miércoles, 4 de junio de 2025

De edificios emblemáticos a avances en la medicina: grandes ideas que nacieron garabateadas en servilletas

 

 
Hay servilletas que han hecho historia.
 
 
Por Dalia Ventura
BBC News Mundo
 
 
"¡Servilletas de papel! ¡Quién ha oído semejante disparate! ¿Para qué sirven?".

Eso exclamaban "muchas buenas amas de casa" al enterarse que estaban a la venta, contó en 1896 Helen Thompson, de la revista Brooklyn Magazine.

Poco a poco, sin embargo, irían conquistando espacios públicos hasta que en la década de 1950 empezaron a recibir el sello de aprobación de los rectores de la etiqueta, y a volverse ubicuas.

Desde entonces, muchos arquitectos o sus allegados les responderían a esas amas de casa que las servilletas de papel servían para verter ideas. 

Incontables diseños de edificios de todo el mundo empezaron esbozados en esos trozos de papel producidos para limpiarse al beber o comer, incluidos varios famosos, como el Museo Guggenheim Bilbao.

El influyente arquitecto Frank Gehry contó que cuando fue nominado para diseñarlo, estuvo una noche en un bar cercano y comenzó a esbozar un diseño en una servilleta de cóctel, sin levantar el bolígrafo del papel para lograr un diseño fluido.

La práctica es tan valorada en la arquitectura que hay subastas de servilletas, y la frase "boceto en servilleta" es sinónimo del momento de la génesis conceptual.

Pero también fuera de ese círculo, hay servilletas que han hecho historia.

Probablemente no reconocerías el nombre David H. Shepard.

Ni tampoco el de su creación, a pesar de que seguramente la has visto, y a menudo.

Shepard fue el inventor de una de las primeras máquinas que leía recibos de tarjetas de crédito.

Su Corporación de Investigación de Máquinas Inteligentes desarrolló y vendió los primeros sistemas de reconocimiento óptico de caracteres a empresas como AT&T, First National City Bank, Reader's Digest y la mayoría de las principales petroleras.

Sin embargo, detectó un problema.

Como el reconocimiento óptico de caracteres se implementó por primera vez en las gasolineras, cuando la gente usaba tarjetas para pagar, los recibos inevitablemente se manchaban de grasa, aceite y otras sustancias.

Necesitaba idear la forma de combatir esa contaminación de los datos financieros.

Y lo hizo, en una servilleta, durante una cena con su esposa en el Hotel Waldorf-Astoria de Nueva York, en 1952.

Buscando las formas más simples y abiertas posibles, lo que dibujó fueron esos números rectilíneos que aparecen en muchas tarjetas de crédito.

Para que el reconocimiento de los datos fuera más fiable, Shepard decidió crear una fuente solo para dígitos.

 

La fuente numérica Farrington B se transmitía con claridad al usar los dispositivos de procesamiento de tarjetas analógicos de mediados del siglo XX.

Hoy en día, las compañías de tarjetas de crédito pueden usar cualquier fuente para el número de cuenta, pues toda la información pertinente se obtiene de la banda magnética o del chip EMV.

Pero esos distintivos dígitos se siguen usando con frecuencia pues Farrington B es casi una tradición.

 

La imagen de tus órganos

A principios de la década de 1970, el químico estadounidense Paul Lauterbur ya era uno de los principales especialistas en espectroscopia de resonancia magnética nuclear (RMN).

La técnica se basa en las propiedades magnéticas del hidrógeno presente en el agua, que constituye aproximadamente dos tercios del cuerpo humano.

Cuando los átomos de hidrógeno se ponen en un potente campo magnético y se bombardean con ondas de radio, emiten señales que proporcionan información sobre su entorno local.

Los químicos utilizaban RMN para determinar la estructura de las moléculas orgánicas.

Pero hasta entonces a nadie se le había ocurrido que podía llegar a ser una herramienta que los médicos podrían usar para crear imágenes detalladas de órganos internos.

De una servilleta a un premio Nobel: Lauterbur lo recibió de manos del rey Carlos Gustavo Suecia en Estocolmo en 2003. 

 

La idea se engendró tras un encuentro furtivo de Lauterbur con un investigador en el verano de 1971.

Le habló sobre un estudio de tejidos cancerosos con ratas que intentaba ver si con RMN se podía detectar tumores.

Lauterbur quedó impresionado, pero le pareció "demasiado desagradable" el que se tuvieran que sacrificar animales para investigar: debería ser posible obtener la misma información de forma no invasiva desde fuera de un cuerpo vivo, pensó.

Esa misma noche, se fue a comer al restaurante Eat'n Park Big Boy de Pittsburgh, y mientras reflexionaba garabateó ideas en una servilleta de papel.

Esas ideas, concebidas entre bocados de hamburguesa, propiciaron el nacimiento de la resonancia magnética, o IRM.

Más de 30 años después recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina (2003) por darle a los médicos la capacidad de mirar dentro del cuerpo humano sin utilizar radiación dañina.

 

Los datos invisibles

Quizás resulte curioso que en el campo de la tecnología, que ha creado tantas herramientas para reemplazar al lápiz y papel, el boceto en servilleta también haya jugado un rol.

Sin embargo, ha ocurrido en más de una ocasión.

La más legendaria tiene que ver con la creación de Ethernet, el sistema para conectar dispositivos que precededió al ahora omnipresente Wi-Fi.

Y se sigue usando, porque enviar datos por cable es más rápido, fiable y seguro que enviarlos mediante ondas de radio.

El nombre "Ethernet" proviene de la referencia histórica al éter luminífero, una teoría del siglo XIX sobre una sustancia que se creía que transportaba ondas electromagnéticas.

 

El sistema fue creado inicialmente en 1973 por un grupo de ingenieros del Centro de Investigación Xerox Palo Alto (PARC).

Uno de ellos era Robert Metcalfe, quien era especialista en comunicaciones.

Le encomendaron la tarea de diseñar y construir la red que uniera unas computadoras llamadas Alto, que ya disponían de capacidades gráficas y ratón, y serían consideradas los primeros ordenadores personales.

La idea, que ahora parece obvia pero era revolucionaria, era conectarlas para poder compartir información e imprimir documentos. 

Metcalfe realizó el primer boceto conceptual en una servilleta, dibujando un diagrama para conectar varias computadoras en una red de área local.

Y lo etiquetó con una palabra: "¡ETHER!".

 

Una curva económica

En uno de los momentos icónicos de la economía moderna, un joven profesor dibujó un sencillo gráfico en una servilleta en 1974, y trazó una nueva dirección para el Partido Republicano de EE.UU.

Los detalles de la reunión en la que Laffer dibujó su curva son confusos, la servilleta de papel ya no existe, y una de tela que fue exhibida en el Smithsonian es de dudosa procedencia. Pero la curva de Laffer sigue surgiendo en el discurso público.

El profesor era el economista Arthur Laffer y la legendaria reunión fue con Dick Cheney, en un restaurante en Washington DC.

Cheney era en ese entonces el segundo al mando de Donald H. Rumsfeld, jefe de gabinete del presidente Gerald R. Ford, quien había subido los impuestos para controlar la inflación.

Laffer quería mostrarle por qué el gobierno federal debía bajarlos.

Aunque sonara contrasentido, aseguraba, la rebaja se pagaría sola pues se incrementaría la recaudación fiscal y aumentaría la actividad económica.

Esbozó una curva para ilustrar su argumento de que existe una tasa impositiva óptima que maximiza los ingresos del gobierno.

Pero que, después de ese punto, el aumento de impuestos conlleva una disminución de los ingresos públicos.

Alegaba que las tasas impositivas altas eran contraproducentes pues desincentivaban la actividad económica y fomentaban la evasión fiscal al punto que en realidad reducían los ingresos del gobierno.

La más tarde denominada Curva de Laffer se hizo famosa; el Partido Republicano se convirtió en el partido de los recortes de impuestos.

La curva sirvió para justificar las políticas económicas del presidente Ronald Reagan, pero sus recortes de impuestos no se amortizaron por sí solos y provocaron un aumento de la deuda pública.

Aunque la teoría ha sido desacreditada por varios economistas, sigue teniendo defensores y su atractivo es perdurable entre quienes abogan por contribuir menos a las arcas de los Estados. 

 

Una legendaria lluvia de ideas

"En el verano de 1994, yo, John Lasseter, Pete Docter y Joe Ranft nos sentamos a almorzar", contó el cineasta Andrew Stanton en uno de los tráilers de la película animada "WALL-E" de Pixar.

Stanton, Lesseter, Docter y Ranft (quien murió en un accidente en 2005) eran cuatro de los principales directores del que se convertiría en uno de los más exitosos estudios de animación del mundo.

Casi todas sus películas serían nominadas y muchas galardonadas con premios Óscar.

Pero eso aún estaba por venir: desde su creación en 1986, hasta el estreno de "Toy Story" en 1995, pocos sabían de su existencia.

El adorable robot de WALL-E fue la última idea que surgió durante un almuerzo memorable hace tres décadas. 

 

El almuerzo que recordó Stanton fue en el Hidden City Cafe, cerca de los estudios Pixar en Point Richmond, California, y tuvo lugar cuando "Toy Story estaba casi terminada", relató.

"Pensamos: '¡Caramba! Si vamos a hacer otra película, tenemos que empezar ya'".

Y empezó una lluvia de ideas realmente fabulosa.

"Barajamos un montón de ideas que finalmente se convirtieron en 'A Bugs Life' (Bichos: Una aventura en miniatura), 'Monsters, Inc.', 'Finding Nemo' (Buscando a Nemo) y la última que comentamos ese día fue la historia de un robot llamado Wally".

Los cuatro comensales dibujaron bocetos de personajes en las servilletas del café.

El robot se convirtiría en el protagonista de "WALL-E".

En las notas de producción de esa cinta animada, Stanton dijo: "Una de las cosas que recuerdo que surgió de esto fue la idea de un pequeño robot dejado en la Tierra".

"No teníamos una historia. Era una especie de pequeño personaje tipo Robinson Crusoe: ¿qué pasaría si la humanidad tuviera que abandonar la Tierra y alguien olvidara apagar el último robot, y no supiera que podía dejar de hacer lo que está haciendo?".

WALL-E se estrenó en 2008 y, aunque fue un riesgo para el estudio pues no había muchos diálogos, como todas las demás películas ideadas durante ese almuerzo, enamoró al público y fue aclamada por los críticos.

El Hidden City Cafe ya no existe, pero aparece en una escena de "Monsters, Inc.".

 

Fuente: Grandes ideas garabateadas en servilletas 


 

 

Colección La Vuelta al Mundo en Ochenta Libros

Editorial Plaza & Janés

1964-1981

No se llegó a los 80 libros planeados en la colección y sólo se publicó una parte de ellos.

La explicación no se encuentra a la mano: ¿fue por pago por los derechos de autor, problemas en la economía española durante la época de la Transición, cambios de planes en la editorial, etc.?

Como se dice: Averígüelo Vargas.

Lo cierto es que la editorial no se hacía problemas y siguió publicando, y una y otra vez incluyó antes, durante y después varios de los mismos libros en sus diferentes colecciones.



—Evelyn Waugh. Un Turista por África (Kenia, Tanganika, las dos Rodesias)

—Alexander Ramati. Israel hoy

—Rupert Croft-Cooke. De la Mano de Don Quijote (lugares y paisajes de España)

—Francis Mazière. Fantástica Isla de Pascua

—José María Gironella. En Asia se muere bajo las estrellas (Tailandia, Vietnam, Formosa-Taiwán-, Filipinas, Hong Kong, Camboya y la India)

—Pearl S. Buck. Gente del Japón

—Enrico Altavilla. Suecia, infierno y paraíso

—Leonid Vladimirov. Los Rusos de hoy

— Enrico Altavilla. Europa, pecado y virtud

—Hugo Portisch. La China que he visto

—Alberto Vázquez-Figueroa. Viaje al Fin del Mundo: Galápagos

—Jean Lartéguy. Viaje al Fin de la Guerra (Guerra de Vietnam)

—Hugo Portisch. La Siberia que he visto

—François de Combret. Las Tres Caras de Brasil

—Harry Golden. Los Israelíes. Retrato de un Pueblo

—Anthony Glyn. Los Británicos

—Sanche de Gramont. Los Franceses. Retrato de un Pueblo

—Ramón Carnicer. Nueva York. Nivel de vida, nivel de muerte

—Fernando Díaz-Plaja. El Mundo de Colores (Culturas alrededor del mundo)

—Pierre Ivanoff. En el País de los Mayas

—Alberto Moravia. ¿A que tribu perteneces? (África negra)

—José María Gironella. El Mediterráneo es un hombre disfrazado de mar

—Jean Lartéguy. El Oro del Diablo. Guerra, petróleo y terrorismo en el Cercano Oriente

—Jean Raspail. Diario Piel Roja (Un viaje por las reservas indias de Estados Unidos)

—Ramón Carnicer. Gracia y Desgracias de Castilla la Vieja

—Jack Beeching. La Guerra del Opio (China, historia)

—Saul Bellow. Jerusalén, Ida y Vuelta. Un relato personal

—Jean Lartéguy y Tila Bréaud. FIU. Tahití, la piragua y la bomba

—André Brugiroux. La Tierra es un solo país. 400.000 km alrededor del mundo en autostop

—Enrico Altavilla. Las Mecas del pecado

—Enrique Rubio. De Pretoria a Moscú. Los Paraísos del blanco y del rojo. Apuntes de un reportero (Sudáfrica, Unión Soviética)

—Fernando Díaz-Plaja. Los Brasiles. Una visión amena, desenfadada y culta de los pueblos del Brasil

—Paul Theroux. El Gran Bazar del Ferrocarril. En tren a través de Asia

— Fernando Díaz-Plaja. Las Ínsulas Extrañas. Viaje por las Cinco Partes del Mundo

— A.E. Maxwell e Ivar Rudd. Allí, el día dura un año. Relato de un año en la región ártica

—Guillermo Díaz-Plaja. China en su laberinto

—Ramón Conde Obregón. Las Murallas de Roma y otras historias de la urbe

—Guillermo Díaz-Plaja. El Encanto de Europa. Viajes y Meditaciones



domingo, 1 de junio de 2025

Cómo tener una conversación difícil sobre algo que te afecta (y por qué conviene no evitarla)

 

 

Si la idea de tener que expresar lo que sientes te revuelve el estómago, la psicóloga Kimberley Wilson tiene un plan. 

 

Serie "What's Up Docs?"
BBC, Radio 4

 

¿Cómo le dices a tu amigo que algo que ha estado haciendo te duele? ¿O cómo hablas con tu madre sobre algo espinoso? ¿O pides un aumento de sueldo? ¿O incluso le pides a tu pareja que pruebe algo nuevo en la cama?

Todos, en algún momento, hemos tenido o tendremos algún conflicto, tensión, preocupación o incomodidad que preferiríamos borrar de nuestras vidas.

En muchos casos, lo que se requiere es una buena conversación... y algunas son difíciles.

La naturaleza de la conversación difícil es que no sabes lo que va a pasar, y podría ser malo: te puede hacer sentir vulnerable y expuesto, y es posible que obtengas información que no quieres.

Es por eso que tratamos de evadirlas.

Si sólo pensar en este tipo de conversaciones te revuelve el estómago, no estás solo.

La mayoría evitamos momentos como esos, pero ¿qué tan importante es afrontar nuestros problemas interpersonales de frente?

"Hay una gran cantidad de situaciones difíciles, ¿verdad? Si quieres un ascenso, si estás en una relación y tal vez tu vida sexual ya no es tan buena, si tienes un amigo y las cosas se están poniendo un poco raras o distantes o algo ha cambiado y no sabes qué es, si tu mamá está constantemente criticando tu cuerpo...", le dice a la BBC la psicóloga colegiada Kimberley Wilson.

"Necesitas tener una conversación difícil con esa persona, quien quiera que sea, para que la situación cambie: todo lo que quieres está al otro lado de esa conversación.

"Pero a veces creemos que, si ignoramos el problema, simplemente desaparecerá.

"No es así".

Y eso trae repercusiones.

Cuando no hay honestidad, la relación deja de ser profunda, y al mantener el silencio, se acumula el resentimiento.

El resultado puede ser un estallido, lo cual es mucho más destructivo que una conversación, o un adormecimiento de la relación, pues terminas simplemente dejándola ir.

Eso es una pena, particularmente porque hablar podría cambiarlo todo.

Si la idea de tener esas conversaciones difíciles te repele y estás a punto de dejar de leer, Kimberley Wilson tiene un plan para ayudarte a enfrentarlas.

 

Paso a paso

El plan tiene 10 pasos, y "los primeros tres son de preparación".

"No se trata de lanzarse directamente, sino de cómo nos preparamos psicológicamente.

"El primer paso es pensar en los costos reales del statu quo:

  • Hasta qué punto siento que evitar la conversación está mellando mis valores de honestidad y autenticidad.
  • Cómo el evitar la conversación está afectando otras cosas en mi vida.
  • Cómo al no demostrarme coraje a mí mismo, me estoy impidiendo crecer y ser más valiente de otras maneras".

Piensa que al no expresar lo que sientes, de cierta manera estás diciéndote que no eres una persona valiosa, que no consideras que vale la pena defender tus sentimientos, ni valoras la honestidad, o tus metas, o a ti mismo.

En otras palabras, la incomodidad imaginada de la conversación es más importante que el malestar real que estás sintiendo. 

¿Cómo hacerlo? Planeando, preparándose y concientizándose de los beneficios, incluso si las cosas no resultan bien. 

 

"El paso #2 es: Haz lo contrario. Piensa en los beneficios: ¿Qué podrías lograr con esa conversación?", plantea Wilson.

"Ten en cuenta que los beneficios puede que sean solo para ti. Eso es muy importante, porque a menudo una de las razones por las que posponemos estas conversaciones es que pensamos que no tiene sentido porque no puedes cambiar a la otra persona.

"El secreto es que ese no es el punto.

"El propósito importante de la gran conversación es demostrarte a ti mismo que eres alguien a quien vale la pena defender. Tal vez no consigas lo que quieres de la otra persona, pero sí lo que quieres de ti mismo.

"Posiblemente te quedará la sensación de que efectivamente puedes hacer cosas difíciles: tuviste la conversación que te parecía imposible, y si pudiste hacer eso, ¿de qué más serás capaz?

"Y a menudo, incluso si la otra persona no puede o no está dispuesta a cambiar, te respetará más por ser tú mismo", indica la psicóloga.

El paso #3 es hacer un análisis del costo-beneficio.

"Mira tus dos listas y piensa si vale la pena", explica.

"No hace falta que vayas por el mundo teniendo todas y cada una de las conversaciones difíciles.

"Tenemos una cantidad finita de energía y tenemos una cantidad finita de relaciones, y la idea es poner el esfuerzo donde tiene que ir".

Si decides que, al fin y al cabo, no vale la pena, perfecto.

Si consideras que es necesario hablar, hay otros 7 pasos que te pueden ayudar. 

 

Tenemos que hablar

El paso #4 es pedir apoyo.

"Habla con un amigo u otro ser querido y dile: 'Estoy a punto de hacer esto que me parece realmente aterrador o desalentador. ¿Puedo contar con tu apoyo?'.

"Es bueno saber que hay alguien a tu lado".

El siguiente paso es iniciar la conversación.

 

 
Recuerda que si tú estás nervioso, la otra persona también.
 
  
"Es el más difícil", apunta Wilson.

"De hecho, hay varios ejemplos de gente haciéndolo muy mal, a menudo usando la que podría ser una de las peores frases del lenguaje humano: 'Tenemos que hablar'".

Da hasta escalofríos, así como "necesito decirte algo".

"Te provoca una sensación horrible porque está repleta de ambigüedad, y a la mente humana no le gusta la ambigüedad", sostiene la experta.

Ese vacío de certeza tendemos a rellenarlo con nuestros peores miedos: me van a gritar, me odian, se viene alguna catástrofe.

"Así que nunca, nunca, nunca empieces una conversación con frases como esas".

La psicóloga sugiere aprovechar la tecnología moderna.

"Ayuda, porque puedes enviar un mensaje, diciendo algo como: 'He estado pensando en nuestra relación, y realmente quiero estar lo más cerca posible. ¿Estarías dispuesto a conversar? ¿Cuándo funcionaría para ti en la próxima semana?'.

"Así que le estás dando a la persona un aviso, estás pidiendo un tiempo en un futuro cercano, y les estés dando una opción.

"Y en ese momento pueden decir que no. Pueden decir que en realidad no están interesados en hablar".

Pero si se niegan a hablar contigo, ¿no es algo terrible?

"No tanto", opina Wilson, "porque si dicen que no, entonces todavía puedes decirte a ti mismo algo realmente importante: 'lo intenté. Di ese paso'. En todo caso, obtienes los beneficios del coraje y el esfuerzo.

"Y luego puedes hacer la pregunta de seguimiento: ¿Por qué no? Y si te dicen que sencillamente no pueden o quieren hacerlo, no hay problema, pues al menos ya saben que algo está pasando".

La ventaja es que no tienes que seguir fingiendo.

Así no se dé la charla, "hay un poco más de realidad y un poco más de honestidad en lo que está pasando".

Y puedes reevaluar la relación y tomar una decisión.

"¿Continúo dirigiendo mi energía, mi inversión y mi afecto hacia esta persona, o puedo redirigirla hacia quienes están más interesados en tener una relación real conmigo?

"El solo intentar tener la conversación te da opciones".

Ahora, si la persona está dispuesta a hablar contigo... 

 
El consejo de la psicóloga: escribir. 
 
 
Paso #6: prepararse.

"Cuando estamos en una situación emocionalmente tensa, es probable que nos sintamos ansiosos y cuando nos invade la ansiedad, la parte de nuestro cerebro que controla los impulsos, la planificación, el pensamiento y la razón, se apaga.

"Tienes que prepararte para eso".

Wilson señala que algo muy útil en estas situaciones es escribir lo que quieres decir, y no sólo como guía en caso de que te sientas abrumado y pierdas el hilo, sino como una carta que le podrías dar a la otra persona.

"Tenemos que tener en cuenta los sentimientos de la otra persona. Puede que también esté nerviosa e incluso que la hayas tomado por sorpresa, pues no tenía ni idea de lo que estabas sintiendo".

Si le puedes dar lo que escribiste, esa persona puede leerlo cuando esté más tranquila, y tener tiempo para asimilar y procesar todo.

Y así, inexorablemente, llegamos al momento de tener la conversación.

 

El temido paso #7

Ahora sí vas a tener la conversación, y la psicóloga sugiere que sea en persona, si es posible.

"Una de las razones por las que tenemos rostros tan expresivos es porque la comunicación no verbal es muy importante, y gran parte de los matices y la ternura se pueden perder cuando están escritos".

Recomienda además volver a hablar del tema.

"No esperes resolver todo en una sesión de media hora.

"Cuando la adrenalina baja, ambos pueden asimilar lo dicho, y tienen la oportunidad de darle sentido a lo que está sucediendo. Así que siempre sugiero tener una semana entre la parte 1 y la parte 2 de la conversación.

"Esencialmente, esos son los últimos pasos, es decir, 8, 9 y 10", que son... 

Hay unas conversaciones difíciles muy delicadas, como aquellas en las que lo que quieres expresar es tu preocupación por el bienestar de un ser querido. 

 

#8. Dale tiempo a la otra persona para pensar y responder.

Puede que la otra persona no supiera que te sentías así o que estuviera abrumada por las emociones. Aunque quieras respuestas o explicaciones, es justo complacerla. Muestra curiosidad por su punto de vista.

#9. Recuperar y regular

Las emociones afectan físicamente al cuerpo y es probable que esta sea una conversación intensamente emotiva. No planees hacer nada después. Despeja tu agenda y haz espacio para actividades que te ayuden a reducir tus niveles de estrés y emoción, como caminar por la naturaleza, escribir en un diario o simplemente dormir.

#10. Retoma la conversación

No esperes resolver tu problema en una sola sesión. La otra persona sentirá muchas emociones y también necesitará tiempo para recuperarse y procesar la conversación.

Quizás podrías esperar una semana y luego enviarle un mensaje como: "¿Te parece bien que tengamos otra conversación?".

Entonces, no se trata de buscar conflictos en tu vida, perseguir retazos de antagonismo, confrontar a cada persona que se oponga a ti de alguna manera.

Pero hay relaciones que realmente importan, y resolver asuntos problemáticos requiere tiempo, esfuerzo y, en algunos casos, comprensión.

Unas de las más delicadas de esas conversaciones difíciles son las que tienes con seres queridos que de alguna manera se están haciendo daño a sí mismos.

"Si estuviera preocupada por alguien, esencialmente seguiría los mismos pasos. La diferencia es que necesitas más paciencia porque puede ser que en ese momento no sean capaces de tolerar o siquiera escuchar lo que tienes que decir.

"Lo importante es que eso se alojará en el fondo de sus mentes para cuando estén listos, y entonces sabrán que te preocupas por ellos y que los quieres tanto que tuviste la valentía de hablarles para decirles básicamente que los amas.

"No hay soledad más grande que sufrir y pensar que nadie se ha dado cuenta".

Hablar de lo que nos preocupa "puede acercarnos de una manera mucho más real, y eso se convierte en una base para un poco más de honestidad, un poco más de autenticidad, un poco más de introspección, y tal vez un poco más de generosidad si esas situaciones se vuelven a presentar", concluye Kimberley Wilson.

"Ese es el poder de la conversación difícil".

 

*Este artículo es una adaptación del episodio Difficult Conversations de la serie What's Up Docs de la BBC. Si quieres escucharlo, haz clic aquí

 

Fuente: Conversación Difícil 

 

 

sábado, 31 de mayo de 2025

"La Doctrina Monroe nunca ha estado más viva": de dónde surge la idea de que América Latina es el patio trasero de EE.UU.

 
Caricatura satírica que apareció en la revista Judge en 1903: la Doctrina Monroe aplicada a Latinoamérica bajo ciertas condiciones.
 
 
Por Vinícius Mendes
BBC News Brasil
 
 
"La Doctrina Monroe está muerta".

Esa sentencia fue dictada en noviembre de 2013, al término de la reunión de ese año de la Organización de los Estados Americanos (OEA), celebrada en Ciudad de Guatemala.

Le siguió un cálido aplauso de un auditorio lleno y que estaba compuesto por representantes de los gobiernos de América Latina y el Caribe.

La frase la dijo John Kerry, entonces secretario de Estado de Estados Unidos bajo la presidencia de Barack Obama.

Kerry representaba al país que precisamente había desarrollado la doctrina hacía dos siglos.

Dijo que, en lugar de la antigua relación "intervencionista" de EE.UU., comenzaba una era en la que los países americanos se verían "como iguales, compartiendo responsabilidades, cooperando en materia de seguridad y adhiriéndose ya no a una doctrina, sino a decisiones tomadas conjuntamente".

"Pero la Doctrina Monroe nunca ha estado tan viva", observa Carlos Gustavo Poggio, profesor de Ciencias Políticas en el Berea College, en EE.UU., y también en la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo (PUC-SP).

"Más aún viendo una Casa Blanca [bajo la administración del republicano Donald Trump] cuya cabeza está en el siglo XIX".

Esta es su reacción a las recientes declaraciones de Pete Hegseth, el actual secretario de Defensa de EE.UU.

En abril, Hegseth dijo en The Will Cain Show de Fox News que Estados Unidos debe recuperar influencia en su "patio trasero perdido" ante China.

Hegseth se refería a la tensión de la actual Casa Blanca con el gobierno de Panamá por el control del canal marítimo que atraviesa el país centroamericano y les ahorra días de viaje a los barcos que necesitan pasar de un lado a otro del continente.

Washington alega que Panamá violó los Tratados Torrijos-Carter cuando se unió a la Iniciativa del Cinturón y la Ruta, el proyecto masivo de expansión comercial de China conocido como la "Nueva Ruta de la Seda", en 2017.

Se refería a los tratados firmados en la década de 1970 para entregarle el canal a Panamá, construido con fondos estadounidenses entre 1904 y 1914, al país centroamericano a partir de 1999.

El presidente panameño José Raúl Mulino ha reiterado que las decisiones sobre el canal las toma únicamente su país.

Días antes de la entrevista de Hegseth con Fox News, la Autoridad del Canal de Panamá (entidad que administra el paso marítimo) había emitido un comunicado conjunto con el propio secretario reafirmando la soberanía panameña sobre el canal, pero autorizando la intensificación de la presencia militar estadounidense en el país.

En febrero, Mulino recibió la visita del secretario de Estado de Trump, Marco Rubio, poco después de que el presidente estadounidense dijera que, si fuera necesario, utilizaría la fuerza militar para retomar el canal.

El acuerdo parecía haber salido indemne, pero en los últimos días casi todas las ciudades panameñas han sido tomadas por protestas contra, entre otras cosas, el acuerdo con EE.UU.

Caricatura de 1901 con la leyenda "Europa: ¡No eres el único gallo en Sudamérica! Tío Sam: ¡Lo sabía cuando te encerré!". 

Según un informe de la BBC, China fue responsable de alrededor del 21% de la carga transportada a través del canal entre octubre de 2023 y septiembre de 2024.

El país asiático fue el segundo mayor usuario del paso, solo por detrás de EE.UU.

"Vamos a invertir en lo que impulse los intereses estadounidenses en nuestro patio trasero mientras interrumpimos la influencia china allí", dijo Hegseth a Fox News.

 

El patio

Hablar de "patio trasero" es un legado que dejó la Doctrina Monroe como una forma común de referirse a América Latina y el Caribe desde la perspectiva estadounidense.

Esta doctrina se refiere a la política exterior adoptada por EE.UU. a partir de 1823 y a las diversas redefiniciones que ha sufrido desde entonces.

"Quiere decir, en efecto, que, debido a la proximidad entre los territorios, EE.UU. se considera un guardián", afirma Poggio, autor, entre otros libros, de "El pensamiento neoconservador en la política exterior de Estados Unidos" (Unesp, 2010).

"Dicen: 'Miren, ustedes los latinoamericanos necesitan aprender a comportarse. Hay muchas revoluciones, mucho caos allí, y nosotros, los anglosajones, necesitamos ponerles orden'.

"Esta visión está muy presente en la actual administración de Trump".

Una de las resignificaciones más relevantes de la Doctrina Monroe ocurrió a finales de 1904, durante el período del conservador Theodore Roosevelt.

En su discurso a la nación del 6 de diciembre de ese año, el entonces presidente estadounidense se sintió urgido a hacer una defensa más enérgica de las intervenciones que su país había realizado en Cuba y Puerto Rico poco antes.

Afirmó que no era correcto decir que Estados Unidos sentía "hambre de tierra" y que, por el contrario, su país sólo quiere "vecinos estables, ordenados y prósperos".

Luego sentenció: "La adhesión de EE.UU. a la Doctrina Monroe puede obligarnos, aunque sea a regañadientes, en casos flagrantes de irregularidades o de incapacidad, a ejercer un poder de policía internacional".

En esta caricatura política, el Tío Sam blande un gran garrote con la inscripción "Doctrina Monroe 1824-1905". El pie de foto dice: "¡Expansión! El largo camino de la patrulla occidental".

 

Para la profesora Marina Gusmão de Mendonça, del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de Sao Paulo (Unifesp), se trataba de una forma "sofisticada" de nombrar lo que después se conoció como la política del "gran garrote", que EE.UU. adoptó a partir de entonces.

Ese apelativo venía de una frase que el presidente utilizó al expresar sus ideas sobre política exterior.

Tiene su origen en un dicho africano: "Habla suavemente y lleva un gran garrote; llegarás lejos".

Sin embargo, en la historia esta política tuvo otro nombre: Corolario de Roosevelt.

El gran garrote fue una "visión más incisiva de la Doctrina Monroe", señala Mendonça.

Poggio añade: "Sólo actúas así en un lugar que consideras como tu 'patio trasero'".

 

Doctrina Monroe 2.0

Expertos entrevistados por BBC News Brasil coinciden en que, al menos desde el Corolario de Roosevelt, no ha habido un momento en el que la postura de EE.UU. hacia América Latina y el Caribe haya sido tan agresiva como ahora.

Los entrevistados afirman que, si bien el país mantuvo una postura intervencionista en la región a lo largo del siglo XX —como en las ocupaciones de países como Haití (1915-1932) y Nicaragua (1912-1933) o en el apoyo a las dictaduras militares involucradas en la Operación Cóndor, en la Guerra Fría—, EE.UU. siempre buscó legitimar sus acciones cubriéndolas con "valores universales".

"Justificaron sus intervenciones ya sea construyendo un 'mundo libre', defendiendo la libertad o incluso expandiendo la democracia.

"Ahora, nada de eso está sucediendo: Trump claramente planea simplemente retomar la antigua orientación imperial de EE.UU.", explica Fábio Luis Barbosa, profesor del Programa de Posgrado en Integración Latinoamericana de la Universidad de Sao Paulo (Prolam-USP).

Lo hace sin apelar a ningún gran valor universal. Trump dice abiertamente que sólo lo hace por interés.

Poggio suscribe esta lectura, afirmando que Trump retoma la visión estadounidense del siglo XIX.

"Es la idea de zonas de influencia, de poder puro sin ningún criterio moral ni siquiera de derecho internacional", dice.

Sin embargo, destaca que toda la agresividad de la postura estadounidense hasta ahora se limita al ámbito retórico.

"Trump 'habla fuerte'", dice, refiriéndose a la famosa frase de Roosevelt, "pero el garrote aún no ha sido usado".

"No sabemos si lo sacarán", añade.

Para Gusmão, la postura actual de la Casa Blanca hacia la región se puede explicar, curiosamente, por la dependencia que EE.UU. proyecta tener de América Latina y el Caribe a medida que comiencen a sentirse los efectos de la imposición de aranceles comerciales a casi todo el mundo.

En su análisis, la economía estadounidense necesitará recurrir a los países de la región en busca de materias primas para la industria y, al mismo tiempo, explorar mercados de consumo.

Por eso, recuperar el control del "patio trasero" es también una forma de bloquear el acceso chino a las mismas materias primas y mercados potenciales.


La Doctrina Monroe en acción. Tarjeta de 1941 que muestra al Tío Sam estrangulando a Sudamérica. 

 

El gigante asiático es, hoy en día, el principal socio comercial de países como Brasil, Perú, Chile y Venezuela.

EE.UU., a su vez, ocupa este papel entre naciones como México, Guatemala, Colombia y Ecuador.

Entre ellos, Brasil tiene un peso decisivo en esta esfera de influencia global, ya que es el principal socio de vecinos como Argentina, Bolivia y Paraguay.

En este sentido, la declaración de Trump sobre Brasil el día de su investidura -"No los necesitamos, pero ellos nos necesitan"- es todo lo contrario.

"Trump necesita reservar este espacio para posibles reflexiones internas sobre sus políticas económicas. Es un área de disputa con China", afirma Gusmão.

"Lo que nadie sabe es cómo reaccionarán los países ante los ataques", continúa.

 

"América para los americanos"

Una tarde de diciembre de 1823, el entonces presidente de EE.UU., James Monroe, subió al podio del Capitolio, sede del Congreso del país, en Washington, para leer el tradicional discurso presidencial de fin de año.

Nadie esperaba que de allí surgiera una de las posiciones políticas más sólidas y duraderas de la futura superpotencia: la doctrina que lleva su apellido.

Aunque largo, el texto se condensa en casi una sola frase, hacia el final.

Hizo elocuentes elogios a los colonizadores europeos –países como Francia, Inglaterra y España, sobre todo– hasta decir que aquellos sistemas políticos, en cambio, eran diferentes del estadounidense.

Por tanto, sería necesario decirles que "cualquier intento de extender esos sistemas a cualquier porción de este hemisferio sería considerado como un peligro para la paz y la seguridad" de EE.UU.

El mensaje era muy claro: Estados Unidos ya no toleraría la colonización de los países latinoamericanos y caribeños, recién independizados. Por eso, el lema de la doctrina era: "América para los americanos".

De hecho, la Doctrina Monroe estuvo rodeada de movimientos independentistas: Perú había firmado la suya dos años antes, en 1821, y Bolivia lo haría dos años después, en 1825. Uruguay (1828) y Ecuador (1830) seguirían el mismo camino antes de que terminara esa década.

Barbosa reflexiona, sin embargo, que la Doctrina Monroe fue ambigua desde el principio.

Por un lado, expresaba una postura de dominación de un país que aun estaba lejos de ser la potencia global que es hoy. Por otra parte, fue bien recibido por las naciones que, a primera vista, estaban sujetas a las intervenciones previstas en el texto.

"Como todavía eran países débiles, recién independizados, había allí algo emancipador, y lo aprovecharon", analiza.

La satisfacción del Imperio de Brasil con el mensaje de Monroe, que contó con el apoyo de Colombia –de Simón Bolívar– y de México, es un ejemplo de esta postura.

El emperador Don Pedro I incluso propuso una alianza con EE.UU. para llevar a cabo la doctrina.

"Brasil se vio a sí mismo como defensor de esta doctrina en Sudamérica y mantuvo esta postura durante mucho tiempo", apunta Poggio.

De hecho, Brasil se veía a sí mismo como el protector del subsistema regional, Sudamérica, y en cierto modo incluso le preocupaba la influencia de EE.UU. en esta área, explica.

"EE.UU. no contaba con los recursos necesarios para implementar la doctrina, sobre todo porque la Armada chilena era mucho más fuerte que la estadounidense en ese momento".

La Doctrina Monroe fue el tema de una película propagandística de 1896. 

Muchos estudios, sin embargo, señalan que el factor preponderante en el contexto de la Doctrina Monroe fue la Santa Alianza, firmada por Rusia, Prusia (en la actual Alemania), Austria y Reino Unido en Viena, tras la derrota de Napoleón Bonaparte, en 1815.

Había resurgido el deseo de "volver a la situación anterior a la Revolución Francesa", dice Gusmão, en la que las potencias europeas dependían de sus colonias de ultramar.

Para Estados Unidos, eso era problemático.

"Las victorias militares estadounidenses sobre Inglaterra habían generado un desarrollo industrial muy fuerte en el país, que demandaba mercados de consumo y materias primas.

"La América Latina independiente representaba una oportunidad económica que no podía volver a manos europeas".

Pero, en esa misma América Latina independiente, hubo un esfuerzo que iba en otra dirección: el bolivarianismo de Simón Bolívar, que pretendía unir a las naciones independientes en una gran confederación.

La idea cayó derrotada en el Congreso de Panamá, en 1826, según Gusmão, por dos motivos.

"Porque las élites de Hispanoamérica eran muy diferentes entre sí, más allá de las distinciones geográficas.

"Y porque EE.UU. e Inglaterra hicieron todo lo posible para garantizar que esta unión nunca ocurriera", explica, señalando que esta unión habría producido un país lo suficientemente fuerte como para enfrentar las dos potencias.

 

Afirmaciones sobre una verdad demostrada

Desde que fue anunciada por James Monroe, la doctrina ha sufrido varias reinterpretaciones, a la luz de las circunstancias globales y del papel que EE.UU. asumió en esos períodos.

Las reinterpretaciones se llamaron "corolarios" porque, al igual que el significado de la palabra en el diccionario, añadían nuevas afirmaciones a una "verdad ya demostrada". En este caso, a la verdad de la Doctrina Monroe.

En 1845, por ejemplo, el presidente James Polk leyó, desde la misma tribuna, un texto que decía que EE.UU. estaba abierto a anexarse otras regiones.

No fue casualidad que, un año después, declarara la guerra al vecino México, al que le arrebataría dos tercios del territorio. El discurso se conoció como el "Corolario Polk".

Ese mismo año, un periodista daría forma a la idea del "Destino Manifiesto" de EE.UU.: una creencia común de que el país tenía el "derecho moral y la misión divina de expandir sus territorios desde la costa atlántica hasta el Pacífico".

Más de dos décadas después, en 1871, Ulysses Grant, un militar que gobernó EE.UU. durante dos mandatos, también hizo su corolario.

Afirmó que el país no podía permitir que "ningún gobierno independiente, dentro de los confines de América del Norte, pasara de una condición de independencia a una posesión o protectorado bajo una potencia europea".

Fue una justificación para el intento de anexión de la República Dominicana (entonces llamada Santo Domingo), que se venía gestando desde 1870.

Existe también el Corolario Olney, de 1895, que trata de que EE.UU. es "prácticamente soberano en este continente (...) con fuerza de ley para los súbditos que están confinados dentro de su interposición".

Las palabras fueron pronunciadas por Richard Olney, secretario de Estado del gobierno demócrata de Glover Cleveland.

Caricatura publicada en La Silhouette en 1903 sobre la Doctrina Monroe, con Inglaterra, Estados Unidos, Alemania y el bloqueo venezolano. 

 

Para Barbosa, si bien la Doctrina Monroe tenía, de hecho, cierto carácter emancipador, los corolarios tenían significados opuestos: cada uno reforzaba un poco más los intereses exclusivos de EE.UU. en América Latina y el Caribe.

"Cuando Roosevelt anunció su corolario, el del 'gran garrote', fue como una autorización para intervenir si percibían que sus intereses están siendo perjudicados".

"No es diferente a lo que ocurre ahora en Panamá", explica.

"Es como la Cuba de 1903", continúa Gusmão.

Se refiere a la Enmienda Platt, un conjunto de leyes que EE.UU. logró imponer a la Constitución cubana después de la guerra que independizó a la isla en 1898.

Propuesta por el senador Orville Platt de Connecticut, limitaba al país vecino la posibilidad de realizar negocios y firmar tratados con otras naciones.

También abrió el territorio a los planes militares estadounidenses y autorizó a la Casa Blanca a intervenir cuando fuera necesario "para preservar la independencia cubana".

"La Enmienda Platt no fue una política dirigida únicamente a Cuba. De hecho, reforzó el derecho de EE.UU. a intervenir en Latinoamérica dondequiera que sus intereses políticos y económicos estuvieran en riesgo.

"No es casualidad que entrara en vigor poco después, en la República Dominicana", explica, recordando la invasión militar de la isla vecina en 1904, meses antes del Corolario Roosevelt.

La Doctrina Monroe y sus corolarios posteriores dieron, en la lectura de Barbosa, el tono completo de un complejo balance de las acciones estadounidenses en América Latina.

"A veces se basa más en el consenso, a veces más en la coerción", dice. "Una combinación de momentos donde hay más esfuerzos en una dirección y otros donde los métodos son coercitivos".

El golpe de Estado que depuso y mató al entonces presidente electo de Chile, Salvador Allende, en 1973, fue, por ejemplo, un momento de coerción y violencia explícitas, señala Barbosa, aunque bajo la narrativa de un supuesto valor universal, el anticomunismo.

La implementación de la agenda de ajuste económico estructural, con el objetivo de abrir los mercados de los países latinoamericanos al neoliberalismo, "se hizo sobre la base del consenso y el diálogo".

El regreso del Corolario Roosevelt y su gran garrote significaría, hoy, el posible uso de la fuerza militar para llevar a cabo los planes expansionistas de Trump, principalmente la reanudación del control del Canal de Panamá .

"Si esto realmente sucede, ¿China lo aceptará?", se pregunta Gusmão.

Cuando BBC News Brasil redirige la pregunta, la analista plantea otra que es aún más difícil de responder.

"China no tiene la potencia de fuego para enfrentarse a EE.UU. y está muy lejos de Latinoamérica, lo cual, en una guerra, siempre es importante.

"Pero Rusia sí la tiene. ¿Habría entonces una coalición entre China y Rusia?".

 

Fuente: Doctrina Monroe 

 

martes, 27 de mayo de 2025

Colección Biblioteca Científica Salvat

Salvat Editores

1985-1989

Entre 1993 y 1995 se volvió a publicar la colección en tapa dura con algunos cambios en los títulos y la numeración.

Publicación original: 30 de mayo de 2016

Revisión 2025
Colección completa


1. Paul Davies. El Universo desbocado. Del Big Bang a la catástrofe final
2. Dianne Fossey. Gorilas en la niebla. Trece años viviendo entre gorilas
3. Dieter Zimmer. Dormir y soñar. La mitad nocturna de nuestras vidas
4. Paul Davies. Superfuerza
5. M. Hoagland. Las raíces de la vida
6. Stefan M. Gergely. Microelectrónica
7. Robert Jastrow. El telar mágico. El cerebro humano y la computadora
8. James S. Tefril. De los átomos a los quarks
9. Richard Dawkins. El gen egoísta
10. Nigel Calder. ¡Que viene el cometa!
11. Jean-Marie Pelt.  Las Plantas. «Amores y civilizaciones» vegetales
12. Paul Davies. La Frontera del infinito. De los agujeros negros a los confines del Universo
13. Alan Charig. La verdadera historia de los dinosaurios
14. Martin Gardner. Izquierda y derecha en el cosmos. Simetría y asimetría frente a la teoría de la inversión del tiempo
15. Bernard Campbell. Ecología humana. La posición del hombre en la naturaleza
16. Hazel Rossotti. Introducción a la química
17. Erhard Keppler.  Sol, lunas y planetas
18. Marvin Harris. Caníbales y reyes. Los orígenes de la cultura
19. Niko Tinbergen. Naturalistas curiosos
20. John Gribbin. En busca del gato de Schrodinger. La fascinante historia de la mecánica cuántica
21. Anthony Smith. La mente I
22. Anthony Smith. La mente II
23. Jane Goodall. En la senda del hombre. Vida y costumbres de los chimpancés
24. Albert Einstein y Leopold Infeld. La evolución de la física
25. John Boslough. El universo de Stephen Hawking
26. René Dubos. Un dios interior. El hombre del futuro como parte de un mundo natural
27. Christopher Jargocki. Rompecabezas y paradojas científicas
28. Paul Davies. Otros mundos. El Espacio y el Universo cuántico
29. Michael Shallis. El ídolo de silicio. La «revolución» de la informática y sus implicaciones sociales
30. Eberhard Weismann. Los rituales amorosos. Un aspecto fundamental en la comunicación de los animales
31. James S.Trefil. El momento de la creación. Del Big Bang hasta el Universo actual
32. Peter Laurie. Informática para todos
33. Heribert Schmid. Cómo se comunican los animales
34. Rudolf Kippenhahn. Cien mil millones de soles. Estructura y evolución de las estrellas
35. Paul de Kruif. Cazadores de microbios
36. Paul Davies. Dios y la nueva física
37. Basil Booth y Frank Fitch. La Inestable Tierra. Pasado, presente y futuro de las catástrofes naturales
38. Brian Leith. El Legado de Darwin
39. James S. Trefil. El Panorama inesperado. La naturaleza vista por un físico
40. Hermann Haken. Fórmulas de éxito en la Naturaleza. Sinergética: la doctrina dela acción de conjunto
41. Martin Gardner. El escarabajo sagrado I. Y otros grandes ensayos sobre la ciencia
42. Martin Gardner. El escarabajo sagrado II. Y otros grandes ensayos sobre la ciencia
43. Wolfgang Schwoerbel. Evolución. Teorías de la evolución de la vida
44. Mariano Medina. Iniciación a la meteorología
45. Martin Gardner. La explosión de la relatividad
46. Dorothy Vitaliano. Leyendas de la Tierra
47. François Jacob. La lógica de lo viviente
48. John Gribbin. Génesis. Los orígenes del hombre y del Universo
49. Martin Gardner. Miscelánea Matemática
50. John Gribbin. La Tierra en movimiento
51. Arthur Koestler. Los sonámbulos I. El origen y desarrollo de la cosmología
52. Arthur Koestler. Los sonámbulos II. El origen y desarrollo de la cosmología
53. John Gribbin. En busca de la Doble Hélice. La evolución de la biología molecular
54. P. W. Atkins. La creación
55. Peter S. Stevens. Patrones y pautas en la naturaleza
56. Paul Davies. El Universo accidental
57. Karl von Frisch. Doce pequeños huéspedes. Vida y costumbres de unas criaturas «insoportables»
58. John Gribbin. El clima futuro
59. Jonathan Winson. Cerebro y Psique
60.  Gerald Feinberg. Claves Ciertas: Física Cuántica
61. David P. Barash. El Envejecimiento
62. Hugo Steinhaus. Instantáneas Matemáticas
63. Irenaüs Eibl-Eibesfeldt. Amor y Odio: Historia natural del comportamiento humano
64. Roger Lewin. Evolución humana
65. Richard Morris: Las flechas del tiempo:  una visión científica del tiempo
66. Eric Chaisson. El Amanecer cósmico: Orígenes de la materia y la vida
67. Steve Prentis. Biotecnología: Una nueva revolución industrial
68. Alwyn McKay. La Construcción de la Era Atómica
69. Irenaüs Eibl-Eibesfeldt. Guerray Paz: Una visión de la etología
70.  E. Kasner y J. Newman. Matemáticas e Imaginación (I)
71. E. Kasner y J. Newman. Matemáticas e Imaginación (II)
72. Carsten Bresch. La Vida, un estadio intermedio
73. George Gamow. Biografía de la Física
74. J. Hecht y D. Teresi. El Rayo Laser
75. Richard Alexander. Darwinismo y Asuntos humanos
76. Rudy Rucker. La cuarta dimensión
77. David Attenborough. El Planeta Viviente
78. Rudolf Kippenhahn. Luz del Confín del Universo: El Universo y sus inicios
79. Organización Mundial de la Salad. Los Alimentos y la Salud
80. Pierre Radvanyi y Monique Bordry. La Radiactividad artificial
81.  George Breuer. El Aire en peligro
82. Robert Shapiro. Orígenes: lo que sabemos sobre el origen de la vida
83. Luis Daufí. La Enfermedad Hoy
84. Paul Davies. En busca de las ondas de gravitación
85. James D. Watson: La Doble Hélice: Un relato autobiográfico del descubrimiento del ADN
86. Umberto Colombo y Giuseppe Turani. El segundo Planeta:  el problema del aumento de la población mundial
87. Gunther S. Stent. Las Paradojas del Progreso
88. Daniel Coleman y Jonathan Freedman. Los Secretos de la Psicología
89. Hans Hass. Del pez al hombre: en torno a la evolución
90. Evry Schatzman. Los niños de Urania
91. Michael Ruse. Tomándose a Darwin en serio
92. David P. Barash. La liebre y la tortuga: Cultura, biología y naturaleza humana
93. Francisco J. Ayala. La naturaleza inacabada
94. David Bodanis. Los secretos de una casa: El mundo oculto del hogar
95. B.F. Skinner. Más allá de la libertad y la dignidad: Un profundo estudio del hombre y la sociedad
96. Academia Norteamericana de Ciencias. Física Nuclear
97. P.H. Ehrlich y A.H. Ehrlich. Extinción (I): La desaparición de las especies vivientes en el planeta
98. P.H. Ehrlich y A.H. Ehrlich. Extinción (II)
99. Helen E. Fisher. El contrato sexual: La evolución de la conducta humana
100. Fred I. Dretske. Conocimiento e Información