viernes, 18 de julio de 2025

Colección Antología de las Mejores Novelas Policíacas

La Colección Antología de las Mejores Novelas Policiales de Ediciones Acervo consta de 18 tomos.

1959-1982 

Selección de Antonino Gonzáles Morales, José A. Llorens y Ana Perales

Hay relatos o novelas cortas de autores clásicos ingleses, franceses, estadounidenses, italianos, algún japonés y varios españoles.
No todos son muy conocidos, algunos autores, como decía Andy Warhol, tuvieron sus 15 minutos de fama.

Alguno que otro relato es parte de algún libro o es un libreto o guion hecho en su momento para la radio, la tv, el cine o el teatro según lo que señala el mismo libro o he podido averiguar en enciclopedias, diferentes libros y sitios webs
Muchos relatos han aparecido en las obras de los autores reseñados, en diversas antologías, revistas, periódicos, etc. Varios son díficiles de encontrar.

Cito de la relación de antologías de Acervo que se encuentra en el tomo 16.

Ediciones: 1959, 1961, 1962, 1963, 1966, 1967, 1971, 1973, 1975, 1981, 1982


Publicación original del listado: 13 de junio de 2009




Volumen I, 404 págs
- Edgar Allan Poe: Los Crímenes de la Calle Morgue
- Charles Dickens: El Velo Negro
- Guy De Maupassant: La Mano
- Arthur Conan Doyle: El Ritual de los Musgrave
- Thomas Burke: La mano del Sr. Ottermole
- G. K. Chesterton: Pisadas Extrañas
- Edgar Wallace: La Caída de Mister Reader
- Agatha Christie: Villa Filomela
- J. S. Fletcher: El Juez Corrobora
- Ben Hecht: Sangre de Actor
- Freeman Wills Croft: El cuadro de Greuze
- E. Philips Oppenheim: El hombre de los dos sacos
- George Harmon Coxe: ¿Sigue mi Camino?
- Stuart Palmer: El simulador
- John Dickson Carr: El caballero de París
- Georges Simenon: Bajo pena de muerte
- Lord Dunsany: Las dos botellas de salsa
- Ellery Queen: La aventura de la acróbata colgante
- Ignacio Covarrubias: Crimen Imperfecto
- Michael Arlen: Gay Falcón
- David Savage: El asesino viaja en el mismo tren
- George Joseph: Los cuatro amigos del doctor
- William Irish: Papá Benjamín

John Dickson Carr conocido además como Carter Dickson o Carr Dickson
Ellery Queen: Seudónimo que compartían dos escritores que eran primos
William Irish también conocido como Cornell Woolrich



Volumen II, 403 págs
- R. L. Stevenson: Los profanadores de tumbas
- W. Wilkie Collins: Cazador cazado
- F. Dostoievski: El juicio de Demetrio Karamazov
- H. G. Wells: Las vacaciones de Mr. Ledbetter
- Jean Richepin: Un crimen excepcional
- T. Burke: La estrella de plata
- J. S. Fletcher: El fugitivo y los clérigos
- Geoffrey Household: Un forastero amable
- L. Castellani: El enigma del fantasma en coche
- George Joseph: «...era un bendito»
- Bevis Winter: El caso de la florista asustada
- Georges Simenon: Kachudas y el sombrerero
- Burnhan Carter: El cepo de Tío
- Ellery Queen: El Caso «GI»
- James Yaffe: Mom derrama una lágrima
- Anthony Morton: Una soga para el barón
- O. Roy Cohen: Coartada perfecta


Volumen III, 562 págs:
- Charles Dickens: El retorno del presidiario
- Francis Marion Crawford: La calavera que gritaba
- Gaston Leroux: El hacha de oro
- Jacques Frutelle: El preso de la celda número 13
- G. K. Chesterton: El problema insoluble
- F. Wills Croft: El paso a nivel
- Baronesa Orczy: El crimen de Regent Park
- H. C. Bailey: La casita
- Patrick Hamilton: Luz de gas
- M. P. Shiel: La estirpe de los Orven
- Sir Basil Thompson: La desaparición de la señora Fraeser
- Agatha Christie: El inferior
- William Irish: Programa doble
- Noel Clarasó: El fantasma de Anita Flores
- Roy Vickers:
La Pobre Gertrudis.
Una mujer de principios
 
- P. G. Wodehouse: Ola de crímenes en el castillo de Blandings
- Ellery Queen:
El dado del emperador
La muñeca del delfín

La baronesa de Orczy es famosa por su novela Pimpinela Escarlata


Volumen IV, 477 págs,:
- O'Henry: Con alma y vida
- Robert Barr: La explotación de los distraídos
- Jean Ray: Busco a Mr. Pilgrim
- J. S. Flectcher: La quebrada del ciego
- Helen Nielsen: No se puede confiar en un hombre
- Ignacio Covarrubias: Ensayo para la muerte
- Ellery Queen: La botella de vino
- André Picot: Todos los caminos llevan a Roma
- William Samson: Tentaciones Diversas
- David Kasanov: Como quien dice
- Roy Vickers:
La trompeta de goma.
El asesino tímido.
La pitillera de oro.
- Edogawa Rampo: El test psicológico
- Lord Dunsany: El discurso
- Jacques Faizant:
¿Duerme usted, señor Georges?.
Revista de detalles.
El asesinato del duque de Guisa.
Discordia vocal.
- Mildred Arthur: La reina ha muerto
- W.W. Jacobs: El segundo contramaestre
- William Irish: Deuda pendiente



Volumen V, 488 págs:
- Jacques Frutelle: La fuga
- Pierre Very: Los 700,000 rábanos
- John y Ward Hawkins: Maquinación en la carretera
- Edogawa Rampo: Los mellizos
- Craig Rice:
Y los pájaros aún cantan
Su corazón podía romperse
- Michael Halliday: Juego con la muerte
- Cornell Woolrich: El engranaje
- Ellery Queen:
Bola de nieve en julio.
El ladrón de Wrightsville.
El dedo medicinal.
- André Picot:
Buenas noches, Miss Clark
El asesino concienzudo
- John Creasey: Un cabello de su cabeza
- George Harmon Coxe: Un trabajo limpio y cuidadoso
- John Steinbeck: El atraco
- H. C. Bailey: Descubierto por el menú
- Charlotte Armstrong:
El enemigo.
¿Qué habría hecho usted?.
Los diez indicios de Mr. Polkinghorn.



Volumen VI, 435 págs:
- Pierre Larroque: En la casa vacía
-Verónica Parker Johns: El amable visitante
- Richard Deming:
La rubia del bar.
Segunda luna de miel.
- André-Paul Duchateau:
Invitación al asesinato.
Crimen sin móvil.
- Helen Nielsen: Presentimiento
- Richard S. Prather: El callejón de los malhechores
- Robert Arthur: Un ataúd para Mr.Cash
- Evan Hunter:
Desangrándose en la acera.
Primo.
La última vuelta.
- Craig Rice: Un día tranquilo en la cárcel del Condado
- Jonathan Lord: El trabajo del día
- Charlotte Armstrong: La valla
- Edogawa Rampo: Dos hombres lisiados
- Douglas Farr: Por el amor de 10 000 000 millones de dólares
- Richard Marsten: El fugitivo
- Max Franklin: Los genios
- Jean Crau: El cómplice imprevisto
- Ellery Queen: Novia en peligro
- Robert Turner: No voy a volverme rabioso



Volumen VII, 433 págs:
- O'Henry:
El Rescate de Jefe Rojo.
Niños en la selva.
- Robert Barr: La extraviada fortuna de Lord Chizelrigg
- Irving S. Cobb: El doctor serpiente
- Walter Duranty: El papagayo
- W. R. Turner: ... A hierro muere
- Stephen Vincent Benet: El diablo y Daniel Webster
- Alfred Triard: El trágico fin de Monsieur Plume
- Ellery Queen:
El hombre que podía doblar el tamaño de los diamantes
El gato muerto
- Jean Crau: El error reparado
- Richard Deming:
Expediente abierto.
Era su ídolo.
Cortina de humo.
- Cornell Woolrich: A las tres
- Robert Arthur: Las ancianas dirigen la encuesta
- Hugh Pentecost: La muerte juega al golf
- Stephen Grendon: Gambito de alfil



Volumen VIII, 428 pgs:
- O'Henry: Veinte años después
- Robert M. Coates: Fuga
- Ellery Queen: El ojo de la aguja
- Richard Deming: Reembolso
- Robert Graves: Un abono excelente
- Frank Ward: El que regresa
- Stuart Palmer y Craig Rice:
El pueblo versus Whiters & Malone.
La conciencia de Malone.
Autopsia y Eva.
Whiters y Malone expugnadores de cerebros.
- Rick Rubin: Cuando la niebla es favorable
- Robert Bloch: El hombre que se parecía a Napoleón
- Michael Zuroy: Visita a la gran ciudad
- Robert Edmond Alter: Caza del hombre en el Dead Yank
- Robert Wallstein: Los niños de Alda Nuova
- Hugh Pentecost: El hombre interior
- Robert Twohny: Coartada
- Stanley Ellin: El hombre de nueve a cinco



 Volumen IX, 420 pgs:
- Honorato de Balzac: Maese Cornelius
- William Wilkie Collins:
Una cama terriblemente extraña.
Por falta de pruebas.
- Joseph Payne Brennan:
Desaparición
Adios, Mr. Bliss
- William Faulkner: Humo
- William North Jayme: Declaro abierta la sesión
- Roald Dahl: La zambullida
- George Harmon Coxe: Una coartada de dos minutos
- Stuart Palmer y Craig Rice:
Cherchez la Frame.
Una vez en un tren.
- Jack Ritchie: Un asesino refinado
- Rog Philips: Justice, Inc
- Fredric Brown: Maniático
- Ellery Queen: El último en morir
- M. A. Guerendiain: Crimen con retorno
- Paul Sartoris: La pulsera
- Anthony Berkeley: La casualidad vengadora



Volumen X, 400 pgs
- Stephen Crane: Una ilusión en rojo y blanco
- Dorothy L. Sayers: La mujer leopardo
- Lawrence Block: Si esto es locura
- Richard Deming: Sospechoso número uno
- John Faulkner: Justicia rústica
- Jack Ritchie:Profesión: Asesino
- José María Aroca:
Asesino a sueldo
El joyero chino
- Fredric Brown:
Trampa mortal.
El cumpleaños de Granny.
- Robert Arthur: Nadie al teléfono
- Budd Schulberg: Asesinato en el muelle
- John Dickson Carr: La muerte por unas manos invisibles
- Amadeo Ferres Marsal: Culpable inocente
- C. B. Gilford: El hombre en la mesa
- Henry Kane: Una historia de fantasmas
- Paul Sartoris: La llamada
- Cornell Woolrich: Lucha leal

John Faulk... fue hermano de William Faulkner



 Volumen XI , 465 pgs
- Luis Arrizabalaga Español: Correo para Elena
- Noel Clarasó: Ojo por ojo, vida por vida
- Carlos Clarimón: La trampa
- F. Cortés Rubio: Un hombre de carácter
- F. Faura Peñasco: En el cielo no había ángeles
- Darío Fernández-Flores: Señor Juez
- A. Gónzales Morales. Un cadáver bajo el agua
- Enrique Jarnés Bergua:
Un hombre llamado «Nadie».
La hora que no es.
- J. Ruiz Catarineu: Sólo un cuchillo
- E. Sáenz Gónzales:
La noche que fui asesino
Un atraco perfecto
- Tomás Salvador:
Las horas grises.
Una mujer tras la puerta.
- Pedro Sangro Gsell: Cuestión de familia



Volumen XII , 411 pgs:
- Voltaire: El perro y el caballo
- Alejandro Dumas:
D'Artagnan detective: El duelo.
El hombre del alfange.
- Henry W. Longfellow: El notario de Perigueux
- Edgar Allan Poe: La carta robada
- O'Henry:
El toque de clarín.
Jimmy Valentine.
- Mark Twain: El robo del elefante blanco
- Jack London: El maestro del misterio
- André Paul Duchateau: Boomerang
- Cornell Woolrich: La esposa del jugador de póquer
- Inglis Carter: Doble enigma
- Antonio Gónzales Morales: Humo en el corazón
- Luis Arrizabalaga:
Bonifacio el tímido.
El último testigo.
- Francisco Cortés Rubio: El amigo Charbonier
- Joaquín Ruiz Catarineu: Un muerto en la carretera
- Noel Clarasó: Era una presencia muerta
- Pedro Sangro Gsell: Víctima seis
- León Ignacio: El rapto de la niña Gálvez



Volumen XIII, 446 pgs:
- Nataniel Hawthorne: La tragedia de Mr. Higginbotham
- Edgar Allan Poe: Eres tú el asesino
- Abraham Lincoln*: El misterio del caso Trailor
- Charles Dickens:
La caza.
Mr. Bucket, detective
- Emile Gaboriau: Una desaparición
- Robert W. Chambers: El Emperador Púrpura
- Richard Harding Davis: En la niebla
- O'Henry:
El hombre superior.
Magnetismo personal.
- Baronesa de Orczy: El misterio de la Percy Street
- Freeman Wills Croft: El misterio del doble asesinato del expreso de Edimburgo
-William Irish: El sello de tres puntas
- Jesús y César Díaz: El problema de la pista de tenis
- León Ignacio:Las estrellas vienen de cara
- Carlos Gónzales Castresana: Un caso extravagante

*Abraham Lincoln fue presidente de los Estados Unidos entre 1861 y 1865.



Volumen XIV, 454 pgs:
- R. Castellano de la Puente:
El sádico.
¿Por qué no matas a alguien?.
La rebotica.
El esotérico.
- Noel Clarasó:
Llamada de auxilio.
Empezó por una apuesta.
Hace falta un asesino.
- Francisco Cortés Rubio: Unas breves líneas
- Jesús y César Díaz: El problema de los bombones envenenados
- Severiano Fernández Nicolás: La mordedura
- Medardo Fraile: Sabas Martel cuenta un crimen
- Francisco García Pavón: Los carros vacíos
- Enrique Jarnés Bergua: Sesión de circo
- Carlos Romero Guijo: El asesino
- Joaquín Ruiz Catarineu: Muerte en la plaza
- Hermógenes Sainz: La plegadera
- Tomás Salvador: La pistola perdida
- Ricardo Wert García: La carcajada del más allá



Volumen XV , 446 pgs:
- R.Castellano de la Puente: El chivato
- Noel Clarasó:
El miedo dice la verdad.
El brazalete.
- J. A. Cortes Díaz: Todo en la caja
- F. Cortés Rubio: El alambre
- J. A. Cotanda Arnal:
Mr. Holmes viene a casa para quedarse.
¡Culpables!.
- F. García Pavón: El huésped del cuarto número 5
- A. Gónzales Morales:
La muerte va a la montaña.
Una buena pieza.
-José H. Polo: ¡Plom! ¡Plom! ¡Plom! ¡Plom!
-Ramón Hervás: El ojo de la bella finesa
- Enrique Jarnés Bergua: «Te voy a contar un crimen»
- León Ignacio: Algo así como un funeral
- Ángel Maza Romero: Mientras suena la orquesta
- Bartolomé Mir Mir: Oportunas diligencias
- Daniel Noriega Marcos:
Unos ojos fijos.
La mujer sin huella.
-A. Nuñez Alonso: El yugo
-María Nuria Torán:
Crimen sin castigo.
Parada, fonda y... asesinato.
- Miguel Oca Merino:
Rito en Negro.
La larga cuerda de la difunta.
- Tomás Salvador: El grano de mijo



 Volumen XVI, 375 pgs:
- R. Castellano de la Puente: «Venganza, S.A.»
- Noel Clarasó: Whisky a gogó
- Antonio Cotanda: El misterio del hombre del albornoz
- Francisco García Pavón: El carnaval
- Ramón Hervás: Vana
- Enrique Jarnés Bergua: Un crimen de juguete
- Bartolomé Mir Mir:
El viejo Tur.
Berta.
Plaza Gomila.
- Daniel Noriega Marcos: La séptima «W»
- Alejandro Nuñez Alonso:
El desquite.
Un día perdido.
- María Nuria Torán: «Escala técnica»



 Volumen XVII, 375 pags.
- Victor Canning: Un golpe de viento
- Lawrence Treat: A como en Alibi
- Robert Edward Eckels: El último en saberlo
- Hugh Pentecost: Jericho y los asesinatos del estudio
- Robert Bloch: El hombre que nunca hizo nada a derechas
- Lawrence G. Blochman: El asesino sin huellas dactilares
- Phyllis Ann Karr: Dinero Sangriento
- Lloyd Biggle, Jr.: ¿Tiene usted una fortuna en su desván?
- Brian W. Aldiss: El hábito solitario
- Vincent McConnor: Igual que el inspector Maigret
- James M. Ullman: Operación Bonaparte
- Barry Perowne: La gran operación de Raffles
- Ellery Queen: El tío de Australia
- Edward D. Hoch:
El capitán Leopold se pone furioso
El robo de Nick Velvet
El espía en el final del arcoiris
-Erle Stanley Gardner: La pista de la mujer que gritaba

 

Volumen XVIII, 402 pgs
-Rafael Castellano de la Puente. Mas Allá de la Intuición
-Noel Clarasó. El Baúl Oscuro
-Alfredo Diáz Rueda. Demasiados Verdugos para Albi
-Fernando Díaz-Plaja. La Aguja en el Pajar
-Francisco García Pavón. El Caso del Forzador Plañidero
-Ángel María De Lera. La Duda del Profesor
-Adolfo Marsillach. El Anuncio
-Ángel Palomino. La Chica de Mahón
-Luis Romero. El Asesino de la Cruz
-Tómás Salvador. Juego para no Esperar
-Ramón J. Sender. El Crimen de las Tres Efes






Colección Grandes Maestros del Crimen y del Misterio

Hyspamérica/Orbis

1983-1988

En col. Grandes Maestros del Crimen y del Misterio de Orbis pues tenemos la colección como tal y además en la misma época sacaron otras 2 colecciones dedicadas cada una a Agatha Christie -en tapa dura verde y en rústica del mismo color-, a Georges Simenon -tapa dura roja- y tienen su respectiva numeración. 

RBA también publicó una colección parecida llamada Maestros del Crimen hasta con el mismo color, con los mismos autores y con portadas casi idénticas a la de Orbis, y encima Rayuela también tiene una colección que va por igual camino.

Publicación original del listado: 8 de abril de 2010.


 

1. Agatha Christie. El Gato entre las Palomas (o Un Gato en el Palomar)/Diez Negritos/El Asesino de la Guía de Ferrocarriles
2. Arthur Conan Doyle. La Reaparición de Sherlock Holmes/Su Último Saludo en el Escenario/El Valle del Terror
3. Georges Simenon. Las Investigaciones de Maigret/El Loco de Bergerac/Maigret y el Liberty Bar
4. Edgar Allan Poe. Los Crímenes de la Rue Morgue/El Misterio de Marie Roget/La Carta Robada y Otras Narraciones Extraordinarias
5. Patricia Highsmith. El Juego de Ripley (El Amigo Americano)/Crímenes Imaginarios/El Juego del Escondite
6. Agatha Christie. El Asesinato de Roger Ackroyd/El Misterioso Caso de Styles/El Asesinato Anunciado
7. Georges Simenon. Maigret y el Perro Canelo/Maigret en la Casa de los Flamencos/Cécile ha muerto
8. Arthur Conan Doyle. Estudio en Escarlata/El Signo de los Cuatro/El Sabueso de los Baskerville
9. Edgar Wallace. La Puerta de las Siete Cerraduras/El Hombre del Antifaz Blanco/El Hombre del Hotel Carlton
10. Agatha Christie. Asesinato en el Orient Express/El Misterioso Sr.Brown/Los Cuatro Grandes
11. Julian Symons. El Hombre que se mató a sí mismo/El Círculo se estrecha/El Hombre cuyos sueños se realizaron
12. Georges Simenon. Maigret y los Testigos Recalcitrantes/Maigret a Pensión/Un Fracaso de Maigret
13. Maurice Leblanc. Arsenio Lupin, Caballero Ladrón/Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes/813
14. Edgar Wallace. El Día de la Concordia/El Hombre que no era Nadie/La Cuarta Plaga
15. Agatha Christie. Asesinato en el Nilo/El Secreto de Chimneys/El Misterio del Tren Azul
16. Rex Stout. Las Arañas de Oro/La Deducción Final/Cuando suena el Timbre
17. Georges Simenon. Maigret en la Audiencia/Maigret y los Ancianos /Maigret y el Ladrón Perezoso
18. Ruth Rendell. Me parecía un demonio/Un Juicio de Piedra/Morir de Pie
19. Edgar Wallace. El Escudo de Armas/La Pista de la Llave de Plata/La Brigada Móvil
20. Agatha Christie. Asesinato en el campo de Golf/Peligro Inminente/La Muerte de Lord Edgware
21. Georges Simenon. Las Memorias de Maigret/Maigret y el Hombre del Banco/Maigret tiene miedo
22. Maurice Leblanc. Los Tres Crímenes de Arsenio Lupin/La Aguja Hueca/El Tapón de Cristal
23. Rex Stout. Demasiados Cocineros/Muerte de un Veraneante/No estaba bastante Muerta
24. Erle Stanley Gardner. El Caso del Gato del Portero/El Caso de la Mujer de los Ojos Verdes/El Caso de la Prometida Celosa
25. Agatha Christie. Cartas sobre la Mesa/Poirot investiga/Poirot infrige la Ley
26. Georges Simenon. El Ahorcado de Saint Pholien/Una Confidencia de Maigret/Maigret viaja
27. Erle Stanley Gardner. El Caso de la Mina Rubia/El Caso de la Mansión Dividida/El Caso de la Modelo Asustada
28. Rex Stout. La Segunda Confesión/Orquídeas Negras/Trío de Asesinatos
29. Chester Himes. Empieza el Calor/Corre, Hombre/Todos Muertos
30. Agatha Christie. Asesinato en Mesopotamia/El Testigo Mudo/Cita con la Muerte
31. Georges Simenon. Maigret se divierte/Maigret y las buenas Personas/Maigret y la Muchacha Asesinada
32. Erle Stanley Gardner. El Caso de la Coqueta Cautelosa/El Caso de la Joven Arisca/El Caso de la Lata vacía
33. Rex Stout. Fer de Lance/La Bombonera Roja/Cinco Segundos antes de morir
34. Agatha Christie. Un Cadáver en la Biblioteca/Tragedia en Tres Actos/Asesinato en Bardsley News/Otros Relatos
35. Georges Simenon. Maigret y la Vieja Señora/Maigret tiende un Lazo/Maigret se equivoca
36. Erle Stanley Gardner. El Caso de la Bella Pordiosera/El Caso de la Heredera Solitaria/El Caso de la Huella Labial
37. Chester Himes. El Gran Sueño de Oro/Por Amor a Imabelle/Algodón en Harlem
38. Agatha Christie. Los Trabajos de Hércules/Némesis/Navidades Trágicas
39. Georges Simenon. El Amigo de la Infancia de Maigret/Maigret y el Caso del Ministro/Maigret con la Muerte en los Talones
40. Erle Stanley Gardner. Los Cuervos no saben Contar/LaCoquetería de Berta Cool/Hay que cerrar las Ventanas
41. Rex Stout. La Dama del Velo/Demasiadas Mujeres/Un Derecho a Morir
42. Agatha Christie. Los Elefantes pueden Recordar/Problema en Pollensa/Un Triste Ciprés
43. Georges Simenon. A la Cita con los Terranovas/Maigret en Nueva York/Maigret y el Cliente del Sábado
44. Erle Stanley Gardner. El Caso de la Camarera Preocupada/El Caso de la Enfermera Fugitiva/El Caso de la Golondrina Chillona
45. Ross MacDonald. El Caso Galton/La Mirada del Adios/El Otro Lado del Dólar
46. Agatha Christie. Misterio en el Caribe/El Misterio de Sans Souci/Maldad bajo el Sol
47. Georges Simenon. Maigret y el Extraño Vagabundo/Maigret y los Cerditos sin Rabo/Las Noches Blancas de Maigret
48. Erle Stanley Gardner. El Caso de la Divorciada Atrevida/El Caso de la Cliente Majestuosa/El Caso de la Chica Vacilante
49. Rex Stout. Tres Testigos/Sobre mi Cadáver/El Toro Campeón
50. Agatha Christie. El Caso de los Anónimos/La Venganza de Nofret/Sangre en la Piscina
51. Georges Simenon. Maigret, Lognon y los Gansgters/Maigreten los Dominios del Coroner/Maigret en los Bajos Fondos
52. Erle Stanley Gardner. El Caso del Perro Aullador/El Caso de las Muñecas Semejantes/El Caso de los Dados Falsos
53. Agatha Christie. Intriga en Bagdad/El Truco de los Espejos/La Señora McGinty ha Muerto
54. Georges Simenon. Maigret y el Falso Culpable/Maigret y el Gigoló/La Agitada Navidad de Maigret
55. Erle Stanley Gardner. El Caso del Canario Cojo/El Caso del Loro Perjuro/El Caso de las Manos Heladas
56. Agatha Christie. El Tren de las 4.50/Después del Funeral/Un Puñado de Centeno
57. Georges Simenon. Maigret y el Tercer Hombre/La Furia de Maigret/Maigret y los Aristócratas
58. Erle Stanley Gardner. El Caso de las Piernas Bonitas/El Caso de la Vela Torcida/El Caso de la Viuda Peligrosa
59. Agatha Christie. En el Hotel Bertram/Destino Desconocido/Asesinato en la calle Hickory
60. Georges Simenon. LaMuerte ronda a Maigret/Maigret en el Picratt's/Maigret y el Fantasma
61. Erle Stanley Gardner. Un Accidente que trae Cola/El Profesor de Gimnasia/Las Lechuzas lo ven Todo
62. Agatha Christie. Pasajero para Francfort/El Pudding de Navidad/Los Relojes
63. Georges Simenon. Maigret y el Inspector sin Suerte/Maigret yel Cuerpo sin Cabeza/La Bailarina del Gai-Moulin
64. Erle Stanley Gardner. El Caso de la Cleptómana/El Caso del Retrato Falso/El Caso del Socio Silencioso
65. Agatha Christie. Inocencia Trágica/El Templete de Nasse House/El misterio de Pale Horse
66. Georges Simenon. Un Crimen en Holanda/Las Vacaciones de Maigret/Los Sótanos del Majestic
67. Erle Stanley Gardner. El Caso de las Garras de Terciopelo/El Caso de la Novia Curiosa/El Caso del Anzuelo con Cebo
68. Agatha Christie. El Espejo se Rajó de Parte a Parte/Tercera Muchacha/Primeros Casos de Poirot
69. Georges Simenon. La Paciencia de Maigret/Maigret se Enfada/La Pipa de Maigret/Maigret se Defiende
70. Erle Stanley Gardner. El Caso de la Fortuna Fantasma/El Caso de la Tía Enamorada/El Caso de la Simpática Impostora
71. Agatha Christie. Señorita Marple y Trece Problemas/Noche Eterna/El Cuadro
72. Georges Simenon. Maigret/La Esclusa n° 1/La Casa del Juez
73. Erle Stanley Gardner. El Caso del Patito que se ahogaba/El Caso del Secreto de la Hijastra/El Caso del Sonámbulo
74. Agatha Christie. Un crimen “dormido”/La puerta del destino/Las manzanas
75. Georges Simenon. Maigret en Vichy/La taberna de dos centavos/La muerte del señor Gallet
76. Erle Stanley Gardner. El Caso del Reloj Enterrado/El Caso del Cupido Descuidado/El Caso del Gatito Imprudente
77. Agatha Christie. Cianuro Espumoso/El Misterio de las Siete Esferas/Matrimonio de Sabuesos
78. Georges Simenon. Maigret y el Caso Nahour/Firmado: Picpus/La Sombra Chinesca
79. Erle Stanley Gardner. Agencia de Detectives/Berta, la tetera y el Gato/El Ciego y el Murciélago
80. Agatha Christie. El Enigmático Mr.Quin/El Misterio de Sittaford/Muerte en la Vicaría
81. Georges Simenon. El Ladrón de Maigret/Felicia está Aquí/El Enamorado de la Señora Maigret
82. Erle Stanley Gardner. El Caso de los Herederos Asustados/El Caso del Ojo de Cristal/El Caso del Crimen Diferido
83. Agatha Christie. Parker Pyne Investiga/El Hombre del Traje color Castaño/Muerte en las Nubes
84. Georges Simenon. Maigret Vacila/Stan, el Asesino/La Noche de la Encrucijada
85. Erle Stanley Gardner. El Caso del Testigo Airado/El Caso del Tartamudo/El Caso del Tutor en Apuros
86. Agatha Christie. Matar es Fácil/Tres Ratones Ciegos/La Muerte visita al Dentista
87. Georges Simenon. Maigret y el Asesino/La Loca de Maigret/Maigret y los Muertos del Canal
88. Erle Stanley Gardner. Donald Lam Detective/Los Tontos mueren enViernes/Doble o Sencillo
89. Agatha Christie. Hacia Cero/Pleamares de la Vida/Cinco Cerditos
90. Georges Simenon. El Hombre de laTorre Eiffel/Maigret y el Mayorista de Vinos/Maigret y el Hombre Solitario
91. Agatha Christie. Trayectoria de boomerang/El misterio de Listerdale/Telón
92. Georges Simenon. Maigret y el Confidente/Los Escrúpulos de Maigret/El Inspector Cadáver
93. Erle Stanley Gardner. El Caso de la Fotografía Indiscreta/El Caso de la Chica del Night Club/El Caso de la Dama Soñolienta
94. Arthur Conan Doyle. Las Aventuras de Sherlock Holmes/Sherlock Holmes sigue en Pie/El Archivo de Sherlock Holmes
95. Raymond Chandler. La Dama del Lago/El Simple Arte de Matar/Peces de Colores
96. Raymond Chandler. Asesino en la Lluvia/Playback/La Ventana Siniestra
97. Patrick Quentin. Enigma para Locos/Enigma para Actores/Enigma para Marionetas
98. Raymond Chandler. Adios, Muñeca/El Sueño Eterno/La Hermana Pequeña
99. Raymond Chandler. Bar City Blues/El Largo Adios/El Lápiz y Otros Cuentos
100. Margaret Millar. Las Puertas de Hierro/Pagarás con Maldad/Un Extraño en mi Tumba
101. Agatha Christie. La casa torcida/Testigo de cargo/El inferior y otros relatos

 

 

jueves, 17 de julio de 2025

Anecdotario VII

Al enterarse de que el puesto de su amigo republicano Frank Mason, cónsul de los Estados Unidos en Frankfurt, peligraba con motivo del cambio de gobierno (Grover Cleveland, acababa de posesionarse de la presidencia) el humorista norteamericano Mark Twain escribió así a la hija del Presidente:
«Mi estimada Ruth: Soy miembro de los «Independientes» y una de las sagradas reglas de nuestra orden nos impide pedir favores a los funcionarios del gobierno; pero nada tiene de particular que yo le escriba a usted en forma amistosa para hacerle saber de una gran injusticia que está a punto de cometer el padre de usted al dejar cesante al mejor cónsul que conozco, sólo por el hecho de ser republicano.» Después de detallar los servicios de Mason, Mark Twain concluía: «La próxima vez que hable con el Presidente le ruego que le diga lo que yo pienso de un gobierno que trata así a sus funcionarios eficientes.»

Algún tiempo después Twain recibió la siguiente respuesta de puño y letra del Presidente: «La señorita Ruth Cleveland se complace en acusar recibo de la carta del señor Mark Twain y en manifestarle que se tomó la libertad de leerla al Presidente, quien desea agradecer al señor Twain sus informes y asegurarle que el señor Mason no será molestado en el consulado de Frankfurt.»
Fue necesaria la intervención del Presidente para contestar la carta, pues en aquel momento Ruth Cleveland contaba sólo con un año de edad.




Gazapos 

Nota de sociedad en el Journal de Atlanta, Georgia: «Como esta es la primera vez que van de visita a la casa de los Robinson en las montañas, los Jarrell esperan pasar un rato agradable».

Del periódico Península Herald, de Monterey, California: «La señorita Roberta Ford fue herida ayer en un accidente de automóvil ocurrido en las afueras de la ciudad. El lugar donde sufrió las lesiones la señorita Ford es de singular belleza natural».

Del Herald de Miami: «El general y su señora no tienen hijos. La diversión favorita de él es el golf.»

Aviso en el periódico Enterprise de Mishawaka (Indiana): «¡También USTED podrá tener úlceras! Por $ 30 le vendemos un buen piano para que trate de hacer que su hijo estudie música».


—¿Qué te hace pensar que esta sea la computadora más inteligente que jamás se haya construido?
―Se ríe cuando le hacen preguntas estúpidas.




Protesta
Asistí a un recital de piano en compañía de mi primo, que sabe mucho de música. Durante la ejecución de una obra se mostró muy disgustado con el pianista: era la sonata Appassionata de Beethoven y, en su opinión, el pianista trataba de compensar con un excesivo volumen su falta de virtuosismo. En eso se oyó, en medio de aquel estruendo, la campanilla de un teléfono en el vestíbulo.
—¿Qué te dije?, me susurró mi primo. Ahí llama Beethoven.




Candor

En la sección de anuncios clasificados de cierto periódico apareció el siguiente aviso:
“Querida abuela: me divertí mucho en tu casa. Siento mucho haber trasplantado tus plantas. Siento mucho haber usado todo un rollo de papel higiénico. Siento mucho haberlo arrojado en el excusado. Siento mucho haber tratado que se fuera con el agua. Siento mucho que el agua se haya derramado en el piso. Siento mucho haber molestado a tus vecinos. Siento mucho haber hecho que el abuelo se enojara. Si ellos ya no te hablan, lo siento mucho. Siento mucho haber puesto arena en tu agua de lluvia. Siento mucho haber perdido tres cucharas.
Abuela, ¿puedo pasar contigo unas cuantas semanas el próximo verano?

Tu nieto, Gary”


Crítica Pericial
Samuel F. B. Morse, inventor del telégrafo, era un eminente pintor. Un día rogó a un amigo médico que mirase uno de sus cuadros que representaba a un hombre agonizante. Cuando el hombre hubo examinado minuciosamente la obra de arte, le preguntó Morse:
—Bueno. ¿Qué le parece?
—Malaria —contestó el doctor.



Charlas de Sociedad

Un solterón bastante pagado de sí mismo asiste a una fiesta en la cual se halla una señora cuya invitación a comer no pudo él aceptar hace algunos días.

—Me parece recordar que tuvo usted la amabilidad de invitarme a la comida que dio el miércoles pasado—le dice pomposamente después de saludarla.
—Sí, me parece que sí... —contesta la señora sonriendo distraídamente— Y dígame: ¿tuve el gusto de verlo a usted entre mis invitados?

 

En cierta ocasión en que el actor Ezra Stone, que interpretaba a Henry Aldrich en la radio, y el empresario Herman Shumlin habían ido a cenar juntos, el actor empezó a explicarle a su compañero un argumento que le parecía magnífico.Tan concentrado en ello se hallaba, que cuando les sirvieron la sopa siguió habla que habla sin probarla siquiera. Por fin Shumlin, que acababa de llevarse a la boca la última cucharada de la suya, mira al plato de Stone, sonríe, se encara con su amigo y le dice:
—Hombre, Ezra, mejor será que te tomes la sopa antes que se te enfríe la conversación.


 

Táctica del Escapismo

«Cuando me encuentro con alguien cuyo nombre no puedo recordar», decía Disraeli, «me concedo un par de minutos para hacer memoria. Si continúo sin recordarlo, considero desesperado el caso, y pregunto: ¿Cómo van esos viejos achaques, amigo?».

 

Marxismos
Chico Marx, uno de los famosos hermanos cinematográficos, estaba en un restaurante mirando y remirando el menú, cuando un sirviente muy afable se acercó para preguntarle:
—¿Qué le agrada más al señor?
—Las mujeres —contestó Chico.— ¿Y a usted?

Receta de Groucho Marx para llegar a viejo y con salud: «Levántate a las siete. Desayúnate a las ocho. Vuelve a acostarte a las nueve».


 

Una revista londinense, The New Review, en la cual estaban interesados H.G. Wells y un amigo suyo, Henley, atrajo muy poco la atención del público al principio. Cierto día lluvioso, Wells y Henley, un tanto alicaídos, estaban mirando la calle a través de la empañada ventana de su oficina, cuando pasó un entierro.
—¡Te apuesto una libra —dijo Wells—a que ahí llevan a nuestro suscriptor!



 

Cita Citable: 

Cuando el menor de los hijos ha aprendido a no revolver la casa, llega el mayor de los nietos a volverla un desastre.—Christopher Morley


 

Definiciones

Agente de Publicidad: Individuo sin cuyo auxilio nadie leerá las cosas que uno no dijo.

Moderno: Palabra usada frecuentemente para justificar lo que no tiene otro mérito.

Optimista: El que le dice a uno que tenga ánimo cuando todo le sale bien a él.


Nota: En otros artículos pondré la bibliografía porque en los primeros con anécdotas olvidé colocar ese detalle.

Sombra de Duda

Una clásica defensa criminal


Por Fulton Oursler


HACE 41 años, un tahúr de Omaha fue sometido a juicio por haber tratado de volar en pedazos a su peor enemigo. Ello fue causa de un inusitado revuelo en el tribunal y constituyó un ejemplo clásico de defensa criminal y de ingeniosidad para salvar el caso cuando ya parecía perdido.

El lunes 23 de mayo de 1910, John O. Yeiser, abogado de Omaha, leyó en el periódico de la mañana la noticia de un atentado contra la vida de uno de los más poderosos políticos de la población. Llamémosle Jack Plenister. Antiguo empresario de juegos en la frontera, ahora era el amo de una camarilla política, y se decía que cobraba un porcentaje de las utilidades a todo juego de suerte y azar que funcionaba a 800 kilómetros a la redonda de Omaha.

Precisamente a las 2 y 50 minutos de la tarde anterior, Jack Plenister, que regresaba de dar un paseo, vio una maleta en el porche principal de su casa. Ya iba a recogerla cuando descubrió una cuerda que iba desde la cerradura de la maleta hasta la baranda del porche. Plenister telefoneó a la policía.
Los detectives cortaron la tapa de la maleta y pusieron a la vista un revólver con la cuerda amarrada al gatillo y colocado sobre un nido de tacos de dinamita.

Aquella información no acababa de satisfacer a John Yeiser. ¿Por qué un artificio tan fácil de descubrir como una cuerda blanca extendida a través del porche? Las dudas del abogado aumentaron cuando vio en los diarios de la tarde que ya había un sospechoso detenido.
¿Quién era el autor de la criminal maquinación y qué causas lo movían? El prisionero era Frank Erdman, un insignificante tipo pegadizo del grupo de jugadores del pueblo.
Hacía poco, había reñido con Plenister lo cual fue causa de que la pandilla lo sacara a puntapiés.
«Un compinche enfurecido en busca de venganza», fue la teoría policial del crimen.

Aquella noche John Yeiser se presentó en la cárcel y ofreció a Erdman sus servicios gratuitos de abogado. Pero Erdman sacudió malhumorado la cabeza.
―No hay para qué. Todo está contra mí. Claro, yo odio a Plenister. Y, peor todavía, no puedo probar la coartada; permanecí en mi cuarto hasta las últimas horas de la tarde de ayer, pero nadie me vio allí.
No tengo amigos, no tengo testigos, no tengo dinero para dar fianza de excarcelación. Esto es todo un plan para sacarme de en medio. Mejor es que no pierda su tiempo conmigo.
A pesar de todo Yeiser se convirtió en el abogado de Erdman, y cuando el caso llegó altribunal dijo a su cliente que estaba seguro de poder, por lo menos, poner en desacuerdo al jurado.
―No tienen las pruebas suficientes para declararlo a usted culpable «sin sombra de duda».

No perdió la confianza ni aun después que siete testigos, uno tras otro, juraron a haber visto a Erdman cerca de la casa de Plenister poco antes que la maleta de viaje fuese encontrada. Al repreguntarles, Yeiser obligó a cada uno de los siete testigos a reconocer que tenía relaciones con el sindicato de tahúres, y que por consiguiente tenían intereses directos en el caso.

El fiscal llamó entones a sus dos testigos principales: dos jóvenes hermanas.
Todo el mudo en la sala había estado haciendo conjeturas sobre esas chicas, porque los siete testigos decían haberlas visto, vestidas de blanco, pasar frente a la casa de Plenister. Y la declaración de las hermanitas fue sencilla, directa y especialmente dañina.

El domingo 22 de mayo las habían confirmado. Después de los servicios religiosos en la iglesia, regresaron a pie a su hogar, pasando por el frente de la casa de Plenister a las 2 y 15 de la tarde. Eran precisas en la hora y enfáticas en sus declaraciones. Habían visto a Erdman entrar por una callejuela situada detrás de la casa, y recordaban su cojera, su traje a cuadros y su gorra.
Al otro lado de la sala estaba el prisionero, con un vestido a cuadros. Cuando se le ordenó que se acercara al jurado, caminó cojeando. Cuando le pusieron en la cabeza una gorra a cuadros, reconoció que era la suya.

Un tanto alicaído, Yeiser se enfrentó con la chica mayor. Lo más que un defensor podía hacer con un testigo tan notoriamente veraz era explorar en busca de contradicciones con la esperanza de hacer vacilar la fe del jurado en su testimonio.
—¿Qué hicieron usted y su hermana cuando salieron de la iglesia?
―Nos hicimos retratar.
―¿Y a dónde fueron con tal objeto?
―A ninguna parte. Una amiga tomó la fotografía; nosotras no hicimos sino pararnos en las gradas de la iglesia.
―¿Tiene usted la fotografía?
― Sí, señor Yeiser. Aquí mismo en mi bolso.

En ese momento el juez declaró un receso de dos horas. Con la instantánea en el bolsillo, John Yeiser se dirigió a un restaurante vecino. 
Solo en una mesa estuvo cavilando mientras almorzaba. El testimonio de las muchachas había hecho casi invulnerable la tesis del fiscal.
Ahí estaba la instantánea que mostraba las gradas de la iglesia y de pie en ellas, con  sus largos trajes blancos de confirmación, a las dos pequeñas testigos. Nada había que pudiera darle esperanza alguna.
¿O quizás sí…? Un indefinible presentimiento surgió de pronto en la subsconciencia de Yeiser. ¿Qué era lo que estaba empezando a bullir en su mente? ¿Alguna pista no observada antes? ¿Algún detalle que pasó inadvertido? ¿Podría ser la sombra?
Había una sombra en la instantánea. Una sombra que cubría un amplio sector a la derecha, una mancha de forma irregular. ¡Qué exasperante tener algo que le revoloteaba en la mente sin que pudiera atraparlo!

De pronto le asaltó una idea. 
Dejó sin concluir el almuerzo, y pocos minutos después estaba en las gradas de la iglesia. Frente a él se alzaba la torre del campanario, cuyo reloj en ese momento dio una nota metálica. Rápidamente tomó un taxi, y 15 minutos después se bajaba frente al observatorio de la Universidad de Creighton. Golpeó a la puerta y dijo a quien salió a recibirlo: «Quisiera ver al astrónomo».

A LA mañana siguiente la sala del tribunal estaba repleta. Había volado la noticia de que John Yeiser iba a presentar una sorpresa. La tarde anterior había obtenido el aplazamiento del proceso, alegando que acababa de descubrir nuevas pruebas.

El primer testigo llamado fue un hombre bajito con sotana de sacerdote jesuita, el reverendo William Ridge, quien ocupó su asiento en el estrado manteniendo el sombrero eclesiástico sobre las rodillas.
—¿Es usted el profesor de astronomía de Creighton?
—Sí, señor.
—Voy a enseñarle una instantánea. ¿Es posible, mirándola, que usted nos diga a qué hora fue tomada?
―Sí —contestó el sacerdote—. Puedo decirles la hora con aproximación de un minuto.
―¿Y cómo puede estar seguro?
—Por el ángulo que arroja la sombra del campanario sobre la fotografía.
—¿A qué hora fue tomada?
—A las 3 y 20 de la tarde, si fue tomada el 22 de mayo.

El significado de esta declaración asombró al juez y a los jurados y confundió al fiscal del distrito. Ahí tenían la declaración de un experto que arrojaba duda sobre las aseveraciones de siete testigos, y la memoria de dos niñas de blanco. Si realmente habían visto a Erdman, entonces tenía que haber sido media hora después de encontrada la maleta.

Inmediatamente se derrumbó toda la acusación contra Erdman. El fiscal con sus preguntas no pudo hacer vacilar los cálculos del astrónomo. Durante toda la noche había estado entregado a hacer números, y por la mañana había trabajado con inspectores especiales en el sitio de la fotografía, entusiasmado con la idea de salvar del presidio a un hombre inocente.

Aunque el jurado declaró libre a Erdman, todavía quedaban gentes dudosas. Nadie, sostenían los escépticos, puede señalar la hora simplemente por la sombra de una instantánea. Pero un año después, y luego al cumplirse los dos años, el mismo día y a la misma hora, el jefe de detectives, el astrónomo y otros interesados en el caso, se reunieron en el atrio de la iglesia y se hicieron fotografiar allí. Y cuando se imprimió el negativo la sobra de la torre del campanario caía sobre ellos exactamente en el mismo ángulo de la instantánea original.


Condensado de «True Detective»

Revista Selecciones del Reader’s Digest, Noviembre de 1951, Tomo XXII, N° 132, págs. 38-41, Selecciones del Reader’s Digest, S.A., La Habana, Cuba


Charles Fulton Oursler (1893-1952) periodista, dramaturgo, editor y novelista estadounidense. Escribió novelas policíacas usando el seudónimo de Anthony Abbot.



Notas

Me he tomado la libertad con algunos pequeños detalles como la tildación o la conjugación para que el texto citado se vea más apegado a las reglas gramaticales actuales y se entienda mejor. 

Defensa Penal o Criminal.- Es una rama del derecho penal que se centra en proteger los derechos de las personas acusadas de cometer un delito. Este proceso busca garantizar que todo acusado tenga un juicio justo y una representación legal adecuada, conforme a lo establecido en la Constitución y las leyes aplicables.
Ya sea que una persona enfrente cargos menores o graves, la defensa criminal desempeña un papel crucial en el sistema de justicia, equilibrando el poder entre el acusado y el Estado, que generalmente cuenta con recursos significativos para procesar los casos.
Implica una serie de pasos y estrategias legales diseñadas para refutar o mitigar las acusaciones presentadas contra una persona. Su objetivo principal es garantizar que los derechos del acusado no sean violados y que reciba un tratamiento justo durante el proceso legal. alejolugolaw.com

Tahúr.- Jugador, ludópata. Fullero, tramposo, trilero, ventajista, cubiletero, etc.

Camarilla.- Conjunto de personas que influyen subrepticiamente en los asuntos de Estado o en las decisiones de alguna autoridad superior. Pandilla, banda, conciliábulo, conventículo, argolla, piña, rosca, etc.

Porche.- Espacio cubierto adosado a la fachada de un edificio.

Coartada.- Argumento de inculpabilidad de un reo por hallarse en el momento del crimen en otro lugar. Pretexto, disculpa, estratagema, excusa, justificación, pretexto, subterfugio, etc. 

Fianza.- Cantidad de dinero o bien material que se entrega como garantía del cumplimiento de una obligación. Aval, garantía, prenda, depósito. DLE RAE

Fianza (Estados Unidos).- La fianza es el dinero que paga el acusado como garantía de su comparecencia ante el tribunal en una fecha posterior . Si no se presenta, se activa la obligación de fianza y el tribunal puede retener el dinero entregado como garantía. law.cornell.edu

Receso.- Pausa, descanso, suspensión, interrupción. RAE

Universidad de Creighton .- Universidad privada, católica, de la Compañía de Jesús, situada en Omaha, Nebraska.