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jueves, 5 de noviembre de 2026

Quiénes fueron los millones de europeos que emigraron a América Latina tras la Independencia (y por qué se fomentó su llegada)

Millones de europeos llegaron a América Latina desde mediados del siglo XIX
 

 

Por Gonzalo Cañada

BBC News Mundo

 

Es 11 de agosto de 1883 y el barco mercante 'Mendoza' está entrando en el puerto de Buenos Aires, Argentina. A bordo, cientos de pasajeros se asoman a las barandillas con una mezcla de curiosidad, temor y esperanza.

Hace un mes que salieron desde Nápoles y, a su llegada al puerto, completan el pertinente registro: Francesco Scola, 23 años, jornalero; Nicoleta Calafiori, 31 años, costurera; Giovanni Quaranta, 27 años, herrero,... y así un sinfín de recién llegados.

Los datos de Francesco, Nicoleta o Giovanni, que conocemos gracias al Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos (CEMLA), son solo tres ejemplos de los cientos de migrantes que llegaron cada semana, durante ocho décadas, a la capital argentina provenientes del otro lado del Atlántico.

Pero el caso bonaerense no era aislado, ya que, desde mediados del siglo XIX hasta las primeras décadas del XX, millones de europeos cruzaron el océano con destino a multitud de ciudades por todo el litoral latinoamericano.

"La utilización del pasaporte como instrumento de control fronterizo llegó a raíz de la Primera Guerra Mundial. Antes era un mundo con gran libertad de migración, de movimiento", cuenta a BBC Mundo Chiara Pagnotta, historiadora en la Universidad de Barcelona.

Migrantes italianos llegan al puerto de Buenos Aires, Argentina, alrededor de 1910.
 

Las primeras décadas del siglo XIX trajeron consigo la formación de numerosas repúblicas por toda América Latina en los territorios que hasta entonces habían formado parte de los imperios español y portugués.
 
Una vez establecidos, estos nuevos estados fueron poniendo en marcha sus cimientos políticos, económicos y sociales. Sin embargo, varios de ellos contaban con un obstáculo: no tenían suficiente población para exprimir todo su potencial de crecimiento.


"Gobernar es poblar"

En lugares como Argentina o Uruguay, que contaban con las materias primas necesarias para convertirse en países mucho más prósperos, no existía la fuerza laboral suficiente para llevarlo a cabo. Por lo que la solución de estos nacientes países fue importar población.

Un ejemplo es la famosa expresión "Gobernar es poblar", del intelectual, político y diplomático argentino Juan Bautista Alberdi, quien fue clave en la configuración de la Constitución Argentina de 1853.

Así es como, desde mediados del siglo XIX, infinidad de barcos como el 'Mendoza' fueron llegando a los puertos de toda Latinoamérica cargados de migrantes en busca de un futuro mejor.

"Había grandes facilidades para que los migrantes procedentes de Europa se instalasen en estos países, pero había bastantes menos opciones y posibilidades para que migrantes de países vecinos, sobre todo indígenas y mestizos, pudieran instalarse", cuenta Carlos Malamud, catedrático de Historia de América en la UNED.
 
Una familia italiana de migrantes en Mendoza, Argentina, a principios del siglo XX
 
 
Más concretamente, el perfil buscado por la mayoría de los gobiernos latinoamericanos eran migrantes de Europa Central y del Norte. Es decir, aquellos provenientes de países como Francia, Alemania o Reino Unido, los cuales se consideraban más avanzados, según los baremos de la época.

Sin embargo, precisamente por las mejores condiciones de vida en aquellos lugares, sus ciudadanos contaban con menos incentivos para migrar. Por lo que los ocupantes de aquellos barcos que cruzaban el Atlántico acabaron siendo mayoritariamente europeos del Sur… es decir, españoles, italianos o portugueses.

Si bien fueron los más numerosos, no solo fueron europeos los que llegaron a las costas de América Latina durante aquellas décadas. En la costa americana del Pacífico, miles de chinos fueron a trabajar en plantaciones, minas o construcciones en países como Perú, Chile o México.

O miles de sirios o libaneses, quienes hasta la Primera Guerra Mundial llegaban a América Latina portando el pasaporte otomano y que eran comúnmente conocidos como "turcos".
 
 
Jóvenes y golondrinas

Más allá de nacionalidades, el perfil entre los recién llegados tenía un denominador común: jóvenes en edad de trabajar, muchos de ellos solteros -aunque los había también que llegaban con la familia al completo- y mayoritariamente de origen rural, básicamente campesinos.

Teniendo en cuenta la realidad actual, puede sorprender a muchos el hecho de que, durante unas ocho décadas, millones de personas dejaran Europa para buscar una vida mejor en América Latina. Pero había razones para ello.

Con el avance de la revolución industrial, el campesinado europeo se fue empobreciendo, sobre todo en los países del Sur. En su búsqueda de mejores salarios y condiciones laborales, América Latina se convirtió en una opción muy atractiva para estos campesinos.

"Los países latinoamericanos entraron en el sistema mundial como países primarios, básicamente de productos agrícolas, productos derivados de la ganadería…", explica Pagnotta. Como Europa demandaba estos productos, América Latina se convirtió en una importante región exportadora.

La misma revolución industrial que perjudicó al campesinado europeo, facilitó, sin embargo, su viaje al otro lado del Atlántico. En aquella época se produjo un enorme desarrollo de los medios de transporte, lo que aceleró los tiempos de llegada hasta América Latina. Un barco mercante con pasajeros tardaba algo más de un mes en cruzar desde Europa.
 
Un grupo de migrantes se entretiene con un juego en el Hotel de Inmigrantes en Buenos Aires
 
 
Había quienes llegaban con la familia a cuestas y con la convicción de asentarse en los nacientes países latinoamericanos. Otros, sin embargo, viajaban por temporadas y eran conocidos como migrantes golondrina. Generalmente eran italianos y españoles, que iban a América Latina para el periodo de cosecha, ganaban un buen dinero y luego regresaban a Europa. Y algunos repitieron este viaje de ida y vuelta varias veces.

Otra variable que influía en los recién llegados, era si conocían a alguien en el lugar de destino o si, por el contrario, estaban solos. Los primeros tenían la fortuna de que algún amigo o familiar ya había emigrado a ese lugar y podía acogerlos durante los primeros días o semanas.

Los que no contaban con esa ventaja, solían recibir el apoyo del gobierno local. Un ejemplo fue el llamado Hotel de Inmigrantes en Buenos Aires que asistió a miles de ellos durante las primeras décadas del siglo XX.

Este funcionaba como alojamiento para los recién llegados, mientras encontraban un empleo y un lugar al que desplazarse. Incluso algunos migrantes recibían allí una formación para el trabajo agrario, que era el destino más común para quienes no certificaban tener otro oficio.
 
 
Multiplicar la mano de obra

Aunque los migrantes europeos se repartieron por toda América Latina, algunos países fueron el destino más habitual.

El caso más notable seguramente es el de Argentina. En los ochenta años que engloba este gran proceso migratorio del que hablamos -la segunda mitad del siglo XIX y las tres primeras décadas del XX-, se instalaron unos cuatro millones de europeos en Argentina.

Tal fue la influencia de su llegada, que si en 1850 tenía una población de 1,1 millones de habitantes, para 1930 había llegado casi a los 12 millones.

Un caso similar es el de Uruguay, donde se instalaron unos 600.000 europeos, pasando en este mismo periodo de 132.000 habitantes a casi 1,6 millones.

O en Brasil, donde se instalaron 2 millones de europeos y su población pasó de 7 a 33 millones. Sin olvidar países como Cuba, República Dominicana o El Salvador, donde la influencia migratoria fue también muy reseñable. 
 

 
Argentina, Brasil, Uruguay o Cuba demandaban mucha mano de obra, porque tenían un gran potencial exportador de materias primas. Azúcar y tabaco en Cuba, café en Brasil, o cereales y carne en Argentina y Uruguay.

Sin embargo, otros países exportadores, como era el caso de México o Perú, no necesitaban tanta mano de obra. Los expertos lo achacan a que estos estados contaban con una gran población de base indígena.

Además, "la política de atracción de mano de obra europea se sitúa en un momento en el que se estaba aboliendo la esclavitud en todos los países latinoamericanos. Por ejemplo, los italianos en el estado de Sao Paulo (Brasil) fueron a sustituir, sobre todo, la mano de obra esclava recién liberada", explica Pagnotta.

Como antes mencionamos, los grupos más numerosos eran los españoles, portugueses e italianos.

La preferencia de los dos primeros por América Latina tiene mucho que ver con el idioma compartido, que hacía más fácil su integración. Sin embargo, el caso de los italianos, es más particular, ya que aunque muchos emigraron también a Estados Unidos, fueron a su vez el grupo de migrantes más numeroso en países como Argentina o Brasil.
 
 
¿Amenaza o 'blanqueamiento'?

La determinación de los gobiernos latinoamericanos por atraer a estos migrantes provocó que se implementaran diferentes políticas que hicieran más fácil su atracción. No solo era importante que llegara mano de obra, sino también que se integrara en aquellas sociedades.

Como se buscaba que muchos de los recién llegados se dedicaran a trabajar el campo, los gobiernos solían poner facilidades para adquirir tierras o, incluso, a veces se les cedían en calidad de "colonos".

Pero como muchos de los deseados migrantes no llegaban solos, era necesario también pensar en sus familias. De ahí que se les prometía una educación libre y gratuita para sus hijos, algo que facilitaba la integración.

Eso sí, la llegada de millones de europeos no fue percibida igual por todos en América Latina.
 
Migrantes italianos juegan al juego de las bochas en Argentina
 
 
"Había sectores más populares que veían la migración como una gran amenaza por la competencia por los puestos de trabajo. Había también sectores mucho más encumbrados, bien cultural o socialmente, que veían en la emigración un riesgo para la homogeneidad de las sociedades, es decir, la homogeneidad étnica, la homogeneidad cultural, etc", explica Malamud a BBC Mundo.

Pero incluso había otros "para los que esto era una gran oportunidad porque, desde un punto de vista racial, veían en la emigración, sobre todo europea, la gran oportunidad de 'blanquear' la sociedad frente al peso que tenían indígenas y mestizos".

Esta última visión fue incluso promovida por varios gobiernos en América Latina.

Es el caso, por ejemplo, de la Constitución argentina de 1853, que incitaba la inmigración específicamente europea. O la ley de inmigración de 1912 en República Dominicana, que manifestaba la preferencia por la "raza caucasiana".
 
 
Poblar las fronteras

Aunque algunos migrantes optaron por quedarse a vivir en las principales ciudades, la mayoría se trasladaron a las zonas rurales para trabajar en el campo.

Y los gobiernos latinoamericanos incentivaron principalmente que estos migrantes se mudaran a las zonas rurales… de las fronteras.

"Las fronteras latinoamericanas se consolidaron concretamente en el siglo XIX. Todas las guerras de frontera, la guerra del Pacífico, la guerra del Chaco, la de la Triple Alianza, son guerras por el control del territorio y de sus recursos. Y en esta batalla, colocar a un 'muro poblacional' en las zonas fronterizas era muy importante", señala Pagnotta.

Aunque en estas regiones limítrofes solían vivir ya poblaciones indígenas, que en muchas ocasiones fueron forzadas a desplazarse hacia el interior del país.
 
Miles de agricultores alemanes migraron a América Latina tras la Primera Guerra Mundial
 
 
El gran periodo migratorio se ralentizó durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), aunque el fin del conflicto incentivó la llegada de algunos grupos. Es el caso, por ejemplo, de miles de agricultores alemanes que migraron a América Latina tras la guerra huyendo de la pobreza.

Pero si hay una fecha con la que puede ponerse el cierre a esta gran etapa migratoria hacia América Latina coincide con la Crisis de 1929 o Gran Depresión.

Esta crisis financiera, que ocasionó un grave deterioro de la economía a escala mundial, provocó también que América Latina redujera su nivel de exportaciones. Mientras que ocho décadas antes la región necesitó de una mayor mano de obra, en la década de 1930 la demanda se redujo considerablemente.

Incluso algunos migrantes acabaron regresando a sus países de origen, como es el caso de los llamados "indianos", españoles que regresaron a su país tras hacer fortuna en América.

A pesar de considerar ese momento como el final del gran periodo migratorio de europeos hacia América Latina, el proceso no se detuvo aquí. Por ejemplo, en los siguientes años, miles de europeos, muchos de ellos judíos, llegaron huyendo del nazismo.

A su vez, tras terminar la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), miles de nazis o colaboradores del Tercer Reich también escaparon a Sudamérica, muchos de los cuales nunca fueron llevados ante la justicia.

Los millones de personas que abandonaron Europa desde mediados del siglo XIX acabaron transformando la demografía, la cultura, la lengua y las costumbres de América Latina.

Un proceso repetido a lo largo de la historia por todo el mundo, que simplemente ha ido cambiando el lugar de origen y el de destino, porque, como dice Carlos Malamud, "las migraciones son tan viejas como la humanidad".

 
Mapa por Caroline Souza, del Equipo de periodismo visual de BBC Mundo.
 

 

jueves, 1 de octubre de 2026

Cómo España pasó de construir más casas de las que necesitaba a enfrentar una grave crisis de vivienda

Por Juan Francisco Alonso
BBC News Mundo



Durante los últimos días, el nombre de Maricarmen Abascal, una jubilada de 87 años, ha estado en boca de muchos españoles.

Las imágenes de la anciana siendo sacada en camilla por unos paramédicos de la vivienda del centro de Madrid en la que había vivido de alquiler durante siete décadas han conmocionado al país.

Aunque finalmente podrá regresar a su hogar tras alcanzar un acuerdo con la empresa propietaria del inmueble, el impacto que ha causado su caso no cesa.

Además de provocar una ola de protestas, ha vuelto a situar en el centro del debate público uno de los problemas que, según las encuestas, más preocupa a los españoles desde hace años: el acceso a una vivienda asequible.

En 2024, una de cada cuatro familias españolas afirmaba tener problemas para acceder o mantener su techo, de acuerdo con informe publicado por la Fundación Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada (FOESSA).

Y es que comprar una vivienda o, en su defecto, alquilarla se ha convertido en un objetivo cada vez más difícil de alcanzar para miles de personas en España.

El 47,3% de los jóvenes españoles de 26 a 34 años que siguen viviendo con sus padres dicen que la razón principal es que no se pueden permitir comprar o alquilar una vivienda debido a sus elevados precios, reportó el Instituto Nacional de Estadística (INE) en abril pasado.

Pero ¿cómo es posible que un país que entre 1997 y 2008 llegó a construir cinco millones de casas y apartamentos, alrededor del doble de las que demandaba el mercado en aquel momento, haya hoy cientos de miles de personas con dificultades para acceder a una vivienda?

La crisis de 2008 golpeó con fuerza al sector de la construcción español, acabando con muchas empresas y dejando muchos proyectos inconclusos.



La crisis que lo cambió todo

"El giro se produjo precisamente porque el exceso de construcción registrado entre 1997 y 2007 dejó la impresión de que se había edificado demasiado", afirma Carme Trilla, presidenta de Hàbitat3, una fundación sin ánimo de lucro de referencia en la provisión y gestión de vivienda social, que trabaja para garantizar el acceso a una vivienda digna, especialmente a personas en situación de exclusión."

Esta opinión también es compartida desde el mundo académico.

"Hasta 2008 hacíamos justo lo contrario de lo que hacemos ahora", sostiene Jorge Galindo, director de Política Económica de la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas de España (Esade).

"En ese momento estábamos construyendo prácticamente dos viviendas por cada hogar que se creaba y, al mismo tiempo, teníamos un río de crédito barato que financiaba tanto la construcción como la compraventa de estas viviendas sin ningún tipo de criterio racional", explica Galindo.

Sin embargo, la crisis financiera originada en Estados Unidos tras la quiebra del banco Lehman Brothers hizo estallar la burbuja inmobiliaria española, al cerrarse el grifo del crédito y hundirse los precios de la vivienda, transformando radicalmente al sector.

"Pasamos de construir casi 14 viviendas por cada 1.000 habitantes, lo cual era una aberración, a dos por cada 1.000, lo que es otra aberración, mientras que en el resto de los países se construyen cuatro viviendas por cada 1.000 habitantes", apunta José García Montalvo, profesor de Economía de la Universidad Pompeu Fabra.

El resultado es que hoy en el país tiene un déficit habitacional de unas 750.000 viviendas, según datos del Banco de España. No obstante, hace solo unos días el organismo regulador advirtió que esta cifra podría superar el millón en los próximos dos años si no se toman medidas.

La solución parece estar a la vista: construir muchas más de las 90.000 viviendas que se edifican actualmente cada año en España. Pero ¿por qué eso no está ocurriendo?

"Porque el sector quedó diezmado", apunta García Montalvo.

En similares términos se pronuncia Paloma Taltavull de la Paz, profesora de Economía de la Universidad de Alicante, quien indica que la crisis tuvo "consecuencias tremendas" para el sector de la construcción en España.

"El sector adelgazó tanto que hay pocas empresas constructoras actualmente", le dice a BBC Mundo, al tiempo que asevera que una posible recuperación tomará tiempo.

La construcción cayó mientras la población aumentaba, provocando un alza en los precios tanto de las viviendas para comprar como para alquilar.


La ley del mercado entra en acción

Pero mientras la construcción de viviendas no se recupera, otro elemento que está complicando el panorama es el crecimiento de la población impulsado sobre todo por la inmigración.

"Desde 2021, la creación de hogares está al alza. Ahora mismo, en España se están creando un cuarto de millón de hogares netos cada año, la mayoría gracias a la migración procedente de Colombia y Venezuela", explica Galindo a BBC Mundo.

"Si en la época de la burbuja construíamos el doble de viviendas que de hogares que se creaban, hoy construimos una tercera parte en relación a los hogares que se crean. Y entonces esa gente que está llegando a vivir a nuestro país, a contribuir a nuestra economía, a ser parte de nuestra sociedad, no encuentra acomodo", apunta.

La combinación de una oferta insuficiente y una demanda creciente explica el alza de los precios de las viviendas disponibles, sobre todo de aquellas destinadas al alquiler.

"La primera puerta de entrada para una persona que llega a una ciudad nueva, ya sea de dentro o de fuera de España, así como para alguien que se emancipa, es el alquiler. Esa mayor presión de la demanda, unida a la falta de oferta suficiente, explica la fuerte escalada de los precios", agrega el experto.

Desde 2015, los precios de las casas y apartamentos a la venta o para alquilar han subido un 80%, mientras que los salarios de los trabajadores solo han aumentado un 30% en el mismo tiempo, según datos del INE.

En algunas ciudades españolas, el precio promedio de un alquiler actualmente alcanza los US$1.335 mensuales, una cifra que equivale al 98,7% del salario medio de una persona joven.

El desalojo de la jubilada de 87 años ha provocado una ola de protestas ciudadanas en todo el país.


El papel de los "buitres" y turistas

El desalojo temporal de Maricarmen, resultado de un procedimiento judicial promovido por la empresa propietaria de su vivienda, también ha vuelto a poner el foco sobre otros actores en el mercado, como los fondos de inversión y quienes destinan inmuebles al alquiler turístico.

"Tienen una responsabilidad importante, aunque no son los únicos", admite a BBC Mundo Jaime Jover, portavoz del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Sevilla.

"Los fondos de inversión son un nuevo actor que han entrado con fuerza en el mercado español, en gran medida promovido por el gobierno, porque tienen diferentes bonificaciones fiscales. Su modo de proceder calienta mucho el mercado, mediante grandes compras de viviendas que revenden por precios más altos en tres o cuatro años, sin realizar hacer ninguna inversión de mejora", agrega.

No obstante, García Montalvo duda de su impacto.

"Los fondos de inversión, los fondos buitre como les llaman aquí, tienen una proporción minúscula del mercado, en torno al 5%. Entonces, ¿cuál es su papel en el mercado? Ninguno", asegura el economista.

"En España no hay grandes tenedores, la mayor parte de las viviendas las tienen pequeños propietarios que tienen una o dos en alquiler", agrega.

Alrededor de 2,4 millones de españoles tienen casas y apartamentos arrendados, según datos del Observatorio del Alquiler.

En los últimos años, muchos de esos propietarios han optado por alquilar esas viviendas a turistas o a personas cuyas estancias van a ser cortas, lo cual ha reducido el número de unidades disponibles para familias, señalan los expertos consultados.

En 2025, España recibió 96,8 millones de visitantes internacionales, lo que representa un 3,2% más que el año anterior. Estos datos convierten el país europeo en el segundo más visitado del mundo después de Francia, de acuerdo con la Organización Mundial del Turismo (ONU Turismo).

"El déficit de oferta no solo se debe a que se construyen menos viviendas, sino también a que una parte del parque inmobiliario no se destina a residencia habitual, sino al alquiler turístico o de temporada. En determinadas zonas, esto ejerce una presión adicional sobre el mercado", agrega Trilla.

Los propietarios de algunas viviendas prefieren alquilarlas a los turistas que cada año visitan el país.


Lo que ocultan las cifras

La falta de oferta parece ser, según los expertos, la causa fundamental de la crisis de vivienda que atraviesa España.

Sin embargo, esto plantea una duda. ¿Qué pasa con los 3,8 millones de viviendas que, según el INE, están vacías en el país?

"Están en zonas donde nadie quiere vivir", responde Galindo.

"La mayoría de esas viviendas se encuentran en municipios de los que la gente se ha marchado y que difícilmente volverán a ocuparse, porque los empleos, las oportunidades y las familias ya no están allí", agrega.

El caso de Maricarmen también ha servido para poner el foco en el tema de los desahucios, por impago del alquiler o de la hipoteca. Medios españoles informan que se produjeron 45 desalojos diarios durante el primer trimestre de 2026.

Sin embargo, desde 2021, cuando se registraron 39.096 casos, este tipo de situaciones ha disminuido de forma sostenida, hasta situarse en 24.520 en 2025, según datos del Consejo General del Poder Judicial.

Desde el organismo también precisan que todos estos desahucios no necesariamente afectaron a ocupantes de viviendas, porque también abarcan locales comerciales, plazas de estacionamiento, etc.

Aunque a primera vista esto parece una buena noticia, algunos expertos aseguran que esta estadística esconde otra cara de la crisis.

"Es una cosa rara: parece que las cosas van mejor, pero realmente van peor", asegura García Montalvo.

"¿Quién consigue una vivienda en alquiler? ¿Solo el primero? ¿Y quién es el primero? El nómada digital que cobra 6.000 euros (6.800 dólares) de una empresa alemana o suiza. ¿Quiénes son los últimos? Los inmigrantes, los jóvenes y las familias monoparentales, quienes nunca llegan a alquilar", explica.

"¿Qué pasa entonces? Que los inquilinos cada vez son más ricos, por lo que la estadística mejora porque no hay que desalojar al nómada digital", agrega.

A su juicio, este fenómeno también explica por qué cada vez más viviendas en las grandes ciudades españolas se alquilan por habitaciones en lugar de arrendarse completas.

"El mercado está tan presionado que ya no se alquilan viviendas enteras, sino por trocitos", dice.

Ante la ola de indignación y protestas provocada por el caso de Maricarmen, el gobierno socialista de Pedro Sánchez ha anunciado una serie de medidas, entre ellas la suspensión de determinados desahucios hasta 2030 y la prórroga de algunos los contratos de alquiler, entre otras.

No obstante, dichas medidas todavía deben ser refrendadas por el Congreso.

Desde 2015, el precio de la vivienda, ya sea para comprarla o alquilarla, ha aumentado un 80%, mientras que los salarios solo han crecido un 30%, según datos del INE.




Se fue Maricarmen RIP Muere Maricarmen Abascal

miércoles, 23 de septiembre de 2026

El dramático desahucio de la anciana Maricarmen a los 87 años que expone la gravedad de la crisis de vivienda en España

 


Por Atahualpa Amerise, BBC News Mundo y Guy Hedgecoe, BBC News, Madrid


El desahucio de una mujer de 87 años del apartamento donde residía alquilada desde hace siete décadas ha puesto el foco sobre la gravedad de la crisis de la vivienda en España.

Maricarmen, inquilina de un piso de 92 metros cuadrados en el acomodado barrio de Retiro, en el centro de Madrid, fue desalojada este miércoles al no poder hacer frente a la subida de alquiler exigida por la empresa de inversión propietaria del inmueble.

Después de un litigio de varios años en el que la justicia falló a favor de la empresa propietaria del inmueble, la comisión judicial ejecutó el desahucio al cuarto intento.

Maricarmen, que tiene movilidad reducida y una discapacidad del 50%, salió de la vivienda en camilla, fue trasladada al hospital y, tras una revisión médica, decidió alojarse con familiares.

Frente a la puerta del edificio, decenas de activistas se concentraron para intentar impedir el desahucio, mostrar su apoyo a la mujer y protestar contra la situación del mercado inmobiliario en España, marcada por un acceso cada vez más difícil a la vivienda y el encarecimiento de los alquileres.

Beatriz Duro, abogada de Maricarmen, criticó: "Aquí se van pasando la pelota y nadie asume la responsabilidad y todo el mundo dice que es el de al lado".

El caso de Maricarmen también ha puesto en el foco los llamados contratos de renta antigua, firmados hace décadas y sujetos a normas especiales sobre el precio del alquiler y su transmisión a los familiares del inquilino.

Maricarmen salió de la casa en silla de ruedas.


Qué ha ocurrido

La octogenaria vivió en el piso de la calle Alcalde Sainz de Baranda durante siete décadas, desde 1956, cuando su padre firmó el contrato de alquiler.

Tras la muerte del padre, su esposa pasó a ocupar su lugar como inquilina; y, cuando esta murió en 2005, el contrato pasó a su hija Maricarmen.

Maricarmen residía en la vivienda como inquilina bajo un contrato que pertenecía al régimen conocido en España como renta antigua: alquileres firmados durante la dictadura franquista (1939-1975) que después conservaron condiciones diferentes a las de los contratos nuevos, incluida una renta históricamente baja.

Pagaba 500 euros al mes de alquiler (unos US$573), una cantidad muy inferior al precio actual de mercado, especialmente teniendo en cuenta el tamaño del apartamento y su localización en uno de los barrios más privilegiados de Madrid.

Con el paso del tiempo, la ley permitió que algunos contratos antiguos de alquiler siguieran vigentes, y cambió las reglas sobre cómo podía actualizarse la renta y qué familiares podían continuar el contrato cuando fallecía el inquilino.

Por eso, el hecho de que el piso cambiara de dueño no ponía fin automáticamente al alquiler: primero había que determinar si el contrato de Maricarmen seguía vigente.

Según la interpretación del Tribunal Supremo, en el caso de Maricarmen el contrato no podía prolongarse indefinidamente por tratarse de una segunda sucesión.

Los voluntarios ayudaron a empacar las pertenencias de Marcarmen


En 2018, la familia propietaria vendió el edificio a la empresa Renta Corporación, que dos años después ofreció a Maricarmen comprar el piso por 247.000 euros (US$282.000), pero ella alegó que no podía asumir el precio.

Tras rechazar la oferta, el mismo año 2020 Renta Corporación vendió la vivienda a Urbagestión, la actual propietaria.

Urbagestión reclamó inicialmente a la inquilina 2.650 euros (US$3018) mensuales y después planteó aceptar 1.650 euros (US$1879).

Esa última suma superaba en 300 euros (US$341) la pensión mensual de 1.350 euros (US$1537) que recibe Maricarmen.

Según su abogada, Maricarmen siguió pagando la renta que venía abonando y nunca se negó a pagar.

La empresa, por su parte, defendía que el contrato antiguo había terminado y reclamaba la cantidad actualizada.

La anciana fue sacada de su vivienda en una camilla


El desahucio y la protesta

Los tribunales aplazaron tres fechas anteriores para ejecutar el desahucio y el último intento quedó fijado para este miércoles 23 de septiembre.

A primera hora del día la comisión judicial entró en la vivienda y ejecutó el desalojo.

Maricarmen, que tiene dificultades para caminar y vivía en un sexto piso, salió en camilla y fue trasladada en ambulancia al hospital Gregorio Marañón, donde se le practicó una revisión médica.

La octogenaria, que rechazó alojarse en una residencia temporal de la Comunidad de Madrid, se trasladó a casa de unos familiares.

Activistas y simpatizantes de Maricarmen acamparon frente al edificio la noche anterior al desahucio, entre ellos algunas figuras públicas como el actor Carlos Bardem —hermano de Javier Bardem— y la cantante Ana Belén.

En la mañana, cientos de personas se congregaron para intentar impedir el desalojo, bloqueando el portal y las escaleras del edificio y coreando consignas como "Maricarmen se queda".

Los manifestantes se congregaron el martes frente al edificio bajo el lema "Maricarmen se queda".


En un video publicado en redes sociales, Maricarmen agradeció emocionada a quienes habían acudido a apoyarla en "una lucha tan cruel de unas personas que quieren ganar dinero".

La policía acordonó un tramo de la calle y retiró a manifestantes y periodistas de la entrada, donde hubo cargas policiales contra algunos de los activistas, que denunciaron golpes y el uso de gas pimienta.

La Delegación del Gobierno afirmó que los agentes actuaban por mandato judicial.

En junio, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU pidió que se paralizara el desahucio mientras examinaba el caso o que se ofreciera a Maricarmen una alternativa de vivienda adecuada.

Según medios españoles, una conocida escritora se ofreció desde el anonimato a cubrir la diferencia entre los 500 euros que pagaba Maricarmen y los 2.650 euros reclamados por la empresa, además de cualquier deuda que se le exigiera.

Sin embargo, según la abogada de Maricarmen, la empresa rechazó la oferta y el desahucio siguió adelante.

El Ministerio de Vivienda afirmó también que CASA 47, la entidad pública de vivienda, había ofrecido comprar el piso y que Urbagestión rechazó la propuesta.

La BBC intentó ponerse en contacto con la empresa.


La crisis de la vivienda en España

La escasez de viviendas disponibles en grandes ciudades como Madrid o Barcelona se plantea como la principal causa de la subida de los alquileres.

En Madrid, los precios medios del alquiler anunciados en Idealista, el portal más usado para compraventa y alquiler de inmuebles, alcanzaron 23,3 euros (US$26,5) por metro cuadrado en agosto de 2026, un 5,1% más que un año antes.

En agosto de 2016 el promedio del alquiler era de 12,8 euros (US$14,5) por metro cuadrado, por lo que el aumento acumulado en diez años fue de alrededor de más del 80%

El Banco de España calcula que, entre 2021 y 2025, se construyeron 750.000 viviendas menos de las necesarias para atender la demanda.

La brecha se vio con claridad en 2025: ese año se formaron unos 240.000 hogares nuevos, cada uno con necesidad de vivienda, pero solo se incorporaron al mercado unas 92.000 viviendas nuevas.

Aunque la diferencia no explica por sí sola cada subida del alquiler, ofrece un dato relevante sobre la presión entre la demanda de vivienda y la oferta disponible.

La ministra española de Vivienda, Isabel Rodríguez, calificó la jornada del desahucio de Maricarmen como "un día muy triste y dramático" y habló de las consecuencias de la especulación.

El gobierno de coalición liderado por el socialista Pedro Sánchez ha culpado en repetidas ocasiones a las empresas de inversión inmobiliaria de la situación en el mercado de la vivienda.

En contraste, algunos expertos sostienen que es necesario construir más viviendas y advierten de que la inseguridad jurídica bajo las leyes actuales —los procesos de desahucio por impago u ocupación ilícita pueden durar años— disuade a muchos propietarios a la hora de poner sus pisos en alquiler.





Comentario

Otro caso de lo más indignante cuando el formalismo patrimonial gana por goleada y no interesan los derechos humanos... 

En todas partes se cuecen habas y en la mía, a calderadas.




viernes, 31 de julio de 2026

Por qué Ceuta y Melilla pertenecen a España si están en África

 

 

Por José Carlos Castro*
BBC News Mundo

 

Son los únicos territorios de la Unión Europea en el África continental y sus fronteras han sido foco de numerosas crisis migratorias y disputas diplomáticas.

Hablamos de Ceuta y Melilla, dos ciudades que pertenecen a España desde hace más de 500 años, pero que Marruecos ha estado reivindicando como suyas prácticamente desde que consiguió su independencia en 1956.

La ley internacional no las considera colonias y la Organización de Naciones Unidas (ONU) respalda que son provincias españolas.

En los últimos días, miles de migrantes cruzaron la frontera de Marruecos hacia Ceuta, lo que provocó que el gobierno español enviara al ejército a controlar la situación.

En 2025 hubo roces entre ambos países por las reivindicaciones marroquíes sobre el territorio, que llegaron después de tres años de calma.

A esa paz se había llegado después de que el gobierno socialista de Pedro Sánchez aceptara el proyecto de Marruecos sobre la autonomía del Sáhara Occidental, otra disputa territorial que durante años avivó esta complicada relación.

Pero, ¿por qué estas ciudades en el norte de África pertenecen a España?

Una valla muestra la separación entre la ciudad marroquí de Nador (arriba) y la española Melilla (abajo).

 

Cómo Ceuta y Melilla se volvieron españolas
 

Melilla pertenece a España desde el siglo XV. Ceuta desde el XVII.

En 1415, Ceuta era uno de los principales puertos económicos y estratégicos del mundo islámico y durante siglos estuvo controlada por varias dinastías bereberes y árabes.

Pero ese mismo año fue conquistada por Portugal, en medio del proceso de reconquista cristiana que años más tarde acabaría con los reinos islámicos que durante 700 años habían dominado la Península Ibérica.

Más de un siglo después, en 1580, Portugal y España se unieron en una dinastía conjunta conocida como la Unión Ibérica, por lo que Ceuta también pasó a formar parte del dominio español. Una vez disuelta la Unión, en 1640, España se quedó con Ceuta.

Durante el reinado de los Reyes Católicos, España consiguió reconquistar la península derrotando al último de los reinos musulmanes en Granada.

 

Por su parte, Melilla fue conquistada por la corona de Castilla en 1497. Por mandato de los Reyes Católicos, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, una flota acudió a esta otra ciudad portuaria como parte de la reconquista española durante la que, apenas cinco años antes, habían derrotado al último reino musulmán de la península en Granada.

Para muchos musulmanes, Ceuta y Melilla son un doloroso recuerdo de derrota y humillación frente a las potencias europeas cristianas.

 

Por qué Ceuta y Melilla son clave para España 

 

La presencia en estos territorios en el norte africano fue fundamental para las pretensiones expansionistas de España.


Para esta nación, controlar la entrada al mar Mediterráneo a través del estrecho de Gibraltar era una prioridad estratégica.

"Ceuta y Melilla adquirieron mucho valor por su cercanía a la península y la capacidad que brindaban para controlar el paso por el estrecho de Gibraltar", explicó a BBC Mundo el historiador Manuel Torres Soriano, de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, en España.

Ceuta, justo al otro lado del estrecho y apenas a 14 kilómetros de la costa peninsular, servía como una especie de cabeza del flujo comercial y de personas entre ambas orillas.


"Melilla, por otro lado, atendió a la necesidad de contar con un puerto y una base desde la cual sostener la lucha contra la piratería. Este era un problema enorme para la seguridad de España", añadió Torres.

Desde entonces, y tras cinco siglos de presencia ininterrumpida, España considera a esas dos ciudades como parte integral de su territorio.

"Ahora, con una población estable, Ceuta y Melilla son tan españolas como cualquier otro territorio de la península", dijo Torres.

La posición estratégica de estos enclaves fue útil para luchar contra la piratería y proteger el comercio marítimo.

 

Vínculo militar

En la primera mitad del siglo XX, la geografía estratégica de Ceuta y Melilla volvería a ser clave para los objetivos militares de España.

Entre 1912 y 1956, España y Francia tuvieron a su cargo un protectorado en el norte de África que incluía grandes zonas del actual Marruecos.

A España le correspondió la zona norte y sur del país. Pero de este protectorado quedaron excluidas Ceuta y Melilla, que mantuvieron su estatus de territorios españoles.

"Ambas ciudades se convirtieron en el epicentro de la administración colonial de España en el actual Marruecos. Eran la base administrativa y militar para controlar ese protectorado", explicó Torres.

No es casualidad que la Guerra Civil española estallara en 1936 a raíz de un levantamiento militar en Melilla. 

En Ceuta y Melilla se produjo el levantamiento militar que dio paso a la Guerra Civil española. En Melilla hubo una estatua del dictador Francisco Franco hasta 2021 (foto de 1987).

 

Tanto allí como a Ceuta, el Ejército español enviaba a las que probablemente eran sus mejores tropas.

"Todo esto influyó en que las guarniciones aquí destinadas se mostraran afines al levantamiento y llevaran la iniciativa en el estallido de la Guerra Civil", dijo Torres.

La Guerra Civil española culminó en 1939 con la victoria de las tropas franquistas sobre el bando republicano.

El protectorado español en el norte de África no terminaría hasta 1956, cuando Marruecos consiguió su independencia y surgió como el Estado que hoy conocemos. Una zona en el sur le fue entregada a Marruecos en 1958.

Pero Ceuta y Melilla siguieron siendo españolas.

 

Por qué Marruecos las reclama como suyas


Prácticamente desde el logro de la independencia, Marruecos ha reclamado frecuentemente el fin de lo que ellos han considerado una ocupación española en Ceuta y Melilla.

Sus reivindicaciones forman parte de la idea del Gran Marruecos, por la que los marroquíes reclaman la soberanía sobre estas y otras zonas del territorio norafricano, incluido el Sáhara Occidental.

Pero cuando Marruecos presentó el caso de Ceuta y Melilla ante Naciones Unidas como territorios no autónomos pendientes por descolonizar, este fue desestimado.

Marruecos reclama Ceuta y Melilla como suyas a pesar de que cuando España las conquistó, este país africano no estaba constituido como Estado.


Samir Bennis, analista político marroquí, explicó que, tras la independencia de España y Francia, Marruecos actuó de buena fe, asumiendo que la cuestión de Ceuta y Melilla se resolvería de forma amistosa en el futuro.

Actualmente, España se niega categóricamente a mantener cualquier negociación sobre estas dos ciudades e insiste en que han sido españolas durante más de cinco siglos y que son parte integral del Estado español.

Sin embargo, Bennis cuestiona la postura española desde un punto de vista histórico.

"Durante la mayor parte de la historia, estos dos enclaves no fueron considerados como dos ciudades españolas completamente establecidas. Su estatus ha variado entre fortalezas militares y presidios al aire libre a los que enviaban personas a cumplir sentencias para mantenerlas alejadas de la península", dijo Bennis a la BBC.

 

Qué dice la ley internacional
 

Expertos consultados por BBC Mundo argumentaron que hay mucha política alrededor de las reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla, y que no se trata solo de un tema legal.

De hecho, estas dos ciudades no son los únicos territorios que han enfrentado a España y Marruecos. 


Cerca de costas marroquíes, España también controla el peñón de Vélez de la Gomera, el peñón de Alhucemas, las islas Chafarinas y el islote de Perejil.

En julio de 2002, manifestantes marroquíes se pararon en la costa de Marruecos frente al islote de Perejil con un cartel que decía: "Demandamos la liberación de Ceuta y Melilla y todos los otros territorios marroquíes ocupados".

 

A diferencia de Ceuta y Melilla, no hay civiles en estos territorios. Vélez de la Gomera alberga una base militar, pero sin población civil.

"Eso es muy importante. Para Marruecos siempre sería más fácil reclamar territorios sin habitantes que Ceuta y Melilla", explicó a BBC Mundo Jamie Trinidad, experto en ley internacional de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.

"La defensa legal de España es que esos territorios se convirtieron en españoles mucho antes de que Marruecos se convirtiera en un Estado. Y, bajo la ley, estos territorios no son considerados colonias porque están perfectamente integrados como entes autónomos dentro de la Constitución española", añadió el experto.

Bajo la ley internacional, es muy difícil que Ceuta y Melilla a pasen a formar parte de Marruecos.

 

"En términos legales, que esos territorios son españoles es algo que está bastante claro. Para Marruecos va a ser muy difícil cambiar ese estatus, aunque creo que mantendrá sus reclamaciones vivas como estrategia política", dijo Trinidad.

El académico opina que para Marruecos es mucho más importante el Sáhara Occidental que sus reclamaciones sobre Ceuta y Melilla, y aunque cuentan con el apoyo de organismos como la Unión Africana, se deben más a un tema emotivo al tratarse de "los dos últimos territorios europeos en el África continental". 


Cómo se vive en Ceuta y Melilla

 
Como ciudades autónomas, Ceuta y Melilla cuentan con competencias similares a las de otras autonomías de España como Cataluña, el País Vasco o Andalucía. Pero su régimen es más bien un híbrido entre un ayuntamiento local y una comunidad autónoma.

"Tienen un estatus específico para ambas ciudades que no se contempla para ningún otro territorio. Tienen muchas más competencias que un ayuntamiento pero no llega al nivel de autonomía y recursos que puede llegar a tener una comunidad autónoma", explicó Torres.

El Estado español reconoce de esta forma el carácter único de estas dos ciudades y les otorga mucho más peso político del que hubiesen tenido si fueran dos meros municipios.

A pesar del origen marroquí de muchos de sus habitantes y del crecimiento del islam, Torres explicó que hasta el momento no se ha generalizado un problema de identidad nacional.


"De hecho, los españoles ceutíes y melillenses con ascendencia marroquí se sienten más reafirmados en esa identidad española por una situación de bienestar material y de acceso a derecho y libertades que no se tienen al otro lado de la frontera", dijo Torres.

"Desde la visión mayoritaria de esas ciudades, las reivindicaciones de Marruecos se han sentido como una amenaza, no como algo planteable", añadió.

Sin embargo, en ocasiones ambas ciudades se sienten abandonadas por el Estado español. Ambas figuran como las dos últimas en nivel de riqueza per cápita del país, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas.

Su posición peculiar las hace muy vulnerables a lo que sucede en Marruecos y la economía de sus habitantes depende en gran medida del comercio sumergido y del contrabando que ha fluido a ambos lados de la frontera durante décadas.

Además, son el único punto de entrada terrestre a la UE desde África, lo que convierte a estas ciudades en el objetivo de miles de migrantes cada año.

Una situación que algunos consideran ha sido utilizada por Marruecos como arma política.
 
 
 
En la primavera de 2021, unos 8.000 migrantes cruzaron la frontera en un solo día. Entonces, se especuló con que guardias marroquíes habían hecho la vista gorda para abrirles paso. El incidente desembocó en una grave crisis diplomática entre España y Marruecos, provocando que el gobierno español enviara refuerzos a sus fronteras.

Casi un año más tarde, al menos 23 inmigrantes murieron y otros resultaron heridos cuando una gran multitud intentó cruzar a Melilla, aunque organizaciones de derechos humanos elevaron la cifra de fallecidos a 37.

El incidente se produjo cuando un amplio dispositivo de fuerzas marroquíes intentó detener a los migrantes con porras, gases lacrimógenos y pelotas de goma.

En marzo de 2020, las fronteras marroquíes se cerraron con estas dos ciudades por la pandemia del coronavirus y no reabrieron hasta dos años después. Durante las restricciones, la economía de sus vecinos sufrió y se evidenció aún más su dependencia del país africano.

El Observatorio de Ceuta y Melilla ha estado pidiendo al gobierno español medidas contundentes para cambiar el modelo económico de estas ciudades, disminuir la dependencia con Marruecos e impedir crisis futuras.

"Melilla y Ceuta se encuentran ante una crisis de extraordinaria seriedad, agravada en grado sumo por su dependencia económica de Marruecos. Algunos analistas de prestigio estiman que, bajo ciertas circunstancias, la no sostenibilidad de Melilla y Ceuta supone un riesgo para los intereses de España", concluyó uno de los informes del Observatorio.


¿Una nueva etapa?


Con el reconocimiento español del plan de autonomía marroquí sobre el Sáhara Occidental a fines de marzo de 2022, la relación entre ambos países dio un giro considerable.

Esta estratégica región en el noroeste de África fue colonia española hasta 1975 y lleva desde entonces inmersa en un conflicto por definir su estatus. Por un lado, el pueblo saharaui pide ser un país independiente y, por otro, Marruecos considera que este territorio le pertenece.

Naciones Unidas estableció en 1991 la Minurso, una misión especial con el objetivo de celebrar un referéndum en el que el pueblo saharaui pueda elegir entre la independencia o la adhesión a Marruecos. Sin embargo, hasta la fecha no ha sido posible organizar la consulta.

Por primera vez en muchos años, España rompió su neutralidad sobre la situación de este territorio, ganándose críticas internas y abriendo a su vez otro enredo diplomático con Argelia, un rival histórico de Marruecos que defiende la alternativa saharaui al conflicto.

 

La posición de España ha supuesto una mejora indudable en su relación con Marruecos que para muchos también podría alivianar el reclamo marroquí sobre Ceuta y Melilla.

Aunque Carlos Echeverría, director del Observatorio de Ceuta y Melilla y profesor de relaciones internacionales en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, opina que "esa situación no cambia en absoluto".

"Aunque el mensaje de las autoridades españolas vaya en la dirección contraria, que Marruecos renuncie al reclamo sobre Ceuta y Melilla no se ha dejado por escrito en ningún sitio", dijo Echeverría a BBC Mundo.

 

*Este artículo fue publicado originalmente en mayo de 2022 y actualizado en julio de 2026 a raíz de una masiva ola de migrantes que cruzaron la frontera entre Marruecos y Ceuta.

 

Fuente: Por qué Ceuta y Melilla pertenecen a España si están en África  

 

 



jueves, 18 de septiembre de 2025

¿Quién no cumplió la cita?

  


 

Por Robert Zacks

 

El amigo de cuyos labios oí esta historia ya murió;  por eso me consideró en libertad de relatarla.

 

Estaba yo, en compañía de mi padre haciendo un viaje mixto de negocios y recreo por Dinamarca y naturalmente, aprovechábamos todas nuestras horas libres para divertirnos. Ocurrió que un día entramos a echar un vaso de cerveza en una de esas pintorescas fondas danesas frecuentadas por los turistas.
―Es una lástima que no haya podido venir tu madre ―dijo papá― Hubiera sido encantador enseñarle todo esto.
En su juventud mi padre había visitado a Dinamarca.
―¿Cuánto tiempo hace que anduviste por aquí? ―le pregunté.
―Oh, cerca de 30 años… Y si mal no recuerdo estuve en esta misma fonda.
Miró en derredor como queriendo refrescar su memoria:
―Hermosos tiempos aquellos cuando…
Se detuvo súbitamente y observé que palidecía. Seguí la dirección de su mirada y vi que tenía los ojos clavados en una mujer que al otro lado del salón estaba sirviendo a un grupo de clientes. 
Debió de haber sido bella en otro tiempo pero ahora estaba muy metida en carnes y el desaliño del cabello le hacía poco favor.
―¿La conoces? —pregunté a mi padre.
—La conocí hace mucho…
La mujer se acercó a nuestra mesa y preguntó con brusquedad:
—¿Qué van a beber?
—Tomaremos cerveza —contesté.
La mujer hizo un gesto de asentimiento y volvió la espalda.
—¡Cómo ha cambiado! ¡Gracias a Dios no me reconoció! —dijo mi padre en voz baja enjugándose la frente con el pañuelo― La conocí antes de conocer a tu madre ―prosiguió― Yo hacía entonces una excursión de estudiante. Era una muchacha adorable, llena de gracia. Me enamoré de ella como un loco y ella de mí.
―¿Y mamá lo sabe? —interrumpí sorprendido.
—Naturalmente —repuso con afable expresión mi padre.
Noté que me miraba con cierta turbación y temí haber sido indiscreto.
—Papá —le dije— no es necesario que me expliques…
―Al contrario, hijo. Quiero contártelo todo para no dejar nada a tu imaginación.
El padre de la muchacha se opuso a nuestro noviazgo. Yo era un extranjero, no tenía carrera y dependía por completo de mi padre. Cuando escribí a éste que deseaba contraer matrimonio, me cortó la pensión. Tuve que regresar a casa. Pero me entrevisté con la muchacha una vez más y le dije que iba a volverme a América, pedir prestado bastante dinero para casarnos y regresar en su busca al cabo de unos meses.
—Sabíamos ―continuó― que su padre podía interceptar una carta y por lo tanto convinimos que yo me limitaría a enviarle por el correo un trozo de papel con una fecha escrita. En esa fecha ella me encontraría en determinado lugar y luego nos casaríamos. Bueno,  regresé a casa, obtuve el préstamo y le envié el papel con la fecha.
―¿Y qué pasó? ―pregunté.
―Ella recibió el papel y me contestó: «Estaré allá». Pero no estuvo. Entonces me enteré de que se había casado dos semanas antes con un mesonero de la localidad. No había esperado.
Hizo una breve pausa y añadió:
―Gracias a Dios que no esperó. Volví a la patria, conocí a tu madre y hemos sido verdaderamente dichosos. Con frecuencia bromeamos sobre aquel tonto amorío de mi juventud.
La mujer trajo la cerveza.
―¿Usted es norteamericano? —me preguntó.
—Sí.
—¡Hermosa tierra Norteamérica! —dijo con alegre expresión.
—Sí, muchos compatriotas suyos han ido allí. ¿Ha pensado usted en ir alguna vez?
—No. Digo, ahora no. Pensé ir hace muchos años. Pero me quedé aquí. Estoy mejor aquí.
Bebimos la cerveza y nos marchamos.

Una vez en la calle pregunté a mi padre:
―¿Cómo escribiste la fecha?
―Así ―me dijo― 12/11/13 que por supuesto era diciembre 11 de 1913.
―¡No! ―exclamé— ¡No en Dinamarca ni en ningún otro país europeo! Aquí se escribe en primer término el día. ¡Por consiguiente la fecha que tú escribiste no fue el 11 de diciembre sino el 12 de noviembre!
Mi padre se pasó la mano por la frente.
―¡De modo que estuvo esperándome ―exclamó― y se casó porque no acudí a la cita…
Guardó silencio como si aquella súbita revelación lo hubiera anonadado momentáneamente. Luego comentó:
―Bueno… deseo que sea feliz. Parece serlo.
Cuando reanudamos el paseo exclamé:
―Fue suerte que ocurriera así. De otro modo no hubieras conocido a mamá.
Me echó el brazo sobre el hombro y me dijo sonriendo cariñosamente:
―La suerte fue doble, muchacho, porque de otro modo tampoco te hubiera conocido a ti.

 

Revista Selecciones del Reader’s Digest, Tomo XV, N° 91, Junio de 1948, págs. 51-52, Selecciones del Reader’s Digest S.A, La Habana, Cuba

 

Notas

La foto de la ilustración en la página 51 es mía.

Pintoresca/co.- Dicho de algo como un país, una escena, un tipo o una costumbre: Que presenta una imagen peculiar.
Sinónimos: típico, característico.

Enjugar.-
Quitar la humedad superficial de algo absorbiéndola con un paño, una esponja, etc.
Sinónimos: secar, escurrir, enjutar.
Limpiar la humedad que echa de sí el cuerpo, o la que recibe mojándose. Sinónimo: Limpiar. DLE RAE

Metida/o en carnes.- Dicho de una persona: Algo gruesa, sin llegar a la obesidad. Diccionario Abierto de Español. significadode.org

Turbación: intranquilidad, desconcierto, aturdimiento, perplejidad, desasosiego, etc.