miércoles, 13 de noviembre de 2013

Las Razones para Entrenar

¿Por qué entrenamos?

Esto aplica a cualquier deporte (me he basado en los escritos en varios sitios de Internet y con algunos detalles  de mi cosecha). No veo la aplicación con respecto a los deportes violentos como el boxeo que alguien llamó el menos deporte de los deportes.

Por las siguentes razones:

-Porque queremos vernos físicamente bien con la ropa -casual, formal o traje de baño- que traigamos puesta.

-Porque no nos interesa la opinión de los demás sobre nuestro cuerpo. Entrenamos porque lo queremos, porque nos gusta tener músculos, ser más fuertes y vernos mejor; y no por su opinión que rara vez es valiosa sino más bien ignorante, patética y absurda o lo que sea que no nos ayuda en casi nada oírla y mucho menos debemos hacerle caso.

-Porque no queremos envejecer tan rápido, porque queremos estar mejor físicamente que el resto de personas sedentarias.

-Porque queremos sentirnos mejor con nosotros mismos, considerar que esto que hacemos al entrenar aumenta y desarrolla nuestra autoestima. Si esto ayuda en la autoestima al resto qué le importa.

-Porque el ejercicio ayuda a tener más energías y confianza en uno mismo

-Porque nos ayuda a sentirnos bien cuando estamos con los demás

-Porque nuestro aspecto tal vez nos ayude en lo laboral y no necesariamente tenemos que ser modelo de revista. Sí acaso ayude en cómo nos ven los demás. Aunque joda decirlo: nos gusta que los demás nos aprueben y nos encomien.

-Porque como te ven te tratan aquí y en la China o van a decir qué es mentira.

-Porque entrenar es divertido sea en el gimnasio o en casa o en cualquier parte. Después de entrenar uno siente la sensación estupenda de haber trabajado los músculos y saber que todo el esfuerzo vale la pena, que tiene y produce beneficios en el volumen y/o la definición, y que el ejercicio ayuda a combatir el estrés y muchos más.

-Porque nos ayuda a combatir la angustia y la depresión al propiciar la producción de los neurotransmisores.

-Porque contribuye a tener mejor memoria y nos previene de muchas enfermedades mentales o físicas (o a sobrellevarlas de manera adecuada)
El que entrena aunque envejezca está en mejores condiciones que la gente sedentaria cuyo único ejercicio es cambiar de canal con el control remoto.

-Porque ésta es la razón principal por la que entrenamos:

 Entrenamos porque Nos Interesa el Sexo Opuesto
Queremos atraer a una mujer (o a un hombre en el caso de las mujeres) ante nuestro físico trabajado con tanto esfuerzo.
Uno quiere que la esposa o la novia esté orgullosa y feliz de nosotros y que nos desee.

Porque el ejercicio ayuda a tener una mejor vida sexual que contribuye a sentir una sensación de bienestar, baja los niveles de grasa, las parejas se excitan mejor, a una mejor irrigación sanguínea a los órganos del cuerpo y en especial al que más nos preocupa a los hombres, el pene, y a poder durar más en la cama.

 ¿Qué más motivaciones queremos para entrenar?

Ojo, el hecho de llegar tener un buen físico trabajado o el que buenamente poseamos no justifica el descuidar la educación ni la cortesía y otras cualidades necesarias para el diario vivir.

 Ni tampoco es sano el obsesionarse por el entrenamiento, la dieta y por cómo nos vemos frente a los demás y a nosotros  mismos.

Ni menos aún entrenamos para que el deporte nos deje secuelas como en el boxeo y en otros como el llamado fútbol americano con sus enfermos de Parkinson, con artrosis, de parálisis y con un número X de muertos o lo que les sucede a los abusadores de esteroides (¿no crees?, Investiga, san Google te espera).

Nota:
En algunos detalles pido su comprensión porque errare humanum est (errar es humano)

El ejercicio es útil en muchas cosas relacionadas con la salud y la autoestima y debemos darle su lugar en nuestras vidas pero su limitación radica en que no puede sustituir ni a la ética ni a la religión.

Porque el entrenamiento corporal es provechoso para poco; pero la devoción piadosa  es provechosa para todas las cosas, puesto que encierra promesa de la vida de ahora y de la que ha de venir (1 Timoteo 4:8)