-Michael Connelly. Pasaje al Paraíso
Qué original.
Sí, tanto como una superficie plana.
Francamente me olvidaré de este detective y sólo tendré en cuenta la pintura del otro Bosch.
-John Katzenbach. El Psicoanalista
K. aburre con la sarta de locos de sus novelas. Se repite como el ajo: me desagradan olímpicamente los argumentos de sus obras.
No me atrajo ni el comienzo para querer seguir con la lectura.
Y cuando digo sobre el argumento sobra hablar del resto tan intragable.
-Kendell Foster y Charles Nuetzel (rec.). Los Mejores Relatos de Anticipación
El último cuento es el más odioso de todos y encima el autor mete el tema del espiritismo.
-Niven Busch. Duelo al Sol
La trama de la novela es como sufrir una insolación, digamos que caminas por un desierto vacío de interés y antes de sucumbir a la deshidratación te rescata el fastidio y dejas que al libraco se lo coman los buitres.
Por culpa de esta obra se me fueron todas las ganas de ver la película producida por El Señor de los Memorándums, David O. Selznick, que fastidiaba tanto al director King Vidor que ya harto le contestó:
-Ven, David, y dirígela tú.
-Bill Naughton. Alfie
Novela que describe a un ser de los más despreciable -Alfie-, un tenorio con los mismos sentimientos que una lata vacía.
Es lo que ahora llaman idiota emocional, un ser que no siente nada ni el más mínimo remordimiento y al que se hace imposible poder sentir simpatía porque es un pedazo de estiércol caminante al que todo le resbala, le da igual.
Sólo provocaba enviarlo a... comer alfalfa.
Las dos películas me importan un comino.
-James Clavell. Tai-Pan
El autor de Shogun nos regala un tocho aburrido ambientado en los tiempos en que Hong Kong se convirtió en colonia del Imperio Británico después de la asquerosa Guerra del Opio (con tal de tener más territorio qué diablos les preocupó que más chinos se convirteran en drogadictos)
Le pone tanta emoción al asunto como para querer hacernos pasar una tortura en la que los chinos son expertos. Parrafadas con los orientales, Struan y sus negocios, que se enamora de May-May que tiene los pies deformes -horrenda costumbre y encima los llamaban pies de loto. Sería en sus alucinaciones-; que la tipa del cuerpazo y su pareja; quién se va a convertir en el nuevo Tai-Pan (jefe de las empresas que comercian en Asia); los favores al chino de la esquina; las tormentas y blablabla, etc., etc.
Todo un sueño de opio.
-León Uris. Topaz
Otra novela en los tiempos de la Guerra Fría.
Un ruso deserta a los Estados Unidos y revela a la CIA que los soviéticos van a instalar cohetes en la Cuba del dinosaurio Fidel Castro, y que existe una organización secreta llamada Topaz. Intervienen los chicos de la TIA, digo, la CIA.
De ahí entra un agente francés que se enamora de una cubana. Vienen unas descripciones tan geniales como las de la cura del sueño con una trama muy insulsa y deserté de continuar leyendo este libro.
No me interesa que haya una película basada en el libro.
-Ngaio Marsh. Preludio Trágico
Se describe a los habitantes de cierta localidad inglesa que van a presentar una obra teatral y antes de ello una mujer va a tocar el Preludio de Rachmaninov y ocurre un asesinato.