martes, 10 de septiembre de 2024

Colección Libro Blanco

 

Editorial Bruguera

1978-1985

 

Lo que está señalado se encuentra desperdigado en distintos sitios y al resto de la colección falta hallarlo y revisarlo. 

No se indican los libros de pseudociencia.


 2. Joe Heydecker y Johannes Leeb. El Proceso de Nuremberg

3. Jacques Delarue. La Gestapo

4. Alan Bullock. Hitler. 2 tomos

5. Carlos M. Rama. Historia de América Latina

5. Desmond Young. Rommel

7. John Toland. Los Últimos Cien Días (Segunda Guerra Mundial)

8. Victoria Kent. Cuatro años de mi vida

9. Joan Llarch. El secuestro de la hija de Franco

10. Eleuterio Sánchéz. Camina o revienta. Memorias de El Lute

11. Isaac Asimov. Ciencia

13. Frances L. Behnke. Manifiesto Ecologista

14. Domènec Pastor Petit. La Guerra Secreta. Lo más increíble del Espionaje (Guerra Civil Española)

15. Isaac Asimov. ¿Hay Alguien Ahí?

16. Philip Agee. Diario de la CIA. La Compañía por dentro

17. Isaac Asimov. Ciencia 2

18. Herbert Wendt. Del mono al hombre

19. Charles Darwin. El origen de las especies

20. Santiago Vilanova. El síndrome nuclear. El accidente de Harrisburg y el riesgo nuclear en España

21. Manuel Calvo Hernando. La Crisis de la Tecnología

22.  Isaac Asimov. Ciencia 3

23. Wilhelm Reich. Escucha, Hombrecito (o Escucha, pequeño Hombrecito)

24. Massimo Vila. Historia de la Música

25. John Garraty y Peter Gay. El Mundo antiguo. Historia Universal 1

26.  John Garraty y Peter Gay. El Mundo Medieval. Historia Universal 2

27.  John Garraty y Peter Gay. Hacia el Mundo Moderno. Historia Universal 3

28.  John Garraty y Peter Gay. La Edad de las Revoluciones. Historia Universal 4

29.  John Garraty y Peter Gay. La Edad Contemporánea. Historia Universal 5

30. Manuel Tuñón de Lara. Medio Siglo de Cultura Española 1885-1936

31. Ian Gibson. El asesinato de Federico García Lorca

32. Ángel del Río. Historia de la Literatura Española, 2 tomos

34. Enrique Tierno Galván. Cabos Sueltos

35. Román Gubern. Cien Años de Cine, 2 tomos

36. Bertrand Russell. ¿Tiene el hombre futuro?

37. Fernando Díaz-Plaja. Viajes por la Europa Roja

39. Cesare Beccaria. De los Delitos y de las Penas

41. Ángel Ganivet. Idearium Español/Granada la Bella

42. Román Gubern. La Imagen y la Cultura de Masas

43. Margaret Mead. Cartas de una antropóloga

45. Max Weber. El Trabajo Intelectual como Profesión

47. Miguel de Unamuno.  Del Sentimiento Trágico de la Vida

48. Rafael Argullol. La Atracción del Abismo: Un itinerario por el paisaje romántico

49. Vladimir Propp. Edipo a la luz del Folklore

50. Pierre Francastel. El Impresionismo

71. Agustín Pérez Pardellla. Camila

130. Martín Berger. El Rescate de las Malvinas

220.  Agustín Pérez Pardellla. El Ocaso del Guerrero

224. Juan-Jacobo Bajarlia. Sables, historias y crímenes

226. Elías Neuman. Crónica de muertes silenciadas: Villa Devoto, 14 de marzo de 1978

 

Continuará

lunes, 9 de septiembre de 2024

Cómo la "peligrosa" idea de que extraterrestres visitaron la Tierra está cada vez más extendida y hasta ha influido en la política

La creencia de la visita de seres extraterrestres a la Tierra podría ser un problema generalizado ante el hecho de que no hay pruebas científicas concretas sobre ello. 

 

Por Tony Milligan

The Conversation*

 

La idea de que los extraterrestres pueden haber visitado la Tierra se está volviendo cada vez más popular.

Alrededor de una quinta parte de los ciudadanos del Reino Unido cree que el planeta ha sido visitado por estos supuestos seres, y se estima que el 7% cree haber visto un ovni.

Las cifras son aún más altas en Estados Unidos y están aumentando.

El número de personas que creen que los avistamientos de ovnis ofrecen una prueba probable de vida extraterrestre aumentó del 20% en 1996 al 34% en 2022. Mientras que alrededor del 24% de los estadounidenses dicen haber visto un ovni.

 Esta creencia es ligeramente paradójica, ya que no tenemos ninguna evidencia de que existan extraterrestres. Es más, dadas las enormes distancias entre los sistemas estelares, parece extraño que solo nos enteremos de ellos a través de una visita. 

Es más probable que la evidencia de la presencia de extraterrestres provenga de señales de planetas lejanos.

En un artículo de mi autoría que fue aceptado para publicación en la revista Proceedings of the International Astronomical Union, sostengo que la creencia en visitantes extraterrestres ya no es una rareza, sino un problema social generalizado.

La creencia está aumentando hasta el punto de que los políticos, al menos en EE. UU., sienten que tienen que responder.

La divulgación de información sobre supuestos Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI en lugar de OVNIs) por parte del Pentágono ha recibido mucha atención bipartidista en el país.

Gran parte de ella se basa en tropos anti-élite conocidos que ambos partidos han estado dispuestos a utilizar, como la idea de que los militares y una camarilla secreta de intereses comerciales privados están manteniendo oculta la profunda verdad sobre las visitas extraterrestres.

Se cree que esa verdad involucra avistamientos, secuestros y tecnología alienígena de ingeniería inversa.

 

La idea del encubrimiento 

La creencia en un encubrimiento es incluso mayor que la creencia en las visitas extraterrestres. En 2019, una encuesta de Gallop encontró que un 68% de los estadounidenses creía que "el gobierno de EE.UU. sabe más sobre los OVNIs de lo que dice".

Esta tendencia se ha estado gestando durante décadas.

Jimmy Carter prometió la divulgación de documentos durante su campaña presidencial en 1976, varios años después de que él mismo reportara haber visto un ovni. Como sucede con tantos otros avistamientos, la explicación más simple es que vio a Venus (eso sucede muy a menudo).

Hillary Clinton también sugirió que quería “abrir archivos [del Pentágono] tanto como pudiera” durante su campaña presidencial contra Donald Trump.

Mientras que Trump sugirió que tendría que “pensar” si era posible desclasificar la llamada documentación de Roswell (relacionada con el famoso supuesto choque de un ovni y la recuperación de cuerpos extraterrestres).

El expresidente Bill Clinton afirmó haber enviado a su jefe de gabinete, John Podesta, al Área 51, una instalación altamente clasificada de la Fuerza Aérea de los EE.UU., por si alguno de los rumores sobre tecnología extraterrestre en el lugar fuera cierto.

Vale la pena mencionar que Podesta es un entusiasta desde hace mucho tiempo de todo lo relacionado con los ovnis.

En el Congreso de EE.UU. se han presentado proyectos para que el Pentágono revele supuesta información relacionada a fenómenos anómalos no identificados.

El defensor actual más destacado de la divulgación de documentos es el líder demócrata del Senado Chuck Schumer. Su proyecto de ley de divulgación de fenómenos anómalos no identificados (UAP, en inglés) de 2023 fue copatrocinado por tres senadores republicanos.

La divulgación del Pentágono finalmente comenzó durante las primeras etapas del mandato de Joe Biden, pero hasta ahora no ha habido nada.

No hay encuentros. No hay nada cercano. Aun así, el ruido de fondo no desaparece.

 

Problemas para la sociedad 

Todo esto, en última instancia, está alentando teorías de conspiración, que podrían socavar la confianza en las instituciones democráticas.

Ha habido llamamientos humorísticos para asaltar el Área 51. Y después del asalto al Capitolio en 2021, ahora esto parece una posibilidad peligrosa.

Demasiado ruido de fondo sobre ovnis y UAP también puede interferir en la comunicación científica legítima sobre la posibilidad de encontrar vida extraterrestre microbiana.

La astrobiología, la ciencia que se ocupa de estos asuntos, tiene una máquina publicitaria mucho menos efectiva que la ufología.

History, un canal de YouTube en parte propiedad de Disney, ofrece regularmente programas sobre "alienígenas ancestrales". El programa está ahora en su vigésima temporada y el canal tiene 13,8 millones de suscriptores.

 El canal de astrobiología de la NASA tiene 20.000 suscriptores ganados con esfuerzo. La ciencia real se ve superada en número por el entretenimiento empaquetado como factual.

 

La amenaza para los pueblos indígenas

Las narrativas de visitas extraterrestres también han intentado repetidamente secuestrar y sobrescribir la historia y la mitología de los pueblos indígenas.

Los primeros pasos en esta dirección se remontan al cuento de ciencia ficción “Explosión: la historia de una hipótesis” escrito por Alexander Kazantsev en 1946.

El escrito presenta el evento del impacto del meteorito de Tunguska de 1908 como una explosión similar a la de Nagasaki del motor de una nave espacial extraterrestre.

En el relato de Kazantsev, una superviviente negra gigante ha quedado abandonada, dotada de poderes curativos especiales, lo que la ha llevado a ser adoptada como chamán por el pueblo indígena evenki.

La NASA y la comunidad científica espacial apoyan iniciativas como la Native Skywatchers, creada por las comunidades indígenas ojibwa y lakota, para garantizar la supervivencia de las historias sobre las estrellas. Existe una red real y extensa de estudios indígenas sobre estos temas.

Pero los ufólogos suelen combinar relatos indígenas genuinos sobre la vida que llega de los cielos con cuentos ficticios sobre ovnis, empaquetados como historia suprimida.

Pero la narrativa moderna de las visitas extraterrestres no ha surgido de las comunidades indígenas. Todo lo contrario. Surgió en parte como una forma para que los difusores de teorías conspirativas de una Europa desgarrada por el racismo “explicaran” cómo existieron civilizaciones urbanas complejas en lugares como Sudamérica antes de la colonización europea.

Al pasar por el filtro de la contracultura de la nueva era de los años 60, la narrativa se invirtió para valorar a los pueblos indígenas como poseedores de tecnología avanzada.

Hubo un tiempo en que, según esta visión, cada civilización indígena era Wakanda, un país ficticio que aparece en los cómics estadounidenses publicados por Marvel.

Si todo esto se quedara en su propia categoría, como ficción entretenida, entonces las cosas estarían bien. Pero no es así.

Las narraciones de visitas tienden a sobrescribir las historias indígenas sobre el cielo y la tierra.

Este es un problema para todos, no solo para los pueblos indígenas que luchan por continuar con las tradiciones auténticas.

Amenaza nuestra comprensión del pasado. Cuando se trata de conocer a nuestros antepasados ​​remotos, los restos de la narración prehistórica son pocos y valiosos, como en la narración indígena sobre las estrellas.

Tomemos como ejemplo los cuentos de las Pléyades, que en sus formas estándar datan de hace al menos 50.000 años.

Quizá por eso estos cuentos en particular son objeto de una intensa crítica por parte de los entusiastas de las visitas extraterrestres, algunos de los cuales incluso afirman ser “pleyadianos”.

No es de extrañar que los pleyadianos no se parezcan a los lakota o a los ojibwa, sino que son sorprendentemente rubios, de ojos azules y nórdicos.

Cada vez resulta más evidente que la creencia en las visitas extraterrestres ya no es sólo una especulación divertida, sino algo que tiene consecuencias reales y perjudiciales.

 

Puedes leer la versión orginal de este artículo publicada en inglés por The Conversation.*

Tony Milligan investiga sobre filosofía de la ética en el King´s College de Londres.*

 

Fuente: Extraterrestres 

viernes, 23 de agosto de 2024

Colección Selecciones del Oeste

Ediciones Cenit, Barcelona, España


1961-1963

 

1. Clem Colt. La pistola más rápida
2. Jay Albert. ¡Acorralado!
3. Clem Colt. Las pistolas hablan
4. Lee Floren. ¡A Fuego!
5. Nelson C. Nye. El Clérigo de Gunbarrel Basin
6. William E. Vance. Juego Peligroso
7. John McGreeevey. Hombre de Presa
8. Nelson C. Nye. El Desierto de los condenados
9. Chuck Stanley. La Mina de plata
12. Jim Kane. La Elección del pistolero
13. Edwin Booth. Poder o Justicia
15. W.L. Ralston. El Clan de los Sin Ley
16. Tom West. Rastro sangriento
20. Norman Fox. El Caballero “Cactus”
21. Leslie Scott. Divisoria Mortal para Sheriffs
26. Edwin Booth. Jinete nefasto
31. Paul Evan Lehman. Tierra de conflictos
32. Clay Allison. El Forastero
33. Will Cook. Dos cabalgaron juntos
34. Will Cook. Los Pacificadores
36. Lee Leighton. Una bala en las entrañas

jueves, 22 de agosto de 2024

Colección Libro Ameno

Editorial Bruguera 

1978-1980

Los libros no indicados dentro de los géneros de terror o fantasía en la colección se pueden ubicar aquí.

No mencionamos las obras de pseudociencia ni las relacionadas con el espiritismo.

 

2. María Pilar Jerez Gaeta. La Cocina de María Pilar

4.  Jack London. La Llamada de la Selva

5.  Gabriel García Volta. El Mundo Perdido de los Visigodos

6.  Emilio Salgari. El Corsario Negro

7. Joel Oliansky. . Kojak. El Asunto de las Armas

8. Julio Verne. La Vuelta al Mundo en 80 Días

9. Hans S. Santesson (sel.). Héroes Bárbaros

10. Anne Louise Verteuil. No estamos en venta

12. Alan Parker. Bugsy Malone

13. Isaac Asimov. Asesinato en la Convención

14. Edwin Corley. Sombras

15. David Weldon. Precio del Billete: Un Millón de Libras

16. Alan Rudolph y Robert Altman. Buffalo Bill y los Indios

17. Juan Lozano. Complejo de Culpa

19. James Weir. Sendas Tortuosas

20. Stephen Lewis. Los Bestsellers

21. James Weir. El Matrimonio

22. Brian W. Aldiss (sel.). Imperios Galácticos 1

24.  Brian W. Aldiss (sel.). Imperios Galácticos 2

26. Brian W. Aldiss (sel.). Imperios Galácticos 3

30. Jaime Piñeiro. Los Mejores Proverbios Chinos

31. Brian W. Aldiss (sel.). Imperios Galácticos 4

32. Mariano Fontodrona. Los Celtas y sus Mitos

33. Patricia Wenworth. El Estanque en silencio

35. Patricia Wenworth. La Colección Brading

36. James Weir. Rueda Libre

37.  Patricia Wenworth. La daga de marfil

38. James Weir. Ángel

39. Michael Newman et al. Grease*

41. Warrren Beatty. El cielo puede esperar

42. W.D. Richter. La Invasión de los Ultracuerpos**

43. Donald Wyre y Gary L. Baim. Castillos de Hielo

44. Charles Webb. El Graduado

48. Arthur Herzog. El Enjambre

 

*Basado en el guion de Bronte Woodard.

**Basado en el libro de Jack Finney.

miércoles, 21 de agosto de 2024

Colección Misterio

Selecciones de Misterio - Suspenso

Ediciones Cenit, Barcelona, España

1961-1963
 

1. Gordon Ashe. Asesinato en el Cañón (El Misterio de Roca Grande)
2. Margaret Scherf. El Caso del Senador Odiado (Los zapatos de Cenicienta)
3. Richard Powell. Por Cuenta Propia (Enemigo Acusador)
4. J.F. Hutton. Mensaje Macabro (El caso del pájaro azul)
5. William L. Stuart. La muerte quieta (Los muertos no se mueven)
6. Roney Scott. Red de Traición (Una historia de Joe Puma)
7. Leslie Edgley, Corazón rabioso
8. Robert H. Kelston. Coartada en Monterrey (Un hombre contra el imperio del hampa)
9. Norman Rosenthal. Testigos silenciados
10.
11. Frederick Davis. Escudriñando en la oscuridad (Complicidad de delito)
12. Emmett McDowell. Acorralado (Persecución a muerte)
13. Margaret Scherf. El crimen me pone nerviosa (El caso del perfume mortal)
14. Margaret Scherf.  La locura del Padre Buell
15. Margaret Scherf. Dolor de muelas fatal
16. LawrenceTreat. El Jurado falla
17. Will Oursler. La muerte ataca en la oscuridad
18. Mary Montgomery. Alguien lo sabía
19.
20. Margaret Scherf. El caso de la cerveza envenenada
21. Diana Cole. Muerte en el Tulipán Blanco
22. W. T. Brannon. El estafador
23. Marc Miller. La pensión del crimen
24. Stephen Marlowe. Muerte a la llegada
25. John K. Baxter. La Gran Empresa
26. Norman Herries. Verdugo particular
27. Richard Deming. Declive mortal
28. Dan Dam. Se irá para siempre
29. Victor G. Evans. Venganza difícil
30. Fritz Straffer. Es preciso matar
31. Emmett McDowell. Sin Salida
32. Dan Dam. Cuando nace el día
33. Margaret Scherf. El caso del cadáver ahumado
34. Hugo King. El Jurado
35. John Paddy Carstairs. Gardenias peligrosas
36. Dan Dam. Navidad en plomo caliente
37. Michael Cary. Brigada Especial
38. Michael Carey. Soborno
39. Dan Dam. Nunca olvidaré
40. E.R. Punshon. Verdad al descubierto
41. Joseph Linklater. El caso del guante verde
42. Chester Warwick. Mi amigo el asesino
43. Larry Holden. Crimen siniestro
44. Larry Keller. El cuerpo del delito
45. Bruno Fischer. El caso de las tijeras ensangrentadas
46. Barbi Arden. Misterio en el lago

viernes, 9 de agosto de 2024

El escándalo Watergate: qué llevó a Richard Nixon a convertirse en el primer presidente de EE.UU. que dimitió de su cargo hace 50 años


 

Richard Nixon fue presidente de Estados Unidos por el Partido Republicano.

 

Por Ana María Roura

BBC News Mundo

 

El escándalo Watergate es hoy en día símbolo de corrupción y conspiración.

Lo que comenzó como un robo en un edificio de Washington terminó con la renuncia del presidente número 37 de Estados Unidos, Richard Nixon, el 8 de agosto de 1974.

“Nunca he sido un desertor. Dejar la presidencia antes de que termine mi mandato es abominable para cada instinto de mi cuerpo. Pero como presidente, debo poner los intereses de Estados Unidos en primer lugar”, dijo Nixon en un mensaje emitido por radio y televisión.

El hecho sacudió la política y la sociedad estadounidenses.

Fue el primer y único mandatario del país en dimitir, un hecho que marcó un punto de inflexión en la confianza ciudadana hacia quienes ejercen el poder.

 El caso Watergate tuvo cuatro momentos clave que culminaron, hace 50 años, con la caída de Nixon

 

1. El robo

Todo comenzó con un supuesto robo.

El 17 de junio de 1972 cinco hombres —tres cubanos, un cubano-estadounidense y un estadounidense— entraron de madrugada en la sede del Comité Nacional del Partido Demócrata, ubicado en el complejo de edificios Watergate en Washington D.C.

En ese lugar se centralizaba la campaña del partido, que aspiraba a derrotar a Nixon en las elecciones de noviembre de ese año.

El conserje del edificio notó algo sospechoso y llamó a la policía, que detuvo a los cinco individuos.

Al día siguiente, The Washington Post, uno de los principales diarios del país, reportó el hecho con algunos datos que comenzaron a levantar sospechas.

Por ejemplo, los supuestos ladrones estaban vestidos de traje, usaban guantes quirúrgicos y llevaban equipos de escucha y cámaras de fotos.

Además, tenían casi US$2.300 en efectivo.

Con estos datos, Carl Bernstein y Bob Woodward, dos jóvenes reporteros del Post, comenzaron a investigar el caso.

Para ello fue crucial "garganta profunda", una fuente anónima cuya identidad fue revelada tres décadas después: se trataba de Mark Felt, el entonces subdirector del FBI.

Con su ayuda, los periodistas le dieron un vuelco a la trama: empezaron a encontrar conexiones entre el supuesto robo y la Casa Blanca.

 

2. Los "plomeros"cubanos 

La primera prueba de este vínculo fue publicada en agosto de 1972: un cheque de US$25.000 para la campaña de reelección de Nixon había sido depositado en la cuenta bancaria de uno de los ladrones.

Las indagaciones de los reporteros también revelaron que algunos de los involucrados en el robo habían participado en operaciones de la CIA contra el régimen de Fidel Castro.

Pero esta fue solo la punta del ovillo.

También encontraron que el fiscal general John Mitchell controlaba un fondo secreto para recopilar información sobre miembros del Partido Demócrata.

Y todo apuntaba a que las órdenes venían de la Casa Blanca.

En aquel entonces, Nixon se encontraba sobre el final de su primer mandato y desde la Casa Blanca un comité dirigía la estrategia para su reelección.

Aunque Nixon se perfilaba como el favorito para ganar las elecciones, no tenía el camino allanado.

Uno de sus principales obstáculos era no haber cumplido con la promesa con la que llegó a la presidencia en 1968: poner fin a la guerra en Vietnam.

Esto ocurría en un momento en el que los movimientos de defensa de los derechos civiles y contra el conflicto bélico estaban en plena efervescencia.

Además, en 1971 una filtración escandalosa conocida como los "Papeles del Pentágono" había dejado mal parado al mandatario.

Estos documentos secretos sobre el conflicto en Vietnam filtrados al diario The New York Times revelaban cómo se había engañado al público sobre lo que ocurría en la guerra.

Tras este escándalo, Nixon creó dentro de la Casa Blanca una Unidad de Investigaciones Especiales, más conocida como la unidad de “Los plomeros” porque su tarea era detener cualquier filtración.

Es en este punto donde esta historia se cruza con la de Watergate.

Uno de los “plomeros”, G. Gordon Liddy, fue transferido al Comité para la Reelección de Richard Nixon.

De ahí salió la orden para espiar a los demócratas en las oficinas del edificio Watergate y encontrar cualquier documento que pudiera perjudicarlos.

Pero mientras esta información salía a la luz, la popularidad de Nixon seguía intacta.

De hecho, arrasó en las elecciones de noviembre de 1972.

 

3. El encubrimiento de la Casa Blanca 

Todo dio un giro dramático en febrero de 1973, cuando las investigaciones llegaron al Senado.

En las audiencias públicas del caso, que fueron seguidas en televisión por millones de estadounidenses, varios testigos coincidieron en que si bien Nixon no había dado la orden directa de espiar a los demócratas en Watergate, sí había mandado a encubrir los vínculos del caso con la Casa Blanca.

Pero no sólo salieron a la luz detalles de Watergate.

También se conoció que la red de espionaje y conspiración se había convertido en casi una cultura de “el fin justifica los medios” en la Casa Blanca.

Incluso se dieron detalles de la financiación ilegal de muchas de las operaciones ilegales y de contribuciones al Partido Republicano a cambio de favores políticos.

Sin embargo, una de las revelaciones más graves fue la que destapó el sistema de escucha telefónica y de conversaciones que el propio presidente Nixon tenía instalado en la Oficina Oval.

El mandatario se justificó diciendo que había instalado ese dispositivo para escribir sus memorias.

La batalla feroz por las grabaciones marcó el principio del fin del segundo mandato de Nixon.

 

4. La caída de Nixon 

Según los expertos, el proceso que acabó con la renuncia de Nixon puso a prueba la independencia de los poderes en Estados Unidos: la Justicia, el Senado, el Congreso y el Poder Ejecutivo.

El historiador Dafydd Townley, de la Universidad de Portsmouth en Reino Unido, le dijo a BBC Mundo hace algunos años que este acontecimiento marcaba "el fin de la relación entre la presidencia y la gente".

Y agregó: "En última instancia, la vínculo entre el pueblo estadounidense y la confianza que tenía en el Poder Ejecutivo desapareció en 1974. Y realmente no ha vuelto".

Primero fue la disputa entre el Senado, que quería obtener las grabaciones del despacho de Nixon, y el presidente, que se negaba a entregarlas alegando razones de seguridad.

Pero el drama se intensificó cuando renunciaron varios funcionarios del Departamento de Justicia, incluido el fiscal general, mientras que otros eran despedidos en medio de la presión desde la Casa Blanca para sofocar la investigación de la Cámara Alta.

Hubo una fuerte condena por parte de la opinión pública y algunos calificaron este episodio como un intento de golpe de Estado por parte del gobierno, por interferir en la Justicia.

Las grabaciones finalmente se hicieron públicas cuando lo exigió la Corte Suprema de Justicia el 24 de julio de 1974.

Una de ellas puso al presidente en el centro de la conspiración.

En el audio se escuchaba cómo Nixon conversaba con uno de sus asesores sobre cómo la CIA debía bloquear las investigaciones del FBI en el caso Watergate, solo seis días después de que la prensa reportara el supuesto robo.

De inmediato, el Congreso inició un proceso de juicio político o impeachment contra Nixon, acusándolo de obstrucción de la Justicia y abuso de poder.

Quince días más tarde Nixon renunció a su cargo.

A los pocos días de asumir, su sucesor, Gerald Ford, perdonó a Nixon y muchos analistas piensan que esto causó aún más desilusión en la sociedad.

Sin embargo, otros expertos afirman que el caso también demostró que, a pesar de sus fallas, las instituciones en Estados Unidos son fuertes y funcionan de manera independiente.

En lo que muchos coinciden es que este fue uno de los episodios más turbios de la política estadounidense en el siglo XX.


Fuente: Escándalo Watergate

Un Día como Hoy en un Libro

1558

Entre tanto, el estrecho de Magallanes, única puerta de entrada a las costas españolas del Pacífico, había sido completamente olvidado. Cierto que lo reconoció Juan Ladrillero en tiempo que gobernaba Chile don García Hurtado de Mendoza. Ladrillero había partido de Valdivia el 17 de noviembre de 1557 y había reconocido concienzudamente el estrecho, aunque no llegó a salir al otro mar, siquiera nueve meses después de su partida, el 9 de agosto de 1558, avistara la costa atlántica. Si en el aspecto geográfico logró algo positivamente útil, ya que obtuvo una descripción todo lo exacta que la navegación de entonces requería, la verdad es que, desde el punto de vista de la posesión efectiva de la tierra y del mar, dejó la puerta del estrecho abierta a todas las entradas. Así fue, por ejemplo, cómo en 1577 Francis Drake, después de atravesar de norte a sur el Atlántico,  cruzaba por el paso de Magallanes y recorría toda la costa americana del Pacífico hasta la de Nueva España, y del mismo modo fueron posibles las expediciones piráticas de Cavendish, Merick, Chidley o Hawkins.

La Conquista de la Tierra, de Juan Maluquer de Motes et al




1941

Por entonces Hopkins era el segundo hombre más poderoso del país. Ocupaba  una serie de habitaciones en el segundo piso del sector sureste de la Casa Blanca, exactamente  donde tenía su residencia privada la familia presidencial. Como Churchill sentía respeto y admiración por Hopkins  —al que llamaba Lord Root of the Matter {Lord Raíz del Asunto}―, éste gozaba al propio tiempo del favor de Londres. A finales de julio de 1941, sentado en compañía de suanfitrión en el jardín situado en la parte  trasera delnúmero10 de Downing Street, señaló que al presidente le gustaría entrevistarse con Churchill «en alguna solitaria ensenada o lugar apropiado». El primer ministro se mostró encantado. Ardía en deseos de conocer en persona a su principal aliado y, de pasada, el viaje tendría un efecto propagandístico de primer orden. Para celebrar la reunión se escogió uno de los lugares más desolados del planeta: la bahía de Placentia, en el sureste de Terranova. El 9 de agosto, el Augusta y su escolta se situaban en posición junto al acorazado británico Prince of Wales y buques de acompañamiento. Las dos flotas reunidas formaban una fuerza naval lo suficientemente poderosa para entablar cualquier combate de gran envergadura, cosa que tal vez entrara en los planes de ambos estadistas. Todas las conversaciones se celebraron en el Augusta, excepto el domingo en que Roosevelt cruzó una corta pasarela para asistir a un servicio religioso en el buque insignia británico. Cuando los marineros de ambos países terminaron de cantar Oh God, our Help in Ages Past {Oh, Señor, refugio nuestro en el pasado},Churchill manifestó al presidente: «No soy hombre religioso, pero doy gracias a Dios porque sea un hombre como usted quien está al frente de su Gobierno en estos momentos». Por espacio de más de tres días ambos dirigentes conferenciaron en compañía de sus asesores, se fotografiaron en mutua compañía y elaboraron una declaración conjunta de principios a la que se llamó Carta del Atlántico.


Gloria y Ensueño. Una Historia Narrativa de los Estados Unidos, Vol. 1 1932-1945, de William Manchester (traducción de Rafael Andreu Aznar)




1945

En la guerra con el Japón, Estados Unidos toma Manila (3 de febrero), Iwo Jima (marzo 26) y Okinawa (abril 1-junio 21), y lanza las dos primeras bombas atómicas sobre Hiroshima (agosto 6) y Nagasaki (agosto 9) al ser rechazada su exigencia de rendición incondicional, finalmente firmada por el Japón (septiembre 2), de cuyo gobierno se hace cargo el general MacArthur.

Almanaque Mundial 1975




1972

Estados Unidos
La policía sorprende y detiene en el edificio Watergate de Washington a cinco hombres que intentaban fotografiar documentos e instalar equipo electrónico de espionaje en las oficinas centrales del Partido Demócrata. El episodio da origen al “escándalo de Watergate”, de graves implicaciones políticas (junio 17).

1974
Estados Unidos
El Tribunal Supremo falla que el presidente Nixon debe obedecer el mandato judicial y entregar diversos documentos y grabaciones relacionados con el caso Watergate (24 de julio), y el comité jurídico de la Cámara de Representantes acuerda recomendar que se le someta al juicio político ante el Senado (27 de julio).
El 9 de agosto, viendo el desmoronamiento de su base en el Congreso tras admitir haber ocultado información incriminadora acerca de su participación en el caso Watergate, Nixon renuncia a la presidencia. Le sucede el vicepresidente Gerald R. Ford, que a su vez nombra vicepresidente a Nelson Rockefeller.

Almanaque Mundial 1977

Nota.- He corregido algunas fechas indicadas en los libros.