domingo, 1 de junio de 2025

Cómo tener una conversación difícil sobre algo que te afecta (y por qué conviene no evitarla)

 

 

Si la idea de tener que expresar lo que sientes te revuelve el estómago, la psicóloga Kimberley Wilson tiene un plan. 

 

Serie "What's Up Docs?"
BBC, Radio 4

 

¿Cómo le dices a tu amigo que algo que ha estado haciendo te duele? ¿O cómo hablas con tu madre sobre algo espinoso? ¿O pides un aumento de sueldo? ¿O incluso le pides a tu pareja que pruebe algo nuevo en la cama?

Todos, en algún momento, hemos tenido o tendremos algún conflicto, tensión, preocupación o incomodidad que preferiríamos borrar de nuestras vidas.

En muchos casos, lo que se requiere es una buena conversación... y algunas son difíciles.

La naturaleza de la conversación difícil es que no sabes lo que va a pasar, y podría ser malo: te puede hacer sentir vulnerable y expuesto, y es posible que obtengas información que no quieres.

Es por eso que tratamos de evadirlas.

Si sólo pensar en este tipo de conversaciones te revuelve el estómago, no estás solo.

La mayoría evitamos momentos como esos, pero ¿qué tan importante es afrontar nuestros problemas interpersonales de frente?

"Hay una gran cantidad de situaciones difíciles, ¿verdad? Si quieres un ascenso, si estás en una relación y tal vez tu vida sexual ya no es tan buena, si tienes un amigo y las cosas se están poniendo un poco raras o distantes o algo ha cambiado y no sabes qué es, si tu mamá está constantemente criticando tu cuerpo...", le dice a la BBC la psicóloga colegiada Kimberley Wilson.

"Necesitas tener una conversación difícil con esa persona, quien quiera que sea, para que la situación cambie: todo lo que quieres está al otro lado de esa conversación.

"Pero a veces creemos que, si ignoramos el problema, simplemente desaparecerá.

"No es así".

Y eso trae repercusiones.

Cuando no hay honestidad, la relación deja de ser profunda, y al mantener el silencio, se acumula el resentimiento.

El resultado puede ser un estallido, lo cual es mucho más destructivo que una conversación, o un adormecimiento de la relación, pues terminas simplemente dejándola ir.

Eso es una pena, particularmente porque hablar podría cambiarlo todo.

Si la idea de tener esas conversaciones difíciles te repele y estás a punto de dejar de leer, Kimberley Wilson tiene un plan para ayudarte a enfrentarlas.

 

Paso a paso

El plan tiene 10 pasos, y "los primeros tres son de preparación".

"No se trata de lanzarse directamente, sino de cómo nos preparamos psicológicamente.

"El primer paso es pensar en los costos reales del statu quo:

  • Hasta qué punto siento que evitar la conversación está mellando mis valores de honestidad y autenticidad.
  • Cómo el evitar la conversación está afectando otras cosas en mi vida.
  • Cómo al no demostrarme coraje a mí mismo, me estoy impidiendo crecer y ser más valiente de otras maneras".

Piensa que al no expresar lo que sientes, de cierta manera estás diciéndote que no eres una persona valiosa, que no consideras que vale la pena defender tus sentimientos, ni valoras la honestidad, o tus metas, o a ti mismo.

En otras palabras, la incomodidad imaginada de la conversación es más importante que el malestar real que estás sintiendo. 

¿Cómo hacerlo? Planeando, preparándose y concientizándose de los beneficios, incluso si las cosas no resultan bien. 

 

"El paso #2 es: Haz lo contrario. Piensa en los beneficios: ¿Qué podrías lograr con esa conversación?", plantea Wilson.

"Ten en cuenta que los beneficios puede que sean solo para ti. Eso es muy importante, porque a menudo una de las razones por las que posponemos estas conversaciones es que pensamos que no tiene sentido porque no puedes cambiar a la otra persona.

"El secreto es que ese no es el punto.

"El propósito importante de la gran conversación es demostrarte a ti mismo que eres alguien a quien vale la pena defender. Tal vez no consigas lo que quieres de la otra persona, pero sí lo que quieres de ti mismo.

"Posiblemente te quedará la sensación de que efectivamente puedes hacer cosas difíciles: tuviste la conversación que te parecía imposible, y si pudiste hacer eso, ¿de qué más serás capaz?

"Y a menudo, incluso si la otra persona no puede o no está dispuesta a cambiar, te respetará más por ser tú mismo", indica la psicóloga.

El paso #3 es hacer un análisis del costo-beneficio.

"Mira tus dos listas y piensa si vale la pena", explica.

"No hace falta que vayas por el mundo teniendo todas y cada una de las conversaciones difíciles.

"Tenemos una cantidad finita de energía y tenemos una cantidad finita de relaciones, y la idea es poner el esfuerzo donde tiene que ir".

Si decides que, al fin y al cabo, no vale la pena, perfecto.

Si consideras que es necesario hablar, hay otros 7 pasos que te pueden ayudar. 

 

Tenemos que hablar

El paso #4 es pedir apoyo.

"Habla con un amigo u otro ser querido y dile: 'Estoy a punto de hacer esto que me parece realmente aterrador o desalentador. ¿Puedo contar con tu apoyo?'.

"Es bueno saber que hay alguien a tu lado".

El siguiente paso es iniciar la conversación.

 

 
Recuerda que si tú estás nervioso, la otra persona también.
 
  
"Es el más difícil", apunta Wilson.

"De hecho, hay varios ejemplos de gente haciéndolo muy mal, a menudo usando la que podría ser una de las peores frases del lenguaje humano: 'Tenemos que hablar'".

Da hasta escalofríos, así como "necesito decirte algo".

"Te provoca una sensación horrible porque está repleta de ambigüedad, y a la mente humana no le gusta la ambigüedad", sostiene la experta.

Ese vacío de certeza tendemos a rellenarlo con nuestros peores miedos: me van a gritar, me odian, se viene alguna catástrofe.

"Así que nunca, nunca, nunca empieces una conversación con frases como esas".

La psicóloga sugiere aprovechar la tecnología moderna.

"Ayuda, porque puedes enviar un mensaje, diciendo algo como: 'He estado pensando en nuestra relación, y realmente quiero estar lo más cerca posible. ¿Estarías dispuesto a conversar? ¿Cuándo funcionaría para ti en la próxima semana?'.

"Así que le estás dando a la persona un aviso, estás pidiendo un tiempo en un futuro cercano, y les estés dando una opción.

"Y en ese momento pueden decir que no. Pueden decir que en realidad no están interesados en hablar".

Pero si se niegan a hablar contigo, ¿no es algo terrible?

"No tanto", opina Wilson, "porque si dicen que no, entonces todavía puedes decirte a ti mismo algo realmente importante: 'lo intenté. Di ese paso'. En todo caso, obtienes los beneficios del coraje y el esfuerzo.

"Y luego puedes hacer la pregunta de seguimiento: ¿Por qué no? Y si te dicen que sencillamente no pueden o quieren hacerlo, no hay problema, pues al menos ya saben que algo está pasando".

La ventaja es que no tienes que seguir fingiendo.

Así no se dé la charla, "hay un poco más de realidad y un poco más de honestidad en lo que está pasando".

Y puedes reevaluar la relación y tomar una decisión.

"¿Continúo dirigiendo mi energía, mi inversión y mi afecto hacia esta persona, o puedo redirigirla hacia quienes están más interesados en tener una relación real conmigo?

"El solo intentar tener la conversación te da opciones".

Ahora, si la persona está dispuesta a hablar contigo... 

 
El consejo de la psicóloga: escribir. 
 
 
Paso #6: prepararse.

"Cuando estamos en una situación emocionalmente tensa, es probable que nos sintamos ansiosos y cuando nos invade la ansiedad, la parte de nuestro cerebro que controla los impulsos, la planificación, el pensamiento y la razón, se apaga.

"Tienes que prepararte para eso".

Wilson señala que algo muy útil en estas situaciones es escribir lo que quieres decir, y no sólo como guía en caso de que te sientas abrumado y pierdas el hilo, sino como una carta que le podrías dar a la otra persona.

"Tenemos que tener en cuenta los sentimientos de la otra persona. Puede que también esté nerviosa e incluso que la hayas tomado por sorpresa, pues no tenía ni idea de lo que estabas sintiendo".

Si le puedes dar lo que escribiste, esa persona puede leerlo cuando esté más tranquila, y tener tiempo para asimilar y procesar todo.

Y así, inexorablemente, llegamos al momento de tener la conversación.

 

El temido paso #7

Ahora sí vas a tener la conversación, y la psicóloga sugiere que sea en persona, si es posible.

"Una de las razones por las que tenemos rostros tan expresivos es porque la comunicación no verbal es muy importante, y gran parte de los matices y la ternura se pueden perder cuando están escritos".

Recomienda además volver a hablar del tema.

"No esperes resolver todo en una sesión de media hora.

"Cuando la adrenalina baja, ambos pueden asimilar lo dicho, y tienen la oportunidad de darle sentido a lo que está sucediendo. Así que siempre sugiero tener una semana entre la parte 1 y la parte 2 de la conversación.

"Esencialmente, esos son los últimos pasos, es decir, 8, 9 y 10", que son... 

Hay unas conversaciones difíciles muy delicadas, como aquellas en las que lo que quieres expresar es tu preocupación por el bienestar de un ser querido. 

 

#8. Dale tiempo a la otra persona para pensar y responder.

Puede que la otra persona no supiera que te sentías así o que estuviera abrumada por las emociones. Aunque quieras respuestas o explicaciones, es justo complacerla. Muestra curiosidad por su punto de vista.

#9. Recuperar y regular

Las emociones afectan físicamente al cuerpo y es probable que esta sea una conversación intensamente emotiva. No planees hacer nada después. Despeja tu agenda y haz espacio para actividades que te ayuden a reducir tus niveles de estrés y emoción, como caminar por la naturaleza, escribir en un diario o simplemente dormir.

#10. Retoma la conversación

No esperes resolver tu problema en una sola sesión. La otra persona sentirá muchas emociones y también necesitará tiempo para recuperarse y procesar la conversación.

Quizás podrías esperar una semana y luego enviarle un mensaje como: "¿Te parece bien que tengamos otra conversación?".

Entonces, no se trata de buscar conflictos en tu vida, perseguir retazos de antagonismo, confrontar a cada persona que se oponga a ti de alguna manera.

Pero hay relaciones que realmente importan, y resolver asuntos problemáticos requiere tiempo, esfuerzo y, en algunos casos, comprensión.

Unas de las más delicadas de esas conversaciones difíciles son las que tienes con seres queridos que de alguna manera se están haciendo daño a sí mismos.

"Si estuviera preocupada por alguien, esencialmente seguiría los mismos pasos. La diferencia es que necesitas más paciencia porque puede ser que en ese momento no sean capaces de tolerar o siquiera escuchar lo que tienes que decir.

"Lo importante es que eso se alojará en el fondo de sus mentes para cuando estén listos, y entonces sabrán que te preocupas por ellos y que los quieres tanto que tuviste la valentía de hablarles para decirles básicamente que los amas.

"No hay soledad más grande que sufrir y pensar que nadie se ha dado cuenta".

Hablar de lo que nos preocupa "puede acercarnos de una manera mucho más real, y eso se convierte en una base para un poco más de honestidad, un poco más de autenticidad, un poco más de introspección, y tal vez un poco más de generosidad si esas situaciones se vuelven a presentar", concluye Kimberley Wilson.

"Ese es el poder de la conversación difícil".

 

*Este artículo es una adaptación del episodio Difficult Conversations de la serie What's Up Docs de la BBC. Si quieres escucharlo, haz clic aquí

 

Fuente: Conversación Difícil 

 

 

sábado, 31 de mayo de 2025

"La Doctrina Monroe nunca ha estado más viva": de dónde surge la idea de que América Latina es el patio trasero de EE.UU.

 
Caricatura satírica que apareció en la revista Judge en 1903: la Doctrina Monroe aplicada a Latinoamérica bajo ciertas condiciones.
 
 
Por Vinícius Mendes
BBC News Brasil
 
 
"La Doctrina Monroe está muerta".

Esa sentencia fue dictada en noviembre de 2013, al término de la reunión de ese año de la Organización de los Estados Americanos (OEA), celebrada en Ciudad de Guatemala.

Le siguió un cálido aplauso de un auditorio lleno y que estaba compuesto por representantes de los gobiernos de América Latina y el Caribe.

La frase la dijo John Kerry, entonces secretario de Estado de Estados Unidos bajo la presidencia de Barack Obama.

Kerry representaba al país que precisamente había desarrollado la doctrina hacía dos siglos.

Dijo que, en lugar de la antigua relación "intervencionista" de EE.UU., comenzaba una era en la que los países americanos se verían "como iguales, compartiendo responsabilidades, cooperando en materia de seguridad y adhiriéndose ya no a una doctrina, sino a decisiones tomadas conjuntamente".

"Pero la Doctrina Monroe nunca ha estado tan viva", observa Carlos Gustavo Poggio, profesor de Ciencias Políticas en el Berea College, en EE.UU., y también en la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo (PUC-SP).

"Más aún viendo una Casa Blanca [bajo la administración del republicano Donald Trump] cuya cabeza está en el siglo XIX".

Esta es su reacción a las recientes declaraciones de Pete Hegseth, el actual secretario de Defensa de EE.UU.

En abril, Hegseth dijo en The Will Cain Show de Fox News que Estados Unidos debe recuperar influencia en su "patio trasero perdido" ante China.

Hegseth se refería a la tensión de la actual Casa Blanca con el gobierno de Panamá por el control del canal marítimo que atraviesa el país centroamericano y les ahorra días de viaje a los barcos que necesitan pasar de un lado a otro del continente.

Washington alega que Panamá violó los Tratados Torrijos-Carter cuando se unió a la Iniciativa del Cinturón y la Ruta, el proyecto masivo de expansión comercial de China conocido como la "Nueva Ruta de la Seda", en 2017.

Se refería a los tratados firmados en la década de 1970 para entregarle el canal a Panamá, construido con fondos estadounidenses entre 1904 y 1914, al país centroamericano a partir de 1999.

El presidente panameño José Raúl Mulino ha reiterado que las decisiones sobre el canal las toma únicamente su país.

Días antes de la entrevista de Hegseth con Fox News, la Autoridad del Canal de Panamá (entidad que administra el paso marítimo) había emitido un comunicado conjunto con el propio secretario reafirmando la soberanía panameña sobre el canal, pero autorizando la intensificación de la presencia militar estadounidense en el país.

En febrero, Mulino recibió la visita del secretario de Estado de Trump, Marco Rubio, poco después de que el presidente estadounidense dijera que, si fuera necesario, utilizaría la fuerza militar para retomar el canal.

El acuerdo parecía haber salido indemne, pero en los últimos días casi todas las ciudades panameñas han sido tomadas por protestas contra, entre otras cosas, el acuerdo con EE.UU.

Caricatura de 1901 con la leyenda "Europa: ¡No eres el único gallo en Sudamérica! Tío Sam: ¡Lo sabía cuando te encerré!". 

Según un informe de la BBC, China fue responsable de alrededor del 21% de la carga transportada a través del canal entre octubre de 2023 y septiembre de 2024.

El país asiático fue el segundo mayor usuario del paso, solo por detrás de EE.UU.

"Vamos a invertir en lo que impulse los intereses estadounidenses en nuestro patio trasero mientras interrumpimos la influencia china allí", dijo Hegseth a Fox News.

 

El patio

Hablar de "patio trasero" es un legado que dejó la Doctrina Monroe como una forma común de referirse a América Latina y el Caribe desde la perspectiva estadounidense.

Esta doctrina se refiere a la política exterior adoptada por EE.UU. a partir de 1823 y a las diversas redefiniciones que ha sufrido desde entonces.

"Quiere decir, en efecto, que, debido a la proximidad entre los territorios, EE.UU. se considera un guardián", afirma Poggio, autor, entre otros libros, de "El pensamiento neoconservador en la política exterior de Estados Unidos" (Unesp, 2010).

"Dicen: 'Miren, ustedes los latinoamericanos necesitan aprender a comportarse. Hay muchas revoluciones, mucho caos allí, y nosotros, los anglosajones, necesitamos ponerles orden'.

"Esta visión está muy presente en la actual administración de Trump".

Una de las resignificaciones más relevantes de la Doctrina Monroe ocurrió a finales de 1904, durante el período del conservador Theodore Roosevelt.

En su discurso a la nación del 6 de diciembre de ese año, el entonces presidente estadounidense se sintió urgido a hacer una defensa más enérgica de las intervenciones que su país había realizado en Cuba y Puerto Rico poco antes.

Afirmó que no era correcto decir que Estados Unidos sentía "hambre de tierra" y que, por el contrario, su país sólo quiere "vecinos estables, ordenados y prósperos".

Luego sentenció: "La adhesión de EE.UU. a la Doctrina Monroe puede obligarnos, aunque sea a regañadientes, en casos flagrantes de irregularidades o de incapacidad, a ejercer un poder de policía internacional".

En esta caricatura política, el Tío Sam blande un gran garrote con la inscripción "Doctrina Monroe 1824-1905". El pie de foto dice: "¡Expansión! El largo camino de la patrulla occidental".

 

Para la profesora Marina Gusmão de Mendonça, del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de Sao Paulo (Unifesp), se trataba de una forma "sofisticada" de nombrar lo que después se conoció como la política del "gran garrote", que EE.UU. adoptó a partir de entonces.

Ese apelativo venía de una frase que el presidente utilizó al expresar sus ideas sobre política exterior.

Tiene su origen en un dicho africano: "Habla suavemente y lleva un gran garrote; llegarás lejos".

Sin embargo, en la historia esta política tuvo otro nombre: Corolario de Roosevelt.

El gran garrote fue una "visión más incisiva de la Doctrina Monroe", señala Mendonça.

Poggio añade: "Sólo actúas así en un lugar que consideras como tu 'patio trasero'".

 

Doctrina Monroe 2.0

Expertos entrevistados por BBC News Brasil coinciden en que, al menos desde el Corolario de Roosevelt, no ha habido un momento en el que la postura de EE.UU. hacia América Latina y el Caribe haya sido tan agresiva como ahora.

Los entrevistados afirman que, si bien el país mantuvo una postura intervencionista en la región a lo largo del siglo XX —como en las ocupaciones de países como Haití (1915-1932) y Nicaragua (1912-1933) o en el apoyo a las dictaduras militares involucradas en la Operación Cóndor, en la Guerra Fría—, EE.UU. siempre buscó legitimar sus acciones cubriéndolas con "valores universales".

"Justificaron sus intervenciones ya sea construyendo un 'mundo libre', defendiendo la libertad o incluso expandiendo la democracia.

"Ahora, nada de eso está sucediendo: Trump claramente planea simplemente retomar la antigua orientación imperial de EE.UU.", explica Fábio Luis Barbosa, profesor del Programa de Posgrado en Integración Latinoamericana de la Universidad de Sao Paulo (Prolam-USP).

Lo hace sin apelar a ningún gran valor universal. Trump dice abiertamente que sólo lo hace por interés.

Poggio suscribe esta lectura, afirmando que Trump retoma la visión estadounidense del siglo XIX.

"Es la idea de zonas de influencia, de poder puro sin ningún criterio moral ni siquiera de derecho internacional", dice.

Sin embargo, destaca que toda la agresividad de la postura estadounidense hasta ahora se limita al ámbito retórico.

"Trump 'habla fuerte'", dice, refiriéndose a la famosa frase de Roosevelt, "pero el garrote aún no ha sido usado".

"No sabemos si lo sacarán", añade.

Para Gusmão, la postura actual de la Casa Blanca hacia la región se puede explicar, curiosamente, por la dependencia que EE.UU. proyecta tener de América Latina y el Caribe a medida que comiencen a sentirse los efectos de la imposición de aranceles comerciales a casi todo el mundo.

En su análisis, la economía estadounidense necesitará recurrir a los países de la región en busca de materias primas para la industria y, al mismo tiempo, explorar mercados de consumo.

Por eso, recuperar el control del "patio trasero" es también una forma de bloquear el acceso chino a las mismas materias primas y mercados potenciales.


La Doctrina Monroe en acción. Tarjeta de 1941 que muestra al Tío Sam estrangulando a Sudamérica. 

 

El gigante asiático es, hoy en día, el principal socio comercial de países como Brasil, Perú, Chile y Venezuela.

EE.UU., a su vez, ocupa este papel entre naciones como México, Guatemala, Colombia y Ecuador.

Entre ellos, Brasil tiene un peso decisivo en esta esfera de influencia global, ya que es el principal socio de vecinos como Argentina, Bolivia y Paraguay.

En este sentido, la declaración de Trump sobre Brasil el día de su investidura -"No los necesitamos, pero ellos nos necesitan"- es todo lo contrario.

"Trump necesita reservar este espacio para posibles reflexiones internas sobre sus políticas económicas. Es un área de disputa con China", afirma Gusmão.

"Lo que nadie sabe es cómo reaccionarán los países ante los ataques", continúa.

 

"América para los americanos"

Una tarde de diciembre de 1823, el entonces presidente de EE.UU., James Monroe, subió al podio del Capitolio, sede del Congreso del país, en Washington, para leer el tradicional discurso presidencial de fin de año.

Nadie esperaba que de allí surgiera una de las posiciones políticas más sólidas y duraderas de la futura superpotencia: la doctrina que lleva su apellido.

Aunque largo, el texto se condensa en casi una sola frase, hacia el final.

Hizo elocuentes elogios a los colonizadores europeos –países como Francia, Inglaterra y España, sobre todo– hasta decir que aquellos sistemas políticos, en cambio, eran diferentes del estadounidense.

Por tanto, sería necesario decirles que "cualquier intento de extender esos sistemas a cualquier porción de este hemisferio sería considerado como un peligro para la paz y la seguridad" de EE.UU.

El mensaje era muy claro: Estados Unidos ya no toleraría la colonización de los países latinoamericanos y caribeños, recién independizados. Por eso, el lema de la doctrina era: "América para los americanos".

De hecho, la Doctrina Monroe estuvo rodeada de movimientos independentistas: Perú había firmado la suya dos años antes, en 1821, y Bolivia lo haría dos años después, en 1825. Uruguay (1828) y Ecuador (1830) seguirían el mismo camino antes de que terminara esa década.

Barbosa reflexiona, sin embargo, que la Doctrina Monroe fue ambigua desde el principio.

Por un lado, expresaba una postura de dominación de un país que aun estaba lejos de ser la potencia global que es hoy. Por otra parte, fue bien recibido por las naciones que, a primera vista, estaban sujetas a las intervenciones previstas en el texto.

"Como todavía eran países débiles, recién independizados, había allí algo emancipador, y lo aprovecharon", analiza.

La satisfacción del Imperio de Brasil con el mensaje de Monroe, que contó con el apoyo de Colombia –de Simón Bolívar– y de México, es un ejemplo de esta postura.

El emperador Don Pedro I incluso propuso una alianza con EE.UU. para llevar a cabo la doctrina.

"Brasil se vio a sí mismo como defensor de esta doctrina en Sudamérica y mantuvo esta postura durante mucho tiempo", apunta Poggio.

De hecho, Brasil se veía a sí mismo como el protector del subsistema regional, Sudamérica, y en cierto modo incluso le preocupaba la influencia de EE.UU. en esta área, explica.

"EE.UU. no contaba con los recursos necesarios para implementar la doctrina, sobre todo porque la Armada chilena era mucho más fuerte que la estadounidense en ese momento".

La Doctrina Monroe fue el tema de una película propagandística de 1896. 

Muchos estudios, sin embargo, señalan que el factor preponderante en el contexto de la Doctrina Monroe fue la Santa Alianza, firmada por Rusia, Prusia (en la actual Alemania), Austria y Reino Unido en Viena, tras la derrota de Napoleón Bonaparte, en 1815.

Había resurgido el deseo de "volver a la situación anterior a la Revolución Francesa", dice Gusmão, en la que las potencias europeas dependían de sus colonias de ultramar.

Para Estados Unidos, eso era problemático.

"Las victorias militares estadounidenses sobre Inglaterra habían generado un desarrollo industrial muy fuerte en el país, que demandaba mercados de consumo y materias primas.

"La América Latina independiente representaba una oportunidad económica que no podía volver a manos europeas".

Pero, en esa misma América Latina independiente, hubo un esfuerzo que iba en otra dirección: el bolivarianismo de Simón Bolívar, que pretendía unir a las naciones independientes en una gran confederación.

La idea cayó derrotada en el Congreso de Panamá, en 1826, según Gusmão, por dos motivos.

"Porque las élites de Hispanoamérica eran muy diferentes entre sí, más allá de las distinciones geográficas.

"Y porque EE.UU. e Inglaterra hicieron todo lo posible para garantizar que esta unión nunca ocurriera", explica, señalando que esta unión habría producido un país lo suficientemente fuerte como para enfrentar las dos potencias.

 

Afirmaciones sobre una verdad demostrada

Desde que fue anunciada por James Monroe, la doctrina ha sufrido varias reinterpretaciones, a la luz de las circunstancias globales y del papel que EE.UU. asumió en esos períodos.

Las reinterpretaciones se llamaron "corolarios" porque, al igual que el significado de la palabra en el diccionario, añadían nuevas afirmaciones a una "verdad ya demostrada". En este caso, a la verdad de la Doctrina Monroe.

En 1845, por ejemplo, el presidente James Polk leyó, desde la misma tribuna, un texto que decía que EE.UU. estaba abierto a anexarse otras regiones.

No fue casualidad que, un año después, declarara la guerra al vecino México, al que le arrebataría dos tercios del territorio. El discurso se conoció como el "Corolario Polk".

Ese mismo año, un periodista daría forma a la idea del "Destino Manifiesto" de EE.UU.: una creencia común de que el país tenía el "derecho moral y la misión divina de expandir sus territorios desde la costa atlántica hasta el Pacífico".

Más de dos décadas después, en 1871, Ulysses Grant, un militar que gobernó EE.UU. durante dos mandatos, también hizo su corolario.

Afirmó que el país no podía permitir que "ningún gobierno independiente, dentro de los confines de América del Norte, pasara de una condición de independencia a una posesión o protectorado bajo una potencia europea".

Fue una justificación para el intento de anexión de la República Dominicana (entonces llamada Santo Domingo), que se venía gestando desde 1870.

Existe también el Corolario Olney, de 1895, que trata de que EE.UU. es "prácticamente soberano en este continente (...) con fuerza de ley para los súbditos que están confinados dentro de su interposición".

Las palabras fueron pronunciadas por Richard Olney, secretario de Estado del gobierno demócrata de Glover Cleveland.

Caricatura publicada en La Silhouette en 1903 sobre la Doctrina Monroe, con Inglaterra, Estados Unidos, Alemania y el bloqueo venezolano. 

 

Para Barbosa, si bien la Doctrina Monroe tenía, de hecho, cierto carácter emancipador, los corolarios tenían significados opuestos: cada uno reforzaba un poco más los intereses exclusivos de EE.UU. en América Latina y el Caribe.

"Cuando Roosevelt anunció su corolario, el del 'gran garrote', fue como una autorización para intervenir si percibían que sus intereses están siendo perjudicados".

"No es diferente a lo que ocurre ahora en Panamá", explica.

"Es como la Cuba de 1903", continúa Gusmão.

Se refiere a la Enmienda Platt, un conjunto de leyes que EE.UU. logró imponer a la Constitución cubana después de la guerra que independizó a la isla en 1898.

Propuesta por el senador Orville Platt de Connecticut, limitaba al país vecino la posibilidad de realizar negocios y firmar tratados con otras naciones.

También abrió el territorio a los planes militares estadounidenses y autorizó a la Casa Blanca a intervenir cuando fuera necesario "para preservar la independencia cubana".

"La Enmienda Platt no fue una política dirigida únicamente a Cuba. De hecho, reforzó el derecho de EE.UU. a intervenir en Latinoamérica dondequiera que sus intereses políticos y económicos estuvieran en riesgo.

"No es casualidad que entrara en vigor poco después, en la República Dominicana", explica, recordando la invasión militar de la isla vecina en 1904, meses antes del Corolario Roosevelt.

La Doctrina Monroe y sus corolarios posteriores dieron, en la lectura de Barbosa, el tono completo de un complejo balance de las acciones estadounidenses en América Latina.

"A veces se basa más en el consenso, a veces más en la coerción", dice. "Una combinación de momentos donde hay más esfuerzos en una dirección y otros donde los métodos son coercitivos".

El golpe de Estado que depuso y mató al entonces presidente electo de Chile, Salvador Allende, en 1973, fue, por ejemplo, un momento de coerción y violencia explícitas, señala Barbosa, aunque bajo la narrativa de un supuesto valor universal, el anticomunismo.

La implementación de la agenda de ajuste económico estructural, con el objetivo de abrir los mercados de los países latinoamericanos al neoliberalismo, "se hizo sobre la base del consenso y el diálogo".

El regreso del Corolario Roosevelt y su gran garrote significaría, hoy, el posible uso de la fuerza militar para llevar a cabo los planes expansionistas de Trump, principalmente la reanudación del control del Canal de Panamá .

"Si esto realmente sucede, ¿China lo aceptará?", se pregunta Gusmão.

Cuando BBC News Brasil redirige la pregunta, la analista plantea otra que es aún más difícil de responder.

"China no tiene la potencia de fuego para enfrentarse a EE.UU. y está muy lejos de Latinoamérica, lo cual, en una guerra, siempre es importante.

"Pero Rusia sí la tiene. ¿Habría entonces una coalición entre China y Rusia?".

 

Fuente: Doctrina Monroe 

 

martes, 27 de mayo de 2025

Colección Biblioteca Científica Salvat

Salvat Editores

1985-1989

Entre 1993 y 1995 se volvió a publicar la colección en tapa dura con algunos cambios en los títulos y la numeración.

Publicación original: 30 de mayo de 2016

Revisión 2025
Colección completa


1. Paul Davies. El Universo desbocado. Del Big Bang a la catástrofe final
2. Dianne Fossey. Gorilas en la niebla. Trece años viviendo entre gorilas
3. Dieter Zimmer. Dormir y soñar. La mitad nocturna de nuestras vidas
4. Paul Davies. Superfuerza
5. M. Hoagland. Las raíces de la vida
6. Stefan M. Gergely. Microelectrónica
7. Robert Jastrow. El telar mágico. El cerebro humano y la computadora
8. James S. Tefril. De los átomos a los quarks
9. Richard Dawkins. El gen egoísta
10. Nigel Calder. ¡Que viene el cometa!
11. Jean-Marie Pelt.  Las Plantas. «Amores y civilizaciones» vegetales
12. Paul Davies. La Frontera del infinito. De los agujeros negros a los confines del Universo
13. Alan Charig. La verdadera historia de los dinosaurios
14. Martin Gardner. Izquierda y derecha en el cosmos. Simetría y asimetría frente a la teoría de la inversión del tiempo
15. Bernard Campbell. Ecología humana. La posición del hombre en la naturaleza
16. Hazel Rossotti. Introducción a la química
17. Erhard Keppler.  Sol, lunas y planetas
18. Marvin Harris. Caníbales y reyes. Los orígenes de la cultura
19. Niko Tinbergen. Naturalistas curiosos
20. John Gribbin. En busca del gato de Schrodinger. La fascinante historia de la mecánica cuántica
21. Anthony Smith. La mente I
22. Anthony Smith. La mente II
23. Jane Goodall. En la senda del hombre. Vida y costumbres de los chimpancés
24. Albert Einstein y Leopold Infeld. La evolución de la física
25. John Boslough. El universo de Stephen Hawking
26. René Dubos. Un dios interior. El hombre del futuro como parte de un mundo natural
27. Christopher Jargocki. Rompecabezas y paradojas científicas
28. Paul Davies. Otros mundos. El Espacio y el Universo cuántico
29. Michael Shallis. El ídolo de silicio. La «revolución» de la informática y sus implicaciones sociales
30. Eberhard Weismann. Los rituales amorosos. Un aspecto fundamental en la comunicación de los animales
31. James S.Trefil. El momento de la creación. Del Big Bang hasta el Universo actual
32. Peter Laurie. Informática para todos
33. Heribert Schmid. Cómo se comunican los animales
34. Rudolf Kippenhahn. Cien mil millones de soles. Estructura y evolución de las estrellas
35. Paul de Kruif. Cazadores de microbios
36. Paul Davies. Dios y la nueva física
37. Basil Booth y Frank Fitch. La Inestable Tierra. Pasado, presente y futuro de las catástrofes naturales
38. Brian Leith. El Legado de Darwin
39. James S. Trefil. El Panorama inesperado. La naturaleza vista por un físico
40. Hermann Haken. Fórmulas de éxito en la Naturaleza. Sinergética: la doctrina dela acción de conjunto
41. Martin Gardner. El escarabajo sagrado I. Y otros grandes ensayos sobre la ciencia
42. Martin Gardner. El escarabajo sagrado II. Y otros grandes ensayos sobre la ciencia
43. Wolfgang Schwoerbel. Evolución. Teorías de la evolución de la vida
44. Mariano Medina. Iniciación a la meteorología
45. Martin Gardner. La explosión de la relatividad
46. Dorothy Vitaliano. Leyendas de la Tierra
47. François Jacob. La lógica de lo viviente
48. John Gribbin. Génesis. Los orígenes del hombre y del Universo
49. Martin Gardner. Miscelánea Matemática
50. John Gribbin. La Tierra en movimiento
51. Arthur Koestler. Los sonámbulos I. El origen y desarrollo de la cosmología
52. Arthur Koestler. Los sonámbulos II. El origen y desarrollo de la cosmología
53. John Gribbin. En busca de la Doble Hélice. La evolución de la biología molecular
54. P. W. Atkins. La creación
55. Peter S. Stevens. Patrones y pautas en la naturaleza
56. Paul Davies. El Universo accidental
57. Karl von Frisch. Doce pequeños huéspedes. Vida y costumbres de unas criaturas «insoportables»
58. John Gribbin. El clima futuro
59. Jonathan Winson. Cerebro y Psique
60.  Gerald Feinberg. Claves Ciertas: Física Cuántica
61. David P. Barash. El Envejecimiento
62. Hugo Steinhaus. Instantáneas Matemáticas
63. Irenaüs Eibl-Eibesfeldt. Amor y Odio: Historia natural del comportamiento humano
64. Roger Lewin. Evolución humana
65. Richard Morris: Las flechas del tiempo:  una visión científica del tiempo
66. Eric Chaisson. El Amanecer cósmico: Orígenes de la materia y la vida
67. Steve Prentis. Biotecnología: Una nueva revolución industrial
68. Alwyn McKay. La Construcción de la Era Atómica
69. Irenaüs Eibl-Eibesfeldt. Guerray Paz: Una visión de la etología
70.  E. Kasner y J. Newman. Matemáticas e Imaginación (I)
71. E. Kasner y J. Newman. Matemáticas e Imaginación (II)
72. Carsten Bresch. La Vida, un estadio intermedio
73. George Gamow. Biografía de la Física
74. J. Hecht y D. Teresi. El Rayo Laser
75. Richard Alexander. Darwinismo y Asuntos humanos
76. Rudy Rucker. La cuarta dimensión
77. David Attenborough. El Planeta Viviente
78. Rudolf Kippenhahn. Luz del Confín del Universo: El Universo y sus inicios
79. Organización Mundial de la Salad. Los Alimentos y la Salud
80. Pierre Radvanyi y Monique Bordry. La Radiactividad artificial
81.  George Breuer. El Aire en peligro
82. Robert Shapiro. Orígenes: lo que sabemos sobre el origen de la vida
83. Luis Daufí. La Enfermedad Hoy
84. Paul Davies. En busca de las ondas de gravitación
85. James D. Watson: La Doble Hélice: Un relato autobiográfico del descubrimiento del ADN
86. Umberto Colombo y Giuseppe Turani. El segundo Planeta:  el problema del aumento de la población mundial
87. Gunther S. Stent. Las Paradojas del Progreso
88. Daniel Coleman y Jonathan Freedman. Los Secretos de la Psicología
89. Hans Hass. Del pez al hombre: en torno a la evolución
90. Evry Schatzman. Los niños de Urania
91. Michael Ruse. Tomándose a Darwin en serio
92. David P. Barash. La liebre y la tortuga: Cultura, biología y naturaleza humana
93. Francisco J. Ayala. La naturaleza inacabada
94. David Bodanis. Los secretos de una casa: El mundo oculto del hogar
95. B.F. Skinner. Más allá de la libertad y la dignidad: Un profundo estudio del hombre y la sociedad
96. Academia Norteamericana de Ciencias. Física Nuclear
97. P.H. Ehrlich y A.H. Ehrlich. Extinción (I): La desaparición de las especies vivientes en el planeta
98. P.H. Ehrlich y A.H. Ehrlich. Extinción (II)
99. Helen E. Fisher. El contrato sexual: La evolución de la conducta humana
100. Fred I. Dretske. Conocimiento e Información










Misterios de Agatha Christie

Más leída que cualquier otro escritor inglés, confundió al mundo con sus magistrales novelas policíacas Y ella misma fue siempre un enigma.

 



 

Por Virginia Kelly

Advertencia: El artículo da algunos detalles importantes de alguna de las novelas de Agatha Christie, pero si no te importa leer eso, entonces adelante, vas por tu cuenta y riesgo.

 

EN OCTUBRE DE 1976 los conocedores de la literatura policíaca volvían ansiosamente las páginas de una nueva novela que despertaba en ellos un interés especial y cierta aprensión. No sólo era el último libro de Agatha Christie que veía la luz (la novela de misterio titulada Sleeping Murder)*; también corrían rumores de que en ella la inquisitiva Miss Marple, uno de los detectives más admirados de toda la historia de la novelística policíaca, encontraba la horma de su zapato y perdía la vida.

Afortunadamente, como notaron con alivio los críticos, esta pista de Agatha Christie en particular (como tantas otras entretejidas ingeniosamente en la trama de sus novelas) resultó falsa. La autora que en Curtain*(obra publicada en 1975) no había vacilado en matar a Hércules Poirot, el detective inventado también por ella y tan famoso como Miss Marple, permite que esta supere todos los peligros y salga triunfante y con vida de su nueva aventura.

H.R. Keating, crítico del Times de Londres, comentó con alegría la supervivencia de Miss Marple y, refiriéndose a la novela de que tratamos, escribió entusiasmado: “es de la mejor cepa de Christie, de lectura maravillosamente fácil y que no deja de intrigar un instante al lector. ¿Cómo consigue la autora tal cosa? Sabiendo escoger siempre el momento justo para producir el efecto deseado. Algo en el que nunca yerra”.

Pero Agatha Christie, que en 1971 recibió el título de Dama de la Orden del Imperio Británico, nunca dejó de ser modesta al considerar sus éxitos. Incluso quiso restar valor a su prodigiosa producción, llamándose a sí misma “máquina de hacer embutidos”.

Al morir, el 12 de enero de 1976, a la edad de 85 años, la suma sacerdotisa de la literatura policíaca tenía en su haber 110 títulos (66 de ellos novelas policíacas), de los cuales se estima que se han vendido más de 350  millones de ejemplares. Su obra se ha traducido a 157 idiomas.

Sus cuentos y novelas han inspirado 15 películas y se han representado 17 de sus piezas teatrales. The Mousetrap (“La Ratonera”) es la obra de teatro que ha permanecido en cartel más tiempo que ninguna otra en el mundo, pues habiéndose estrenado en Londres hace más de 24 años, todavía se sigue representando allí con gran éxito.

La película Murder on the Orient Express (“Asesinato en el Expreso de Oriente”), basada en una novela de Christie, constituyó una de las diez atracciones de taquilla de 1975. Y en la semana en que murió la escritora, su novela Curtain encabezaba las listas de los libros más vendidos en ambos lados del Atlántico.

Se calcula que Agatha Christie ganó con sus novelas unos 10 millones de libras esterlinas en total*. Según opinión común, ganó más dinero que cualquier otro escritor de lengua inglesa, y cualquier otro idioma en la historia. Antes de que publicara Sleeping Murder, los derechos para su edición en rústica en Estados Unidos se vendieron por la cantidad sin precedentes de 500.000 libras esterlinas.

Agatha Miller nació en Torquay (en el condado inglés de Devon) y creció en un hogar acomodado, de padre norteamericano y madre inglesa, cuya original opinión era que asistir a la escuela no era conveniente para los ojos y el cerebro de los niños.

Los padres asumieron su instrucción y la niña leía mucho, especialmente novelas románticas y las aventuras de Sherlock Holmes, que influyeron en sus obras, como ella lo reconocía francamente.
Un día, hallándose enferma la niña, su madre le aconsejó que se entretuviera escribiendo un cuento.
Así comenzó a componer una serie de narraciones de  “persistente melancolía, en las cuales la mayoría de los personajes moría”.

En 1915, durante la Primera Guerra Mundial, su hermana mayor le apostó a que no era capaz de “escribir una buena novela policíaca”. Agatha aceptó el reto. Por entonces estaba casada con Archibald Christie, oficial de la Real Fuerza Aérea, y trabajaba como voluntaria de la Cruz Roja en un hospital de Torquay. Varios refugiados belgas estaban alojados en la ciudad y lo que observó en ellos le inspiró el prototipo de Hércules Poirot, con su cabeza oval, mostacho engomado y relucientes zapatos de charol. Poirot solucionó el acertijo en la primera novela de la futura Dama Agatha: The Mysterious Affair of Styles (“El Misterioso Caso de Styles”). 

Por espacio de tres años los editores rechazaron el libro. Por fin se publicó en 1920, se vendieron menos de 2500 ejemplares y la autora ganó 25 libras esterlinas. Sólo después de la aparición, en 1926, de su séptimo libro The Murder of Roger Ackroyd (“El asesinato de Roger Ackroyd”) llegó Agatha a la fama. 

Por esos días vivía con su esposo y su hija Rosalind en Berkshire. Poco después su tranquila existencia comenzó a derrumbarse. Su madre murió y su esposo se enamoró de otra mujer.

Agatha desapareció. Localizaron su auto, abandonado, en un camino rural de la región, y durante diez días, miles de agentes policíacos y voluntarios la buscaron por toda Inglaterra. Guiándose por una información anónima recibida por teléfono, la policía encontró a la escritora en un hotel de Harrogate, donde se había registrado, inexplicablemente, con el nombre de la mujer con quien su esposo se casaría después. El suceso se comentó con grandes titulares y algunos escépticos dijeron que se trataba de un escándalo publicitario para vender The Murder of Roger Ackroyd.

Aunque confirmaron que había sufrido amnesia, Agatha Christie quedó hipersensible ante el asunto durante el resto de su vida. Sin embargo, aquel hecho dio a conocer su nombre en todo el país, y a la postre, se vendieron más de un millón de ejemplares del libro.

Agatha se divorció del coronel Christie dos años después, pero continuó usando este apellido como autora de novelas policíacas. En 1930 se casó con Max Mallowan, eminente arqueólogo que fue ennoblecido en 1968. Durante algunos años lo acompañó en sus expediciones arqueológicas por el Oriente Medio y le ayudó a fotografiar y clasificar utensilios. En un libro que publicó con el nombre de Agatha Christie Mallowan, Come, Tell Me How You Live (“Ven y dime cómo vives”) hizo un alegre relato de sus expediciones. También escribió cuentos y un libro de versos, y publicó varias novelas románticas con el seudónimo de Mary Westmacott.

Pero lo que ganó la celebridad a Agatha Christie fue el haber cultivado el arte de asesinar como tema de sus entretenidas historias.

En su preparación practicaba minuciosos estudios e investigaciones. Su trabajo como enfermera le permitió adquirir un conocimiento directo de los venenos. A veces las actividades arqueológicas de su esposo le proporcionaban el ambiente de sus novelas (Murder in Mesopotamia, Death on the Nile), e incluso localizó la acción de una (Death Comes as the End)* en Egipto en el año 2000 a. de J.C., para la cual hizo “inacabables indagaciones en torno a los pormenores de la vida diaria de la época”

Cierto lector escéptico viajó en el Expreso de Oriente, a través de Europa, sin otro fin que comprobar si Agatha Christie estaba en lo justo al referirse a los cambios de vía en Murder on the Orient Express. Y en efecto lo estaba.

Sus novelas de trama sólidamente construida (ideó algunas mientras estaba en el baño, mordisqueando una manzana, otras cuando limpiaba o cocinaba), le valieron el título de “Reina del laberinto”. Le gustaba desconcertar al lector, pero sostenía que nunca lo despistaba deliberadamente; sólo dejaba que perdiera la pista por sí mismo.

Por ejemplo, piden a un sospechoso de asesinato que ratifique una fecha. El hombre atraviesa la habitación para mirar de cerca un calendario. Al lector se le induce a pesan erróneamente que la fecha citada por el sospechoso es importante, pero la clave consiste en que el presunto culpable es demasiado miope para ver de un lado a otro del aposento.

Otra treta de Agatha Christie es la mirada sobre el hombro. Alguien mira al frente, por encima del hombro de otra persona, y lo que ve lo deja atónito. La escena se nos describe con todo detalle, de modo que sabemos exactamente qué personas y cosas se encuentran en el campo visual del personaje.
La clave reveladora se nos ofrece con tal llaneza que la perdemos en un mar de pistas falsas.
En una de sus tramas más ingeniosas, Dama Agatha desenmascara a una de las víctimas como el asesino. En otro caso, hace de su detective un homicida.

Tan magistral presdigitación literaria le conquistó la aprobación real. Cuanado la BBC le preguntó a la difunta reina María qué programa deseaba para su cumpleaños pidió un “radiodrama” de Agatha Christie. La autora lo escribió, le dio luego forma de cuento y, finalmente la de obra teatral de extensión corriente. Tituló a su obra The Mousetrap (“La ratonera”), por el “drama dentro de un drama” que hallamos en Hamlet de Shakespeare.

Dama Agatha nunca imaginó que esta obra tendría tanto éxito, pero los derechos de autor correspondientes, que ella había cedido a su nieto, han hecho rico a este.
Lo cierto es que la escritora cedió en vida sus derechos sobre otras muchas obras, con lo que evitó el pago de enormes impuestos sobre la herencia e hizo que su patrimonio, al morir ella, quedara reducido a unas 100.000 libras esterlinas.
Siendo ya de edad avanzada, anunció que escribía sólo un libro al año (que entregaba a su editor a tiempo para asegurar al público “a Christie for Christmas”) porque si escribía más, la mayor parte de las utilidades iría a parar al fisco.

Mujer tímida y retraída, que adoraba su jardín, dama Agatha, según la describía su representante literario, era  “una señora aristocrática chapada a la antigua”. Vivía como los asesinos de su imaginación, en un mundo de grandes casas de campo, donde las personas visten de etiqueta para la cena  y lamentan la desaparición de los buenos sirvientes de antes; donde la plata siempre está bien bruñida (de manera que muestre huellas digitales) y donde las jóvenes jamás pasean, sino que “corren con ligereza” por el césped, que está invariablemente segado (para mostrar huelas de pies).

En las páginas de Agatha Christie no encontrará el lector palabras obscenas ni implicaciones freudianas, y el erotismo en ellas no pasa de un casto beso. “No me gustan las muertes sucias. Ni me agrada tampoco la violencia”, insistía la escritora, aunque se comentaba que obtenía más provecho del asesinato que cualquier otra mujer desde Lucrecia Borgia*. “No sé nada de pistolas y revólveres, por lo cual suelo matar a mis personajes con un instrumento romo… o, mejor todavía, con venenos”.

Como despreciaba a los personajes que “andan golpeándose unos a otros por mero gusto”, hizo que su detective Hércules Poirot, hombre pulcro y de corta estatura, resolviera sus casos con ayuda de “las pequeñas células grises” de su cerebro. Poirot, impecablemente atildado, supremamente seguro de sí, que vivía sacudiéndose con un capirotazo alguna mota de polvo de la manga e intercalando en sus frases dos o tres palabras en un francés escolar, es probablemente el detective más famoso  de la literatura policíaca desde Sherlock Holmes.

Cuando Dama Agatha lo lanzó, lo describió como un famoso inquisidor belga que se había jubilado antes de la Primera Guerra Mundial. Según esto, tendría unos 120 años, cuando murió, en 1975, suceso literario que informó el diario Times de Nueva York, publicando una nota necrológica en primera plana.

La escritora reconocía que la popularidad de Poirot la tenía asombrada, puesto que no era “el tipo de detective privado que uno contrataría actualmente”. Pero no es difícil entender la atracción universal que ejerce Poirot,o, por ejemplo, la anciana detective Miss Marple personaje para el cual Dama Agatha se inspiró en su abuela y su tía abuela y apareció por primera vez en 1930, cuando solucionó el caso de Murder at the Vicarage (“Asesinato en la Vicaría”)*. Poirot y Miss Marple representan la lógica en un mundo ilógico. La virtud siempre triunfa; la maldad queda al descubierto.

La novela policíaca es profundamente moral. Agatha Christie tejió sus relatos durante más de medio siglo, enseñando una lección de responsabilidad moral: “Somos felices o desdichados por lo que llevamos dentro de nosotros mismos”.

Cuando murió la escritora, había vivido ya bastante tiempo para ver la frase “un Agatha Christie” convertida en sinónimo de novela policíaca. De todos los continentes se recibieron homenajes en abundancia. Se dijo que era una leyenda, que su nombre sobreviviría a la gran mayoría de sus contemporáneos, que era una magnífica fuente de entretenimiento. 

Quizá la mejor expresión de este homenaje fue el editorial de un periódico que terminaba así: “Agatha Christie proporcionó más placer que la mayoría de los restantes autores de libros”.
Y eso no es un logro cualquiera.



Revista Selecciones del Reader’s Digest, Tomo LXXIII, Año 37 Número 438, Mayo de 1977, págs. 63-68,  Reader’s Digest México, S.A. de C.V., Ciudad de México, México

Fuente de la foto: Agatha Christie


Notas
*Publicada como Un Crimen Dormido, en español

*Publicada como Telón, en español.

*Un aproximado de más de 63 millones de libras esterlinas para 2024.

*Murder in Mesopotamia: Asesinato en Mesopotamia; Death on the Nile: Muerte en el Nilo (o Poirot en Egipto); Death Comes as the End: La venganza de Nofret, en español.

*Lucrecia Borgia: Hija de Rodrigo Borgia (más adelante papa Alejandro VI) y de Vannozza Cattanei. Hermana de César, juan y Jofré. (…) su familia representó como ninguna las políticas del maquiavelismo y la corrupción sexual comúnmente asociadas a los papados renacentistas. Wikipedia

Atildado: Pulcro, impecable, elegante, minucioso, arreglado, etc. DLE RAE

Capirotazo: Golpe que se da haciendo resbalar sobre el pulgar la uña de otro dedo. DLE RAE

Inquisidor: Investigador, detective, indagador, averiguador, examinador, inspector, etc. wordreference.com

*Murder at the Vicarage: Muerte en la Vicaría, en español.

La advertencia y las notas son mías 

 

Comentario: Iba a poner este título en enero cuando se conmemoraban los 49 años de la muerte de la autora pero por razones x no se pudo en ese mes..

Iré rescatando artículos interesantes sobre escritores, inventores, artistas, etc. y ponerlos en el blog mientras sea posible.

viernes, 23 de mayo de 2025

"Incluso cuando hayas perdido un hijo o a tu esposa, nada te exime de tu responsabilidad de ser feliz": Richard Ford

 

 
Richard Ford nació en Mississippi, Estados Unidos, en 1944.
 
 
Por Ayelén Oliva
BBC News Mundo@Centroamérica Cuenta
@ayelenoliva
 
 
A Richard Ford no le incomoda que lo definan como un escritor político, aunque Estados Unidos no sea más que el telón de fondo delante del cual se mueven los personajes de sus novelas.

"Todo lo que ocurre en la vida íntima, incluso a pequeña escala, refleja algo que sucede en la esfera pública", le dice a BBC Mundo desde Montana y adelanta que su próximo libro será un ensayo sobre la escritura política.

Nacido en Jackson, Mississippi, en 1944, Ford es una figura indiscutida de las letras, que integra la tradición de la gran novela americana del siglo XX. A través de sus historias, se dedica a encontrar cierta esperanza racional en el futuro en medio del declive lento de Estados Unidos.

Ganador del Pulitzer y el PEN/Faulkner a la Ficción por "El día de la Independencia" (1996) y del Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2016, ha publicado nueve novelas, un libro de memorias y varios cuentos. 

También ha sido profesor en el Williams College de Massachusetts y en las universidades de Princeton, Harvard, Northwestern y Michigan, además de ser miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras. 

Frank Bascombe, su emblemático personaje de ficción que hizo su aparición en "El periodista deportivo" (1986) y se ha convertido en mucho más que en el protagonista predilecto de sus novelas, se despide en su último libro "Sé mía" (2024).

BBC Mundo habló con Ford en el marco del festival Centroamérica Cuenta, que se realiza entre el 19 y el 24 de mayo en Guatemala.

 

Su última novela, "Sé mía", empieza pensando en la idea de la felicidad y termina de la misma manera, incluso en momentos de mucho dolor para el protagonista como puede ser la muerte de un hijo. ¿Por qué la felicidad?

Frank Bascombe, sobre todo después de la muerte de su hijo Paul, está mayor y se queda bastante solo. Por eso creo que, a pesar de todo, trata de encontrar la manera de ser feliz.

Ya hablando como Richard, y no como Frank, diría que de lo que se trata es de tener la obligación de buscar la manera de que cada día importe, incluso cuando hayas perdido mucho, como puede ser a un hijo, a tu esposa o no te lleves bien con tu hija.

Eso no te exime de tu responsabilidad, si es que decides asumirla, de ser feliz en este mundo.

¿Cree que a veces perdemos de vista esa búsqueda?

Bueno, al menos en Estados Unidos, se suponía que debíamos vivir en libertad la búsqueda de la felicidad, pero si miras a tu alrededor en estos días, en este país no ves tanta libertad ni tanta felicidad.

Entonces, hice lo que la ficción mejor sabe hacer: tomé la convención social y la di vuelta, para que la felicidad sea algo real que uno pueda alcanzar por uno mismo.

En lugar de andar siempre con una especie de angustia existencial sobre la vida –que es una actitud que uno siempre tiene al alcance de la mano y que es muy fácil de adoptar– quizá lo que deberíamos hacer es intentar ser felices.

No estúpidamente felices, sino consciente e intelectualmente felices, si es posible. Puede que sea imposible, no sé, pero en una novela, tienes la opción de ir en contra de las convenciones.

Su escritura tiene la habilidad poco usual de combinar una mirada crítica sobre el estado de las cosas y, a su vez, optimista. ¿Cómo trabaja ese registro?

Tanto en la literatura como en la vida, la felicidad y la tristeza, las dos caras del drama, van casi siempre de la mano. Y eso me parece que representa la expresión más plena de la vida.

A veces estamos tristes y a veces felices. A veces estamos tristes y reímos, a veces estamos contentos y lloramos. Estas cosas son las que crean un buen drama, porque realmente son estados que coexisten en nuestra vida cotidiana.

Hay una frase del escritor y crítico literario estadounidense Henry James que dice que no hay tema más humano que aquel que refleja, desde la confusión de la vida, la estrecha conexión entre la felicidad y la tristeza, entre las cosas que ayudan con las cosas que duelen.

Y eso me lo tomo muy literal porque creo que el drama, que es lo que impulsa una novela dramática, es más rico cuando logra combinar estas dos caras de maneras inesperadas.

 

En su última novela, así como en muchos de sus libros, Estados Unidos aparece como telón de fondo mientras en un primer plano se mueven los personajes en sus vidas íntimas. ¿Cómo cree que se relaciona la vida privada con lo que pasa allá afuera?

Bueno, actualmente estoy escribiendo un ensayo sobre la escritura política porque pienso que soy un escritor político, aunque no escriba sobre política directamente.

Creo que todo lo que ocurre en la vida íntima, incluso a pequeña escala, refleja algo que sucede en la esfera pública.

Si lees a Aristóteles, verás que siempre dice que el Estado –sea lo que sea eso– es un reflejo de la comunidad, de la vida íntima de quienes viven en un nivel imperceptible dentro de él.

Para mí es axiomático que lo que digo cuando hablo, aquello que me preocupa, aquello que amo se encontrará en gran medida en las altas esferas del Gobierno, de la política y de la diplomacia de este país.

Lo que intento es recordarle al lector que esta vida que vivimos en nuestras calles, en nuestros jardines y en nuestras casas tiene, en última instancia, una dimensión política.

Y la razón por la que quiero recordárselo es porque, de esa manera, podría prestarle más atención a su propio comportamiento y eso lo llevaría a entender por qué puede sentirse alejado de la política aunque no podrá estarlo por completo.

Porque lo que cada persona hace en su casa se refleja en la política.

 

La vida en los suburbios de Estados Unidos ocupa un lugar central en las novelas de Ford.

Ya en "Entre ellos", un libro de memorias bellísimo, usted puso a dialogar la idea de un Estados Unidos en decadencia que contrasta con la calidez de una pareja, el amor de una familia, como aquello que parece ser lo único que mantiene a las partes unidas...

Ese libro relata el momento en que vivía con mis padres en los dramáticos años 1950, que no se suelen pensar como una época dramática pero en el sur del país sí lo fueron en términos raciales.

Aquellas tensiones, las alegrías, las preocupaciones y los conflictos de esa sociedad nos afectaron también a pequeña escala, y pensé que sería mejor escribir sobre mis padres sin ir por estos grandes problemas sociales.

Pensé que sería mejor si lo hacía de esa manera, porque si intentaba contrastarlo con las tensiones de la historia, terminaría por vaciar y debilitaría lo que intentaba decir sobre ellos, sobre nosotros, que sobrevivimos juntos, como una pequeña entidad de tres, en una época complicada.

¿Es el mundo íntimo el lugar seguro en tiempos complicados?

Ese es el tema sobre el que estoy escribiendo el ensayo.

Me temo que la respuesta es sí y no: sí, a diario y a gran escala, pero no creo que podamos escapar de la política, en este momento, en Estados Unidos.

Estamos todos agotados, pero eventualmente, con el tiempo, el agotamiento tendrá que ser superado por un sentido de responsabilidad cívica.

Además, será que estoy viejo, pero me temo que las generaciones más jóvenes y hasta quizá incluso la mía si vivo mucho tiempo, tendrán que volver a involucrarse en la política.

 

Si uno mira Estados Unidos, así como otras partes del continente, parece haber una parte de la opinión pública y de la política que se recuesta en los dogmas, en los eslóganes, que va en contra al pensamiento crítico. ¿Le preocupa eso?

Aunque vivamos tiempos en que a los ciudadanos se les quiera quitar la responsabilidad del pensamiento, simplemente no podrán hacerlo. Eso nunca va a funcionar.

Puedes suprimirlo por un tiempo, castigarlo por un tiempo, pero la gente va a pensar. Finalmente, mirará lo que está frente a ellos y lo identificará.

No lo sé, pero es difícil para mí pensar que el impulso supresor perdure mucho tiempo.

Parece que si criticas algo de Estados Unidos, estás en contra de este país...

Eso no es nuevo. Ya se ha escuchado decir: "O estás con nosotros o contra nosotros". Bueno, lo siento, pero simplemente no es así: a veces puedo estar a favor, a veces en contra.

Yo estoy a favor de este país, a pesar de que este país tiene todo tipo de imperfecciones.

Tan solo tienes que ser lo suficientemente libre como para decir: "Me gusta este país. Creo que vale la pena preservarlo, pero necesita ayuda, necesita mejorar, necesita estar mejor".

A principios de 1990 usted fue muy crítico con lo que más tarde se llamó la "cultura de la cancelación" de los sectores de izquierda. ¿Por qué?

Hace solo unos años, algunos sectores de la izquierda intentaban suprimir el derecho de otros a expresarse. En otras palabras, era el mismo tipo de impulso represivo, de impulso desautorizado, que normalmente asociamos con la derecha.

A mí no me gusta eso. No me gusta cuando la gente dice que si no eres negro, no puedes escribir sobre gente negra. Ni me gusta cuando dices: si no eres gay, no puedes escribir sobre gente gay.

Mi opinión es que si estás fuera de un grupo, a veces puedes ver dentro de ese él con cierta claridad. No debes permitir que te silencien. 

"Quizá lo que deberíamos hacer es intentar ser felices. No estúpidamente felices, sino consciente e intelectualmente felices", dice Ford.

 

 ¿Cree que ahora vemos una respuesta conservadora bajo la consigna "anti-woke" a esas posturas liberales o de izquierda?

Ya no sé qué es lo woke.

Cuando surgió como expresión pensé que tenía muchas cosas buenas que decir. Y así lo era. No era otra cosa que una fuerza positiva que básicamente decía: "Despierten, miren a su alrededor".

Por ejemplo, si se están prohibiendo libros: "¡Despierten!".

Pero, por desgracia, como suele ocurrir en la izquierda, toda esa posición ha sido tomada por la gente de menor inteligencia.

En consecuencia, la derecha le robó la narrativa y se apoderó de lo que significaba la cultura progresista y le atribuyó todo tipo de cosas desagradables y malvadas, cuado lo que intentaba decir era: "Despierten. Presten atención".

Por estos días, escuchamos la idea del pasado como un "lugar mejor", algo que algunos autores han llamado "retrotopía", un anhelo de vuelta al pasado...

Por eso es importante el pensamiento crítico. Hay que mirar al pasado para ver qué ocurría realmente.

Por ejemplo, la Guerra Civil sucedió por la esclavitud. Esa es la verdad. Ahora podemos escuchar decir que en verdad era por la economía pero no, era por la esclavitud. Por eso, hay que pensar por uno mismo.

Yo no creo que el futuro sea menos atractivo que el pasado.

Por último, usted ha dicho que su último libro es la despedida de Frank Bascombe, personaje que protagonizó gran parte de sus novelas. Además del ensayo sobre la escritura política, ¿cuáles son sus próximos pasos?

Mira, poco después de publicar "Sé mía", me tomé un largo tiempo libre, algo que suelo hacer pero esta vez me ha llevado más tiempo del habitual.

Así que, si vivo lo suficiente, me gustaría escribir una novelita cómica porque creo que todos necesitamos aprender a reír de nuevo.

 

Fuente: Richard Ford