jueves, 21 de julio de 2016

Sí es posible vencer la depresión

¿Se siente a la altura del suelo?
Levante el ánimo y entérese:

Sí es posible vencer la depresión

Por William Thomas Buckley

La Depresión Psíquica –cuyos síntomas pueden variar desde insomnio, fatiga y falta de concentración hasta parálisis emocional y pensamientos suicidas- siempre se ha considerado una enfermedad de los años medios o finales de la vida humana; pero los médicos están informando ahora que entre la gente joven ha aumentado en forma considerable y sorprendente el número de casos.

¿Por qué está presentándose la depresión psíquica a edad más temprana y con mayor frecuencia? Nadie conoce la causa exacta, pero el doctor Robert Hirschfeld, jefe de investigación de Trastornos del Estado de Ánimo, Angustia y Personalidad del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos señala los extraordinarios cambios sociales que han ocurrido en los últimos 20 años. Entre estos figuran la modificación de los papeles sociales del hombre y de la mujer, la incorporación masiva de la mujer a la fuerza de trabajo y la aceleración d la movilidad en el ámbito geográfico, que separa a las personas del apoyo de sus familiares y amigos.

Los expertos advierten que la “depresión clínica”, que puede ser muy grave, requiere de la atención de un médico o psicólogo especializados en el tratamiento de este trastorno. Si su estado de ánimo deprimido persiste alternadamente un día sí y un día no, semana tras semana, o si empeora hasta convertirse en negro desánimo, debe usted acudir a ver a su médico.

Pero también es posible que se ayude a sí mismo. He aquí cinco enfoques, recomendados por reconocidos especialistas en la  materia:

1. Haga algo constructivo. La depresión se nutre de la inercia, y la acción es su enemigo natural, asevera el psiquiatra David Burns, del Centro Médico Presbiteriano de Filadelfia. Cuanto menos haga usted, menos deseará hacer. Para combatir la inercia –aconseja este experto-, escriba un plan de acción diario: desde que se levante hasta que apague la luz para dormir. Incluya en su lista de acción todo lo que piense hacer, hasta la ducha y las comidas, porque si de veras se siente profundamente deprimido, incluso las pequeñas tareas pueden parecerle enormes. Divida la actividades complejas en pequeños pasos; así le parecerán más factibles.

Si aún la elaboración del plan le resulta un proyecto imposible, siga el consejo del doctor Burns, en el sentido que la acción, a menudo, debe preceder a la motivación, lo cual significa que no debe usted esperar a tener ganas de empezar a actuar, pues mientras la persona esté deprimida, quizá nunca se decida a actuar. En vez de esperar a tener ganas de hacer algo, conviene “cebar la bomba” dando un pequeño paso para empezar a actuar.

2. Ayude a alguien. El altruismo está ganando rápida aceptación entre los médicos como un magnífico método para ayudarse a sí mismo a mejorar la salud mental. El trabajo voluntario, el servicio a la comunidad, o un gesto de buen vecino, como hacer las compras para un anciano recluido en casa, pueden ejercer en el ánimo efecto terapéutico.

“Así se da uno cuenta de que tiene compasión y entiende a los demás”, afirma    la reverenda Florence Pett, quien, como ministra de la Iglesia Colegiada Marble, de la ciudad de Nueva York, trabaja con voluntarios. “Se dice uno: Puedo hacer algo; no soy inútil. Además, como aislarse del trato con la gente es una causa importante de depresión, el contacto humano se convierte en elemento curativo.

3. Programe su alegría. Muchas personas deprimidas se privan de los pasatiempos que más les gustan, lo cual empeora su situación. Para enderezar la vida, incluya en su agenda de cada día actividades placenteras. Haga vida social; sobre todo acuda a reuniones con amigos; proyecte actividades que le den la sensación de ser competente, como dominar una nueva habilidad; programe también eventos placenteros, tales como salir a cenar a un restaurante o ir a ver una película.
También trate de sonreír. Muchas investigaciones demuestran que la conducta da forma a nuestras emociones, explica el psicólogo James Laird, de la Universidad Clark, en Massachussets. Si se siente usted triste, no adopte una postura desgarbada; siéntese erguido; no arrastre los pies al andar; camine con garbo; y no frunza el entrecejo; sonría. Aun el mero intento de tener un porte dinámico puede subirle el ánimo. “Las acciones que acompañan a sentirse feliz –las expresiones faciales, las posturas, los movimientos corporales- pueden hacer que se sienta usted feliz”, explica Laird.

4. Haga ejercicio con regularidad. Sharon, casada, y madre de dos hijos, corre regularmente para combatir la depresión. “Si corro, empiezo a sentirme bien, aunque sea por la única razón de que estoy logrando algo”, asegura. “Por más desanimada que me sienta antes de correr, después me siento mejor”.
Los científicos piensan que el ejercicio aeróbico –actividades como la marcha a paso vivo, correr, nadar y montar en bicicleta- quizá induzca mayor confianza en uno mismo, mejore la sensación de bienestar y sea vigorizante. Por otra parte, en la medida en que nos ayudan relajarnos, estas actividades pueden disminuir la tensión y la angustia que coadyuvan la depresión.

5. Ilumine el día. Ángela, escritora de éxito, siempre había procurado vivir en lugares bien iluminados, hasta que en un invierno tuvo que trabajar en un sitio con poca luz. Se sentía letárgica y no podía terminar un libro que se había propuesto escribir. Ángela sufría de “trastorno afectivo estacional”, una depresión por sensibilidad a la falta de luz en que las bajas repentinas en el estado de ánimo coinciden con los meses de oscuridad del invierno.

Las investigaciones han demostrado que la exposición a la luz –solar o artificial- puede contribuir a superar la depresión estacional, que afecta a un número relativamente pequeño de personas. Especialistas como el psiquiatra Norman Rosenthal, del Instituto Nacional de Salud Mental, han demostrado que pueden ayudar dispositivos luminosos especiales, pero que estos no deben usarse sin la supervisión de un médico. Usted puede aumentar la luminosidad de su hogar creando un ambiente interior más alegre. Y al elegir una actividad diurna, como caminar o correr, puede aprovechar la luz natural.

Antes de embarcarse en la autoterapia por lo que sospecha usted es una leve depresión, acuda a que le hagan un reconocimiento general para cerciorarse de que goza usted de buena salud. A continuación, fíjese una meta de dos semanas. Si para entonces todavía no se siente bien, o se siente peor, o si en cualquier momento tiene pensamientos suicidas, hable con su médico. Y no eche en saco roto este sabio consejo del doctor David Burns: “La decisión de ayudarse a sí mismo es la clave para sentirse mejor”.

Fuente:

Revista Selecciones del Reader’s Digest, Tomo C, Número 596, Julio de 1990, Reader’s Digest Latinoamérica, págs 109-111


Nota: Hay información más reciente sobre la depresión que está disponible pero me pareció interesante este artículo y por eso quise compartirlo en el blog.


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