sábado, 24 de junio de 2017

La tristeza de Juana de Austria, la infanta engañada por Portugal para casarse con un príncipe moribundo

Muerto su esposo, la hermana de Felipe II se encontró de repente en un país ajeno sin aliados ni amigos, con la sospecha de que había sido el atractivo instrumento empleado por la Reina, Catalina de Austria, para dar un heredero al reino


Por César Cervera


Desde su retiro en Yuste, un desgajado Carlos, mortificado y radicalizado en sus posturas religiosas, dedicó sus últimos años de vida a criticar cada decisión de su hija Juana, gobernadora de los reinos españoles en ausencia de Felipe II, entonces en el corazón de Europa y en su puesto de Rey consorte inglés.
No es que el Emperador jubilado desconfiara de las facultades de una mujer gobernante, puesto que en el pasado había visto cómo se las gastaban las hembras de su familia en el poder; simplemente es que, ahora que se disipaba algo la depresión que le había llevado hasta aquel remoto pueblo extremeño, empezaba a recuperar el gusto por mandar. A pesar de todo, Juana de Austria demostró un carácter férreo y soportó las cartas de su padre sin quebrarse. El suyo fue un gobierno casi perfecto y el punto crepuscular de una vida trágica.

De la luna de miel al funeral
Nacida el 24 de junio de 1535 en Madrid, la hermana pequeña de Felipe II contrajo matrimonio a la edad de dieciséis años con su primo hermano, el Príncipe heredero de Portugal, Juan Manuel de Portugal. Un matrimonio que obedecía a la insistencia política de los Austrias por aumentar los vínculos con los Avís y, tal vez, conseguir algún día que se unieran ambos países. Todo entraba así dentro de la normalidad diplomática, salvo por la salud frágil de Juan Manuel, que era el único de los nueve hijos de Catalina de Portugal (la última hija de Juana La Loca) que llegó a la edad adulta. A su esposa le fue ocultada la naturaleza de la salud del portugués y se cerró el matrimonio sin estimar que, en su caso, iba a ser difícil que viviera muchos años.
Ya en los dos meses que duró la luna de miel, Don Juan Manuel mostró síntomas de salud quebradiza y apenas pudo salir a cazar o a dedicarle tiempo a los asuntos de Estado. Cuando cayó enfermo por primera vez desde que estaba casado, ella se ocupó día y noche de su cuidado, y ante la recomendación de los médicos de alejar a los dos enamorados, él respondió con un pasional: «Prefiero morir» antes de estar lejos de Juana.
Para sorpresa de pocos en su familia, Juan Manuel murió de diabetes juvenil el primer día del año 1554, lo cual también se le ocultó a su esposa. Aunque en este caso se hizo por una buena razón. Juana estaba embarazada del que iba a ser el futuro Rey de Portugal y se temía que la noticia afectara al bebé. Hasta el día 20 de enero no se le dio la nueva después de un largo y doloroso parto.
Enloquecida por la muerte de su marido, la primera reacción de Juana fue querer cortarse la magnífica cabellera dorada que tanto le gustaba a Juan Manuel, si bien el Rey padre evitó que cometiera tal sacrilegio en el último instante. Lo que si decidió fue desprenderse de todas sus joyas y vestidos, para usar a partir de entonces solo el negro. Viviría de luto el resto de su vida.
Juana se encontró de repente en un país ajeno sin aliados ni amigos, con la sospecha de que había sido el atractivo instrumento empleado por la Reina, su tía Catalina de Austria, para dar un heredero al reino, a sabiendas de que Juan Manual iba a morir joven como el resto de sus hermanos. Todos parecieron olvidarse de aquella reina viuda y triste, salvo su hermano.
Cuando Felipe II viajó al norte de Europa a solucionar los entuertos de su padre, se acordó de su hermana abandonada y la llamó para que ocupara la regencia de los reinos españoles. Carlos I habría preferido que fuera su hermana María de Hungría quien gobernara, y no su hija, pero debió conformarse con Juana. Ella tampoco podía estar completamente cómoda con la designación: tuvo que dejar en Portugal a su hijo Sebastián para que fueran otros quienes le educaran.

La Guerra contra el cascarrabias de su padre
El resultado de su gobernación en España fue bastante notable, siendo las veladas críticas de Carlos algo intrínseco al cargo, fuera quien fuera el que lo ostentara. Tampoco ayudaba la delicada situación del reino, empezando por la agotada hacienda real y siguiendo por la corrupción. El Emperador se encolerizó cuando, en marzo de 1557, supo que una partida de plata y oro procedente de las Indias había sido desvalijada al atracar en Sevilla. Exigió a la gobernadora Juana que rastreara el destino del dinero y castigara a los culpables de la Casa de Contratación en una carta abarrotada de velados reproches contra su hija. Carlos incluso amagó con salir de Yuste en esas fechas. «En verdad —escribió el Emperador—, si cuando lo supe, yo tuviera salud, yo mismo fuera a Sevilla a ser el pesquisidor de donde esta bellaquería procedía; y pusiera a todos los de Contratación en parte (en la cárcel)».
Las cartas dirigidas a Juana, una mujer extremadamente inteligente y bella, mantuvieron en todo momento un venenoso tono de desconfianza. Así, durante el brote de luteranismo que se descubrió sobre esasa fechas en Valladolid y se extiende hasta Sevilla y Llerena, Carlos reclamó la enérgica actuación de la Inquisición contra los herejes y volvió a amenazar con salir de Yuste para solucionar en persona el problema. No era nada personal contra Juana: aquella versión cascarrabias del Emperador también le destinaba reproches a su otrora fiel general, el Duque de Alba, y al propio Felipe II.
Y ciertamente Felipe II se sintió tan desbordado por los acontecimientos y la guerra con Francia como para pedirle a su fiel amigo Ruy Gómez de Silva que persuadiera en la primavera de 1557 al Emperador de retornar al mundo de los vivos: «Suplicando a Su Majestad tenga por bien socorrerme en esta coyuntura […] Al solo rumor de esta noticia esparcida por el mundo, estoy cierto que mis enemigos quedarán turbados». No obstante, Carlos respondió con un no rotundo, a pesar de que su estado de salud había mejorado desde que estaba en Yuste y de que en cartas anteriores se había ofrecido a volver. No estaba dispuesto a abandonar su retiro; y con la victoria ese mismo verano en San Quintín contra los franceses ni siquiera se exigía ya su presencia.
Tras su gobierno, Juana sopesó tomar votos como franciscana, que era lo que se esperaba de una hermosa viuda sin intenciones de volver a casarse, pero finalmente decidió que lo que quería ser, de verdad, era miembro de la Compañía de Jesús. Imposible según las reglas escritas por San Ignacio de Loyola, que apartaba a las mujeres de la orden y hasta de su labor pastoral. Pero por enchufe de Francisco de Borja, la princesa Juana de Austria se saltó las normas y formuló sus votos en secreto bajo pseudónimo, convirtiéndose en la primera y última mujer jesuita de la historia.
Murió por un cáncer de útero en 1573, con treinta y ocho años, lamentándose en sus últimos días de haber dejado a su hijo en Portugal cuando solo era un bebé para atender las órdenes de su hermano. Y de hecho, el carácter de Sebastián I iba a revelarse todo menos equilibrado. Educado en la idea literaria de las cruzadas medievales, Sebastián I de Avís perdió la vida en una demencial incursión por el norte de África en 1578, a pesar de que su tío Felipe II y los principales consejeros del reino trataron de evitarlo por todos los medios.
Su muerte abrió de par en par las puertas para que Felipe II se hiciera con el trono luso.
Fuente:

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viernes, 23 de junio de 2017

El secreto más controvertido sobre el origen de Francisco Pizarro: ¿era hijo de su abuelo?

Cuando Gonzalo Pizarro reconoció en su testamento a sus nueve hijos, entre legítimos e ilegítimos, lo cierto es que Francisco tenía 45 años y desde hace 20 años residía en América.

Por César Cervera

Francisca González Alonso se negó a apellidar Pizarro a su hijo Francisco durante su bautizo. Bien sabía esta madre soltera que para criar a su hijo recién nacido no iba a contar con la ayuda del padre, un joven soldado de Trujillo, ni la de su familia de hidalgos. Y es que la sociedad extremeña de la época podía ser despiadada con las madres solteras y los niños bastardos, incluso con este, que iba a terminar siendo el conquistador del Perú


La familia de Francisca era apodada «los Roperos», porque además de labrar sus tierras y cuidar sus animales se dedicaban al arreglo y venta de ropas. Sin embargo, a la muerte del padre de la joven la empresa familiar debió irse a pique y Francisca hubo de entrar a trabajar como criada en el convento de San Francisco El Real, situado en la Puerta de Coria de Trujillo. Trabajando ya como criada, Francisca mantuvo un encuentro sexual con el soldado, también de la localidad, Gonzalo Pizarro que le cambiaría la vida.

Las Circunstancias de la Relación
 
Gonzalo procedía de la rama trujillana de los Pizarro, familia cuyo prestigio era creciente en Extremadura por su participación en la Reconquista. Como explica la historiadora María del Carmen Martín Rubio en su libro «Francisco Pizarro, el hombre desconocido», el escudo familiar reflejaba a dos osos intentando alcanzar las piñas de un pino sobre un suelo de pizarro, y de ahí el apellido. Desde joven el hidalgo se mostró inclinado por la vida militar de sus ancestros y pronto se sumó a los ejércitos de los Reyes Católicos durante la guerra que mantuvieron contra las fuerzas del Rey de Portugal, aliadas con la candidata al trono castellano Juana La Beltraneja. Y precisamente Gonzalo y Francisca se encontraron durante las fiestas en Trujillo para agasajar a Isabel «La Católica» y celebrar la huida de Juana La Beltraneja del alcázar de la ciudad.
 
El historiador José Antonio del Busto emplaza entre el 20 de junio y el 4 de julio de 1478 el encuentro sexual del que nacería Francisco. Si bien se desconocen las circunstancias, se sospecha que fue a consecuencia de un galanteo breve o una relación fugaz, no así de una relación amorosa que se prolongara en el tiempo. Gonzalo frecuentaba el convento porque una tía suya era monja allí, de tal manera que había visto a la criada en otras ocasiones. El ambiente festivo fue la excusa para acercarse a ella y mantener relaciones sexuales en esos días. En cualquier caso, la actitud de total indiferencia del padre hacia la embarazada ha planteado incluso que pudiera ser una relación no consentida en el fragor de las celebraciones; una violación de la que no quisiera acordarse el soldado.
 
Repudiada por Gonzalo, Francisca quedó señalada en todo Trujillo. Al conocerse su estado de gestación las monjas la cesaron en su trabajo en el convento y tuvo que regresar al hogar materno. El pequeño Francisco se crió en la casa de Juan Cascos –segundo marido de su abuela– y creció en un ambiente rural del que, con intención de desprestigiar al conquistador, llevó a algunos cronistas a decir de forma poco precisa que se dedicó a cuidar cerdos en su mocedad. Finalmente, la madre abandonaría Trujillo junto a su hijo y se casaría en una localidad a pocos kilómetros de Sevilla con Martín de Alcántara. Allí nació su segundo hijo, Francisco Martín de Alcántara, catorce años menor que Francisco y con el que mantendría toda su vida, incluso en las Indias, una estrecha relación.

El bastardo de Trujillo tuvo una infancia humilde y una educación escasa (no aprendió a escribir ni leer), de tal modo que su vida parecía orientada a trabajar en el campo. No obstante, en la mente de aquel joven ilegítimo nunca se borró la estampa paterna del hidalgo bravo que servía, por entonces, al Gran Capitán en Italia. Antes de viajar por primera vez al Nuevo Mundo, Francisco también sirvió a las órdenes de Gonzalo Fernández de Córdoba en Nápoles y Sicilia. Se desconoce si el futuro conquistador combatió en algún momento junto a su padre en este escenario, pues ambos participaron en 1495 en distintas fases de esta primera campaña italiana. Así y todo, el viaje del natural de Trujillo a América en 1499 puso un océano de por medio entre padre e hijo y evitó que pudieran coincidir en más ocasiones.

Y si el padre fuera el abuelo..

Gonzalo se casó el 29 de julio de 1503 con una prima suya llamada Isabel de Vargas, de cuyo matrimonio nacieron tres hijos. Su vida familiar fue escasa, dada su intensa carrera militar, y abundantes fueron los hijos ilegítimos. En su testamento reconoció hasta a seis de estos hijos bastardos, entre ellos dos que procreó con una molinera de la Zarza. No así al conquistador Francisco Pizarro, al que por alguna razón desconocida nunca reconoció ni quiso conocer.

¿No quería reconocer a Francisco porque le avergonzaba las circunstancias de su gestación? ¿Creía que Francisca era de origen judío? ¿Mostró al menos interés por conocer al muchacho?

Cuando Gonzalo Pizarro reconoció en su testamento a sus nueve hijos, entre legítimos e ilegítimos, lo cierto es que Francisco tenía ya 45 años y desde hace 20 años residía en América. Es decir, no se sabía nada de él. Esa pudo ser la razón por la que no le reconoció, además del bajo estatus de su madre, puesto que otras de sus amantes con mejor situación social si recibieron ayuda por su parte. Pero lo que resulta más improbable, en opinión de la historiadora María del Carmen Martín Rubio, es que Francisca tuviera orígenes judíos, dado que en la Probanza de Nobleza que se le realizó a Francisco Pizarro con motivo de su ingreso en la Orden de Santiago quedó acreditado que ambas ramas de su familia pertenecían a cristianos viejos de la ciudad.

En este sentido, la teoría más arriesgada es la que plantea el historiador Roberto Barletta Villarán, quien sostiene que el niño pudo nacer como consecuencia de una relación secreta del padre de Gonzalo, es decir, el abuelo del niño, con Francisca La Ropera. Hernando Alonso Pizarro, regidor de la ciudad, mantuvo según esta hipótesis una aventura a sus 40 años con la joven, de la que habría nacido el futuro conquistador. El principal indicio es que, en contraste con la desidia de Gonzalo hacia el niño, el abuelo ordenó que Francisco fuera a su casa en una ocasión, donde le abrazó secretamente y luchó para darle el apellido familiar. 

Fuente: 









jueves, 8 de junio de 2017

¿Por qué en algunos lugares se les llama americanos a los estadounidenses?

lunes, 5 de junio de 2017

Guerra de los Seis Días: el conflicto relámpago ocurrido hace medio siglo entre Israel, Egipto, Jordania y Siria que cambió para siempre Medio Oriente

jueves, 1 de junio de 2017

¿En qué orden han de realizarse los ejercicios?

Por Manuel Bento Falcón "Maokoto"


Llegados a cierto punto, unos antes y otros después, casi todo el mundo prueba a crear su propia rutina

Algo muy importante a la hora de elaborar una rutina es qué ejercicios se van a realizar en la misma, y una regla fundamental es añadir ejercicios básicos que cubran todo el cuerpo. Pero hay algo que también tiene gran importancia: el orden en que vamos a realizar los ejercicios en la rutina.

En mi experiencia entrenando, estas son las reglas que te recomiendo seguir en cuanto al orden de ejercicios en tu rutina.

1. Realiza primero los ejercicios para grupos más grandes

Si vamos a entrenar varios grupos musculares en una sesión, las piernas se han de entrenar antes de la espalda, el pecho antes de los brazos, etc. Esto es así porque los ejercicios que mueven mayor cantidad de musculatura también desgastan más el cuerpo, y es mejor realizarlos lo más fresco posible para mayores resultados. Si esperamos a hacerlos al final de la sesión, puede que las energías no sean suficientes como para trabajarlos con intensidad.

El orden de prioridad sería:

1) Ejercicios de tren inferior (sentadillas, peso muerto, zancadas)
2) Ejercicios de espalda (remos, dominadas)
3) Ejercicios de pecho y press de pie (press de banca, fondos, presses militares)
4) Ejercicios de trapecio y gemelos (encogimientos de hombros, elevaciones de talones)
5) Ejercicios para hombros y brazos (curl con barra, elevaciones laterales, extensiones de triceps etc.)
6) Ejercicios de agarre y antebrazo (curls de muñeca, grippers)

Los abdominales suelen dejarse también para el final, o quizás entre el 4 y el 5. El motivo es que los abs intervienen manteniendo el cuerpo tenso en todos los ejercicios, y si los cansamos antes de tiempo, los demás ejercicios se verán afectados. Este también es un motivo por el que en rutinas más abreviadas los abdominales no se trabajan directamente: ya reciben bastante estímulo indirecto de las sentadillas, pesos muertos, presses militares, etc.

Este es un orden, digamos, de “propósito general” si estamos buscando mejorar alguna zona atrasada o especializarnos, se aplica más bien el siguiente punto.

2. Realiza primero los ejercicios del grupo que quieras priorizar

Si estás estancado en algún grupo (pecho, tríceps, etc.) o simplemente quieres dar prioridad a un grupo muscular retrasado, puede ser buena idea saltarnos la regla número 1 y comenzar la sesión de entrenamiento con ejercicios para ese grupo muscular. El motivo es que el cuerpo está más fresco y descansado, y el sistema nervioso está al 100%, lo que permite imprimir más intensidad en el trabajo de ese grupo y potencialmente desbloquear ganancias.

No obstante, si todavía no estás al nivel de un intermedio como mínimo, es más que probable que no necesites priorizar un grupo muscular para ver resultados en él. No utilices esta regla como excusa para entrenar brazos o abdominales en primer lugar si solo hace 4 o 5 meses (o menos) que has empezado en el gym.

3. Ejercicios multiarticulares antes que ejercicios monoarticulares

Dentro de un mismo grupo muscular, los ejercicios que afectan a más de una articulación se han de realizar antes de los que afectan a una sola articulación. Por ejemplo, si estamos haciendo press de banca y aperturas con mancuernas para el pecho, se ha de realizar antes el press de banca y luego las aperturas con mancuernas. Si se trata de las piernas, las sentadillas irían antes de las extensiones de pierna en máquina.

El motivo es similar a los expuestos anteriormente. Los ejercicios multiarticulares son más intensos, se mueve más peso en ellos, y desgastan más. Necesitamos estar lo más frescos posibles para emplear una mayor intensidad, y dejar el “gas” que quede para los ejercicios que implican menos cantidad de músculo.


4. Para igualar más el esfuerzo, “intercala” la espalda y el pecho

Aunque los ejercicios de espalda mueven algo más de músculo que los de pecho, la diferencia no es tanta.

Se podrían hacer primero los ejercicios de press y luego los de espalda. Además esto permite lo que yo llamo la “técnica de intercalación”. Esto consiste en que, si vamos a hacer varios ejercicios de espalda y de pecho en la misma sesión (cosa común en una rutina torso/pierna) intercalar un ejercicio de press/pecho con uno de espalda, para luego hacer el segundo de pecho y finalmente el segundo de espalda, me parece mejor idea que hacer primero todos los de espalda y después todos los de pecho.

Veamos un ejemplo. Imagina que en una sesión de torso vamos a hacer un press de banca, un press militar, dominadas, y un remo sentado en cable. Si siguiésemos el orden:

1) Dominadas
2) Remo sentado en cable
3) Press de banca
4) Press militar

Sucedería que:
* Al hacer remo sentado en cable la espalda está bastante agotada ya, porque acabamos de hacer dominadas. Esto resta rendimiento y efectividad al ejercicio.
* Al comenzar a hacer press de banca, ya llevamos dos ejercicios en la sesión (dominadas y remo) que, aunque sean de otro grupo, provocan agotamiento. No podremos tirar el press con la misma fuerza que si estuviésemos más frescos.
* El último ejercicio de la tanda (Press militar) recibe lo peor de los casos anteriores. Los triceps y hombros llegan ya agotados del press, y además es el cuarto ejercicio de una serie, con lo que llegamos más fatigados.

Sin embargo si utilizamos la intercalación podríamos hacer algo como esto:
1) Dominadas
2) Press de banca
3) Remo en cable sentado
4) Press militar

Al hacer esto, enfrentaremos el press de banca más frescos (solo llevamos un ejercicio llegados a este punto, y además no es de pecho). Al llegar al remo en cable, la espalda está algo más descansada porque no lo hacemos inmediatamente después de las dominadas, y lo mismo sucede con el press militar: a pesar de que el cansancio de los tres ejercicios anteriores se sigue acumulando, los triceps y hombros habrán recibido algo de descanso porque en medio hemos hecho un ejercicio de remo.

Esta técnica es la que se utiliza en la rutina insignia de nuestro blog La rutina A/B MFQH.

5. Intenta no juntar ejercicios que requieran mucha tensión en la espalda baja

Hay ejercicios (sentadillas, peso muerto, remo con barra, y también un poco el press militar de pie) que requieren mantener una espalda baja recta y tensionada. Conforme hacemos estos ejercicios, la espalda baja se va agotando, y el riesgo de redondearla y producir una lesión aumenta.

Para evitar esto en la medida de lo posible, considero que es bueno no juntar ejercicios que requieran tensión en la zona. Por ejemplo, si en una sesión vamos a entrenar Peso muerto, Press de banca y Remo con Barra, es mejor el orden:

1) Peso muerto
2) Press de banca
3) Remo con barra

Que el orden
1) Peso muerto
2) Remo con barra
3) Press de banca

¿Por qué? pues porque en el segundo caso la espalda baja ya viene un poco (o un mucho) fatigada del peso muerto, y tiene más probabilidades de ceder en el remo con barra que si intercalamos otro ejercicio en el que pueda descansar un poco. De hecho, este es uno de los motivos por los que prefiero el remo con mancuerna a una mano en lugar del remo con barra: el remo con barra es un ejercicio excelente, pero exigente para la espalda baja, lo cual lo hace poco “combinable” con otros ejercicios que tocan la zona.

Espero que esta pequeña guía os sirva a la hora de diseñar vuestras rutinas. Más sobre este en “cómo elegir los ejercicios de tu rutina

Un saludo.

Manuel Bento Falcón “Maokoto”

Fuente:

http://www.masfuertequeelhierro.com/blog/2017/06/en-que-orden-han-de-realizarse-los-ejercicios/






martes, 23 de mayo de 2017

Entrenando conforme a tu personalidad: El sistema de Neuro tipo

Por Christian Thibaudeau

Por qué tu rutina de entrenamiento no funciona

¿Has terminado alguna vez un programa de entrenamiento sin ver resultados? ¿Era una rutina inteligente diseñada por un respetado entrenador? ¿Tus amigos hicieron la rutina y obtuvieron grandes resultados pero tú no?

¿Alguna vez te has visto forzado a completar un plan de entrenamiento porque simplemente no te motivaba? Quizás hasta te sentiste culpable por ello. O quizás no viste ningún beneficio, sino que asumiste que era debido a tu “mala genética”. ¿O pensaste que el programa simplemente era malo, a pesar de que a otras personas parecía encantarle?

Esto es algo común. Y el problema no es el programa, tu ética de trabajo, o tu genética. El problema es que el programa de entranamiento no encajaba con tu perfil psicológico y neurológico, es decir, con tu tipo de personalidad.

Esto no es psicología popular sin valor. Tu perfil de personalidad está genéticamente deteerminado por el equilibrio de tus neurotransmisores. Y tus neurotransmisores lo controlan todo.

El sistema nervioso es el jefe

El sistema nervioso es el responsable del reclutamiento de tus fibras musculares, determina cúantas fibras puedes estimular para que crezcan. También es responsable de la coordinación y ejecución de los levantamientos grandes.

Eso lo sabes, pero he aquí algo que puede que no sepas: tu sistema nervioso también es el centro de control de la motivación. Incluso juego un gran papel en tu respuesta al estrés, y a cuanta energía, enfoque, y capacidad de trabajo tienes en una sesión de entrenamiento.

La clave para el éxito en el entrenamiento es simplemente esta: entrenar duro y de manera enfocada. Y eso no se puede hacer durante mucho tiempo si no estás motivado por tu plan de entrenamiento. Y para estar motivado por tu programa de entrenamiento, tiene que encajar con tu perfil neurológico. Entrenar tomando ventaja de tu naturaleza neurológica también hará que te sientas mejor en general, y te hará alguien más productivo en otros aspectos de la vida.

El equilibrio de los neurotransmisores y tu personalidad 

Tu personalidad te da pistas acerca del equilibrio de tus neurotransmisores, de cuales neurotransmisores están altos y cuales bajos. Tu comportamiento se ve fuertemente influenciado por esos niveles, ya sea que seas consciente o no.

Es por eso que evaluo el perfil de personalidad de cada culturista, atleta, o crosfitero que entreno. Esta evaluación me da una idea muy buena de su equilibrio de neurotransmisores. Luego utilizo esa información para planear su entrenamiento de acuerdo a ello.

Si el entrenamiento no encaja bien con tu tipo de perfil, puede generar fatiga, caídas en la motivación, y una respuesta al estrés más alta, incluso conduciendo a lesiones. Y, desde luego, lleva a una falta de progreso. Es por eso que puedes estar en “la mejor rutina del mundo” y no conseguir resultados. Para tener resultados óptimos, debes entrenar bien de acuerdo a tu tipo.

En el sistema de neurotipos, explicaré los tres tipos de personalidad principales, qué neurotransmisores están altos para cada uno de ellos, y cómo eso debería influenciar tu entrenamiento, nutrición, y elección de suplementos.

Los 3 neuro tipos

He experimentado con varios tests de personalidad y valoraciones a lo largo de los años. También he consultado con psicólogos y otros expertos para hallar el mejor método. El Inventario de temperamento y carácter Cloninger (TCI) es el más ampliamente aceptado en la comunidad científica, y lo he probado en cientos de levantadores y atletas.

El TCI es un inventario para características de la personalidad basado en un modelo psicobiológico. Dicho de manera simple, la gente tiene distintos tipos de personalidad porque tienen distintos niveles genéticos de ciertos neurotransmisores: dopamina, serotonina, y norepinefrina. Cuando los científicos midieron los niveles de neurotransmisores y los compararon con los tipos de personalidad, encontraron que, de hecho, coincidían.

Existen tres tipos principales de perfiles:

Tipo 1: Este tipo tiene bajos niveles de dopamina, así que él o ella busca la novedad, o nuevas cosas para estimular su nivel de dopamina, que es bajo de manera natural. Son, en cierto modo, adictos a la adrenalina. En psicobiología, lo llaman el tipo que busca novedades.

Tipo 2: Estos tipos tienen niveles bajos de norepinefrina. Como este neurotransmisor se asocia con la confianza y un sentimiento de bienestar, estas personas buscan recompensas para aumentar sus niveles de norepinefrina. Desde respuestas sociales (como ser alguien que agrada a las personas) a lograr objetivos. En la ciencia se le llama tipo dependiente de la recompensa.

Tipo 3: Este tipo se asocia con una serotonina baja. No les gusta el cambio, sino que les gusta dominar una actividad repetitiva. “Los fanáticos de la técnica” encajan con este perfil. En psicobiología, llaman a este tipo “el que evita riesgos”.

No tienes que hacer una prueba formal para tener una buena idea de que tipo eres. Abajo tienes un desglose de los mismos.


Tipo 1: El buscador de novedades

Este tipo se asocia con una baja actividad de la dopamina. Eso significa que la toma de decisiones está dominada en su mayor parte por la necesidad de aumentar la dopamina. La dopamina base es baja y los receptores son sensibles. Bajo las circunstancias correctas, estos receptores pueden producir emisiones de dopamina.

Como los receptores son tan sensibles, te puedes convertir en “adicto”. Estás siempre buscando un emisión fuerte de dopamina. Si estás en esta categoría, necesitas emociones y actividades altas en adrenalina. También te aburres con facilidad, eres de naturaleza curiosa, y puede que tengas un temperamento irritable.


Este tipo requiere una variedad de estímulos y desafíos. Se ven atraídos de manera natural por actividades no repetitivas. Se aburren con eventos repetitivos como el entrenamiento de resistencia o rutinas de levantamiento que se repiten una y otra vez. No son buenos en competiciones de resistencia, más que todo debido al aburrimiento, pero también porque tienden a tener altos niveles en serotonina. Cuando los niveles de dopamina son proporcionalmente más bajos que los de serotonina, la capacidad de trabajo disminuye.
Los buscadores de novedades son extrovertidos y se manejan bien en situaciones sociales. Son también muy competitivos. Les gustan los desafíos y les encanta aprender habilidades nuevas. Este tipo se emociona por aprender un ejercicio o levantamiento nuevo, incluso si es difícil para ellos. Es “nuevo” y estimulante, y eso es todo lo que importa.

Deportes 

Cuando se trata de deportes, se ven más atraídos por deportes extremos, deportes de contacto como el fútbol americano y los deportes de lucha. Lo hacen muy bien en deportes individuales, especialmente los que son de corta duración (esprints, lanzamientos, saltos, etc.)

Levantamiento 

Se sienten más atraídos por deportes de rendimiento que en competiciones físicas como el culturismo. Son los que se convierten en buenos atletas de crossfit. Los powerlifters de elite pueden también entrar en esta categoría, especialmente aquellos que se ven atraídos de forma natural por el sistema de entrenamiento Westside, que contiene un montón de variedad.

Dieta

Les va bien con una dieta baja en carbohidratos, normalmente tomando carbos solo alrededor de los entrenamientos, pero necesitan rellenar con más frecuencia, cada tercer o cuarto día. A estos tipos también les va bien con un consumo de proteína más alto.


Tipo 2: El dependiente de las recompensas

Este tipo se asocia con niveles bajos de norepinefrina. Este neurotransmisor, junto con la motivación, crea un sentimiento de bienestar general y confianza. Niveles bajos de norepinefrina llevan a un estado depresivo, falta de ánimo, y baja motivación. Para contrarestar esto, este tipo de perfil busca “recompensas” que aumenten los niveles de norepinefrina, pero esto puede hacer que tengan un riesgo alto de adicción.

Son los típicos que les gusta “agradar a las personas”, cuya autoestima está basada en cómo otros los perciben. Para estos individuos es muy importante gustar, ser respetados, e incluso admirados.

Están listos para hacerlo bien en situaciones sociales porque necesitan sentirse apreciados. Son sociables, empáticoos, y tienen una gran sensibilidad a las pistas sociales que les ayuda a hacer amigos, los cuales necesitan. Se preocupan de verdad por otros. Pero debido a su afecto por otros y el deseo de agradarles, es fácil aprovecharse de ellos.

Este tipo de personalidad hará lo que sea por ayudar a otros, incluso privándose de cosas ellos mismos. Están motivados por querer verse bien a ojos de otros y por gustar a la gente. Nada es para ellos peor que desagradar a alguien. Debido a esta actitud, llegarán a grandes extremos para alcanzar sus metas.

Deportes

Tienden a ahogarse en eventos individuales, porque ponen mucha presión sobre ellos mismos. Al ser así, rara vez lo hacen bien en deportes individuales, pero lo hacen genial como parte de un equipo. Rara vez son las “superestrellas” pero están dispuestos a hacer lo que sea por ayudar al equipo y ganar respeto.

Levantamiento

Se ven atraídos por el culturismo y los deportes de físico porque “verse increíble” es una forma de ganar la admiración de otros y construir autoestima. Sin embargo, cuando se trata de competiciones (culturismo, figura, etc.) pueden tenerlo muy difícil a la hora de llegar al pico de forma debido a que el estrés de sentirse juzgados puede elevar sus niveles de cortisol, lo cual aumenta la retención de líquidos y hace que sea más difícil llenar los músculos con glucógeno.

Dieta 

Normalmente son buenos cumpliendo con una dieta si se les hace responsables. Lo hacen bien porque quieren agradar a su entrenador. Pero a causa de que la caomida puede verse como una recompensa, pueden convertirse en adictos a las comidas trampa. Son gente que deben prohibir la “mala” comida en sus dietas y hacer recargas solo con comidas que ya se encuentran en su dieta regular.


Tipo 3: El que evita daños

La evitación de daños se asocia con un bajo nivel de serotonina, lo cual afecta a la forma de actuar y sentir. La baja serotonina pueda hacer que te canses más fácilmente o tengas un bajo nivel de energía. Si encajas con este perfil, querrás evitar situaciones desagradables, castigos, y conflictos, mucho más de lo que lo hacen otras personas. Estás más cómodo con situaciones familiares que puedes controlar.

Estas personas tienden a ser más tímidas e introvertidas. Tienen una alta vulnerabilidad a la crítica, e incluso las críticas constructivas les generan ansiedad. Su nivel más alto de ansiedad general los lleva a producir más cortisol de la cuenta, lo cual afecta negativamente a sus ganancias de músculo.

Los cambios de planes inesperados les molestan sobremanera y les producen una alta respuesta al estrés. Son planificadores cuidadosos, especialmente cuando una situación representa un riesgo o daño potencial. Debido a esto, son muy organizados. Pero bajo estrés pueden sentirse inhibidos por la ansiedad, lo cual les lleva a la procastinación o a que les sea difícil tomar decisiones.

La fuerza que dirige a los evitadores de daños es alejarse del estrés y las lesiones. Cuando se trata del entrenamiento, eso les hace sentirse atraídos por actividades más repetitivas que ya han dominado. Al contrario que el que busca novedades, a este tipo no le gusta la variedad y las cosas nuevas en el gimnasio. Se estresan cuando aprenden un nuevo levantamiento, por ejemplo.

Pero se enfocan muy bien cuando entrenan. Son perfeccionistas y a menudo “expertos en técnica”. Sin embargo, tienden a ser más conservadores con su selección de pesos. Son muy buenos en ceñirse a un plan, a veces rozando el transtorno obsesivo compulsivo en el entrenamiento.

Deportes

Este tipo se ve más atraído por deportes en los que sucedan pocas cosas que no pueden predecirse, y que tengan un menor factor de riesgo. No les gustan los deportes de contacto, en los que sucesos aleatorios forman una parte importante del juego.

Levantamiento 

Lo hacen mejor con un programa “estático” en el que los ejercicios no cambian, y otras variables (métodos, esquemas de cargas e intervalos de descanso) cambian solo gradualmente. Un buen ejemplo sería el sistema 5/3/1 de Jim Wendler.

Tienen una rspuesta de cortisol más alta al estrés que otras personas debido a su alto nivel de ansiedad. Así que, aunque tienen una capacidad de trabajo alta, hacer demasiado volumen puede de hecho limitar sus ganancias debido a la producción más alta de cortisol.

Dieta
No lo hacen muy bien con una dieta en la que se restrinjan los carbohidratos. Necesitan al menos una pequeña cantidad de carbos en cada comida principal, tanto para bajar los niveles de cortisol como para evitar que la serotonina baje todavía más. Los carbos pre-entreno (para bajar la salida de cortisol) y por la noche (para aumentar la serotonina) son especialmente importantes.

¿Cuál es tu tipo? 

¿Cuál es tu tipo neurológico? ¿Y qué significa cuando se trata de tu plan de entrenamiento y nutrición? Eso es lo que cubrirá el resto de esta serie de artículos. Al final, sabrás exactamente cómo deberías estar entrenando y comiendo para alcanzar tus objetivos.



 Fuente:

http://www.masfuertequeelhierro.com/blog/2017/05/entrenando-conforme-a-tu-personalidad-el-sistema-de-neuro-tipo/


Nota: El enfoque dado al entrenar y lo demás es muy simplista. Veánse los comentarios en el artículo original en el enlace.