martes, 20 de octubre de 2026
"Tierra de nadie": 3 territorios que no pertenecen a ningún país (y por qué nadie los reclama)
sábado, 3 de octubre de 2026
Por qué hay más de un Polo Norte (y lo difícil que es definir cuántos son en total)
Redacción
Servicio Mundial de la BBC
Pero, ¿sabías que hay más de un Polo Norte y que no es algo fácil de definir?
De hecho, según la exploradora y climatóloga británica Felicity Aston, podría decirse que hay "muchos polos norte en el planeta Tierra".
"Los dos polos norte absolutos, según cualquier definición, son el Polo Norte magnético y el Polo Norte geográfico", apuntó Aston, quien fue entrevistada en el podcast The Infinite Monkey Cage, de la BBC.
El Polo Norte geográfico es, según Aston, "en el que todo el mundo piensa".
Ahora, imagina un palo que la atraviesa por el centro, de arriba a abajo.
Ese palo imaginario es el eje de rotación de la Tierra.
El Polo Sur se ubica en el otro extremo del mismo eje, en la Antártida.
Es un punto fijo que no cambia, a diferencia del Polo Norte magnético.
La Tierra está rodeada por un campo magnético, generado por corrientes eléctricas en el núcleo externo fundido del planeta.
Este campo nos protege del viento solar y la radiación.
Al igual que un imán estándar, la Tierra tiene dos polos magnéticos: uno en la parte superior y otro en la inferior.
La forma de las líneas del campo magnético alrededor de la Tierra —una herramienta visual que se utiliza para indicar la dirección y la intensidad del campo magnético— también es similar a las líneas de campo que se dibujan alrededor de un imán de barra.
El Polo Norte magnético es el punto de la Tierra donde el campo magnético apunta verticalmente hacia abajo.
Se puede medir con una brújula, que apunta hacia el Norte magnético.
Pero dado que el metal fundido en el núcleo externo de la Tierra se desplaza, también lo hace el campo magnético terrestre.
"Pero en los últimos 10 años, su movimiento se aceleró notablemente", agrega.
Según la Agencia Espacial Europea, en 2019 se desplazaba a una velocidad de entre 50 y 60 kilómetros al año.
Ahora, el Polo Norte magnético está más cerca de la costa de Siberia, en Rusia, que de Canadá, señala Aston.
En ocasiones, los polos norte y sur pueden incluso invertirse, un fenómeno conocido como inversión geomagnética.
Gracias a los registros paleomagnéticos, sabemos que esto ha ocurrido cientos de veces en los últimos 160 millones de años, la última vez hace unos 780.000 años.
Las otras definiciones del Polo Norte se utilizan con menos frecuencia y algunas son más objeto de debate que el magnético y geográfico.
El Polo Norte geomagnético es diferente del Polo Norte magnético.
Este último se basa en el campo magnético real de la Tierra.
En cambio, el Polo Norte geomagnético es una posición calculada a partir de un modelo hipotético y simplificado del campo magnético terrestre.
"Es como un Polo Norte teórico", explica Aston.
"Sería como si la Tierra fuera realmente una especie de imán de barra bien definido, y tuviéramos un campo magnético perfecto, uniforme y homogéneo".
Añade que muchos modelos informáticos utilizan el Polo Norte geomagnético.
El primero es el lugar habitado más frío de la Tierra, considerado generalmente como un pueblo en el noreste de Siberia llamado Oimiakón.
El segundo es el punto del océano Ártico que está más alejado de la tierra firme y es más inaccesible desde todas las direcciones.
También existe el Polo Norte celeste, que utilizan los astrónomos.
Es el punto imaginario en el cielo del norte donde el eje de rotación de la Tierra apuntaría directamente hacia el espacio.
Se encuentra en el cielo justo encima del Polo Norte geográfico, muy cerca de Polaris, la estrella polar.
Si bien existen muchos tipos diferentes de polos norte, en teoría es bastante fácil ubicarlos a todos.
Pero encontrarlos una vez allí, especialmente al Polo Norte geográfico, es una historia completamente distinta.
"La última vez que esquié hacia el Polo Norte [geográfico], un helicóptero me dejó en la superficie helada del océano Ártico, a unos 80 kilómetros de distancia (…) y tuve que orientarme", recuerda Aston.
"Todas las direcciones se ven exactamente iguales".
"¿Y qué haces? ¿Usas brújula?", se pregunta.
Puedes usar la declinación —el ángulo entre el norte geográfico y la dirección a la que apunta la aguja de una brújula— para calcular adónde debes ir.
Pero la declinación "varía según tu ubicación", aclara Aston.
"Y estás intentando hacer eso mientras el hielo sobre el que estás parado también se mueve de forma errática, no siempre a la misma velocidad ni en la misma dirección".
El GPS podría ser otra opción. Pero, según ella, estos sistemas suelen funcionar con baterías y las mismas se agotan muy rápidamente a bajas temperaturas, por lo que no siempre se puede confiar en ellas.
Mientras tanto, los dispositivos de navegación más antiguos, como el sextante, dependen del Sol, lo cual resulta complicado cuando está muy nublado, añade Aston.
"Es todo un poco como un juego de adivinanzas".
sábado, 19 de septiembre de 2026
La más corta, la más antigua y una isla compartida: 6 ejemplos que hacen de España uno de los países con las fronteras más peculiares del mundo
Por Gonzalo Cañada
BBC News Mundo
Las fronteras suelen ser lugares singulares, complejos y, a veces, sorprendentes.
En casos como el de España, su pasado envuelto en multitud de conflictos ha generado muchas veces límites inverosímiles.
Si alguien pregunta hoy en día por las fronteras españolas, las respuestas seguramente apunten primero a los límites claros con Francia y Portugal.
Pero lo cierto es que España linda con cinco países diferentes, incluidos Andorra, Reino Unido y Marruecos, y mantiene un mosaico fronterizo lleno de rarezas.
Aquí repasamos este entramado de historias, tratados y anécdotas que hacen de España uno de los países con las fronteras más peculiares del mundo.
En un continente tan conflictivo y cambiante a lo largo de su historia como Europa, sin duda parece una quimera encontrar una frontera que haya permanecido estable durante siglos.
Por eso, la línea geográfica que separa España y Portugal merece una mención especial.
Los reinos de Castilla y de Portugal trazaron ya las bases de "La Raya" entre 1267, con el Tratado de Badajoz, y 1297, con el Tratado de Alcañices.
Aunque la cartografía medieval no permitía establecer una delimitación tan precisa como hoy en día, estos tratados fijaron las bases jurídicas que sirvieron para ajustar la frontera durante los siguientes siglos.
Aunque siempre hubo puntos de la frontera inamovibles -como los ríos Miño y Guadiana-, durante la Edad Moderna hubo varios intentos por pulir algunas irregularidades que había dejado la primera delimitación.
Y no fue hasta 1926 cuando se oficializó el trazado de la frontera actual entre España y Portugal con la firma del Convenio de Límites.
La cordillera de los Pirineos marca casi a la perfección el fin de la Península Ibérica y el comienzo de Francia. Un límite también histórico, pero que incluye dos de los puntos fronterizos más curiosos de toda Europa.
El primero reside en pleno corazón de los Pirineos. Se trata de Llívia, un municipio español que está completamente rodeado por Francia. Esta localidad pertenece a la provincia catalana de Girona, y participa con normalidad en las elecciones y la administración españolas.
El origen de este enclave se remonta a hace más de 300 años y tiene una historia, sin duda, muy curiosa.
En 1659, España y Francia firmaron el Tratado de los Pirineos tras varias décadas de guerras. El acuerdo supuso que España cediera varios territorios, incluidos algunos en la región pirenaica de la Cerdaña.
En aquel momento, Llívia no era considerado un pueblo, sino una villa, un título concedido más de un siglo antes por el rey Carlos I.
Y aquí está la clave, porque los textos del acuerdo con Francia mencionaban la cesión de "pueblos", lo que permitió que esta localidad permaneciera bajo soberanía española.
Más de tres siglos después, la situación es la misma.
El otro escenario peculiar entre España y Francia se encuentra en la otra punta de la frontera, junto al océano Atlántico, y su origen tiene también una enorme conexión con el Tratado de los Pirineos que antes mencionamos.
Aquel acuerdo se firmó en un islote llamado la isla de los Faisanes porque se consideraba territorio neutral. Se encuentra cerca de la desembocadura del río Bidasoa, que separa las localidades de Irún, en España, y Hendaya, en Francia.
Durante tres meses, españoles y franceses negociaron el final de la guerra en esta isla y en la firma final no solo se delimitó la nueva frontera, sino que el trato fue sellado con una boda real: el rey francés Luis XIV se casó con la hija del rey español Felipe IV.
Pasó a ser un condominio, es decir, que es compartida entre España y Francia.
Desde entonces, seis meses al año -del 1 de febrero al 31 de julio- está bajo dominio español, y durante los siguientes seis meses es territorio francés.
Una peculiaridad que más de tres siglos después se sigue repitiendo, a pesar de que la isla ha perdido casi la mitad de su tamaño a medida que la nieve derretida llega desde los Pirineos hacia el río Bidasoa.
La isla de los Faisanes está en el río Bidasoa entre las localidades de Hendaya (Francia) e Irún (España).
4. Un país con dos jefes de Estado
A pocos kilómetros de la villa de Llívia, y sin salir de los Pirineos, se encuentra escondido Andorra, un diminuto país que comparte frontera con España y Francia.
La particularidad es que sus 468 kilómetros cuadrados no pertenecen a la Unión Europea, mientras que los dos países que la rodean sí lo hacen. Por eso, al entrar o salir de allí hay controles aduaneros, especialmente relevantes por las diferencias fiscales.
Además, Andorra cuenta con un sistema político tremendamente peculiar en el mundo. Se trata de un coprincipado parlamentario; es decir, tiene dos jefes de Estado simbólicos: el presidente de Francia y el obispo de Urgell, en la región catalana de Lleida.
Esta singular forma de gobierno, junto con su situación en los Pirineos, hace de Andorra un vecino fronterizo único.
Andorra tiene un sistema político muy curioso, siendo un coprincipado parlamentario.
5. Un peñón estratégico
A principios del siglo XVIII, la Península Ibérica estaba inmersa en la Guerra de Sucesión española, y el trono se lo disputaban un candidato de la Casa de los Borbones y uno de los Austrias.
El primero contaba con el apoyo de la Corona de Castilla y el segundo de la Corona de Aragón. Además, diversos países europeos apoyaban los intereses de uno u otro.
Fue en ese contexto cuando en agosto de 1704, una flota angloholandesa conquistó Gibraltar en nombre del candidato de los Austrias.
Se trataba de un lugar especialmente estratégico al servir como nudo de comunicaciones entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.
Aunque finalmente se impuso el candidato de los Borbones, Gibraltar pasó oficialmente a manos de la Corona británica tras el Tratado de Utrecht de 1713.
España cedió así la ciudad de Gibraltar, el castillo y el puerto, pero no el istmo circundante. Y esto sigue generando aún hoy en día una disputa territorial sobre esta franja.
A pesar del conflicto político por su soberanía, la relación entre Gibraltar y la vecina localidad española de La Línea de la Concepción ha sido siempre estrecha por razones económicas y familiares.
Esta relación se interrumpió en 1969 cuando el gobierno del dictador Francisco Franco cerró la frontera, pero esta se reabrió tras el regreso de la democracia a España.
Y el pasado julio se suprimió oficialmente el paso fronterizo tras un histórico acuerdo entre España, Reino Unido y la Unión Europea.
Pero las fronteras de España no se ciñen solo a sus vecinos europeos, sino que también existen al otro lado del estrecho de Gibraltar y hay algunas muy curiosas.
Más allá de las Islas Canarias -que geográficamente se consideran como parte de África-, España cuenta desde hace siglos con varios territorios en el norte de este continente.
Son las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, así como varias plazas de soberanía: el Peñón de Vélez de la Gomera, las Islas Chafarinas, las Islas Alhucemas y la Isla de Perejil.
Todos estos pequeños territorios se encuentran junto a Marruecos, y este país reclama su soberanía.
La situación fronteriza en Ceuta y Melilla es, sin duda, compleja. A diario cruzan muchas personas por sus pasos terrestres, pero a la vez son unas de las fronteras más sensibles de la Unión Europea, por la gran tensión migratoria que se vive en ambas ciudades y por delimitar Europa y África.
Un ejemplo fue lo vivido el pasado 30 de julio, cuando decenas de miles de migrantes cruzaron de forma irregular a Ceuta, generando una grave crisis política y humanitaria.
Sin embargo, la frontera española más peculiar en África es la del Peñón de Vélez de la Gomera. Sus apenas 85 metros de límite con Marruecos forman el tramo de frontera terrestre más corto del mundo entre dos países.
Y lo más curioso es que no siempre fue así. Originalmente, este peñón era un islote junto a la costa marroquí, pero un terremoto en 1930 generó un estrecho istmo de arena que lo conectó con el continente.
El Peñón funciona realmente como un enclave militar español y está ocupado de forma permanente por una guarnición del ejército de Tierra.
Además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, España cuenta con varias plazas de soberanía en el norte de África.
Mapas por Daniel Arce-Lopez, del Equipo de periodismo visual de BBC Mundo.
Fuente: España uno de los países con las fronteras más peculiares del mundo
miércoles, 12 de agosto de 2026
Qué es el Cinturón de Fuego del Pacífico en el que se encuentra Colombia y por qué el 90% de los terremotos del mundo ocurren en esta zona
Redacción
BBC News Mundo
El Cinturón de Fuego del Pacífico vuelve a sacudir la Tierra.
Un potente terremoto de magnitud 7,4, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), golpeó este lunes el occidente de Colombia.
El sismo, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó y una profundidad de 107 km, dejó decenas de muertos y miles de heridos.
El mayor temblor registrado en Colombia en la última década también causó el derrumbe de decenas de edificios en varias ciudades, como Cali, Pereira o Manizales.
El sismo registrado este lunes ocurrió porque la placa de Nazca, ubicada en el Océano Pacífico, se mete por debajo de la placa Suramericana en dirección al este, donde se encuentra Colombia, en un fenómeno geológico conocido como subducción.
El litoral occidental de Colombia es parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, conocido también como Anillo de Fuego.
Al oeste de esta zona se encuentran varios países de América Latina: Argentina, Bolivia, Canadá, Colombia, Chile, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá.
Luego se dobla a la altura de las Islas Aleutianas, en el norte del océano Pacífico, entre Alaska y la península de Kamchatka.
Este cinturón tiene 40.000 kilómetros de largo y en él también se encuentra la mayor cantidad de volcanes del mundo, así como la mayoría de los supervolcanes del planeta.
Dos terremotos de magnitud 6,3 hicieron temblar la tierra el pasado 5 de agosto en Filipinas y las islas Kermadec, en el Pacífico.
Estos se sumaron a uno frente a las costas de México el 17 de julio y a otro de 6,8 que golpeó la región japonesa de Kumamoto el 28 de julio.
En el archipiélago japonés, situado en la confluencia de cuatro placas tectónicas, los temblores forman parte de la vida cotidiana: se producen prácticamente a diario, aunque la mayoría son tan débiles que apenas se perciben.
"En el Cinturón de Fuego del Pacífico tienen lugar el 90% de todos los sismos del mundo y el 80% de los terremotos más grandes", explicó en una entrevista previa con BBC Mundo el presidente ejecutivo del Instituto Geofísico de Perú (IGP), Hernando Taveras.
El lecho del océano Pacífico reposa sobre varias placas tectónicas y "el hecho de que la actividad sísmica sea intensa en el Anillo de Fuego se debe a la convergencia de estas y su fricción, lo que hace que se acumule tensión que acaba liberándose", señaló Taveras.
Y es que la actividad en el Cinturón de Fuego es el resultado de la llamada tectónica de placas, el movimiento y la colisión de las capas de la corteza terrestre que dan origen a los terremotos.
Pueden, incluso, generar la actividad volcánica.
"Un movimiento mecánico puede hacer que se acumule el gas en la superficie de la botella. Esto incrementa la presión y hace que el agua salga a chorros. Algo similar ocurre en un volcán, que tiene un alto contenido de gas", dice.
De acuerdo con el especialista, solo sismos potentes, superiores a una magnitud 9, podrían tener un impacto de gran relevancia en los volcanes cercanos.
Un terremoto de este tipo, asegura, puede incluso provocar la reactivación de volcanes dormidos desde hace siglos, que los que estén activos intensifiquen su actividad o que, incluso, esta disminuya repentinamente.
"Es tan fuerte el impacto de las ondas sísmicas de estos terremotos de gran magnitud que no solo pueden provocar una erupción, sino que pueden hacer que el volcán pierda su actividad".
lunes, 13 de julio de 2026
La erupción volcánica que produjo el sonido más fuerte que se haya registrado en la historia
Sidney Baker presenció la erupción siendo niño, desde el barco de su padre y recordó ese momento hacia el final de su vida.
"El aire parecía estar lleno de polvo, tanto que temíamos asfixiarnos", le dijo a la BBC en 1946.
"Se puso tan negro que no se veía ni una mano delante de la cara. Empezó a caer ceniza alrededor del barco, sobre él y en el agua, y había quizás seis o siete pulgadas de ceniza por toda la embarcación".
Describió el ruido de las explosiones como "increíble".
"Los adjetivos no alcanzan para describir el alboroto y la confusión", dijo.
Simon Winchester, autor del libro Krakatoa: The Day the World Exploded (Krakatoa: El día en que el mundo explotó), aseguró que el 27 de agosto se escucharon varios ruidos explosivos antes de una "explosión titánica" a las 10:02 de la mañana. Según los NCEI, el ruido se oyó incluso en Australia y la isla Mauricio, a más de 4.600 kilómetros de distancia.
"Toda la isla, seis millas cúbicas de roca, se vaporizó esencialmente en una explosión que lanzó piedra pómez y ceniza a 17 o 18 millas de altura, y la isla desapareció", declaró en el podcast Witness History de la BBC en 2010.
"Durante unos segundos, dejó un enorme agujero en el mar, que luego se volvió a llenar con miles de millones de toneladas de agua que, debido al intenso calor que hacía allí abajo, se evaporó instantáneamente y se convirtió en vapor, lo que provocó una serie de enormes tsunamis".
Desastre mortal
sábado, 11 de julio de 2026
La "Isla del Ayer", la "Isla del Mañana" y otras islas con fronteras curiosas que comparten varios países
BBC News Mundo
En la Tierra, existe un número incalculable de islas marinas... no porque no se haya intentado contarlas, sino porque no hay un recuento único universalmente acordado.
No obstante, la gran mayoría -por no decir todas- tiene dueño, pues casi cada metro cuadrado de la superficie del planeta cae bajo la soberanía de algún Estado.
El caso de Japón es ilustrativo y curioso. En 2023 descubrió que tenía el doble de islas de lo que creía: una encuesta de la Autoridad de Información Geoespacial del país elevó la cifra de 6.852 a 14.125, gracias a los avances en tecnología de cartografía.
Pero es Suecia la que encabeza la lista de países con más islas: 267.570, según el sitio web de geografía WorldAtlas. Y una de estas forma parte de un grupo muy reducido: el de las islas marítimas que tienen más de un dueño.
Entre ellas, Borneo es la única repartida entre tres países: Indonesia ocupa la mayor parte de la isla, que solía ser colonia neerlandesa; la zona norte, que fue dominio británico, pasó a Malasia en 1963; y el pequeño sultanato de Brunei, que se independizó en 1984.
Varias de las otras islas también reflejan divisiones heredadas de antiguas potencias coloniales, con fronteras que siguen vigentes a pesar del colapso de aquellos imperios, como La Española, dividida entre Haití, en el lado francés, y la República Dominicana, en el lado español.
En algunos casos, como Irlanda y Chipre, la separación política de esos territorios generó conflictos, pero en otros se llegó a acuerdos pacíficamente, como ocurrió con la Isla Grande de Tierra del Fuego, uno de los confines más australes del mundo que Chile y Argentina decidieron compartir en 1881, trazando una línea imaginaria.
Pero hay un puñado de islas con historias llamativas, a menudo inesperadas y en ocasiones sorprendentes.
Märket
La pequeña isla tiene un faro y varias marcas en el terreno indicando por dónde está la singular frontera.
Hay islas que se dividieron por guerras, por tratados o por caprichos coloniales. Märket se dividió por un faro.
El peñasco en el mar Báltico, de unos 350 metros de largo y 150 de ancho -tan pequeño que cuesta encontrarlo en el mapa-, lleva repartido entre Suecia y Finlandia desde 1809, cuando esta última nación estaba bajo el dominio de Rusia.
El Tratado de Fredrikshamn estableció que la frontera pasaría justo por el centro del islote. Durante décadas, la línea fue recta y nadie le prestó mayor atención.
El problema llegó en 1885, cuando el Gran Ducado de Finlandia decidió construir un faro en el punto más alto de la isla, lo cual era razonable, salvo por un detalle: ese punto estaba en territorio sueco. A los rusos eso no les molestó, y los suecos nunca reclamaron. Simplemente coexistieron con esa anomalía durante 100 años.
En 1985, cuando Finlandia ya era independiente, los dos países resolvieron el entuerto con elegancia: redibujaron la frontera de modo que el faro quedara en suelo finlandés, pero sin que ninguno ganara ni perdiera un centímetro de costa, para no alterar los derechos de pesca de ninguna de las partes.
El resultado es una línea fronteriza con una curva en S que no existe en ningún otro lugar del mundo, trazada para rodear un faro.
Siendo la isla marítima más pequeña dividida entre dos naciones, cada una con su huso horario, al cruzar esa frontera -cosa que haces a menudo si la recorres- pasas en segundos de estar oficialmente una hora "antes" a una "después", y visceversa.
Hoy Märket no tiene población permanente, pero cuenta con entusiastas que la visitan, atraidos no sólo por su peculiar frontera, sino también por el histórico faro, ahora automatizado, y por su entorno remoto y salvaje en pleno mar Báltico.
Para los radioaficionados, es un destino prestigioso, ya que es un lugar muy poco habitual desde el que transmitir y, por tanto, especialmente codiciado para establecer contactos.
Usedom
Si hay una isla que concentra más historia por kilómetro cuadrado que cualquier otra de esta lista, esa es Usedom.
Esta isla báltica de 445 km², frente a las costas del noreste de Alemania, fue durante mucho tiempo un tranquilo destino de veraneo.
La burguesía prusiana la frecuentaba desde el siglo XIX, y los kaiseres dejaron su huella en los elegantes balnearios de Ahlbeck, Heringsdorf y Bansin, que todavía conservan sus fachadas blancas y sus largos muelles de madera.
Pero durante la Segunda Guerra Mundial, una punta de la isla albergó uno de los proyectos más secretos y ambiciosos de la historia.
Usedom es una isla turística, con playas paradisíacas, villas palaciegas y una rica historia real y cultural.
En la década de 1930, Hitler ordenó la construcción de una fábrica clandestina de armas y un centro de investigación en la costa norte, en el pueblo pesquero de Peenemünde.
En ese laboratorio militar se inventaron instrumentos de la guerra moderna.
Fue allá donde el ingeniero mecánico y aeroespacial alemán Wernher von Braun y su equipo desarrollaron el cohete V-2, el primer artefacto fabricado por el hombre en alcanzar el espacio.
Lo que se probó allí anticipó tanto el terror de los bombardeos sobre Londres como, años más tarde, la carrera espacial.
Al acabar la guerra, en la Conferencia de Potsdam de 1945 se decidió que la punta oriental de la isla -incluyendo su ciudad más grande, el puerto de Swinemünde- pasara a formar parte de Polonia. Los habitantes alemanes fueron expulsados. La ciudad se rebautizó como Świnoujście, y la isla quedó dividida en dos: el 80% para Alemania, y el 20% restante, con la mayoría de la población, para Polonia.
Durante décadas, la frontera fue incómoda para los dos países del bloque comunista. Fue solo con la entrada de Polonia en el espacio Schengen en 2007 que el muro invisible desapareció.
Hoy el paseo marítimo que une el balneario alemán de Ahlbeck con la ciudad polaca de Świnoujście es el más largo de Europa: 12 kilómetros que cruzan una frontera sin que nadie lo note.
Tan completa ha sido la transformación que académicos de la Universidad de Varsovia y de instituciones alemanas la estudiaron como un caso de manual: una frontera que pasó de separar a unir (ScienceDirect, 2021).
San Martin / Sint Marteen
Esta pequeña isla caribeña forma parte de las Antillas Menores, en el este del mar Caribe.
Con apenas 87 km², puedes cruzarla en auto en apenas una hora. Sin embargo, fue muy importante para los grandes imperios europeos... y tiene una historia de división muy pintoresca.
En 1631, estaba en las de los holandeses, a quienes les servía de útil escala entre sus colonias de Nueva Ámsterdam (Nueva York) y Nueva Holanda (en el noreste de Brasil).
Dos años después, los españoles los expulsaron, en medio de la Guerra de los Ochenta Años en Europa por la independencia de los Países Bajos del dominio español.
En 1648, cuando la Corona española se vio obligada a reconocer su soberanía, sus súbditos abandonaron San Martín.
Neerlandeses y franceses establecieron asentamientos, y dividieron la isla en dos mediante el Tratado de Concordia, que hoy se mantiene como uno de los más antiguos que siguen en vigor.
Y aquí viene lo divertido.
Un representante de cada nación partió en sentido opuesto siguiendo la costa; donde se encontraran, se trazaría la línea divisoria. Cada uno eligió la bebida que tomaría en el camino: el francés, una botella de vino tinto; el holandés, una de ginebra.
Al parecer, calmar la sed con ginebra tenía un impacto mucho más negativo en el rendimiento atlético que beber vino, y es por eso que los franceses se quedaron con el 60% de la isla y los neerlandeses con el 40%.
Más allá de la leyenda, la frontera se modificó más de una docena de veces hasta que, tras el fin de las Guerras Napoleónicas en 1815 y la consiguiente estabilización europea, la línea divisoria dejó de fluctuar.
En 2023, Francia y los Países Bajos resolvieron la última disputa pendiente: la soberanía de Oyster Pond, una pequeña ensenada en el extremo oriental de la frontera.
Hoy ambas partes son administradas por las dos naciones europeas, pero solo el lado francés forma parte de la Unión Europea. El lado neerlandés, autónomo, tiene su propio gobierno. Así, la frontera de la isla es también, en sentido estricto, una frontera exterior de la UE.
La isla Hans tiene 1,3 km², está cubierta de roca y hielo, y se alza en el estrecho de Nares, allí donde el archipiélago canadiense y Groenlandia se acercan desde lados opuestos del mar.
Técnicamente, puede pertenecer a cualquiera de los dos países.
En 1973, cuando ambos negociaron la frontera marítima de la zona, simplemente se saltaron la isla y prometieron retomar el asunto más tarde.
Tardaron décadas en hacerlo, y mientras tanto la disputa adquirió un tono que difícilmente se repite en la geopolítica mundial.



































