domingo, 25 de junio de 2017

La extraordinaria y premonitoria teoría del Big Bang del obispo medieval Robert Grosseteste


En Genesis 1:3 dice: "Entonces dijo Dios: Sea la luz. Y hubo luz".
Pero eso fue apenas el principio de la creación divina del Universo. Esto, según la Biblia, es lo que Dios hizo después con esa luz:

  • Entonces dijo Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sean para señales y para estaciones y para días y para años;
  • y sean por luminarias en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.
  • E hizo Dios las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para dominio del día y la lumbrera menor para dominio de la noche; hizo también las estrellas.
  • Y Dios las puso en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,
  • y para dominar en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.


En el siglo XIII, un erudito inglés de la orden franciscana pensó sobre el tema.
Robert Grosseteste trabajaba en uno de los grandes centros de aprendizaje en Oxford, al que la gente había empezado a llamar "universidad".
Para Grosseteste -cuya mente estaba repleta de arcoíris y rayos de luz- todo, hasta el acto divino primordial de la creación misma, tenía que ver con la luz.
Sin embargo, ¿cómo la hizo exactamente Dios?
La respuesta del religioso es verdaderamente excepcional. Su teoría fue el primer intento de describir los cielos y la Tierra usando un conjunto de leyes.
Desde su punto de vista, todo había empezado con luz y materia estallando hacia afuera desde el centro: un Big Bang medieval.
Su historia es una de invención e imaginación atrevida, de cómo la fe en principios matemáticos y científicos combinados con la creencia en un cosmos ordenado por Dios, dio lugar a una idea sorprendentemente profética.

Empieza con la luz...

Pero, ¿qué es la luz? Esa pregunta nunca ha sido simple.
Algunos de los primeros escritores cristianos pensaban que había dos tipos distintos de luz.
La lux, como se llamaba en latín, era lo que Dios usaba para hacer el cosmos, una especie de fuerza creativa divina, casi una manifestación del mismo Dios.
La otra era lumen, la luz ordinaria que emanan los cuerpos celestiales y nos permiten ver las cosas.
Esa visión de la iluminación es evidente para quien ha estado en una catedral gótica inundada de luz que entra por los vitrales de las ventanas.
Los sacerdotes y teólogos pensaban que al contemplar la hermosa lumen en la iglesia, los fieles se sentirían atraídos por la lux bendita de Dios.

Religión y  Ciencia

A pesar de que hoy en día parece haber un conflicto entre la ciencia y la religión, durante una buena parte de la historia la religión fue una gran motivación para querer saber más sobre el mundo.
En las escuelas de las catedrales de los siglos XI y XII -predecesoras de las universidades- algunos estudiosos pensaban que era su deber aprender más sobre el Universo que, para ellos, había creado Dios.
No sólo consultaban la Biblia: leían los escritos de los antiguos griegos como Platón, Aristóteles e Hipócrates, que habían sido preservados en traducciones hechas por escritores islámicos.
El aprendizaje sobre el mundo natural floreció en la era de las grandes catedrales góticas, y muchos historiadores hablan de un primer Renacimiento en el siglo XII.

La más hermosa de las entidades

Robert Grosseteste nació en medio de esa excitante época.
A principios del siglo XIII era un profesor prominente, erudito y, como todos los investigadores en Oxford, un cristiano devoto. En 1235 se convirtió en el Obispo de Lincoln.
Para él, la luz era una de las más maravillosas creaciones de Dios.
"La luz física es la mejor, la más deleitable, la más hermosa de todas las entidades que existen. La luz es lo que constituye la perfección y la belleza de todas las formas físicas", escribió.
Pero Grosseteste no se conformaba con sentarse a disfrutar de la luz que entraba por las grandes ventanas de la catedral gótica de Lincoln. Empezó a estudiarla como un científico.
Analizó por ejemplo el paso de la luz a través de un vaso de agua.
Se dio cuenta de que los lentes pueden magnificar los objetos, y cuando uno lee lo que escribió sobre eso se pregunta por qué pasaron otros 300 años antes de que los telescopios y microscopios fueran inventados.
"Esta parte de la óptica, cuando se entiende bien, nos muestra cómo podemos hacer que cosas que están a una distancia muy lejana parezcan como si estuvieran muy cerca, y las cosas que grandes que están cerca parecen muy pequeñas, y cómo podemos hacer que las cosas pequeñas que están lejos parezcan de cualquier tamaño que queramosde manera que podría ser posible para nosotros leer las letras más pequeñas a distancias increíbles o contar la arena o las semillas o cualquier clase de objetos diminutos".

Notó además que la luz se dobla al pasar de aire a vidrio o agua, un efecto llamado refracción.
Como otros antes que él, vio que la luz podía dividirse en un espectro colorido como un arcoíris, y escribió un tratado sobre los arcoíris en el que estuvo cerca de explicar cómo se forman: pensaba que las nubes actuaban como un lente gigante que refractaba la luz y la volvía de colores.

"De Luce"
En 1225, Grosseteste reunió lo que había aprendido de la luz en un libro que llamó sencillamente "De luce" (Sobre la luz).
Era una mezcla de teología, ciencia, metafísica y especulación cósmica.
Pero trataba en particular la cuestión de cómo Dios hizo todo el cosmos usando luz.
En vez de ver la Creación como una especie de acto de magia, Grosseteste empezó a transformarla en algo más parecido a un proceso natural, algo que ahora llamaríamos "estudio científico".
Como muchos de sus contemporáneos, creía que Dios trabajaba con principios simples basados en reglas que la humanidad podía entender usando lógica, geometría y matemáticas.
"Todas las causas de efectos naturales han de ser expresadas por medio de líneas,ángulos y figuras, porque de otro modo sería imposible tener conocimiento de la razón de estos efectos", escribió.
Y, como el Universo estaba gobernado por las matemáticas, era ordenado, racional y se podían deducir sus reglas.
De hecho, la descripción de Grosseteste de la creación divina consignada en De luce es tan precisa que puede ser expresada con un modelo matemático, algo que historiadores y científicos de la Universidad británica de Durham hicieron con ayuda de una computadora.

La Máquina del Mundo

Para Grosseteste y sus contemporáneos, el Universo consistía en la Tierra, en el centro, y todos los cuerpos celestiales -el Sol, la Luna, los siete planetas conocidos y las estrellas- girando a su alrededor en círculos perfectos.
Pero para él todo empezó con una especie de Big Bang en el que una explosión de luz -del tipo lux- hizo que una densa bola de materia se expandiera, volviéndose cada vez más ligera y diluida.
"Esa expansión dispersa la materia 'dentro de una esfera del tamaño de la máquina del mundo', que es como nombra al cosmos", le dice a la BBC Tom McLeish, uno de los físicos de la Universidad de Durham que tradujeron la teoría cosmológica de Grosseteste en un modelo matemático.
"Pero luego encuentra un problema: no lo puede expandir infinitamente, porque en esa época el Universo era enorme pero finito. ¿Cómo detenerlo? Con una brillante idea científica. Pensando como un físico, recurre a algo sencillo para explicar no sólo cómo deja de expandirse sino cómo se forman las esferas".

Una luz brillante en la oscuridad
"Si no se puede llegar al vacío, porque la naturaleza lo aborrece -reflexiona-, tiene que haber una densidad mínima, y cuando se llega a ésta, se tiene que cristalizar".
Siguiendo esa línea de pensamiento, eso ocurriría primero en la parte más lejana: el firmamento. Éste se cristaliza primero y se perfecciona, adquiriendo luz -lumen-, que también empuja masa, en este caso hacia adentro, y así se van creando las esferas en las que residen los planetas, el Sol, la Luna y la Tierra.

"El otro pensamiento moderno que tuvo fue que cuando miramos al cielo, el Universo que vemos de alguna manera contiene la huella o el eco de los procesos que lo formaron", señala McLeish.
"Eso es precisamente lo que los cosmólogos piensan hoy en día... ¡acuérdate de la búsqueda de microondas con el eco del Big Bang!", añade entusiasmado.
"Lo único oscuro de la Edad Oscura (entre la caída de Roma y el Renacimiento) es nuestra ignorancia sobre esa época. Grosseteste es un pensador profundamente impresionante", declara McLeish.
"La historia que me contaron cuando era joven fue que antes de los 1600 no había más que misticismo, teología, dogmatismo, etc. Y de repente aparecieron Galileo, Kepler, ¡wow! Todo es luz e Iluminación, y volvemos a encaminarnos con la ciencia", cuenta el físico.
"Pero la verdad es que la ciencia no funciona así. Todos damos pasos pequeños y, como dijo Isaac Newton, todos nos subimos sobre los hombros de gigantes. Y Grosseteste es uno de esos gigantes sobre cuyos hombros se subieron los primeros científicos modernos".

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sábado, 24 de junio de 2017

La tristeza de Juana de Austria, la infanta engañada por Portugal para casarse con un príncipe moribundo

Muerto su esposo, la hermana de Felipe II se encontró de repente en un país ajeno sin aliados ni amigos, con la sospecha de que había sido el atractivo instrumento empleado por la Reina, Catalina de Austria, para dar un heredero al reino


Por César Cervera


Desde su retiro en Yuste, un desgajado Carlos, mortificado y radicalizado en sus posturas religiosas, dedicó sus últimos años de vida a criticar cada decisión de su hija Juana, gobernadora de los reinos españoles en ausencia de Felipe II, entonces en el corazón de Europa y en su puesto de Rey consorte inglés.
No es que el Emperador jubilado desconfiara de las facultades de una mujer gobernante, puesto que en el pasado había visto cómo se las gastaban las hembras de su familia en el poder; simplemente es que, ahora que se disipaba algo la depresión que le había llevado hasta aquel remoto pueblo extremeño, empezaba a recuperar el gusto por mandar. A pesar de todo, Juana de Austria demostró un carácter férreo y soportó las cartas de su padre sin quebrarse. El suyo fue un gobierno casi perfecto y el punto crepuscular de una vida trágica.

De la luna de miel al funeral
Nacida el 24 de junio de 1535 en Madrid, la hermana pequeña de Felipe II contrajo matrimonio a la edad de dieciséis años con su primo hermano, el Príncipe heredero de Portugal, Juan Manuel de Portugal. Un matrimonio que obedecía a la insistencia política de los Austrias por aumentar los vínculos con los Avís y, tal vez, conseguir algún día que se unieran ambos países. Todo entraba así dentro de la normalidad diplomática, salvo por la salud frágil de Juan Manuel, que era el único de los nueve hijos de Catalina de Portugal (la última hija de Juana La Loca) que llegó a la edad adulta. A su esposa le fue ocultada la naturaleza de la salud del portugués y se cerró el matrimonio sin estimar que, en su caso, iba a ser difícil que viviera muchos años.
Ya en los dos meses que duró la luna de miel, Don Juan Manuel mostró síntomas de salud quebradiza y apenas pudo salir a cazar o a dedicarle tiempo a los asuntos de Estado. Cuando cayó enfermo por primera vez desde que estaba casado, ella se ocupó día y noche de su cuidado, y ante la recomendación de los médicos de alejar a los dos enamorados, él respondió con un pasional: «Prefiero morir» antes de estar lejos de Juana.
Para sorpresa de pocos en su familia, Juan Manuel murió de diabetes juvenil el primer día del año 1554, lo cual también se le ocultó a su esposa. Aunque en este caso se hizo por una buena razón. Juana estaba embarazada del que iba a ser el futuro Rey de Portugal y se temía que la noticia afectara al bebé. Hasta el día 20 de enero no se le dio la nueva después de un largo y doloroso parto.
Enloquecida por la muerte de su marido, la primera reacción de Juana fue querer cortarse la magnífica cabellera dorada que tanto le gustaba a Juan Manuel, si bien el Rey padre evitó que cometiera tal sacrilegio en el último instante. Lo que si decidió fue desprenderse de todas sus joyas y vestidos, para usar a partir de entonces solo el negro. Viviría de luto el resto de su vida.
Juana se encontró de repente en un país ajeno sin aliados ni amigos, con la sospecha de que había sido el atractivo instrumento empleado por la Reina, su tía Catalina de Austria, para dar un heredero al reino, a sabiendas de que Juan Manual iba a morir joven como el resto de sus hermanos. Todos parecieron olvidarse de aquella reina viuda y triste, salvo su hermano.
Cuando Felipe II viajó al norte de Europa a solucionar los entuertos de su padre, se acordó de su hermana abandonada y la llamó para que ocupara la regencia de los reinos españoles. Carlos I habría preferido que fuera su hermana María de Hungría quien gobernara, y no su hija, pero debió conformarse con Juana. Ella tampoco podía estar completamente cómoda con la designación: tuvo que dejar en Portugal a su hijo Sebastián para que fueran otros quienes le educaran.

La Guerra contra el cascarrabias de su padre
El resultado de su gobernación en España fue bastante notable, siendo las veladas críticas de Carlos algo intrínseco al cargo, fuera quien fuera el que lo ostentara. Tampoco ayudaba la delicada situación del reino, empezando por la agotada hacienda real y siguiendo por la corrupción. El Emperador se encolerizó cuando, en marzo de 1557, supo que una partida de plata y oro procedente de las Indias había sido desvalijada al atracar en Sevilla. Exigió a la gobernadora Juana que rastreara el destino del dinero y castigara a los culpables de la Casa de Contratación en una carta abarrotada de velados reproches contra su hija. Carlos incluso amagó con salir de Yuste en esas fechas. «En verdad —escribió el Emperador—, si cuando lo supe, yo tuviera salud, yo mismo fuera a Sevilla a ser el pesquisidor de donde esta bellaquería procedía; y pusiera a todos los de Contratación en parte (en la cárcel)».
Las cartas dirigidas a Juana, una mujer extremadamente inteligente y bella, mantuvieron en todo momento un venenoso tono de desconfianza. Así, durante el brote de luteranismo que se descubrió sobre esasa fechas en Valladolid y se extiende hasta Sevilla y Llerena, Carlos reclamó la enérgica actuación de la Inquisición contra los herejes y volvió a amenazar con salir de Yuste para solucionar en persona el problema. No era nada personal contra Juana: aquella versión cascarrabias del Emperador también le destinaba reproches a su otrora fiel general, el Duque de Alba, y al propio Felipe II.
Y ciertamente Felipe II se sintió tan desbordado por los acontecimientos y la guerra con Francia como para pedirle a su fiel amigo Ruy Gómez de Silva que persuadiera en la primavera de 1557 al Emperador de retornar al mundo de los vivos: «Suplicando a Su Majestad tenga por bien socorrerme en esta coyuntura […] Al solo rumor de esta noticia esparcida por el mundo, estoy cierto que mis enemigos quedarán turbados». No obstante, Carlos respondió con un no rotundo, a pesar de que su estado de salud había mejorado desde que estaba en Yuste y de que en cartas anteriores se había ofrecido a volver. No estaba dispuesto a abandonar su retiro; y con la victoria ese mismo verano en San Quintín contra los franceses ni siquiera se exigía ya su presencia.
Tras su gobierno, Juana sopesó tomar votos como franciscana, que era lo que se esperaba de una hermosa viuda sin intenciones de volver a casarse, pero finalmente decidió que lo que quería ser, de verdad, era miembro de la Compañía de Jesús. Imposible según las reglas escritas por San Ignacio de Loyola, que apartaba a las mujeres de la orden y hasta de su labor pastoral. Pero por enchufe de Francisco de Borja, la princesa Juana de Austria se saltó las normas y formuló sus votos en secreto bajo pseudónimo, convirtiéndose en la primera y última mujer jesuita de la historia.
Murió por un cáncer de útero en 1573, con treinta y ocho años, lamentándose en sus últimos días de haber dejado a su hijo en Portugal cuando solo era un bebé para atender las órdenes de su hermano. Y de hecho, el carácter de Sebastián I iba a revelarse todo menos equilibrado. Educado en la idea literaria de las cruzadas medievales, Sebastián I de Avís perdió la vida en una demencial incursión por el norte de África en 1578, a pesar de que su tío Felipe II y los principales consejeros del reino trataron de evitarlo por todos los medios.
Su muerte abrió de par en par las puertas para que Felipe II se hiciera con el trono luso.
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viernes, 23 de junio de 2017

El secreto más controvertido sobre el origen de Francisco Pizarro: ¿era hijo de su abuelo?

Cuando Gonzalo Pizarro reconoció en su testamento a sus nueve hijos, entre legítimos e ilegítimos, lo cierto es que Francisco tenía 45 años y desde hace 20 años residía en América.

Por César Cervera

Francisca González Alonso se negó a apellidar Pizarro a su hijo Francisco durante su bautizo. Bien sabía esta madre soltera que para criar a su hijo recién nacido no iba a contar con la ayuda del padre, un joven soldado de Trujillo, ni la de su familia de hidalgos. Y es que la sociedad extremeña de la época podía ser despiadada con las madres solteras y los niños bastardos, incluso con este, que iba a terminar siendo el conquistador del Perú


La familia de Francisca era apodada «los Roperos», porque además de labrar sus tierras y cuidar sus animales se dedicaban al arreglo y venta de ropas. Sin embargo, a la muerte del padre de la joven la empresa familiar debió irse a pique y Francisca hubo de entrar a trabajar como criada en el convento de San Francisco El Real, situado en la Puerta de Coria de Trujillo. Trabajando ya como criada, Francisca mantuvo un encuentro sexual con el soldado, también de la localidad, Gonzalo Pizarro que le cambiaría la vida.

Las Circunstancias de la Relación
 
Gonzalo procedía de la rama trujillana de los Pizarro, familia cuyo prestigio era creciente en Extremadura por su participación en la Reconquista. Como explica la historiadora María del Carmen Martín Rubio en su libro «Francisco Pizarro, el hombre desconocido», el escudo familiar reflejaba a dos osos intentando alcanzar las piñas de un pino sobre un suelo de pizarro, y de ahí el apellido. Desde joven el hidalgo se mostró inclinado por la vida militar de sus ancestros y pronto se sumó a los ejércitos de los Reyes Católicos durante la guerra que mantuvieron contra las fuerzas del Rey de Portugal, aliadas con la candidata al trono castellano Juana La Beltraneja. Y precisamente Gonzalo y Francisca se encontraron durante las fiestas en Trujillo para agasajar a Isabel «La Católica» y celebrar la huida de Juana La Beltraneja del alcázar de la ciudad.
 
El historiador José Antonio del Busto emplaza entre el 20 de junio y el 4 de julio de 1478 el encuentro sexual del que nacería Francisco. Si bien se desconocen las circunstancias, se sospecha que fue a consecuencia de un galanteo breve o una relación fugaz, no así de una relación amorosa que se prolongara en el tiempo. Gonzalo frecuentaba el convento porque una tía suya era monja allí, de tal manera que había visto a la criada en otras ocasiones. El ambiente festivo fue la excusa para acercarse a ella y mantener relaciones sexuales en esos días. En cualquier caso, la actitud de total indiferencia del padre hacia la embarazada ha planteado incluso que pudiera ser una relación no consentida en el fragor de las celebraciones; una violación de la que no quisiera acordarse el soldado.
 
Repudiada por Gonzalo, Francisca quedó señalada en todo Trujillo. Al conocerse su estado de gestación las monjas la cesaron en su trabajo en el convento y tuvo que regresar al hogar materno. El pequeño Francisco se crió en la casa de Juan Cascos –segundo marido de su abuela– y creció en un ambiente rural del que, con intención de desprestigiar al conquistador, llevó a algunos cronistas a decir de forma poco precisa que se dedicó a cuidar cerdos en su mocedad. Finalmente, la madre abandonaría Trujillo junto a su hijo y se casaría en una localidad a pocos kilómetros de Sevilla con Martín de Alcántara. Allí nació su segundo hijo, Francisco Martín de Alcántara, catorce años menor que Francisco y con el que mantendría toda su vida, incluso en las Indias, una estrecha relación.

El bastardo de Trujillo tuvo una infancia humilde y una educación escasa (no aprendió a escribir ni leer), de tal modo que su vida parecía orientada a trabajar en el campo. No obstante, en la mente de aquel joven ilegítimo nunca se borró la estampa paterna del hidalgo bravo que servía, por entonces, al Gran Capitán en Italia. Antes de viajar por primera vez al Nuevo Mundo, Francisco también sirvió a las órdenes de Gonzalo Fernández de Córdoba en Nápoles y Sicilia. Se desconoce si el futuro conquistador combatió en algún momento junto a su padre en este escenario, pues ambos participaron en 1495 en distintas fases de esta primera campaña italiana. Así y todo, el viaje del natural de Trujillo a América en 1499 puso un océano de por medio entre padre e hijo y evitó que pudieran coincidir en más ocasiones.

Y si el padre fuera el abuelo..

Gonzalo se casó el 29 de julio de 1503 con una prima suya llamada Isabel de Vargas, de cuyo matrimonio nacieron tres hijos. Su vida familiar fue escasa, dada su intensa carrera militar, y abundantes fueron los hijos ilegítimos. En su testamento reconoció hasta a seis de estos hijos bastardos, entre ellos dos que procreó con una molinera de la Zarza. No así al conquistador Francisco Pizarro, al que por alguna razón desconocida nunca reconoció ni quiso conocer.

¿No quería reconocer a Francisco porque le avergonzaba las circunstancias de su gestación? ¿Creía que Francisca era de origen judío? ¿Mostró al menos interés por conocer al muchacho?

Cuando Gonzalo Pizarro reconoció en su testamento a sus nueve hijos, entre legítimos e ilegítimos, lo cierto es que Francisco tenía ya 45 años y desde hace 20 años residía en América. Es decir, no se sabía nada de él. Esa pudo ser la razón por la que no le reconoció, además del bajo estatus de su madre, puesto que otras de sus amantes con mejor situación social si recibieron ayuda por su parte. Pero lo que resulta más improbable, en opinión de la historiadora María del Carmen Martín Rubio, es que Francisca tuviera orígenes judíos, dado que en la Probanza de Nobleza que se le realizó a Francisco Pizarro con motivo de su ingreso en la Orden de Santiago quedó acreditado que ambas ramas de su familia pertenecían a cristianos viejos de la ciudad.

En este sentido, la teoría más arriesgada es la que plantea el historiador Roberto Barletta Villarán, quien sostiene que el niño pudo nacer como consecuencia de una relación secreta del padre de Gonzalo, es decir, el abuelo del niño, con Francisca La Ropera. Hernando Alonso Pizarro, regidor de la ciudad, mantuvo según esta hipótesis una aventura a sus 40 años con la joven, de la que habría nacido el futuro conquistador. El principal indicio es que, en contraste con la desidia de Gonzalo hacia el niño, el abuelo ordenó que Francisco fuera a su casa en una ocasión, donde le abrazó secretamente y luchó para darle el apellido familiar. 

Fuente: 









jueves, 8 de junio de 2017

¿Por qué en algunos lugares se les llama americanos a los estadounidenses?

lunes, 5 de junio de 2017

Guerra de los Seis Días: el conflicto relámpago ocurrido hace medio siglo entre Israel, Egipto, Jordania y Siria que cambió para siempre Medio Oriente

jueves, 1 de junio de 2017

¿En qué orden han de realizarse los ejercicios?

Por Manuel Bento Falcón "Maokoto"


Llegados a cierto punto, unos antes y otros después, casi todo el mundo prueba a crear su propia rutina

Algo muy importante a la hora de elaborar una rutina es qué ejercicios se van a realizar en la misma, y una regla fundamental es añadir ejercicios básicos que cubran todo el cuerpo. Pero hay algo que también tiene gran importancia: el orden en que vamos a realizar los ejercicios en la rutina.

En mi experiencia entrenando, estas son las reglas que te recomiendo seguir en cuanto al orden de ejercicios en tu rutina.

1. Realiza primero los ejercicios para grupos más grandes

Si vamos a entrenar varios grupos musculares en una sesión, las piernas se han de entrenar antes de la espalda, el pecho antes de los brazos, etc. Esto es así porque los ejercicios que mueven mayor cantidad de musculatura también desgastan más el cuerpo, y es mejor realizarlos lo más fresco posible para mayores resultados. Si esperamos a hacerlos al final de la sesión, puede que las energías no sean suficientes como para trabajarlos con intensidad.

El orden de prioridad sería:

1) Ejercicios de tren inferior (sentadillas, peso muerto, zancadas)
2) Ejercicios de espalda (remos, dominadas)
3) Ejercicios de pecho y press de pie (press de banca, fondos, presses militares)
4) Ejercicios de trapecio y gemelos (encogimientos de hombros, elevaciones de talones)
5) Ejercicios para hombros y brazos (curl con barra, elevaciones laterales, extensiones de triceps etc.)
6) Ejercicios de agarre y antebrazo (curls de muñeca, grippers)

Los abdominales suelen dejarse también para el final, o quizás entre el 4 y el 5. El motivo es que los abs intervienen manteniendo el cuerpo tenso en todos los ejercicios, y si los cansamos antes de tiempo, los demás ejercicios se verán afectados. Este también es un motivo por el que en rutinas más abreviadas los abdominales no se trabajan directamente: ya reciben bastante estímulo indirecto de las sentadillas, pesos muertos, presses militares, etc.

Este es un orden, digamos, de “propósito general” si estamos buscando mejorar alguna zona atrasada o especializarnos, se aplica más bien el siguiente punto.

2. Realiza primero los ejercicios del grupo que quieras priorizar

Si estás estancado en algún grupo (pecho, tríceps, etc.) o simplemente quieres dar prioridad a un grupo muscular retrasado, puede ser buena idea saltarnos la regla número 1 y comenzar la sesión de entrenamiento con ejercicios para ese grupo muscular. El motivo es que el cuerpo está más fresco y descansado, y el sistema nervioso está al 100%, lo que permite imprimir más intensidad en el trabajo de ese grupo y potencialmente desbloquear ganancias.

No obstante, si todavía no estás al nivel de un intermedio como mínimo, es más que probable que no necesites priorizar un grupo muscular para ver resultados en él. No utilices esta regla como excusa para entrenar brazos o abdominales en primer lugar si solo hace 4 o 5 meses (o menos) que has empezado en el gym.

3. Ejercicios multiarticulares antes que ejercicios monoarticulares

Dentro de un mismo grupo muscular, los ejercicios que afectan a más de una articulación se han de realizar antes de los que afectan a una sola articulación. Por ejemplo, si estamos haciendo press de banca y aperturas con mancuernas para el pecho, se ha de realizar antes el press de banca y luego las aperturas con mancuernas. Si se trata de las piernas, las sentadillas irían antes de las extensiones de pierna en máquina.

El motivo es similar a los expuestos anteriormente. Los ejercicios multiarticulares son más intensos, se mueve más peso en ellos, y desgastan más. Necesitamos estar lo más frescos posibles para emplear una mayor intensidad, y dejar el “gas” que quede para los ejercicios que implican menos cantidad de músculo.


4. Para igualar más el esfuerzo, “intercala” la espalda y el pecho

Aunque los ejercicios de espalda mueven algo más de músculo que los de pecho, la diferencia no es tanta.

Se podrían hacer primero los ejercicios de press y luego los de espalda. Además esto permite lo que yo llamo la “técnica de intercalación”. Esto consiste en que, si vamos a hacer varios ejercicios de espalda y de pecho en la misma sesión (cosa común en una rutina torso/pierna) intercalar un ejercicio de press/pecho con uno de espalda, para luego hacer el segundo de pecho y finalmente el segundo de espalda, me parece mejor idea que hacer primero todos los de espalda y después todos los de pecho.

Veamos un ejemplo. Imagina que en una sesión de torso vamos a hacer un press de banca, un press militar, dominadas, y un remo sentado en cable. Si siguiésemos el orden:

1) Dominadas
2) Remo sentado en cable
3) Press de banca
4) Press militar

Sucedería que:
* Al hacer remo sentado en cable la espalda está bastante agotada ya, porque acabamos de hacer dominadas. Esto resta rendimiento y efectividad al ejercicio.
* Al comenzar a hacer press de banca, ya llevamos dos ejercicios en la sesión (dominadas y remo) que, aunque sean de otro grupo, provocan agotamiento. No podremos tirar el press con la misma fuerza que si estuviésemos más frescos.
* El último ejercicio de la tanda (Press militar) recibe lo peor de los casos anteriores. Los triceps y hombros llegan ya agotados del press, y además es el cuarto ejercicio de una serie, con lo que llegamos más fatigados.

Sin embargo si utilizamos la intercalación podríamos hacer algo como esto:
1) Dominadas
2) Press de banca
3) Remo en cable sentado
4) Press militar

Al hacer esto, enfrentaremos el press de banca más frescos (solo llevamos un ejercicio llegados a este punto, y además no es de pecho). Al llegar al remo en cable, la espalda está algo más descansada porque no lo hacemos inmediatamente después de las dominadas, y lo mismo sucede con el press militar: a pesar de que el cansancio de los tres ejercicios anteriores se sigue acumulando, los triceps y hombros habrán recibido algo de descanso porque en medio hemos hecho un ejercicio de remo.

Esta técnica es la que se utiliza en la rutina insignia de nuestro blog La rutina A/B MFQH.

5. Intenta no juntar ejercicios que requieran mucha tensión en la espalda baja

Hay ejercicios (sentadillas, peso muerto, remo con barra, y también un poco el press militar de pie) que requieren mantener una espalda baja recta y tensionada. Conforme hacemos estos ejercicios, la espalda baja se va agotando, y el riesgo de redondearla y producir una lesión aumenta.

Para evitar esto en la medida de lo posible, considero que es bueno no juntar ejercicios que requieran tensión en la zona. Por ejemplo, si en una sesión vamos a entrenar Peso muerto, Press de banca y Remo con Barra, es mejor el orden:

1) Peso muerto
2) Press de banca
3) Remo con barra

Que el orden
1) Peso muerto
2) Remo con barra
3) Press de banca

¿Por qué? pues porque en el segundo caso la espalda baja ya viene un poco (o un mucho) fatigada del peso muerto, y tiene más probabilidades de ceder en el remo con barra que si intercalamos otro ejercicio en el que pueda descansar un poco. De hecho, este es uno de los motivos por los que prefiero el remo con mancuerna a una mano en lugar del remo con barra: el remo con barra es un ejercicio excelente, pero exigente para la espalda baja, lo cual lo hace poco “combinable” con otros ejercicios que tocan la zona.

Espero que esta pequeña guía os sirva a la hora de diseñar vuestras rutinas. Más sobre este en “cómo elegir los ejercicios de tu rutina

Un saludo.

Manuel Bento Falcón “Maokoto”

Fuente:

http://www.masfuertequeelhierro.com/blog/2017/06/en-que-orden-han-de-realizarse-los-ejercicios/