jueves, 5 de diciembre de 2013

Uno de los días más temidos

Hablaba con alguien sobre unos temas relacionados con la Navidad y de casualidad salió esto relacionado con el amigo de un amigo:

Cada vez que viene ese día que tanto teme él siente lo mismo de nuevo: esa desesperación, esa angustia, la sensación de fracaso y una soledad terrible.

Detesta ver toda esa mezcolanza de comercialismo lleno de patético sentimentalismo barato relacionado con el día de San Valentín con todos esos productos idiotas: esos globos que provoca reventarlos, esos adornos estúpidos con repugnantes corazoncitos, esos ositos y toda la sarta de peluches que están como para quemarlos, esas tarjetitas vomitivas con dibujitos infantiles de animales o de parejitas -maduren, imbéciles-, esos ramitos de flores para regalo... dignos de las tumbas..., esos regalitos hipócritas, todas esas cosas envueltas con todo ese discurso insoportable repleto de caca sobre el amor, con el amor y del amor: te amo, te necesito, te quiero, agggg

En fin, todo ese montón de estiércol lo hace sufrir pero lo que más lo abruma, lo desespera es estar solo y ver a esas parejas cogidas de las manos, besándose, abrazándose y yendo a tal y cual sitio.

No quiere ver eso, es inaguantable para él, sufre cuando lo ve... pero qué puede hacer. Lo único que le queda hacer en ese día tan asqueroso es no salir y librarse del inaceptable espectáculo o ir por otro lado.

Una vez estaba discutiendo con alguien y cuando vio a una pareja conversando pasó al lado de ellos y de pura rabia soltó: El Amor es una m...

La pareja se rió en cambio él se sintió más triste y pensó que no debió haber dicho eso cuando es lo que más desea(ba) en su corazón: amar a una chica y sentirse amado por ella.

No puede olvidar ese hecho porque su mente obsesiva no lo deja hacerlo.

Siempre ha tenido miedo a enamorarse ya que viene de ver el fracaso matrimonial de sus padres, dos personas que no se amaban y seguían juntas por las apariencias.

Soportar sus discusiones, sus altercados horrendos, sus pleitos con todo y por todo lo ha marcado profundamente. Recibir el maltrato físico y psicológico por parte de su padre (¿?) fue de lo peor y tener además una familia en donde el amor hace tiempo que pidió su jubilación ha sido demasiado para él.

En su infancia, niñez, adolescencia y juventud quedó aplastado por el trauma, con los problemas en su casa, con sus problemas de aprendizaje, por el maltrato de parte de sus profesores -eres bruto, no sabes; miren, chicos, tenemos al meón de la clase. Los niños también son crueles siguiendo el ejemplo adulto-, en sentirse un inadaptado social, con una timidez aplastante.

Observaba a las chicas como seres atractivos, comprensivos, amables, amigables pero inalcanzables.  Otras eran una desilusión como personas.

No se enamoró de nadie en la adolescencia ni en la juventud porque la timidez no lo dejó acercarse a ninguna mujer. Pensaba en la mujer como en un bello ser con gran componente sensual, erótico, amoroso aunque le daba miedo su cercanía.

Todo quedaba en la teoría, en todo lo que había leído sobre las mujeres.

Cuando le contaban los problemas amorosos de parientes, amigos y conocidos, de separaciones y divorcios sufría más, le daba más miedo a enamorarse de alguien, no quería experimentar el fracaso, la duda, la incertidumbre y huía de cualquier acercamiento pese a que le gustara físicamente la chica.

Los fracasos académicos y laborales añadieron más carga a su dolor emocional, a su depresión, a su miedo a enamorarse para no fracasar.

Y seguía y sigue pensando en las mujeres, en su belleza, en su hermoso cuerpo desde la cabeza a los pies, en imaginarse continuamente enamorándose de una de ellas, de salir a pasear con ella, de besarla, acariciarla, abrazarla, sentir su calor, cariño, amor y comprensión, de amarla, de ir a diferentes sitios, hablar de cualquier asunto, de admirarla por su belleza y mucho más por su personalidad, de reír y sentirse felices de estar juntos, de hacerla su novia, de casarse los dos y juntos hacer el amor con locura y pasión desbordante y de tener hijos en el futuro.

Pero no, señores, él huye de las reuniones, no puede hablar con las mujeres, tiene miedo al fracaso amoroso. 

No es feo, hace pesas y, sin embargo, la autoestima la tiene por los suelos.

Nunca se ha enamorado de ninguna mujer.

Está harto de estar solo, su mente lo tortura porque piensa que ninguna mujer se va a fijar en un hombre con depresión y con problemas emocionales y camina y camina, ve a las mujeres y no sabe qué hacer para salir de su soledad.

No puede mirar películas ni series con escenas románticas ni leer novelitas con el mismo discurso porque para él son insufribles. Si oye los temas, digamos, de Foreigner como Waiting for a girl like you, I want to know what love is o I don't want to live without you... le dan ganas de agarrar a patadas al equipo de música, deja de escucharlos o cambia el video en Youtube.

Conversando con parientes de confianza y conocidos le han dicho que tenga confianza, que se arriesgue a conocer bien a una chica y que le diga en determinado momento lo que tiene (depresión) y que dependerá de la chica si quiere estar con él o no.

Nada pierde si fracasa en alguna ocasión.

Mientras tanto continuará dando vueltas por la ciudad evitando en lo posible ver parejas de novios, de casados o de enamorados empalagosos especialmente en ese despreciable día de origen pagano conocido como San Valentín.


NO SABES CÓMO LO ODIA CON TODA EL ALMA.


Le pregunto:

- ¿Y qué vas a hacer con respecto al amor y todo lo demás?

-Tener esperanza y toda la paciencia posible aunque la mía viene con cuentagotas.


Mi corazón se derrite como un helado
cuando estás a mi lado
ya que te lo comes en un ratito
por lo menos déjame el palito,
si tan lleno de defectos me ves
no entiendo tu compañía
pues se deduce
que siempre te seduce
y te parecerá atractiva
una buena billetera
con chequera activa.

Oh, mujer, eres un ser tan jodido
y de tí no me olvido
ya sé que a veces te importo un pito
pero por tí me derrito.

Tus ojos que me queman
como para llamar a los bomberos
son por los desesperos
que me causas cada día,
tú que pareces tan fría
pero apenas te toco
te pones como el Vesubio
del colerón que te viene.

Mirarte me entretiene
ya que no me queda otra cosa
a tí, bella mariposa
pero un día te voy a atrapar
y de mí no vas a escapar.

Caray, no soy tan feo
así como me veo
tú tampoco eres una reina de belleza
aunque con lo que tienes
me haces perder la cabeza.

Ojalá llegue el día
en que seas mía
(y yo tuyo)
en que todo lo que jodía
de esta tremenda pesadilla
pase al olvido,
y de la pura pasión
que experimentamos
juntos nos fundamos
como la mantequilla.




España

“Me duele España” – “¡Soy Español!, Español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu, de lengua y hasta de profesión y oficio; ...