martes, 7 de septiembre de 2021

Colección Libros Plaza

Esta colección fue editada por Plaza & Janés entre 1955 y 1970.

Lo que está entre paréntesis sin letra negrita es el título con el que también se conoce la obra en otra traducción, o es algún dato sobre ella o sobre el autor.

 
Hubo cambios en las portadas de los libros que tuvieron otra edición.


1. Cecil Roberts. Grandes Almacenes 

2. Rudyard Kipling. En Tinieblas

3. Bruce Marshall. El Danubio Rojo 

4. A.E.W. Mason. El Rumor del Torrente 

5. Walt Disney (Varios autores). El Desierto Viviente 

6. J.B. Priestley. Un Héroe Maravilloso 

7. Sebastián Juan Arbó. Martín de Caretas 

8. Margery Sharp. El Pecado de Cluny Brown 

9. Graham Greene. El Ídolo Caído 

10. John P.Marquand. Gente Bien 

11. Louis Bromfield. La Señora Parkington 

12. Daphne Du Maurier. Rebeca 

13. Frederic Prokosch. Tormenta y Eco 

14. Fannie Hurst. Imitación de la Vida 

15. David Niven. Rocas Escarpadas 

16. Ignacio Agustí. Mariona Rebull 

17. Ignacio Agustí. El Viudo Rius 

18. Daphne Du Maurier. La Posada de Jamaica (o La Posada Maldita)

19. Georges Simenon. Callejón sin Salida 

20. Louis Bromfield. La Selva (o La Espesura)

21. Graham Greene. El Billete de Lotería 

22. G.K. Chesterton. El Candor del Padre Brown 

23. Liam O'Flaherty. El Delator 

24. Gabor Vaszary. Mon P'tit (Cariño Mío) 

25. Pearl S. Buck. El Ángel Luchador 

26. A.J. Cronin. La Dama de los Claveles 

27. François Mauriac. Nido de Víboras 

28. Mika Waltari. Juego Peligroso 

29. Stefan Zweig. El Candelabro Enterrado 

30. André Maurois. Ni Ángel ni Bestia 

31. Warwick Deeping. El Callejón del Cordelero 

32. Robert Hichens. El Jardín de Alá 

33. Daphne Du Maurier. Nunca volveré a ser Joven 

34. W. Somerset Maugham. El Caballero del Salón 

36. Booth Tarkington. El Cuarto Mandamiento 

37. Winston Churchill. Savrola (la única novela que escribió)

38. Jakob Wasserman. Melusina 

39. Giovanni Guareschi. El Destino se llama Clotilde 

40. J.L. Cromwell. Serás Hombre 

41. (Sir Edward Montague) Compton Mackenzie. Carnaval 

42. A.E.W. Mason. Mensaje Confidencial 

43. Angela Du Maurier. El Destino de Mary 

44. Mary Howard. Tres Enamoradas. En 1956

44. Valentine Williams. Tres de Trébol. En 1958

45. Cecil Roberts. David y Diana 

46. G.K. Chesterton. El Hombre que fue Jueves 

47. W. Somerset Maugham. La Carta y otras Narraciones 

48. Mario Lacruz. La Tarde 

49. Nina Fedorovna. Los Hijos 

50. Budd Schulberg. Más Dura será la Caída 

51. Louis Bromfield. Colorado 

52. Pearl S. Buck. Retrato de un Matrimonio 

53. P.C. Wren. Vidas Atormentadas 

54. Raymond Escholier. Al llegar la Noche 

55. Nancy Mitford. Amor en Clima Frío 

56. Warwick Deeping. Año de Ceguera 

57. Angela Du Maurier. Ansia 

58. Louis Bromfield. Hasta que amanezca 

59. W. Somerset Maugham. Catalina 

60. Liam O'Flaherty. El Martír 

61. Álvaro A. de Calle. Veinte Aspectos del Amor 

62. Pedro Espinosa Bravo. Todos somos Accionistas 

63. Manuel Pereda de la Reguera. M-8634. El Laberinto 

64. Warwick Deeping. Refugio Secreto 

65. James Hilton. Almas en la Sombra 

66. Howard Spring. Hechos 

67. W. Somerset Maugham. Rosie 

68. H.G. Wells. Un Criado que promete 

69. Claude Houghton. El Espesor de un Cabello 

70. Warwick Deeping. El Puente del Deseo 

71. Angela Du Maurier. Trágica Herencia 

72. Donald Macardle. Nacida en Jueves 

73. Booth Tarkington. Dulce Julia 

74. François Mauriac. La Farisea 

75. Jo Van Ammers-Küller. Mascarada 

76. Dominique Florent. París... Palace Hotel 

77. Cecil Roberts. Canción de Primavera 

78. G.K. Chesterton. El Escándalo del Padre Brown 

79. W. Somerset Maugham. Soberbia 

80. Daphne Du Maurier. ¡Adelante, Julio! 

81. H.E. Bates. La Llanura Roja 

82. Antoine de Saint Exupéry. Vuelo Nocturno 

83. François Boyer. Juegos Prohibidos 

84. Lajos Zilahy. Vida Serena 

85. Claude Anet. Ariane 

86. Lajos Zilahy. El Velero Blanco 

87. Colette. Sido 

88. François Campaux. Maniquíes de París 

89. W. Somerset Maugham. En los Mares del Sur 

90. Maxence Van der Meersch. La Huella del Dios 

91. G.K. Chesterton. La Incredulidad del Padre Brown 

92. André Maurois. Retrato de una Actriz 

93. W. Somerset Maugham. Extremo Oriente 

94. Max Catto. Fuego Escondido 

95. W.B. Maxwell. Olvidamos porque debemos olvidar 

96. Warwick Deeping. La Mujer en el Umbral 

97. W. Somerset Maugham. Tras una Noche de Espanto (relatos)

98. André Maurois. La Máquina de leer los Pensamientos 

99. Lajos Zilahy. Retorno al Hogar 

100. Pearl S. Buck. Viento del Este, Viento del Oeste 

101. G.K. Chesterton. El Secreto del Padre Brown 

102. James Hilton. La Llama de Plata 

103. David Divine. La Sirena y el Delfín 

104. Maxence Van der Meersch. Porque no saben lo que se hacen 

105. Knut Hamsun. Hambre 

106. Maurice Baring. Daphne Adeane 

107. G.K. Chesterton. La Hostería Volante (o La Taberna Errante)

108. Stefan Zweig. La Piedad Peligrosa 

109. George Du Maurier. Svengali (o Trilby)

110. W. Somerset Maugham. El Agente Secreto 

111. G.K. Chesterton. El Regreso de Don Quijote 

112. Maxence Van der Meersch. El Pecado del Mundo 

113. Maurice Baring. La Túnica sin Costura 

114. James Hilton. Y Ahora... Adiós 

115. André Maurois. Siempre ocurre lo Inesperado 

116. W. Somerset Maugham. Cosmopolitas (relatos)   

117. Maurice Bedel. Jerome, 60º Latitud Norte 

118. Bartolomé Soler. Marcos Villarí 

119. G.K. Chesterton. Cuatro Granujas sin Tacha (o El Club de los Incomprendidos: Cuatro Granujas sin Tacha)

120. Andre Maurois. Tierra de Promisión

121. William Saroyan. La Comedia Humana

122. Bartolomé Soler. La Selva Humillada

123. Knut Hamsun. Bajo las Estrellas de Otoño

124. Milli Dandolo. La Dádiva del Inocente 

125. Knut Hamsun. Un Vagabundo toca con Sordina 

126. Maxence Van der Meersch. La Casa de las Dunas 

127. Virginia Woolf. El Cuarto de Jacob 

128. Knut Hamsun. La Última Alegría 

129. G.K. Chesterton. El Club de los Negocios Raros 

130. W. Somerset Maugham. Lo Mismo de Siempre 

131. Bartolomé Soler. Patapalo 

132. A.J. Cronin. Calidoscopio en "K" (o El Cirujano Barclay)

133. Bonnie Colightly. La Ciudad Perdida 

134. John P. Marquand. Arrepentimiento 

135. Aldous Huxley. Un Mundo Feliz 

136. Maxence Van der Meersch. El Coraje de vivir 

137. W. Somerset Maugham. La Joven Romántica 

138. Lajos Zilahy. El Pájaro de Fuego 

139. Earnest Hoberecht. Romance en Tokio 

140. Luigi Bartolini. El Ladrón de Bicicletas 

141. André Maurois. Entre la Vida y el Sueño 

142. Guy y Constance Jones. Un Hombrecillo 

143. Odette Ferry. Vacaciones en Roma 

144. William Saroyan. Respirando en el Mundo 

145. Honor Croome. Viento del Oeste 

146. Juan José Mira. Rita Suárez 

147. Albert Vidalie. Los Joyeros del Claro de Luna 

148. André Maurois. El Pesador de Almas 

149. Stirling Silliphant. Maracaibo 

150. W. Somerset Maugham. La Imperfecta Casada 

151. Gerald Kers. Los Débiles y Los Fuertes 

152. Odette Ferry. Silvie y sus Vagabundos 

153. Louis Golding. Sin Noticias de Elena 

154. Milli Dandolo. Tierra a la Vista 

155. John P. Marquand. Una Luz en el Puerto 

156. Maxence Van der Meersch. Cuando enmudecen las Sirenas 

157. Bartolomé Soler. Tamara 

158. Rosamond Lehmann. Una Nota en la Música 

159. James Hilton. Plazos que no se cumplen 

160. Maxence Van der Meersch. La Compañera 

161. Guy y Constance Jones. Domador de Sirenas 

162. G.K. Chesterton. La Sabiduría del Padre Brown (o La Sagacidad del Padre Brown) 

163. Pierre Benoit. La Castellana del Líbano 

164. Maxence Van der Meersch. Leed en mi Corazón 

165. Pierre Boileau y Thomas Narcejac. De entre los Muertos (inspiró la película Vértigo de Alfred Hitchcock)

166. Geneviève Fauconnier. Las Lagunas de la Double 

167. André Maurois. Destinos Ejemplares (biografías)

168. Mika Waltari. La Reina del Baile Imperial 

169. Knut Hamsun. Tierra Nueva 

170. Feike Feikema. El Cerezo 

171. Alan Burgess. El Albergue de la Sexta Felicidad 

172. Mackinlay Cantor. Encaje de Medianoche 

173. Pierre Boulle. William Conrad

174. Nevil Shute. Réquiem por una Doncella  

175. Mika Waltari. Reina por un Día 

176. Anne Maybury. Llegó la Primavera 

177. Bartolomé Soler. Almas de Cristal 

178. Katherine Mansfield. Felicidad 

179. Maxence Van der Meersch. María, hija de Flandes 

180. Jakob Wassermann. Golovin/El Crimen Angélico 

181. Lajos Zilahy. Algo flota sobre el Agua 

182. Pierre Loti (Julien Viaud). El Libro de la Piedad y de la Muerte 

183. Claude Houghton. El Huésped del Tercero 

184. Maurice Baring. Mañana es Hoy 

185. Pierre Benoit. La Señorita de la Ferté 

186. Lajos Zilahy. Primavera Mortal  

188. Maurice Baring. Aves de Paso 

189. François Mauriac. El Fin de la Noche 

190. André Maurois. Para Piano Solo 

191. Sergey Potemkin. Un Amor. Historia de Grasdanka 

192. G.K. Chesterton. El Poeta y los Lunáticos

193. W. Somerset Maugham. El Velo Pintado    

195. Mika Waltari. Un Forastero llegó a la Granja 

196. Lajos Zilahy. El Amor de un Antepasado Mío 

197. André Maurois. Viaje al País de los Articolas 

198. Marya Mannes. Toda una Mujer 

199. Charles Plisnier. Falsos Pasaportes 

200. Lajos Zilahy. El Alma se apaga (o También el Alma se extingue)

201. W. Somerset Maugham. Liza de Lambeth

202. Maurice Baring. Darby y Joan   

203. Knut Hamsun. En el País de los Cuentos 

204. Bartolomé Soler. Entre Dos Mujeres (Germán Padilla) 

205. André Maurois. Las Paradojas del Doctor O'Grady 

206. Marika Stiernstedt. Pisando sus Huellas 

207. Paul Vialar. Clara y sus Raptores 

208. Marvin H. Albert. Chicago, Año 30 

209. André Maurois. Sentimientos y Costumbres

210.  W. Somerset Maugham. El Mago 

211. Donald Hamilton. Horizontes de Grandeza

212. ¿? 

213. Knut Hamsun. Redactor Lynge 

214. Curzio Malaparte. Evasiones en la Cárcel

215. Vicente Risco.  La Puerta de Paja 

 
216. W. Somerset Maugham. El Paso del Hombre
217. Maurice Baring. Recuerdo Inquietante

218. Maurice Constantin-Weyer. La Cuerda sobre el Abismo 

219. François Mauriac. Thérèse Desqueyroux

220.  Kate O'Brien. La Antesala 

221. Ernest Hemingway. Fiesta (The Sun also Rises, El Sol también se levanta)

222. Knut Hamsun. Rosa 

223. André Maurois. Siete Aspectos del Amor 

224. Stefan Zweig. El Mundo Insomne 

225. David Garnett. La Vuelta del Marinero 

226. W. Somerset Maugham. Una Hora antes del Amanecer 

227. Graham Greene. El Poder y la Gloria 

228. Michael McLaverty. En Éste tu Día 

229. Jacques Chardonne. La Dicha de Barbezieux 

230. John Steinbeck. La Perla

231. Paul Morand. Lewis e Irene

232. Ernest Hemingway. Las Nieves del Kilimanjaro 

233. Maurice Baring. El Señorito Nerón 

234. G.K. Chesterton. Cuentos del Arco Largo 

235. C.V. Gheorghiu. Contrata de Héroes 

236. Thomas Burke. El Viento y la Lluvia 

237. Bruce Marshall. Cirios Amarillos por París 

238. Maxence Van der Meersch. El Elegido 

239. Ernest Hemingway. Los Asesinos (narraciones)

240. Claude Houghton. Vecinos 

241. Bruce Marshall. El Mundo, la Carne y el padre Smith 

242. Charles Morgan. Camino Secreto

243. Henry Troyat. El muerto se apodera del vivo  

244. George Bernanos. Nueva Historia de Mouchette 

245. Maxence Van der Meersch. Una Esclavitud de nuestro Tiempo 

246. Maurice Constantin-Weyer. Manitoba 

247. Marika Stiernstedt. La Fama de Alma Wittfogel 

248. Christopher La Farge. El Huésped Inesperado 

249. Claude Houghton. Cristina 

250. J.B. Priestley. Perdidos en la Noche 

251. Graham Green. El Americano Impasible

252. Aldous Huxley. Limbo  

253. W. Somerset Maugham. Ah King. Mi criado chino 

254. John Steinbeck. El Omnibus Perdido 

255. Peter De Polnay. Antes de dormirme 

256. Henri Daniel-Rops. Sentimientos Enfermos 

257. SaulCooper. Capri. (Bahía de Nápoles)

258. Andre Maurois. Un Arte de Vivir 

259. Graham Green. Inglaterra me ha hecho así 

260. Sergiusz Piasecki. La Canción de los Ladrones 

261. W. Somerset Maugham. A Orillas del Támesis 

262. Aldous Huxley. La Envoltura Humana 

263. Henri Troyat. Una Vida en Falso 

264. Erskine Caldwell. Un Lugar llamado Estherville 

266. Julien Green. El Peregrino en la Tierra 

267. C.V. Gheorghiu. Los Sacrificados del Danubio 

268. Pearl S. Buck. La Madre 

269. Lloyd C. Douglas. Estandartes Blancos 

270. Aldous Huxley. Mi tío Spencer (relatos)

271. George Bernanos. Un Mal Sueño

272. Knut Hamsun. Soñadores

273. Theodor Plievier. En el Último Rincón del Mundo

274. Joseph Roth. No Hay Tiempo para el Amor

275. Mouloud Mammeri. La Colina Olvidada   

276. Thomas Burke. Zanquilarga 

277. Francisco Candel. Donde la Ciudad cambia de Nombre 

278. William P. McGivern. Reto al Destino 

279. Pearl S. Buck. Voces Secretas 

280. Jean Hougron.Volveré a Kandara 

281. Maxence Van der Meersch. La Máscara de Carne 

282. John Castle y Arthur Hailey. Vuelo hacia el Peligro 

283. Paul l .Wellman. Broncho Apache 

284. Eric Kästner. Tres Hombres en la Nieve 

285. Hermann Hesse. Bajo las Ruedas 

286. Frank G. Slaughter. El Guerrero 

287. Graham Greene. El Agente Confidencial  

288. Gertrud von Le Fort. El Papa del Ghetto (sobre el antipapa Anacleto II)

290. Heinrich Mann. El Profesor Unrat (o El Ángel Azul)

291. George Bernanos. Las Víctimas 

292. D.H. Lawrence. El Hombre y el Muñeco (o El Muñeco del Capitán)

293. Hermann Hesse. Peter Camenzid 

294. Giovanni Papini. Palabras y Sangre 

295. Franz Werfel. Aniversario 

296. Jessamyn West. Amistosa Persuasión 

297. Alba de Céspedes. Invitación a cenar 

298. William Faulkner. Los Invictos 

299. Sigurd Hoel. No era una Casa Decente 

300. Aldous Huxley. Los Escándalos de Crome 

301. John Steinbeck. El Valle Largo (relatos)

302. León Uris. Conspiración en Atenas 

303. Jerome K. Jerome. Tres Hombres en una Barca  

304. Georges Conchon. El Fanfarrón.

305. Tomás Salvador. El Haragán  

306. Graham Greene. El que Pierde, Gana 

307. Françoise Sagan. Buenos Días, Tristeza 

308. William Saroyan. Es Cosa de Reírse 

309. Colette. Gigi (narraciones)

310. Françoise Sagan. Las Maravillosas Nubes 

311. Pierre Boulle. Una Profesión de Caballeros

312. Stefan Zweig. Veinticuatro Horas de la Vida de una Mujer  

313. Françoise Sagan. ¿Le gusta Brahms? (No me digas adiós)

314. Antoine Blondin. Un Mono en Invierno  

315. Jacques Rémy. La Chatte 

316. Ugo Pirro. 5 Mujeres Marcadas 

317. Mika Waltari. Vacaciones en Carnac 

318. Romain Gary. Los Colores del Día 

319. Max Catto. Siete Ladrones

320. William Saroyan. Tú estás loco, Papá  

321. Michele Perrein. La Desidia 

322. Gunther Weisenborn. Persecución 

323. Rex Stout. El Señor Cenicienta 

324. Lajos Zilahy. En el Profundo Bosque 

325. Bruce Marshall. Los Estudiantes, la Primavera y el Amor

326. Romain Gary. Una Educación Europea     

327. Giovanni Papini. El Libro Negro (continuación de Gog)

328. Patrick Hamilton. Luz de Gas 

329. John Braine. Un Lugar al Sol 

330. Colette. La Gata

331.  Colette. La Ingenua Libertina (memorias)

332. Françoise Sagan. Dentro de un Mes, Dentro de un Año 

333. Giovanni Papini. Exposición Personal 

334. Colette. Dúo 

335. Leo Perutz. El Marqués de Bolibar (sic)

336. Ernst Wiechert. El Búfalo Blanco 

337. Sebastián Juan Arbó. Martín de Caretas en el Campo

338. Knut Hamsun. Vida Azarosa  

339. Sinclair Lewis. La Avenida de los Sauces 

340. Rudyard Kipling. Puck

341. Mary Howard. Más que Amistad  

342. Sinclair Lewis. Los Padres Pródigos 

343. Thomas Mann. Tristán/Mario y el Mago

344. Ivo Andric. El Lugar Maldito  

345. Erns Wiechert. El Bosque de los Muertos 

346. Mika Waltari. Secuencia 

347. Rudyard Kipling. El Collar Sagrado 

348. Thomas Mann. Tonio Kröger/Señor y Perro 

350. Angus Wilson. La Mala Gente (relatos)

351. Henry Castillou. Thaddëa 

352. John O'Hara. Sermones y Gaseosa 

353. Catherine Paysan. Nosotros los Sánchez 

354. Axel Munthe. Lo que no conté en La Historia de san Michele 

355. Roland Gaucher. La Cabeza debajo del brazo 

356. Edzard Schaper. La Fiera 

357. Angus Wilson. Aquellos Adorables Tipos Raros 

358. Lajos Kutasi-Kovacs. Reparto Teatral 

359. Pierre Boulle. El Verdugo

360. Anne Rives. La Asistenta  

361. Alexander Roda Roda. Las Aventuras del Joven Marius 

362. Leo Perutz. Entre las Nueve y las Nueve (o Mientras dan las Nueve)

363. Erskine Caldwell. La Casa de la Colina (o Una Casa en la Colina)

364. Henry Dory. El Metro se ha Detenido 

365. Knut Hamsun. Pan 

366. Henry Castillou. La Legión de Umrah

367. Dick Francis. Día de Terror  

368. Angela Padellaro. Dulce Recuerdo 

369. Carmen Mieza. La Imposible Canción 

370. Françoise Sagan. Cierta Sonrisa 

371. Colette. Claudine en la Escuela 

372. Leo Perutz. Turlupín 

373. Vicki Baum. Sentencia Secreta 

374. Frank Yerby. El Tesoro del Valle Feliz 

375. Pearl S. Buck. La Exiliada 

376. James Schmitz. Historia de Dos Relojes 

377. Pierre Boulle. El Planeta de los Simios 

378. Mika Waltari. La Paloma Blanca

379.  John Steinbeck. Las Praderas del Cielo  

380. Vicki Baum. Entreacto 

381. Frank Yerby. La Novia de la Libertad

382. Sergiusz Piasecki. Nadie se Salva  

383. W. Somerset Maugham. Luz en el Alma 

384. Vicki Baum. El Último Día 

385. Gilbert Cesbron. Los Inocentes de París 

386. Pearl S.Buck. El Hombre que cambió a China (sobre Sun-Yat-Sen)

387. Michel Bataille. Cinco Días de Otoño 

388. Guy Des Cars. Tres Noches 

389. Pearl S. Buck. Carta de Pekín 

390. W. Somerset Maugham. Crucero de Invierno 

391. Vicki Baum. Retorno al Amanecer 

392. François Mauriac. El Río de Fuego 

393. H.E. Bates. Una Corona de Mirto Silvestre 

394. Mika Waltari. Cabellos de Oro/Dulcamara 

395. Thomas Mann. Confesiones del Aventurero Félix Krull (o Confesiones del Estafador Félix Krull)

396. Sebastián Juan Arbó. Martín de Caretas en la Ciudad 

397. Roger Ikor. Los Murmullos de la Guerra

398.John Castle. La Séptima Furia

399. Sergiusz Piasecki. Un Mundo Desconocido

400. Michel deSaint-Pierre. Los Nuevos Aristócrtas  

401. Guy Des Cars. La Catedral del Odio 

402. Wolfgang Altendorf. El Transporte 

403. Vicki Baum. Vuelo Fatal 

404. Gilbert Cesbron. La Soberana

405. Vicki Baum. Camino a Escena 

406. Rosamond Marshall. El Lazo de la Carne 

407. Isaac Bashevis Singer. Gimpel, el Tonto (cuentos)

408. Uta von Witzleben. Para A.P. 

409. Alberto Denti Di Pirajno. Una Tumba para un Delfín 

410. Pierre Daninos. Un tal señor Blot 

411. Thomas Mann. Las Tablas de la Ley/Muerte en Venecia 

412.  Pierre Benoit. Flamarens 

413. Pierre Very. Todo debe Desaparecer el 5 de Mayo (relatos)

414. Henry Cornelus. La Estación de Fuego 

415. Vicki Baum. Vida sin Misterio  

416. Isaac Bashevis Singer. El Mago de Lublín 

417. Elisabeth Mulder. El Hombre que acabó en las Islas

418. Pitigrilli. Lecciones de Amor

419. Giovanni Guareschi. Relatos Familiares 

420. Llorenc Saint Marc. Tiempo Atrás. La Picaresca en Barcelona

421. Joaquim Paco d'Arcos. El Anticuario de Sao Paul

422. Michael Sinclair. Como robar un Millón y... 

423. François Mauriac. Los Ángeles Negros 

424. Leo Perutz. De Noche bajo el Puente de Piedra 

425. Michel Servin. Deo Gratias 

426. Nigel Balchin. Antes del Amanecer 

427. Erskine Caldwell. Disturbio en Julio 

428. Michele Saint-Ló. Una Loca en la Casa 

429. Isaac Bashevis Singer. El Spinoza de la Calle Market (narraciones)

430. Roger Ikor. La Lluvia en el Mar 

431.  François Mauriac. La Sed del Alma

432. Pitigrilli. El Caso Susana 

433. Paul Vialar. El Chico del Ascensor 

434. Monika Mann. Recuerdos de Ayer y de Hoy 

435. Albrecht Goes. El Holocausto 

436. François Mauriac. El Misterio Frontenac

437. Roger Ikor. El Cerco Celeste 

438. Erskine Caldwell. Un Muchacho de Georgia 

439. Sebastián Juan Arbó. La Hora Negra 

440. Vicki Baum. Los Contrabandistas

441. Ray Bradbury. Fahrenheit 451

442. Erskine Caldwell. Cerca del Hogar 

443. Ramón Folchi I Camarasa. Alegre Fiesta 

444. Gilbert Cesbron. La Tradición Fontquernie 

445. Art Buchwald. Un Regalo de los Muchachos 

446. J.B. Priestley. Las Formas del Sueño 

447. G.K. Chesterton. Ortodoxia

448. Erskine Caldwell. Una Luz para el Anochecer

449. Pierre Boulle. La Prueba de los Hombres Blancos 

450. Pierre Daninos. Vacaciones a Toda Costa 

451. Pierre Benoit. El Comendador



jueves, 2 de septiembre de 2021

Por un Perro

Novela Corta en un Tribunal


Por Henry H. Curran 

Presidente de Sala del Distrito de Nueva York

 

Aunque la citación dijese «por retener indebidamente propiedad ajena», yo ya sabía que, en casos así, esa propiedad suele ser un perro.

Compareció la demandante. Joven, esbelta, agraciada: de ojos azules, cabello oscuro y facciones que hacían aún más interesantes la palidez que las cubría.

Acompañada por su madre, fue declarando lo ocurrido. Un perro de pastor alemán, Danny se llamaba, al que habían criado en casa desde cachorrillo, anduvo perdido durante seis meses.

 —Al fin...

Aquí la madre tomó la palabra:

 —Al fin lo encontró mi esposo. Lo llevaba él—señalando al demandado—. El perro era el nuestro, no cabía duda—continuó la señora.

 — ¿Dónde está el perro?—pregunté entonces.

 —Lo tienen abajo, señor Juez—contestó con acento en que vibraba la indignación, el demandado,un mozo cuyo aire de honradez predisponía en su favor—. Le aseguró a usted que el perro es mío—agregó en seguida—. Me costó mi plata comprarlo. No veo por qué han de quitármelo Estoy muy encariñado con él, y él también me quiere.

 —¿Trajo usted la matrícula de ese perro?—le dije.

 —Sí, señor Juez.

Examiné la cédula que me había entregado. Estaba en regla. Escuché luego con gran atención todo cuanto el muchacho fue alegando. Daba la impresión de que decía la verdad. Mis preguntas no le hicieron incurrir en ninguna contradicción. Por un par de veces tuve que advertirle que, al hablar, debía dirigirse al tribunal, y no a la demandante, de la cual no apartaba la vista. Pero esto, claro es, no era motivo para dudar de su veracidad.

 —Habrá que dejar que sea el mismo  perro el que nos saque de dudas—dije, dirigiéndome al demandado y a las demandantes—, tomen ustedes nota de las instrucciones que yo vaya dándoles, las cuales han de seguir al pie de la letra.

Acto continuo indiqué a la joven y a la madre que se retiraran a la sala contigua. Cuando lo hacían, noté que el demandado no cesaba de mirar a la primera de ellas, hasta que desapareció detrás de la puerta que cerró el ujier.

En seguida, en medio de la expectación general, apareció el perro. Era un animal dócil e inteligente. Cuando el que lo llevaba de la traílla lo dejó suelto, se plantó en dos saltos al lado del que aseguraba ser su amo, detuvo en él una mirada de adoración, y no dio señales de querer moverse de allí. El caso no podía ser más evidente. A mayor abundamiento, el demandado le mandó hacer varias gracias, que él ejecutó sin vacilar.

 —¡Este perro es  mío, señor Juez, ya lo está usted viendo!—exclamó al fin el mozo.

 —Bien—le contesté—. Vamos a convencernos.

A una seña mía, el ujier se llevó al perro, en tanto que el supuesto amo se retiraba de la sala en la cual entraron ahora la joven y su madre.  Le indiqué a ésta que fuese a sentarse en un banco inmediato a la puerta, entre otras personas que allí estaban. La joven permaneció cerca de mí, adosada a la pared.

 —No han de hacer ustedes el menor movimiento, suceda lo que suceda—les advertí a ambas.

El ujier apareció nuevamente con el perro, al cual dejó suelto otra vez. Los ojos de la joven relampaguearon de alegría. Pero, según lo que le había mandado permaneció muda e inmóvil. El perro se dirigió sin vacilar al sitio donde había estado  momentos antes con el demandado. Al no encontrarlo, miró ansiosamente en torno, vaciló unos segundos y se volvió luego camino de la puerta, con las orejas gachas. 

Sin que nadie lo llamara ni le hiciera ninguna seña, se dio ahora a meterse por entre los bancos, husmeando, como si buscara a alguien entre los allí presentes. Levantose un murmullo en la sala. Observé atentamente a la joven. Estaba emocionada. No obstante, ni ella ni la madre hacían el más leve movimiento.

¿En qué pararía todo esto? El perro parecía desconcertado. Continuaba, sin embargo, busca que busca, sin pasar por alto a una sola persona.

Cuando las hubo repasado a todas, volvió a mí la mirada. Era indudable que sentía perdido. Todos conteníamos la respiración.

De repente, el perro, alto el hocico como si tomara el aire con el olfato, volvió la noble cabeza hacia la joven, que continuaba en pie, pegada a la pared, luego se quedó mirándola prolongada, incrédulamente. Lo que pasó después fue tan rápido que casi no nos dimos cuenta. Sólo echábamos de ver que el perro, tras del salto aquel con que había salvado el espacio que lo separaba de la joven, se hallaba cerca de ella lamiéndole las manos y la cara, tirándole de la ropa, hablándole casi.

«¿No me conoces?» parecía decirle a la que, fiel a la consigna, permanecía impasible, con la mirada fija en la mía. «¿Será posible que no me conozcas?»

A una señal de asentimiento hecha por mí, la joven  se inclinó hacia el perro, le acarició el cuello, lo invitó a ponerle en el pecho las patas delanteras, lo abrazó murmurándole: «Danny...»

El  caso quedaba juzgado. Cuando volvió el supuesto amo de Danny, un ujier le entregó la traílla, que era cuanto se llevaría de allí. Miró él entonces a la joven, al perro, en cuyos ojos resplandecía la dicha más completa. El ama continuaba abrazada a su perro. Me pareció notar que aquellas mejillas, tan pálidas hasta entonces, se coloreaban suavemente por primera vez, en tanto que el mozo se le acercaba. 

 —¿Me permite que se la regale?—le dijo él ofreciéndole la traílla—. Es bonita—agregó con voz un poco temblorosa—, y le servirá más que a mí.

 —Gracias—contestó la obsequiada, soltando a Danny para recibir la correa que el otro le alargaba. Luego, envolviéndolo en la claridad de su mirada, y con una sonrisa llena de comprensión, le dijo dulcemente—: Es una pena...

Los vi salir confundidos con el público, y oí cuando él le decía: 

 —Me gustaría explicarle todas las gracias que hace Danny... ¿Tiene inconveniente que la acompañe?

 —No, al contrario, tendré mucho gusto—le contestó ella.

Se alejaron juntos, llevando en medio al perro que se disputaba las caricias de ambos. 

¡Qué curiosa es la vida!, pensaba yo al perderlos de vista. Y todo por un perro...



Revista Selecciones del Reader’s Digest, Febrero de 1942, tomo III, N° 15, págs. 89-90, The Reader’s Digest Association, Pleasantville, Nueva York, Estados Unidos

martes, 31 de agosto de 2021

"Ahora", "ahorita", "ahoritita", "ahoritica": ¿por qué es tan difícil definir el tiempo (y ponerse de acuerdo) entre los hablantes del español?

 Analía Llorente

HayFestivalQuerétaro@BBCMundo
 
 
"Ahorita le envío el correo", me dijo del otro lado del teléfono con su inconfundible acento mexicano.

Pero pasaban las horas y el correo con la información solicitada no llegaba.

¿Será que el tiempo transcurre de diferente manera entre los hablantes del español de América Latina?, pensé.

Claramente, el adverbio de frecuencia "ahora" está en el centro de este debate.

Según el Diccionario de la lengua de la Real Academia Española, "ahora" significa "en este momento" o "en el tiempo actual". 

Pero la definición no termina ahí porque "ahora" abarca un tiempo muy amplio.

Puede significar "hace poco tiempo", como en "ahora me lo han dicho". O "dentro de poco tiempo", como en "ahora te lo diré".

"El 'ahora' de toda la vida en el español ya tenía los tres significados desde el latín. Increíble ¿no?, señala María José Rincón, filóloga y miembro de Academia Dominicana de la Lengua.

"Quizás ese propio germen de significado hace que esa extensión hacia el futuro o hacia el pasado sea más fácil de manejar dependiendo de la idiosincrasia de la costumbre del país", añade a BBC Mundo.

Y la cuestión de la referencia temporal se complica aún más cuando algunos hablantes de las distintas variantes del español de América Latina le agregan diminutivos como: "ahorita", "ahoritica", "ahoritita" y hasta "ahorititita".

"Parece que estamos hablando otro idioma", dice Rincón. 

 

¿Y Ahora? 

Los deícticos, que son las palabras que marcan el tiempo o el espacio en el idioma, pueden provocar bastantes problemas en la comunicación de los hablantes de una lengua.

"Si para ti 'ahora' es 'ahora' (es decir, en este momento), que una persona te diga: 'te lo mando ahora' pero en realidad quiere decir 'más adelante'; o te diga: 'te lo mandé ahora', que quiere decir que 'ya te lo mandó hace tiempo' te descoloca completamente porque te cambia la percepción temporal", ejemplifica la filóloga.

En América Latina también es frecuente la convivencia de "ahora", "ahorita" y "ahoritita".

Y cada una de ellas puede tener un matiz diferente en cada región o país.

Según datos del Diccionario de americanismos, en México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Perú y Bolivia conviven "ahora" (con el significado de "hoy, en el día presente"), "ahorita" (que es "dentro de un momento, más tarde") y "ahoritita" (que significa "ahora mismo").

Incluso en algunos sitios también se escucha el "ahorititita", (para dar más énfasis a la comunicación) recopila el trabajo "La lengua española en América: normas y usos actuales", de la Universidad de Valencia. 

En Puerto Rico y República Dominicana se distingue entre "ahora" (que significa "en este momento") y "ahorita" (que es "dentro de un rato").

En otros lugares, puede pasar que el "ahoritita" expresa una inmediatez superior a la de "ahorita". Y "ahora" termina siendo la menos inmediata. 

 

¿Por Qué Pasa Esto? 

El tiempo nos permite medir la duración o separación de acontecimientos. Y la palabra "ahora" nos ayuda a ordenar sucesos.

En general "el tiempo es una magnitud que es muy difícil de atrapar y el lenguaje trata de hacerlo con palabras aunque a veces se ve completamente superado", analiza Rincón que también dirige el Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía en República Dominicana.

Sin embargo, "el español es un idioma que atrapa muy bien el tiempo porque tiene una riqueza extraordinaria de tiempos verbales combinados con modos verbales", agrega la filóloga.

Y en el caso de "ahora", "ahorita" o "ahoritica", no hay que ser tan rígidos con el significado.

Cada variedad fija un significado concreto. Por ejemplo, la comunidad en Colombia decidió que "ahoritica", el adverbio con dos diminutivos (-ti y -ca) va a significar "ahora mismo" como en "se estrelló un carro, pasó ahoritica mismo".

Mientras que en Cuba el "ahoritica" puede referirse también a "un futuro muy próximo", como en "dijo que ahoritica llegaba".

Es decir, muchas veces el significado sólo con la palabra sin conocer el contexto es muy difícil determinar.

"No tienes que pensar que en la lengua todas las piezas que se ponen significa lo mismo, lo que hacen es darle más expresividad", define Rincón. 

 


 

 -Mesera ¿me trae más pan?

 -Sí señora, ahorita

 

 

 

"Ahorita sirve para no obedecer"

El "ahorita" en México necesita una explicación más detallada.

Para el lingüista mexicano Luis Fernando Lara, en la mayoría de los casos donde se usa "ahorita" y todas sus variantes, las expresiones van relacionadas con el sentido del mandato y los códigos de cortesía de cada comunidad.

"Para un mexicano, cuyas normas de cortesía son muy barrocas, expresiones como 'hazlo ahora' y 'ya' son rudas, pues necesitamos dulcificarlas con oraciones como 'por favor, haz esto ahora', 'si no te es molesto, hazlo ahora', etc.", dice.

Y la respuesta típica mexicana a esos mandatos suele ser "ahorita". ¿Pero cuándo es eso?

"Ese ahorita se interpreta erróneamente como 'en un momento inmediato', pero cuando uno lo estudia, llega a la conclusión de que significa 'se hará cuando se pueda o en el momento oportuno'", analiza Lara que es Director del Diccionario del español de México.

"Esto desconcierta a los extranjeros. Por eso a veces, el interlocutor responde: 'Bueno, pero ahoritita, ahorititita', para exhortar a una acción inmediata", ejemplifica. 

 

 


 -¡Hija lava los trastes!

-Sí mamá, ahorita
 
 
 
 
 
 
 

Pero para el psicólogo social Pablo Fernández Christlieb, el significado de ese "ahorita" es mucho más profundo y está directamente vinculado a la identidad mexicana en respuesta a la opresión de la conquista española.

"Así como la Ñ es para el español, el 'ahorita' es para el español de México y para toda nuestra idiosincrasia porque concentra la historia completa y el orgullo de este país", le dice a BBC Mundo.

"Yo creo que básicamente podría decirse que el 'ahorita' sirve para no obedecer. ¿Cómo le respondía uno con un 'no' a los españoles que daban órdenes? Pues se le decía 'ahorita', por supuesto", analiza el académico de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En resumen, ese "ahorita" nunca iba a pasar.

Y el uso de diminutivos es una manera de apropiarse del lenguaje que se le fue impuesto.

"Cuando le pones un diminutivo a algo que es grande, que está encima de ti, de repente se vuelve chiquito y lo puedes controlar y manipular y ya no es algo que te oprima. Uno tiene el permiso de desobedecer el lenguaje, por lo tanto de desobedecer las órdenes", opina Fernández Christlieb.

 
 

 -¿A qué hora vamos a la fiesta? 
-Ahorita
 
 
 
 






"Luego",  "luego luego, "luego lueguito"
 
 Si bien las confusiones más comunes -si de tiempo estamos hablando- entre los hablantes de las distintas variantes del español de América Latina se dan con la palabra "ahora", no son las únicas.

"Luego" puede expresar sentido de posterioridad temporal como sinónimo de "después".

Aunque en El Salvador "luego" puede significar "temprano", "en las primeras horas del día" y "rápidamente", en Honduras, "ahora mismo" y en Paraguay, "de antemano", según recoge una publicación de la Academia Mexicana de la Lengua.

"El uso mexicano de 'luego' (…) es una posposición de la acción como: 'luego lo hago', y de ahí la respuesta: 'pero luego luego'", para dar más énfasis que la acción se hará de inmediato.

 
 

-¿Cuándo llegó el electricista?

-Luego, luego de que te fuiste.

 
 
 
 
Es decir que la expresión "luego luego" sería más cerca en el tiempo que sólo "luego".

"Increíble, pero sí", dice Rincón sobre esta expresión que también se usa en Guatemala, por ejemplo.

"Si te pones a verlo matemáticamente es una cosa incomprensible. Pero la lengua es así, tiene muchos factores humanos que nos descolocan porque no tiene mucha explicación, o si la tiene es más bien sentimental", opina.

También en el español de América Latina aparecen las expresiones como "luego, lueguito" para decir que algo sucedió inmediatamente después. O también para dar una idea de cercanía geográfica: "El pueblo está cerquita, aquí lueguito"
 
 
Interferencias
 
Lo cierto es que estas confusiones entre los propios hablantes de las distintas variantes del español es algo relativamente nuevo en la historia de nuestro idioma.

Gracias a la fluidez en las comunicaciones y básicamente a internet, en la actualidad tenemos la posibilidad de interactuar con los distintos usuarios del español de todo el mundo y sorprendernos con las diferencias, aunque más de una vez no nos entendamos.

"Quizá nadie nunca pensó que iba a haber un idioma materno hablado por casi 600 millones de personas y que todos pudiéramos hablar con todos al mismo tiempo. Creo que eso tiene mucho que ver con lo que nos está pasando ahora", analiza Rincón.

Entonces por estas interferencias que se producen en la comunicación necesitamos usar cada vez más palabras para evitar ambigüedades.

"Esas diferencias enriquecen. A veces pueden ser peligrosas, pero es bonito que nos demos cuenta que el español es un idioma múltiple, que no hay una cosa mejor dicha que la otra. No hay nadie que hable mejor que yo", dice la filóloga.

Lara coincide: "Nunca habrá un 'acuerdo', pues estos temas que relacionan el significado con la cortesía son tan íntimos de cada sociedad, de cada tradición, de cada cultura, que no se pueden 'corregir'. Más bien es lo que da idea de la diversidad y riqueza de las culturas hispánicas".

 
Este artículo es parte del Hay Festival Querétaro digital, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza del 1 al 5 de septiembre de 2021.
 
Fuente:
 

lunes, 30 de agosto de 2021

Cómo el ejercicio físico puede ayudarnos a crear nuevas neuronas y a mejorar la memoria

 Por Isabel María Martín Monzón

The Conversation*

Hace tiempo se pensaba que en el cerebro no se podían generar nuevas neuronas. Éste se entendía como una entidad estática e invariable que, simplemente, degeneraba a medida que envejecíamos o debido a lesiones cerebrales.

No obstante, a partir de los experimentos de la bióloga de la Universidad de Berkeley (Estados Unidos) Marian Diamond, se demostró en 1964 que el cerebro adulto era plástico y adaptativo.

Ese estudio fue pionero en identificar cómo las características del entorno afectaban directamente al desarrollo y crecimiento cerebral.

El experimento realizado contaba con una jaula grande y espaciosa con doce ratas que crecían en un ambiente enriquecido (elementos para jugar o correr en la rueda giratoria, compañía, alimentación diversa), así como con otras doce ratas que se encontraban en una jaula pequeña, aisladas, sin estímulos sociales o de juego.

Tras ochenta días, Diamond analizó sus cerebros y descubrió que el córtex cerebral se había modificado en el grupo del ambiente enriquecido.  

En estos, la corteza cerebral era más extensa, debido al crecimiento de las espinas dendríticas de las neuronas, se observó angiogénesis —mayor número de vasos sanguíneos—, se vió incrementado el nivel del neurotransmisor acetilcolina, así como el del factor neutrófico derivado del cerebro, conocido por sus siglas en inglés BDNF, una proteína que se expresa especialmente en la corteza cerebral y el hipocampo, áreas fundamentales para procesos como aprendizaje y memoria.

Estos datos han generado un sinfín de estudios dirigidos a analizar el papel de cada uno de los elementos que componían ese ambiente enriquecido.

 

Neurogénesis y Ejercicio Físico 

Desde los estudios pioneros de neuroplasticidad, múltiples han sido las evidencias científicas que demuestran cómo factores tales como la dieta, la actividad cognitiva diversa, el ambiente social, la novedad y el ejercicio físico son elementos que favorecen indiscutiblemente este fenómeno.

Centrémonos en el ejercicio físico.

Los múltiples beneficios del ejercicio físico regular se han demostrado ampliamente en modelos humanos y animales. Sabemos que puede contribuir a la neurogénesis, así como poseer un rol importante para revertir y reparar el daño neural existente, tanto en mamíferos como en peces.

Comprender cómo se produce este proceso, y qué factores lo ponen en marcha, puede resolver el rompecabezas para mejorar la pérdida de memoria relacionada con la edad y tal vez prevenir enfermedades neurodegenerativas, incluido el Alzhéimer.

El cerebro promedio contiene alrededor de 100 000 millones de células cerebrales, la mayoría de las cuales se formaron antes del nacimiento. En las primeras etapas de la infancia se siguen generando nuevas células cerebrales a un ritmo acelerado.

Con los años, la neurogénesis disminuye gradualmente, pero el proceso no se detiene ni durante la vejez. Los factores neurotróficos ayudan a estimular y controlar este proceso, siendo el BDNF el más importante.

 

Entre 700 y 1500 Nuevas al Día 

Eso es especialmente cierto en el giro dentado del hipocampo, a pesar de que hay otras regiones cerebrales que también producen nuevas células cerebrales.

Recientemente, un equipo de investigación de la Universidad de Harvard, liderado por Rudolph Tanzi, ha encontrado que el hipocampo puede producir entre 700 y 1.500 nuevas neuronas cada día. 

Quizás esto pueda no parecer mucho si tenemos en cuenta la vasta galaxia de neuronas que poseemos, pero incluso este pequeño número tiene valor, ya que mantiene activas muchas conexiones neurales ya existentes.

Así, si bien la mayoría de los cerebros puede desarrollar nuevas células, el objetivo de la ciencia ahora es encontrar las mejores maneras de hacerlo.

La idea sería que, si se puede aumentar el número de neuronas aún más a través de la neurogénesis, se podría intensificar la función principal del hipocampo y mejorar la forma en que las personas aprenden nueva información y acceden a la memoria a corto y largo plazo.

Los resultados de este estudio respaldan el vínculo entre ejercicio y neurogénesis.

Se encontró que el ejercicio aeróbico durante ocho semanas puede doblar la ratio de generación de nuevas neuronas en el hipocampo, en relación a aquellos sujetos que no realizan ejercicio.

Además de producir BDNF, el ejercicio aeróbico podría ayudar a aumentar la producción hepática de una enzima (Gpld1), que también puede ayudar con la neurogénesis.

Sabemos que el ejercicio consigue acelerar la maduración de células madre a células adultas totalmente funcionales y fomenta el principal mecanismo celular existente para el aprendizaje y la memoria, denominado aprendizaje a largo plazo. Todos estos elementos son clave para fomentar el aprendizaje y la memoria.

 

¿Cómo reducir el riesgo de enfermedades como el Alzhéimer?

Aunque estos hallazgos provienen de estudios en animales, las personas podrían obtener los mismos beneficios cerebrales a través del ejercicio aeróbico. En este momento, no hay sustituto para el ejercicio regular para ayudar con la neurogénesis.

Sin embargo, no está claro qué tipo de ejercicio aeróbico funciona mejor, ni cuánto tiempo y cuánto es suficiente. Existen datos que sugieren entre 120 y 150 minutos recomendados de ejercicio de intensidad moderada por semana.

Estudios apuntan a la natación como uno de los deportes más completos. Promueve un claro beneficio cognitivo (mejoras en procesos atencionales, flexibilidad cognitiva, memoria) tanto en jóvenes como en personas mayores.

No obstante, cualquier ejercicio físico que aumente la frecuencia cardíaca, como usar usar una cinta de correr, andar en bicicleta o caminar con fuerza, son ideales. El cerebro en movimiento aprende más rápido.

*Isabel María Martín Monzón es neurocientífica y profesora de la Universidad de Sevilla. Esta nota apareció originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons.

 

Fuente:

El Ejercicio Físico, la Neurogénesis y la Salud

Qué es el "youngism" y cómo afecta a los jóvenes en el mercado laboral

Por Redacción

BBC News Mundo

 

La discriminación laboral por edad no solo afecta a las personas mayores.

Cuando tenía 22 años, Priscilla Bonzi terminó su pasantía en una embajada en Washington D.C, Estados Unidos. Postuló a un trabajo y no lo consiguió, algo que podría parecer completamente normal.

Sin embargo, cuando preguntó por qué no la escogieron, la respuesta la descolocó: "Me dijeron que era demasiado joven para el empleo".

"No esperaba que mi edad fuera la causa de la decisión", le dice Bonzi a la BBC.

Ahora trabaja en Nueva York como asesora en una firma internacional de asuntos legales y esa mala experiencia quedó en el pasado. Sin embargo, muchos jóvenes experimentan situaciones similares.

 Así le pasó a la estudiante universitaria de 19 años Nadirah Hussein en su trabajo en Londres.

"Cuando conversaba con mis colegas quedaban impactados cuando les decía mi edad y a veces le restaban importancia a las cosas que he logrado o me trataban como si tuviera menos años, pese a que soy una persona adulta".

"Sentía que me trataban como a una niña pequeña. Era difícil que me tomaran en serio", explica.

Esta práctica discriminatoria conocida como youngism (una palabra en inglés que se refiere a la discriminación laboral por ser joven) pareciera estar más extendida ahora que en el pasado, al menos en los países desarrollados.

 

El Desafío de Detectar que Realmente Existe Discriminación 

Aunque es difícil tener la certeza de que no te han dado el trabajo porque te consideran demasiado joven, es posible inferirlo cuando no hay razones sólidas para sustentar el rechazo.

Elizabeth Houghton, consultora en desarrollo laboral, especializada en asesor a personas menores de 35 años en distintas partes del mundo, cuenta que muchos de sus clientes suelen poner el tema sobre la mesa.

"Si tienes todas las capacidades requeridas por el trabajo y puedes demostrar que las has puesto en práctica, y aún así te dicen que no tienes suficiente experiencia, yo diría que esa una decisión basada en tu edad y no en lo que realmente puedes hacer, salvo que te den razones y ejemplos concretos para argumentar que no eres la persona adecuada".

Al tema de la edad se suma otro elemento: la discriminación de género. "Yo diría que afecta más a las mujeres que a los hombres", dice Houghton.

Desde su perspectiva, una de las cosas que juegan en contra de la contratación de mujeres jóvenes, es que es probable en algún momento tengan hijos.

Esa posibilidad, argumenta, opera como un sesgo inconsciente en los empleadores.

 

Una Práctica "Más Aceptada"

Aunque la discriminación por edad ha afectado tradicionalmente a las personas mayores, la tendencia contraria que afecta a los más jóvenes suele ser una práctica más aceptada, señala Lauren Rikleen, consultora que trabaja con empresas para crear ambientes laborales más inclusivos.

"Es un tema del que no hablamos lo suficiente", dice Rikleen. Y como pareciera ser un problema que no existe, se hace aún más difícil combatirlo.

Aunque siempre ha existido un cierto nivel de sesgo contra los más jóvenes en distintas generaciones, la experta cree que esta práctica es más común ahora que antes.

Una de las razones que pueden explicar el fenómeno es que las nuevas generaciones han sido criadas de un modo muy diferente a cómo se hacía décadas atrás.

Por ejemplo, las generaciones más jóvenes tienen más espacio para participar en las decisiones familiares o las decisiones que toman sobre sus propias vidas.

A eso se suma el efecto de las tecnologías, o la manera en que la infancia transcurre de una manera mucho más estructurada en la escuela y fuera de ella.

Uno de los mayores cambios históricos que se ha producido a partir de esta nueva crianza, sostiene Rikleen, es que hay un mayor foco en la integración entre el trabajo y otras esferas de la vida.

 

"Que No Afecte Tu Autoconfianza"

"La gente siempre habla de conseguir un equilibrio entre el trabajo y la vida personal de una manera más holística y saludable de la visión que tenían generaciones anteriores".

En ese sentido, agrega, "la mayor contribución que han hecho los jóvenes al lugar de trabajo es un cambio fundamental en las prioridades".

Pero frente a los ojos de algunos empleadores, el hecho de que los más jóvenes no estén dispuestos a "sacrificarlo todo" por el trabajo, es una actitud poco bienvenida.

Una reciente investigación realizada a partir de encuestas hechas a 6.000 personas en Estados Unidos y Reino Unido sostiene que la discriminación por edad afecta más a los jóvenes que a los mayores en la actualidad.

"La gente ve a los adultos jóvenes de hoy de una manera positiva y negativa al mismo tiempo", explica Michael North, profesor de Administración en la Escuela de Negocios de la Universidad de Nueva York y uno de los autores de la investigación.

En el lado positivo, consideran que la nueva generación tiene más habilidades para resolver desafíos. Los ven más ambiciosos, más inteligentes, más cool, más tecnológicos.

Pero la otra cara de la moneda es que los perciben como desagradecidos, irrespetuosos o más ingenuamente radicales.

Por otro lado, agrega, la gente tiene una actitud "más fría" con los adultos jóvenes de hoy.

"La gente de todas las edades tiene una visión más negativa sobre los jóvenes de hoy respecto a los jóvenes de generaciones previas", apunta North.

Expertos sugieren a los postulantes jóvenes a un empleo que sean muy claros en enfatizar lo que han hecho, moviendo la entrevista hacia un lugar donde puedan destacar esa experiencia.

Y lo más importante, dice Elizabeth Houghton: "si tienes experiencia, no permitas que la discriminación afecte tu autoconfianza".

(Esta nota es una adaptación de un capítulo del programa de radio de la BBC Business Daily).

 

Fuente:

Youngism: Discriminación Labroal por Edad

 

sábado, 28 de agosto de 2021

Encanto de los Riachuelos

Ocupan en nuestro corazón y en nuestra mente un lugar más importante que los ríos caudalosos

Por Peter Steinhart

Los riachuelos no reciben nombres de generales ni de caudillos. Los toman de cualquier cosa que esté a lamano: riachuelo Rocoso, riachuelo del Molino, riachuelo Fangoso. No se les exalta en relatos de viajes ni en himnos nacionales. Son lo más trivial del paisaje.

Pero casi todos tenemos uno en nuestro pasado: la corriente amiga que fluyó en la primavera de nuestra mocedad. La voz del guardabosques se suaviza cuando habla del arroyo de su niñez, donde solía nadar o pescar. Una mujer se siente transportada de pronto al hogar paterno cuando recuerda los días en que atrapaba cangrejos en el riachuelo que corría detrás de su casa.

El mío serpentaba entre el huerto de albaricoques de mi abuelo y el pastizal de un vecino, que cubría una colina. Sus orillas estaban sombreadas por álamos y secuoyas, y por una espesa maraña de zarzas y vides silvestres. En los días deverano, el agua clara y fría pasaba tranquilamente sobre las acumulaciones de guijarros donde me gustaba pescar truchas.

Los arroyos jamás son escenarios de hechos históricos. Pero a juzgar por su persistencia en nuestra memoria, son más grandes de lo que parecen. Ocupan en nuestro corazón y en nuestra mente un lugar más importante que los ríos caudalosos.

En los riachuelos el tiempo se mide por la vida de extrañas criaturas: los larvas de frígano moteadas de arena, que se ocultan bajo las rocas; las finísimas nubecillas de cachipollas que se forman repentinamente por la tarde; los pececillos que atraviesan como dardo de inspiración el umbroso destino de la corriente.

A diferencia de los ríos, que corren saturados de limo y de refinamiento, los arroyos son claros, inocentes, bulliciosos, y están llenos de sueños y promesas. Un niño puede vadearlos sin que sus padres lo cuiden. Pertenecen a la niñez; junto a ellos vislumbramos el ancho mundo y la curvatura del horizonte.

Pero, sobre todo, ofrecen a la mente la oportunidad de penetrar en el extraño universo del agua, de los renacuajos y las truchas. La corriente de un riachuelo lleva consigo las posibilidades de otros mundos dentro y fuera del nuestro. El poeta estadounidense Robert Frost escribió: “Fluye entre nosotros, por encima de nosotros y con nosotros. Y es tiempo, fuerza, aliento, luz, vida y amor”.

Los riachuelos nos atraen, como un perfume en el viento. Son algo que se pierde en un recodo, en la tierra, en otra dimensión. Seguir uno es ir al encuentro con la vida.


EN ESTA ETAPA de mi existencia aún megusta seguirlos. Suelo rastrear su curso en las praderas de regiones montañosas, a través de pastizales de color verde limón y de gruesas capas de mantillo congelado. En esos parajes me quedo maravillado ante los destellos del cuarzo y de la mica. Y a lo largo de mis recorridos se va evapornado la prisa urbana, y se me quita un peso de encima. En cierta ocasión, en el desierto de California, mientras los colibríes revoloteaban alrededor de los cactos, oí un murmullo de agua. Mis oídos me condujeronpor por colinas polvorientas y escabrosos barrancos, hasta un inesperado listón de agua límpida y fría que saltaba de roca en roca y formaba pequeñas pozas. El hallazgo me llenó de júbilo, como si hubiera sido un episodi obíblico.

Ya hace tiempo, el riachuelo de mi infancia se vio afectado por el bombeo, la derivación y la canalización de las corrientes subterráneas. Su destino fue el mismo que el de la mayoría de losarroyos que alimentan las grandes vías fluviales de las concentraciones urbanas. No queda uno solo, en este reino de mis recuerdos, que no tenga por lo menos un tramo desviado y constreñido entre muros de concreto. Con los riachuelos desaparecieron también los secretos del valle, el canto de los tordos, la fresca sombra de los álamos, y la inspiración.

Pero yo conservo, como consuelo, una imagen muy distinta de ellos.  El agua corre por un prado,en una región motañsa de California. Es verano, y el sol crepuscular proyecta largas y azules sombras a través de la bruma que envuelve el bosque. La luz se enreda en el rubio cabello de mi hijo de seis años,que sostiene una caña de pescar. En el riachuelo bullen las truchas arco iris. Con sus rápidos y caprichosos movimientos tratan de atraer al niño a su mundo, así como él quiere sacarlas al suyo. Cuando una de ellas por fin muerde el anzuelo, el chico ejecuta una danza triunfal mientras sostiene en alto la plateada criatura, que se agita colgada del sedal. Al contemplar esa imagen no cabe duda de quién ha sido atrapado.

 

© 1989 por Peter Steinhart. Condensado de Audubon” (Mayo de 1989), de Nueva York, Nueva York.

Revista Selecciones del Reader’s Digest, Julio de 1993, tomo CVI, N° 632, págs. 79-80, Reader’s Digest Latinoamérica, S.A., Coral Gables, Florida, Estados Unidos

 

 

sábado, 21 de agosto de 2021

Walter Scott, el hombre que se inventó Escocia

Por Annika Bautz *

Para BBC HistoryExtra Magazine

 

 Sir Walter Scott, 1771-1832. Novelista y poeta, retratado por Sir Henry Raeburn, 1822

                                    

"Walter Scott no tiene por qué escribir novelas, sobre todo si son buenas".

Así opinó Jane Austen en 1814. "No es justo", añadió la autora de la entonces reciente -y anónimamente publicada- "Orgullo y Prejuicio".

"Ya tiene suficiente fama y ganancias como poeta, y no debería quitarle el pan de la boca a otras personas. No me agrada, y no pretendo que me guste 'Waverley' si puedo evitarlo, pero temo que será así".

Los temores de Austen estaban completamente justificados.

Scott, que ya era un poeta muy célebre al que se le había ofrecido el cargo de poeta laureado, que rechazó, tuvo un éxito inmediato y sin precedentes cuando publicó su primera obra de ficción, "Waverley". 

Austen estaba realmente impresionada y estaba lejos de ser la única.

La primera edición de la novela histórica sobre el levantamiento jacobita de 1745 liderado por Carlos Eduardo Estuardo, más conocido como el "Gentil Príncipe Carlos" y "Bonnie Prince Charles", se agotó en menos de un mes. Una segunda edición siguió su ejemplo en unas semanas. Aportó tanto al autor como al editor beneficios nunca antes vistos en el mundo editorial.

"Waverley" lanzó la popular carrera de Scott como novelista.

A partir de 1814, escribió, en promedio, más de una novela al año, llegando a 27 en total, que se publicaron en tiradas inmensamente altas para los estándares contemporáneos. 

 

Rob Roy: el Bestseller

Es difícil exagerar la popularidad de Rob Roy, de 1817.

Para que te hagas una idea, piensa que la tirada promedio de novelas contemporáneas era de 750 copias; esta obra se publicó en una tirada de 10.000, que se agotó en cuestión de 15 días.

Barcos enteros de la novela llegaban de Edimburgo a Londres.

Para mediados del siglo XIX, sus libros habían registrado ventas de más de dos millones, más del doble que todos los demás autores del período romántico juntos.

Los críticos consideraban a Scott, el novelista vivo más famoso de la época, como un Homero.

La influencia de este hijo de un abogado de Edimburgo se extendió mucho más allá de su muerte en 1832, inspirando innumerables pinturas, adaptaciones, ilustraciones e historias.

Los libretos de más de 90 óperas se basan en las novelas y poemas de Scott; se han adaptado más obras que de cualquier otro escritor; y después del duque de Wellington, fue la personalidad pintada con más frecuencia a principios del siglo XIX.

 

Construyendo una Nación 

Sin embargo, su historia no es sólo la del prodigioso talento de un hombre que lo catapultó al firmamento literario. También es la historia de cómo ese talento transformó la imagen de una nación en todo el mundo. 

Tal fue el impacto cultural de Scott que, una vez que sus novelas y poemas se convirtieron en una lectura esencial en lugares tan distantes y diversos como Sydney y Scarborough, Auckland y Arizona, el mundo nunca volvió a ver a su Escocia natal bajo la misma luz.

En el corazón de esa fascinación por la Escocia de Scott estaba la romantización de las Highlands, que evocaba una visión alimentada por la nostalgia de paisajes dramáticos y personajes misteriosos muy alejados de la mayoría de las experiencias de vida de los lectores.

Pronto, esa imagen idealizada nacida de las vívidas representaciones de Scott había envuelto a toda Escocia, y la nación casi llegó a ser un sinónimo de las Tierras Altas y de un pasado que se había perdido.

A mediados del siglo XIX, Escocia se había convertido en el destino turístico para entusiastas de todo el mundo que anhelaban ver los lugares que Scott describía en sus obras.

El turismo creció con visitantes que llegaban a lugares como Loch Katrine y los Trossachs, escenarios de su épico poema de 1810 "La Dama del Lago". 

"La Dama del Lago" se desarrolla en las hermosas montañas, cañadas, lagos y bosques de Perthshire y Stirling en el centro de Escocia. El gran éxito del poema convirtió a Loch Katrine y los Trossachs en un destino de moda para los turistas del siglo XIX.

El editor de Scott, Robert Cadell, escribió más tarde en sus memorias sobre la publicación del poema: "Todo el país estaba lleno de alabanzas al poeta: las multitudes partieron para contemplar el paisaje de Loch Katrine, hasta entonces relativamente desconocido; y como el libro salió justo antes de la temporada de excursiones, cada casa y posada en ese vecindario estaba abarrotada de una constante sucesión de visitantes".

Este fenómeno solo se intensificó a medida que más lectores fueron cautivados por las obras de Scott y la línea entre la historia y la novela histórica se desdibujó.

Escribía, rápidamente, en varios géneros, como poeta, crítico, editor y novelista. Sin embargo, sus novelas históricas obtuvieron los elogios más duraderos. Después de todo, se trataba de un género literario que a menudo se le atribuye haber inventado pues, aunque las novelas ambientadas en el pasado ya existían antes, Scott fue el primero en lograr un éxito tanto crítico como comercial a esta escala.

A diferencia de sus predecesores, Scott buscó presentar sociedades y personajes del pasado de manera realista.

Una vez contó que se esforzaba por no incluir "nada incompatible con las costumbres de la época" en sus obras, mientras que al mismo tiempo trataba de que siguieran siendo novelas, no libros de historia, para evitar "la repugnante sequedad de la mera antigüedad".

Además, dejaba que sus personajes hablaran por sí mismos como parte de su contexto histórico y cultural en una variedad de dialectos regionales y sociales, sobre todo, por supuesto, los de las regiones de Escocia. 

 

La Reina y la Campesina 

La cuestión de la clase y el tratamiento innovador de Scott sobre ella fueron clave para su popularidad.

Como parte de sus representaciones de sociedades pasadas, incluyó personajes de todo el espectro social, desde reyes y reinas hasta campesinos y gitanos. A todos les asignó partes significativas de la trama, con un alcance emocional e intelectual completo.

En "El corazón de Mid-Lothian", que se desarrolla en la década de 1730, la protagonista es Jeanie Deans, una campesina escocesa. Cuando su hermana Effie es condenada a muerte por el supuesto asesinato de su hijo ilegítimo, Jeanie viaja a Londres sola y a pie para pedir el perdón de Carolina de Ansbach, esposa de Jorge II.

Jeanie está dotada de cualidades que no se encontraban a menudo en los personajes de la clase trabajadora antes de Scott.

Los lectores de la época elogiaron su "heroica generosidad y resolución invencible", y su mezcla de "sensatez con fuertes afectos, principios firmes y perfecto desinterés". Otros se sorprendieron por la reacción que Jeanie provocó en ellos. Uno de esos lectores fue el pintor Benjamin Robert Haydon, quien escribió: "Hacer interesante a Jeanie Deans sin belleza personal o juventud fue un ejemplo de poderes sin igual".

Esos "poderes sin igual" se ejemplifican en el pathos y la persuasión del discurso de Jeanie a la reina Carolina, pronunciado en un profundo acento escocés:

"¡Salva a una casa honesta del deshonor ya una niña infeliz, que no tiene 18 años, de una muerte temprana y terrible! ¡Ay! No es cuando dormimos tranquilos y nos despertamos alegremente que pensamos en los sufrimientos de otras personas. Entonces, nuestros corazones se iluminan en nuestro interior, y estamos a favor de corregir nuestros errores y pelear nuestras batallas.

"Pero cuando llega la hora de los problemas ... Oh, mi Leddy, entonces no es lo que hemos hecho por nosotros, sino para los demás, en lo que pensamos más agradablemente".

"Esto es elocuencia", es la respuesta de la reina quien le otorga el perdón a su hermana. 

 

Competencia de Culturas 

Pero aunque la reina y la campesina encuentran puntos en común, las novelas de Scott son, con la misma frecuencia, escenarios de desconfianza y discordia.

De hecho, la competencia de las culturas es un tema constante en sus obras, a menudo el choque entre lo antiguo y lo nuevo; pasado y progreso; o Tierras Altas y Tierras Bajas de Escocia.

Por un lado, aboga por el progreso y lo ve como inevitable, pero por otro, sus obras están imbuidas de la nostalgia de un pasado perdido. Sus escritos se centran en las consecuencias del progreso, en la fricción que se produce cuando partes de la sociedad se mueven a velocidades diferentes a otras.

La descripción de Scott de las culturas en diferentes etapas de desarrollo sigue las ideas de la sociedad humana defendidas por los filósofos de la Ilustración escocesa Adam Ferguson y Adam Smith, donde los grupos sociales se mueven a través de distintas etapas, desde "salvaje" y "rudo", pasando por "feudal", a una sociedad "moderna" y "comercial".

Las tensiones que crea esta progresión son la fuerza impulsora detrás de "Waverley", en el contexto de una rebelión jacobita que dividió Inglaterra y Escocia, pero también dividió a los escoceses entre ellos. Los habitantes de las Tierras Bajas generalmente apoyaron al gobierno de Jorge II, mientras que sus compatriotas de las Tierras Altas eran, en su mayor parte, leales al reclamante de los Estuardo, Bonnie Prince Charlie.

Para Scott, los residentes de las Tierras Altas de Escocia todavía se encontraban en la etapa feudal, mientras que los de las Tierras Bajas y los ingleses habían pasado a la era del comercio.

Sin embargo, se esforzó por no declarar un sistema intrínsecamente mejor que el otro, destacando el heroísmo, el espíritu de clan y el vigor primitivo de los highlanders, en comparación con el comportamiento más disciplinado y convencional de los hannoverianos, ingleses y bajos.

 

De la Realidad a la Página 

En las etapas iniciales del levantamiento de 1745, fue el espíritu de clan el que prevaleció, los clanes "primitivos" de las Highlands derrotaron al ejército moderno de la Gran Bretaña "civilizada". Los respetables ciudadanos de Edimburgo tenían sus casas ocupadas por highlanders cuyos "modales" parecían salvajes y cuya lengua gaélica les resultaba absolutamente incomprensible.

Sin embargo, los primeros éxitos de los highlanders fueron de corta duración. Su levantamiento terminaría en una sangrienta derrota en la batalla de Culloden en abril de 1746. Después de haber pasado por la espada al ejército jacobita, el gobierno de Hannover resolvió que no habría más rebeliones. 

Con ese fin, desarmó las Tierras Altas, destruyó el sistema de pertenencia al clan, eliminó el poder de sus jefes de clan y prohibió el uso de tartanes distintivos. En resumen, los obligó a adoptar una nueva forma de vida y es en las páginas de Waverley donde Scott muestra lo que se perdió en el proceso.

La tragedia que sigue a este choque de culturas se materializa en el juicio de dos de los personajes más carismáticos de "Waverley": el jefe del clan Fergus MacIvor y su fiel servidor Evan Dhu Maccombich.

Fergus está acusado de alta traición por ponerse del lado de Bonnie Prince Charlie en el levantamiento. Así como Fergus está dispuesto a morir por su príncipe, Evan haría lo mismo por su jefe, incluso cuando se le ofrece un perdón.

Tras dictar su sentencia de muerte, el juez le pregunta a cada preso si tiene algo que decir en su defensa. Fergus declara que volvería a hacer lo mismo, sabiendo que esto significa la muerte por ahorcamiento y destripamiento al día siguiente.

Pero es en el intercambio entre el juez y Evan donde los malentendidos fundamentales entre las dos culturas son más severos. 

Evan propone regresar a casa y traer a seis miembros de su clan, incluido él mismo, para morir a cambio de la vida de Fergus, pero recibe la burla de un tribunal incapaz de creer que siquiera consideraría cumplir su promesa.

Su respuesta es una mezcla de desprecio y desafío: "Si se ríen porque creen que no cumpliré mi palabra y volveré para redimirlo, puedo decirles que no conocen ni el corazón de un Hielandman ni el honor de un caballero", declara.

En la lectura de Scott de los hechos, la corte se equivocó por completo con Evan y, al hacerlo, dejó en evidencia una verdad incómoda: tanto la lealtad como el valor se habían perdido en una sociedad que se encontraba en una etapa diferente de desarrollo y ya no se basaba en el honor sino en las reglas.

Como "Waverley" deja muy claro, la clase social, la política y la historia nunca están lejos de la superficie en los escritos de Scott, y esa es parte de la razón de su extraordinaria popularidad.

 

Dándole Forma a Escocia 

Hay otro ingrediente poderoso en el éxito de Scott: Escocia.

Desde la valentía de la campesina Jeanie Deans hasta la tragedia del levantamiento jacobita, la producción literaria de Scott fue moldeada indeleblemente por la nación en la que nació. A su vez, ningún otro artista ha modelado las opiniones e interpretaciones de Escocia durante los últimos dos siglos como él.

El papel que desempeñó Scott en la organización de la visita de Jorge IV a Escocia en 1822, el primer monarca británico que viajó al norte de la frontera en casi 200 años, demuestra que ese proceso ya estaba en marcha.

Para la ocasión, el autor le pidió a los escoceses que fueran a Edimburgo vestidos de tartán. El mismo rey se vistió a la manera de las Tierras Altas para el acto, aunque su falda escocesa era demasiado corta (terminaba muy por encima de las rodillas) y dejaba al descubierto sus medias rosas.

Más de siete décadas después de que el gobierno británico prohibiera el uso de tartanes, la orquestación de esta visita real por parte de Scott jugó un papel clave en que esas telas fueran rehabilitadas como símbolo de la cultura escocesa.

Hubo otras razones, como el cambio del clasicismo hacia una apreciación de un paisaje menos domesticado y ordenado; la compra de Balmoral por la reina Victoria; la expansión de los ferrocarriles que puso al alcance lugares antes lejanos, pero todos los que se beneficiaron del auge de la industria turística escocesa, desde los propietarios de posadas hasta los operadores de autobuses, ferrocarriles y vapores, seguramente tenían una deuda de agradecimiento con Walter Scott.

Los brillantes poemas y novelas de Scott transformaron la percepción de Escocia en el siglo XIX y, hasta cierto punto, han continuado haciéndolo a través de las películas, dramas, óperas, nombres de calles, estaciones de tren, estatuas, bailes y recuerdos que han generado.

A menudo se ha culpado a Scott por fomentar una visión de la nación demasiado romántica, tartán y kitsch, pero no se puede culpar a ningún autor por la forma en que se apropian de su obra.

Sí, sus libros describieron el conflicto entre lo antiguo y lo nuevo y lamentaron lo que se pierde en el desarrollo de las culturas. Pero también reconocieron la inevitabilidad del progreso y la importancia fundamental de acoplarse a él.

 

* Annika Bautz es experta en literatura del siglo XIX y profesora en la Universidad de Plymouth. Puedes leer el artículo original de BBC HistoryExtra haciendo clic aquí: "Walter Scott: the man who invented Scotland"

 

Fuente:

Walter Scott, el hombre que se inventó Escocia