jueves, 1 de octubre de 2026
Cómo España pasó de construir más casas de las que necesitaba a enfrentar una grave crisis de vivienda
viernes, 25 de septiembre de 2026
8 de los edificios más coloridos del mundo
BBC Culture*
Llevamos cientos de miles de años utilizando el color para transmitir alegría.
Los primeros neandertales decoraban las paredes de las cuevas con pigmentos extraídos de la tierra.
A estos inicios les siguieron los templos policromados del antiguo Egipto y Grecia, así como las estructuras de mármol multicolor de la antigua Roma.
A lo largo de todas estas épocas, el color estuvo siempre presente, allá donde se mirara.
Asimismo, es un elemento esencial en las superficies brillantes y luminosas de finales del siglo XX y del siglo XXI, como la entrada cúbica del Centro Pompidou de Málaga, obra de Daniel Buren (que aparece en la imagen superior): una auténtica sinfonía de color y luz.
El color es "el ingrediente crucial que eleva un edificio a cotas de resonancia y deleite inalcanzables por otros medios", según afirman el diseñador Adam Nathaniel Furman y la autora Kate Mazade en su obra Chromatic Architecture – the Craft of Colour in Design.
Estos edificios vibrantes invitan a los arquitectos a emplear el color con mayor audacia y nos animan a abrir los ojos a las posibilidades que este ofrece.
La construcción de este templo comenzó en el siglo I d.C. y continuó a lo largo de varias dinastías hasta finales del siglo XX.
El resultado es uno de los complejos religiosos más grandes del mundo, con una extensión superior a las 60 hectáreas.
Está custodiado por 21 puertas de acceso o gopurams, cuyos elementos tridimensionales están decorados con pigmentos vivos.
"Este lugar rebosa una hiperabundancia de vida espiritual que se manifiesta de forma visceral mediante el hermoso uso de pigmentos; estos logran transportar al visitante y al fiel fuera de lo cotidiano para adentrarlos en el reino de la contemplación y el asombro", comenta Furman a la BBC.
La estética de esta sala de conciertos de 1908 llegó a encarnar a Cataluña, una región española de marcada identidad cultural, próspera y en plena industrialización.
Diseñada por Lluís Domènech i Montaner, su arquitectura fusiona influencias del art nouveau, el románico y el neogótico con motivos de inspiración mudéjar y tradiciones valencianas.
Para Furman, cada detalle del Palau rebosa simbolismo y encajaría a la perfección en un bosque de cuento de hadas.
"Cada piedra, balaustre, dovela, columna y capitel, así como cada aplique y tirador, están impregnados de color y formas decorativas que parecen infundirles vida por arte de magia", expone.
Es también uno de los rascacielos de estilo art déco más importantes del mundo.
"Rowland utilizó el color aquí para mostrar la gran variedad de la artesanía de la región de los Grandes Lagos de EE.UU. a principios del siglo XX", comenta Mazade a la BBC.
El exterior está revestido con cerca de dos millones de ladrillos y baldosas de terracota de tonalidad anaranjada.
Por su parte, el vestíbulo principal cuenta con un techo abovedado de tres alturas, cubierto en su interior por una especie de "colcha" de azulejos en colores primarios.
"El edificio fue una audaz declaración del éxito comercial de Detroit en aquella época y hoy sirve como un recordatorio vibrante de ello", añade.
Lograr que este edificio de gran tamaño y sin ventanas resultara atractivo habría supuesto un desafío para muchos arquitectos, pero no para Ponti, quien contribuyó al modernismo tanto como Le Corbusier y Mies van der Rohe.
Lo transformó en "un vasto y resplandeciente campo de maravillas esmeralda", dice Furman. Y, al hacerlo, "convirtió la típica y pesadillesca fachada de hormigón liso de la época en una auténtica obra maestra del arte moderno para la ciudad".
El libro describe los nueve lofts, obra de Shusaku Arakawa y Madeline Gins, como un bricollage futurista compuesto por cilindros, prismas rectangulares, esferas y elementos arquitectónicos modernos de colores vivos.
Todos estos componentes se integran para crear un entorno residencial alternativo y envolvente, en el que cada superficie y elemento del mobiliario vibra con una intensa policromía.
El artista Arakawa y la poeta Gins buscaban que la elección de los colores desestabilizara a los residentes.
"Creían que, si el entorno lograba sacar a las personas de su estilo de vida sedentario y doméstico para revitalizarlas, estas podrían vivir más tiempo", explica Mazade.
Combinaron suelos ondulantes con habitaciones esféricas y las decoraron con una paleta cromática que supone una radical saturación sensorial, todo ello en beneficio —en teoría— de sus ocupantes, añade.
Según explica el libro, era conocido por rechazar la uniformidad plana del modernismo y por defender la arquitectura como un organismo en evolución, en lugar de como una máquina destinada a cumplir funciones estrictamente definidas.
Para Hundertwasser, este principio se aplicaba tanto a los edificios industriales como a las viviendas.
La planta de Maishima recuerda a un castillo extravagante al estilo del Dr. Seuss, y a menudo se la confunde con un parque de atracciones cercano.
Unas franjas amarillas de aspecto "dibujado a mano" parecen gotear por los elementos más bajos del edificio, mientras que su torre cilíndrica alargada luce franjas similares en color rojo.
Todas las estructuras del complejo, incluido el elemento en voladizo, se alzan sobre pilares bajos y redondeados decorados con bloques de color.
Cada parte de esta estructura es un acto de rebeldía, afirma Mazade.
"Una planta de tratamiento de residuos con una chimenea de color turquesa, paredes con motivos de tablero de ajedrez y franjas de color girasol y escarlata: ¿qué hay más rebelde que eso?".
La fachada abombada, revestida de piezas cerámicas de gran formato en tonos pastel, se adhiere a los laterales redondeados del edificio, sugiriendo a los vecinos la cantidad y variedad de libros que albergan sus estanterías.
Este diseño crea, además, un icono urbano en un nuevo barrio de Madrid que carecía de referentes culturales.
"A medida que la luz del sol se desplaza sobre la cerámica ondulada, los suaves tonos pastel y la textura mate generan un efecto que recuerda al papel", señala Mazade.
La estructura, creada en 2003 por Adam Nathaniel Furman, está revestida con miles de azulejos de porcelana tridimensionales hechos a mano.
Cada uno de ellos cuenta con un esmalte translúcido, rico y denso; la base presenta un intenso azul submarino que se difumina hasta convertirse en un blanco cremoso en la parte superior.
El proyecto busca llevar a la estación de tren de East Croydon elementos cromáticos destacados procedentes de diversas épocas y lugares.
"El color envuelve al transeúnte en un entorno rico y sensorial. Evoca milenios de tradición en cerámica arquitectónica azul y blanca utilizada en edificios monumentales de todo el mundo: desde el antiguo Egipto hasta Portugal, Turquía, el Irán safávida, Babilonia y muchos otros lugares", afirma su diseñador, Furman.
El libro Chromatic Architecture – the Craft of Colour in Design, de Adam Nathaniel Furman y Kate Mazade, se publicó el 1 de septiembre de 2026.
miércoles, 23 de septiembre de 2026
El dramático desahucio de la anciana Maricarmen a los 87 años que expone la gravedad de la crisis de vivienda en España
Por Atahualpa Amerise, BBC News Mundo y Guy Hedgecoe, BBC News, Madrid
El desahucio de una mujer de 87 años del apartamento donde residía alquilada desde hace siete décadas ha puesto el foco sobre la gravedad de la crisis de la vivienda en España.
Después de un litigio de varios años en el que la justicia falló a favor de la empresa propietaria del inmueble, la comisión judicial ejecutó el desahucio al cuarto intento.
Maricarmen, que tiene movilidad reducida y una discapacidad del 50%, salió de la vivienda en camilla, fue trasladada al hospital y, tras una revisión médica, decidió alojarse con familiares.
Frente a la puerta del edificio, decenas de activistas se concentraron para intentar impedir el desahucio, mostrar su apoyo a la mujer y protestar contra la situación del mercado inmobiliario en España, marcada por un acceso cada vez más difícil a la vivienda y el encarecimiento de los alquileres.
Beatriz Duro, abogada de Maricarmen, criticó: "Aquí se van pasando la pelota y nadie asume la responsabilidad y todo el mundo dice que es el de al lado".
El caso de Maricarmen también ha puesto en el foco los llamados contratos de renta antigua, firmados hace décadas y sujetos a normas especiales sobre el precio del alquiler y su transmisión a los familiares del inquilino.
Tras la muerte del padre, su esposa pasó a ocupar su lugar como inquilina; y, cuando esta murió en 2005, el contrato pasó a su hija Maricarmen.
Maricarmen residía en la vivienda como inquilina bajo un contrato que pertenecía al régimen conocido en España como renta antigua: alquileres firmados durante la dictadura franquista (1939-1975) que después conservaron condiciones diferentes a las de los contratos nuevos, incluida una renta históricamente baja.
Pagaba 500 euros al mes de alquiler (unos US$573), una cantidad muy inferior al precio actual de mercado, especialmente teniendo en cuenta el tamaño del apartamento y su localización en uno de los barrios más privilegiados de Madrid.
Con el paso del tiempo, la ley permitió que algunos contratos antiguos de alquiler siguieran vigentes, y cambió las reglas sobre cómo podía actualizarse la renta y qué familiares podían continuar el contrato cuando fallecía el inquilino.
Por eso, el hecho de que el piso cambiara de dueño no ponía fin automáticamente al alquiler: primero había que determinar si el contrato de Maricarmen seguía vigente.
Según la interpretación del Tribunal Supremo, en el caso de Maricarmen el contrato no podía prolongarse indefinidamente por tratarse de una segunda sucesión.
sábado, 19 de septiembre de 2026
La más corta, la más antigua y una isla compartida: 6 ejemplos que hacen de España uno de los países con las fronteras más peculiares del mundo
Por Gonzalo Cañada
BBC News Mundo
Las fronteras suelen ser lugares singulares, complejos y, a veces, sorprendentes.
En casos como el de España, su pasado envuelto en multitud de conflictos ha generado muchas veces límites inverosímiles.
Si alguien pregunta hoy en día por las fronteras españolas, las respuestas seguramente apunten primero a los límites claros con Francia y Portugal.
Pero lo cierto es que España linda con cinco países diferentes, incluidos Andorra, Reino Unido y Marruecos, y mantiene un mosaico fronterizo lleno de rarezas.
Aquí repasamos este entramado de historias, tratados y anécdotas que hacen de España uno de los países con las fronteras más peculiares del mundo.
En un continente tan conflictivo y cambiante a lo largo de su historia como Europa, sin duda parece una quimera encontrar una frontera que haya permanecido estable durante siglos.
Por eso, la línea geográfica que separa España y Portugal merece una mención especial.
Los reinos de Castilla y de Portugal trazaron ya las bases de "La Raya" entre 1267, con el Tratado de Badajoz, y 1297, con el Tratado de Alcañices.
Aunque la cartografía medieval no permitía establecer una delimitación tan precisa como hoy en día, estos tratados fijaron las bases jurídicas que sirvieron para ajustar la frontera durante los siguientes siglos.
Aunque siempre hubo puntos de la frontera inamovibles -como los ríos Miño y Guadiana-, durante la Edad Moderna hubo varios intentos por pulir algunas irregularidades que había dejado la primera delimitación.
Y no fue hasta 1926 cuando se oficializó el trazado de la frontera actual entre España y Portugal con la firma del Convenio de Límites.
La cordillera de los Pirineos marca casi a la perfección el fin de la Península Ibérica y el comienzo de Francia. Un límite también histórico, pero que incluye dos de los puntos fronterizos más curiosos de toda Europa.
El primero reside en pleno corazón de los Pirineos. Se trata de Llívia, un municipio español que está completamente rodeado por Francia. Esta localidad pertenece a la provincia catalana de Girona, y participa con normalidad en las elecciones y la administración españolas.
El origen de este enclave se remonta a hace más de 300 años y tiene una historia, sin duda, muy curiosa.
En 1659, España y Francia firmaron el Tratado de los Pirineos tras varias décadas de guerras. El acuerdo supuso que España cediera varios territorios, incluidos algunos en la región pirenaica de la Cerdaña.
En aquel momento, Llívia no era considerado un pueblo, sino una villa, un título concedido más de un siglo antes por el rey Carlos I.
Y aquí está la clave, porque los textos del acuerdo con Francia mencionaban la cesión de "pueblos", lo que permitió que esta localidad permaneciera bajo soberanía española.
Más de tres siglos después, la situación es la misma.
El otro escenario peculiar entre España y Francia se encuentra en la otra punta de la frontera, junto al océano Atlántico, y su origen tiene también una enorme conexión con el Tratado de los Pirineos que antes mencionamos.
Aquel acuerdo se firmó en un islote llamado la isla de los Faisanes porque se consideraba territorio neutral. Se encuentra cerca de la desembocadura del río Bidasoa, que separa las localidades de Irún, en España, y Hendaya, en Francia.
Durante tres meses, españoles y franceses negociaron el final de la guerra en esta isla y en la firma final no solo se delimitó la nueva frontera, sino que el trato fue sellado con una boda real: el rey francés Luis XIV se casó con la hija del rey español Felipe IV.
Pasó a ser un condominio, es decir, que es compartida entre España y Francia.
Desde entonces, seis meses al año -del 1 de febrero al 31 de julio- está bajo dominio español, y durante los siguientes seis meses es territorio francés.
Una peculiaridad que más de tres siglos después se sigue repitiendo, a pesar de que la isla ha perdido casi la mitad de su tamaño a medida que la nieve derretida llega desde los Pirineos hacia el río Bidasoa.
La isla de los Faisanes está en el río Bidasoa entre las localidades de Hendaya (Francia) e Irún (España).
4. Un país con dos jefes de Estado
A pocos kilómetros de la villa de Llívia, y sin salir de los Pirineos, se encuentra escondido Andorra, un diminuto país que comparte frontera con España y Francia.
La particularidad es que sus 468 kilómetros cuadrados no pertenecen a la Unión Europea, mientras que los dos países que la rodean sí lo hacen. Por eso, al entrar o salir de allí hay controles aduaneros, especialmente relevantes por las diferencias fiscales.
Además, Andorra cuenta con un sistema político tremendamente peculiar en el mundo. Se trata de un coprincipado parlamentario; es decir, tiene dos jefes de Estado simbólicos: el presidente de Francia y el obispo de Urgell, en la región catalana de Lleida.
Esta singular forma de gobierno, junto con su situación en los Pirineos, hace de Andorra un vecino fronterizo único.
Andorra tiene un sistema político muy curioso, siendo un coprincipado parlamentario.
5. Un peñón estratégico
A principios del siglo XVIII, la Península Ibérica estaba inmersa en la Guerra de Sucesión española, y el trono se lo disputaban un candidato de la Casa de los Borbones y uno de los Austrias.
El primero contaba con el apoyo de la Corona de Castilla y el segundo de la Corona de Aragón. Además, diversos países europeos apoyaban los intereses de uno u otro.
Fue en ese contexto cuando en agosto de 1704, una flota angloholandesa conquistó Gibraltar en nombre del candidato de los Austrias.
Se trataba de un lugar especialmente estratégico al servir como nudo de comunicaciones entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.
Aunque finalmente se impuso el candidato de los Borbones, Gibraltar pasó oficialmente a manos de la Corona británica tras el Tratado de Utrecht de 1713.
España cedió así la ciudad de Gibraltar, el castillo y el puerto, pero no el istmo circundante. Y esto sigue generando aún hoy en día una disputa territorial sobre esta franja.
A pesar del conflicto político por su soberanía, la relación entre Gibraltar y la vecina localidad española de La Línea de la Concepción ha sido siempre estrecha por razones económicas y familiares.
Esta relación se interrumpió en 1969 cuando el gobierno del dictador Francisco Franco cerró la frontera, pero esta se reabrió tras el regreso de la democracia a España.
Y el pasado julio se suprimió oficialmente el paso fronterizo tras un histórico acuerdo entre España, Reino Unido y la Unión Europea.
Pero las fronteras de España no se ciñen solo a sus vecinos europeos, sino que también existen al otro lado del estrecho de Gibraltar y hay algunas muy curiosas.
Más allá de las Islas Canarias -que geográficamente se consideran como parte de África-, España cuenta desde hace siglos con varios territorios en el norte de este continente.
Son las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, así como varias plazas de soberanía: el Peñón de Vélez de la Gomera, las Islas Chafarinas, las Islas Alhucemas y la Isla de Perejil.
Todos estos pequeños territorios se encuentran junto a Marruecos, y este país reclama su soberanía.
La situación fronteriza en Ceuta y Melilla es, sin duda, compleja. A diario cruzan muchas personas por sus pasos terrestres, pero a la vez son unas de las fronteras más sensibles de la Unión Europea, por la gran tensión migratoria que se vive en ambas ciudades y por delimitar Europa y África.
Un ejemplo fue lo vivido el pasado 30 de julio, cuando decenas de miles de migrantes cruzaron de forma irregular a Ceuta, generando una grave crisis política y humanitaria.
Sin embargo, la frontera española más peculiar en África es la del Peñón de Vélez de la Gomera. Sus apenas 85 metros de límite con Marruecos forman el tramo de frontera terrestre más corto del mundo entre dos países.
Y lo más curioso es que no siempre fue así. Originalmente, este peñón era un islote junto a la costa marroquí, pero un terremoto en 1930 generó un estrecho istmo de arena que lo conectó con el continente.
El Peñón funciona realmente como un enclave militar español y está ocupado de forma permanente por una guarnición del ejército de Tierra.
Además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, España cuenta con varias plazas de soberanía en el norte de África.
Mapas por Daniel Arce-Lopez, del Equipo de periodismo visual de BBC Mundo.
Fuente: España uno de los países con las fronteras más peculiares del mundo
viernes, 14 de agosto de 2026
Quién fue Estevanico, el esclavo africano que se convirtió en el primer gran explorador del actual EE.UU.
Por Eliot Stein
BBC Travel
En 1528, un hombre originario de Marruecos llegó a la costa de lo que hoy es Texas más muerto que vivo.
Había pasado el mes anterior a la deriva en el Golfo de México junto a un grupo de marineros españoles, a bordo de una precaria balsa improvisada con troncos de árboles, piel de caballo y los restos de sus ropas desgarradas.
Cuando una tormenta dejó varados a los náufragos en una isla barrera cerca de Galveston, se convirtieron involuntariamente en las primeras personas del Viejo Mundo en adentrarse en el Oeste norteamericano; y al hacerlo, todos ellos estaban hambrientos, exhaustos y desnudos.
En las semanas siguientes, los sobrevivientes del naufragio comenzaron a morir uno a uno.
Muchos sucumbieron al hambre, otros a las inclemencias del tiempo y algunos a los ataques de tribus indígenas.
De los aproximadamente 600 hombres que habían zarpado de España un año antes en aquella desafortunada expedición para conquistar la actual Florida y la costa del Golfo en nombre de la Corona española, solo sobrevivieron cuatro: tres capitanes españoles y, en cierto modo, el marroquí esclavizado.
Durante los ocho años siguientes, aquel hombre se convertiría en el líder de facto del grupo y emprendería una de las travesías de supervivencia más extraordinarias en la historia de la exploración.
Sin embargo, ni siquiera conocemos su verdadero nombre.
Conocido indistintamente como Esteban de Dorantes, Esteban el Moro o —más comúnmente— Estevanico, este enigmático individuo fue uno de los primeros africanos, arabófonos y musulmanes documentados en pisar lo que hoy es Estados Unidos, llegando casi 40 años antes del primer asentamiento europeo.
Entre 1528 y 1536, recorrió a pie unos 3.620 kilómetros hacia el oeste, desde Florida hasta la costa del Pacífico en México, completando lo que se considera ampliamente como la primera travesía registrada de Norteamérica y el Caribe en la historia, casi 300 años por delante de la expedición terrestre de Lewis y Clark hacia la costa de Oregón.
Durante el trayecto, Estevanico fue capturado por nativos americanos, aprendió sus idiomas y se convirtió en sanador, antes de recorrer otros 2.100 kilómetros hacia el sur —junto a los otros tres sobrevivientes del naufragio— desde el Golfo de California hasta la Ciudad de México.
Luego emprendió una odisea independiente de 2.400 kilómetros hacia el norte y se convirtió en la primera persona no nativa americana conocida en adentrarse en los actuales territorios de Nuevo México y Arizona.
Estevanico fue el líder de facto de lo que se considera la primera travesía documentada de Norteamérica y el Caribe en la historia.
"Estevanico es una de las figuras más extraordinarias, aunque menos reconocidas, de la historia temprana de lo que llegaría a ser el suroeste de EE.UU.", afirmó Hsain Ilahiane, antropólogo y profesor de la Universidad de Arizona que ha dedicado años a estudiar a este explorador.
"Contribuyó a abrir rutas y senderos, y a generar conocimientos geográficos que más tarde sirvieron de base para las incursiones españolas [en lo que hoy es el oeste de EE.UU.]", agregó.
Sin embargo, la mayoría de la gente nunca ha oído hablar de él, ni siquiera en EE.UU.
Ahora, cuando el país celebra su aniversario 250 y reflexiona sobre sus orígenes, un número creciente de museos, recorridos turísticos y monumentos en todo el territorio nacional está poniendo de relieve su legado, hasta ahora poco conocido.
La odisea de Estevanico
Nacido a principios del siglo XVI en Azamor, fue esclavizado por el noble español Andrés Dorantes de Carranza, quien lo llevó consigo en la expedición de Narváez a América.
Como a los musulmanes se les prohibía viajar al Nuevo Mundo en expediciones oficiales españolas, Dorantes lo bautizó y le dio el nombre de Estevanico.
La expedición, compuesta por cinco barcos y 600 personas, zarpó en junio de 1527 y resultó un desastre desde el principio.
Unos 140 hombres desertaron durante una escala en Santo Domingo y, mientras se abastecían en Cuba, un huracán hundió dos barcos y acabó con la vida de otros 50 marineros.
La tripulación intentó finalmente navegar hacia México, pero las tormentas los desviaron hasta la actual San Petersburgo, Florida, en abril de 1528.
Tras avanzar penosamente unos 500 kilómetros a través de pantanos infestados de mosquitos hasta llegar a lo que hoy es Saint Marks, Florida, y sufrir una emboscada de los nativos apalaches, Estevanico y los españoles sobrevivientes quedaron tan diezmados y desesperados que sacrificaron y se comieron a sus últimos caballos, construyeron cinco balsas improvisadas y navegaron a lo largo de la costa con la esperanza de llegar al actual México.
Mientras los hombres avanzaban a la deriva hacia el oeste, se convirtieron en los primeros viajeros no indígenas en avistar la desembocadura del río Misisipi.
No obstante, las mismas tormentas que acabaron volcando sus balsas cerca de Galveston provocaron la muerte de dos tercios de los españoles restantes, incluido el propio Narváez.
Al igual que muchos de los náufragos, Estevanico fue capturado poco después por nativos americanos.
De algún modo, la persona de menor estatus en el Viejo Mundo logró sobrevivir en el Nuevo Mundo.
"Cuando el orden del Viejo Mundo se desmoronó, Estevanico contó con ciertas ventajas. A diferencia de [los españoles], él estaba acostumbrado a hablar otros idiomas", señaló Laila Lalami, cuya novela The Moor's Account ("El relato del moro", traducción libre) —finalista del premio Pulitzer— se basa en la figura de Estevanico.
"Dado que Azamor era una ciudad amazig controlada por los portugueses, sabemos que probablemente hablaba lenguas amaziges, árabe y portugués", dijo Lalami.
"Y, al haber sido esclavo de un español, también hablaba español", añadió.
Durante los aproximadamente cinco años que pasó haciendo trabajos forzados para los nativos karankawa, Estevanico aprendió su lengua hablada y el lenguaje de señas que compartían otros grupos de la región.
Posteriormente, coordinó en secreto su huida con una tribu rival de los karankawa junto a Dorantes, y ayudó a liberar a los dos españoles restantes.
"Él era el líder del grupo: el traductor, el mediador, el explorador", señaló Ilahiane. "Se movían por un mundo nuevo sin saber adónde iban, pero Estevanico contaba con una ventaja: información".
En el transcurso de sus viajes, Estevanico conoció a un comerciante indígena y gestionó la estadía en su comunidad.
Estando allí, una mujer enferma se acercó a los visitantes para pedirles que la curaran.
Combinando rituales cristianos de los españoles con prácticas indígenas que Estevanico había observado, los hombres lograron convencer a la mujer de que se había curado.
A medida que se difundía la noticia de los supuestos poderes curativos de aquellos hombres, las comunidades indígenas comenzaron a buscarlos e incluso a seguirlos en su viaje hacia el oeste.
Estevanico se adelantaba a los españoles para anunciar su llegada; a menudo lucía brazaletes de conchas en los brazos y cascabeles en los tobillos, además de llevar una sonaja hecha con una calabaza seca.
"Me recuerda a un sufí rural marroquí con conocimientos de medicina que viaja de aldea en aldea, pero que también adopta aspectos [culturales] de los nativos americanos y los utiliza como vía de acceso a otras tribus durante su recorrido", comentó Ilahiane.
"Al final, eso resultaría un tanto trágico para él", recordó.
Cuando los cuatro viajeros se acercaban a Culiacán, en el actual estado de Sinaloa, se encontraron con un grupo de jinetes españoles que los condujeron 2.100 kilómetros hacia el sur, hasta la capital de la Nueva España (hoy Ciudad de México).
Allí, los cuatro sobrevivientes del naufragio relataron historias sobre ciudades doradas situadas en algún lugar del desierto del norte; relatos que las tribus nativas habían compartido con Estevanico, probablemente para lograr que los forasteros siguieran alejándose de sus aldeas.
Decidido a localizar estas llamadas Siete Ciudades de Oro, el virrey de la Nueva España envió a Estevanico en 1539 para guiar a un grupo de frailes españoles hacia el norte, adentrándose en los actuales territorios de Nuevo México y Arizona.
Con joyas de turquesa al cuello y plumas en el cabello, Estevanico caminaba a la vanguardia del grupo, actuando como explorador principal para recabar información sobre estas legendarias ciudades a través de las tribus nativas.
Si la información obtenida era de importancia moderada, enviaba una cruz pequeña a los españoles mediante un mensajero; si era importante, enviaba una cruz de tamaño mediano; y si era de gran importancia, enviaba una cruz grande.
Un día, poco después de convertirse en el primer forastero conocido del Viejo Mundo en entrar en territorio del pueblo zuñi, se dice que Estevanico envió una cruz que, según cuentan, tenía "la altura de un hombre".
Entusiasmados, los españoles se apresuraron a reunirse con él, pero descubrieron que, al intentar entrar en Hawikuh —la más meridional de las supuestas Siete Ciudades de Oro—, los nativos zuñis lo habían matado.
Aunque los españoles nunca encontraron ciudades doradas, el último viaje de Estevanico los condujo a lo que se conocería como la Tierra Nueva, territorio que más tarde resultaría fundamental para la expansión española en el suroeste de EE.UU.
"Estevanico contribuyó a configurar el imaginario geográfico del Imperio español en Norteamérica", afirmó Ilahiane.
"Sus viajes difundieron conocimientos sobre rutas, pueblos y posibilidades de expansión hacia regiones que llegarían a ser Texas, Nuevo México, Arizona y más allá. Esta última incursión en territorio zuñi en 1539 desencadenó la expedición de Coronado de 1540 [que allanó el camino para las expediciones y los asentamientos españoles en todo el suroeste de EE.UU.]", explicó el antropólogo.
Desde la introducción de enfermedades devastadoras y el desplazamiento de poblaciones nativas hasta el establecimiento del catolicismo y de prácticas culturales y culinarias, esta expansión española marcaría profundamente el futuro de la nación venidera.
Durante siglos, Estevanico fue poco más que una nota al pie en las crónicas españolas y una figura olvidada entre los estadounidenses.
"Eso se debe a que su exploración no está ligada al mito fundacional de EE.UU.", afirmó Lalami.
"Es una de esas cosas que no encajan del todo en la historia de la fundación del país que se enseña en las escuelas, centrada en las 13 colonias y en personas que huían de la persecución en Inglaterra", indicó.
En la última década, sin embargo, museos, monumentos y recorridos turísticos por todo EE.UU. han comenzado a reconocer cada vez más su papel en la historia temprana del continente.
"Protagonizó uno de los viajes hacia lo desconocido más asombrosos de la historia. Alguien debería hacer ya una película sobre él", comentó David Anderson, propietario de Discover Florida Tours.
Desde 2017, esa empresa organiza visitas guiadas históricas en San Petersburgo —donde desembarcó Estevanico— y relata su épica odisea.
Una estatua de bronce de Estevanico, de 2,15 metros de altura, se erigió en 2016 en el Capitolio Estatal de Texas, en Austin, para conmemorar su papel como el primer africano en pisar suelo texano.
El Museo de Historia de El Paso, en el oeste de Texas, narra desde 2022 la odisea de Estevanico en su muro digital interactivo; asimismo, el explorador ocupa un lugar destacado tanto en el Museo de Historia de Nuevo México, en Santa Fe, como en el Monumento Nacional Coronado, en Arizona.
"Es alguien que concretó una hazaña extraordinaria", señaló Diana Abouali, directora del Museo Nacional Árabe-Estadounidense en Dearborn, Míchigan.
"En el museo, lo presentamos al inicio de nuestra exposición Coming to America ('Viniendo a EE.UU.') para mostrar que los hablantes de árabe no son nuevos en este país. La lengua y la cultura árabes han estado presentes en lo que hoy es EE.UU. desde hace muchísimo tiempo", dijo.
Para Lalami, lo que hace que Estevanico sea tan importante no es solo lo que hizo, sino lo que representa.
"Fue el primer africano en cruzar Norteamérica, pero lo que lo hace tan fascinante es su posición", afirmó. "No llegó a EE.UU. como conquistador, ni formaba parte de los pueblos conquistados. Era algo en el medio".
































