martes, 19 de agosto de 2025

Por qué Penélope no terminó con Ulises y otras historias que Homero no te contó de la Guerra de Troya

 

Por Matías Zibell
BBC News Mundo

 

La Odisea está de moda… al menos en la gran pantalla.

El atribulado viaje de Ulises (también llamado Odiseo) a Ítaca, su isla, luego de haber peleado con los otros héroes griegos en Troya, llegó al cine el año pasado y volverá al cine el año próximo.

En 2024 Uberto Pasolini estrenó The Return (El Regreso) con Ralph Fiennes en el papel de Ulises. En 2026 Christopher Nolan, tras su Oscar en Oppenheimer, estrenará The Odyssey (La Odisea) con Matt Damon en la piel del protagonista principal.

El poema épico atribuido a Homero, el mayor poeta de la Grecia Antigua, sigue vigente casi 3.000 años después de su composición porque lo tiene todo: el viaje del héroe, los obstáculos imprevistos (dioses adversos, cíclopes, sirenas), el regreso a su patria del que debió partir…

Y, como le gusta a Hollywood, tiene un final feliz, con un rencuentro amoroso entre Ulises y Penélope, su mujer, quien lo ha esperado fielmente por 20 años tejiendo (y destejiendo) con denuedo mientras rechazaba a todos sus pretendientes.

Ulises, en los 10 años que ha batallado contra Troya y en los otros 10 que tarda en volver a Ítaca, no ha sido tan fiel. En el camino ha conocido a la ninfa Calipso y a la diosa/hechicera Circe.

Pero Homero hace ojos ciegos a estos deslices y lo lleva igual al hogar, donde lo esperan su mujer, su hijo Telémaco y hasta su perro Argos, que muere de emoción por ver a su amo.

Ulises se convirtió en el modelo del exiliado que quiere regresar a su tierra y Penélope en el ejemplo de la mujer que espera incondicional.

 

Hasta aquí todo parece perfecto -la casa, la mujer, el hijo y el perro- pero como en toda odisea no todo es lo que parece. La primera revelación que debemos hacer es que Homero no fue el único que habló de Troya, en general, y de Ulises en particular.

La segunda es que otro poeta cuenta un final mucho más trágico del héroe: en esta versión alternativa, Ulises muere en manos de un hijo que había tenido con Circe, Telégono, quien al matarlo no sabía que era su padre (cualquier similitud con Edipo -quizás- no sea coincidencia).

Si este giro trágico no fuera suficiente, hay una vuelta de guion aún más absurda: Penélope, la mujer de Ulises, se une románticamente con este hijo y asesino de su esposo, mientras que su propio hijo -Telémaco- hace lo mismo con Circe, la madre de Telégono. Y todos se vuelven eternos.

¿Por qué la saga de Ulises terminó con este final de telenovela latinoamericana, quiénes son los otros poetas que escribieron sobre Troya y qué pensaría Homero de estas versiones alternativas? Si es una odisa para ti vivir sin estas respuestas, sigue leyendo.

 

Homero, el más grande pero no el único

La Odisea es el segundo poema épico atribuido a Homero. El primero es La Ilíada, cuyo argumento central es el conflicto entre griegos y troyanos donde, además de Ulises, aparecen Aquiles y Agamenón, entre los aqueos (griegos), y Héctor y Paris, entre los defensores de Troya.

Pero existen algunos problemas con Homero. Para empezar no sabemos a ciencia cierta si existió. En caso de haber existido y de haber escrito La Íliada y La Odisea, no hay certeza de cuándo lo hizo (se estima que pudo haber sido entre el siglo VIII y VII antes de Cristo).

Tampoco tenemos idea de dónde nació (varias islas y ciudades se atribuyeron ser su lugar de origen como Chios, Ios y Esmirna) ni si efectivamente fue ciego como creían muchos griegos en la Antigüedad.

En su libro "Homer and his Iliad" (Homero y su Ilíada), Robin Lane Fox dice que estos mismos griegos no habrían dudado jamás de la existencia de Homero, pero el autor británico señala que ya en 1664 el clérigo francés François Hédelin comenzó a preguntarse si el nombre no fue inventado, "lo que permitió agrupar varios poemas de autoría desconocida bajo un nombre ficticio".

En la Antigua Grecia se consideraba que la habilidad para recitar de los más grandes poetas orales podía venir de su condición de ciegos. Además, en varios pasajes mitológicos Zeus premió a algunos ciegos con grandes talentos.

 

Para Lane Fox, Homero existió, y se diferenció de todos los otros poetas griegos por muchas razones, una de ellas es que fue el primero en centrarse en un conflicto y desarrollarlo a través de un hilo narrativo:

"La trama tiene un inicio, un desarrollo y un desenlace claramente definidos. Este hecho es importante, ya que otros poemas heroicos extensos, incluyendo algunos compuestos en griego, son muy diferentes. Se componen de una sucesión de episodios que transcurren libremente uno tras otro".

Como indica Alan H. Sommerstein en el libro "The Greek Epic Cycle and its Ancient Reception" (El Ciclo Épico griego y su recepción en la Antigüedad), el mismo Aristóteles en su tratado La Poética elogió a Homero por escoger en La Ilíada no toda la historia de la guerra, sino solo una parte de ella (el conflicto entre Aquiles y Agamenón, el líder de la expedición griega).

Pero aunque desde la Antigüedad Homero destacó como el poeta más laureado, Lane Fox nos dice que no fue el único que relató la historia de Troya y esto queda claro desde el comienzo de La Ilíada…

 

El Ciclo Épico

Homero comienza La Ilíada en el décimo año de la guerra sin ninguna introducción al conflicto entre griegos y troyanos ni un repaso de los nueve años anteriores, cuenta Lane Fox:

"Evidentemente, Homero sabía que se dirigía a personas familiarizadas con las historias generales de Troya y sus héroes: presenta a Agamenón llamándolo únicamente 'hijo de Atreo' y se refiere a Patroclo, el amado de Aquiles, solo como 'hijo de Menoitio' la primera vez que lo menciona".

Según Martin L West, en su libro "The Epic Cycle. A Commentary on the Lost Troy Epics" (El Ciclo Épico. Un comentario sobre las épicas perdidas de Troya), "poemas sobre la guerra de Troya quizás comenzaron a ser compuestos en el siglo XII a.C".

Otros relatos que circularon en ese período o poco después fueron la leyenda de Jason y los argonautas, así como canciones sobre las hazañas de Hércules y poemas sobre la guerra en la ciudad griega de Tebas (lo que hoy sería una suerte de Universo Marvel). Todos de forma oral.

"Lo normal es que hubiera habido, como hubo, distintos narradores, poetas, aedos, que componían sus poemas sobre esos temas míticos. Los mitos se transmiten de una manera popular. Esos poetas le dan forma métrica y los hacen memorables", le dice a BBC Mundo Carlos García Gual, catedrático emérito de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Real Academia Española.

 

 
Tras su caída, Troya fue saqueada por los griegos que la dejaron arrasada. 
 
 
Además de La Ilíada y La Odisea, existen otros seis poemas dedicados a la Guerra de Troya: Cypria, Etiópida, La Pequeña Ilíada, Ilou Persis, Nostoi y Telegonía. Ninguno llegó completo hasta nuestros días sino fragmentados en sumarios y resúmenes elaborados mucho tiempo después de su composición.

Durante varios siglos, el material vinculado a Troya se atribuía a Homero hasta que Heródoto, el primer historiador, escribe en el siglo V a.C sus sospechas de que Cypria no había sido compuesta por este poeta "sino por alguien más".

Desde ese momento, y gradualmente, la denominación de "Ciclo Épico" se convirtió en una suerte de sinónimo del material no homérico. ¿Pero qué cuentan estos poemas que Homero no contó?

 

El origen de la guerra

Como dice Lane Fox, de los 10 años que dura la Guerra de Troya, Homero se enfocó solo en 50 días en La Ilíada. De los otros 10 años que tardó Ulises en volver a Ítaca, 42 días son relatados por el poeta de La Odisea.

Mucho de los hechos más importantes de la Guerra de Troya son apenas contados en La Ilìada, como la muerte de Aquiles o la derrota de esa ciudad amurallada. Aquí Homero ni siquiera menciona al Caballo de Troya, la estratagema de madera utilizada por los griegos para colarse por esas murallas.

Algunos de estos momentos son adelantados por Homero en su primer poema y otros son relatados en retrospectiva en La Odisea, porque además del hilo narrativo, el poeta habría creado -según Robin Lane Fox- los avances y los retrocesos en la trama:

"Con ingenio, utilizó dos recursos: flashbacks del pasado y anticipos del futuro. Es posible que incluso los haya inventado".

 

Entonces, muchos de los poemas del ciclo épico llenan los espacios que deja en blanco Homero o apenas menciona.

Cypria, por ejemplo, explora el origen del conflicto: Zeus, la mayor divinidad en el panteón de los dioses griegos, está preocupado por el peso que provoca sobre la Tierra la superpoblación y no encuentra mejor forma de resolver la cuestión que la guerra.

A esto le sigue una suerte de concurso de talentos entre tres diosas -Hera, Atenea y Afrodita- en el que el juez, el príncipe troyano Paris, favorece a esta última, quien lo recompensa con el amor de Helena.

Pero Helena ya está casada, es la mujer del rey de Esparta, Menelao, hermano de Agamenón, y esto provoca la invasión griega a Troya para recuperarla.

Este poema termina justo con los hechos inmediatamente anteriores al inicio de La Ilíada. El próximo, Etiópida, comienza justo cuando termina el poema atribuido a Homero, y se enfoca en la muerte de Aquiles por culpa de su famoso -y fallido- talón.

La Pequeña Ilíada, por su parte, cuenta las consecuencias de la muerte del principal héroe de la guerra y explica el origen y la construcción del caballo de madera, que tiene un lugar relevante en Iliou Persis, poema exclusivamente dedicado al saqueo de Troya.

Nostoi, por su parte, relata el regreso de todos los héroes griegos tras el fin de la guerra, todos menos Ulises, que es el protagonista de La Odisea y el que concibió al Caballo de Troya.

Pero, ¿cómo terminó el héroe más astuto de toda la saga muerto por su propio hijo?

Además del conflicto entre Aquiles y Agamenón, La Ilíada relata la pelea entre el héroe griego y su rival troyano más famoso: Héctor.

 

Una odisea que termina mal

Las historias no homéricas han sido atribuidas a muchos autores y no hay certidumbre de quién las escribió. Se dice que algunos de ellos trataron de homenajear a Homero, otros de imitarlo.

Tampoco está claro si hubo una intención de rellenar los huecos en la trama de Troya que Homero ignoró o no profundizó o si, siglos después, los estudiosos que recopilaron estas historias las editaron para que cumplieran esa función.

Lo que sí sabemos es que el autor de Telegonía, el último poema del Ciclo Épico, no quiso completar datos de la trama de Ulises no incluidos en La Odisea sino continuarla donde Homero la había dejado.

 

En La Odisea, Ulises no solo recupera a Penélope sino que mata a todos los pretendientes de su mujer.

 

El poema, atribuido a Eugammon de Cirene, está dividido en dos partes. La primera lleva a Ulises a la tierra de los tesprotos, donde se casa con Calidice, su reina. Tras la muerte de ella, el héroe regresa a Ítaca donde un extranjero está alterando el orden de su isla.

Ese extranjero es Telégono, un hijo que Ulises tuvo con la diosa y hechicera Circe durante su accidentado regreso de Troya (La Odisea jamás menciona que ambos hayan tenido un hijo).

Telégono ha llegado a Ítaca buscando a su padre, pero al encontrarse con Ulises lo mata con una lanza con la punta envenenada que le ha dado Circe, sin saber que se trata de su progenitor.

Luego viaja a la isla de su madre, con el cadáver de su padre, acompañado por Penélope y Telémaco, a quienes Circe concede la inmortalidad. Y al mejor estilo de un reality show de bodas en Las Vegas, la viuda de Ulises termina con el hijo de su amante y la hechizera con el hijo de Penélope.

Para García Gual, este final "indica un espíritu novelesco bastante alejado de la fiereza heroica que uno supone antigua. Hay algo de romanticismo novelesco de querer acabar esta historia de una manera tan extraña desde el punto de vista de lo que sería el heroísmo tradicional".

Aurora Luque, poeta y Doctora en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca, añade que para cuando aparece la Telegonía, el género épico ya estaba agotado y las hazañas de los héroes han dejado de conmover.

"Ya está apareciendo la novela con sus pequeños problemas sentimentales. La novela griega es muy novelera, en el sentido más frívolo del término: amores extravagantes, hijos perdidos, amantes que se buscan y se pierden… Todo se simplifica y pierde grandeza y hondura", le dice a BBC Mundo y concluye:

"La Telegonía es, pues, tal disparate que merece una sonrisa y poco más, no así otros poemas del Ciclo Épico como las Ciprias o la Etiópida, donde aparece Pentesilea, la reina de las Amazonas, y surge un amor efímero intensísimo con Aquiles mientras intentan darse muerte". 

Aunque la antigua ciudad de Wilusa, citada por los Hititas, ha sido identificada como Troya, no hay evidencia de que esta urbe haya sido arrasada por una guerra.

 

Sin embargo, para Jonathan Burgess, en su libro "The Tradition of the Trojan War in Homer and the Epic Cycle" (La tradición de la Guerra de Troya en Homero y el Ciclo Épico), estos fragmentos eróticos y románticos como el de Aquiles y Pentesilea o el matrimonio multitudinario al final de la Telegonía son uno de los aspectos que han provocado las críticas a los poemas no homéricos como reflejo del mal gusto de épocas posteriores.

Pero Burgess recuerda que de estos poemas solo nos han llegado fragmentos y se pregunta qué hubiera pasado si La Ilíada o La Odisea hubiesen corrido la misma suerte:

"Se podría añadir que un resumen de los poemas homéricos podría exponerlos a las mismas acusaciones formuladas contra el Ciclo (Épico)", opina.

Y ahora solo nos queda responder otra especulación: qué hubiera pensado Homero de todo esto. 

 

Homero y la muerte

Aunque no deja de ser especulación, hay una forma de imaginar lo que pensaría Homero de finales como el de la Telegonía y otros aspectos del Ciclo Épico: analizar qué incluyó en sus poemas y, muy especialmente, qué descartó.

Un elemento que se repite en los poemas del Ciclo Épico es la inmortalidad. Lo vemos cuando Circe se la concede a su hijo Telégono, a su nueva mujer, Penélope, y al hijo de esta con Ulises, Telémaco. Pero también en Etiópida, donde Thetis, la madre de Aquiles, le concede la vida eterna en la isla de Leuke.

En cambio, el Aquiles de Homero baja al Hades, la tierra de los muertos, como todos los héroes caídos en Troya. Allí lo encuentra Ulises, en el Canto XI, de la Odisea, y le dice que no debe añorar por la existencia perdida ahora que reina entre los muertos, a lo que Aquiles responde:

"No intentes consolarme de la muerte, noble Odiseo. Preferiría estar sobre la tierra y servir en casa de un hombre pobre, aunque no tuviera gran hacienda, que ser el soberano de todos los cadáveres".

Y no hay que olvidar que en La Odisea, el mismo Ulises rechazó la inmortalidad que le ofrecía Calipso para así poder regresar con Penélope en Ítaca.

El destino de todos los héroes homéricos fue el mismo, el Hades, la tierra de los muertos donde Caronte, el remero, trasladaba las almas de héroes y humanos por igual.

 

Para la académica Margalit Finkelberg, "nada puede ser más ajeno al espíritu de los poemas homéricos que la inmortalización póstuma".

"Como resultado, el tema de la inmortalidad, omnipresente tanto en el Ciclo como en la tradición hesiódica, se transforma en Homero en el de la experiencia heroica como metáfora de la condición de la mortalidad, con todas sus contradicciones", concluye Finkelberg.

O como le dice Aurora Luque a BBC Mundo: "La homérica es una épica que cuestiona a la propia razón de ser de la épica. Lo humano -el dolor, la añoranza de la paz, la fragilidad- lo recorre todo".

Entonces, es de suponer que Homero no habría estado muy de acuerdo con un Aquiles pasando su jubilación en una isla paradisíaca o una boda donde los novios viven, literalmente, felices para siempre... 

 

Fuente:  Por qué Penélope no terminó con Ulises y otras historias que Homero no te contó


lunes, 18 de agosto de 2025

Qué es la proyección de Mercator y por qué los países de África quieren que se deje de usar para elaborar los mapamundis

 La proyección de Mercator muestra al continente africano más pequeño de lo que en realidad es.

 

Por Santiago Vanegas
BBC News Mundo

 

La Unión Africana, la organización que reúne a todos los Estados africanos, se unió este lunes a una campaña para que se deje de utilizar la proyección de Mercator para los mapamundis.

La campaña, denominada Correct The Map ("Corrijan el mapa"), busca evitar que los gobiernos, las organizaciones, las escuelas y las empresas representen en sus mapas al continente africano más pequeño de lo que realmente es.

"Podría parecer que es solo un mapa, pero realmente no lo es", le dijo a la agencia Reuters la vicepresidenta de la Comisión de la Unión Africana, Selma Malika Haddadi.

La proyección de Mercator, inventada en el siglo XVI por el cartógrafo europeo Gerardus Mercator, muestra más grandes los territorios más cercanos a los polos, como Norteamérica y Europa, con respecto a aquellos que se ubican cerca de la línea del Ecuador, como África y Sudamérica.

Esta fue la solución que Mercator encontró a un problema matemático: representar en una superficie plana un planeta esférico.

La campaña Correct The Map promueve adoptar una proyección que se conoce como Equal Earth, que refleja con mayor precisión el tamaño de los continentes.

Los mapamundis que siguen la proyección de Mercator son los que usan por defecto aplicaciones como Google Maps, y son posiblemente los que más han configurado nuestra imagen mental del planeta.

"Durante más de 450 años, hemos basado nuestra comprensión de África y del mundo en un mapa que es erróneo", se lee en el sitio web de Correct The Map.

El movimiento defiende que la distorsión en el tamaño de los continentes en el mapa se trata de un problema de "poder y percepción".

La directora ejecutiva de Africa No Filter, una de las organizaciones detrás de la campaña, ha calificado la proyección de Mercator como "la mayor campaña de desinformación". 

 

Un problema matemático

Resulta matemáticamente imposible proyectar de manera exacta una superficie curva como la de la Tierra sobre una plana, como un papel o una pantalla.

Por eso, todos los planos de la superficie terrestre están necesariamente distorsionados. Dependiendo de la técnica que se utilice para crearlos, el tamaño, la forma y la ubicación de los continentes cambia.

Los cartógrafos desde hace siglos son conscientes de ese problema y lo solucionan según el uso que le quieran dar al mapa.

Mercator hizo su famosa proyección, que se convirtió en la más popular de la historia, pensando en una necesidad específica: la navegación.

Y consiguió que, usando su mapamundi, un navegante supiera en qué dirección debía ir según la brújula para llegar de un punto a otro.

El problema que tiene la proyección de Mercator es que exagera el tamaño de los países a medida que estos se alejan de la línea del Ecuador.

Esto ocurre porque es una proyección cilíndrica, que presenta los meridianos como líneas paralelas equidistantes.

Los meridianos en realidad son líneas que se encuentran en los polos; es decir, la distancia entre ellas va disminuyendo a medida que se alejan del Ecuador.

La distorsión que caracteriza a la proyección de Mercator hace que, por ejemplo, se vean de tamaño similar Groenlandia y África, cuando en realidad el continente es unas 14 veces más grande.

Brasil, por su parte, es cinco veces más grande que Alaska, aunque en el mapa parezcan de dimensiones parecidas.

 
Este mapamundi, que usa la proyección de Mercator, muestra a Groenlandia de un tamaño similar a África. En realidad el continente tiene un área 14 veces mayor.
 
 
 

Colección Policíaca

G.P., Plaza & Janés

1967-1968

Tiene ese nombre la colección y así la ponemos.

Durante buen tiempo a causa de tener el mismo formato se confundía con las otras colecciones de G.P. llamadas Alcotán publicadas durante los años 60 y 70.

No hay que equivocarse con la otra colección llamada G.P. Policíaca.

Son obras que aparecieron en varias colecciones.

La colección fue pequeña con algunos títulos.


Falta el número 4.


1. Charles Franklin. Querida asesina ¿Inocente o culpable?
2. Nancy Rutledge. El gato deja huellas de sangre/Asesinos por millones
3. Pierre Very. Las cuatro víboras/El traje de los domingos
4.
5. Erle Stanley Gardner. El caso del doble crimen a bordo
6. Dick Haskins. Obsesión/ Cuando llegue la mañana
7. Leslie Charteris. Protagonista El Santo/El Santo en guardia
8. Erle Stanley Gardner. El caso de la fotografía indiscreta/El caso de la modelo de piernas largas
9. Pierre Boileau y Thomas Narcejac. Los rostros de la sombra/El mal de ojo
10. Peter Cheyney. Noche de cumpleaños/ Buen trabajo
11. Erle Stanley Gardner. El caso de la chica del night-club/El caso del seductor insidioso
12. Pierre Boileau y Thomas Narcejac. Las lobas/La que no existía



viernes, 15 de agosto de 2025

Lo que un "terapeuta de ricos" aprendió sobre la felicidad al escuchar los problemas de los millonarios

 

El terapeuta para los ricos de Nueva York usa el programa de televisión Succession (arriba) como ejemplo de exceso tóxico en el mundo de los millonarios.

 

Por Paula Adamo Idoeta
BBC News Brasil, desde Londres

 

Desde que se especializó en el tratamiento de pacientes millonarios, el psicoterapeuta estadounidense Clay Cockrell dijo haber renunciado a intentar hacerse rico él mismo.

"Dejé de jugar a la lotería. Me di cuenta de los peligros de tener demasiado de todo".

Cockrell, quien dirige una clínica de terapia en Nueva York, dice que intenta ayudar a sus clientes a lidiar con lo que él llama el "efecto tóxico de la abundancia": la idea de nunca tener suficiente.

"Esa idea de que 'cuando tenga US$10 millones, estaré a salvo'. Y luego llegas a los US$10 millones y te das cuenta de que realmente necesitas US$50 millones. La conclusión es que la felicidad no va a venir de la cuenta bancaria. Simplemente no va a venir", dijo Cockrell en una entrevista a BBC News Brasil.

Un aspecto de la terapia, por lo tanto, es ayudar a los pacientes a identificar sus propósitos más allá de acumular dinero.

"Si la felicidad no está en un número, ¿dónde está? Y a partir de ahí, empezamos a experimentar. ¿Está en la filantropía? ¿está en las relaciones? ¿está en construir algo nuevo, desde cero? La ambición es genial, pero sólo si se analiza y se alinea con un propósito".

 

Ayudando al 1%

 

Clay Cockrell dirige una clínica de terapia en Nueva York que se especializa en atender a millonarios.

 

Paseos por el parque

Cockrell se especializó en el tratamiento de personas con mucho dinero por casualidad, después de que a un paciente con altos ingresos le gustara su método de realizar sesiones durante paseos por el parque, en vez de consultas tradicionales, y lo hubiera recomendado a otras personas en su círculo.

 El terapeuta dice que él mismo se sorprendió con los problemas que conlleva la riqueza, incluso aquellos que se descartan como "problemas del primer mundo".

"Como mucha gente, creía que el dinero solucionaba los problemas. Resuelve algunos, pero no todos. Muchos de mis clientes dicen que terapeutas anteriores escuchaban sus quejas y respondían: 'No deberías tratar cosas como dónde aparcar tu yate o cómo repartir la herencia de tus hijos como problemas'. Pero siempre he creído en un enfoque de comprensión y aceptación, de reconocer sus problemas como legítimos", dijo.

"Puede que no sean los mismos problemas que los míos, pero ahora sé que el dinero es un factor que complica la vida de las personas".

Esta, enfatiza Cockrell, es la experiencia de una pequeña fracción de la población mundial.

Para la mayoría, los problemas relacionados con la escasez —no la abundancia— de dinero son factores que complican la situación.

Por ejemplo, una encuesta de la Asociación Británica de Psicoterapia reveló que casi todos (el 94%) los terapeutas del país identificaron que la salud mental de sus pacientes había empeorado debido a las preocupaciones financieras y al aumento del coste de la vida.

Los expertos explican que la sobrecarga mental de hacer que el dinero "rinda" hasta fin de mes afecta a nuestra toma de decisiones y nuestro rendimiento cognitivo.

 

Dificultades para relacionarse

Uno de los problemas que reportan los millonarios es sentirse aislados de los demás.

 

Volviendo al tema de los superricos, Cockrell señala que sabe que muchos de los que él ve son infelices porque su muestra, por su propia naturaleza, está sesgada: "La gente no busca un terapeuta cuando es feliz".

Pero señala que "las personas que veo son aquellas cuyo dinero les ha complicado la vida y les ha traído cierta negatividad, (...) falta de empatía, falta de comprensión hacia quienes no han alcanzado el mismo nivel de éxito".

En la misma línea, afirma que los superricos acaban desarrollando dificultades en las relaciones familiares, tienden a desconectarse del mundo real y desconfían mucho de quienes se acercan a ellos.

"Los ricos tienden a interactuar solo con quienes los comprenden. Esto es muy común. Y lo que sucede es que se aíslan muchísimo y desconfían de la gente nueva", afirma.

"El miedo es: '¿Entras en mi vida solo por lo que puedo hacer por ti? ¿Por mi fama o por mi riqueza?' Quizás paranoia sea una palabra fuerte, pero hay mucha sospecha y eso impide que se formen nuevas relaciones".

 

Vida de un heredero

Exponer a los hijos a tantos lujos afecta su percepción de la realidad, dice el terapeuta de los multimillonarios.

 

Y pasar la infancia y la adolescencia en una familia adinerada también conlleva desafíos.

"Los padres a menudo quieren ahorrarles a sus hijos las dificultades que ellos mismos enfrentaron y darles una vida más fácil. Es normal. Pero hay que entender que superar las dificultades es lo que te ha hecho quien eres", dice eel terapeuta.

"Además, cuando expones a tu hijo a este mundo de jets privados, restaurantes maravillosos y vacaciones en lugares increíbles, para cuando cumpla 21 años, tendrá la sensación de 'lo he visto todo, lo he probado todo' y se aburrirá. Y entonces empezará a poner a prueba sus límites, ya sea mediante el consumo de drogas o conductas de riesgo, para sentir la adrenalina. Simplemente para sentir que están haciendo algo nuevo".

Cockrell también señala que los hijos de los superricos se enfrentan a una "enorme presión para superar a sus padres", especialmente aquellos que siguen la misma trayectoria profesional, como las celebridades del mundo del espectáculo, llamadas peyorativamente en inglés nepobabies.

Es mucha presión, lo cual contrasta con la idea de seguir tu propio camino, descubrir tus pasiones y tener derecho a equivocarte y fracasar. Por otro lado, muchos también sufren de falta de ambición.

"¿Por qué debería ir a la universidad o emprender?". Tener tanta riqueza puede ser deprimente, ya sea porque pierdes tu propósito o porque siempre estás bajo presión para superar a tus padres.

 

Fascinación por los superricos

Los multimillonarios generan fascinación, particularmente por la gran influencia que tienen sobre la sociedad.

 

De hecho, Clay Cockrell ha cobrado mayor relevancia en los últimos años precisamente por escribir sobre los paralelismos entre su práctica y la serie Succession (2018-2023), que retrata las luchas de una familia multimillonaria por controlar el conglomerado mediático creado por el patriarca.

"La serie es bastante precisa" al retratar el "efecto tóxico del exceso" en los multimillonarios, a pesar de sus licencias dramáticas, afirma Cockrell.

Parte del éxito de Succession se debe a que los superricos a menudo evocan fascinación o desdén.

Los multimillonarios se han convertido en ídolos, han alcanzado una enorme influencia política y, para algunos, son visionarios e innovadores. Pero para otros, se han convertido en símbolos de un sistema fiscal global considerado injusto, que, según los críticos, favorece la concentración de la riqueza a expensas de la población más pobre.

Por ejemplo, cuando el multimillonario Jeff Bezos organizaba una lujosa boda en el centro de Venecia, Italia, en junio, fue recibido por manifestantes con pancartas que se quejaban diciendo: "Si puedes permitirte alquilar Venecia, puedes permitirte pagar más impuestos".

Manifestantes en Venecia con un cartel dirigido a Jeff Bezos en junio, que decía: "Si puedes alquilar Venecia para tu boda, puedes pagar más impuestos".

 

La boda finalmente se trasladó fuera del centro de la ciudad.

La organización británica Oxfam estima que la riqueza de los cinco hombres más ricos del mundo se ha duplicado desde 2020, "mientras que la de 5.000 millones de personas ha disminuido". Esto es lo que la ONG denomina la "crisis de la desigualdad".

Clay Cockrell afirma que sus pacientes ultrarricos son conscientes de estas diferentes percepciones sobre ellos.

"Es algo que va y viene en ciclos: hay momentos en los que la sociedad admira a los más ricos por su esfuerzo, y otros en los que eso cambia y se convierte en sentimientos negativos, como si lo hubieran logrado todo por medios nefastos. Muchas de estas personas son increíblemente inteligentes, trabajadoras y han logrado cosas admirables en sus vidas. A veces son admiradas y a veces vilipendiadas. Y se sienten muy confundidos al respecto".

Para la gente común, Cockrell cree que la mayor lección de su práctica es no creer que hacerse millonario es el secreto de la felicidad.

"Para el resto de nosotros que creemos que 'con solo ese aumento, si trabajo aún más duro, seré feliz', debemos mirar a quienes ya lo tienen todo y no son felices. Eso nos reta a pensar: ¿qué me traerá felicidad y alegría? Ahí reside el valor. En las relaciones, en la familia, en la contribución que hacemos a la comunidad. De ahí proviene la felicidad."

 

Fuente: Lo que un "terapeuta de ricos" aprendió sobre la felicidad 


 

Nota.- Algunas negritas en el texto son  mías.

 
Luego miró Jesús a los que estaban allí y les dijo: «¡No vivan siempre con el deseo de tener más y más! No por ser dueños de muchas cosas se vive una vida larga y feliz». Lucas 12:15. Traducción en Lenguaje Actual (TLA)

jueves, 14 de agosto de 2025

Por qué la compra de Alaska a Rusia por parte de Estados Unidos fue uno de los más grandes negocios de la historia

 

Pintura que muestra la firma del tratado entre EE.UU. y Rusia para la compra de Alaska.

 

Waleed Badran
Servicio Mundial de la BBC

Maria Zaccaro
Servicio Mundial de la BBC

 

La cumbre del viernes en Alaska entre Estados Unidos y Rusia para debatir el fin de la guerra en Ucrania es posiblemente uno de los acontecimientos diplomáticos más significativos de los últimos años.

Y la ubicación de la reunión tiene una relevancia histórica.

Los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin se reunirán en territorio estadounidense en Anchorage, la ciudad más grande de Alaska.

Si la reunión hubiera tenido lugar en el mismo lugar hace unos 150 años, habría sido en territorio ruso.

Esto se debe a que Alaska, que ahora es el estado más grande de EE.UU. -aproximadamente una quinta parte de la superficie total del país-, perteneció a Rusia en el pasado.

El entonces secretario de Estado de EE.UU., William Seward, negoció la compra de Alaska. 

 

Una ubicación "bastante lógica"

Ubicada en el extremo noroeste de América del Norte, Alaska está separada de Rusia por el estrecho de Bering, que mide poco más de 80 kilómetros en su punto más angosto.

Cuando Trump anunció que la cumbre se celebraría en Alaska, el asistente presidencial ruso Yuri Ushakov dijo que parecía "bastante lógico" que la delegación rusa "simplemente sobrevolara el estrecho de Bering y que una cumbre tan importante y esperada de los líderes de ambos países se celebre en Alaska".

Sin embargo, los vínculos históricos entre Rusia y Alaska se remontan a principios del siglo XVIII, cuando supuestamente los indígenas de Siberia hablaron por primera vez de una vasta tierra ubicada al este.

 

Una expedición liderada por el navegante danés Vitus Bering descubrió que las nuevas tierras no estaban conectadas con el continente ruso. Pero debido a la densa niebla, la expedición fracasó.

En 1741, otra expedición, también liderada por Bering, sí tuvo éxito y se enviaron hombres a esas tierras.

Posteriormente se realizaron varias expediciones comerciales, y cuando llevaron pieles de nutria marina a Rusia se abrió la puerta a un lucrativo comercio de pieles entre Europa, Asia y la costa del Pacífico de Norteamérica.

Sin embargo, en el siglo XIX, los comerciantes de pieles británicos y estadounidenses se convirtieron en feroces competidores de los rusos.

Si bien la amarga rivalidad se resolvió en 1824, cuando Rusia firmó tratados separados con EE.UU. y Gran Bretaña, la casi extinción de las nutrias marinas y las consecuencias políticas de la Guerra de Crimea (1853-1856) hicieron que Rusia estuviera dispuesta a vender Alaska a EE.UU.

 

Una "locura"

William Seward, el entonces secretario de Estado de EE.UU., lideró las negociaciones para la compra de tierras y logró un tratado con el zar ruso Alexander II.

Tras una gran oposición, el Congreso de EE.UU. aprobó la oferta formal de Seward de US$7,2 millones, y el 18 de octubre de 1867 se izó la bandera estadounidense en Sitka, la entonces capital de Alaska.

Inicialmente, la compra de Alaska fue calificada como la "locura de Seward" por los críticos, convencidos de que el territorio era una inmensidad desolada que no tenía mayor utilidad económica.

Ajustados a la inflación, los US$7,2 millones pagados por EE.UU. equivaldrían a poco más de US$150 millones actuales, un precio notablemente bajo para el que hoy es el estado más grande de EE.UU.

La compra de Alaska añadió más de 1,5 millones de kilómetros cuadrados al país, o cerca de 151 millones de hectáreas de tierra.

Pero por supuesto, Alaska es mucho más que simple tierra. Es también un enorme depósito de recursos naturales. No habían pasado dos décadas de la compra de Alaska por Washington cuando estalló una fiebre del oro.

Y a mediados del siglo XX, las petroleras encontraron enormes yacimientos en el norte del estado, que desde entonces han venido siendo explotados de manera intensiva. Es tal la riqueza petrolera de Alaska que el gobierno regala todos los años a los habitantes del estado, por el solo hecho de vivir allí, una bonificación que puede llegar a miles de dólares.

La iniciativa de Seward resultó gratificante y, en 1959, Alaska se convirtió oficialmente en el 49.º estado de EE.UU.

Alaska es hoy una poderosa economía con casi 750.000 habitantes y un PIB de US$70.000 millones anuales. Dicho de otra manera, cada año produce más de 400 veces lo que Rusia obtuvo en total al vender el territorio en el siglo XIX.

 
Alaska es fuente de petróleo y gas natural.
 
 
Poder militar

Detrás de la venta de Rusia hubo un interés estratégico y militar.

Se dice que una de las razones por las que el zar vendió Alaska es que temía que Gran Bretaña, en ese entonces la gran superpotencia mundial y la nación que controlaba el oeste de Canadá, pudiese tener designios expansionistas sobre Rusia que harían de Alaska una presa atractiva.

No podía saber el zar entonces que casi un siglo más tarde, en 1945, al comenzar la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, Alaska se convertiría en un invaluable puesto de avanzada militar que pondría a las tropas, radares y aviones estadounidenses a las puertas del territorio ruso.

Por lo que la venta de Alaska por Rusia en 1867 parece ser, vista con los lentes de la modernidad, un error comercial y estratégico calamitoso de parte del zar.

Alaska, una fuente importante de recursos ambientales, cuenta hoy con más de 12.000 ríos y una gran cantidad de lagos.

Su capital, Juneau, es la única capital estadounidense a la que solo se puede llegar en barco o avión. El lago Hood, en Anchorage, es una de las bases de hidroaviones más concurridas del mundo, con unos 200 vuelos diarios.

Trump y Putin se reunirán en la base conjunta Elmendorf-Richardson, la mayor instalación militar del estado. Con 25.900 hectáreas, es un punto clave de preparación militar en el Ártico para EE.UU.

Esta no es la primera vez que Alaska protagoniza un evento diplomático estadounidense. En marzo de 2021, el nuevo equipo diplomático y de seguridad nacional de Joe Biden se reunió con sus homólogos chinos en Anchorage.

No se han revelado detalles oficiales de la cumbre, pero la Casa Blanca afirmó que las conversaciones en Alaska serían un "ejercicio de escucha" para Trump y le darían al presidente estadounidense "la mejor indicación sobre cómo poner fin a esta guerra".

 

Fuente: Compra de Alaska a Rusia por parte de Estados Unidos 

La Inseguridad Intelectual (no le gustaba leer)

(…) cuando Betty Madden, una mujer de treinta y tres años, y muy hermosa, vino a verme, me dijo: «Estoy tristísima. No tengo más que el título de la escuela superior y mi marido es un intelectual. Todos nuestros amigos son universitarios. No puedo hablar de todo lo que ellos hablan. Me siento inferior». Esta inseguridad intelectual la había convertido en una esposa insegura y en una madre posesiva en exceso (se sentía «segura» con sus tres hijos pequeños, así que prefería su compañía a la de los adultos).

Al principio de nuestras sesiones comprendí que los problemas de Betty surgían del hecho de que ahora no leía; además, aunque en otro tiempo había tocado bien el violín, ahora carecía de intereses culturales, de intereses que le elevaran la mente. Trabajando juntos fijamos un programa con estas metas: convertirse en una persona «informada» mediante (a) la lectura y (b) la capitalización de los intereses artísticos que poseía pero jamás había desarrollado.

(a) Betty se matriculó en un curso no oficial de lengua inglesa en el que daba suma importancia a la construcción del vocabulario y que se impartía en una escuela cercana.
Su falta de comprensión de las palabras clave era una de las razones principales de que no le gustara leer. Como corolario del curso yo le asigné estas dos tareas diarias.

Leer dos columnas del periódico, buscar en el diccionario las palabras que no entendiera y escribir las definiciones. Había de leer cada columna dos veces, y si era necesario una tercera, hasta que comprendiera por completo el contenido.

Tomar una grabadora y, con sus propias palabras, resumir el significado de cada columna. Después debía repetirlo empezando con la frase: «Estoy de acuerdo» o «No estoy de acuerdo», y explicar por qué. Terminado todo, debía escucharse a sí misma y comprobar qué tal le parecía.

(b) Empezó a tocar el violín de nuevo. Pero en esto fracasó. «Es demasiado difícil, con la casa y los niños», me dijo sinceramente, así que lo sustituimos por un ejercicio de discos. Cada mañana, mientras limpiaba la casa, ponía un disco de música clásica, el mismo durante cinco mañanas consecutivas. A la semana siguiente se pasaba a un nuevo disco. Mientras llevaba a cabo esta campaña para mejorarse en temas musicales, Betty estudiaba con atención los anuncios de prensa para ver en qué conciertos interpretaban la música que había escuchado. Además, asistió a un curso de arte, de trece semanas, organizado por una escuela superior de la localidad.

Todo ese estudio le rindió beneficios. Empezó a leer por su cuenta las revistas Time y Newsweek. Me informó que había empezado a leer libros. Cuando tropezaba con uno que le resultaba demasiado difícil, lo confesaba y se pasaba a otro. 

A los seis meses de tratamiento, con esa meta de autoeducación, Betty era una persona mucho más satisfecha que empezaba a comprender gran variedad de temas. Un día me dijo: «Durante este fin de semana estuvimos hablando de política con algunos amigos que no presentaban unos hechos demasiado claros. Así que les mostré con discreción en qué se equivocaban y los cuatro, incluido mi marido, acabaron por decirme que yo tenía razón. ¡Imagínese! ¡Corregir yo a todos esos graduados de la universidad!».


Herbert Fensterheim y Jean Baer, No diga Sí cuando quiera decir NO, Colección Edibolsillo Paperback n° 89, traducción de Amparo García Burgos, Ediciones Grijalbo, Barcelona, España, 1979, págs. 81-83

 

Comentario.-

El título sale del propio contenido del libro. 

La negrita en el texto es mía. 

Si tenemos discos de música podemos hacer como dice el libro y también ahora como, por ejemplo, se pueden ver conciertos o escuchar música clásica en Youtube (no todos podemos ir a conciertos). Claro, debemos escuchar a un volumen aceptable y sin que los vecinos tengan que enterarse.

Lo de escuchar continuamente se refiere a desarrollar más el gusto musical (artístico) y aprender a reconocer a los compositores y sus obras.

Podemos ir a exposiciones de arte y además visitar los museos y los lugares de interés histórico.

A la autoeducación también se le llama autodidactismo: aprender de forma autónoma sin necesidad de tener un profesor o asistir a una institución educativa.

Aunque uno tenga trabajo, hijos y otras responsabilidades no debe dejar de tener aficiones físicas (deportes) e intelectuales. Aburrirse constantemente por no tener aficiones útiles no es una opción y las excusas son muy pobres como esa de nunca tengo tiempo. 

Quienes piensan que no tienen tiempo para hacer ejercicio, tarde o temprano tendrán que hallar tiempo para enfermarse. —Edward Stanley. Político inglés (1799-1869).

La Lectura es más que una afición, es parte de la necesidad llamada Educación. 

Hace años en una feria de libros un conocido que era estudiante universitario me comentó que había empezado con el gusto por la lectura muy tarde como a a los 22 años de edad y que se sentía mal por ello, lo miré, pensé un momento y le recomendé: Olvídate de que comenzaste tarde y sigue leyendo

 



Colección Círculo del Crimen

Editorial Forum

1982-1985 

Publicación original del listado: 12 de julio de 2009



1. John Le Carré. Llamada para el Muerto
2. Graham Greene. El Tercer Hombre
3. Mickey Spillane. Un Policía anda Suelto
4. Stuart Kaminsky. Jamás te cruces con un Vampiro
5. Edgar Wallace. Los Cuatro Hombres Justos
6. Fredric Brown. La Caza del Asesino
7. Robert Bloch. Mundo Oscuro
8. Ross MacDonald. La Piscina Mortal (o La Piscina de los Ahogados)
9. Georges Simenon. Un Crimen en Holanda
10. Wiliam Irish. El Plazo expira al Amanecer
11. Erle Stanley Gardner. El Caso de la Secretaria Insistente
12. Sebastien Japrisot. Trampa para Cenicienta
13. James M. Cain. Al Final del Arco Iris
14. Ed McBain. Fantasmas
15. Ellery Queen. El Misterio de las Cerillas
16. Rex Stout. Por Favor, Pase el Acusado
17. Eric Ambler. Estado de Sitio
18. Nicholas Freeling. Amor en Amsterdam
19. Juan Ibañez. No des la Espalda a la Paloma
20. Philip MacDonald. La Lista de Adrian Messenger
21. Bill Ballinger. Rafferty, Teniente de Homicidios
22. Charlotte Armstrong. Un Trago de Veneno
23. Peter Chambers. El Hermoso Marco de Oro
24. Quentin Patrick. El Asesino está a Bordo
25. Ed Lacy. El Detective Negro
26. A.A. Milne. El Misterio de la Casa Roja
27. Ngaio Marsh. La Muerte y el Lacayo Bailarín
28. Stanton Forbes. Súbita Muerte de mi Dama Favorita
29. Wade Miller. Calle Siniestra
30. Georges Simenon. El Hombre de Londres
31. Julian Symmons. El Color del Asesinato
32. Stanley Ellin. El Octavo Círculo
33. Ian Fleming. Desde Rusia con Amor
34. Chester Himes. La Banda de los Musulmanes
35. Doris Miles Disney. El Personaje Imaginario
36. Mickey Spillane. Asesino Mío
37. Sax Rohmer. La Sombra de Fu-Manchú
38. William P. McGivern. La Gran Redada
39. María Fagyas. La Quinta Mujer
40. Ursula Curtis. Jugando con la Muerte
41. Frédéric Dard. El Montacargas
42. Bill Ballinger. El Segundo más Largo
43. George Harmon Coxe. La Llave Escondicda
44. Ed McBain. Todo por la Pasta
45. William Irish. Me Casé con un Muerto
46. Jonathan Craig. El Caso de la Coqueta Indiferente
47. Quentin Patrick. La Muerte va a la Escuela
48. Auguste Le Breton. Rififí en el Líbano
49. Tobias Wells. El Perro Chino
50. Leslie Charteris. El Santo contra el Tigre
51. Judson Philips. Los Muertos no pueden Amar
52. Thomas B. Dewey. Límite Fatal
53. Margaret Millar. Semejante a un Ángel
54. Philip MacDonald. El Hombre Misterioso
55. James Hadley Chase. Los Muertos no Hablan
56. Richard Sale. Secretos a Balazos
57. Charles Exbrayat. La Cuadrilla de Bolonia
58. Donald Westlake. Tiempo de Matar
59. Burt Hirschfeld. El Violador Asesino
60. Hugh Pentecost. Oculta a todas las Miradas
61. Ross MacDonald. La Sonrisa de Marfil
62. Bill Ballinger. El Diente y la Uña
63. S.A. Steeman. Seis Hombres Muertos
64. William Irish. No Quisiera estar en tus Zapatos
65. Ellery Queen. La Década Prodigiosa
66. Bruno Fischer. Días de Angustia
67. Arthur Conan Doyle. El Signo de los Cuatro
68. Chestrer Himes. Un Loco Asesinato
69. Pierre Boileau. El Reposo de Baco
70. Freeman Wills Crofts. El Vuelo de las 12,30
71. John Blackburn. Octavo en Azul
72. Alberto Simonin. El Currante se Revuelve
73. Bruce Hamilton. Demasiada Agua
74. Francisco García Pavón. El Rapto de las Sabinas
75. Roderic Jeffries. El Testimonio del Acusado
76. Margaret Millar. La Bestia se Acerca
77. George Bagby. La Cola del Dragón
78. Doris Miles Disney. La Sombra de un Hombre
79. Stuart Palmer. El Enigma de la Banderilla Azul
80. Anthony Gilbert. Un Bonito Asesinato
81. Pat Bannister. Siete Votos para Morir
82. Robert Bernard. La Muerte Ronda a la Princesa
83. Harry Stephen Keeler. La Cara del Hombre de Saturno
84. Fred Kassar. Carambolas
85. Stanley Ellin. La Gran Noche
86. Peter Cheyney. ¡Dame la Suerte, Querida!
87. Michael Crichton. El Gran Robo del Tren
88. Ed Lacy. El Momento de la Verdad
89. John Hyams. Un Óscar para el Asesino
90. John Blackburn. Vientos de Medianoche
91. Stanley Ellin. Castillo de Naipes
92. The Gordons. Operación Terror
93. Bram Stoker. La Joya de Siete Estrellas
94. Carter Brown. Ángel
95. Robert Van Gulik. Asesinato en Cantón
96. Israel Zangwill. El Misterio de Big Bow
97. Ruth Rendell. Un Arrendamiento de Muerte
98. Whit Masterson. Homicidio Justificado
99. Hillary Waugh. Aquella Noche de Lluvia
100. James Hadley Chase. Poco Tiempo para Vivir
101. Edgar Wallace. La Banda de la Rana
102. Arthur Conan Doyle. Estudio en Escarlata
103. A.A. Fair. ¡Cuidado con las Curvas!
104. Wilkie Collins. La Pista del Crimen
105. Antonia Fraser. La Momia sin Rostro
106. J.S. Fletcher. El Dinero del Muerto
107. Ross MacDonald. Costa Bárbara
108. Anton Chejov. Extraña Confesión
109. Henry Wade. El Secuestro de Litmore
110. E.W. Hornung. Raffles, Ladrón por Afición
111. Peter O'Donell. Operación Colmillo
112. Edgar Wallace. El Vengador
113. Maurice Leblanc. La Aguja Hueca
114. Margaret Yorke. Muerte a Cuenta
115. Alistair MacLean. La Muñeca Encadenada
116. Ed McBain. Hielo I
117. Ed McBain. Hielo II
118. Fedor Dostievski. Crimen y Castigo I
119. Fedor Dostievski. Crimen y Castigo II
120. Arthur Conan Doyle.
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