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viernes, 14 de agosto de 2026

Quién fue Estevanico, el esclavo africano que se convirtió en el primer gran explorador del actual EE.UU.

 


Por Eliot Stein
BBC Travel


En 1528, un hombre originario de Marruecos llegó a la costa de lo que hoy es Texas más muerto que vivo.

Había pasado el mes anterior a la deriva en el Golfo de México junto a un grupo de marineros españoles, a bordo de una precaria balsa improvisada con troncos de árboles, piel de caballo y los restos de sus ropas desgarradas.

Cuando una tormenta dejó varados a los náufragos en una isla barrera cerca de Galveston, se convirtieron involuntariamente en las primeras personas del Viejo Mundo en adentrarse en el Oeste norteamericano; y al hacerlo, todos ellos estaban hambrientos, exhaustos y desnudos.

En las semanas siguientes, los sobrevivientes del naufragio comenzaron a morir uno a uno.

Muchos sucumbieron al hambre, otros a las inclemencias del tiempo y algunos a los ataques de tribus indígenas.

De los aproximadamente 600 hombres que habían zarpado de España un año antes en aquella desafortunada expedición para conquistar la actual Florida y la costa del Golfo en nombre de la Corona española, solo sobrevivieron cuatro: tres capitanes españoles y, en cierto modo, el marroquí esclavizado.

Durante los ocho años siguientes, aquel hombre se convertiría en el líder de facto del grupo y emprendería una de las travesías de supervivencia más extraordinarias en la historia de la exploración.

Sin embargo, ni siquiera conocemos su verdadero nombre.

Conocido indistintamente como Esteban de Dorantes, Esteban el Moro o —más comúnmente— Estevanico, este enigmático individuo fue uno de los primeros africanos, arabófonos y musulmanes documentados en pisar lo que hoy es Estados Unidos, llegando casi 40 años antes del primer asentamiento europeo.

Entre 1528 y 1536, recorrió a pie unos 3.620 kilómetros hacia el oeste, desde Florida hasta la costa del Pacífico en México, completando lo que se considera ampliamente como la primera travesía registrada de Norteamérica y el Caribe en la historia, casi 300 años por delante de la expedición terrestre de Lewis y Clark hacia la costa de Oregón.

Durante el trayecto, Estevanico fue capturado por nativos americanos, aprendió sus idiomas y se convirtió en sanador, antes de recorrer otros 2.100 kilómetros hacia el sur —junto a los otros tres sobrevivientes del naufragio— desde el Golfo de California hasta la Ciudad de México.

Luego emprendió una odisea independiente de 2.400 kilómetros hacia el norte y se convirtió en la primera persona no nativa americana conocida en adentrarse en los actuales territorios de Nuevo México y Arizona.

Estevanico fue el líder de facto de lo que se considera la primera travesía documentada de Norteamérica y el Caribe en la historia.

 

"Estevanico es una de las figuras más extraordinarias, aunque menos reconocidas, de la historia temprana de lo que llegaría a ser el suroeste de EE.UU.", afirmó Hsain Ilahiane, antropólogo y profesor de la Universidad de Arizona que ha dedicado años a estudiar a este explorador.

"Contribuyó a abrir rutas y senderos, y a generar conocimientos geográficos que más tarde sirvieron de base para las incursiones españolas [en lo que hoy es el oeste de EE.UU.]", agregó.

Sin embargo, la mayoría de la gente nunca ha oído hablar de él, ni siquiera en EE.UU.

Ahora, cuando el país celebra su aniversario 250 y reflexiona sobre sus orígenes, un número creciente de museos, recorridos turísticos y monumentos en todo el territorio nacional está poniendo de relieve su legado, hasta ahora poco conocido.

 

La odisea de Estevanico

 
Dado que Estevanico no dejó registros escritos, los historiadores han reconstruido su vida principalmente a partir de los relatos conservados de los sobrevivientes españoles que viajaron junto a él.

Nacido a principios del siglo XVI en Azamor, fue esclavizado por el noble español Andrés Dorantes de Carranza, quien lo llevó consigo en la expedición de Narváez a América.

Como a los musulmanes se les prohibía viajar al Nuevo Mundo en expediciones oficiales españolas, Dorantes lo bautizó y le dio el nombre de Estevanico.

La expedición, compuesta por cinco barcos y 600 personas, zarpó en junio de 1527 y resultó un desastre desde el principio.

Unos 140 hombres desertaron durante una escala en Santo Domingo y, mientras se abastecían en Cuba, un huracán hundió dos barcos y acabó con la vida de otros 50 marineros.

La tripulación intentó finalmente navegar hacia México, pero las tormentas los desviaron hasta la actual San Petersburgo, Florida, en abril de 1528. 
 
Una placa señala ahora el lugar de San Petersburgo, Florida, donde desembarcaron Estevanico y los demás miembros de la expedición de Narváez.
 
 
El líder de la expedición, Pánfilo de Narváez, ordenó entonces a Estevanico y a varios cientos de hombres marchar hacia el norte para explorar el interior de Florida.

Tras avanzar penosamente unos 500 kilómetros a través de pantanos infestados de mosquitos hasta llegar a lo que hoy es Saint Marks, Florida, y sufrir una emboscada de los nativos apalaches, Estevanico y los españoles sobrevivientes quedaron tan diezmados y desesperados que sacrificaron y se comieron a sus últimos caballos, construyeron cinco balsas improvisadas y navegaron a lo largo de la costa con la esperanza de llegar al actual México.

Mientras los hombres avanzaban a la deriva hacia el oeste, se convirtieron en los primeros viajeros no indígenas en avistar la desembocadura del río Misisipi.

No obstante, las mismas tormentas que acabaron volcando sus balsas cerca de Galveston provocaron la muerte de dos tercios de los españoles restantes, incluido el propio Narváez.

Al igual que muchos de los náufragos, Estevanico fue capturado poco después por nativos americanos.

De algún modo, la persona de menor estatus en el Viejo Mundo logró sobrevivir en el Nuevo Mundo.

"Cuando el orden del Viejo Mundo se desmoronó, Estevanico contó con ciertas ventajas. A diferencia de [los españoles], él estaba acostumbrado a hablar otros idiomas", señaló Laila Lalami, cuya novela The Moor's Account ("El relato del moro", traducción libre) —finalista del premio Pulitzer— se basa en la figura de Estevanico.

"Dado que Azamor era una ciudad amazig controlada por los portugueses, sabemos que probablemente hablaba lenguas amaziges, árabe y portugués", dijo Lalami.

"Y, al haber sido esclavo de un español, también hablaba español", añadió.

Durante los aproximadamente cinco años que pasó haciendo trabajos forzados para los nativos karankawa, Estevanico aprendió su lengua hablada y el lenguaje de señas que compartían otros grupos de la región.

Posteriormente, coordinó en secreto su huida con una tribu rival de los karankawa junto a Dorantes, y ayudó a liberar a los dos españoles restantes.
 
Estevanico y los otros tres sobrevivientes del naufragio caminaron durante ocho años por el Oeste norteamericano.
 
 
El líder del grupo 
 
Durante los dos años siguientes, los cuatro sobrevivientes caminaron desde la costa del Golfo hasta el golfo de California, valiéndose de las habilidades lingüísticas y la adaptabilidad cultural de Estevanico para desplazarse de una comunidad indígena a otra.

"Él era el líder del grupo: el traductor, el mediador, el explorador", señaló Ilahiane. "Se movían por un mundo nuevo sin saber adónde iban, pero Estevanico contaba con una ventaja: información".

En el transcurso de sus viajes, Estevanico conoció a un comerciante indígena y gestionó la estadía en su comunidad.

Estando allí, una mujer enferma se acercó a los visitantes para pedirles que la curaran.

Combinando rituales cristianos de los españoles con prácticas indígenas que Estevanico había observado, los hombres lograron convencer a la mujer de que se había curado.

A medida que se difundía la noticia de los supuestos poderes curativos de aquellos hombres, las comunidades indígenas comenzaron a buscarlos e incluso a seguirlos en su viaje hacia el oeste.

Estevanico se adelantaba a los españoles para anunciar su llegada; a menudo lucía brazaletes de conchas en los brazos y cascabeles en los tobillos, además de llevar una sonaja hecha con una calabaza seca.

"Me recuerda a un sufí rural marroquí con conocimientos de medicina que viaja de aldea en aldea, pero que también adopta aspectos [culturales] de los nativos americanos y los utiliza como vía de acceso a otras tribus durante su recorrido", comentó Ilahiane.

"Al final, eso resultaría un tanto trágico para él", recordó.
 
Estevanico se convirtió en la primera persona del Viejo Mundo en pisar Arizona y Nuevo México.
 
 
Las Siete Ciudades de Oro
 
Tras conquistar a los aztecas en 1521, España había establecido una colonia en lo que hoy es el centro y sur de México.

Cuando los cuatro viajeros se acercaban a Culiacán, en el actual estado de Sinaloa, se encontraron con un grupo de jinetes españoles que los condujeron 2.100 kilómetros hacia el sur, hasta la capital de la Nueva España (hoy Ciudad de México).

Allí, los cuatro sobrevivientes del naufragio relataron historias sobre ciudades doradas situadas en algún lugar del desierto del norte; relatos que las tribus nativas habían compartido con Estevanico, probablemente para lograr que los forasteros siguieran alejándose de sus aldeas.

Decidido a localizar estas llamadas Siete Ciudades de Oro, el virrey de la Nueva España envió a Estevanico en 1539 para guiar a un grupo de frailes españoles hacia el norte, adentrándose en los actuales territorios de Nuevo México y Arizona.

Con joyas de turquesa al cuello y plumas en el cabello, Estevanico caminaba a la vanguardia del grupo, actuando como explorador principal para recabar información sobre estas legendarias ciudades a través de las tribus nativas.

Si la información obtenida era de importancia moderada, enviaba una cruz pequeña a los españoles mediante un mensajero; si era importante, enviaba una cruz de tamaño mediano; y si era de gran importancia, enviaba una cruz grande.

Un día, poco después de convertirse en el primer forastero conocido del Viejo Mundo en entrar en territorio del pueblo zuñi, se dice que Estevanico envió una cruz que, según cuentan, tenía "la altura de un hombre".

Entusiasmados, los españoles se apresuraron a reunirse con él, pero descubrieron que, al intentar entrar en Hawikuh —la más meridional de las supuestas Siete Ciudades de Oro—, los nativos zuñis lo habían matado.

Aunque los españoles nunca encontraron ciudades doradas, el último viaje de Estevanico los condujo a lo que se conocería como la Tierra Nueva, territorio que más tarde resultaría fundamental para la expansión española en el suroeste de EE.UU.

"Estevanico contribuyó a configurar el imaginario geográfico del Imperio español en Norteamérica", afirmó Ilahiane.

"Sus viajes difundieron conocimientos sobre rutas, pueblos y posibilidades de expansión hacia regiones que llegarían a ser Texas, Nuevo México, Arizona y más allá. Esta última incursión en territorio zuñi en 1539 desencadenó la expedición de Coronado de 1540 [que allanó el camino para las expediciones y los asentamientos españoles en todo el suroeste de EE.UU.]", explicó el antropólogo.

Desde la introducción de enfermedades devastadoras y el desplazamiento de poblaciones nativas hasta el establecimiento del catolicismo y de prácticas culturales y culinarias, esta expansión española marcaría profundamente el futuro de la nación venidera.
 
Una estatua de Estevanico, que lo conmemora como el primer africano en el actual territorio de Texas, se encuentra en el Capitolio estatal de Austin.
 
 
"Algo en el medio"

Durante siglos, Estevanico fue poco más que una nota al pie en las crónicas españolas y una figura olvidada entre los estadounidenses.

"Eso se debe a que su exploración no está ligada al mito fundacional de EE.UU.", afirmó Lalami.

"Es una de esas cosas que no encajan del todo en la historia de la fundación del país que se enseña en las escuelas, centrada en las 13 colonias y en personas que huían de la persecución en Inglaterra", indicó.

En la última década, sin embargo, museos, monumentos y recorridos turísticos por todo EE.UU. han comenzado a reconocer cada vez más su papel en la historia temprana del continente.

"Protagonizó uno de los viajes hacia lo desconocido más asombrosos de la historia. Alguien debería hacer ya una película sobre él", comentó David Anderson, propietario de Discover Florida Tours.

Desde 2017, esa empresa organiza visitas guiadas históricas en San Petersburgo —donde desembarcó Estevanico— y relata su épica odisea.

Una estatua de bronce de Estevanico, de 2,15 metros de altura, se erigió en 2016 en el Capitolio Estatal de Texas, en Austin, para conmemorar su papel como el primer africano en pisar suelo texano.

El Museo de Historia de El Paso, en el oeste de Texas, narra desde 2022 la odisea de Estevanico en su muro digital interactivo; asimismo, el explorador ocupa un lugar destacado tanto en el Museo de Historia de Nuevo México, en Santa Fe, como en el Monumento Nacional Coronado, en Arizona.

"Es alguien que concretó una hazaña extraordinaria", señaló Diana Abouali, directora del Museo Nacional Árabe-Estadounidense en Dearborn, Míchigan.

"En el museo, lo presentamos al inicio de nuestra exposición Coming to America ​​('Viniendo a EE.UU.') para mostrar que los hablantes de árabe no son nuevos en este país. La lengua y la cultura árabes han estado presentes en lo que hoy es EE.UU. desde hace muchísimo tiempo", dijo.

Para Lalami, lo que hace que Estevanico sea tan importante no es solo lo que hizo, sino lo que representa.

"Fue el primer africano en cruzar Norteamérica, pero lo que lo hace tan fascinante es su posición", afirmó. "No llegó a EE.UU. como conquistador, ni formaba parte de los pueblos conquistados. Era algo en el medio".
 
 

viernes, 24 de julio de 2026

La abuela jubilada que resuelve asesinatos con muestras de ADN y árboles genealógicos

 

Las plataformas de genealogía gratuitas como GEDmatch estaban ganando popularidad en el momento en que Press promovía su idea.


Outlook
Servicio Mundial de la BBC


"Es desgarrador pasar año tras año con la proverbial silla vacía en la mesa durante las fiestas, sin saber. Es un dolor abrumador para las familias".

En todo Estados Unidos, miles de cuerpos permanecen sin identificar y sin reclamar. Muchos han sido víctimas de delitos. Y por cada cuerpo, suele haber una familia esperando noticias.

Esta es la historia de cómo una mujer tuvo una idea brillante que la llevó a utilizar una técnica pionera para desentrañar los casos sin resolver más difíciles.

Es el año 2017 y Margaret Press se relaja leyendo la novela policial "Q de Quién".

Está basada en el caso de una mujer no identificada —conocida como Jane Doe— hallada muerta en una cantera de California casi 50 años antes.

Press se había jubilado recientemente de su trabajo como programadora informática y dedicaba más tiempo a su afición por la genealogía con la investigación de su árbol genealógico.

Mientras leía, tuvo una revelación: ¿y si pudiera combinar el rápido avance de la tecnología del ADN con la investigación genealógica para identificar a las víctimas de asesinato?

Esto desencadenó una larga serie de consultas: a la autora del libro, Sue Grafton, quien la animó a investigar el caso; a la Oficina del Sheriff de Santa Bárbara, que no respondió; y a las empresas de análisis de ADN, que rechazaron su solicitud de añadir ADN de cuerpos no identificados a sus bases de datos.

Pero Press había encontrado su misión y no iba a rendirse.

En cambio, contactó a expertos y asistió a conferencias en las que le explicaba a cualquiera que quisiera escucharla cómo creía tener la solución a este problema.

La investigación de Margaret utiliza una combinación de ADN de código abierto y registros públicos.


Hasta que Colleen Fitzpatrick, una genealogista forense experimentada que tenía contactos judiciales, vio el potencial de su idea y accedió a ayudarla.

Las técnicas de toma de muestras y procesamiento de ADN estaban bajando drásticamente de precio, y estas mujeres estaban dispuestas a usar sus propios ahorros para demostrar que el método funcionaba.

Finalmente, gracias a la reputación y los contactos de Fitzpatrick, un agente federal de Ohio accedió a enviarles una muestra de ADN relacionada con un caso de hacía 15 años. Ya había intentado todo lo demás sin éxito.

Press recuerda el momento como surrealista. "Aquí estoy, una abuela jubilada... y un agente federal me pregunta: ¿adónde envío el ADN restante?".



Resolver el primer caso

Robert Ivan Nichols vivió durante dos décadas como Joseph Newton Chandler III.


El caso giraba en torno a un hombre conocido como Joseph Newton Chandler III, que había sido hallado muerto en 2002.

La policía esperaba una resolución sencilla, pero al intentar localizar a su familia, se encontraron con un misterio.

El verdadero Joseph Newton Chandler III era en realidad un niño de 8 años que había fallecido en un accidente automovilístico en 1945.

Este hombre había robado su identidad y la policía no pudo encontrar ninguna coincidencia en sus bases de datos de ADN.

Era el reto que las mujeres necesitaban y, con la ayuda de una decena de voluntarios, utilizaron su método para reconstruir su árbol genealógico mediante pruebas de ADN.

Les llevó aproximadamente un año, pero una noche, a las 2 de la madrugada, dieron con él: Robert Ivan Nichols.

Incluso después de que esta identificación se confirmara mediante una prueba de ADN que coincidía con el hijo de Nichols, aún quedaban muchas preguntas.

¿Por qué Nichols había abandonado repentinamente a su familia décadas atrás?

¿Por qué adoptó un nombre diferente?

Hasta la fecha, nadie ha encontrado una respuesta definitiva, pero este primer éxito significó que Press y su equipo fueran tomados en serio, lo que abrió la posibilidad de nuevos casos, y en octubre de 2017 las mujeres fundaron el Proyecto DNA Doe como una organización sin fines de lucro.

Los voluntarios se reúnen en campamentos especiales donde trabajan en casos.


La organización cuenta ahora con unos 100 voluntarios, a quienes Press llama su "tribu".

Entre ellos hay varios policías jubilados, pero provienen de diversos ámbitos y todos comparten un interés común.

"Nos encanta indagar en busca de respuestas. Nos encanta decir: 'Aquí hay una pista'. Pero, aún más importante, la pasión que impulsa nuestra misión es que todo el mundo merece que se sepa quién es cuando muere. Todas las familias necesitan saber dónde están sus seres queridos".


La muchacha de gamuza

Apodada "Muchacha de gamuza", fue identificada como Marcia King, una joven de 21 años que había abandonado su hogar meses antes de su muerte.


Pronto siguieron otros casos a medida que se extendía la reputación del equipo.

La "muchacha de gamuza" era una joven que fue encontrada asesinada junto a una carretera en Ohio en 1981, vestida con un distintivo poncho de piel de venado con flecos.

Utilizando muestras de sangre conservadas, el equipo de Press la identificó como Marcia King, una joven de 21 años que había abandonado su casa en Arkansas meses antes de ser asesinada.

Según Press, este tipo de casos eran difíciles para las autoridades en la época anterior a internet: "Solo contábamos con los periódicos locales. No había forma de dar con los informes de personas desaparecidas, que en aquel entonces se publicaban en papel, procedentes de otros estados".

La madre de Marcia había esperado noticias durante casi 40 años, manteniendo el mismo número de teléfono y sin mudarse de casa, "esperando a que su hija entrara por la puerta".

Por lo tanto, su identificación generó sentimientos encontrados en todos los involucrados.

"Es una noticia agridulce para los familiares, ya que al mismo tiempo obtienen la respuesta, pero no la que esperaban", dice Press.


La masacre racial de Tulsa

Los sobrevivientes de la masacre de Tulsa buscan entre los edificios destruidos.


Press afirma que cuando se enteró por primera vez de la masacre racial de Tulsa de 1921, reaccionó con "conmoción y horror" y preguntó: "¿Por qué nunca nos contaron esto?".

A pesar de ser la mayor masacre racial en la historia de Estados Unidos —donde una turba blanca asesinó a cientos de personas y destruyó un próspero distrito comercial conocido como Black Wall Street—, Press no aprendió sobre ello en la escuela.

Eso mismo le sucedió a muchos otros estadounidenses blancos.

"Nunca oímos hablar de ello", asegura Press y añade que mucha gente negó que hubiera ocurrido.

"¿Qué sabes? ¿Dónde están los cuerpos? ¿Dónde están las víctimas?", cuestionaban.

La ciudad de Tulsa ha emprendido la Investigación de Tumbas de 1921 para localizar, exhumar e identificar los cuerpos de las personas que se cree que murieron en la masacre.

El Proyecto DNA Doe se encuentra entre varias organizaciones que han ayudado con la investigación y, en julio de 2024, el alcalde de la ciudad anunció la primera identificación de una víctima: CL Daniel, un veterano de la Primera Guerra Mundial que viajaba a casa de su madre en Georgia, Estados Unidos.

"Fue un momento muy emotivo", indica Press. "Ahora hay que reconocer su memoria, porque aquí está su nombre y vamos a decirlo en voz alta".


Un nuevo tipo de trabajo detectivesco


En tan solo unos años, el trabajo de Press ha pasado de recibir correos electrónicos sin respuesta a que las autoridades soliciten activamente su ayuda.

Al mirar para atrás, Press afirma: "No se me da muy bien la jubilación".

De hecho, el retiro definitivo parece estar muy lejos, ya que el equipo trabaja actualmente en cientos de casos más, incluida la historia de "Q de Quién" que lo inició todo.

"Se sentía... como cerrar el círculo", dice Press.

Le entristece que la autora, Sue Grafton, quien en su momento la animó a seguir su teoría, ya no esté viva para ver cómo aborda el caso.

Pero está segura de que le habría fascinado conocer el impacto que ha tenido la nueva tecnología. "Creo que le habría encantado".

Este artículo está basado en un episodio del programa radial Outlook, del Servicio Mundial de la BBC. Puesescucharlo en inglés aquí.





miércoles, 22 de julio de 2026

El investigador que creó una calculadora para estimar la probabilidad de caer en la pobreza en EE.UU. (y el enorme riesgo que revela)

 




Por Valentina Oropeza
BBC News Mundo


Mark Rank destinó años de investigación a demostrar que una gran parte de la población de Estados Unidos puede correr el riesgo de caer en la pobreza en algún momento de la vida adulta.

El sociólogo estadounidense analizó cientos de miles de datos que mostraban la evolución de unas 5.000 familias con respecto a sus empleos, ingresos, patrimonios, gastos, salud, educación y otras categorías que se sumaron a medida que se ampliaba el seguimiento.

Aquella información pertenecía al Panel de Estudio de Dinámica de Ingresos, la encuesta longitudinal de hogares más antigua del mundo, que se inició en 1968 en Estados Unidos con 18.000 personas, y todavía hoy ofrece resultados sobre los descendientes de aquella primera muestra.

Aunque Rank había publicado los hallazgos de sus investigaciones sobre pobreza, desigualdad y justicia social en Estados Unidos, tenía la sensación de que apenas llegaban a "una decena de personas" que leían las revistas académicas.

"¿Qué podía hacer para que esta investigación fuera más accesible para un público más amplio?", recuerda haberse preguntado hace una década.

El profesor de la cátedra Herbert S. Hadley de bienestar social de la Universidad de Washington en San Luis examinó varias herramientas, hasta que dio con un ejemplo que podía emular: las calculadoras de riesgo de enfermedades cardíacas.

Usaban variables como la edad, la presión sanguínea y los niveles de colesterol del paciente para predecir su probabilidad de sufrir afecciones del corazón.

Inspirado en esa idea, Rank diseñó una calculadora para medir la probabilidad de caer en la pobreza en un horizonte de 5, 10 o 15 años, a partir de la raza, el nivel educativo, el género y el estatus civil del usuario, un recurso que nadie hasta entonces había puesto a disposición del público en Estados Unidos.

Además de los datos del Panel de Estudio de Dinámica de Ingresos, la herramienta tomaba como referencia el umbral federal de pobreza de la Oficina del Censo de Estados Unidos, por lo que sus resultados reflejaban los rangos de ingresos de cada grupo demográfico.

En marzo de 2016, el investigador lanzó la primera versión de la calculadora en una columna de opinión que firmó junto con su colega Thomas Hirschl en el diario The New York Times.

Rank y Hirschl esperaban ayudar a los usuarios a navegar dos desafíos fundamentales para los estadounidenses: "La inseguridad económica generalizada y los niveles cada vez más elevados de desigualdad de ingresos".

Mark Rank es profesor de la cátedra Herbert S. Hadley de bienestar social de la Universidad de Washington en San Luis.



"Si estuviera casada y fuera hombre"


Allyson Ritchey tiene 24 años y vive en el área metropolitana de Cleveland, en el estado de Ohio. Acaba de empezar un nuevo empleo como productora a tiempo completo en una cadena de televisión.

Consultó la calculadora por primera vez para una asignación de la universidad, cuando estudiaba Sociología, Comunicación y Medios.

Pero se graduó hace dos años y ahora regresa a esta herramienta para conocer la probabilidad de caer en la pobreza a partir de sus nuevas condiciones.

Al ser una mujer blanca y soltera, de entre 20 y 24 años, con estudios superiores, sus resultados mostraron que tiene un riesgo del 20,4% de caer en la pobreza en 5 años y del 31,5% en 15 años.

"Comparé esto con lo que pasaría si estuviera casada y si fuera hombre (casado o soltero) y descubrí que, en general, mi riesgo sería menor si fuera hombre o si estuviera casada (¿supongo que con un hombre?)", dice en un correo electrónico para contar su experiencia.

La calculadora indica que las mujeres solteras y no blancas, con un nivel educativo inferior al universitario, jóvenes o más bien mayores, tienen más probabilidades de caer en la pobreza en el futuro.

Si Ritchey perteneciera a otra categoría racial y no tuviera estudios universitarios, con la misma edad y siendo soltera sus resultados se dispararían: la calculadora arrojaría un riesgo del 82,8% de acercarse a la pobreza en 5 años y del 90,1% en 15 años.

En contraste, si fuera un hombre blanco con las mismas características (de 20 a 24 años, soltero y sin formación universitaria), su riesgo sería del 42,5% en 5 años y del 56,7% en 15 años.

Después de consultar la calculadora, Ritchey reforzó su confianza en que tener un título universitario le brindará estabilidad económica.

Sin embargo, también cambió su perspectiva sobre su valor frente a otros profesionales en el mercado laboral.

"Siento que debo esforzarme más para estar a la altura de mis compañeros (hombres blancos), especialmente en un campo como el periodismo audiovisual, donde trabajo ahora".

Allyson Ritchey sostiene su diploma cuando se graduó hace dos años de la universidad en EE.UU.


Sin embargo, David Boatwright, un hombre blanco de 30 años, advierte que su perfil no necesariamente le augura un futuro alentador.

"Al incluir la variable de tener un título universitario, la calculadora muestra que el riesgo de caer en la pobreza aumenta de forma constante a lo largo de un período de 10 o 15 años", dice.

"Para las generaciones anteriores, el título universitario era la llave hacia la libertad económica. Pero mi generación se enfrenta a la carga de encontrar un empleo bien remunerado, saldar la deuda de los préstamos estudiantiles y cubrir las necesidades básicas".


El riesgo de ser pobre


El umbral federal de pobreza en EE.UU. más reciente se publicó en 2024 y corresponde a US$24.950 al año para una familia de tres miembros.

Según este parámetro, 35,9 millones de personas estaban por debajo de la línea de pobreza hace dos años; es decir, alrededor de un 10,6% de la población de Estados Unidos.

"A menudo pensamos en la pobreza como algo que le pasa a otra persona, como un problema de alguien más, no nuestro", advierte Rank. "Pero dependiendo de cómo se mida, una clara mayoría de los estadounidenses podría verse afectada por la pobreza en algún momento de su vida".

Darse cuenta de esta probabilidad tuvo un impacto profundo en Annie Linker cuando consultó la calculadora hace dos años, siendo estudiante de Sociología.

"Como mujer blanca, soltera y con estudios, sabía que mi riesgo de caer en la pobreza sería menor que el de muchas otras personas de mi clase social y comunidad", explica.

"Sin embargo, me sorprendió considerablemente ver que mi riesgo en un plazo de 10 años era de casi un 50%".

Este hallazgo desencadenó cambios en sus finanzas personales.

"En lugar de centrarme en gastar dinero en cosas divertidas, como un café o un par de zapatos nuevos, empecé a trabajar en ahorrar para el futuro y eso me ha permitido mejorar considerablemente mi capacidad de ahorro".

Los estudios de Rank indican que tres cuartas partes de los estadounidenses podrían acercarse al umbral de pobreza o vivir por debajo de él en algún momento entre los 20 y los 75 años.

Alrededor del 59% puede permanecer en esa situación durante al menos un año.

"Luchen contra la pobreza, no contra los pobres", dice el cartel de una manifestante en Wall Street, el corazón financiero de Nueva York.


Los eventos inesperados


Ante la pregunta de por qué tanta gente es vulnerable, Rank se refiere a una combinación de factores.

"A lo largo de un período prolongado suceden cosas inesperadas en la vida, como enfermarse, perder el trabajo, que una familia se separe o que se produzca una pandemia", explica.

"Cuando esas cosas afectan a la gente, al menos en Estados Unidos, no contamos con una red de seguridad social muy sólida y la gente puede caer fácilmente en la pobreza", añade.

"La calculadora es una forma de poner eso en manos de las personas para que puedan verlo realmente y pensar en el futuro".

Durante una década, la calculadora ha acumulado más de dos millones de visitas desde casi todos los países del mundo, un alcance que todavía sorprende a Rank cuando comprueba las estadísticas de tráfico en Google Analytics.

"Creo que eso es un gran logro".

La calculadora forma parte de Confrontando la pobreza (Confronting Poverty), una plataforma más amplia creada por Rank para compartir recursos de aprendizaje sobre la pobreza y la inequidad en Estados Unidos.

"Como profesor universitario tenía la obligación de intentar que nuestra investigación estuviera disponible y fuera accesible para el público en general".

Annie Linker, por ejemplo, encontró en los resultados de la calculadora un incentivo para trabajar en comunidades que viven por debajo del umbral de pobreza en Estados Unidos.

"A veces, la calculadora aparece en mi mente cuando observo la representación desproporcionadamente alta de minorías entre las personas con las que trabajo", indica.

"Aunque no me gusten los resultados que arroja, me sirve de motivación para formar parte de ese porcentaje que no vive en la pobreza".


Fuente: Calculadora de probabilidad

Artículo relacionado:  Ayuda para alimentarse 


sábado, 4 de julio de 2026

Por qué EE.UU. se llama Estados Unidos de América y quién le dio el nombre

 

 

Por Carlos Chirinos
Especial para BBC News Mundo

 

Algunos dicen que Estados Unidos es un país sin nombre.

Sus ciudadanos lo llaman America (así, sin acento), apropiándose del nombre de todo el continente.

Y en el uso de ese nombre le sigue buena parte del resto del mundo, incluidos, curiosamente, los países que comparten el sur del continente y que también son americanos.

América es un nombre que precede, por siglos, a la formación como país de lo que hoy es Estados Unidos, que este 4 de julio celebra los 250 años de su Declaración de Independencia.

¿De dónde viene entonces el nombre actual? ¿Y se sabe quién lo eligió?

El nombre Estados Unidos de América consta en el acta de independencia firmada hace 250 años.

 

Colonias Unidas

Durante la mayor parte del período de colonización de los siglos XVII y XVIII, las 13 colonias británicas en América del Norte no eran una unidad política.

Eso fue cambiando con la cooperación militar durante la guerra Franco-Indígena (1754-1763), un conflicto entre Francia y Gran Bretaña por el control territorial en el que ambos bandos tuvieron aliados indígenas, y con las posteriores tensiones con la metrópolis en la década de 1770.

Entonces empezó a usarse el término United Colonies (Colonias Unidas) incluso en documentos oficiales del Congreso, como el nombramiento de George Washington como comandante en jefe del Ejército Continental en 1775.

Algunas interpretaciones históricas aseguran que fue un español, Luís de Unzaga, gobernador de la Luisiana española de la época, quien, en una carta dirigida a un general de los colonos rebeldes, "bautiza" a los Estados Unidos de América como se usa hoy.

Como principal representante del Imperio español en Luisiana, hasta pocos años antes en manos de los franceses, Unzaga tuvo contacto con los colonos rebeldes, a quienes Madrid apoyaba en secreto para dañar los intereses del enemigo histórico británico.

"En su correspondencia con el mayor Charles Lee, en el verano de 1776, Unzaga le dirigió una carta con el tratamiento de 'General de los Estados Unidos Americanos'", indica en un artículo publicado en 2021 en su sitio web el Hispanic Council, un centro de estudios que promueve las relaciones entre España y EE.UU. a través de la investigación y la divulgación histórica.

"Esta era la primera vez que un representante de una potencia europea (...) aceptase así la existencia y nacimiento de la nueva nación norteamericana", añade.

 Luis de Unzaga gobernó Luisiana, que entonces hacía parte del Imperio español, de 1769 a 1777.

 

"Este hecho de gran trascendencia, el primer reconocimiento de EE.UU., le resultó al general Lee tan 'positivo y halagüeño' (...) que se lo transmitió literalmente a Joseph Reed, edecán de George Washington; poco después el propio Washington leyó esa misiva que había llegado a su despacho, creyendo que iba dirigida a él", se afirma en el texto titulado "Luis de Unzaga: el gobernador de Luisiana que bautizó a los Estados Unidos Americanos".

En un artículo biográfico sobre Unzaga que publicó el pasado abril el Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá, cerca de Madrid, se hace referencia a la misma carta describiéndola como "un hito fundamental" en el reconocimiento de la nueva nación.

El artículo indica que la carta es "la primera vez que un representante europeo usaba esta denominación" que "validó a los combatientes como militares de un país independiente y no como meros rebeldes".

Además, afirma que Unzaga fue "el inspirador del nombre oficial en español de la nación al avalar el término sin anteponer Thirteen o el estatus de colonies a la denominación que aún quedaba como reminiscencia de las colonias inglesas".

 
El acta de independencia de las 13 colonias americanas unidas se firmó en Filadelfia.
 
 
El "mito español" en el bautismo de EE.UU.

Para el historiador español Gonzalo M. Quintero Saravia, todo este debate en torno al aporte de Unzaga "se parece a veces mucho a la película My Big Fat Greek Wedding (traducida como 'Casarse... está en griego' o 'Mi gran boda griega')".

"El protagonista de esa película es el padre de la novia, que es un griego norteamericano que ha emigrado desde Grecia y él siempre dice que es capaz de derivar cualquier palabra en inglés de un origen griego y para él todo es griego", explica Quintero en entrevista con BBC Mundo desde Madrid.

Haciendo una analogía, Quintero considera que en los últimos años se ha dado una tendencia a amplificar "ese mito de que todo lo que pasó en Estados Unidos tiene origen español, algo que contrasta con el 'borrado' que se produjo durante décadas de la contribución española al proceso independentista".

Y añade: "Mucho de lo que ocurrió en Estados Unidos tiene origen español, pero llegar a decir que el nombre de Estados Unidos fue inventado por una carta que escribió un gobernador a George Washington, pues me parece un poco estirar un poco las cosas".

El historiador ha escrito sobre el papel de España en el proceso de independencia estadounidense, particularmente sobre las acciones que tomó el sucesor de Unzaga al frente de Luisiana, Bernardo de Gálvez.

 
España apoyó a las Trece Colonias en la Guerra de Independencia de Estados Unidos. 
 
 
En su libro "Bernardo de Gálvez: un héroe español en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica" (publicado originalmente en inglés como Bernardo de Gálvez: Spanish Hero of the American Revolution, por The University of North Carolina Press, 2018), Quintero destaca cómo las campañas militares españolas contra los asentamientos británicos en el río Misisipi fueron cruciales para impedir que Londres dedicara todas sus fuerzas a enfrentar al ejército de Washington.

"La Revolución americana se enmarca dentro de un contexto y el contexto es las guerras entre las potencias europeas por el control americano. Pero incluso antes de que Francia entrase en la guerra (1778) y de que España también lo hiciese en 1779, ya es un conflicto mundial porque tanto Francia como España apoyan a los revolucionarios norteamericanos, que es una tradición muy normal entre imperios", afirma Quintero.

"El siglo XIX es un periodo de construcción norteamericano que mira hacia el anglosajón, teñido un poco de anticatolicismo porque están construyendo un país basado en valores protestantes; España no encajaba como ayuda a la Revolución americana como sí encajaba Francia. No encajaba el apoyo de una monarquía católica a la Revolución americana".

Esa tendencia ha cambiado en las últimas décadas y el aporte español a la independencia estadounidense está siendo redimensionado para ponerlo más a la par del de Francia, mucho más reconocido.

Sin embargo, el historiador Quintero indica que no ha visto prueba documental que respalde la tesis del país "bautizado" por Unzuaga.

"Tendría que verla. Si la hay, no tengo ningún problema en admitirlo, pero yo al día de hoy no conozco ninguna prueba de eso".

 

El nombre de Estados Unidos de América se usa por primera vez

 

El primer uso escrito documentado de Estados Unidos de América se produjo el 2 de enero de 1776, cuando Stephen Moylan, ayudante de Washington, escribió una carta expresando su deseo de viajar a España "con plenos y amplios poderes de los Estados Unidos de América".

La famosa carta de Unzaga está fechada el 4 de septiembre de 1776, lo que ayuda a desmontar la tesis de que Washington adoptó entonces esa definición para el país.

Eso sin contar con que el líder independentista estaba centrado en asuntos militares y no en la creación de estatutos legales.

El 4 de julio de 1776, Thomas Jefferson incluye el nombre en la Declaración de Independencia, documento fundacional del país y de la cual fue el principal redactor.

El texto pasó de decir: "Una Declaración de los Representantes de los Estados Unidos de América…" a "La Declaración unánime de los 13 Estados Unidos de América".

En septiembre de ese año, el Segundo Congreso Continental resolvió cambiar las 'Colonias Unidas' por 'Estados Unidos', con lo que se oficializó el nombre del nuevo país que se usó en los Artículos de la Confederación (1781) y más tarde se incorporaría a la Constitución (1789).

No está probado que George Washington tuviera ninguna vinculación con la elección del nombre de Estados Unidos.

 

Columbia y otros nombres que se propusieron para EE.UU.

 

Pero para algunos, el país debía llamarse de otra manera.

Entre las opciones estuvieron Columbia (para homenajear a Cristóbal Colón); Freedonia o Fredonia, en alusión a la libertad de los nuevos territorios, y nombres de referencia geográfica como Appalachia o Alleghania, que pretendían vincular la identidad del país al paisaje que lo diferenciaba de Europa.

Ninguna prosperó, aunque Columbia fue la más cercana a convertirse en oficial y sobrevivió en nombres como el Distrito de Columbia, de la capital, Washington, y en una decena de ciudades.

Aunque America (sin acento) sea el más popularmente usado dentro y fuera del país, el término Estados Unidos se impuso en documentos oficiales y en el lenguaje político.

Algunos argumentan que Estados Unidos no es estrictamente un nombre, sino una definición administrativa sobre cómo se organiza una nación a partir de una federación de territorios.

De hecho, hay otros Estados Unidos en América: es el caso de México, cuyo nombre es oficialmente Estados Unidos Mexicanos.

Brasil tuvo la misma denominación hasta 1967. En 1953, Venezuela cambió de Estados Unidos a República de Venezuela. Hubo unos Estados Unidos Centroamericanos entre 1821 y 1841. Y Colombia también fue Estados Unidos entre 1863 y 1886.

"Los Estados Unidos se han apropiado del continente desde el principio. El ejército de George Washington se llama ejército continental. El congreso donde se reunían los representantes de las 13 colonias se llama Congreso Continental", indica a BBC Mundo el historiador Quintero.

"Para Estados Unidos, el continente americano es lo que los demás del mundo llamamos Norteamérica. Para cualquier otro, América es desde Canadá hasta Tierra del Fuego. Pero para Estados Unidos, América es solamente ellos. Y es una apropiación que tiene lugar desde el primer momento en Estados Unidos".


Fuente: Por qué EE.UU. se llama Estados Unidos de América


 

viernes, 12 de junio de 2026

"El fútbol ha pasado de ser una fiesta popular a convertirse en un producto prémium con EE.UU. encima del negocio"

"Maradona decía que 'la pelota no se mancha'. Pero ahora la pelota se enchufa", reflexiona Juan Pablo Meneses.

 

Por Gerardo Lissardy
BBC News Mundo

 

Juan Pablo Meneses tiene un aviso para darte: lo que has comenzado a ver en estos días está lejos de ser un Mundial de fútbol tal como lo concebimos.

A juicio de este escritor y periodista chileno de 57 años, ahora miramos otro deporte, uno que él ha bautizado como "postfútbol", el título de su último libro publicado en marzo.

El cambio va mucho más allá de lo que ocurre dentro de los campos de juego, argumenta, y lo compara con el negocio del porno y del narco.

"Cuando planteo que el fútbol está muerto", dice Meneses en una entrevista con BBC Mundo, "pensaba que alguien me iba a refutar eso. Pero de repente he notado que no, que la gente efectivamente siente ese malestar".

Lo que sigue es un resumen de la charla telefónica con el autor de otros libros como "Niños futbolistas" y "Una granada para River Plate", que también es profesor de periodismo en la Universidad de Chile.

 

Has planteado que lo que vemos como fútbol en realidad es otra cosa: el postfútbol. ¿Qué representa este Mundial en ese cambio?

Para mí el Mundial 2026 es la primera gran fiesta del postfútbol, porque se instala definitivamente este nuevo deporte.

El fútbol pertenece a un mundo que ya dejamos atrás y el actual funciona con unos códigos, reglas y estructura que mantiene el nombre del deporte anterior, pero es cada vez más diferente.

Entonces, si no entendemos el postfútbol y que estamos frente a una nueva era del deporte, va a ser difícil que entendamos este Mundial.

¿Puedes dar ejemplos?

Cuando me preguntan cuándo aparece el postfútbol, digo que es cuando el fútbol de alguna manera deja de ser una experiencia colectiva.

Hoy en día, la gente y los chicos sobre todo ya no seguimos equipos; seguimos jugadores o torneos. Ahora podemos comprar activos financieros de los mismos jugadores. Entonces, los jugadores están pensando en sus carreras, no tanto en el equipo.

El fútbol era un deporte colectivo, el postfútbol es un deporte individual.

Por ejemplo, los precios de las entradas del Mundial son una locura: son para ir solo. Nadie puede ir con dos hijos, porque tiene que hipotecar la casa.

Entonces de alguna manera dejamos de tener una experiencia colectiva, sobre todo en América Latina, que siento que es donde pega más fuerte este cambio.

¿Por qué?

Porque en América Latina había dos orgullos muy fuertes sobre el fútbol: que era una gran fiesta popular y que EE.UU. no entraba en esa fiesta por distintas razones, incluso técnicas. Los partidos eran muy largos, entonces a la publicidad no le interesaba.

Y esos dos orgullos latinoamericanos en este Mundial se terminan casi definitivamente.

Increíblemente, frente a nuestros ojos el fútbol ha pasado de ser una fiesta popular a convertirse en un producto prémium, y EE.UU. está muy encima del negocio, de la FIFA y de este nuevo deporte.

Hubo problemas con los visados para asistir a los partidos, no solo para los hinchas de una cuarta parte de los países que participan del Mundial, sino incluso para el árbitro somalí Omar Artan, a quien EE.UU. le denegó la entrada por motivos poco claros, pese a que sería uno de los referís del torneo y fue nombrado el mejor árbitro del año pasado en África. ¿Esto es consecuencia de esa transformación que observas?

Este es un Mundial con derecho de admisión. Por sobre la FIFA, por sobre conseguir el cupo como equipo o árbitro, se instala una figura del portero de discoteca que dice: "Tú entras, tú no entras". Tiene mucho que ver con esta fiesta más prémium, más privada en la que se ha convertido el fútbol.

 
Al somalí Omar Artan le fue impedido el ingreso a EE.UU. para ser uno de los árbitros de la FIFA en el Mundial 2026.

 

Entonces, las visas terminan siendo otro tema del que hablamos porque pasa algo. Vamos a seguir hablando sobre todo de las cosas que están fuera de la cancha. De la cancha ya no se habla tanto, porque hay millones de partidos todo el tiempo. Y eso también se verá en este Mundial.

¿Cómo vamos a hablar de algún partido si hay seis en un día, porque se ha hecho un tema de inundar la zona? Lo que importa es lo que gira en torno al fútbol, ya sean las apuestas, el consumo de historias, el engagement de las redes sociales.

Y no lo digo de una manera nostálgica, sino que lo veo como un nuevo deporte que además atrae mucho a las nuevas generaciones: les parece con un vértigo y una adrenalina muy fuerte.

El otro día conocí la historia de una persona, y después he visto que no es la única, que ve los partidos con cinco pantallas y solo.

¿Cómo?

En una pantalla está el partido, en otra están las reacciones, en otra la apuesta que se hizo, en otra las variaciones bursátiles, porque ahora se pueden comprar derechos de jugadores o capital financiero a partir de cada jugador. Y la quinta pantalla, que es la más loca de todas, es la de ellos mismos, por si tienen una reacción muy disparatada que se pueda transformar en viral.

Un capítulo aparte son los problemas que ha tenido la selección de Irán para participar del Mundial, por ser un país en guerra con EE.UU., que a último momento le concedió visas a sus futbolistas. ¿Recuerdas algo similar que haya ocurrido en un Mundial?

No de esa magnitud. Porque antes se tomaban decisiones con anticipación, justas o injustas. Pero lo de ahora es diferente. Todo lo que genere contenido y nos mantenga en tensión es como que sirve. Y de alguna manera esto que ha pasado con la selección de Irán, que es un despropósito total, genera contenido. No importa qué pasa con los jugadores o con el partido.

¿Crees que se instala un tipo de segregación en los mundiales, como denuncian algunos? ¿O esto es algo excepcional de este Mundial, que escapa a la FIFA?

Escapa a la FIFA todo prácticamente. Siempre existió un negocio y siempre se escribió de esto. Pero en la época del fútbol, la FIFA manejaba el negocio. En la época del postfútbol, el negocio maneja a la FIFA. Entonces vemos que la FIFA acepta y acepta.

En este Mundial se incorporan las "pausas de hidratación" cada 22 minutos en todos los partidos, que por lo tanto estarán divididos en cuatro cuartos como en el baloncesto, en vez de dos mitades como se hacía desde 1897. ¿Cómo ves esto?

Es parte del fin del fútbol. Otra cosa por la que estábamos orgullosos eran nuestros 45 minutos por lado. Eso se termina. Se está cambiando para siempre el relato del fútbol. Se va a pasar publicidad. Y, si es que no se pasa, se corta el partido.

El Mundial se está jugando en el país del show de mediotiempo y el fútbol termina siendo absorbido por eso. Va a haber un show de mediotiempo, pausas de hidratación... Se cambia el partido tal como lo conocimos. Y los técnicos van a tener que pensar otra lógica, como si fuera otro deporte.

Incluso hay cambios en la pelota. Maradona decía que "la pelota no se mancha". Pero ahora la pelota se enchufa. Lo probaron en el Mundial de Qatar, que fue el gran ensayo general del postfútbol. La pelota tiene adentro un cerebro, un detector que conecta con distintas antenas alrededor del estadio, y mide cuántos golpes hay: entre dos mil y tres mil golpes por partido.

Y el hincha, ahora convertido en usuario, va a recibir todos esos datos en directo. Es una nueva forma de apostar. ¿Cuántos golpes hubo en la final del Mundial?

La FIFA dice que las pausas de hidratación buscan el bienestar de los jugadores, aunque no se harán en función de la temperatura que haya en los estadios. Parece que tú estás más de acuerdo con el seleccionador de Francia, Didier Deschamps, que advirtió que pueden cortar un buen momento de un equipo en el partido...

Con la salvedad, que no es menor, que se transmiten las instrucciones (de los técnicos a los futbolistas durante las pausas). El nuevo deporte es muy NBA o fútbol americano, deportes muy reality show, que es lo que yo considero el postfútbol.

Aparecen futbolistas o figuras porque son mediáticos. Duran una temporada y resultaron un muy buen negocio. Eso está pasando ahora también con el fútbol. El neozelandés Tim Payne es la primera gran figura del postfútbol en este Mundial y ya le están ofreciendo contratos a un jugador bastante discreto, cuyo mérito es que se convirtió en viral.

Hay otros cambios de reglas en este Mundial que recuerdan al baloncesto. Por ejemplo, se van a introducir los cinco segundos para saques de banda o tiros de esquina. También va a haber 10 segundos de plazo para sustituir a jugadores... ¿Esto permitirá optimizar el ritmo del juego como se argumenta?

En algún momento puede que haya un hartazgo sobre este tipo de medidas. O por lo menos eso me gustaría que ocurriera en Sudamérica. Que dijéramos: "Váyanse al carajo con todas estas cosas, nosotros queremos jugar fútbol".

También tiene muchas cosas de la Fórmula 1, que se ha transformado en otro espectáculo de adrenalina, tiempo, datos.

Nadie está hablando de quién va a ser el próximo gran 10 del Mundial, porque no va a haber un 10. Porque todos los equipos juegan muy parecido, está todo trabajado en función de datos. Los técnicos están haciendo los equipos con inteligencia artificial y están manejando mucho las métricas y los datos.

¿Eres de los que se preocupa también por el efecto que pueden tener en el Mundial las apuestas deportivas y los mercados de predicción, esas plataformas donde la gente juega dinero tratando de anticipar algo que pueda ocurrir, aunque en EE.UU. generalmente no estén considerados apuestas ni prohibidos como en otros países?

El tema de la prohibición es muy complicado porque muchos hinchas, que en este nuevo deporte son usuarios, miran los partidos con su capital en juego porque apuestan o quieren invertir en algún jugador.

El fútbol no inventó las apuestas. No le podemos pedir a la FIFA que nos dé una solución a la ludopatía juvenil que hay en Latinoamérica.

Pero, por otro lado, se organizan y se generan elementos donde cada vez haya más espacio para apostar o más aspectos en los cuales apostar.

 
Los mercados de apuestas son parte del "nuevo deporte" que vemos en este Mundial, señala Meneses. 

 

Entonces hoy, sobre todo para los más jóvenes, la apuesta no tiene una carga tan fuerte como para las generaciones mayores. Están acostumbrados a apostar, es muy fácil hacerlo desde el teléfono. ¿Y después?

Alguien que apuesta a su equipo que gana, y que por eso además gana dinero, tiene prácticamente un camino sin retorno. Es uno de los grandes temas en los que cambió este deporte.

Recordabas que Maradona decía que "la pelota no se mancha". ¿Crees que esto aún está vigente o que los mercados de apuestas amenazan la propia integridad deportiva, lo que ocurre dentro de la cancha?

Todo es parte de este nuevo deporte, porque hoy para hacer una apuesta no necesitas hablar con todo el equipo. Puedes hablar con un jugador y decirle que en tal momento le saquen una amarilla, o tire un tiro de esquina, porque la apuesta ya es de todo.

Y cuando a un jugador le saquen una amarilla o una roja, muchos van a pensar: "¿No será por las apuestas?". Porque queda todo el espacio de sospecha.

Estamos todos pendientes de este Mundial porque es un Mundial que está bajo sospecha, por muchos aspectos: las apuestas, la seguridad, los visados, los precios de las entradas, qué va a pasar con los hinchas, qué va a pasar si aparece ICE en EE.UU., qué va a pasar en México... Ver el partido es ver algo sospechoso.

Has comparado la transformación del fútbol con la industria del porno. ¿En qué se parecen?

Básicamente en que el porno es una industria que convirtió al espectador en usuario, algo que después hizo el fútbol. El pay per view del porno lo copió el fútbol. Que hoy el hincha vea el partido solo, en su casa, con muchas pantallas, también es una cosa que viene del porno.

Esto fue trabajado en la neurociencia: lo que busca una cabeza que está mirando porno es dopamina, vértigo y novedad. Son los mismos elementos que están llevando al fútbol.

También en la forma en que se consume: nadie ve una película porno desde que se inicia hasta el final. Al fútbol lo estamos consumiendo igual: en reels, en TikTok, en highlights (mejores momentos). No toda la gente va a ver todo el partido.

¿Y por qué lo comparas también al narco?

Con respecto al narco es un cambio estructural, sobre todo en Latinoamérica, en el sentido de que los intermediarios terminaron siendo los grandes capos.

En el fútbol pasa igual: los intermediarios, que eran los representantes, terminaron siendo los grandes dueños del fútbol. Se apoderaron de la industria unos tipos que estaban en la mitad de la cadena y que hoy son dueños de equipos, dueños de todo.

Y, al igual que en el narco, antes estaban los capos más famosos pero hoy cada vez está más diluido quiénes son los dueños de los equipos, dónde hay representantes metidos en equipos. No lo sabemos.

Además, el narco ha sabido penetrar muy fuerte en el fútbol en Latinoamérica.

Cuando lancé "Niños futbolistas" decía que todavía en Latinoamérica hay muchísimos lugares donde los niños tienen que decidir si se van al narco o se van al fútbol. Porque los héroes de sus barrios pobres que ellos ven triunfar son un narco o un futbolista. Y parecería que no hay otro camino.

Algo a favor de los mundiales es que los países no pueden comprar o vender futbolistas como ocurre a nivel de clubes. ¿Eso no vuelve más justa la competencia?

De alguna manera, que no haya una pasarela de negocio lo hace más singular. Es uno de los aspectos en que creo que se mantiene el espíritu del viejo fútbol: que en general sean jugadores nacidos en el país, el orgullo patrio.

 
Algo donde se "mantiene el espíritu del viejo fútbol" es que para los mundiales esté prohibido comprar o vender futbolistas, dice Meneses. 
 
 
Otra excepción que me ha llamado la atención: los álbumes de figuritas. De repente uno ve niños chicos coleccionando con un tipo de 50 años, que está queriendo recordar cómo era el fútbol antes.

Aunque la gente sea consciente de que el fútbol es cada vez más un gran negocio global, tal vez la pelota vuelva a hacer su magia y nos olvidemos de todo eso por un rato. ¿Hay algún partido en particular que te entusiasme en este Mundial?

De la primera ronda quiero ver Uruguay-España en Guadalajara, me parece que es un partidazo. Pero de ese tipo de partidos no va a haber tanto, va a haber más de los dispares.

Ya no se puede circunscribir todo a la pelota. No quiero sonar pesimista, sino tratar de transmitir que estamos frente a un nuevo escenario donde no podemos esperar cosas que no van a ocurrir.

Espero que haya muy buenos partidos. Tengo algunas selecciones que me gustaría que ganaran y voy a ver el Mundial de todas maneras, pero sabiendo un poco que lo que estoy viendo, lo que me va a generar adrenalina, son muchas cosas que están fuera de partido.

Hay una frase que algunos atribuyen a Jorge Valdano y otros a Arrigo Sacchi: "El fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes". ¿Seguirá siendo así con el postfútbol?

Hay algo muy importante que decir a partir de lo que dices: siento que parte de mi linaje es el fútbol. Soy un tipo completamente atravesado por el fútbol. Soy de esos latinoamericanos que no se acuerdan de la primera vez que fue a la cancha, porque seguramente lo llevaron cuando era muy chico.

Estoy relacionado con el fútbol desde que nací. Haciendo este libro descubrí que mi padre era futbolista. No era profesional, pero todos los domingos se levantaba, se ponía medias y la camiseta, e iba a jugar con 10 tipos más contra otro equipo. Y ahí había fútbol.

Todo esto que hablo no es de alguien que no entienda lo que es el fútbol o no lo quiera; todo lo contrario. Y en ese sentido me parece que es muy importante el papel que cumple hoy este nuevo fútbol para explicarnos un poco lo que estamos viviendo en nuestros días.

En esta conversación empezamos a hablar de fútbol, pero lo que hemos hablado todo el rato ha sido del siglo XXI. De las apuestas, de las visas, del exceso de televisación, de todas nuestras vidas digitales, porque el fútbol también es eso. Nos permite ver eso. Nos atraviesa la vida, pero de alguna manera no somos los mismos y el fútbol tampoco.

¿Ves alguna vuelta atrás en todo esto, para que el fútbol sea como antes?

Parece que en un partido de Estudiantes de La Plata, cuando hubo una pausa de hidratación (en un partido por la copa Libertadores), la gente empezó a silbar. Porque lo que pasa además con todos estos elementos es que arruinan la experiencia de ir a la cancha.

Me tocó ir a la final del Mundial Sub-20 acá en Santiago entre Marruecos y Argentina, y en los primeros 15 minutos hubo tres llamados al VAR. Y dentro del estadio la gente no sabía qué hacer, era tiempo muerto.

Ni sabes qué hacer cuando hay un gol, si pararte a gritarlo o esperar a que lo convaliden…

Tampoco. Entonces, en ese sentido digo que, casi como una causa política, sea de repente decir basta de tanta cosa. Pero lo veo difícil.

Piensa que además en este Mundial está la figura de Donald Trump.

Trump no inventó el postfútbol pero parece muy cómodo en este nuevo deporte, con todo esto que está pasando y con esta idea de que por fin, de alguna manera, EE.UU. logró dominar eso que para los latinoamericanos era un orgullo tan grande, un deporte muy popular en el que EE.UU. no entraba.

De hecho, Trump parece llevarse muy bien con Gianni Infantino, el presidente de la FIFA…

Claro, cuando digo que hoy el negocio maneja a la FIFA, una parte muy importante del negocio es EE.UU.

Es cierto que hay muchos jeques, que está Arabia Saudita y que los dueños del PSG y Manchester City son de estados petroleros. Pero funcionan en base a fondos de inversiones, muchos de los cuales son de EE.UU. Entonces, EE.UU. está muy metido en el negocio.

No olvidemos que Infantino le dio el "Premio FIFA de la Paz" a Trump…

Por eso digo que, en el fondo, históricamente los presidentes de la FIFA generaban otras cosas.


Fuente: Fútbol como producto prémium