miércoles, 25 de noviembre de 2009

Comentarios en el Blog y otras perlas

No, no pienso copiarme de nadie.

Que cada quien comente como quiera en otros sitios.

Eso sí, no voy a reventar los finales como estoy viendo en las reseñas de varios sitios y en las malditas contraportadas y solapas de muchos libros con detalles como: Fulanito muere; X era culpable; la vampiresa usó no sé qué veneno para quedarse viuda; D le disparó a Z; el tipo R se suicidó; H se volvió loco; la chica Florero tenía un secreto y al héroe no le importa; pasó esto y lo otro... etc., etc.

Oigan, gracias... felicitaciones por ser tan aguafiestas y quitarnos las ganas de leer esos libros...


También vendrán más listados de colecciones.
Pondré más datos de otras.
No tengo datos disponibles de algunas
Estoy cansado y harto de preguntar cuando sólo me contestan cortésmente 2 ó 3 y un montón son de lo más indiferentes.

¿No puedo preguntar nada sin que parezca que tengo que o que voy a comprar media librería?

¿Para qué diablos tienen un email de contacto?

De puro adorno.


Cada cierto tiempo tendré que ir cambiando la plantilla.

Si a la gente le gusta o no lo que hago queda a su criterio.



jueves, 19 de noviembre de 2009

Sobre comentarios de libros

¿Escribo un tocho lleno de pura palabrería hueca y pedante como les gusta a los franceses o uno plagado de crítica destructiva hasta el tuétano como hacen los alemanes?

Hay sitios en donde para los comentaristas todos los libros reseñados son recomendables.

¿Cómo?

¿Ninguno te aburrió?

¿No te dio ganas de que te devolvieran el dinero?

¿No te pareció buenísimo como remedio para el insomnio?

Algunos libros son útiles porque sirven de base para pata de mesa.

Plinio El Joven dijo que no había libro malo que no tuviera algo bueno.

Claro, aunque sea como sustituto del papel higiénico.


En otros sitios:

¿Desde cuándo las "obras" de la Meyer, Larsson y otros vendedores del churro bestselleriano son intocables según el criterio de algunos?

¿Criterio?

No es más que un ridículo fanatismo disfrazado de afición a una obra que a veces no se merece ni la hojeada.

Leí lo de Stieg Larsson y es puro esqueleto inverosímil lo que escribía el escritor sueco que en paz descanse.

Mi Destino es no leer su trilogía.

Volviendo:
¿Por qué el comentarista no puede decir que el infumable ladrillo no le gustó por mal escrito, con personajes imbéciles, con un tema pésimamente construido, patético, aburrido en las descripciones y las demás joyas que contiene, sin que lo pongan a parir los fans de la comida chatarra en papel?

Una vez que pase la moda del momento ya veremos toneladas de libracos comidos por las termitas o vendidas en librerías de segunda mano.

Las termitas no se contaminan con las estupideces escritas.

Lo sé porque he tenido y he vendido libros usados que fueron bestsellers y fueron o son un castigo para los ojos. Algunos no se vendían y los tuve que rematar... regalar.

El hecho que alguien gane el Nobel, Pulitzer, Cervantes y todos esos premios que ahora dan pena no es garantía de nada.

El autor te tiene que demostrar que es bueno, que se deja leer, que se puede recomendar y mucho después volver a releer.

Revisa los Nobel de Literatura y un montón te deja con la pregunta: ¿Cómo este fulano ganó ese premio?

Algunos son merecidos pero otros... para el olvido.

Qué gracia tienen si ni siquiera los reeditan.

La última edición de varios fue en la Colección Libros que no Leerás, digo, Colección Los Premios Nobel en los años 80.

Después ha sido si te he visto no me acuerdo.

La Academia no ha favorecido mucho galardonando a autores escandinavos, a sus vecinos de por ahí y a otros que han ganado lo que decidió el dinamitero Nobel.


El mundo es cada vez más idiota si muchos piensan que todos vamos a estar de acuerdo en todo.

Lo que es imposible.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Antologías

Voy a poner comentarios sobre antologías con mi estilo lacónico y personal.

El tiempo dirá si podré hablar de otros libros.

Cómo odio Noviembre y Diciembre, los meses más deprimentes, agotadores y locos del año.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Friedrich Dürrenmatt. La Promesa


Título original en alemán:
Das Versprechen: Requiem auf den Kriminalroman, 1958. En inglés: The Pledge: Requiem for the Detective Novel
Traduccción: José María Valverde
Colección Esfinge nº 4, Editorial Noguer, tercera edición, 183 págs, 1971.

Esta es una novela policial de Friedrich Dürrenmatt
(1921-1990), novelista y comediógrafo suizo en lengua alemana.


El relato empieza cuando un ex-inspector de polícía le cuenta al autor un caso sucedido en un pueblo cerca a Zurich y sobre un detective de la policía que se vuelve obsesivo con el caso:


Un vendedor encuentra el cadáver de una niña, se investiga el hecho y la policía cree por los antecedentes del vendedor que éste es el asesino de la niña así como de otras dos.

Sucede algo imprevisto...y hay un salto en el libro en donde Dürrenmatt analiza los fundamentos del género policíaco, arremete contra el sistema rutinario en donde el asunto y el desarrollo de los hechos queda en manos del detective sabihondo, superdotado, contra aquello de que todo está estructurado y se pueda resolver con la fría lógica y los medios.


Un detective que había capturado al vendedor se obsesiona con el caso y trata de cumplir la promesa que le hizo a la madre de la niña. Hace una serie de preparativos para atrapar al criminal, se enterca de que en cualquier momento irá por donde él se encuentra...


Uno no puede soltar el libro porque desea saber qué pasará, y otra vez el inspector quien es el que cuenta la vida de ese detective que sólo piensa en el caso, habla entonces de que en las novelas policíacas se olvidan del azar, de lo imprevisto que no puede ser controlado y que no todo resulta como uno se lo espera. Entonces le narra al autor personaje como se llegó a saber de manera tan absurda, ilógica e imprevista quién era el criminal y lo que pasó posteriormente con el detective.

La novela es una desmitificación de la figura del detective. Muy bien escrita, recomendable, se lee rápido, no es muy larga, hay algunas caídas en el ritmo de lectura por culpa de la traducción de José María Valverde.


Es interesante el hecho de ver como otros autores que no son ingleses, norteamericanos o franceses escriben una novela policíaca, desarrollan la trama, la psicología de los personajes, la ambientación y el resto de detalles.



Este libro tiene dos adaptaciones cinematográficas: El Cebo (Es Geschah am Hellichten Tag, 1958) de Ladislao Vajda, con guión de Friedrich Dürrenmatt y Hans Jacoby; y la otra es Asesino Oculto (The Pledge, 2001) dirigida por Sean Penn, con Jack Nicholson. La segunda versión está ambientada en Reno, Nevada, con un detective llamado Jack Black. Tiene algunos otros cambios con respecto al libro.