885?" (El misterioso origen de 'soccer'. ¿Qué pasó en 1885?).

Cuenta que hay "al menos" tres ejemplos del uso de "soccer" o "socker" en revistas escolares de finales de 1885 en distintas partes de Inglaterra (Shropshire, Oxfordshire y Wiltshire).

"Mi intuición es que los términos 'soccer' y 'rugger' ya se usaban verbalmente y habían aparecido impresos a principios de ese año en otra revista -aún no identificada- y estos tres colaboradores lo recogieron", escribió Mitchell.

El experto también encontró ambos términos en un artículo de 1889 sobre "Football at Oxford", de la publicación "Boy's Own Paper", en el que señalaban que "en el argot universitario, al rugby se le llama Rugger, mientras que el término Association tiene como sinónimo Socker".

La variante socker se fue perdiendo y la que quedaría con el tiempo sería soccer.

El historiador cita un párrafo de un artículo, de 1899, del periódico británico Daily Telegraph: "¿Quién habla ahora de Association o Rugby football y quién no agradece las formas abreviadas de 'soccer' o 'rugger'?".

La palabra soccer empezó a viajar a otros continentes al mismo tiempo que ese deporte se exportaba.

James Nalton, periodista especializado en fútbol, cuenta que "referencias a soccer, campos de soccer y canchas de soccer" surgieron tanto en Inglaterra como en Estados Unidos antes de 1900.

Así lo señaló en el artículo "Call it Soccer: A history of football words" ("Llámalo Soccer: una historia de palabras futbolísticas") en el sitio World Football Index.

 
Como "primos"

Szymanski señala que la razón para que surgiera una palabra como soccer era porque había que distinguir esa disciplina de otra variante del fútbol que se estaba jugando.

En Inglaterra, originalmente era entre association football y rugby football. Pero, en otros países también se dio la necesidad de hacer una diferenciación porque tenían otras versiones de fútbol.

 
Ricardo Pepi y Matthew Freese, miembros de la selección de EE.UU., en una conferencia de prensa el 8 de junio, en California.
 
 
En Irlanda, por ejemplo, el fútbol gaélico es muy popular y "el uso de la palabra soccer siempre ha sido muy común".

Soccer también se ha usado en países como Australia (a su selección masculina la llaman los socceroos), Nueva Zelanda, Sudáfrica, Canadá.

De hecho, en ese anfitrión del Mundial 2026, el organismo rector de ese deporte es la Canadian Soccer Association.

En Estados Unidos, el deporte más popular es el American Football, fútbol americano, que se juega en la National Football League (NFL). Pero en ese país simplemente lo llaman fútbol, dice el investigador.

"Es que todo está relacionado, es decir, la versión estadounidense del fútbol evolucionó del rugby, pero tiene elementos del soccer también".

"Son como primos cercanos y, por eso, es que la versión estadounidense del fútbol se volvió tan popular casi al mismo tiempo que la palabra soccer fue acuñada, en las décadas de 1880, 1890".

 
Organizados desde 1913

El conocimiento de Szymanski sobre las palabras soccer y fútbol va más allá de las fuentes históricas, sus vivencias también lo complementan.

"Yo enseño en la Universidad de Michigan y, con frecuencia, doy clases en las que hablo de soccer y fútbol y algo que los estadounidenses suelen hacer cuando en una conversación usan la palabra soccer es que te dicen: 'Lo siento mucho, quise decir football' porque creen que los británicos son muy sensibles con respecto a esa palabra y, sí, tienen razón, algunos lo son", cuenta.

"Me parece una delicadeza que se disculpen tanto y lo que les suelo decir es: 'Es una palabra inglesa, siéntete libre de usarla, no hay ningún problema".

 En 2013, la Federación de Soccer de EE.UU. celebró sus 100 años con un amistoso entre su escuadra y Alemania, en el estadio RFK de Washington.
 
 
Estados Unidos ha acogido cuatro mundiales de fútbol: dos femeninos (1999 y 2003) y dos masculinos, el de 1994, y el que acaba de comenzar y que ha organizado junto a México y Canadá.

Su selección femenina ha ganado cuatro copas del mundo.

Aunque el balompié se ha vuelto muy popular en ese país, "los estadounidenses le seguirán llamando soccer", señala el profesor.

"Y eso es lo que exactamente deben hacer porque (de abandonar la palabra soccer) sería muy confuso para ellos. Si alguien dice, por ejemplo, '¿vas al partido de fútbol?'. La otra persona le responderá: '¿de qué fútbol estás hablando?'. Sería absurdo".

En su página web, la Federación de Soccer de Estados Unidos señala que a lo largo de su historia se le ha conocido por tres nombres:

  • De 1913 a 1944: U.S. Football Association
  • De 1945 a 1973: U.S. Soccer Football Association
  • Y desde 1974 hasta la actualidad: U.S. Soccer Federation

 

Exilio

En su libro, Szymanski y Weineck indican que la palabra soccer circuló ampliamente en Reino Unido "durante la mayor parte del siglo XX".

Análisis estadísticos les permitieron concluir que, aunque los periódicos y publicaciones británicas preferían usar el término football, también utilizaron la palabra soccer hasta bien entrada la década de 1980.

Sin embargo, con el tiempo, football se volvería el termino dominante en el país.

En la entrevista con BBC Mundo, Szymanski dice que al conversar con lingüistas pareciera que la palabra soccer sufrió una especie de exilio de su propia tierra.

Ya en su artículo de 2017, James Nalton apuntaba a que el término soccer se había vuelto una especie de palabra tabú entre algunas personas en Reino Unido.

"La falsa percepción de que es un término estadounidense podría ser una de las razones de esto".

Y pareciera que no son los únicos con esa percepción.

 
 
 
 
Nota
 
Posh: Término de origen británico utilizado para describir a personas o cosas elegantes, refinadas o pertenecientes a la clase alta.
 
 
 
 


viernes, 6 de junio de 2025

¿Cuál es el mínimo de ejercicio que podemos hacer para mejorar nuestra salud?

 

 

Por James Gallagher
Presentador de BBC Radio 4

 

¿Cuánto ejercicio puedo lograr hacer realmente?

Esa fue la pregunta que se hizo el periodista James Gallagher, presentador del programa Inside Health (Salud Interior) de BBC Radio 4. Para responderla se sometió a una serie de pruebas científicas y habló con varios expertos.

El resultado de su experimento resultó esperanzador, sobre todo para quienes, como él, no tienen mucho tiempo y quizás muchas ganas de hacer ejercicio de manera formal cada semana.

Lo que sigue es su testimonio en primera persona.

En un universo paralelo: prácticamente vivo en la piscina, voy en bicicleta a todas partes y participo en carreras de 10 km solo por diversión.

Pero en el mundo real: trabajo, tengo familia y soy cuidador, así que mi visita semanal a la piscina se siente como todo un logro.

Aunque es recomendable hacer casi dos horas y media (150 minutos) de ejercicio con intensidad moderada cada semana, alrededor de una cuarta parte de la población ni siquiera se ejercita durante media hora.

Entonces, ¿hay algo más fácil a lo que podamos aspirar? ¿Cuál es la menor cantidad de ejercicio que podría mejorar nuestra salud?

Si hay alguien que desea que los consejos sobre ejercicio sean menos intimidantes, esa es la doctora Zoe Saynor, profesora asistente de fisiología clínica del ejercicio en la Universidad de Portsmouth, quien además es jugadora de rugby de élite retirada.

Ella me va a ayudar a buscar una respuesta. Para lograrlo acepté usar un rastreador de actividad durante una semana.

La doctora Zoe Saynor me invitó a su laboratorio en la Universidad de Portsmouth.

Los resultados fueron aterradores. Logré solo un minuto de ejercicio vigoroso (equivalente a correr) todos los días y 16 minutos de ejercicio moderado (algo así como una caminata rápida)

"Esa es una imagen que vemos una y otra vez en muchas personas que viven en la sociedad moderna", dice Saynor.

Así que cualquiera que sea el estado en el que se encuentre mi cuerpo, va a depender en buena parte de esa única hora de natación que hago la mayoría de los fines de semana.

 

¿Andar más rápido o ir más lejos?

Si deseo pasar menos tiempo haciendo ejercicio, pero aún así lograr altos resultados, entonces la única opción es trabajar más duro.

"Existe evidencia clara de que si desea hacer sesiones de ejercicio más cortas, deben ser de mayor intensidad",explica Saynor.

En la guía oficial, la alternativa a hacer 150 minutos de actividad moderada es hacer 75 minutos de forma intensa.

El entrenamiento en intervalos de alta intensidad (HIIT por sus siglas en inglés), que implica episodios de actividad cortos pero de alta intensidad, llama mucho la atención.

Sin embargo, la doctora Saynor dice que la mayoría de las personas no pueden apegarse a él porque el HIIT requiere ejercicio a niveles muy vigorosos.

 
Mi cara habla por si sola, luego de correr en una caminadora.
 
 
 ¿Cuál es el mínimo aceptable?

Cuando se trata de la cantidad mínima de ejercicio que las personas debemos hacer, la doctora Saynor cree firmemente que de 5.000 a 6.000 pasos por día.

Y aunque es fácil burlarse de consejos como: bajarse del autobús una parada antes o dar un paseo durante la hora del almuerzo, parece que estos pueden marcar la diferencia.

Un estudio de casi 80.000 personas publicado en la revista especializada JAMA Internal Medicine (JAMA medicina interna) mostró que caminar un poco más todos los días reducía el riesgo de cáncer, enfermedades cardiovasculares o una muerte prematura.

Ese patrón continúa hasta llegar a unos 10.000 pasos al día, pero, de nuevo, los pasos más rápidos valen más que los lentos.

"Si no tiene tiempo para hacer de repente 10.000 pasos diarios, ¿puede entonces hacer 5.000 más rápido? Eso mostraría una mejora en su salud", dice Saynor.

Ni siquiera es necesario hacer ejercicio formal como salir a correr, ir al gimnasio o nadar para ver un beneficio notable en la salud.

Un estudio publicado en la revista Nature Medicine (Medicina Natural), analizó a 25.000 personas que no "hacen ejercicio" formalmente, pero realizan pequeños episodios intensos de actividad en la vida cotidiana.

Son actividades que podrían parecer poco extraordinarias: correr hacia un tren, empujar la aspiradora, jugar con los niños o los perros, cargar las compras pesadas o subir las escaleras.

 

La investigación mostró que hacer entre tres y cuatro minutos de actividad intensa corta en ráfagas, durante el día, tuvo un profundo beneficio para la salud.

"Las personas que realizan esa actividad intermitente pueden reducir el riesgo de enfermedades importantes como fallas cardíacas y cáncer, hasta en un 50%", me dice Mark Hamer, profesor de medicina del deporte y el ejercicio en la Universidad College London.

"Durante la última década, las pautas se han alejado lentamente del mensaje de 30 minutos más al día hacia el mensaje de 'cualquier cosa cuenta', y creo que estos resultados respaldan ese mensaje", agrega.

 

¿Sumergirse en el agua y ponerse en forma?

Si el tiempo sigue siendo escaso para lograrlo, puede haber otra manera que además suena mucho más agradable.

¿Qué tal un baño, un jacuzzi o una sauna?

Me puse mis shorts de baño favoritos y me sumergí en una especie de piscina de agua muy caliente.

 

Este es un experimento controlado con precisión, por lo que no pude simplemente saltar al agua. El investigador Thomas James tuvo que arrastrarme a una piscina de agua a 40 grados centígrados para que solo mi cabeza y mi cuello quedaran fuera del agua.

Lo clave es que los 40 grados son más altos que la temperatura central de mi cuerpo (37 grados centígrados), así que todo el tiempo que estuve ahí mi cuerpo estaba trabajando duro para perder calor.

Muy rápidamente pude sentir el sudor cayendo sobre mi frente, pero el resto de mi cuerpo simplemente estaba mojado y no era refrescante.

"El agua caliente es particularmente letal en este sentido", explica James.

Si pasaba demasiado tiempo ahí metido, me sobrecalentaría y moriría de un golpe de calor. Mi corazón bombeaba con más fuerza y rapidez mientras trataba de perder calor acercando la sangre a la superficie de mi piel.

"Tu corazón trabajará duro, similar a lo que verías con un ejercicio de intensidad ligera", dice.

"Estamos viendo reducciones en la presión arterial, incluso en personas sanas".

 La gran idea es mejorar el ejercicio.

"Esta es una muy buena manera de imitar algunos de los beneficios que obtienes del ejercicio, pero la evidencia es bastante clara en mostrar que el ejercicio es lo mejor y que los dos juntos obtienen mayores beneficios para la salud", dice James, y agrega: "Creo que esto realmente jugará un papel importante en el futuro".

Entonces, si vas al gimnasio y luego vas a la sauna o al jacuzzi, es posible que obtengas un gran resultado.

Sin embargo, el equipo de Portsmouth advierte a las personas que sigan las recomendaciones.

"No digas, 'Me quedaré aquí todo el tiempo que pueda'". Hazlo para disfrutarlo", dice James.

La recomendación suele ser entre 10 y 20 minutos, dependiendo del tipo de instalaciones, así que es muy importante verificar antes.

Obviamente, todos deberíamos tratar de hacer la cantidad recomendada de ejercicio pero, dado que a muchos de nosotros nos resulta imposible, es muy reconfortante saber que se pueden obtener beneficios significativos simplemente haciendo un poco más de lo que ya estamos haciendo.

El programa Inside Health es producido por Erika Wright. 

 

Fuente: Ejercicio y Mejora de la Salud 

 


domingo, 16 de junio de 2024

Por qué al hacernos mayores tenemos que centrarnos en ganar músculo más que en perder peso

Por Giulia Granchi

BBC News Brasil, São Paulo

 

En un video que llegó a millones de personas en las redes sociales, una señora que parece tener más de 70 años levanta una barra con pesas en el gimnasio. La siguiente imagen es de ella haciendo lo mismo, pero con la compra en el supermercado.

El mensaje del video coincide con el que la doctora estadounidense Gabrielle Lyon intenta transmitir a sus pacientes desde hace años: para envejecer bien y tener calidad de vida en la vejez, es necesario desarrollar y mantener la musculatura.

"Tal vez no nos preocupe tanto llevar bikini, pero sí el ser autónomos, tener fuerza para sostener a nuestros nietos. Llevar nuestra propia compra, vivir de forma independiente, ese es el primer motivo para preocuparnos por mantener una buena masa muscular", afirma la geriatra, autora del libro "La revolución muscular", publicado por la editorial Intrínseca en marzo.

"Pero va mucho más allá. Mantener la masa muscular ayuda a prevenir enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes tipo 2, la hipertensión, enfermedades cardiovasculares... Condiciones que se vuelven más comunes a medida que las personas envejecen".

"Realmente existe esta transición con la edad, donde nos preocupamos menos por nuestro físico. Cuando somos jóvenes, nos enfocamos en la apariencia, y eso está bien, porque eso crea buenos hábitos.

"Pero hay una diferencia: no siempre se trata solo de estética. Y, de hecho, nunca es demasiado tarde para fortalecerse y ganar músculo".

Un proceso natural con la Edad 

El proceso natural de pérdida progresiva de masa y fuerza muscular comienza a producirse, aunque lentamente, a partir de los 30 años.

Cuando llegamos a los 50 comienza una pérdida de masa muscular más importante, que puede llegar al 2% anual.

Pero algunos factores, como el sedentarismo, una dieta baja en proteínas, las enfermedades crónicas y la hospitalización pueden hacer que este descenso comience antes.

Esta importante pérdida de músculo, conocida como sarcopenia, puede provocar una disminución de la capacidad funcional, un mayor riesgo de caídas y discapacidad.

"A menudo, el músculo perdido se reemplaza por grasa corporal, lo que reduce la fuerza y la movilidad muscular y altera el metabolismo", describe Lyon.

La médica señala que, en la última década, gran parte de las investigaciones, así como las campañas de concientización, se centraron mucho en la obesidad y la necesidad de perder peso.

"Esto ha dañado la forma en que la gente piensa sobre el fitness. Cuando envejecemos, la falta de músculo puede causar más daño que la cantidad de grasa en el cuerpo", dice.

Y para aquellos que consiguen mantener un buen aporte de masa muscular, explica, la quema de grasas también se potencia, ya que los músculos gastan más energía en reposo que otros tejidos.

 

Un Protector frente a las enfermedades 

Una buena masa muscular ayuda a evitar diferentes problemas de salud.

Ejemplos de enfermedades que la masa muscular puede ayudar a prevenir incluyen:

Diabetes tipo 2

Esta enfermedad hace que el cuerpo no utilice adecuadamente la insulina, una sustancia producida por el páncreas que ayuda a regular el azúcar en sangre, así que justamente provoca que los niveles de azúcar suban.

Un cuerpo con más músculos necesita más energía para mantenerlos funcionando y, por lo tanto, utiliza más azúcar para transformarla en energía.

Así, la masa muscular ayuda a regular de manera más eficiente el azúcar en la sangre, ayudando tanto a prevenir la diabetes tipo 2 como a regular la condición de quienes padecen la enfermedad.

Enfermedades cardíacas

Los ejercicios de fuerza hacen que el corazón necesite trabajar más para bombear sangre a los músculos.

El esfuerzo adicional ayuda a fortalecer el órgano, lo que reduce el riesgo de enfermedades cardíacas.

Osteoporosis

Durante ejercicios como levantar pesas, los músculos se contraen y ejercen fuerza sobre los huesos a través de los tendones.

Este movimiento estimula la remodelación ósea, lo que hace que los huesos sean más densos, algo que ayuda a prevenir la osteoporosis, una afección en la que se vuelven quebradizos y propensos a fracturas.

 

Cómo ganar masa muscular 

En opinión de Lyon, el sistema musculoesquelético es el órgano del cuerpo más subestimado, especialmente cuando se trata de personas mayores.

"Cuando seas mayor, si comes y entrenas como lo hacías cuando eras más joven, es posible que no puedas mantener tu salud muscular. Debes concentrarte en esto y planificar una rutina que te funcione".

Lyon sostiene que entrenar para ganar músculo de modo eficaz no tiene por qué ser complicado.

"No hay ejercicios ni movimientos específicos que sean cruciales. La idea es estimular contínuamente el tejido muscular. Y hay muchas maneras de hacerlo".

Una gran cantidad de estudios científicos sugiere que, para la hipertrofia (ganancia muscular), un método muy eficaz es el denominado "fallo muscular"; es decir, llegar al máximo de la capacidad muscular con el máximo esfuerzo en ejercicios de entrenamiento con pesas convencionales de manera que en una serie de un ejercicio determinado llegue un punto que resulte imposible hacer una repetición más.

Esto no significa necesariamente que la persona tenga que levantar cargas muy pesadas o hacer un número muy elevado de repeticiones, sino que haga un esfuerzo dentro de su condición física actual.

Para quienes están dando su primer paso para salir del sedentarismo, deben incluir el ejercicio en su rutina de modo gradual.

"Lleva una mochila u objetos más pesados que tengas en casa, piensa en actividades que impliquen levantar algo por encima de tu cabeza... Esto te ayuda a entender la importancia de mantener el equilibrio y la fuerza muscular y, especialmente, la importancia de la fuerza en las piernas. No necesitas hacer sentadillas con el máximo peso, pero sí ser capaz de levantarte del suelo", explica Lyon.

Se recomienda el acompañamiento con un profesional de educación física para poder alinear un plan que sea eficaz para el objetivo -y es aún más importante en el caso de personas mayores y sedentarias, para evitar lesiones y caídas durante el ejercicio.

Otra medida imprescindible para ganar masa muscular es una dieta equilibrada con especial foco en las proteínas.

Según la Sociedad Internacional de Nutrición y Deporte, para el crecimiento muscular y el mantenimiento de la masa magra, junto con el ejercicio físico, es necesario un aporte diario de entre 1,4 y 2,0 gramos de proteína por kilo de peso.

Por tanto, una persona que pese 70 kilos necesitaría consumir entre 98 y 140 gramos de proteína al día.

 

Nunca es demasiado tarde 

Lyon sostiene que siempre es un buen momento para empezar a entrenar.

"Lo que quiero decir con esto es que la actividad física debería ser una forma de vida. Soy madre de dos niños pequeños y ya hacemos ejercicio en familia, por supuesto. En el caso de ellos, de una manera adaptada a los niños. Se entrena desde una edad temprana, esto prepara el músculo para estar más saludable en el futuro".

Pero incluso para alguien que entrena desde pequeño y de forma constante, la médica admite que perder masa muscular sigue siendo bastante fácil.

"En una semana de inactividad, ya vemos pérdidas importantes. Esto queda muy claro cuando analizamos a las personas que ingresaron en la UCI, por ejemplo".

Por otro lado, más optimista, Lyon explica que los músculos tienen un tipo de memoria.

"Es mucho más fácil volver a estar en forma que empezar desde cero. Si empiezas joven, aún mejor".

Pero explica que esto no debería asustar a nadie que vaya a empezar a hacer ejercicio cuando sea mayor: es posible conseguir buenos resultados a cualquier edad, y una dieta equilibrada y un entrenamiento centrado en las características personales sólo pueden aportar beneficios.

"El cuerpo depende de la actividad. Fuimos creados para ser criaturas activas y, cuando reducimos la actividad física, corremos el riesgo de sufrir discapacidades físicas".

La médica sostiene que, a medida que envejecemos, debemos volvernos más activos, no menos.

"La inactividad no es una opción para una persona sana. Cuanta más masa muscular saludable tengas, mayor será tu capacidad para sobrevivir contra todo tipo de enfermedades, ya sea cáncer, caídas o cualquier otra cosa. Y tendrás mayor capacidad para ser autónomo y sobrevivir. No hay nada más importante para la población mayor que tener músculos".

Y para aquellos que buscan salir del sedentarismo, Lyon tiene algunos consejos:

"No esperes motivación ni dependas de objetivos concretos. Lo más importante es pensar que los años que te quedan se pueden cambiar si tomas buenas decisiones por ti mismo".

 

Fuente:

Ganar músculo