Mostrando las entradas con la etiqueta Cultura. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Cultura. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de agosto de 2026

¿Existió Homero? El misterio que rodea al autor de "La Odisea"


 
Esta lámina de 1887, publicada en la revista española "La Ilustración Artística", refleja las ideas románticas del siglo XIX sobre la antigüedad al representar a un Homero joven (der), dictando una conferencia. 
 

Por Edison Veiga
BBC News Brasil
 
 
 
Tradicionalmente se considera a Homero un poeta ciego que vivió alrededor del año 900 a.C. en la Antigua Grecia y fue el autor de dos de los poemas épicos fundamentales de la Antigüedad: "La Ilíada" y "La Odisea".

Un genio, por lo tanto, pero uno que —según los expertos— quizás nunca existió.

Cada vez más, los investigadores contemporáneos creen que Homero, como autor de estas dos obras fundamentales, no fue un individuo histórico. Su nombre sería la personificación de un colectivo de poetas y editores, de generaciones que recopilaron tradiciones orales y las plasmaron por escrito.

"No hay pruebas de que haya existido un autor llamado Homero, al menos no como creador de dos grandes clásicos de la literatura universal", afirma el historiador André Leonardo Chevitarese, profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).

"Lo más probable es que sea una tradición posterior la que vincule estas dos obras, 'La Ilíada' y 'La Odisea', a un único autor llamado Homero".
 
Hay un consenso bien establecido en el siglo XXI de que es más correcto hablar de Homeros y no de un solo Homero, según el historiador Daniel Brasil Justi, profesor de la Universidad Federal del Sur y Sureste de Pará (Unifesspa) y de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).

"Podemos suponer que estos Homeros, en plural, eran los editores que revisaron y copiaron estas obras en sus versiones escritas mientras la tradición oral seguía existiendo", comenta Justi.

Así, se define a Homero mucho más como "una tradición de autores" que como una persona en sí misma.
 
El filósofo Gabriele Cornelli, autor del libro "¿Sabios, filósofos, profetas o magos?" y profesor de la Universidad de Brasilia (UnB), recuerda que esta cuestión estuvo presente en la primera conferencia impartida por el alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900) en la Universidad de Basilea.

"Aportó una visión muy equilibrada del problema. Dijo que Homero fue el poeta que escribió 'La Ilíada' y 'La Odisea', pero que esto no era una afirmación histórica, sino más bien un juicio estético", comenta Cornelli.

"No tiene sentido buscar al Homero histórico. Nos corresponde comprender a Homero como autor estético, como autor literario".

El profesor Cornelli sitúa las obras atribuidas a Homero, junto con los textos de la Biblia judía, como "los pilares que sustentan nuestra cultura occidental".
 
Lo cierto es que, incluso en la antigua Grecia, la idea de Homero como autor de estas importantes obras ya estaba arraigada.

"Ya en el siglo V a.C., los jóvenes estudiantes atenienses tenían que aprenderse de memoria [los textos atribuidos a] Homero, e incluso ser capaces de comentar algunas de las palabras más difíciles", dice Cornelli.

Fue durante este período, explica el experto, cuando muchos estudiantes comenzaron a notar discrepancias estilísticas en algunos de los textos atribuidos a Homero y a marcar los pasajes que consideraban de dudosa autenticidad.

Pero el debate tardó mucho en resurgir con la misma fuerza.
 
 
 
Imposible

El cuestionamiento de la autoría no se consolidó hasta finales del siglo XVIII, gracias al filólogo Friedrich August Wolf (1759-1824). Experto en obras griegas antiguas, consideraba imposible que un solo autor hubiera escrito tanto "La Ilíada" como "La Odisea".

La conclusión se extrajo después de que Wolf observara que poemas de esa extensión "no podrían haber sido compuestos y conservados por escrito" en aquella época, explica el filósofo Dennys García Xavier, profesor de la Universidad Federal de Uberlândia (UFU).
 
 
Retrato idealizado de Homero, honrado con una corona de laurel e identificado por la inscripción en la hoja de papel que enumera las ciudades que reclamaban a Homero como hijo propio (artista anónimo, 1639).


"Partiendo de esta premisa, concluyó que las epopeyas debían entenderse como el resultado de una larga transmisión oral, habiendo sido recopiladas y fijadas solo posteriormente".

Wolf concluyó que el texto solo podía ser el resultado de una reorganización de composiciones orales, lo cual, según la valoración de Cornelli, era fundamental para el debate, "porque desplazó la cuestión principal a si existe algún rastro de originalidad por parte del autor Homero o de los autores homéricos, o si estos fueron simplemente compiladores de tradiciones orales anteriores", afirma.

Otro problema que surge, según Cornelli, es que el griego usado es "una mezcla muy artificial, hasta el punto de que, con cierta exageración, existen varios dialectos diferentes".

Pero Xavier señala que Wolf no pretendía demostrar que Homero nunca existió. "Su principal objetivo era la concepción tradicional de un único poeta que escribió, solo y de una sola vez, los poemas tal como nos han llegado".

La tradición griega antigua incluía poetas cantores -los aedos- que actuaban en público, viajando de pueblo en pueblo. Lo más probable es que estas historias se transmitieran de esta manera, a través de la tradición oral.

Con el tiempo, grupos de escribas comenzaron a recopilarlos, en un esfuerzo colectivo que debió durar generaciones, con revisiones, ediciones y adiciones.

"Se trataba de historias que ya circulaban, eran ampliamente conocidas y que de alguna manera se sistematizaron alrededor del siglo VIII o VII a.C.", señala Chevitarese.

Según el historiador, lo que existía era una escuela de aedos, los poetas cantores de la época, que debían de estar ocupados recopilando las obras que circulaban en ese contexto.

Chevitarese añade que todo indica que "La Ilíada" y "La Odisea" ni siquiera fueron escritas por las mismas personas.

"Se trata de dos relatos completamente diferentes, situados geográficamente en lugares distintos. Lo que tienen en común es que tratan sobre tradiciones orales que se han transformado y transmitido por escrito a lo largo de un extenso período de tiempo", analiza.

Quizás no existió, pero lo hemos imaginado. En "La apoteosis de Homero" (1827) el artista Jean Auguste Dominique Ingres lo pintó siendo coronado como un ser inmortal, con grandes personalidades históricas del arte, la literatura y la música a su alrededor.
 

El filósofo Aldo Dinucci, profesor de la Universidad Federal de Espírito Santo (UFES), también menciona otra teoría, la planteada por el escritor británico Samuel Butler (1835-1902), traductor de "La Odisea".

En su libro "La autora de La Odisea", argumenta que la obra fue escrita por una autora femenina, mientras que "La Ilíada" fue escrita por un hombre.

Dinucci afirma que la arquitectura y la narrativa coherentes de la obra permiten ver la forma final como el resultado de una "planificación sofisticada".

"Pero se entiende que tanto 'La Ilíada' como 'La Odisea' provienen de una larga tradición oral transmitida a lo largo de los siglos. Y que el texto que ha llegado hasta nosotros es una especie de cristalización de esa tradición", dice.
 
 
 
El nombre

El profesor Xavier presenta algunas hipótesis interesantes que podrían arrojar luz sobre el nombre Homero, en caso de que fuera inventado. Según él, la etimología más inmediata alude al sustantivo griego "rehén".

"En ese caso, el nombre podría haber significado literalmente 'el rehén', 'el entregado como garantía' o 'la prenda'", explica.

Puede interpretarse que este es el nombre elegido para salvaguardar los valiosos elementos de esa tradición oral, como garantía de que permanecerían en un lugar seguro —el registro escrito— mientras que la versión oral podría perderse.

"Las biografías antiguas buscaban explicar los nombres famosos mediante episodios narrativos, construyendo una circunstancia biográfica a partir de una similitud léxica. Este procedimiento se conoce como etimología biográfica o narrativa: se parte del nombre para inventar u organizar una historia que parezca justificarlo", afirma Xavier.

"En el caso específico de Homero, aún queda mucho por explicar", añade.

 Su rostro, imaginado en mármol. 
 
 
También existe la tradición que retrata a Homero como un anciano sabio ciego. Esto se debe a que, como explica Xavier, la palabra podría significar "ciego" en un dialecto de la región de la antigua ciudad de Cime, en la actual Turquía.

Menciona que existe un antiguo relato biográfico de Homero que dice que el poeta se llamaba originalmente Melesígenes, y que pasó a llamarse Homero después de perder la vista.

"Esta explicación ejerció una enorme influencia en la imagen tradicional de Homero", afirma el profesor. "El poeta ciego se convirtió en una figura canónica del arte, la literatura y la historiografía de la antigüedad".

Sin embargo, Chevitarese no descarta que el nombre Homero sea una referencia al compilador más famoso de aquella época.

"Aunque es algo mucho más teórico que algo que podamos demostrar", señala.
 
 
 
Misterio eterno

Dada la falta de registros, es muy probable que la existencia de Homero como figura histórica nunca pueda ser probada.

"La respuesta más rigurosa que la buena ciencia puede ofrecer es: no hay pruebas directas de que Homero existiera, pero tampoco hay pruebas irrefutables que nos permitan concluir que nunca existió", afirma el profesor Xavier.

La opinión predominante entre los expertos evita ambos extremos.

"Homero sigue siendo una figura históricamente posible, aunque su existencia no puede demostrarse utilizando los criterios que normalmente exige la investigación historiográfica moderna", continúa Xavier.

"No tenemos inscripciones, documentos oficiales, correspondencia, dedicatorias, monedas, tumbas identificables ni ningún testimonio contemporáneo que mencione a un poeta llamado Homero".

Así, pues, lo que queda es la literatura que se le atribuye. Y esta sigue siendo inagotable.


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

domingo, 17 de mayo de 2026

Por qué la Torre de Pisa y otras edificaciones se inclinan pero no se caen

 

 

Por Daisy Stephens
Servicio Global de la BBC 

 

La Torre Inclinada de Pisa es uno de los monumentos más emblemáticos de Italia.

No es la única estructura que se inclina hacia un lado: desde las Casas Bailarinas de los Países Bajos hasta la Pagoda de la Colina del Tigre en China, hay monumentos torcidos por todo el mundo.

Pero ¿por qué se inclinan? ¿Y por qué eso no significa necesariamente que vayan a caerse?

 

¿Por qué se inclinan algunos edificios?

Hay varias razones que explican por qué las estructuras se inclinan hacia un lado, según Mandy Korff, profesora asociada de prácticas geotécnicas en la Universidad Técnica de Delft en los Países Bajos.

En algunos casos, como el de las emblemáticas Casas Bailarinas de los Países Bajos, se debe al tipo de cimientos que se emplean para su construcción.

"En el centro de Ámsterdam, la mayoría de las casas están construidas con pilotes de madera", dice Korff.

Las Casas Bailarinas de Ámsterdam están construidas sobre pilotes de madera, lo que les confiere una apariencia torcida.

 

Explica que los pilotes se instalan por pares bajo las paredes y las fachadas de los edificios.

Se adentran 12 metros en el suelo, que está compuesto de arcilla blanda, turba o arena.

"Si son así y los pilotes se mantienen en buen estado, entonces no le pasa nada a las casas", afirma.

Pero añade que, si empiezan a degradarse o a pudrirse, pueden aparecer grietas, y el deterioro desigual o la distribución desequilibrada del peso pueden hacer que los edificios se inclinen con el tiempo.

 

El caso de Pisa

Las condiciones del suelo también pueden hacer que los edificios se inclinen hacia un lado, como ocurre con la emblemática Torre de Pisa.

Nunziante Squeglia, profesor de mecánica de suelos y cimentaciones en la Universidad de Pisa, forma parte de un equipo que supervisa la inclinación de la torre.

"La torre comenzó a inclinarse desde el inicio de su construcción debido a que el suelo es extremadamente blando. [Se hundió] entre 3 y 4 metros", le dijo Sgueglia al programa de radio de la BBC Witness History.

Los edificios también pueden inclinarse debido a cambios provocados por el hombre en el suelo. Por ejemplo, la torre de la Oude Kerk, o Iglesia Vieja, en Delft.

"Es mucho menos conocida, [pero] se inclina más o menos de la misma manera que la Torre de Pisa", señaló Korff.

La torre de la Oude Kerk en Delft se inclina hacia un lado, en parte debido a la presencia de un canal.
 

"Se inclina hacia el canal porque el suelo de un lado fue excavado para construirlo y ahí es más blando. Así que hay menos presión para mantenerla erguida y, cuando la construyeron, empezó a inclinarse".

Los cambios en las aguas subterráneas también pueden hacer que un edificio se incline. Korff advirtió que a veces los edificios se inclinan por diseño.

"Muchas casas en Ámsterdam se construyen inclinadas hacia delante porque así es como se construían las casas de comerciantes en el pasado", explicó.

"A menudo se construían a lo largo de los canales para el almacenamiento. Se construían para que se inclinaran hacia delante para facilitar el transporte al interior de la casa", precisó.

"Si se inclinan hacia delante, no significa que haya un problema. Pero cuando se inclinan hacia un lado, sabes con certeza que esa no era la intención".

 

Corregir la inclinación

¿Por qué no nos preocupan más estas estructuras inclinadas?

Según Korff, un edificio inclinado no significa necesariamente que no sea sólido desde el punto de vista estructural.

"Tiene que inclinarse bastante para ser estructuralmente inestable", afirma.

Pero a veces hay que corregir las inclinaciones, como fue el caso de la Torre Inclinada de Pisa.

Aunque la torre comenzó a inclinarse muy pronto, las mediciones mostraron que la situación empeoró en el siglo XX, con un aumento constante de la inclinación.

La Torre Inclinada de Pisa comenzó a inclinarse cada vez más, hasta que tuvo que ser enderezada para garantizar su seguridad.
 
 
"La situación era muy preocupante", recuerda Squeglia.

Y entonces, en 1989, se derrumbó la Torre Cívica de la ciudad italiana de Pavía.

Según Squeglia, ese fue el "desencadenante" y la Torre de Pisa se cerró un año después.

Hubo muchas ideas sobre cómo enderezar ligeramente la Torre Inclinada de Pisa para que volviera a ser segura.

"La técnica elegida fue la extracción de tierra", explica Squeglia. "Sin tocar la torre, se extrajeron 37 metros cúbicos de tierra del lado norte de los cimientos".

Y la torre volvió a abrir 11 años después.

 

Un caso "especial"

Pero este método para enderezar un edificio no es habitual, según Korff. "Eso es muy especial para Pisa; no se haría así en condiciones normales".

Si un edificio inclinado tiene pilotes de madera, como las casas de Ámsterdam, sustituir los cimientos puede evitar que la inclinación empeore, pero es "invasivo" e implica retirar la planta baja.

También es posible corregir una inclinación levantando la casa con gatos hidráulicos, del mismo modo que se haría con un auto, señala Korff, pero a veces eso puede causar más daño que bien.

Las obras de estabilización de la Torre de Pisa tomaron 11 años y finalizaron en 2001.
 
 
"Si está muy inclinada, también es peligroso enderezarla porque la casa se ha adaptado en cierto modo a la inclinación", dice. "Hay que tener mucho cuidado, al menos para no empeorar las cosas".

Aunque algunos edificios pueden estabilizarse, también hay inconvenientes.

"Se pueden hacer todo tipo de cosas con los edificios, todo es posible", apunta Korff. "Pero cuesta bastante dinero y es complicado".

 

El impacto del cambio climático

 
Miles de casas en los Países Bajos corren el riesgo de sufrir daños porque sus cimientos de madera quedan expuestos cuando bajan las aguas subterráneas.
 
 
La investigación de Korff revela que sólo en los Países Bajos hay alrededor de 75.000 casas construidas sobre pilotes de madera que corren riesgo de sufrir daños y casi el triple están en peligro debido a cimientos poco profundos.

Y estos problemas podrían empeorar.

"Con el cambio climático y las transformaciones en las aguas subterráneas, a veces observamos cambios más rápidos", afirma Korff.

Si el nivel freático desciende, los pilotes de madera quedan expuestos al aire, lo que puede acelerar los daños.

Los cambios en las aguas subterráneas también pueden afectar a las capas del suelo, lo que tiene un efecto dominó en las casas con diferentes tipos de cimientos.

Sin embargo, añadió que se trata de un proceso lento.

En cuanto a la Torre Inclinada de Pisa, su inclinación se redujo en más de 40 centímetros tras 11 años de obras, que finalizaron en 2001.

Los ingenieros creen que su futuro está asegurado al menos durante los próximos 200 años.

 

 Fuente: Torre de Pisa
 
 

miércoles, 4 de junio de 2025

Colección La Vuelta al Mundo en Ochenta Libros

Editorial Plaza & Janés

1964-1981

No se llegó a los 80 libros planeados en la colección y sólo se publicó una parte de ellos.

La explicación no se encuentra a la mano: ¿fue por pago por los derechos de autor, problemas en la economía española durante la época de la Transición, cambios de planes en la editorial, etc.?

Como se dice: Averígüelo Vargas.

Lo cierto es que la editorial no se hacía problemas y siguió publicando, y una y otra vez incluyó antes, durante y después varios de los mismos libros en sus diferentes colecciones.



—Evelyn Waugh. Un Turista por África (Kenia, Tanganika, las dos Rodesias)

—Alexander Ramati. Israel hoy

—Rupert Croft-Cooke. De la Mano de Don Quijote (lugares y paisajes de España)

—Francis Mazière. Fantástica Isla de Pascua

—José María Gironella. En Asia se muere bajo las estrellas (Tailandia, Vietnam, Formosa-Taiwán-, Filipinas, Hong Kong, Camboya y la India)

—Pearl S. Buck. Gente del Japón

—Enrico Altavilla. Suecia, infierno y paraíso

—Leonid Vladimirov. Los Rusos de hoy

— Enrico Altavilla. Europa, pecado y virtud

—Hugo Portisch. La China que he visto

—Alberto Vázquez-Figueroa. Viaje al Fin del Mundo: Galápagos

—Jean Lartéguy. Viaje al Fin de la Guerra (Guerra de Vietnam)

—Hugo Portisch. La Siberia que he visto

—François de Combret. Las Tres Caras de Brasil

—Harry Golden. Los Israelíes. Retrato de un Pueblo

—Anthony Glyn. Los Británicos

—Sanche de Gramont. Los Franceses. Retrato de un Pueblo

—Ramón Carnicer. Nueva York. Nivel de vida, nivel de muerte

—Fernando Díaz-Plaja. El Mundo de Colores (Culturas alrededor del mundo)

—Pierre Ivanoff. En el País de los Mayas

—Alberto Moravia. ¿A que tribu perteneces? (África negra)

—José María Gironella. El Mediterráneo es un hombre disfrazado de mar

—Jean Lartéguy. El Oro del Diablo. Guerra, petróleo y terrorismo en el Cercano Oriente

—Jean Raspail. Diario Piel Roja (Un viaje por las reservas indias de Estados Unidos)

—Ramón Carnicer. Gracia y Desgracias de Castilla la Vieja

—Jack Beeching. La Guerra del Opio (China, historia)

—Saul Bellow. Jerusalén, Ida y Vuelta. Un relato personal

—Jean Lartéguy y Tila Bréaud. FIU. Tahití, la piragua y la bomba

—André Brugiroux. La Tierra es un solo país. 400.000 km alrededor del mundo en autostop

—Enrico Altavilla. Las Mecas del pecado

—Enrique Rubio. De Pretoria a Moscú. Los Paraísos del blanco y del rojo. Apuntes de un reportero (Sudáfrica, Unión Soviética)

—Fernando Díaz-Plaja. Los Brasiles. Una visión amena, desenfadada y culta de los pueblos del Brasil

—Paul Theroux. El Gran Bazar del Ferrocarril. En tren a través de Asia

— Fernando Díaz-Plaja. Las Ínsulas Extrañas. Viaje por las Cinco Partes del Mundo

— A.E. Maxwell e Ivar Rudd. Allí, el día dura un año. Relato de un año en la región ártica

—Guillermo Díaz-Plaja. China en su laberinto

—Ramón Conde Obregón. Las Murallas de Roma y otras historias de la urbe

—Guillermo Díaz-Plaja. El Encanto de Europa. Viajes y Meditaciones



viernes, 23 de mayo de 2025

"Incluso cuando hayas perdido un hijo o a tu esposa, nada te exime de tu responsabilidad de ser feliz": Richard Ford

 

 
Richard Ford nació en Mississippi, Estados Unidos, en 1944.
 
 
Por Ayelén Oliva
BBC News Mundo@Centroamérica Cuenta
@ayelenoliva
 
 
A Richard Ford no le incomoda que lo definan como un escritor político, aunque Estados Unidos no sea más que el telón de fondo delante del cual se mueven los personajes de sus novelas.

"Todo lo que ocurre en la vida íntima, incluso a pequeña escala, refleja algo que sucede en la esfera pública", le dice a BBC Mundo desde Montana y adelanta que su próximo libro será un ensayo sobre la escritura política.

Nacido en Jackson, Mississippi, en 1944, Ford es una figura indiscutida de las letras, que integra la tradición de la gran novela americana del siglo XX. A través de sus historias, se dedica a encontrar cierta esperanza racional en el futuro en medio del declive lento de Estados Unidos.

Ganador del Pulitzer y el PEN/Faulkner a la Ficción por "El día de la Independencia" (1996) y del Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2016, ha publicado nueve novelas, un libro de memorias y varios cuentos. 

También ha sido profesor en el Williams College de Massachusetts y en las universidades de Princeton, Harvard, Northwestern y Michigan, además de ser miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras. 

Frank Bascombe, su emblemático personaje de ficción que hizo su aparición en "El periodista deportivo" (1986) y se ha convertido en mucho más que en el protagonista predilecto de sus novelas, se despide en su último libro "Sé mía" (2024).

BBC Mundo habló con Ford en el marco del festival Centroamérica Cuenta, que se realiza entre el 19 y el 24 de mayo en Guatemala.

 

Su última novela, "Sé mía", empieza pensando en la idea de la felicidad y termina de la misma manera, incluso en momentos de mucho dolor para el protagonista como puede ser la muerte de un hijo. ¿Por qué la felicidad?

Frank Bascombe, sobre todo después de la muerte de su hijo Paul, está mayor y se queda bastante solo. Por eso creo que, a pesar de todo, trata de encontrar la manera de ser feliz.

Ya hablando como Richard, y no como Frank, diría que de lo que se trata es de tener la obligación de buscar la manera de que cada día importe, incluso cuando hayas perdido mucho, como puede ser a un hijo, a tu esposa o no te lleves bien con tu hija.

Eso no te exime de tu responsabilidad, si es que decides asumirla, de ser feliz en este mundo.

¿Cree que a veces perdemos de vista esa búsqueda?

Bueno, al menos en Estados Unidos, se suponía que debíamos vivir en libertad la búsqueda de la felicidad, pero si miras a tu alrededor en estos días, en este país no ves tanta libertad ni tanta felicidad.

Entonces, hice lo que la ficción mejor sabe hacer: tomé la convención social y la di vuelta, para que la felicidad sea algo real que uno pueda alcanzar por uno mismo.

En lugar de andar siempre con una especie de angustia existencial sobre la vida –que es una actitud que uno siempre tiene al alcance de la mano y que es muy fácil de adoptar– quizá lo que deberíamos hacer es intentar ser felices.

No estúpidamente felices, sino consciente e intelectualmente felices, si es posible. Puede que sea imposible, no sé, pero en una novela, tienes la opción de ir en contra de las convenciones.

Su escritura tiene la habilidad poco usual de combinar una mirada crítica sobre el estado de las cosas y, a su vez, optimista. ¿Cómo trabaja ese registro?

Tanto en la literatura como en la vida, la felicidad y la tristeza, las dos caras del drama, van casi siempre de la mano. Y eso me parece que representa la expresión más plena de la vida.

A veces estamos tristes y a veces felices. A veces estamos tristes y reímos, a veces estamos contentos y lloramos. Estas cosas son las que crean un buen drama, porque realmente son estados que coexisten en nuestra vida cotidiana.

Hay una frase del escritor y crítico literario estadounidense Henry James que dice que no hay tema más humano que aquel que refleja, desde la confusión de la vida, la estrecha conexión entre la felicidad y la tristeza, entre las cosas que ayudan con las cosas que duelen.

Y eso me lo tomo muy literal porque creo que el drama, que es lo que impulsa una novela dramática, es más rico cuando logra combinar estas dos caras de maneras inesperadas.

 

En su última novela, así como en muchos de sus libros, Estados Unidos aparece como telón de fondo mientras en un primer plano se mueven los personajes en sus vidas íntimas. ¿Cómo cree que se relaciona la vida privada con lo que pasa allá afuera?

Bueno, actualmente estoy escribiendo un ensayo sobre la escritura política porque pienso que soy un escritor político, aunque no escriba sobre política directamente.

Creo que todo lo que ocurre en la vida íntima, incluso a pequeña escala, refleja algo que sucede en la esfera pública.

Si lees a Aristóteles, verás que siempre dice que el Estado –sea lo que sea eso– es un reflejo de la comunidad, de la vida íntima de quienes viven en un nivel imperceptible dentro de él.

Para mí es axiomático que lo que digo cuando hablo, aquello que me preocupa, aquello que amo se encontrará en gran medida en las altas esferas del Gobierno, de la política y de la diplomacia de este país.

Lo que intento es recordarle al lector que esta vida que vivimos en nuestras calles, en nuestros jardines y en nuestras casas tiene, en última instancia, una dimensión política.

Y la razón por la que quiero recordárselo es porque, de esa manera, podría prestarle más atención a su propio comportamiento y eso lo llevaría a entender por qué puede sentirse alejado de la política aunque no podrá estarlo por completo.

Porque lo que cada persona hace en su casa se refleja en la política.

 

La vida en los suburbios de Estados Unidos ocupa un lugar central en las novelas de Ford.

Ya en "Entre ellos", un libro de memorias bellísimo, usted puso a dialogar la idea de un Estados Unidos en decadencia que contrasta con la calidez de una pareja, el amor de una familia, como aquello que parece ser lo único que mantiene a las partes unidas...

Ese libro relata el momento en que vivía con mis padres en los dramáticos años 1950, que no se suelen pensar como una época dramática pero en el sur del país sí lo fueron en términos raciales.

Aquellas tensiones, las alegrías, las preocupaciones y los conflictos de esa sociedad nos afectaron también a pequeña escala, y pensé que sería mejor escribir sobre mis padres sin ir por estos grandes problemas sociales.

Pensé que sería mejor si lo hacía de esa manera, porque si intentaba contrastarlo con las tensiones de la historia, terminaría por vaciar y debilitaría lo que intentaba decir sobre ellos, sobre nosotros, que sobrevivimos juntos, como una pequeña entidad de tres, en una época complicada.

¿Es el mundo íntimo el lugar seguro en tiempos complicados?

Ese es el tema sobre el que estoy escribiendo el ensayo.

Me temo que la respuesta es sí y no: sí, a diario y a gran escala, pero no creo que podamos escapar de la política, en este momento, en Estados Unidos.

Estamos todos agotados, pero eventualmente, con el tiempo, el agotamiento tendrá que ser superado por un sentido de responsabilidad cívica.

Además, será que estoy viejo, pero me temo que las generaciones más jóvenes y hasta quizá incluso la mía si vivo mucho tiempo, tendrán que volver a involucrarse en la política.

 

Si uno mira Estados Unidos, así como otras partes del continente, parece haber una parte de la opinión pública y de la política que se recuesta en los dogmas, en los eslóganes, que va en contra al pensamiento crítico. ¿Le preocupa eso?

Aunque vivamos tiempos en que a los ciudadanos se les quiera quitar la responsabilidad del pensamiento, simplemente no podrán hacerlo. Eso nunca va a funcionar.

Puedes suprimirlo por un tiempo, castigarlo por un tiempo, pero la gente va a pensar. Finalmente, mirará lo que está frente a ellos y lo identificará.

No lo sé, pero es difícil para mí pensar que el impulso supresor perdure mucho tiempo.

Parece que si criticas algo de Estados Unidos, estás en contra de este país...

Eso no es nuevo. Ya se ha escuchado decir: "O estás con nosotros o contra nosotros". Bueno, lo siento, pero simplemente no es así: a veces puedo estar a favor, a veces en contra.

Yo estoy a favor de este país, a pesar de que este país tiene todo tipo de imperfecciones.

Tan solo tienes que ser lo suficientemente libre como para decir: "Me gusta este país. Creo que vale la pena preservarlo, pero necesita ayuda, necesita mejorar, necesita estar mejor".

A principios de 1990 usted fue muy crítico con lo que más tarde se llamó la "cultura de la cancelación" de los sectores de izquierda. ¿Por qué?

Hace solo unos años, algunos sectores de la izquierda intentaban suprimir el derecho de otros a expresarse. En otras palabras, era el mismo tipo de impulso represivo, de impulso desautorizado, que normalmente asociamos con la derecha.

A mí no me gusta eso. No me gusta cuando la gente dice que si no eres negro, no puedes escribir sobre gente negra. Ni me gusta cuando dices: si no eres gay, no puedes escribir sobre gente gay.

Mi opinión es que si estás fuera de un grupo, a veces puedes ver dentro de ese él con cierta claridad. No debes permitir que te silencien. 

"Quizá lo que deberíamos hacer es intentar ser felices. No estúpidamente felices, sino consciente e intelectualmente felices", dice Ford.

 

 ¿Cree que ahora vemos una respuesta conservadora bajo la consigna "anti-woke" a esas posturas liberales o de izquierda?

Ya no sé qué es lo woke.

Cuando surgió como expresión pensé que tenía muchas cosas buenas que decir. Y así lo era. No era otra cosa que una fuerza positiva que básicamente decía: "Despierten, miren a su alrededor".

Por ejemplo, si se están prohibiendo libros: "¡Despierten!".

Pero, por desgracia, como suele ocurrir en la izquierda, toda esa posición ha sido tomada por la gente de menor inteligencia.

En consecuencia, la derecha le robó la narrativa y se apoderó de lo que significaba la cultura progresista y le atribuyó todo tipo de cosas desagradables y malvadas, cuado lo que intentaba decir era: "Despierten. Presten atención".

Por estos días, escuchamos la idea del pasado como un "lugar mejor", algo que algunos autores han llamado "retrotopía", un anhelo de vuelta al pasado...

Por eso es importante el pensamiento crítico. Hay que mirar al pasado para ver qué ocurría realmente.

Por ejemplo, la Guerra Civil sucedió por la esclavitud. Esa es la verdad. Ahora podemos escuchar decir que en verdad era por la economía pero no, era por la esclavitud. Por eso, hay que pensar por uno mismo.

Yo no creo que el futuro sea menos atractivo que el pasado.

Por último, usted ha dicho que su último libro es la despedida de Frank Bascombe, personaje que protagonizó gran parte de sus novelas. Además del ensayo sobre la escritura política, ¿cuáles son sus próximos pasos?

Mira, poco después de publicar "Sé mía", me tomé un largo tiempo libre, algo que suelo hacer pero esta vez me ha llevado más tiempo del habitual.

Así que, si vivo lo suficiente, me gustaría escribir una novelita cómica porque creo que todos necesitamos aprender a reír de nuevo.

 

Fuente: Richard Ford

domingo, 29 de septiembre de 2024

¿Por qué la mayoría de las personas son diestras y no zurdas?

  

 

 


Por Idefonso Alonso Tinoco, A. Victoria de Andrés Fernández y Paul Palmqvist Barren

*The Conversation

 

Es curioso que la mayoría de los humanos seamos diestros, pero ¿es algo azaroso o es consecuencia de la selección natural?

En general, lo derecho se asocia con destreza, competencia y corrección, mientras que lo izquierdo está cargado de connotaciones negativas.

De hecho, zurdo, según la RAE, es sinónimo de maligno, siniestro, perverso o amenazador, consideración presente desde tiempos remotos.

Sin ir más lejos, en las representaciones paleocristianas del Juicio Final los justos se sitúan a la derecha de Dios Padre, mientras que los condenados eternamente se ubican a su izquierda. 

En culturas orientales se encuentran valoraciones similares y en el mundo islámico se reserva la mano izquierda para funciones escatológicas.

En cualquier caso, lo siniestro ha incorporado culturalmente un estigma negativo, asociándose con “rarezas sospechosas” y marginando a sus portadores.

Algo similar a lo que sucede con otras anomalías, como el albinismo en el África negra.

 

¿A qué se debe esta distintiva valoración?

La explicación intuitiva es que lo más frecuente, estadísticamente, es tener más habilidad en el brazo derecho que en el izquierdo.

Aunque hay variaciones entre distintos pueblos (China: <5 % de zurdos, Occidente: 10-12 %), la opción diestra siempre es mayoritaria.

No obstante, lo frecuente no tiene por qué ser lo mejor en términos adaptativos, pudiendo obedecer a una contingencia aleatoria.

Entonces, ¿por qué somos mayoritariamente diestros? ¿Qué es lo que subyace biológicamente a este fenómeno?

 

Primera hipótesis: naturaleza genética ligada al sexo

Se sabe que los zurdos tienen una probabilidad ligeramente menor de sobrevivir hasta edades avanzadas y su porcentaje es superior en los hombres, por lo que se ha relacionado con los niveles de testosterona.

La condición zurda se fija en torno a la pubertad y se asocia con mayor frecuencia de enfermedades inmunes, migrañas y desórdenes cognitivos durante el aprendizaje y la maduración.

¿Está entonces la condición zurda codificada genéticamente en los cromosomas sexuales?

En el cromosoma Y desde luego que no, puesto que hay mujeres zurdas. Entonces, ¿se localizaría este supuesto gen en el cromosoma X?

En tal caso, la condición hemicigótica masculina (XY) haría más frecuente tales fenotipos si fuese un carácter recesivo.

No obstante, esta propuesta tampoco sería satisfactoria, puesto que no explica que la condición zurda sea más frecuente en mellizos, neonatos prematuros e individuos que han soportado estrés o condiciones de hipoxia fetales.

De hecho, tales circunstancias ocasionan también una prevalencia de la condición zurda en los chimpancés, nuestros parientes vivos más próximos.

Tampoco las frecuencias de aparición responderían a una herencia mendeliana típica ligada al sexo, pues entonces sería esperable que un 50 % de los hombres fuesen zurdos y sólo el 25 % de las mujeres.

De tener, pues, una naturaleza genética, se trataría de algo más complejo.

 

Segunda hipótesis: la ventaja adaptativa de los diestros 

Aunque ambas manos pueden, potencialmente, desarrollar la misma fuerza y destreza, la realidad es que no lo hacen.

Esta asimetría morfológica podría evidenciar procesos anatómicos internos que sufren desarrollos diferenciales en ambos lados del cuerpo.

Las primeras etapas embrionarias de los mamíferos responden a un desarrollo de órganos y sistemas de clara simetría bilateral. No obstante, el aparato digestivo manifiesta asimetrías muy tempranas en el posicionamiento de sus órganos.

También aparecen en la configuración diferencial de los pulmones (dos lóbulos en el izquierdo frente a tres en el derecho).

Igualmente, el vaso circulatorio primigenio se curva, retuerce, compartimenta y crece diferencialmente, generando un mayor desarrollo del arco aórtico izquierdo (en mamíferos, porque en aves el dominante es el derecho).

El resultado es que el órgano vital por antonomasia, el corazón, se sitúa desplazado hacia el hemitórax izquierdo, al igual que la aorta.

Reflexionemos sobre este hecho. Dado que cualquier lesión potencial revestirá más peligrosidad en el tórax que en el abdomen, y más en el hemitórax izquierdo que en el derecho, los humanos hemos tendido siempre a proteger esta zona.

La bipedestación aumentó la exposición y vulnerabilidad de nuestro tórax. Esto nos llevaría a pensar que la condición diestra es potencialmente más “adaptativa”, por implicar una mayor tasa de supervivencia.

Aunque ambas manos pueden, potencialmente, desarrollar la misma fuerza y destreza, la realidad es que no lo hacen.

Los ejércitos de diferentes culturas han desarrollado escudos que, portados con el brazo izquierdo, protegen el hemitórax de este lado del cuerpo.

Con ello, dejan libre para atacar la mano derecha. Ahora bien, en biología evolutiva hay que tener en cuenta que, en ciertas características, se da una selección inversamente dependiente de la frecuencia.

En otras palabras, los zurdos tienen ventajas de cara al combate individual en un mundo de diestros.

No obstante, esta razón se descarta porque integrar zurdos en formaciones militares cerradas acarrea más problemas de coordinación con los diestros que ventajas individuales.

Además, esta explicación no afecta a las mujeres, que no han participado masivamente en formaciones militares.

Para intentar contrastar esta hipótesis necesitaríamos conocer si las primeras manifestaciones de lo zurdo son anteriores a la aparición, relativamente reciente, de escudos y espadas.

Efectivamente es así, pues las poblaciones de cazadores-recolectores actuales, con un género de vida similar al del Paleolítico y que no usan escudos, son también predominantemente diestras.

Estimaciones tempranas de la condición zurda las tenemos en la argentina cueva de las Manos, cuyos motivos más antiguos se han datado en el octavo milenio a. e. c.

En ella, las 829 impresiones negativas de manos izquierdas, frente a tan solo 31 derechas, nos hablan de que sus pobladores eran mayoritariamente diestros.

Las manos estampadas con técnicas parecidas en cuevas españolas, francesas e italianas reflejan una condición similar en poblaciones europeas más antiguas: el caso de las 57 manos izquierdas impresas de la cacereña cueva de Maltravieso (quizás de neandertales por su cronología, estimada en más de 64 000 años) o las 275 de la santanderina cueva del Castillo, la mayoría de mujeres.

Otra forma de conocer la naturaleza zurda o diestra de las poblaciones primigenias sería el análisis de la lateralidad en marcas y ralladuras producidas con útiles líticos sobre los huesos de sus presas o sobre su propia dentición.

En la población de la Sima de los Huesos de Atapuerca, con más de 450 000 años de antigüedad, se ha descubierto así que los Homo heidelbergensis eran ya predominantemente diestros.

Otras especies más antiguas de nuestro linaje evolutivo muestran en sus moldes cerebrales evidencias de dominancia diestra.

Según lo expuesto, pues, no queda definitivamente clara la causa del predominio de la condición diestra.

En cualquier caso, y considerando que la esperanza de vida de los zurdos es algo menor que la de la población general, podría considerarse que esta condición sigue entrañando “mala suerte”.

 

* Idefonso Alonso Tinoco, A. Victoria de Andrés Fernández y Paul Palmqvist Barrena son profesores de la Universidad de Málaga.

Este artículo apareció en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.

 

 Fuente: Diestros y zurdos

martes, 17 de septiembre de 2024

Lemniscata y otros 4 nombres de cosas comunes que quizás no conoces

BBC News Mundo

Redacción

 

Nuestra lengua cuenta con al menos 93.000 palabras, que es el número de entradas en el diccionario de la RAE.

Y hay más que no están ahí pero se usan.

Sin embargo, varios estudios calculan que los más 591 millones de hablantes nativos sólo utilizamos entre 5.000 y 7.000 palabras con regularidad.

Hay vocablos que rara vez escuchamos, como petricor, el nombre de ese agradable y singular aroma que flota en el ambiente después de que la lluvia cae en suelo seco. 

Como esos, varios términos que se nos escapan, ya sea porque los olvidamos o porque nunca los aprendimos, y eso nos obliga a recurrir a descripciones largas para hacernos entender.

Pero recordar o descubrir palabras es un placer y, como dijo el filósofo Ludwig Wittgenstein: “Los límites de tu lenguaje son los límites de tu mundo”.

Así que aquí tienes un puñado de nombres de cosas que seguro te son familiares.

 

Lemniscata

Ese es el nombre del símbolo del infinito, ese 8 acostado con apariencia algo perezosa.

En geometría algebráica, la historia de la lemniscata en sí, como una de varias formas de figuras similares, es larga.

Pero su uso como símbolo del infinito se remonta al siglo XVII.

John Wallis (1616–1703), el matemático inglés más influyente antes de Isaac Newton, lo introdujo en su obra "De Sectionibus Conicis" ("Sobre las secciones cónicas", 1655), junto con otro símbolo que aún se utiliza: el de “mayor o igual a”.

 

El primer uso conocido del símbolo del infinto, en "De sectionibus conicis" (1655) de John Wallis (izq. iluminado).


Otro signo que también se parece al 8, es &.

Su nombre es et, que significa 'y' en latín.

Se formó luego de que, alrededor del siglo I, las letras e y t se empezaron a escribir a veces juntas en la antigua escritura cursiva romana; con el tiempo, se juntaron del todo.

Según el libro "Shady Characters" de Keith Houston, & aparece en el registro histórico por primera vez en un grafiti anónimo en las ruinas de Pompeya.

El signo no es tan conveniente en español, pues 'y' es más fácil de escribir que '&', pero en otras lenguas sí, pues reemplaza más letras, como 'and' en inglés.

Otra curiosidad: en el ámbito de la informática el signo tiene otro nombre en todos los lenguajes: ampersand.

 

Vagido 

El primer llanto de un bebé siempre ha sido un símbolo de celebración y una garantía de buena salud, y existe una palabra para nombrarlo: vagido.

Proviene del término en latín ‘vagitus’ y éste del verbo ‘vagire’, utilizado para hacer referencia a un gemido o grito.

El verbo latino también puede estar relacionado con Vaticanus (también conocido como Vagitanus), una deidad romana del parto.

Según Aulo Gelio, un erudito del siglo II, Vaticanus presidía los "inicios de la voz humana" y por eso prestó su nombre al "sonido de una voz reciente".

 

Pie de Morton 

¿Has visto esos pies en los que el dedo gordo es más corto que los que están al lado?

Quizás el tuyo es así, y no sería tan raro: los estudios dicen que generalmente se encuentra en aproximadamente el 10%-30% de los individuos en diversas poblaciones, y no es exclusiva de un grupo étnico en particular.

Al "pie de Morton" se le llama así desde que fue descrito por el ortopedista Dudley Joy Morton, en su libro de 1935 "El pie humano".

Pero tiene otro nombre más evocativo: pie griego.

El origen del apodo podría deberse a la percepción griega de la belleza, representada a través de su arte.

"En el arte griego primitivo", observó un artículo del Boston Medical and Surgical Journal de 1897, “dondequiera que haya algún intento de modelado cuidadoso de los dedos del pie, el primer dedo está separado del segundo y, en la mayoría de los casos, el segundo dedo se representa algo más largo que el primero”.

Eso estableció un estándar de pies idealizados que se mantuvo en los siguientes períodos del arte occidental, como el romano y el renacentista.

La hermosa diosa en "El nacimiento de Venus" del pintor renacentista italiano Sandro Botticelli los tiene.

 

El David de Miguel Angel lo tiene, así como las magníficas esculturas del Boxeador en reposo, la Diana de Versalles y el Fauno, por nombrar apenas unas.

Hasta la Estatua de la Libertad tiene un segundo dedo del pie más largo pues el escultor Frederic Bartholdi estudió esculturas griegas y romanas, y los hizo así para definir “su herencia desde los primeros días de la civilización”.

Hablando de dedos, pero ahora de las manos, ¿sabes qué es jeme?

Es "la distancia que hay desde la extremidad del dedo pulgar a la del índice, separado el uno del otro todo lo posible", según la Real Academia.

Si te intriga por qué esa distancia tiene nombre, te hago otra pregunta: ¿alguna vez has medido algo usando tus manos?

Generalmente al hacerlo extendemos la mano y medimos desde la punta del pulgar a la del meñique. Eso se llama palmo.

Pues antiguamente se usaba el jeme porque equivalía aproximadamente a la mitad de un pie romano, que tenía 29,57 cms. 

 

Filtrum
 
A diferencia del pie griego, éste sí lo tenemos todos.

El filtrum o surco nasolabial o infranasal es esa hendidura que está entre el labio superior y la nariz, en toda la mitad.

Aunque no molesta y hasta puede encantar, no parece tener ninguna razón de ser.

Pero es una huella de tu pasado: marca el lugar en el que tu cara terminó de formarse en el vientre.

"El desarrollo de la cara tiene lugar en el segundo y tercer mes de embarazo", explica el doctor Michael Mosley en el documental de la BBC "Inside the Human Body" (“Dentro del cuerpo humano”, en español).

"El rostro no ‘crece’, simplemente es el resultado de una especie de puzzle formado por tres partes principales que se unen justo en el medio del labio superior, creando ese reconocible rasgo que todos nuestros rostros comparten”.

Otra hendidura del cuerpo cuyo nombre quizás no sabes es la sangradura, que es esa parte hundida opuesta al codo en medio de tu brazo.

Se le conoce también como fosa del codo y, gracias al fácil acceso que hay a las venas y por ser donde se encuentra el tendón de los bíceps, tiene una gran importancia clínica.

 

Quesiqués

Aquí nos vas a perdonar pues un quesiqués, aunque común, no es algo físico sino una cosa que se pregunta y es difícil de averiguar o de explicar.

Pero la palabra es tan simpática que fue irresistible.

Además tiene un pariente: quesicosa, que significa enigma, duda, inquietud.

Y ya que nos alejamos de los límites autoimpuestos, finalicemos con un término que no está en el diccionario de la Real Academia, anotando que, como la misma academia dice, "la ausencia de una palabra en el diccionario no implica que sea incorrecta".

Se trata de Hipopotomonstrosesquipedaliofobia.

Vamos por partes:

  • Es grande como un caballo de río (del griego, hipopoto);
  • monstruosa (del latín monstro);
  • y con una longitud “de pie y medio” (del latín “sesquipedalian”).

Es una palabra un poco cruel pues hipopotomonstrosesquipedaliofobia es el nombre completo dado al miedo irracional a las palabras muy largas o complejas.

A veces se utiliza su versión abreviada, sesquipedalofo, aunque probablemente esa opción tampoco le ayuda mucho a la persona que padece esa fobia.

 

Fuente: Lemniscata y otros 4 nombres